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Bitácora PI

CREDO

CREDO

Juan Luis CALLEJA

  Creo en una sola España. Madre fecunda, creadora del cielo limpio y la  tierra varia. Y de todas las Américas de América. Y en un sólo pueblo español, primogénito entre los hijos de España; nacido de la Madre, antes  de todos los descubrimientos.

   Pueblo de pueblos, nación de naciones, verdadero Reino de reinos  verdaderos.

  Engendrado y hecho; consustancial al Mare Nostrum, por el cual fueron hechas Grecia y Roma; cuyas aguas, por nosotros y por nuestra 
civilización, nos enviaron el Derecho.

   Y la Cruz.

   Y por obra del Apóstol Santiago, la Cruz encarnó en Iberia pagana. Y se  hizo España. Y corrieron los tiempos. Y, por nuestras culpas, España fue crucificada; padeció bajo el poder de la Media Luna y fue sepultada. Y resucitó al octavo siglo, según las crónicas. Y subió a las cumbres, donde estuvo sentada a la diestra de la Gloria. Y, por nuestra desidia, hubo de bajar al suelo y ser juzgada por amigos y enemigos. Y su imperio tuvo fin. Pero no su aliento.

   Creo en el amor a España, soplo vivificante que procede del honor y va hacia el mañana. Creo en el genio de España, horno de virtudes y redoma de  mezquindades; pero creo en España. La cual, con sus pueblos de aquí y de allá, debe ser justamente venerada, respetada y glorificada; que habló por boca de sus ejemplos, calló por dignidad y tiene pedida la palabra.

   Y creo en Castilla, que es una, santa y dolorida. Creo en las barras de Cataluña, en las cadenas del rey Sancho y en las Asturias de Santillana. Creo en el león de León y en la granada de Granada. Creo en el tañido de Compostela y en las Vascongadas de España.

   Creo en una sola España.

   Creo en la comunión de sus pueblos. Confieso una sola bandera por símbolo de esta fe, y por testigo de la Patria. Y espero la resurrección de los muertos a España.

   Y aliento para todos.

   El espíritu esté siempre con nosotros.

   Y en el Derecho.

3 comentarios

miguelpons -

Cuando el autor publicó por primera vez este Credo magnífico, recogió -naturalmente- la misma crítica que leo aquí. No me explico bien cómo se usa el catecismo para juzgar un puro acto de devoción a España, que no de idolatría, y que se hace precisamente desde la fe católica que fue España la que construyó y conservó. ¿O es que a nadie se le ocurre que sin España no habría catolicismo y que, quizá, sin España seríamos musulmanes y ninguno de los vivientes sería como es hoy? No soy subjetivo si afirmo que la única forma nuestra de entender a Dios es desde España, de modo que no empecemos ahora con los tiquismiquis con la gente que es capaz de escribir y publicar una loa tan severa y exigente.
Arturo

Anónimo -

"Y por obra del Apóstol Santiago, la Cruz encarnó en Iberia pagana. Y SE HIZO España. Y corrieron los tiempos. Y, por nuestras culpas, España fue crucificada; padeció bajo el poder de la Media Luna y fue sepultada. Y RESUCITÓ al octavo siglo."

Eso es precisamente lo que Vd. con toda razón afirma: La segunda debe servir al Primero, y si no deja de existir.

Diego Garijo -

Con todo respeto hacia el autor de este artículo, me parece de lo más inapropiado, pues Dios es Dios y España, España. La segunda debe servir al Primero, y si no deja de existir pues tal es su sentido.


A Dios lo que es de Dios y a César lo que es del César. A Dios credo y alma y a España honor y vida.

Un saludo