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Bitácora PI

Presente y futuro de España

EL GOBIERNO HUMILLA A ESPAÑA EN LOS ÁMBITOS INTERNACIONALES

EL GOBIERNO HUMILLA A ESPAÑA EN LOS ÁMBITOS INTERNACIONALES

Adolfo MONCADA

 

  Difícil resulta, salvo como muestra de torpeza manifiesta, que los errores gubernativos trasciendan a la opinión pública de una forma tan continua en un punto concreto de gestión. Por desgracia ya casi nos hemos acostumbrado a que la Política Exterior española navegue sin rumbo fijo, nivelándose con la de cualquier país del subdesarrollo. Nos ha llegado a parecer algo tan habitual que, inmersos en la vorágine del chalaneo estatutario, ya ni tan siquiera es noticia o merece mayor espacio en las sesiones de control parlamentario.

  En pocos días el gobierno ha humillado varias veces a España, bien de forma directa o bien como consecuencia de sus acciones, en el ámbito internacional. Cada vez que trasciende una noticia sobre el papel que aún está desempeñando nuestro país en Irak, lugar de donde fuimos retirados de forma nada gloriosa, no sólo se pone de manifiesto cómo el gobierno engaña a los ciudadanos sino que, además, se descubran las humillantes condiciones en que seguimos allí. Para nadie es un secreto que el gobierno pactó la retirada de Irak, básica para sostener la imagen de un ZP aún tambaleándose por un inesperado triunfo, mediante la compensación, enviando tropas a Afganistán; para nadie es hoy un secreto que España continua en Irak, tal y como ha puesto de manifiesto el caso de la fragata Álvaro de Bazán. Continuamos, sí, pero de forma humillante, con misiles alquilados a los EEUU y con oficiales norteamericanos a bordo como únicos depositarios de las claves de los mismos. Ante esto es necesario recordar que un barco de guerra es tan territorio español como el lugar más recóndito de la serranía de Ronda.

  Nuevamente España ha sido humillada internacionalmente cuando Hugo Chávez ha desvelado los términos del acuerdo que ZP presentó, nada más iniciar su labor en la Moncloa, como la brillante gestión que permitiría salvar la industria naval en crisis, para la construcción de una serie de patrulleras destinadas a Venezuela. Ahora resulta que el presidente venezolano no quería para nada los barcos, que formaban parte de un lote que le permitiría adquirir aviones militares con tecnología americana. El lógico veto norteamericano a la venta ha levantado la persiana de la trastienda y dejado en suspenso el futuro del pedido. La humillación ha venido, en esta ocasión, de la mano del presidente Chávez: yo compraba los barcos porque Zapatero me dijo que España estaba necesitada.

  La tercera humillación es obra directa de Rodríguez Zapatero. Por fin un presidente del gobierno, ejerciendo como tal, visitaba Ceuta y Melilla. Una visita con truco, una visita en la que el presidente se niega a dar rueda de prensa alguna, que emite un simple comunicado y que evita, conscientemente, proclamar la españolidad de las ciudades. Al mismo tiempo, como si estuviera orquestado, Marruecos vuelve a reclamar la soberanía sobre "los presidios"; al mismo tiempo, el embajador marroquí en España aboga por incluir el tema de la soberanía de las ciudades en la agenda España-Marruecos sin prejuicios de ningún tipo. Como estrambote, como humillante estrambote, el diario que jalea y dirige al gobierno, según el momento, felicita al presidente por realizar el viaje sin herir la sensibilidad del trono alahuita.

28 RAZONES PARA SOLICITAR UNA COMISIÓN INDEPENDIENTE DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL 11-M

28 RAZONES PARA SOLICITAR UNA COMISIÓN INDEPENDIENTE DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL 11-M

  La comisión parlamentaria sobre el 11-M hace casi un año que concluyó sus trabajos. No consiguió aclarar ni un solo punto de los atentados. Pero esto, por esperado, no era lo peor sobre el atentado. A tenor de los datos que se van filtrando de la investigación puede concluirse que, en el momento actual, apenas se sabe nada de cómo se depositaron las bombas en los trenes, absolutamente nada de quiénes fueron los autores intelectuales, muy poco sobre los explosivos, se ignora absolutamente todo sobre lo que ocurrió en la vivienda de Leganés e, incluso, hay un amplio margen de inseguridad que impide confirmar quién –e incluso cuántos- estaban en su interior, se tienen pruebas muy poco fiables sobre la casa de Morata de Tajuña y sobre lo único que existe una certidumbre absoluta es sobre las dos consecuencias traumáticas que tuvo para la sociedad española:

  1) 192 víctimas, 192 familias rotas y
  2) un cambio de gobierno inesperado.

  No se trata de cuestionar que el PSOE ganó las elecciones del 14-M, sino solamente afirmar que el ÚNICO ELEMENTO que hizo desequilibrar las previsiones electorales previas realizadas mediante sondeos exhaustivos, en los días anteriores, fue el espantoso atentado.
  Creemos que si el pueblo español soberano no es capaz de presionar a los poderes públicos e institucionales para que aclaren hasta los últimos resquicios del 11-M (quién planificó el crimen, quién lo cometió y cómo lo cometió), atentados de esta envergadura pueden repetirse. Si el crimen del 11-M queda impune, queda abierta la vía para que cualquier desaprensivo sin escrúpulos recurra al terrorismo para crear situaciones que alteren el normal curso de un proceso electoral.
  Es por eso que los firmantes de esta carta abierta, pasamos a recordar a la opinión pública, algunos elementos que le han sido escamoteados desde el 11-M.

  Nosotros, los abajo firmantes, QUEREMOS LA VERDAD, no solamente el 12 ó 13-M, sino aquí y ahora, hoy y siempre, por dolorosa, horrible, sorprendente y contradictoria que sea con la versión oficial que se nos ha dado.
  Nosotros, los firmantes de esta carta abierta a la opinión pública,

 EXPONEMOS:

  a) Que el mayor atentado cometido en la historia de España no puede permanecer impune, pero que la naturaleza de lo que se ha dado en llamar “agujeros negros” de la investigación es tan profunda que estamos en el derecho de suponer que se corre el riesgo de que así ocurra.
  b) Que en el estado actual de las investigaciones se sabe muy poco o nada sobre los aspectos verdaderamente importantes del crimen e incluso existe la posibilidad de que quien fue presentado como principal detenido, Jamal Amihdan, no tuviera absolutamente ninguna implicación en el crimen.
  c) Que la Comisión Parlamentaria, que concluyó sus trabajos en 2005, no aclaró absolutamente ningún aspecto del crimen y cayó en el más espantoso de los bochornos y en una miserable falta de respeto a las víctimas y a sus familias, haciendo que el interés de partido prevaleciera sobre el objetivo de la investigación.
  ch) Que los portavoces del gobierno y su propio presidente encubren su desinterés sobre el tema remitiendo a la opinión pública al juicio que, antes o después, tendrá lugar en la Audiencia Nacional, negando, contra toda lógica y sentido común, que existan “agujeros negros”. Existen y son de tal naturaleza que invalidan las conclusiones oficiales de la investigación. 

  d) Que el sumario estancado en la Audiencia Nacional no parece que vaya a resolver los elementos esenciales del crimen, ni que los abogados de las defensas –buena parte de oficio- estén en condiciones de tener un conocimiento exacto y profundo de la totalidad del sumario.
  e) Que sería deseable que los familiares de las víctimas del 11-M, aparte de la compensación económica por la pérdida de sus seres queridos, recibieran además la satisfacción de conocer por qué murieron y quién ordenó su asesinato. En este sentido son las asociaciones de víctimas del 11-M las primeras que deberían de utilizar su peso moral para estimular la apertura de nuevas investigaciones y el establecimiento de responsabilidades sobre el crimen; tal es y no otro, el fin que deberían de perseguir.
  f) Que medios de comunicación privados de suficiente solvencia, así como cierto número de autores independientes, han publicado en los últimos 20 meses datos objetivos y análisis suficientes como para cuestionar con fundamento sólido, la versión oficial y demostrar ampliamente la existencia de “agujeros negros”.
  g) Que ni una sola de esas informaciones, en su mayoría, extremadamente lógicas y coherentes, ha inducido al Ministerio del Interior a abrir nuevos canales de investigación, sea por negligencia, desprecio a las investigaciones particulares, o simplemente por desinterés o apatía, dando por cierto aquello que no es más que un amasijo de cabos sueltos, mentiras flagrantes, medias verdades y repetidas maniobras de intoxicación informativa.
  h) Que José Luís Rodríguez Zapatero, vencedor en las elecciones del 14-M sólo gracias a la campaña desencadenada tras los atentados, perdió en el momento mismo de vencer todo interés por el 11-M y se ha ido aferrando, contra viento y marea, a la versión oficial: “atentado 11-M = atentado de Al Qaeda motivado por el papel de Aznar en Irak”; hoy existen datos suficientes para desmontar con extrema facilidad esta afirmación.
  i) Que, desde el primer momento, se han presentado a la opinión pública rostros de individuos y personas como vinculados a los atentados, con pruebas y datos falseados y, siempre, absolutamente insuficientes; el “gran atentado” del 11-M no ha tenido una “gran investigación”, ni ha llegado a señalar a los “grandes culpables” con pruebas definitivas; todo lo contrario.
  j) Que la mayoría de marroquíes presentados como autores materiales de los atentados eran en realidad pequeños delincuentes comunes que merecían ser juzgados y condenados por tráfico de drogas, clonación de tarjetas de móviles, reciclado de teléfonos robados y otros delitos, pero no por haber asesinado a 192 personas.
  k) Que el PSOE ha atacado y descalificado, sistemática y regularmente, a todos aquellos que han intentado establecer la verdad sobre lo que ocurrió el 11-M y quién ideó el crimen, pero en ningún momento ha hecho nada por esclarecer lo que verdaderamente ocurrió; hay que calificar de bochornoso el cierre de los trabajos de la comisión y la negativa realizada por el PSOE y sus aliados (ERC e IU) a aprobar comparecencias absolutamente necesarias para la investigación.
  l) Que 192 víctimas y sus familias piden a gritos que se aclare quién y en función de qué y por qué, causó tanto dolor. Cuando se van a cumplir dos años de aquellos atentados, parece como si las indemnizaciones cubrieran todo el dolor y la tragedia de las víctimas y como si el Estado no tuviera ya la obligación de investigar, con mano de hierro y en todas direcciones, qué fue lo que ocurrió realmente el 11-M.
  m) Que el hecho de que el terrorismo islámico exista en otros países no implica que los atentados del 11-M hayan sido, necesariamente, cometidos por formaciones de este tipo.
  n) Que nunca ha existido absolutamente ni un solo indicio que tendiera a demostrar una vinculación entre el 11-M y los atentados firmados por Al-Qaeda y, por tanto, con lo que se ha dado en llamar “terrorismo internacional”.
  ñ) Que el terrorismo islamismo, como cualquier otra forma de terrorismo es condenable y rechazable, aquí y en Palestina, en EEUU o en Casablanca; pedir la verdad sobre el 11-M y dudar de la versión oficial dada, no implica en ningún sentido intentar absolver al terrorismo islámico del dolor que ha podido causar en cualquier parte del mundo.
  o) Que todavía no se ha aclarado fehacientemente quiénes, ni siquiera cuántos, murieron en el piso de Leganés, cómo murieron, por qué murieron, ni que les indujo a concentrarse allí, ni cómo fueron descubiertos, ni cómo fue posible que uno de los miembros del grupo huyera a la carrera, ni, en definitiva, ningún aspecto que pueda aclarar lo que sucedió allí. Resulta demasiado fácil, simple y sospechoso, afirmar que “allí murieron todos los terroristas” y dar por zanjada la investigación.
  p) Que varios presuntos implicados el 11-M –y casi la mitad de los muertos en Leganés- estaban siendo vigilados por la policía en los meses anteriores al crimen y hasta pocos días antes del atentado, lo que excluye la posibilidad de que la policía pudiera pasar por alto sus vinculaciones con una trama terrorista, en caso de existir.

  q) Que en toda la trama de los explosivos y de los teléfonos aparecen demasiados individuos ambiguos que son, a la vez, pequeños delincuentes, confidentes de los servicios policiales españoles o magrebíes o, simplemente, funcionarios policiales en activo, como es el caso de Maussili Kalaji, funcionario del Cuerpo General de Policía.
  r) Que el gobierno marroquí no ha colaborado en absoluto en la investigación sino que, más bien, ha hecho todo lo contrario: ha ocultado datos y los ha falseado, ha dificultado la tarea de comisiones rogatorias sobre su territorio e, incluso, ha dado datos erróneos sobre la militancia política de los sospechosos de haber tenido algo que ver con el 11-M.
  s) Que parece increíble que, a estas alturas, ni siquiera se sepa con exactitud y certidumbre incuestionable de dónde salió la totalidad de explosivos que estallaron en los trenes, los que se hallaron en la vía férrea Madrid-Zaragoza, los que estallaron el piso de Leganés o los que se encontraron entre los restos y que, incluso, existan informes contradictorios, desde el primer momento hasta hoy, sobre el tipo mismo del explosivo.
  t) Que, desde el primer momento, la facilidad con que la policía encontró pistas providenciales que incriminaron a Jamal Zougan y a los primeros detenidos o a los muertos en Leganés, era extremadamente sospechosa y merecía una investigación pormenorizada, ante la evidencia de que se trataba de una nueva edición del cuento de Pulgarcito y su rastro de piedrecitas, pues existen fundamentos para sospechar que la mayoría de pistas que siguió inicialmente la policía española habían sido prefabricadas y sembradas artificialmente para encarrilar la investigación.
  u) Que hasta ahora se ha presentado a no menos de media docena de individuos como “responsables intelectuales” o “coordinadores” de los atentados, a cuál más inverosímil, individuos que en buena medida son mitómanos, chivos expiatorios o, simplemente, no disponen de la más mínima preparación para idear un atentado de la precisión técnica y política del 11-M.
  v) Que el único juicio realizado hasta ahora contra terroristas islámicos en España –la presunta “Célula durmiente de Al-Qaeda”- procesados por su presunta participación en los atentados del 11-S, ha concluido con una sentencia absolutoria en los cargos más graves y con un recurso de apelación al Supremo, lo que supone un desfase entre las enormes responsabilidades atribuidas por la policía a este grupo y lo que se ha logrado demostrar en el juicio. Peligroso precedente que induce a dudar sobre si este país podrá soportar que, una vez visto el juicio del 11-M, se proceda a una absolución similar de los acusados y a enfrentarse brutalmente a la realidad de ignorar quiénes cometieron el mayor crimen en la historia de España. Desde aquí afirmamos que la absolución de alguno de los principales acusados por el crimen es inevitable a tenor de la endeblez de las pruebas reunidas, hasta el punto de que sorprende la cruel frialdad que supone el que, con tales “pruebas”, hayan podido ser presentados ante la opinión pública como culpables de haber causado 192 víctimas.
  w) Que ni puede afirmarse ni excluirse que ETA tuviera algo que ver con los atentados, pero sí puede afirmarse que ETA preparaba atentados similares. En cualquier caso, la enormidad y frialdad de otros crímenes de ETA merece que esta hipótesis no sea descartada, especialmente en un momento en el que se sabe que delincuentes islamistas tuvieron en las cárceles contactos con presos de ETA.
  x) Que, resulta absolutamente innegable que los principales beneficiarios de los atentados fueron los interesados en desvincular a España de la guerra de Irak. El hecho de que el PSOE fuera un beneficiario involuntario le fuerza necesariamente a ser el primer interesado en aclarar, hasta los últimos flecos, el crimen. El principio de toda investigación criminal (“¿a quién beneficia el crimen?”) debía haber obligado al PSOE a salir de su silencio y aferramiento a la versión oficial, más allá de toda lógica y razón.
  y) Que la legalidad del gobierno socialista deriva de su victoria electoral el 14-M, pero que aquella votación se realizó bajo la presión de los atentados y que la legitimidad auténtica del gobierno Zapatero sólo puede derivar de un esclarecimiento absoluto de lo que ocurrió en los atentados, quién los planificó y quién los ejecutó.
  z) Que cuando los poderes públicos muestran un desinterés absoluto en abrir nuevos canales a la investigación y llegar al esclarecimiento total de los atentados, la iniciativa ciudadana debe imponerse allí donde no llega la iniciativa de los políticos profesionales.

Y es por todo esto por lo que los abajo firmantes,

PEDIMOS

  La movilización de la opinión pública y de los medios de comunicación para la constitución de una Comisión Independiente de Investigación sobre los atentados del 11-M, formada por periodistas, familias y asociaciones de víctimas, expertos en terrorismo, personas de relevancia y prestigio social y cultural, con peso social y moral suficiente como para llegar allí donde se impidió llegar a la Comisión Parlamentaria.

LLAMAMOS

  A lo que se conoce como “líderes de opinión” para que ejerzan su autoridad moral para impulsar y asumir la dirección de una Comisión Independiente de Investigación, lo antes posible y, en cualquier caso, antes de la vista en la Audiencia Nacional.

¡Queremos la verdad ayer, hoy y siempre y no sólo el 12 o 13-M!

  Se ruega enviar nombre y apellidos y DNI a: verdad11m@yahoo.es. Una vez reunidos varios centenares de firmas, la carta será publicada en los medios de comunicación, constando los firmantes por orden alfabético.

EL INEFABLE MONTILLA, O EL BUEN SERVIDOR DE SU SEÑOR

EL INEFABLE MONTILLA, O EL BUEN SERVIDOR DE SU SEÑOR

Adolfo MONCADA

  Decir que en España se pueden estar reproduciendo las andanzas, a escala diferente, que alentaron las sospechas de la existencia de una trama de financiación ilegal y corrupción política, de los fenecidos (?) tiempos del felipismo, no deviene en exageración cuando, semana a semana, se pone de manifiesto la convergencia de las decisiones o de la inacción del Ministro de Industria, señor Montilla, convertido en comisario político del Ministro de Economía, señor Solbes, con los intereses estratégicos de una entidad financiera.

 

  En cualquier país occidental, aunque en algunos terrenos España ha entrado en una peligrosa sudamericanización setentera, los atisbos de sospecha publicados hubieran provocado que la presión mediática, política y social, condujeran al inmediato cese del Ministro, porque una dimisión ministerial en nuestra nación resulta casi imposible, ya que, objetivamente, lo mínimo que se puede afirmar es que el señor Montilla sirve a tres señores distintos y, posiblemente, a un único interés verdadero.

 

  En cualquier otro país, en cualquier democracia firme y real, hace tiempo que una Comisión de Investigación, de las realmente efectivas y no de las subordinadas que estamos acostumbrados a padecer, habría abierto un expediente con el nombre del Ministro. En cualquier país, una oposición firme y no dubitativa, claramente posicionada con respecto a la guerra de las fusiones, a la política de constitución de grandes consorcios, hubiera, al menos, exigido la comparecencia del Ministro y la clarificación pública del alcance real de las denuncias.

 

  En cualquier otro país, el anuncio de la Vicepresidenta del Gobierno de dejar en papel mojado una sentencia del Tribunal de Luxemburgo, en caso de ser contraria a la fusión a la fuerza de Gas Natural y Endesa, hubiera provocado una conmoción política, por lo que supone de disonancia, además de las implicaciones económicas, del perjuicio a la ciudadanía, con respecto al marco al que voluntariamente, y con público entusiasmo, España, y en especial el gobierno de ZP, se ha vinculado.

 

  Sin embargo, ahora sí como realidad y no como eslogan publicitario, España es diferente. Por ello, no es de extrañar la sonrisa complaciente ante las palabras de un Evo Morales que situaba a empresas españolas presentes en Bolivia en los estratos de la piratería. Probablemente acertó en el diagnóstico pero erró en la identificación, porque los bucaneros más parecen estar en el Ministerio que en las empresas.

 

  Existe convergencia evidente, pues, entre los intereses de una entidad financiera y las decisiones del Ministro de Industria. Convergencia a la que se añade el estrambote final del apoyo cerrado del gobierno en pleno a la famosa OPA. A muchos, sin embargo, más nos parece que si, pese al control mediático y propagandístico, comenzamos a sumar factores, el producto continua siendo el mismo, teniendo presente aquello que nos repetían en la escuela de que el orden de los factores no altera el producto. Y ese producto pasa por el retorno al sistema de los "amigos políticos" de la Restauración y al de los "otros amigos" del felipismo.

CREDO

CREDO

Juan Luis CALLEJA

  Creo en una sola España. Madre fecunda, creadora del cielo limpio y la  tierra varia. Y de todas las Américas de América. Y en un sólo pueblo español, primogénito entre los hijos de España; nacido de la Madre, antes  de todos los descubrimientos.

   Pueblo de pueblos, nación de naciones, verdadero Reino de reinos  verdaderos.

  Engendrado y hecho; consustancial al Mare Nostrum, por el cual fueron hechas Grecia y Roma; cuyas aguas, por nosotros y por nuestra 
civilización, nos enviaron el Derecho.

   Y la Cruz.

   Y por obra del Apóstol Santiago, la Cruz encarnó en Iberia pagana. Y se  hizo España. Y corrieron los tiempos. Y, por nuestras culpas, España fue crucificada; padeció bajo el poder de la Media Luna y fue sepultada. Y resucitó al octavo siglo, según las crónicas. Y subió a las cumbres, donde estuvo sentada a la diestra de la Gloria. Y, por nuestra desidia, hubo de bajar al suelo y ser juzgada por amigos y enemigos. Y su imperio tuvo fin. Pero no su aliento.

   Creo en el amor a España, soplo vivificante que procede del honor y va hacia el mañana. Creo en el genio de España, horno de virtudes y redoma de  mezquindades; pero creo en España. La cual, con sus pueblos de aquí y de allá, debe ser justamente venerada, respetada y glorificada; que habló por boca de sus ejemplos, calló por dignidad y tiene pedida la palabra.

   Y creo en Castilla, que es una, santa y dolorida. Creo en las barras de Cataluña, en las cadenas del rey Sancho y en las Asturias de Santillana. Creo en el león de León y en la granada de Granada. Creo en el tañido de Compostela y en las Vascongadas de España.

   Creo en una sola España.

   Creo en la comunión de sus pueblos. Confieso una sola bandera por símbolo de esta fe, y por testigo de la Patria. Y espero la resurrección de los muertos a España.

   Y aliento para todos.

   El espíritu esté siempre con nosotros.

   Y en el Derecho.

EL RETORNO DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO, O LA POLÍTICA DE LA MORDAZA, LA SUBVENCIÓN Y EL AMIGUISMO

EL RETORNO DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO, O LA POLÍTICA DE LA MORDAZA, LA SUBVENCIÓN Y EL AMIGUISMO

Adolfo MONCADA

 

   No se pude decir que, políticamente, las primeras semanas del año no hayan sido agitadas. Agitación política producto no sólo de las declaraciones y los anuncios, sino que también gravita sobre ella el descenso recurrente de las expectativas de voto del socialismo y de la popularidad del presidente.


 El señor Rodríguez, al que los medios suelen rotular como ZP o Zapatero, pidió a sus barones, a los dirigentes socialistas un esfuerzo personal para trasladar a la ciudadanía -como gusta decir al presidente- un programa basado en el inventillo del “patriotismo social” y recuperar la iniciativa política. Para ello, el discurso socialista, deberá imbuirse de la retórica feliz que practica el presidente y que hace desvanecer los problemas. Un discurso en el que hace mucho tiempo que la verdad feneció víctima del encubrimiento de las intenciones y del continuo disfrazar de las palabras.


 El señor Rodríguez, en su retiro navideño, articuló su nueva ofensiva política en torno a dos ideas: la primera, cerrar, como sea, el tema del Estatuto utilizando el recurso económico a fondo; la segunda, difundir las bases de un “patriotismo social” basado en anuncios de medidas que luego podrán o no podrán ser llevadas a cabo en función del endeudamiento y el presupuesto, siendo consciente, además, de que gran parte de la aplicación del mismo dependerá más de los gobiernos autonómicos que del gobierno central y que, por tanto, podrá quedar reducido a una serie de anuncios que demandarán una nueva mayoría para seguir adelante, lo que le valdrá como base para ganar las próximas elecciones.


 El señor Rodríguez ha vuelto a la arena política con las ideas claras y el ambiente espeso. Demasiados son los palos que tiene que tocar y muchas las fierecillas a las que domesticar.


 El señor Rodríguez ha protagonizado su particular retorno una vez que el eficaz Rubalcaba ha encontrado las posibles vías de desbloqueo del Estatuto, tras una negociación tan secreta como antidemocrática que ha vulnerado los principios esenciales del parlamentarismo democrático. El señor Rodríguez ha intervenido en el momento justo para asegurar la contrapartida, la zanahoria, con la que se puede contentar a Maragall y a los nacionalistas. Por ello el presidente ha afirmado que dará luz verde a la OPA de Gas Natural sobre Endesa, una fuente de ingresos para Cataluña con la que salvar el escollo de la financiación autonómica; y, de pasada, entre líneas, ha prometido una inversión en infraestructuras. Y, si hiciera falta para cerrar el trato, le resta un último inventillo “la consorciación con el Estado”.


 El señor Rodríguez ha vuelto a la arena política con las espaldas mediáticas bien cubiertas merced a la utilización de los Presupuestos Generales del Estado. Cada día, los presupuestos del 2006, a través de los habituales recursos de tapadillo, nos sorprenden sobremanera. Hace tiempo el consejero-delegado de Sogecable pidió una reducción del IVA para los canales de pago, y en España, realmente, sólo existe un gran canal de pago. Los presupuestos, en esas ampliaciones habituales, se han hecho eco de la petición y han procedido a la rebaja, lo que se traducirá en un incremento de los beneficios del grupo PRISA. Grupo que, por cierto, desembarcó en Bolivia para apoyar al indigenista Evo Morales.


 El señor Rodríguez, preocupado por las denuncias externas, ya que las internas suelen perderse, sobre las cortapisas a la libertad de expresión en España; alarmado por la aparente pérdida de credibilidad internacional por sus amistades y ayudas a regímenes tan preclaros como los de Brasil, Venezuela y ahora Bolivia, y por el secreto desembarco político en Angola; advertido de lo que supondría, tras las severas admoniciones de las grandes asociaciones de medios de comunicación del mundo, una censura a la política informativa que el gobierno pretende implantar y que, en forma de máximos, se está llevando a cabo en Cataluña con el CAC, se ha apresurado a afirmar que la puesta en marcha del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales no seguirá la línea del CAC sobre los contenidos que se emitan, pero la intención de utilizar ese Consejo como instrumento de mordaza subyace en el anteproyecto del Ministro de Industria.
 El señor Rodríguez ha puesto, finalmente, aparente orden en el gallinero socialista con una reunión no orgánica en torno a las viandas de la Moncloa, en la que se ha pactado, también aparentemente, la opción socialista para las reformas estatutarias, pues las aguas andaban levantiscas en el socialismo por la falta de transparencia e información. El pacto de la cena de la Moncloa parece firme y tiene como horizonte la cesión límite del 50% del IRPF a las autonomías y la compensación por las pérdidas a través del Boletín Oficial del Estado.


 El retorno de ZP no ha podido ser más clarificador. Le queda al señor Rodríguez un as en la manga para ocultar errores y trapicheos, para anestesiar a la opinión pública y para desbordar a la oposición: su anunciada Ley de Igualdad.
 Ahora, conocidas las intenciones, sólo queda aguardar a los acontecimientos.

LAS PALABRAS DE UN GENERAL

LAS PALABRAS DE UN GENERAL

Adolfo MONCADA

 

Después de tanto escándalo, de tanto titular de prensa, de tanta declaración política, más o menos estridente, provocado, aparentemente, por las palabras del general José Mena Aguado la verdad anda muy lejana de lo difundido. El general José Mena, nombrado por el actual gobierno, no hizo otra cosa que ceñirse a recoger lo que dice el texto constitucional. Ni más ni menos. Esto le ha valido un arresto domiciliario y en los próximos días su destitución como Jefe de la Fuerza Terrestre.
 
Lo que dijo el general Mena es una mera obviedad. La Constitución en su artículo 8.1 encomienda a las Fuerzas Armadas la defensa del ordenamiento constitucional. No pusieron estas palabras en la Carta Magna los militares, las pusieron los políticos, al igual que incluyeron el artículo 155. Sin embargo, cada vez que se mienta cualquiera de los dos se produce una tormenta entre la clase política.
 
Las palabras del general Mena, las terribles palabras del general Mena, las alarmantes palabras del general Mena fueron: “si los límites de la Constitución fuesen sobrepasados, lo cual en estos momentos afortunadamente parece impensable, sería de aplicación el artículo octavo”. ¿Y cuál es el problema? Ninguno, eso es lo que dice la Constitución.
 
El general Mena también habló de los términos en que se ha planteado el Estatuto de Cataluña y de los problemas que, desde un punto de vista de políticas de personal, implicaría su aprobación. Pero el general Mena no ha aportado nada nuevo. El texto del Estatuto es anticonstitucional, lo es mucho más que el Plan Ibarreche, y, por lo tanto, sería muy difícil afirmar que es una declaración partidista lo que no es más que una constatación de la realidad.
 
El general Mena ha chocado con la falta de valor político, tanto del gobierno, como del Ministro de Defensa o del propio Partido Popular. Durante meses Bono se ha paseado por los cuartos de Banderas, por los acuartelamientos, por las misiones militares en el exterior repitiendo machaconamente, en términos mucho más absolutos que los del general Mena, lo de la “defensa de la unidad de España”, las críticas indirectas al Estatuto, la misión constitucional de los ejércitos, etc. Las palabras del general Mena lo que han hecho es dinamitar esa imagen del Ministro, porque con la decisión de arrestarle sus palabras se han convertido en mera retórica propagandística. Las palabras del general Mena también han sacado a la luz las contradicciones del Partido Popular, porque sólo ha reiterado lo que el discurso popular lleva meses repitiendo, que la Constitución no se puede sobrepasar y que no se puede debatir la ilegalidad; el problema es que ahora el Partido Popular negocia sobre la ilegalidad y ha comenzado, lentamente, a variar su discurso.
 
El gobierno, finalmente, ha visto en las palabras del general Mena una posibilidad de dar un impulso a la negociación con los nacionalistas. La artificial “alarma social” promovida de forma igualmente artificial es una cortina de humo perfecta para continuar manipulando a la sociedad, porque el hecho esencial es que el Estatuto de Cataluña es inconstitucional y por tanto ilegítimo e ilegal. Y de paso, el gobierno, ha querido sacar pecho diciendo: ¡Aquí el que manda soy yo!
 

Y todo, porque un general habló sin temer a la censura previa o, simplemente, porque no repitió las palabras preparadas en los gabinetes de la Moncloa.

DOÑA LEONOR O EL PROBLEMA DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL

DOÑA LEONOR O EL PROBLEMA DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Adolfo MONCADA 

 

   Señalemos como principio que todo nacimiento es una bendición. Señalemos también que, probablemente, a la inmensa mayoría de los españoles les importaba muy poco el sexo de la descendencia real. Indiquemos que los asesores de la Casa Real han sabido hurtar el debate político que el sexo del descendiente hubiera abierto en medio de la grave crisis política en la que vivimos, en la cual la posible reforma constitucional ocupa un lugar central. El anuncio hecho por los Príncipes de Asturias de que desconocían el sexo del bebé sirvió para que, en un porcentaje muy alto, se diera por supuesto que sería niño, restando valor a uno de los argumentos-pantalla que Rodríguez Zapatero puso en circulación para abrir la reforma constitucional: subsanar la discriminación por razón de sexo que existe en el texto en lo referente a la sucesión.

   Leonor de Borbón Ortiz, sin embargo, ha nacido en un momento crítico, cuando se ha abierto una pendiente, a través de las reformas estatutarias, especialmente con el debate sobre el Nuevo Estatuto de Cataluña (en realidad una Constitución encubierta), que abre las espitas que pueden acabar anegando el sistema constitucional vigente. El nacimiento de Leonor de Borbón Ortiz vuelve a llevar a primer plano político el argumento-pantalla que pude abrir la reforma constitucional. Una vez iniciada esa reforma, por un punto un tanto secundario y anecdótico, ya que el plazo para que esa niña pudiera llegar a reinar sumaría varias décadas, nadie sabe hasta dónde podría llegar. Una reforma que, probablemente, destruiría el sistema constitucional en su punto más endeble: la integridad de España.

   Los comentarios, a veces insensatos a veces frívolos, a pie de cuna, están llevando a la opinión pública un debate que parecía descartado en la confianza de que el primer bebé iba a ser niño. Unos, aprovechan para pedir la inmediata reforma, un cambio que en el calendario tendría como fecha el final de la actual legislatura; otros, conscientes del problema político que podría engendrar, piden calma. Presurosos, los amantes de la reforma por el hecho de la discriminación en razón de sexo, han procedido a plantear que no se puede retrasar el cambio, porque la Princesa de Asturias podría quedar nuevamente embarazada y tener un niño que, con la legislación vigente, sería titular de los derechos sucesorios.

   Conviene no ceder a la tentación populista; que ni el gobierno ni la oposición utilicen la cuestión para sus propios fines: unos para cumplir una promesa electoral y abrir la reforma constitucional; otros para mostrarse acordes a los tiempos cubriéndose con un barniz pseudoprogresista. La Constitución de 1978, que puede servir para lo uno y lo contrario, contiene una fórmula transitoria que bien podría postergar la necesidad de la inminente reforma constitucional por esta cuestión, destruyendo, al mismo tiempo, el argumento-pantalla socialista. El articulado permite que, mediante una simple declaración del parlamento, como expresión de la soberanía, se confirmen los derechos sucesorios de Leonor hasta una futura reforma. Así de simple, así de sencillo.

   Leonor de Borbón, si la monarquía continúa en España, será reina. Alguien podría pensar que el nombre carece de significado y que ha sido escogido según los gustos de los padres. Cabe decir que en esta cuestión también cuenta el peso y el significado de la historia. Los Príncipes de Asturias no han escogido un nombre ecléctico, han escogido un nombre clave en la historia de la Monarquía: Leonor fue la madre de Enrique II de Trastámara, quien asentó una nueva dinastía que tuvo como norte político la unificación de los reinos peninsulares para solventar la suicida disgregación; los Trastámara fueron elementos de convergencia frente a las fuerzas divergentes de la historia española. Leonor es el punto dinástico que conducirá a Austrias y Borbones al trono de España. Desconocer estos antecedentes es renunciar a entender la visión de España del futuro rey.