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Bitácora PI

ECUADOR EN SU LABERINTO

ECUADOR EN SU LABERINTO

Inmaculada MOMPÓ

 

   El 26 de noviembre los ecuatorianos van a elegir en segunda vuelta, o balotaje, al futuro Presidente de la República, de entre los candidatos Álvaro Noboa y Rafael Correa. A pesar de que los sondeos le eran adversos en el primer turno, el liberal Noboa aventajó en cuatro puntos porcentuales al izquierdista Correa. De confirmarse el triunfo de Noboa, el Presidente venezolano Hugo Chávez, por cuarta ocasión consecutiva en este año, vería frustrado su anhelo de extender su influencia ideológica a otros países de América. En mayo Álvaro Uribe fue reelegido en Colombia; en junio, en Perú, Ollanta Humala fue batido por Alan García y en julio, en México, Andrés López Obrador perdió su oportunidad, aunque a fecha de hoy todavía se empecina en no aceptar su derrota con una actitud intermedia entre la insumisión y la insurrección. Todo sea dicho, a Chávez le quedó el consuelo de contemplar este mes de noviembre el triunfo en Nicaragua del sandinista Daniel Ortega, a quien se recuerda por haber derribado (en buena hora) la dictadura de Somoza, por su franca alineación con la Unión Soviética y la escandalosa corrupción de los altos cargos durante su anterior mandato.

    Rafael Correa, exactamente igual que Humala, López Obrador y Ortega, comparece a los comicios avalado por el padrinazgo de Hugo Chávez. Precisamente está por dilucidar si este respaldo venezolano supone una ventaja o, por el contrario, proporciona un lastre adicional ante electorados recelosos del intervencionismo foráneo. De momento Correa ha puesto sordina a su retórica sobre el "socialismo del siglo 21", de claras resonancias venezolanas, pero conviene tener muy presente su intención de convocar una Asamblea Constituyente, lo cual inevitablemente lleva a establecer un paralelismo con el caso boliviano, de incierto desenlace hasta la fecha.

  

   Para hacernos una idea más aproximada del escenario sobre el que antes de cuarenta y ocho horas se van a desarrollar acontecimientos que prevemos de suma importancia, conviene recordar algunos datos. Desde 1997, han salido de Ecuador cuatro millones de emigrantes, una muy significativa parte de ellos hacia España. Estímese lo desproporcionado de la cifra al considerar que la población actual del país ronda los trece millones. Allá se ha establecido una dramática marca difícil de superar: en todo el mundo no existe otro país con mayor aumento de la pobreza pues, en sólo diez años, la población pobre ha pasado de representar el 12% del total hasta casi un 71% y una tercera parte de sus habitantes padecen pobreza severa. Casi tres cuartas partes de la población laboral permanecen en situación de desempleo o subempleo. Según datos de 1998, el 42,5% de la riqueza nacional se concentraba en sólo un 10% de la población, mientras que el 90% de los ecuatorianos había de conformarse con el resto. La congelación de las cuentas llevada a cabo ese año sumió a una parte importante de la población en la pobreza. El Estado se hallaba inerme e incapaz de diseñar estrategias de desarrollo, por culpa del abrumador peso de la deuda externa. Ese mismo año, el 7,6% del gasto en sanidad tuvo como destinatario al 20% de la población pobre, pero sorprendentemente una cantidad igual de ciudadanos, otro 20%, aunque de extracción socioeconómica media y alta recibió el 38,1% de la partida sanitaria.

 

   Es plenamente lógico que vastas capas sociales deseen abandonar su país o, más exactamente, huir de la miseria que se ha adueñado de un país por culpa de una nefasta clase política. Por más sorprendente que resulte, Ecuador es productor de abundante petróleo y reúne las condiciones teóricas para proporcionar bienestar y prosperidad a sus habitantes, aunque los hechos son por desgracia diametralmente opuestos. Es dudoso que cualquiera de los dos candidatos en liza sea capaz de enderezar el rumbo de una nave claramente a la deriva. Poco probable que lo consiga el liberal Álvaro Noboa, encarnación de las viejas políticas que han desembocado en una situación de intolerable injusticia y postergación de la mayoría social y que cierra la puerta del futuro a todo el país. Igualmente dudoso que el "chavista" Rafael Correa, a quien se intuye émulo de Evo Morales, pueda proporcionar a los ecuatorianos algo más que demagogia sin límites, indigenismo populista y crispación a raudales. Por añadidura, la verborrea de Hugo Chávez no cesa de presentar a Correa como si de un simple comisionado venezolano se tratara. En realidad, el candidato no pasa de ser la pieza ecuatoriana en el confuso rompecabezas "bolivariano" a medio armar.

   Si algún temor podemos albergar es que, sea quien sea el triunfador, gobierne "contra" sus opositores. La única opción razonable en una situación de emergencia nacional, en un país literalmente al borde del abismo, sería la constitución de un gobierno de concentración que aúne esfuerzos en la reconstrucción de una economía arruinada y de una sociedad humillada y desesperanzada. Pero esto, con seguridad, es demasiado pedir allá donde la partitocracia impera.

PAPELERAS: UN CASO DE IRRACIONALIDAD POLÍTICA

PAPELERAS: UN CASO DE IRRACIONALIDAD POLÍTICA

Mario MENEGHINI

 

   El Rey de España aceptó el pedido del presidente argentino de actuar como facilitador, término que equivale a una gestión diplomática de buenos oficios, en el conflicto con Uruguay, por las empresas papeleras Botnia (finlandesa) y Ence (española).

   Es cierto que hubo, por parte del país vecino, una autorización apresurada a dichas empresas, sin consulta previa con la Argentina, como lo establece el Estatuto del Río Uruguay. Es claro que no hubo ninguna acción argentina para hacer cumplir el Estatuto, y el presidente Kirchner ya había dado -en un mensaje al Congreso- por superado el conflicto legal. Se reinicia el enfrentamiento, por la exigencia de los asambleístas de Gualeguaychú.

   El asambleísta Jorge Frizler, acaba de aclarar: "No vamos a negociar por el monitoreo ni por un laboratorio conjunto, nada de eso". (La Nación, 13-11-06).

   Otro asambleísta, Martín Alazard, agrega: "Lo que el rey debe saber es que, si bien apoyamos el diálogo, lo que queremos es que su mediación sea para que las papeleras salgan del río Uruguay. ¡Que no vaya a interpretar que aceptaremos más monitoreos! No, eso no lo queremos. Nada más, que se vayan". (La Nación, 12-11-06).

 

   I) Cuestión ambiental

 

   Cuesta entender el fundamento de quienes se oponen a la instalación de las papeleras en Fray Bentos, pues en la misma página web de la Asamblea, consta como único documento crítico el informe de la Universidad de la República del Uruguay, de junio de 2006, que no contiene ninguna evidencia que justifique la aseveración del peligro de catástrofe ambiental que se anuncia desde Gualeguaychú.

   En efecto, el equipo técnico de dicha universidad manifiesta, por ejemplo:

 

   -"Si bien el Río Uruguay brindará una gran capacidad de dilución de los efluentes vertidos... puede determinar respuestas difíciles de predecir a priori".

   -"Los pastizales naturales... producen servicios ecosistémicos tales como el secuestro de carbono... y regulan el ciclo hidrológico. Su sustitución por cultivos forestales en grandes extensiones provoca un drástico cambio en el ecosistema. En el mundo, la expansión de este cultivo sobre ecosistemas de pastizales es reciente, por lo cual no hay aún un conocimiento tan profundo como el que se posee de la sustitución inversa (bosques por praderas)".

   -"Aspectos como las emisiones aéreas no han sido consideradas, no por desconocer su importancia, sino por no contar en el equipo con científicos especializados en la temática".

 

   En cambio, en la misma página web, se encuentran los tres informes técnicos encargados por la Corporación Financiera Internacional, dependiente del Banco Mundial:

 

   1) Estudio de Impacto Acumulativo, de la consultora Hartfield (2005)

   2) Informe del experto Dwernychuk

   3) Informe de la consultora Ecometrix

 

   Los tres informes han hecho recomendaciones para corregir y mejorar los proyectos de obras, pero surge de los mismos que:

   -los comentarios que expresan temor de que las plantas causarán un daño ambiental catastrófico no están fundamentados, son irrazonables e ignoran la experiencia de muchas otras plantas modernas de blanqueo de pulpa;

   -resulta claro que deben profundizarse algunos estudios e instrumentarse algunas mejoras, pero debe descartarse el abandono de los proyectos o su relocalización en otro sitio;

   -las emisiones de las plantas de celulosa no tendrán efectos perjudiciales en la calidad del agua en ninguna de las dos costas;

   -la calidad del aire no afectará a la salud humana (aunque no se soslaya que algunos días, no más de 10 por año, pueda haber algo de olor en las zonas aledañas);

   -la playa entrerriana de Ñandubaysal, el punto argentino más cercano a Botnia, no sufrirá cambios en el aire.

 

Sistemas de blanqueo existentes en la producción de celulosa blanqueada

 

   1) Blanqueo con cloro elemental: con este sistema se emiten dioxinas contaminantes. Es el que fue cuestionado en la planta de Pontevedra y el que siguen usando una decena de plantas en la Argentina.

   2) Blanqueado libre de cloro elemental (ECF): utiliza productos clorados, como el dióxido de cloro, en vez del cloro molecular o elemental.

   3) Blanqueado totalmente libre de cloro (TCF): se usan productos químicos no basados en el cloro, como oxígeno, ozono, etc.

 

   Botnia eligió para usar en Uruguay en su proyecto "Orion", la tecnología ECF-Light. Al respecto, el Banco Mundial sostiene que: "Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han adoptado el blanqueado con ECF como la Mejor Técnica Disponible. La pasta blanqueada con ECF es preferida en el mercado, ya que tiene fibras de mayor fuerza, mayor rendimiento y produce papel que puede ser reciclado más fácilmente. Durante los últimos 10 años, ECF se ha convertido en la técnica de blanqueado dominante, mientras que TCF tiene sólo una participación en el mercado menor y en declinación".

 

II) Cuestión jurídica

 

 

   1. La Corte Internacional de Justicia, ante una demanda argentina, consideró que, al momento del fallo, no existe ningún riesgo evidente de contaminación, que justifique -como lo solicitó Argentina- que deban suspenderse las obras.

   2. El Tribunal ad hoc del Mercosur, ante una demanda uruguaya, concluyó que no es correcta la posición del gobierno argentino de hacer primar el derecho humano a la libre expresión del pensamiento, sobre el derecho humano al libre tránsito. La actitud de cortar los puentes y de no actuar del gobierno argentino, no es compatible con los compromisos que se han asumido en el Tratado de Asunción del Mercosur.

 

Conclusión

 

   La única salida lógica y justa de este conflicto es que ambos países designen una comisión técnica bilateral, que complete los estudios necesarios, y establezca la manera de controlar que el funcionamiento de las plantas ocasione la mínima contaminación posible.

   De ninguna manera puede admitirse que las resoluciones de la Asamblea de Gualeguaychú -a las que suelen asistir unos 500 vecinos- determine la política exterior de la República Argentina.

   Uno de los conceptos que se han esgrimido en este caso,  es el de licencia social, que consiste en "la autorización para operar que debe ser otorgada por las comunidades que se van a ver afectadas por la construcción o instalación de una industria o empresa determinada". Precisamente, en la forma de conducirse de estos vecinos de Gualeguaychú, subyace la ideología ecologista -que en este caso ha difundido Greenpeace- que exagera las consecuencias negativas del desarrollo económico, y pretende que la gente -representada por las entidades ecologistas- ejerza  un derecho de veto ante una obra que implique un presunto daño ambiental.

 

   Como enseña el Magisterio de la Iglesia:

   "La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas presentes y futuras".[1].

 

Fuentes:

La Nación: 18-4-06, 8-9-06, 26-10-06, 12-11-06, 13-11-06.

Clarín: 10-10-06.

Página 12: 6-2-06, 7-11-06.

Debate: 2-11-06.

Diario OnLine, Concordia, 4-5-06

www.greenpeace.org/argentina

www.noalapapelera.com.ar

www.ifc.org/ufcext/Content/Uruguay

 

 


   [1]  Pontificio Consejo Justicia y Paz. "Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia"; CEA, 2005, p. 465.

BANQUEROS Y LADRONES

BANQUEROS Y LADRONES

Israel SHAMIR

 

   El sábado 13 de octubre de 2001 el periódico The Times publicó la siguiente noticia: "El dinero del Holocausto judío era un mito". Con ello se bajó definitivamente el telón de uno de los dramas más absurdos y odiosos de robo y pillaje. Todo empezó en 1995, cuando dos importantes caballeros, Edgar Bronfman, presidente del Congreso Judío Mundial, y Abraham Burg, en aquel entonces una estrella ascendente de la política israelí, hicieron una visita a los bancos suizos con una misión humanitaria. "Tienen ustedes miles de millones de dólares depositados por los judíos antes de la Segunda Guerra Mundial", dijeron. "Queremos que se nos devuelva ese dinero de inmediato, ahora que los supervivientes del Holocausto judío todavía están vivos. Dejemos que disfruten de una relativa tranquilidad durante los últimos años de sus vidas". Bronfman y Burg eran ese tipo de hombres a quienes cualquier banco o compañía de seguros escucha con atención.

   Edgar Bronfman heredó sus millones de su padre, Sam, un capo mafioso que amasó su fortuna mediante el tráfico ilegal de alcohol en Estados Unidos: durante la Ley Seca lo destilaba en Canadá y lo pasaba de contrabando con la ayuda de su banda de gangsters a través del lago Ontario. Pero Sam Bronfman ganó incluso más dinero como prestamista. Poco antes de su muerte, un reportero le preguntó que cuál era el invento más grande de la historia. Fiel a sí mismo, contestó que los intereses de los préstamos.

   El capital obtenido con el crimen y esquilmado a los deudores puede servir en el mundo de la política. También en la política judía, puesto que no es preciso que a uno lo elijan para convertirse en una figura importante. Sólo hace falta alquilar dos habitaciones en un edificio de oficinas, colocar en la puerta un letrero de la Asociación Judía Mundial o de la Organización para la Liberación Judía y, sin más, ya forma uno parte del negocio. Esos títulos no están registrados. El Congreso Judío Mundial de Bronfman era exactamente eso: una minúscula compañía con un nombre ostentoso. Antes de la llegada de Bronfman contó con algunos presidentes paternales y afables, tales como su predecesor, Nahum Goldmann, pero la organización no iba a ninguna parte ni cortaba realmente el bacalao. En cambio, con el inmenso capital de Bronfman se convirtió en una estructura de poder.

 

   Avrum (Abraham) Burg, portavoz de la Knesset (Parlamento) israelí y candidato a la secretaría general del Partido Laborista de Israel (este año perdió los elecciones internas a manos del actual ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer), es hijo del doctor Burg, un importante político -líder del Partido Religioso Nacional- que fue ministro durante cuarenta años, hasta el día de su muerte, de todos los gobiernos de Israel. Su retoño Avrum ya había dado una nota en falso en el programa ABC Nightline del 2 de agosto de 2001, cuando describió a los palestinos como "gente con la que a uno no le gustaría casar a su hija". Avrum Burg necesitaba un promotor para avanzar en la política, mientras que Edgar Bronfman necesitaba un socio digno de fiar para llevar a cabo su plan.

   Ningún banco o compañía de seguros podía negarse a unos caballeros tan importantes. Tras una breve resistencia, los enanos suizos cedieron y los dirigentes titulares del pueblo judío se largaron con un montón de dinero en los bolsillos. "Estos judíos quieren robar nuestros bancos y nuestras compañías de seguros en nombre de su holocausto", probablemente pensaron los banqueros, echando humo de indignación. Pero estaban equivocados. Esta historia, que empezó como un cuento de hadas, siguió luego al pie de la letra el guión de cualquier película de atracos. Pasaron seis años y prácticamente ningún dinero salió de las magnánimas bolsas de las comisiones internacionales creadas por Bronfman y Burg. Los supervivientes del Holocausto no recibieron casi nada y el capital pasó a ser propiedad de quienes exigían justicia para las víctimas.

 

   En fechas recientes, el respetado periódico Los Angeles Times afirmó: "Al parecer una comisión internacional, creada para resolver las disputas relativas a los seguros de los tiempos del Holocausto, se ha gastado más de treinta millones de dólares en salarios, facturas de hotel y anuncios de periódicos, pero sólo ha distribuido tres millones a los demandantes". Los miembros de la comisión convirtieron ésta en una agencia de viajes de lujo y en un centro de recreo, continuaba el Los Angeles Times: "Los documentos muestran que desde 1998 la comisión ha organizado al menos dieciocho reuniones de hasta 100 participantes en hoteles de Londres, Jerusalén, Roma, Washington y Nueva York". En cuanto a la indemnización en compensación por el trabajo de esclavos durante la época nazi, The Independent informó que "mientras que las víctimas del Holocausto recibirán (quizá) entre 2.500 y 7.500 dólares norteamericanos, cada uno de los abogados "judíos" que negociaron el arreglo cobrarán más de un millón".

   Asimismo, The Times afirmó que los bancos suizos, tras verificar las cuentas bancarias inactivas, se encontraron con que ni siquiera pertenecían a las víctimas judías del Holocausto, sino principalmente a "gente rica no judía que se olvidó de su dinero". Los suizos no entregaron mil quinientos millones de dólares norteamericanos a Bronfman y Burg porque estuviesen convencidos de sus reclamaciones, sino porque no tuvieron otro remedio, ya que Bronfman (junto con Mark Rich) era entonces un importante mecenas del presidente Bill Clinton, y Clinton seguramente los obligó a hacerlo, so pena tal vez de bombardear a Suiza.

 

   Algunos aspectos de esta historia empezaron a aflorar a la superficie en Holocaust Industry (La industria del Holocausto), un libro bestseller de Norman Finkelstein, profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Finkelstein se oponía en él a los métodos extorsivos de las organizaciones judías. Éstas lo acusaron de mentiroso y de antisemita. Ahora, un año después de la publicación del libro, están apareciendo nuevos detalles, jugosos e inesperados, sobre esta sórdida maniobra. Si llegaran a confirmarse, estaríamos ante el atraco más importante perpetrado durante todo el siglo XX. Al parecer el profesor Finkelstein se equivocó en varias cosas: para decepción de quienes odian a los judíos, las víctimas del atraco fueron no solamente los bancos y las compañías de seguros, sino también gente ordinaria de origen judío. Para regocijo de quienes aman a los judíos, los atracadores eran los autodenominados líderes judíos que decían representar al pueblo judío.

 

     Un banquero honrado

 

   El hombre que hizo este descubrimiento es muy diferente del profesor neoyorquino Finkelstein. Martin Stern es un rico hombre de negocios británico, muy implicado en bienes raíces, así como en causas judías y sionistas. Trabaja en Londres y pasa los fines de semana en su amplio departamento del barrio ortodoxo de Jerusalén. No se pierde una sola oración en su sinagoga, hace obras de caridad y ama a Israel. Fue su encuentro casual con un banquero suizo en Villar, un prestigioso enclave de los Alpes suizos, lo que puso en marcha la maquinaria de las reclamaciones del Holocausto. El banquero le contó a Stern una pequeña historia muy interesante. Su banco, Union Suisse (UBS), informatizó sus archivos en 1987 y descubrió muchas cuentas inactivas desde 1939. Los gestores del banco llegaron a la conclusión de que unos cuarenta y cinco millones de francos suizos (treinta millones de dólares) de depósitos probablemente pertenecían a los judíos que fallecieron durante la guerra o después de ésta.

   "Como no queríamos quedarnos con dinero ajeno -dijo el honrado banquero suizo-, nos pusimos en contacto con el Congreso Judío Mundial y les pedimos que nos ayudasen a encontrar a los herederos de aquellos fondos, pero el Congreso nos respondió que eso no era asunto suyo". Los suizos, desdeñosamente, transfirieron el dinero a la Cruz Roja. Martin Stern se sintió conmovido por la historia y la contó en la radio israelí. Dos semanas después de la emisión, "como por casualidad", Bronfman y Burg llamaban a la puerta de la Corporación de Bancos Suizos exigiendo el dinero. Tal como se ha dicho más arriba, lo obtuvieron, pero se lo quedaron para sus propios fines. Martin Stern se sintió implicado y siguió el desarrollo de la historia.

   Se sentía cada vez más intranquilo por la manera en que el dinero del Holocausto estaba siendo administrado. Aparte de sus propios salarios, el comité de reclamaciones desembolsó cuarenta y tres millones de dólares en bolsas de comida para los judíos rusos. Ni Bronfman ni Burg habían mencionado este asunto cuando fueron a los bancos suizos a exigir que se acelerasen los pagos a los supervivientes, a los propietarios del dinero. ¿Habían cambiado de planes?

   Por circunstancias familiares, Stern se puso en contacto con la compañía de seguros Generali. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la Generali era una compañía muy importante, propiedad de judíos italianos. "En aquel tiempo muchas compañías de seguros estaban en manos judías y funcionaban como pequeños bancos privados", explica Stern. La Generali tenía muchos bienes en Palestina, así como en los Balcanes y en Italia. A pesar de la guerra, del fascismo italiano y del Holocausto, la Generali retuvo su conexión judía. Sus directivos no quisieron seguir el ejemplo de los suizos y de los alemanes y negaron cualquier conocimiento de las pólizas anteriores a la guerra. Stern investigó por su cuenta y riesgo y logró encontrar el lugar secreto donde los directivos de la Generali guardaban las pólizas anteriores a la guerra, enterándose entonces de que la compañía era deudora de enormes sumas de dinero a los herederos de sus asegurados. Su descubrimiento forzó a la Generali a enmendar la plana, por lo que aceptó pagar, compensando personalmente a los beneficiarios.

 

    La fortuna de los intermediarios

 

   Ahora bien, si los fallecidos no hubieran sido judíos, sus herederos hubiesen cobrado el valor de las pólizas en la compañía de seguros o en un banco. Pero, tal como el lector ya habrá sospechado, nosotros los judíos somos diferentes. Lo somos porque padecemos un mal endémico que se llama ingenuidad, y por eso aceptamos tener un intermediario -los líderes judíos- a la hora de negociar con el resto del mundo, mayoritariamente gentil.

   A partir de 1950, los líderes judíos hicieron una fortuna como intermediarios, ya que las compensaciones no fueron a parar a los herederos y a los supervivientes, sino a las pegajosas manos de los líderes. Los judíos israelíes estaban obligados a recibir las compensaciones y las pensiones a través del gobierno de Israel, mientras que los judíos europeos recibían el dinero directamente de los gentiles. Aunque parezca mentira, los supervivientes que recibían los pagos de manos judías siempre obtenían menos, a veces mucho menos. El Estado judío, los bancos judíos y las organizaciones judías ganaban un porcentaje en cada transacción y no se privaban en absoluto. Cuando Israel sufría de una elevada inflación, las pensiones de los supervivientes estaban siempre indexadas a la baja. Los bancos no transferían los fondos a tiempo.

   Cuando empezó la afluencia de judíos rusos a Israel, los líderes judíos llegaron a un acuerdo con Alemania para que costease a los supervivientes. La parte del león de los fondos desbloqueados por los alemanes permaneció en manos de las organizaciones judías, los intermediarios y otros negociantes.

   Todo aquel que se fió de nuestros propios hermanos terminó bien jodido, ya que el pasatiempo favorito de los bandidos judíos, de los banqueros judíos y de los líderes judíos consiste en robar a otros judíos. Una persona cínica diría: la idea de Pueblo Judío es de por sí el mejor invento de tales canallas. En tiempos de nuestros abuelos no funcionaba así, ya que cualquier judío estaba al corriente de que un facineroso judío era capaz de robar a otro judío con mayor celeridad -a la velocidad del rayo- que a un gentil. Pero ahora nos hemos olvidado de esa importantísima noción.

 

    El Fondo Generali

 

   Una vez que Martin Stern encontró las pólizas, la compañía de seguros Generali aceptó cooperar y pagar. Pero los políticos israelíes y judíos deseaban permanecer en el terreno de juego. Negociaron una indemnización fija con la Generali en nombre de los beneficiarios judíos de las pólizas. Se trataba de una idea absurda, pues los judíos, ya sean un grupo religioso o étnico, aseguran sus vidas como personas privadas. Más aún, nunca dieron poderes a los políticos israelíes para representarlos. Pero estos negociaron la indemnización, recibieron cien millones de dólares, les pusieron el nombre de Fondo Generali y empezaron a gestionarlo como si fuese suyo. En junio de 2001, de 1250 solicitudes de información recibidas sobre las pólizas, el Fondo Generali había respondido sólo a 72. Los beneficiarios eran mareados a derecha o a izquierda, a menudo los rechazaban sin razón alguna o incluso no recibían respuesta. Desesperados, llamaron a la puerta de los italianos, que les pagaron de inmediato. Esto es una prueba adicional de que nosotros, los judíos, necesitamos intermediarios judíos tanto como un pez necesita un traje de baño.

   Al mismo tiempo, los administradores del Fondo efectuaron 270 "pagos humanitarios ex gratia": enviaron bolsas de comida a los judíos rusos para atraerlos a Israel. Estoy seguro de que la compañía Generali se sentiría muy feliz de alimentar a los judíos rusos y de incrementar su celo sionista, pero ¿por qué los políticos israelíes no lo hicieron mientras negociaban el arreglo?. Martin Stern descubrió que los administradores del Fondo hacían frecuentes viajes a Italia a expensas del Fondo y, cuando eso les parecía poco, no dudaban en exigir pagos sustanciales a la Generali.

   El problema cruzó el océano y los reclamantes norteamericanos descubrieron que sus reclamaciones habían sido "resueltas" por los políticos. Las organizaciones judías de norteamericanos apoyaron a sus colegas israelíes. Un peón importante en dicho sistema fue Lawrence Eagleburger, un antiguo Secretario de Estado de los Estados Unidos. Este gran hombre preside la comisión de líderes judíos que se ocupa de las reclamaciones de seguros relacionadas con el Holocausto y cobra un salario anual de 350.000 dólares. Según Stern, el dinero de las compensaciones apenas llegaría para pagar a los beneficiarios de las pólizas y por eso se siente horrorizado ante la facilidad con que Bronfman y Burg se gastan los fondos en otras cosas.

 

   Los banqueros israelíes no tienen apuro

 

   Las organizaciones judías fueron intransigentes con los bancos suizos y alemanes, pero mucho más tímidas a la hora de tratar con un banco judío. El Banco Leumi de Israel atesora probablemente más fondos de los judíos fallecidos que cualquier banco suizo o alemán. Parece cosa de risa, pero los banqueros israelíes no tienen prisa alguna por devolver el dinero. De hecho, éste se les pega a los dedos como engrudo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, muchos judíos europeos depositaron sus ahorros en el Banco Anglo-Palestino, que era el nombre del Banco Leumi antes de 1948. Algunos hicieron depósitos y otros alquilaron cofres de seguridad. Pero los clientes no eran sólo judíos y el banco es depositario de inmensas fortunas de los cristianos y de los musulmanes palestinos.

   Muchos palestinos perdieron sus depósitos durante el gran zafarrancho de 1948. Los bancos israelíes utilizaron todos los medios posibles para bloquear el dinero y hacerlo desaparecer conforme aumentaba la inflación. Pero a los judíos no les fue mejor. Parece ser que el peor sitio en que un judío puede depositar su dinero con seguridad es el Banco Leumi, es decir el Banco Nacional de Israel. Los supervivientes del Holocausto y los herederos de las víctimas se encontraron con la negativa tajante del Banco Leumi para inspeccionar su documentación.

   El Banco Leumi, en trámites de privatización, era una propiedad compartida por la Generali. La compañía de seguros Migdal, la Generali y el Banco Leumi constituyen un entramado de sociedades y de hombres de negocios de dudoso historial. Algunos de esos individuos pertenecen al mismo tiempo al consejo de administración de las compañías, comparten beneficios y saltan con facilidad de fondo en fondo.

   Martín Stern descubrió que, en los años cincuenta, el personal del Banco Leumi, sin control ni supervisión externa y sin dejar constancia por escrito, abrió todos los cofres de seguridad inactivos. Sus contenidos fueron introducidos en sobres marrones y depositados al abrigo del control público. Como detalle de interés, Stern tuvo noticias de un baúl que permaneció durante años en las oficinas del Banco Leumi, para desesperación de las secretarias, que se enganchaban las medias en sus esquinas. Cuando el baúl fue abierto, en su interior se encontró un verdadero tesoro, aparentemente depositado por una iglesia copta. Al día de hoy, el baúl no ha sido devuelto a dicha iglesia.

   Martín Stern no podía creer que fuera posible un incumplimiento tan flagrante de las leyes bancarias. Durante su lucha en favor de los intereses de los supervivientes del Holocausto y de sus herederos, exigió que los representantes del Banco Leumi publicasen los nombres de los propietarios de los cofres de seguridad cuyos depósitos habían sido retirados por el banco. Al principio, la directora general de éste, Galia Maor, negó que el banco hubiese abierto los cofres. Confrontada con las pruebas de lo contrario, replicó severamente que "sólo encontramos cartas de amor". Me pregunto si una respuesta como ésta, de haberla dado los suizos, hubiera sido aceptable para las organizaciones judías.

   El destino de los depósitos en dinero no ha sido diferente del de los cofres de seguridad, puesto que el Banco Leumi ha salido ganando de cualquier manera. Una tal señora Klausne, antes de la Segunda Guerra Mundial, depositó en el Banco Leumi 170 libras esterlinas, el equivalente de 25.000 dólares de acuerdo con el valor actual. Cuando fue a reclamar su depósito, el Banco Leumi le ofreció 4 dólares. Con vistas a evitar futuros problemas, el personal del banco empezó a destruir toda la vieja documentación.

   Los trucos utilizados por el Banco Leumi llamaron la atención de la prensa israelí y de la Knesset, que nombró una comisión parlamentaria para investigar el asunto. Se necesitaron seis meses de intensas negociaciones para formar la comisión, pero sus estatutos adolecían de una falla manifiesta. Los supervivientes exigían encontrar a las personas responsables de haber escondido sus fondos durante medio siglo. Esta exigencia no fue incluida. Peor aún, la comisión cuenta entre sus miembros con personas responsables de dicho estado de cosas. Zvi Barak, que fue miembro gestor del Banco Leumi y que también lo es del Fondo Generali, fue enviado a investigar a los bancos suizos y ahora se supone que debe encontrar a los culpables en su propio banco.

   Michael Kleiner, un parlamentario de derecha por el Partido Herut, escribió lo siguiente a la comisión parlamentaria: "El banco destruye documentos en dos secciones diferentes y ahora existen grandes sospechas relacionadas con los depósitos del Holocausto y especialmente con los sobres marrones de las cajas de seguridad"· En fechas recientes, el Banco Leumi alcanzó notoriedad por el lavado de dinero que ha llevado a cabo en gran escala cuando las fortunas robadas por Vladimiro Montesinos y su jefe Alberto Fujimori -el ex presidente de Perú- fueron detectadas en sus oficinas de Suiza. La palabra "lavado" no tiene sentido si se aplica a dicho banco, ya que cualquier pañuelo que pasara por él saldría más sucio de lo que estaba.

 

    El concepto feudal de judaísmo

 

   El triunfo más importante de los líderes judíos tuvo lugar en Alemania en 1991, cuando la Alemania del Este fue unificada con la República Federal de Alemania. Después de 1945, la Alemania socialista no devolvió los bienes a los propietarios alemanes de antes de la guerra, ya fuesen gentiles o judíos. Su lógica era impecable: los alemanes del Este no aceptaban la noción de Pueblo Judío y consideraban por igual a todos los ciudadanos alemanes, judíos o no. Pensaban que la idea nazi de la separación de los judíos se había acabado en 1945. Estaban equivocados. La Alemania Federal aceptó el concepto feudal del judaísmo en 1950, cuando pagó compensación por las propiedades judías, pero no a los supervivientes o a sus herederos, sino al Estado de Israel y a los líderes judíos en cualquier sitio que estuviesen. En 1991, tras la reunificación, lo hizo de nuevo.

   Por ejemplo, dos alemanes, Moses y Peter, murieron en la guerra y dejaron algunas propiedades en Alemania del Este. Las propiedades de Peter, el gentil, permanecieron bajo la custodia del gobierno alemán hasta que su heredero fue encontrado. Si no hubiera tenido herederos, la propiedad hubiese permanecido en manos del gobierno alemán. Pero la propiedad de Moses, el judío, hubiera pasado a las manos de los señores Bronfman y Burg, en su calidad de líderes y representantes del Pueblo Judío y de miembros de la Conferencia para las Reclamaciones. El Estado alemán transfirió las propiedades que pertenecían a sus ciudadanos judíos en el territorio de la Alemania del Este a las manos de la Conferencia.

   Dicha Conferencia era un organismo ficticio de 44 hombres que no representaban a nadie. Algunos de ellos, por ejemplo, fueron enviados por una sociedad pomposamente denominada Asociación Anglo-Judía, que cuenta con unos 50 miembros. Sólo dos personas "representaban" a millones de judíos israelíes. Esta Conferencia supuestamente debía encontrar a los herederos de Moses y a otros alemanes de origen judío.

   Sin embargo, los líderes judíos tuvieron una idea mejor. Sabían que muchos propietarios nunca iban a reclamar sus casas y, por lo tanto, la propiedad de éstas pasaría a sus manos. Pero eso no era suficiente para tales sinvergüenzas. Establecieron una fecha límite, tras la cual sería imposible considerar cualquier reclamación de los herederos. Fue un golpe de genio típicamente judío: unos 30.000 millones de dólares en propiedades pasaron a sus manos de manera totalmente "legal". A partir de ese momento, se tomaron con tranquilidad las reclamaciones de los legítimos herederos, mientras que sumas inmensas, procedentes de los alquileres, se iban acumulando en sus cuentas bancarias.

 

   Las organizaciones norteamericanas de supervivientes judíos han iniciado su lucha contra los líderes judíos. Exigen que la Conferencia haga pública una lista completa de sus bienes, que encuentre a los legítimos herederos y les devuelvan sus propiedades. Están pensando en llevar a los tribunales a Alemania, a Italia y a otros países y organizaciones que por razones misteriosas aceptaron la idea medieval de la "propiedad judía". Afirman que la propiedad sólo puede ser de judíos individuales y niegan la validez de esa extraña "propiedad judía". Tal como prueba esta historia, tales ideas son buenas para que los autoproclamados líderes judíos mantengan el nivel de vida a que están acostumbrados, pero no para las personas ordinarias de origen judío, que deberían de olvidarse, de una vez por todas, de esa costosísima ilusión denominada solidaridad judía.

QUO VADIS, DOMINE?

QUO VADIS, DOMINE?

Juan V. OLTRA

 

   Uno a veces se plantea si es absurdo avisar desde la almena de que viene el sarraceno. Duda sobre si vale para algo, y entonces recuerda la anécdota que vivió una anciana polaca cuando los tanques de Hitler cruzaron la frontera de Polonia como si fuera mantequilla, saliendo a su encuentro furiosa amenazándoles con un palo. Un vecino le dijo: "Es absurdo lo que haces, ¿no ves que no sirve para nada?". Ella espetó: "Sí sirve: ¡Sirve para dejarles bien claro de parte de quién estoy!". Permítanme que me disfrace de vieja polaca mientras leen estas líneas.

 

   Hace pocos minutos he terminado de ver un programa de Antena 3 Televisión. Un programa que en su momento no vi por, perdonen el eufemismo, problemas de la agenda sanitaria  de uno de mis hijos, pero sobre cuya visión algún amigo me encareció fervientemente. Famélico intelectual perenne, lo he buscado por esta red de redes que a veces parece tejida con el hilo de Ariadna hasta dar con él. Permitan que se lo resuma, porque tiene su miga. Se trata de una producción de El Mundo Televisión para la cadena privada Antena 3, donde, bajo el título "En el nombre del padre". Intenta hacer luz sobre algunos puntos al parecer oscuros de la relación entre la Iglesia vasca y la organización terrorista ETA.

   ¿He dicho oscuros? Disculpen. Debería haber dicho tenebrosos. Los escasos pelos que me van quedando se quedaron como escarpias conforme avanzaba el documental.  Sacerdotes que se oponen a que la bandera por la cual murieron esté presente en el funeral sobre el féretro de las víctimas de ETA, que en todo caso aceptan mencionar el nombre de pila, pero no el apellido, que incluso niegan misas en el aniversario de sus asesinatos.

   ¿Difícil de creer? Aun hay más. Jerarquías de la Iglesia hablando de dos bandos iguales, que justifican la violencia invocando la Guerra civil, el GAL como precedente, que llegan a denominarse independentistas y afines a los objetivos de ETA, que llegan a ¡esconder a terroristas con los cadáveres de sus víctimas aun calientes y se ufanan de ello!

 

   Y mientras tanto, algún párroco que no quiere comulgar con ruedas de molino y ofrece paz y piedad a las víctimas, con guardaespaldas o alejado de su parroquia para salvaguardar su vida. Y mientras tanto, la Conferencia Episcopal Española, calla.

   Sí recordaba haber oído contar a un Guardia Civil destinado en su día en el cuartel de Intxaurrondo cómo, tras el asesinato de un compañero suyo y lo difícil que resultaba que un cura local oficiara la misa de cuerpo presente, le dijo a éste que no se preocupara, que ya encontraría a un evangelista o a un rabino que lo hiciera... a lo que algún amigo suyo le dijo que no, que lo que había que buscar era un sacerdote católico, pues el que le había puesto las trabas, no lo era.

 

   ¿Es Iglesia esa organización que campa por el País Vasco? Empiezo a tener mis más que serias dudas.

   Me encanta hablar con Luis, mi hijo pequeño, pues sumando sus profundos conocimientos de hombre de tres años con mi inocencia de niño de cuarenta, se obtienen siempre conclusiones impecables. Así, cuando recién terminado el documental me dijo "caca", obtuve la respuesta. La Iglesia vasca no es más que un montón de mierda con alzacuellos.

DIOS AMA TAMBIÉN A LOS HOMOSEXUALES

DIOS AMA TAMBIÉN A LOS HOMOSEXUALES

Mons. Demetrio FERNÁNDEZ, obispo de Tarazona (España)

 

   Porque son personas, creadas por Dios para su gloria. Dios ama todo lo que Él ha creado y no desprecia a ninguna de sus criaturas. No hay personas de primera y personas de segunda. Ni menos aún, personas desechables. "Existo, luego Dios me ama inmensamente", puede decir toda persona, sea cual sea su condición, sea cual sea su situación.

   En el principio, Dios creó al hombre, varón y mujer los creó. "Y vio Dios que era muy bueno". Dios no se arrepiente de ninguna de las criaturas que Él trae a este mundo. Y todos venimos a este mundo como fruto de un amor personal y creativo de Dios, en el que colaboran nuestros padres como pro-creadores, pero el Creador sigue siendo insustituiblemente Dios. Dios no se ha equivocado al crearnos a cada uno de nosotros.

   Dios crea el alma espiritual, de manera única e irrepetible, como el principio que anima todo nuestro ser. No somos pura materia, o simple conjunto de reacciones químicas. Somos personas libres e inteligentes, que tienen alma, creada por Dios y dada directamente a cada uno. Somos un fruto del amor de Dios, y en nuestro propio crecimiento influyen muchas personas que nos rodean.

 

   Pero en el origen de la historia de la humanidad entró el pecado, por iniciativa humana. La tentación del demonio fue sugerirle al hombre y a la mujer: "Seréis como dioses", y, fascinados por esta pretensión engañosa, ellos se apartaron de Dios, desobedecieron su santa ley, pecaron contra Dios y trastornaron toda la naturaleza creada. Este es el pecado original, con el que todos nacemos.

   El pecado original introdujo un apagón universal, que sólo la luz de Cristo ha podido restaurar. A partir del pecado original, la naturaleza entera sufre un trastorno, un desequilibrio, que nos afecta a todos. Y dentro de la naturaleza, el hombre nace herido por el pecado. El hombre creado a imagen y semejanza de Dios, constata que esta imagen está enmarañada, desdibujada. No todo lo que al hombre se le ocurre, es bueno. Más aún, tiene muchas ocurrencias y sentimientos que van contra Dios, y que le hacen daño a sí mismo y a los demás.

   Uno no elige su propio sexo, por más que lo diga el Parlamento. Sea cual sea su inclinación (dejemos ahora lo que haya de biológico, psicológico o educacional), debe aceptarse a sí mismo como es y debe vivir su sexualidad en un clima de castidad, que le enseñe a amar gratuitamente. La sexualidad humana también esta dañada por el pecado, y debe ser redimida por un amor creciente, para el que todo hombre cuenta con la gracia de Dios.

   También una persona con inclinación homosexual es amada por Dios y está llamada al amor, que no necesariamente se expresa por el ejercicio de la sexualidad. Un mundo supererotizado hace más difícil vivir la castidad sin represión, pero donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, y la redención de Cristo es gracia abundante para vivir la castidad con libertad, en la situación personal en la que cada uno se encuentre. La Virgen María, que fue librada de todo pecado, incluso del pecado original, es madre que nos ama a cada uno y entiende de estos temas. Mirándola a ella entendemos mejor la nueva humanidad a la que Dios nos llama. Ella es "dulzura y esperanza nuestra".

 

   La ley de identidad de género recientemente aprobada en las Cortes, por la que uno puede cambiar de sexo es contraria a la verdad del hombre. Es una extorsión del plan de Dios, no ayuda a las personas con dificultad en este campo y siembra la confusión en el ambiente social donde vivimos. A un niño o a un joven hoy le es más difícil vivir el plan de Dios con estas leyes que enrarecen el ambiente. Por eso, hemos de buscar la luz donde se encuentra, en Cristo resucitado hombre nuevo, también para estos temas de sexualidad, que a tanta gente perturban.

 

   Con mi afecto y bendición:
 
+ Demetrio Fernández, obispo de Tarazona

RETROCESOS

RETROCESOS

Rodolfo OLIVERA

 

Cálculos equivocados

 


   Verborrágico incontinente, el Presidente venezolano viene cometiendo algunos errores de peso que van a contrapelo de su propósito indudable: transformarse en un referente continental con fuerte perfil antinorteamericano. El punto es que se le escapan hasta los amigos. Todo por querer estar siempre dando el primer paso, por no evaluar con perspectiva, por preferir la cámara inmediata y el micrófono abierto.

   Cosa que, por otra parte, deleita a su principal adversario, Washington, que ve cómo el mismo Chávez está minando su propio camino. Hay ejemplos recientes. El tipo de protagonismo pretendido en el MERCOSUR no le ha gustado nada al socio principal, Brasil. El presidente Lula suspendió algunos encuentros protocolares por disconformidad con declaraciones poco prudentes de su par venezolano, y no se ahorró de hacerlo público: cuando Argentina le cedió el martillo simbólico de la presidencia “pro tempore” del MERCOSUR, Lula dijo ante funcionarios y prensa internacional que lo iba a usar “para poner en caja a Chávez”. Todo el que crea que se trató de una broma de ocasión, se equivoca.

 

   Hugo Chávez se equivoca cuando cree que su chequera, abundante en época de petróleo caro, es un bill de impunidad para hacer y decir lo que se le ocurra. Tuvo muy mala prensa en los corrillos sudamericanos el hecho de haber considerado como gobiernos amigos tanto a Irán como a Corea del Norte. Porque una cosa es “países amigos”, otra “gobiernos”; ni Ahmedinejad ni Kim Son Il pueden ser tomados como modelos de nada. Uno quiere borrar del mapa a Israel, el otro amenaza a todo el barrio. La postura del gobierno venezolano fue histriónica, innecesaria, sustentada sólo en la consolidación de la idea de sumarse a todo lo que le moleste a Washington.
Hugo Chávez se equivoca también cuando sale de manera intempestiva de la Comunidad Andina de Naciones para ingresar, raudo, al MERCOSUR. Si no podía mantenerse con un pie en ambos lados, la forma de despegar era otra. Su propio proyecto (ALBA) es “sudamericanista”, por lo que incluye a ambos sistemas de integración, de modo que él mismo acepta que son compatibles; nada lo obligaba a la separación. No era necesario el desplante abrupto hacia otros socios que habían trabajado mucho y bastante bien como para que el proyecto muriera sin dejar herencia.

 

   Hugo Chávez se equivoca otra vez cuando hace lo que a él le molesta: intervenir en elecciones de otros Estados que no son el propio. Pataleó con razón cuando EEUU incentivó, incluso económicamente, todas las campañas de Fedecámaras para motivar el cambio en Venezuela. Pero es exactamente lo mismo que él hizo con Ollanta Humala en Perú, o con el claro apoyo a la candidatura de López Obrador en México. Perdieron los dos. En realidad, perdieron los tres.

 

   Hugo Chávez vuelve a equivocarse cuando alienta a su más leal compañero de ruta, el boliviano Evo Morales, al que arrastra muchas veces a asumir posturas que terminan siendo innecesariamente radicales, como producto de la inexperiencia de aquél, que compra a tranquera cerrada. Incentivar al reclamo por los derechos bolivianos sobre sus propios recursos es algo irreprochable y para lo que, encima, Morales no necesita “ayuda”. Pero emitir un discurso en el que, junto a su par, exclame ante las cámaras (su perdición) que “Bolivia debe ir a fondo, le guste a quien le guste”, es un mal consejo. Evo ejerció máxima fuerza, incluyó a Petrobrás cuando lo prudente hubiese sido un tratamiento especial con el socio mayor del MERCOSUR, al que aspira, pero le provocó un sacudón a Lula en plena campaña electoral. Cuando vio que salía mal, Chávez guardó el violín en su bolsa, y fue entonces cuando canceló una visita.
Chávez sigue equivocándose, y pierde espacios. Independientemente de que haya quienes coinciden en algunas cuestiones de fondo, como la antipatía que despierta el (hoy golpeado) George Bush. Pero si lo que quiso fue ganar adeptos en la reunión de las Naciones Unidas de hace pocas semanas atrás, logró todo lo contrario. La presentación de su discurso, tapándose la nariz primero, hablando de olor a azufre o de la presencia del “diablo” en la sala, daba más para un culebrón caraqueño que para la Asamblea General. En conclusión, muy pocas simpatías entre los amigos, claro rechazo entre los enemigos, y pérdida de algunos indecisos y de otros que lo consideraban un personaje exótico.

 

   Todo esto tiene un reflejo inmediato, y es el intento de reemplazar a la Argentina como miembro rotativo del Consejo de Seguridad. En el momento en que más necesitaba de un buen apoyo, se equivoca nuevamente Hugo Chávez dando una imagen poco seria, poco diplomática, poco confiable tanto para propios como para extraños. Y el resultado fue visible, porque Guatemala, que también aspiraba a la misma silla, se transformó en un rival formidable; tanto que, si bien no le alcanzó para ganarse el lugar, sí ganó todas las elecciones parciales sin llegar a la mágica cifra de 124 votos. Guatemala no ganó, pero Venezuela perdió doble: la banca que precisaba para “lucirse” en cámara y, de hecho, todas las votaciones, estando siempre por debajo de su adversario (al que acusó de ser pro-norteamericano).
Así es cómo, una vez más, los resultados terminan por confirmar el retroceso. Ambos Estados competidores, Venezuela y Guatemala, tuvieron que retirarse al entrar en vía muerta; pero al momento de elegir un candidato “de consenso” tampoco les fue bien. Panamá, el elegido, era “Guatepeor”, y guarda recuerdos cercanos muy poco amistosos con Hugo Chávez, con quien estuvo al borde del enfrentamiento.
   Los antecedentes no están tan lejos. Hace poco que Caracas se llevó a su casa a la delegación diplomática en Panamá, por considerarlo “aliado decidido, y vocero” de Washington, en tiempos de la Presidenta Mireya Moscoso. Todo comenzó cuando cuatro cubanos anticastristas, que planeaban el asesinato de Fidel Castro, escaparon y fueron detenidos precisamente en Panamá. Un Tribunal local condenó a Luis Posada Carriles y a Gaspar Jiménez a ocho años de prisión, y a Guillermo Novo y Pedro Remón a siete años de la misma pena. No fue por intento de magnicidio, porque las pruebas no eran suficientes, pero sí por "delitos contra la seguridad colectiva y falsificación de documentos".

   En aquel momento, tiempo electoral en Panamá, comenzaron las presiones directas de Simón Ferro (hoy ex embajador de los EEUU y actual amigo personal de Mireya Moscoso) para favorecer a los sicarios. Están grabadas sus conversaciones. El cabecilla de la banda, Posada Carriles, tenía su prontuario internacional, empezando por el atentado contra un avión que partió de Caracas con destino a Cuba y que costó la vida de 73 personas, en su mayoría turistas venezolanos, aunque eran el objetivo secundario, pues en la nave viajaba el equipo oficial de esgrima cubano, todos militares. Se lo detiene en Panamá y aparecen dos reclamos de extradición: el de Castro y el de Chávez, ombligo de la oposición norteamericana. Que nunca pensaron, por supuesto, en darles el gusto pese a tratarse de dos actos terroristas, un magnicidio frustrado y un avión comercial derribado.
   Por “sugerencias” (probadas) de Washington, Moscoso indultó a los cuatro reos, que abandonaron la prisión "El Renacer", a orillas del Canal de Panamá, tomando un vuelo privado con destino directo a Miami, donde fueron recibidos poco menos que con gloria por los anticastristas en el Estado de brother Jeff. ¿Qué dijo Moscoso? Que tanto Cuba como Venezuela iban a ejecutarlos, por lo que tomó una opción más “humanitaria” (¿?). El embajador chavista, Flavio Granados, volvió a su país indignado por esa "ofensa inadmisible a la sociedad venezolana", considerada “una subestimación a un Estado de derecho democrático”. Hoy, Panamá ocupa la banca que tanto ansiaba Venezuela.

 

   Se equivoca Hugo Chávez. Se equivoca seguido. Y no lo va a arreglar con plata.

AL-QAEDA Y OSAMA BIN LADEN. VADEMÉCUM

AL-QAEDA Y OSAMA BIN LADEN. VADEMÉCUM

Manú DORNBIERER

 

   Hace un año en el 57º Festival de Cannes, el film que mayor interés y expectación despertó entre el público fue un documental político, «Farenheit 9/11», de Michael Moore, que finalmente obtuvo la Palma de Oro. Por primera vez una denuncia periodística contra un tartufo totalitario como George W. Bush obtenía eco extraordinario en uno de los grandes escenarios del cine mundial. A raíz de su «Palma de Oro» el documental de Moore se vendió como pan caliente e hizo indudable mella en la ciega popularidad de la que gozaba el (ya viejo) Baby Doc al revelar plenamente su desprecio del voto negro en la elección que robó en el 2000, entre mucho más; pero la máxima escena histórica, su sospechosa actitud en «la escuelita de Florida».

   Cuando le avisaron del atentado a la Torres Gemelas que en ese instante conmocionaba al mundo y que a él ni siquiera pareció sorprenderle, ha quedado como prueba de que «ya lo sabía» y de que plausiblemente el horror de New York fue uno de los conocidos autogoles criminales que infligen sus gobernantes al borrego pueblo estadounidense, tales como la explosión del barco «Maine» en la Habana en 1898 para desatar la guerra contra España, como la probada invitación al Japón para bombardear Pearl Harbor en 1941 o el derrumbe de un edificio público en Oklahoma en 1995 tras los graves problemas con la secta davidiana en Waco.

   Este año en la versión 58 del Festival de Cannes, el camino al interesantísimo «periodismo de denuncia en video», abierto por Fahrenheit 9/11, no quedó desierto, gracias al documental del realizador británico Adam Curtis, intitulado «The Power of Nightmares» (El Poder de las Pesadillas).

 

   En tanto, en una visita de sorpresa a Irak, Condoleeza Rice pedía descaradamente paciencia a los iraquíes que martirizó, robó, destruyó su jefe Bush «porque estamos (nótese en 1ª persona del plural) luchando contra muchas fuerzas terroristas», en Cannes un inglés le decía al mundo simple y sencillamente que «Al Qaeda no existe». Y lo decía apoyado en imágenes contundentes, en argumentos más documentados incluso que los de Moore, en un film producido por la legendaria BBC en la que es siempre posible creer, a diferencia de las cadenas gringas tales la triste CNN al servicio del poder.

   El documental se presentó en una sala mediana y no concursó por un premio, pero ha dejado abierto el apetito no sólo de los cinéfilos sino de los estudiosos y de todo terrícola que se interese por la verdad. Y el tema de la mentira gringa constante no es para menos. Cientos de periodistas en todo el mundo podemos "gritar" en la prensa escrita (porque ni en TV ni en radio se permiten tales "«excesos radicales y dementes» en ciertos países) nuestra certeza de que el 95% del terrorismo actual es made in Washington, pero no nos creen ni nos oyen. Nos tiran simplemente a lucas.

 

   En cambio el cine tiene un poder de convicción único y la facilidad de comprar un DVD, que cuesta más o menos lo mismo que un magazine, es hoy la mejor manera de que los periodistas puedan revelar sus investigaciones, informaciones y opiniones obteniendo verdadero eco y atención global. La prensa escrita, la radio, la televisión, los libros periodísticos mismos no han logrado trascender como lo han hecho documentos fílmicos como los dos citados. Las casas editoriales deberían empezar a convertirse en productores cinematográficos.

   Veamos desde cuándo los halcones inventan las pesadillas.

 

   Según el documental de Adam Curtis, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, consejeros entonces de Ronald Reagan, sobrevaluaban la amenaza soviética para justificar su propaganda imperialista y naturalmente carretadas de dinero de los borregos contribuyentes gringos. Curtis intenta demostrar que «los americanos, esos incansables fabricantes de mitos» como dice Jean Luc Douin del diario francés Le Monde, acusaban sin mayores pruebas a la URSS de dirigir todos los movimientos terroristas del planeta, como ahora lo hicieron con Saddam Hussein y Bin Laden, que según el film, no tuvo que ver con los atentados de las torres, no posee una fortaleza subterránea en Afganistán en las montañas de Tora Bora, no es dueño de una Al Qaeda que no existe y es simplemente una pieza en el tablero de juego del socio Bush.

   Respecto a la URSS y sin querer disminuir un ápice el horror de los crímenes (sobre todo) internos de José Stalin, estoy de acuerdo con Curtis. En fecha reciente hice una investigación para mi libro «Ensalada Rusa», a punto de ver la luz en Editorial Diana, sobre lo que fue realmente la Guerra Fría en África, en el Congo específicamente, y me quedé sorprendida de las abominaciones cometidas por los gringos. Encontré incluso un testimonio de un agente de la CIA que acusa al presidente Eisenhower de haberle dado la clarísima orden de desaparecer al constructor de la independencia, Patricio Lumumba. Lo recopiló la BBC.

   En cuanto a Al Qaeda, Curtis insiste en que nunca ha existido, que es un invento del secretario «de la Defensa». Se suponía que «Starwars», final de la serie, era la ficción estelar presentada por USA en las pantallas de Cannes. Pero el mito del terrorismo que proyecta el gobierno de Bush sobre el planeta desde el 11 de septiembre 2001, es mucho más ficticio, sólo que cuesta y costará entre infinitos problemas, más guerras, a menos que le mundo entienda con documentales como el producido por la BBC, «El Poder de las Pesadillas», que hay que ponerle un alto a Bush y decirle: No te creo ni te sigo.

QUÉ NOS DEJÓ EL SIGLO XVI

QUÉ NOS DEJÓ EL SIGLO XVI

Alberto BUELA

 

A mis alumnos de Coronel Suárez

 

   Cuando empezamos a hablar acerca de lo que somos los argentinos, generalmente, lo hacemos a partir de 1810 dejando así de lado o, lo que es peor aun, liquidando con una frase hecha el período colonial de casi tres siglos. Y así afirmamos que fue  un período histórico de dominio español sobre América donde rigió el oscurantismo en la cultura  y la explotación del indio y del criollo en el orden económico. Y como esto es lo políticamente correcto porque así lo determina el pensamiento único que rige hoy los destinos intelectuales de nuestras cabezas más publicitadas, lo damos por cierto como una verdad a plomo.

   Pero si hurgamos un poquito, no mucho porque no somos historiadores, vemos como otro distinto es el panorama que nos muestran estos tres siglos primeros de nuestra historia.

  

   Siglo XVI

 

   La primera fundación de Buenos Aires la realiza Pedro de Mendoza en 1536 y de ella los historiadores nos cuentan que no quedó nada. La ranchería se prendió fuego y sus pocos habitantes fueron llevados a Asunción. Pero, sin embargo, algo quedó que se les pasó inadvertido. Quedaron acá en la Pampa libres y a su aire 60 yeguas y tres padrillos de los setenta y dos yeguarizos que había traído Mendoza desde España. Este hecho liminar fundado en una desobediencia, la del caballerizo, que en lugar de sacrificarlos según se le ordenara, los largó a campo, signó de una vez y para siempre el alma argentina: la cultura del caballo con todo lo que enseña de noble y de brutal.

   La diferencia con Brasil, en este emblemático primer hecho cultural, es que Alvares de Cabral pisa tierra brasileña en 1500 y apenas dos años después el judío Fernando de Noronha recibió una concesión ilimitada para explotar el palo brasil o brasilete[i]. ¡Casi nada la diferencia!

 

   El mejor ejemplo para mostrar que la conquista española de América fue hecha bajo el espíritu del medioevo fue la donación papal a los reyes de España en 1493, donación que a su vez la había recibido del emperador Constantino en el año 314 fecha de su conversión al cristianismo, por la cual le cedía el dominio sobre todas las islas conocidas y por conocer. Así las nuevas tierras, consideradas por Colón islas, fueron propiedad no de la nación española o del pueblo español sino del rey de Castilla y el Emperador Carlos V se declara oficialmente propietario en Barcelona el 14 de septiembre de 1519. De modo tal que nosotros no fuimos nunca propiedad de ningún pueblo.

 

   En la primera mitad del siglo XVI los principios que se aplicaron en la conquista de América eran los del siglo XV hispano expresados a través de la filosofía escolástica de teólogos y filósofos como Santo Tomás de Aquino, Hugo de San Víctor, Pedro Hispano, Ramón Lulio y Egidio Romano. Donde el hombre entendido como criatura racional tiene el derecho natural cristiano de participar de la ley eterna y todo lo que hace, lo realiza en vista a la mayor gloria de Dios y a su salvación personal.

   Pero la brutalidad de la primera conquista que se inició como una verdadera cruzada en donde los indios se convirtieron en los nuevos moros hace su eclosión con la ejecución del inca Atahualpa en 1533 y el asesinato de Pizarro en 1541. Algo profundo conmueve a la inteligencia española que se ocupaba de América y diez años después se produce la Controversia de Valladolid en donde confrontan, no dos sino cuatro, interpretaciones sobre la conquista.

  

   a) Una interpretación imperial y proespañola sostenida por Juan Ginés de Sepúlveda y Francisco López de Gómara que ponía de relieve la misión civilizadora de España, obviando la explotación cierta de los aborígenes.

   b) Una interpretación antiespañola, que dio lugar a la creación de la leyenda negra por parte de Inglaterra, Holanda y Francia, sostenida por Bartolomé de las Casas y las fantásticas ilustraciones de su libro por parte del flamenco Teodoro Bry, que resaltaba el dominio cruel de los españoles sobre los indios. Su solución, no muy feliz, fue la introducción de negros en América.

   c) Una interpretación mística de la conquista española sostenida por el fraile Gerónimo de Mendieta, que se consolida con la llegada de Pedro de Gante y los doce franciscanos quienes proponían una vuelta a cristianismo de la época de los apóstoles, para establecer en el Nuevo Mundo la sociedad perfecto. Y fue Vasco de Quiroga quien encarnó este ideal en el virreinato de Nueva España.

   d) La interpretación jurídica filosófica de la Escuela de Salamanca o segunda escolástica, que descolló con Francisco de Vitoria, quien no sólo defiende al indio sino que ataca el derecho del Papa y del Rey sobre América. Fundando el derecho internacional moderno. Al defender la libertad de conciencia y la libre conversión, anula la teología de la represión, y si bien provoca la rectificación de la política española en América, defiende como título legítimo la predicación del evangelio.

 

   Ningún imperio en el mundo se sometió al nivel de autocrítica reflexiva y rectificación como lo hizo el español con respecto a América. No faltará quien afirme: se respetaba pero no se cumplía. Sí, pero eso hay que probarlo caso por caso, pues ya no es una política manifiesta y oficial de España la explotación, expropiaciones y despoblaciones indígenas. Por otra parte los indios no fueron, precisamente, un dechado de virtudes, pues como sostiene uno de los máximos estudiosos de ese tiempo: "Es unánime el testimonio de los primeros cronistas, testigos presenciales, que cuentan horrorizados que ellos mismos habían vista al Inca Atahualpa beber en el cráneo de su hermano Huáscar que él había mandado matar y que se había hecho un tambor con el cuero de su cuerpo" [ii].

 

   Juan de Garay, castellano de Burgos salió para América en 1543 a la edad de trece años, funda junto con Ñuflo de Chávez la estratégica ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en el corazón de América del Sur, donde vive ocho años, consolida como jefe la precaria ciudad de Asunción del Paraguay y funda por segunda vez la estratégica Buenos Aires en 1580. Hombre íntegro y modesto, formó parte de la última camada de conquistadores, los de la consolidación del poder español en América y según dice el testimonio del capitán Juan Fernández de Enciso, regidor de Asunción: "era padre de muchos pobres". Esto más su tarea de "abrir puertas a la tierra fundando ciudades" sin el derramamiento de sangre, muestran sus rasgos excepcionales: austeridad, fuerza, valor, sentido del honor, espíritu religioso. El mayor testimonio de Garay, su carta del 20 de abril de 1582 a Felipe II, nos lo presenta como un  estratega extraordinario. Su prematura muerte a los 53 años a manos de los guaraníes, privó a España de una efectiva política amazónica que contrarrestare la penetración bandeirante del siglo XVII. Tarea que quedó casi exclusivamente en manos de las misiones jesuíticas.

   El siglo XVI nos dejó a los argentinos una ciudad capital, una riqueza inmensa en carne y cueros yeguarizos [iii] y el modelo de un hombre ejemplar. No es poco como siglo fundacional, y sería bueno que nuestros historiadores se ocuparan más y mejor de esa primaria época.

 


   [i] Stoetzer, Carlos: Iberoamérica, Bs.As., Ed. Docencia, 1996, tomo I, p.39.-

   [ii] Pereña Vicente, Juan: Proceso a la conquista de América, Bs.As., Ed, Docencia, 1988, p.26.-

   [iii] Invito a algún matemático que sepa algo de veterinaria a realizar el cálculo estimativo de reproducción de estos yeguarizos en el período de 1536 a 1580. Son cuarenticuatro años de reproducción libre sin mediar consumo en el medio. Con dudas arriesgo la cifra de 700.000.