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CUATRO VERDADES SOBRE EL PELIGRO QUE NOS ACECHA (QUE NO ES SÓLO ZP)

CUATRO VERDADES SOBRE EL PELIGRO QUE NOS ACECHA (QUE NO ES SÓLO ZP)

José Javier ESPARZA 

 

   Y ¿por qué ZP quiere romperlo todo: nación, familia, educación? Porque tiene un proyecto mesiánico. Un proyecto que no empezó con él, pero del que él es agente. Miradle a los ojos.

   10 de noviembre de 2006.  Mirad a los ojos de Zapatero y tal vez veáis lo que yo veo: un tipo convencido de haber hallado la piedra filosofal. Porque Zapatero tiene un proyecto, y ése es precisamente el problema. Todo lo que estamos viviendo en estos años puede parecer una mezcla absurda de irresponsabilidad y azar, pero no lo es. Al contrario, tiene un sentido. En el zapaterismo han venido a confluir las peores emanaciones de la actual izquierda europea y de la vieja izquierda española. El resultado es de pesadilla. ¿Nos dejarán decir cuatro verdades?

 

   Una: El zapaterismo es un caso práctico de "ideología de la cancelación". Siniestro palabro, ¿verdad? Pero en realidad es muy sencillo. Hay que cancelarlo todo: patria, familia, moral, educación, identidad, porque todo eso es vestigio de un mundo retrógrado y oscuro. Hay que liquidarlo como se liquidan las existencias de una tienda –por cierre del negocio. Y hay que sustituirlo por unos dogmas nuevos de aliento progresista, "la revolución que nunca pudimos hacer", ahora con la anuencia de unos poderes financieros que ya no se sienten amenazados y que, aún más, están dispuestos a pagar la fiesta. Nihilismo y progresismo terminan siendo una única cosa. Por supuesto, el problema no es sólo nuestro: la "ideología de la cancelación" funciona en toda Europa. Pero sólo aquí se extiende desde el poder institucionalmente y sin resistencia. Todo lo que el Gobierno Zapatero está haciendo en España es pura ideología de la cancelación: un proyecto quizá descabellado, pero coherente, y que se ha convertido en horizonte único de la izquierda radical tras la caída del Muro de Berlín. Si no entendemos esto, no entenderemos nada de lo que vemos a nuestro alrededor.

 

   Dos: A ZP le mueve una alucinación mesiánica, típica de la vieja izquierda española. Porque junto a esa "ideología de la cancelación", la zapateridad recoge, vulgarizada, una vetusta tradición de nuestra izquierda, a saber: que toda la Historia de España es un error gigantesco, que aquí no levantaremos cabeza hasta que haya una revolución como la francesa, que España no será un país digno hasta que la izquierda lo modele y que por eso, en fin, la izquierda tiene una misión providencial. Para esta visión de las cosas, si hay separatismo es porque la unidad nacional ha sido algo funesto, y si hay terrorismo, es porque la vieja España nunca ha sabido entender a los irredentos. La culpa siempre la tiene España, identificada todavía con el Imperio y la Contrarreforma, o sea "la derecha". Poco importa que haya habido revoluciones, constituciones y transiciones: estamos ante una interpretación mesiánica de la Historia que sencillamente prescinde de la realidad. Y así, bajo esta sugestión mesiánica, la disgregación del país no será tal, sino que aumentará la concordia, y el pacto con los terroristas no será claudicación, sino mensaje de paz. Patológico.

  

   Tres: El objetivo supremo del poder, hoy, en España, es aniquilar cualquier vestigio de corte tradicional. Ya sea en la educación o en la estructura familiar, ya sea en la religión o en la identidad nacional, la política del PSOE marcha expresamente orientada al exterminio de todo lo que recuerde a la sociedad "vieja", de todo lo que pueda representar un obstáculo para la sociedad "nueva". Este proceso no ha empezado ahora: lleva muchos años en vigor. Pero sólo ahora se ha convertido deliberadamente en programa de gobierno. Se trata de dar la vuelta al mundo tal y como lo hemos conocido. Así se privilegiará a los transexuales y homosexuales antes que a las familias, a las minorías musulmanas antes que las mayorías católicas, a los que denigran a España antes que a los patriotas, a los terroristas antes que a las víctimas, a los alumnos incapaces antes que a los capaces, a los partidarios del aborto y la eutanasia antes que a los defensores de la vida, y todo ese largo etcétera de inversiones que nos está poniendo el mundo cabeza abajo.

 

   Cuatro: Es urgentísimo tomar conciencia de lo que tenemos enfrente. No es sólo el programa pasajero de un Gobierno elegido por cuatro años. Es un proyecto muy amplio de ingeniería social. Esta gente quiere crear una sociedad nueva edificada sobre tópicos ideológicos considerados como dogmas de fe. Y como son dogmas, poco les importa que sean racionalmente infumables. A la tarea de expandirlos por todas partes se emplean no sólo los políticos, sino también la orquesta mediática afín, los funcionarios de altos organismos internacionales y una nutrida legión de fanáticos semi-ilustrados que creen combatir por el "progreso". Tan fuerte es su presión que no sólo se ejerce desde la izquierda, sino también, con frecuencia, desde la derecha. Hoy mandan. En realidad, llevan mucho tiempo mandando. Va siendo hora de plantear una resistencia.

 

   Simpática nota de un lector: "Es que usted sólo critica, pero no propone soluciones". Respuesta en dos tiempos. Uno: para curar la enfermedad que nos aqueja, es imprescindible conocer antes cómo y por qué se ha contraído. Dos: el tratamiento, con su permiso, a partir de la semana que viene. Pero a más de uno no le va a gustar la receta.

 

   El Semanal Digital

CHESTERTON SE QUITÓ EL SOMBRERO

CHESTERTON SE QUITÓ EL SOMBRERO

David AMADO 

 

   Gilbert Keith Chesterton nació en 1874 y no se convirtió al catolicismo hasta 1922. Es a partir de ese momento que escribe sus ensayos dedicados a dos genios del cristianismo: Santo Tomás de Aquino y San Francisco de Asís y también su Autobiografía. Sin embargo, cualquiera que lea su producción anterior llega a la conclusión de que Chesterton ya era católico mucho antes de su bautismo. Basta para ello fijarse en algunos de sus escritos anteriores a 1922 como Ortodoxia (1908), La Esfera y la Cruz (1910) o las novelas policíacas protagonizadas por el católico padre Brown.

  

   "El motivo de mi conversión estriba en que el catolicismo es verdadero".

   Mario Fazio, en un artículo titulado "Chesterton, la filosofía del asombro agradecido" señala, siguiendo la autobiografía del polemista inglés cinco etapas que vamos a recorrer.

   La primera es la de la infancia, de la que Chesterton dice: "De niño, yo tenía una especie de asombro confiado al contemplar el manzano como un manzano. Estaba seguro de ello y también seguro de la sorpresa que me producía; tan seguro como que Dios creó las manzanas. Podían ser manzanitas pequeñas como yo, pero eran también sólidas como yo". (Autobiografía, p. 53). Esa capacidad de contemplar la realidad tal como es, sin reducirla a los prejuicios, como sucedía con el escepticismo que triunfaba en su época, la mantuvo Chesterton durante toda su vida. No intentaba explicar la realidad en base a sus concepciones, sino que se dejaba guiar por ella. De hecho Chesterton nunca perdió la fascinación infantil frente al mundo. George Weigel ha dicho de él que "fue siempre un joven como de unos cinco años". Y, utilizando una expresión de este autor podemos decir también que para Chesterton era evidente que los datos cantan.

 

   La segunda fase corresponde a la de su juventud. En la autobiografía lleva el sugerente título de "Cómo ser un lunático". Antes, en la caracterización del paso de la infancia a la adolescencia había señalado: "Habíamos empezado a ser lo que los niños no son: snobs. Los niños purifican los papeles teatrales que interpretan cuando dicen: "vamos a hacer de nosotros simplemente lo hacíamos". (A, 66)

   La juventud de Chesterton estuvo repleta de "dudas, morbidez y tentaciones", que le "dejaron para siempre la certeza de la objetiva solidez del pecado" (A, 83). Podemos decir que el cándido Gilbert entró en una noche oscura, o mejor en un túnel. También dirá que "el ambiente de mi juventud no era sólo el ateísmo, sino la ortodoxia atea, y esa postura gozaba de prestigio". Y en Ortodoxia "a la edad de doce años era yo un poco pagano, y a los deciocho era un completo agnóstico, cada vez más hundido en un suicidio espiritual". De aquellos días podemos decir que Chesterton entró en depresión.

   Como él mismo señala había días en que al llegar a su casa se tumbaba en la cama y sólo era capaz de leer novelas de Dickens. En este autor veía Chesterton una continuación de la Merry England, la feliz Inglaterra. Y le sorprendía el espacio que dejaba para la humanidad. Dickens no se dejaba llevar por un vago sentimentalismo, sino que sentía una verdadera simpatía por las personas, y ello Chesterton lo atribuía a la fe cristiana.

   Durante su juventud Chesterton se sintió atraído por el espiritismo, que abandonó porque le producía dolores de cabeza. Durante esa época se matriculó en una escuela de artes para aprender a pintar. Estaba de moda el impresionismo, que él vincula al escepticismo. "Creo que en el impresionismo había un significado espiritual relacionado con esta era de escepticismo. Quiero decir que ilustra el escepticismo en lo que tiene de subjetivismo. Su principio era que si lo único que se veía de una vaca era una línea blanca y una sombra púrpura, sólo debíamos plasmar la línea y la sombra; en cierto sentido, deberíamos creer en la línea y en la sombra más que en la vaca" (A. 101). era, pues, una filosofía, que se presta a la afirmación de que las cosas sólo existen como las percibimos o que, quizás, ni siquiera existen.

   Chesterton se sorprende, en la juventud, de "la enorme rapidez con la que se cree estar de vuelta de lo fundamental y con la que incluso se niega lo fundamental". Chesterton, al repasar esa época de su vida se da cuenta de que "estaba llevando a su propio límite el escepticismo de mi época". Y añade con notable sentido del humor: "El ateo me decía con mucha solemnidad que no creía que existiera ningún dios, y había momentos en los que yo ni siquiera creía que hubiera ningún ateo" (A. 102). Fue una época muy dura: "Lo cierto es que descendí lo suficiente como para descubrir al demonio e incluso, de una forma oscura, para reconocer al demonio. Nunca, por lo menos, ni siquiera en esta primera etapa confusa y escéptica, me abandoné totalmente a las ideas del momento sobre la relatividad del mal o la irrealidad del pecado". (A. 103).

   Años más tarde, cuando entra en relación con el sacerdote John O'Connor, que inspiró el personaje del Padre Brown, y le expone su experiencia del mal, descubre con asombro que "el padre O'Connor había sondeado aquellos abismos mucho más que yo. Me quedé sorprendido de mi propia sorpresa. Que la Iglesia Católica estuviera más enterada del bien que yo, era fácil de creer. Que estuviera más enterada del mal, me parecía increíble. El padre O'Connor conocía los horrores del mundo y no se escandalizaba, pues su pertenencia a la Iglesia Católica le hacía depositario de un gran tesoro: la misericordia".

   En cualquier caso la juventud fue para Chesterton una época de holgazanería, anarquía moral y por poco llega al suicidio espiritual. ¿Cómo salió de ese infierno?

 

   "Mi aceptación del universo no es optimismo; es, más bien, una especie de patriotismo".

 

   La lectura de Chesterton, tanto de sus ensayos como de sus novelas, deja siempre en el autor un sentimiento de esperanza. No se puede leer a este autor y caer en la melancolía. Probablemente ello se deba al método que inventó para salir de la postración a que le condujo el pensamiento y la vida de su juventud. Escribe en su autobiografía: "Cuando ya llevaba cierto tiempo sumido en las profundidades del pesimismo contemporáneo, sentí en mi interior un gran impulso a la rebeldía: desalojar aquel íncubo o librarme de aquella pesadilla". Intentó solucionar el problema el solo, sin ayuda de nadie y descubrió que "la mera existencia, reducida a sus límites más primarios, era lo bastante extraordinaria como para ser emocionante. Cualquier cosa era magnífica comparada con la nada y aunque la luz del día fuera un sueño era una ensoñación, no una pesadilla".

   Por tanto añade aquí Chesterton, a la capacidad de asombro de su infancia, el agradecimiento. Y ese agradecimiento lo lleva hasta lo más simple, como los brazos o las piernas o cualquier vida que viva. A ello le ayudaron los pocos autores "optimistas de la época", como Walt Whitman o Stevenson, al que admiraba desde siempre. Era también una corroboración de lo que había dicho, muchos años antes, su abuelo puritano: "Daría gracias a Dios por haberme creado aunque supiera que mi alma estaba condenada" (A. 20). Y añade: "Deseaba decir, tanto si conseguí decirlo como si no, que nadie sabe hasta qué punto es optimista -aunque se tenga por pesimista- porque no ha medido realmente la profundidad de su deuda con lo que le creó y le permitió considerarse algo."(A. 105).

    Y de ahí nace el deseo firme de escribir contra los decadentes y pesimistas que gobernaban la cultura de su época. Y así acaba su tercera época, con la victoria sobre la depresión y una mirada nueva sobre la vida y el mundo.

   En la cuarta etapa Chesterton empieza a investigar las creencias cristianas. Después de investigar las corrientes teosóficas de su época, y de entrar en contacto con algunos miembros del credo anglicano, nos dice: "Comencé a examinar más atentamente la teología cristiana general que muchos detestaban y pocos examinaban. Pronto descubrí que realmente se correspondía con muchas de estas experiencias vitales y que incluso sus paradojas se correspondían con las paradojas de la vida" (A. 201).

 Al mismo tiempo   nuestro autor constata que en la sociedad de su época se van abriendo huecos, hay verdades que van cayendo, y cada vez la vida se aleja más de un principio básico moral y metafísico en que apoyarse. De esa manera se daban esas contradicciones, que perviven aún con más fuerza en nuestro tiempo, en que alguien puede ser filántropo y al mismo tiempo defender la lucha por la vida darwiniana como principio filosófico irrenunciable.

   En su estudio del cristianismo Chesterton constata algo: "la vieja teoría teológica parecía, bien que mal, encajar en la experiencia, mientras que las nuevas y negativas teorías no encajaban en nada y menos aún entre sí mismas". Chesterton, que defendió el sentido común de la mejor manera posible, esto es ejerciéndolo, aplica un principio muy simple: hay que aceptar como verdadero lo que mejor ilumina la realidad. Negarlo es absurdo. Por lo mismo también carece de sentido aceptar teóricamente lo que no ayuda a comprender mejor la vida.

   En un artículo publicado en el Daily News argumentó así contra el escepticismo: "Yo creo -porque así lo afirman fuentes autorizadas- que el mundo es redondo. Que pueda haber tribus que crean que es triangular u oblongo no altera el hecho de que indudablemente el mundo tiene una forma determinada, y no otra. Por tanto, no digáis que la variedad de religiones os impide creer en una. No sería una postura inteligente".

 

   "La imaginación no produce locura. Lo que produce locura es, exactamente, la razón".

 

   Por aquella época escribe Ortodoxia, obra que aparece después de Herejes. En ésta había criticado el pensamiento de algunos autores como Kipling o Shaw. Le recriminaron que no podía hacerlo si antes no explicaba su propia teología. De ahí nació la célebre obra. Dice Chesterton: "escribí un esquema de mis propias razones para creer que la doctrina cristiana, tal como se resume en el Credo de los Apóstoles, sería una crítica de la vida mejor que las que yo había criticado". (A. 202).
   Para Chesterton el mundo se ha vuelto loco precisamente por un mal uso de la razón. Escribe en Ortodoxia: "Los poetas no se vuelven locos; los jugadores de ajedrez, sí. Los matemáticos y los empleados de caja también se vuelven locos; pero los artistas creadores, rara vez. (...) El poeta sólo pretende llegar con su cabeza hasta el cielo. En cambio, el lógico pretende meter el cielo en su cabeza. Y lo que ocurre es que la cabeza estalla".

   Por lo mismo, el lógico, y Chesterton no estaba contra la lógica como se puede ver en sus escritos, contempla el mundo como un infinito muy estrecho. Por eso dice: "Loco no es una persona que ha perdido la razón. En realidad, loco es el que ha perdido todas las cosas, menos la razón. Su mente se mueve en un círculo perfecto, pero demasiado estrecho".

 

   Chesterton, por su parte, desde su capacidad de asombro y agradecimiento por la vida, es capaz de descubrir un mundo cada vez más grande que le confirma en sus ganas de vivir y le da sentido y unidad. De hecho todo su planteamiento se nos muestra como una réplica a las filosofías de las desesperanza, tan queridas en el siglo XX, y que permitían vivir en el total hastío sin dejar, por ello, de practicar los vicios más aberrantes.

   Como lo ha definido un autor contemporáneo, se trataba de un nihilismo divertido. Chesterton, que lleva las cosas hasta el fin, retorciendo los argumentos en sus célebres paradojas (qué lejanas a los aforismos de salón de Wilde), se da cuenta de que el escéptico, si es consecuente, concluirá que no tiene derecho a pensar, lo mismo que el evolucionista acabará pidiendo el matrimonio a una piedra.

   Señala también Chesterton que una de las cosas que le animó a ser cristiano fue el determinismo. Escribe: "Fue el determinismo el que proclamó a voz en grito que yo no era responsable. Y puesto que prefiero que me traten como a un ser responsable y no como a un lunático que anda suelto, empecé a buscar a mi alrededor un refugio espiritual que no fuera simplemente un refugio de locos". (A. 205). Esa posición le permite abrirse al Misterio. Dice en Ortodoxia: "El misticismo nos mantiene sanos. Mientras vives el misterio, gozas de buena salud; si destruyes el misterio, creas mortalidad. La gente normal siempre ha sido sana, porque el hombre normal siempre ha sido un místico. El misterio más grande del misticismo consiste en que el hombre puede entender todas las cosas con ayuda de lo que no entiende. El lógico enfermizo intenta aclarar toda la realidad, pero lo que consigue es hacerla misteriosa. El místico, por su parte, deja que algo siga siendo misterioso, y todo lo demás resulta lúcido".
 

   "Cuando entro en una Iglesia me quito el sombrero, no la cabeza".

 

   La quinta etapa de la vida de Chesterton coincide con su bautismo católico. En 1900 había conocido a Hilaire Belloc y en 1901 contrajo matrimonio con Frances Blogg, a la que había conocido en 1896. Frances era anglicana practicante y Chesterton la acompañaba a la Iglesia. Fue en esa época cuando comenzó a frecuentar los oficios litúrgicos. También por aquella época profundiza en una idea importante: la humildad.

   Reflexionando sobre el paganismo y sobre su grotesca parodia moderna se da cuenta de que el Cristianismo ha conquistado el corazón de los hombres a través de la humildad. Por eso frente al deber exigido por la mentalidad moderna el opone el don que ha de ser agradecido. La soberbia, por el contrario, deforma la perspectiva de las cosas e impide ver el mundo tal como es. De ahí que la autoafirmación propia del hombre moderno conduzca también a la ignorancia. Y una de las deformaciones más graves es el gnosticismo que, so pretexto de conocer los arcanos acaba negando el misterio de la Encarnación.

   Fue la sorpresa ante el mundo y la capacidad de asombro, unidos al agradecimiento por la vida, lo que llevó a Chesterton a abrazar cada vez más la fe hasta pedir el bautismo en 1922. Por fin llegaba a la que denominó la "casa del hombre". Después, cuando viajó a Roma reafirmó que por fin se sentía en su hogar.

   Chesterton se bautizó en una sencilla barraca con tejado de uralita. En Beaconsfield aún no habían podido construir la Iglesia. Días antes se paseaba por su casa repasando un pequeño catecismo.

   Más tarde, para responder a los que se preguntaban por su conversión al catolicismo escribió: "Cuando la gente me pregunta a mí o a cualquier otro ¿Por qué te uniste a la Iglesia de Roma?, la primera respuesta esencial, aunque sea en parte incompleta es: "para librarme de mis pecados". Porque no hay ningún otro sistema religioso que declare verdaderamente que libra a la gente de los pecados. (...) El sacramento de la penitencia da una vida nueva, y reconcilia al hombre con todo lo que vive: pero no como lo hacen los optimistas y los predicadores paganos de la felicidad. El don viene dado a un precio y condicionado a la confesión. He encontrado una religión que osa descender conmigo a las profundidades de mí mismo".

LA XVI CUMBRE IBEROAMERICANA Y EL REY "FACILITADOR"

LA XVI CUMBRE IBEROAMERICANA Y EL REY "FACILITADOR"

Jorge GARCÍA-CONTELL

 

   Una más. Otra de las llamadas "Cumbres Iberoamericanas", la número dieciséis, concluyó después de tres días de discursos y deliberaciones en Montevideo el pasado cinco de noviembre. Se eligió ese nombre para referirse no a la cordillera de los Andes, sino a las reuniones anuales de los Jefes de Estado de los países hispánicos, incluidos España y Portugal. En realidad casi nadie toma en consideración la potencia integradora que subyace bajo una gruesa capa de retórica y protocolo estériles en estos encuentros. Buena prueba de ello fue la ausencia en la capital uruguaya de los presidentes de Venezuela, Brasil, Perú, Panamá, Nicaragua, Cuba, República Dominicana y Guatemala, que sólo fueron representados por los respectivos cancilleres. Ya se han dejado pasar dieciséis preciosas ocasiones de hacer que nuestras voces, a coro, resuenen con fuerza en el mundo y, salvo repentino ataque de lucidez en nuestros gobernantes, corremos el riesgo de reducirnos una vez más a un simple murmullo confuso y casi inaudible.

   En esta ocasión se aprobó el llamado Compromiso sobre Migraciones y Desarrollo y una docena de comunicados, entre los que destacan una condena al muro fronterizo que proyectan los EE.UU., una demanda para poner fin al bloqueo económico norteamericano contra Cuba y el apoyo a la ampliación del Canal de Panamá. Si se hubiera ratificado un compromiso para desarrollar y defender de forma coordinada esa agenda ante la ONU, por ejemplo, tal vez pensáramos que no se había perdido el tiempo.

 

   A pesar de la poca convicción de los asistentes, que dicen representar a la "Comunidad Iberoamericana de Naciones", y de su escasa voluntad de llegar a conformar una comunidad merecedora de ese nombre, ocasionalmente surge en estos encuentros algún destello de imaginación para rasgar, siquiera parcialmente, el tupido velo de rutina que se extiende sobre las sesiones. En esta ocasión hemos de reconocer un mérito indudable al presidente argentino Néstor Kirchner, enfrentado al anfitrión uruguayo Tabaré Vázquez en el conflicto de las factorías papeleras de Fray Bentos (Ver: http://bitacorapi.blogia.com/2006/032101-argentina-uruguay-cuando-la-opinion-publica-es-un-problema.php). El patagón concibió la inopinada ocurrencia de pedir al rey de España su intervención a fin de propiciar un acuerdo entre Montevideo y Buenos Aires. Es posible que, a raíz de este lance diplomático, el egregio descendiente de Fernando VII, "el deseado", pase a la Historia como Juan Carlos I, "el facilitador". Y con toda seguridad en ambos casos los sobrenombres serán igualmente falaces.

 

   El cometido que Juan Carlos de Borbón desempeña en la vida política española no es realmente el arbitraje que la Constitución le asigna. Más bien se trata de un espectador en asiento de privilegio, perenne y muy generosamente recompensado por guardar su inactividad. Nadie ignora que, más allá de las fronteras españolas, no hay más tarea para el rey de España que la de ofrecer una imagen cordial y simpática que difusamente se asocie en los medios de prensa con la nación que teóricamente representa. De hecho, lo más destacable de su paso por la Cumbre de Montevideo se redujo a la degustación de las delicias gastronómicas del país y la pública vulneración de la ley nacional sobre el consumo de tabaco. Llamando a las cosas por su nombre, Juan Carlos de Borbón refleja fielmente el paradigma del privilegiado, indiferente a todo cuanto le rodea, y sólo preocupado por mantener a toda costa el status que no ha conseguido por virtudes o méritos propios sino por arbitraria designación de tercero. Juan Carlos de Borbón es un atípico Jefe de Estado que, ajeno al colosal embate que afronta la nación que representa, decidió a finales del pasado mes de agosto marchar a Rusia para matar, simultáneamente, su propio tedio y un oso ajeno. Como todo lo demás en la monarquía española, las cacerías regias son falsas y sólo aparentes pues gracias a Sergei Starostin, subjefe del Departamento para la Protección y el Fomento de los Recursos Cinegéticos de la región de Vólogda, sabemos que el oso abatido por el rey de España había sido previamente emborrachado con vodka y miel. Posiblemente se trate de una tradición familiar; no en vano en España usamos la expresión "así se las ponían a Fernando VII" - en alusión a las carambolas de billar que los cortesanos serviles facilitaban al monarca - cuando nos referimos a un triunfo inmerecido que alguien facilita a su fingido protagonista.

 

 

   Es arriesgado aventurar qué propósito persigue la propuesta del Presidente Kirchner, más allá de la conquista de titulares en los boletines de noticias. Imaginando que algún resultado práctico produjera, conoce perfectamente que Juan Carlos de Borbón no abandonará su ocio y sus pasatiempos para intentar conciliar los intereses confrontados de argentinos y uruguayos y será en todo caso el inefable Zapatero quien medie en el conflicto. A fin de cuentas, Zapatero, Vázquez y Kirchner son hombres cortados por un mismo patrón ideológico "progresista" y con similar afición a la ingeniería social. Pero probablemente a Kirchner no se le escapa que todo hombre sensato desea mantener a Zapatero alejado de cualquier negociación seria, a no ser que desee verse arruinado y humillado. Sea cual sea la conclusión de esta anécdota diplomática, triste es que constituya lo más significativo de la XVI Cumbre Iberoamericana. La integración regional, su objetivo último, parece caminar acompasada con el telar de Penólope pues el terreno que avanza el Mercosur en número de miembros equivale al que pierde a cuenta de su decantación ideológica que dificultará adhesiones futuras y, por lo demás, es innegable el avance del ALCA, que bien pudiera ostentar el lema "Divididos y sumisos".

 

   Pensándolo bien, tal vez convenga que el ejemplo de Kirchner cunda en toda Hispanoamérica y Juan Carlos de Borbón sea requerido allá y acullá en calidad de "facilitador". En tal caso, probablemente se distraería viajando de un lado a otro para jugar a estadista. Seguro que no solucionaría ningún problema, pero muchos españoles agradeceríamos su lejanía. Y los osos de Rusia también.

DESTINO MANIFIESTO, OBLIGADA REFERENCIA

DESTINO MANIFIESTO, OBLIGADA REFERENCIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PENSAMIENTO LINEAL: OTRA PATOLOGÍA DEL PENSAMIENTO ÚNICO

EL PENSAMIENTO LINEAL: OTRA PATOLOGÍA DEL PENSAMIENTO ÚNICO

Alberto BUELA

 

   Cuando se aplican en un solo sentido las duplas bueno-malo; progresista-reaccionario; izquierda-derecha; democrático-antidemocrático; popular-populista; tolerante-totalitario; relativista-absolutista; civilización-barbarie y tantas otras como se les puedan ocurrir a cada lector, se puede, entonces, hablar de un pensamiento lineal, sin matices, o esquematizado. Y esto es lo que sucede con el pensamiento único y políticamente correcto. Lo bueno es progresista, de izquierda, democrático, popular, tolerante, relativista y civilizado, mientras que lo malo es reaccionario, de derecha, antidemocrático, populista, totalitario, absolutista y bárbaro.

 

   Así funciona una de las tantas patologías del pensamiento único, como pensamiento lineal, ni transversal ni oblicuo ni nada. La realidad no pinta gris sobre gris como afirmara Hegel, sino que está pintada en blanco o negro. Pero la gran paradoja, la falacia sustancial de este pensamiento es que no se presenta a sí mismo como lineal o absoluto sino como su contrario, transversal y relativo. Es imposible, por más esfuerzos dialécticos que se hagan,  hacerles comprender a estos nuevos "policías del pensamiento" que la dupla izquierda-derecha es falsa de toda falsedad. Hace más de medio siglo ya lo denunciaron en nuestro país Perón, Jauretche y tantos otros (ellos la van a seguir usando siempre); que reaccionario es estrictamente el hombre reactivo, que reacciona ante la homogeneización cultural en donde la identidad está definida: por la de todos por igual.

   Que antidemocrático se dice con relación a la democracia formal o procedimental y no ante la democracia participativa; que populista significa hacer lo que el pueblo quiere; que totalitario porque se tiene una visión de conjunto del hombre, el mundo y sus problemas, que absolutista porque se sostiene algún principio como inconmovible, en definitiva, que bárbaro por rechazar y vivir de otra manera a lo postulado por la civilización occidental y cristiana ad modum neo eboracensis (en criollo: al modo yanqui).

   Pero este pensamiento lineal, como es además progresista, no acaba nunca. Y así como su meta está siempre más allá de la meta, su progresismo se transforma entonces en la "religión civil de la modernidad". Su método es la vanguardia y su drama no parecer antiguo. Dentro del nihilismo de la vida en la sociedad de  consumo,  la única trascendencia que aceptan a raja tabla los policías del pensamiento, es la del progreso.

   Hace unos días nomás me llegó un artículo de un gurú de la izquierda nacional que terminaba afirmando: "Y sólo a los pueblos expoliados y maltratados corresponderá la tarea de devolver a occidente a la conciencia del desafío verdadero y a reconectarse con las corrientes del cambio que lo recorrieran, con grandes contradicciones e inevitables avances y retrocesos, desde la Revolución Francesa en adelante". Enrique Lacolla. Y un día después el publicitado Robert Redeker, vendido como filósofo por La Nación diario también afirmaba en sus páginas que: La falta de libertad de pensamiento se debe a la ausencia en la historia del Islam de un Siglo de las Luces o de un momento filosófico como el de Spinoza" (26-9-06 p.2)

   ¿Y esta es la conciencia nacional que tenemos que recuperar, la de Occidente a partir de la revolución francesa? ¿Comienza Occidente recién en 1789, se puede reducir su significado a apenas dos siglos? ¿O acaso podemos pensar la liberación a partir de Baruch Spinoza? Seamos serios.

   Esta afirmación es la quintaesencia del liberalismo progresista del siglo XIX. ¿Y este tipo de razonamiento es el remedio que ofrece la izquierda nacional a los males terribles engendrados por la modernidad? En el fondo es una forma vergonzante de pretender recuperar la modernidad en nombre de la revolución nacional que así, nacería bastarda.

   Esta relación ambivalente con la modernidad se da en forma clara en dos corrientes de pensamiento: Una, la izquierda nacional que busca a partir de la idea de Estado-nación laico y neutro, la reivindicación de la modernidad. En una palabra, con una idea moderna intenta reivindicar la modernidad. Y otra, el progresismo cristiano que busca la recuperación de la modernidad a través de una vía no-ilustrada. No existe una vía moderna no ilustrada, salvo que se piense el barroco como moderno, pero esta corriente fue derrotada por la Ilustración que hizo prevalecer en Occidente sus creaciones políticas y culturales. El  producto de esta corriente no pudo ser otro que un catolicismo moderno que dejó de ser universal para pasar a ser ecuménico, esto es, un hierro de madera.
   Para el pensamiento nacional y popular (en Argentina el peronismo)  la única alternativa válida es la superación de la modernidad con un anclaje premoderno, específicamente en el barroco americano que fue la expresión cultural más propia y específica de la América Indoibérica, por lo menos para recuperar todo aquello que tiene de religioso la idea de nación e intentar a partir de allí su proyección postmoderna. Sobre todo en América donde la modernidad llega como una tardomodernidad y los vínculos telúricos no fueron desechos como en Europa.

 

   En una palabra, la patología del pensamiento único como pensamiento lineal encuentra en su lectura del sentido de la historia su pretendida justificación, pues la historia es para ellos la sucesión progresiva y evolucionada que como en el positivismo de Comte pasaba de una edad teológica  a una edad metafísica y de allí concluir en una edad positiva que es la de ellos hoy día.[1] Todo lo que huela a incienso y azufre debe ser descartado, rechazado de plano. Ni qué decir sobre un planteo serio acerca del hombre, el mundo y sus problemas.

   La profunda confusión metafísica de estos progresismos (el cristiano, el marxista, el socialista, el demócrata, el tecnócrata) consiste en que quieren ser a la vez filosofías del progreso y del orden. Y esta contradicción se explica así: el progreso está tomado por ellos como superación constante de límites y en ese sentido va en contra de la idea de orden que no puede establecerse sino poniendo límites. El lema "orden y progreso" de la bandera de Brasil tomado del positivismo, es un hierro de madera, una contradicción en los términos.

   La confusión del pensamiento único es que carece de una metafísica y su error en este campo es que confunde, no tiene claro el concepto de límite. Tomó y adoptó en forma acrítica  el principio de Baruch Spinoza (1632-1677) omnis determinatio est negatio (toda determinación es negación) de modo tal que todo limite coarta la libertad individual, todo límite es perverso, todo límite es alienante, todo límite es represivo. De ahí que todas las variantes tengan como base de sus razonamientos y hablen siempre de: progreso ilimitado.

 

   Pero si tuviera el pensamiento único un mínimo de sentido crítico (se llenan la boca hablando de pensamiento crítico con miles de libros al respecto) se apercibiría a poco de estudiar, de detenerse, que el límite es aquello que constituye la cosa, es aquello que la define en lo que es. Pero al mismo tiempo el límite nos indica las posibilidades reales de la cosa. Pues el ser, es lo que es más lo que puede ser. Es un conflicto de potencia y acto. Así la noción e idea de límite es aquella que nos permite,   en un todo de relaciones como es la vida social y política, existir, ser. Y así se puede entender la idea de orden como variedad de partes, limitadas cada una en lo suyo y propio, que tienden a un fin. 

   Por último y a manera de cota debemos decir que no se puede, seriamente, hacer o sostener una filosofía del progreso ilimitado (como en el orden económico hace el capitalismo y en el orden cultural el progresismo) pues el concepto de progreso es esencialmente relativo, puesto que depende de la opinión profesada por aquél que habla sobre la escala de valores que se dice progresar.

 

   Planteado desde un realismo político el sentido de la historia no es ni cíclico como en los griegos y romanos que no concebían la idea de creación del mundo por un dios, ni es lineal como lo entiende el progresismo, sino que el sentido de la historia es helicoidal, pues en la medida en que se desenvuelve va pasando por ciertas situaciones, casos, hechos y acontecimientos que ocurrieron in illo tempore de manera análogamente similares al presente, pero que no son los mismos como pretende la versión cíclica de la historia y no son radicalmente nuevos como pretende la versión progresista y liberal. Esta versión en forma de espiral del sentido de la historia, le reserva a esta disciplina un lugar de privilegio en el estudio de las cosas humanas.

 

 


[1] Si alguno de estos progresistas hubiera leído al menos a Vico (1668-1744) cuando sostiene que los pueblos pasan por tres edades: la de los dioses, la de los héroes y la de los hombres, que se corresponden a tres formas de gobierno: la teocracia, la monarquía y el democracia, al menos se hubieran hechos demócratas convencidos y hubieran podido superar la democracia procedimental de origen  norteamericana de la mano de John Rawls, que es la que han adoptado como propia sin ninguna crítica. ¡Son un hato de burros!, gritó el paisano cuando escuchó el rebuzno.

¿QUÉ ES HALLOWEEN?

¿QUÉ ES HALLOWEEN?

P. Jordi RIVERO

 

   "Halloween" deriva del inglés antiguo, "all hallow's eve", o Víspera Santa, pues se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. La fantasía anglosajona, sin embargo, ha robado su sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste regreso al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.

 

   Es cierto que podría hacerse una fiesta de disfraces, hacer bromas sanas y divertirse sin entrar en los aspectos macabros del Halloween. Pero aun queda el peligro de asociarse a una fiesta pagana que tiene mucha vigencia en el ocultismo y la Nueva Era. Las fiestas reflejan e influyen en nuestros valores. Es alarmante que muchos cristianos han olvidado el testimonio de los santos y se sientan más atraídos a festejar con brujas y fantasmas. Les parece todo una broma, una diversión inofensiva. Lo hacen por llenar un vacío, porque los santos ya no interesan y las prácticas paganas y ocultistas ejercen una extraña fascinación. Por eso se está propagando rápidamente en nuestra cultura la adivinación, la ouija, la creencia en la reencarnación y muchas más. En Estados Unidos, mujeres que se enorgullecen de ser brujas luchan por crear una nueva imagen para su gremio y propagar su religión.

 

   Raíces paganas de Halloween

   Ya desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del norte de Europa celebraban el fin del año con la fiesta de Samhein (o La Samon), fiesta del sol que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. El colorido de los campos y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad. Creían que aquella noche, el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndo a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte.

   Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos a sus miradas amenazantes.

   ¿Cómo sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos? Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.

 

   Mezcla con el cristianismo

   Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que algunos las mezclaran. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.

   Algunos inmigrantes irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folklore popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde USA, Halloween se ha propagado por todo el mundo.

 

   Algunas costumbres de Halloween

   Trick or Treat

   Los niños (y no tan niños) se disfrazan (es una verdadera competencia para hacer el disfraz más horrible y temerario) y van de casa en casa exigiendo «trick or treat» (truco o regalo). La idea es que si no se les da alguna golosina le harán alguna maldad al residente del lugar que visitan. Para algunos esto ha sido un gracioso juego de niños. Ultimamente esta práctica se ha convertido en algo peligroso tanto para los residentes (que pueden ser visitados por una ganga violenta), como para los que visitan (Hay residentes que reaccionan con violencia y han habido casos de golosinas envenenadas). En todo caso los comienzos de esta costumbre parece ser que se remonta a la persecución contra los católicos en Inglaterra cuando las residencias de los católicos eran presa de amenazas.

 

   La Calabaza

   Según una antigua leyenda irlandesa un hombre llamado Jack había sido muy malo y no podía entrar en el cielo. Tampoco podía ir al infierno porque le había jugado demasiados trucos al demonio. Tuvo por eso que permanecer en la tierra vagando por los caminos, con una linterna a cuesta. Esta linterna primitiva se hace vaciando un vegetal y poniéndole dentro un carbón encendido. Jack entonces se conocía como "Jack of the Lantern" (Jack de la Linterna) o, abreviado, Jack-o-'Lantern. Para ahuyentar a Jack-o-'Lantern, la gente supersticiosa ponía una linterna similar en la ventana o frente a la casa. Cuando la tradición se popularizó en USA, el vegetal con que se hace la linterna comenzó a ser una calabaza la cual es parte de las tradiciones supersticiosas de Halloween. Para producir un efecto tenebroso, la luz sale de la calabaza por agujeros en forma del rostro de una calavera o bruja.

 

   Fiestas de Disfraces

   Una fiesta de disfraces no es algo intrínsecamente malo. Pero sí hay que tener cuidado de que el disfraz no tape la conciencia del pudor, del respeto a lo sagrado y de la moral en general, lo cual suele ocurrir, sobre todo cuando se añade la bebida alcohólica.

 

   Jesucristo es victorioso sobre el mal

   La cultura moderna, jactándose de ser pragmática y científica, se aparta de Dios considerándolo un mito ya superado. Al mismo tiempo, para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez más al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio. Sin la fe, el hombre se arrastra hacia la necesidad de protegerse de fuerzas que no puede dominar. Vive con miedo le necesita expresarlo. Busca de alguna manera con sus ritos exorcizar las fuerzas superiores. 

   No es de extrañar entonces que vivamos en una cultura de la muerte en la que millones de niños son abortados cada año y muchos más mueren de hambre y abandono.

   Como católicos, profesamos que solo Jesucristo nos libera de la muerte. Solo Él es la luz que brilla en la oscuridad de los largos inviernos espirituales del hombre. Solo El nos protege de la monstruosidad de Satanás y los demonios. Solo El le da sentido al sufrimiento con su Cruz. Solo El es vencedor sobre el horror y la muerte. Solo Dios basta para quién ha recibido la gracia y vive como discípulo de Cristo. Ante Cristo la cultura de la muerte cede el paso al amor y la vida.

 

   Alternativas al Halloween

   Los cristianos debemos no sólo desenmascarar el mal sino ser además luz en las tinieblas. Debemos abogar por el retorno a la verdadera celebración de la Fiesta de Todos los Santos que comienza en la noche del 31 de octubre. En la liturgia de esa noche, San Pablo nos enseña que los santos están con nosotros: "Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, reunión solemne y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación". (Hebreos 12, 22-24)

 

   Debemos celebrar gozosamente esta realidad. Se pueden hacer muchas celebraciones en torno a los santos. Los niños se pueden disfrazar de un santo favorito y aprenderse su vida, especialmente sus virtudes, con el fin de imitarlas. Los mayores pueden leer sobre los santos, tener una fiesta en honor a un santo favorito de la comunidad o de la familia.

   Tradicionalmente en España y en algunas comunidades de Latinoamérica, solía irse de puerta en puerta cantando, tocando instrumentos musicales y pidiendo dinero para celebrar misas para las ánimas del Purgatorio.

   La Fiesta de Todos los Santos es una invitación a ser nosotros también santos. Las vidas maravillosas de los santos nos ayudan a vivir más perfectamente el Evangelio. Encontramos en ellos grandes amigos que intercederán desde el cielo por nuestra salvación.  

 

   Testimonio sobre halloween de una conversa del satanismo

   Noticia ACI

  

   Tras convertirse al catolicismo luego de practicar durante varios años el satanismo y el esoterismo, Cristina Kneer de Vidal, residente de Hermosillo, México, explicó que la fiesta de Halloween es la más importante para los cultos demoníacos pues además de iniciarse el nuevo año satánico, "es como si se celebrara el cumpleaños del diablo".

   La ex astróloga afirmó que la noche de Halloween no debe celebrarse por ningún católico pues, entre otras cosas, es la fecha en la que los grupos satánicos sacrifican a jóvenes y niños. "No quiero asustar a nadie, todo el mundo es libre de creer lo que quiera, pero mis palabras deben ser tomadas en cuenta, por lo menos pido que me escuchen, razonen y decidan", afirmó.

   "Miles de personas han adoptado sin saberlo una costumbre satánica y con ello están propiciando el crecimiento del satanismo en México y en las grandes urbes", agregó Kneer y explicó que "son temas poco conocidos, practiqué la meditación y aunque ahora me arrepiento, llegué a abominar a Dios".

 

   Ritos satánicos.

   "Se eligen preferentemente niños porque son los que aún no han pecado y son los preferidos de Dios", afirmó. Hay ocho principales fiestas satánicas: la más alta es la fiesta de Samhain o Halloween del 31 de octubre, en que se celebra el año nuevo satánico (para los católicos es la víspera de Todos los Santos). Luego sigue la fiesta del 21 de diciembre o la fiesta de Yule (cercana al día de la Navidad); el 22 de febrero se celebra la fiesta de Candlemas o festival de Luces. La siguiente fiesta en el calendario es el equinoccio de primavera, generalmente se hace el mismo día de la Pascua burlándose de la muerte de Jesús en la Cruz y la fiesta se distingue por un sacrificio similar.

 

   Conversión.

   Cristina Kneer pertenece a un grupo conocido como SAL, que pretende enviar a los satanistas un mensaje de esperanza para que se conviertan y la petición de que no hagan más daño.

   "Cualquier satánico que lea esta información y que quiera rechazar o abandonar el satanismo puede hacerlo con ayuda de Dios, como ya lo hemos logrado nosotras", señaló Kneer.

   La dirección del grupo de ex-satanistas es el apartado postal 50, delegación 6, en Hermosillo, Sonora, México.

DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL Y GUERRA ANTISUBVERSIVA

DOCTRINA DE  SEGURIDAD NACIONAL Y GUERRA ANTISUBVERSIVA

Mario MENEGHINI 

Ponencia presentada el 20-10-06, en las III Jornadas "La Hispanidad hoy"; realizadas en la Universidad Nacional de Córdoba.

 

1. Objeto de esta ponencia

   La mayor dificultad al hablar de seguridad nacional, es precisar el sentido de la expresión, ya que, en principio, es el objetivo de la defensa nacional -situación en la cual los intereses vitales de un Estado se hallan a cubierto de interferencias y perturbaciones sustanciales. Pero también  se la suele asimilar a la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos. En este trabajo, nos interesa analizar la interpretación del concepto que se ha difundido en nuestro país, pues ha sido postulado reiteradamente por autores, gobernantes  y políticos de orientación marxista, como sustento doctrinario del combate a la subversión, por parte de gobiernos de facto en la Argentina.[ii]

 

2. Cómo surgió la expresión doctrina de seguridad nacional

   Se sostiene[iii] que la doctrina de la seguridad nacional es el instrumento doctrinario-militar que utilizan los EE.UU., para influir sobre las fuerzas armadas latinoamericanas, con el objetivo de asegurar el neo- colonialismo instaurado desde la segunda mitad del siglo XX. Suele citarse la Segunda Reunión de Consulta de Ministerios de Relaciones Exteriores de los Estados americanos, celebrada en la Habana, en 1940, como la oportunidad en que se lanza el concepto de que la agresión de una nación no americana contra alguna del continente, se consideraría como un ataque contra todas; actualización de la Doctrina Monroe. La seguridad continental sería un pretexto para utilizar a las fuerzas armadas como policías pretorianas al servicio de las decisiones político-económicas tomadas en Washington. Se sostiene que allí surgió el criterio de frontera ideológica, para fundamentar la vigilancia y represión de los propios ciudadanos. La Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) identificaría como enemigo interno en cada país a los partidos de izquierda, guerrillas y organizaciones antimperialistas. Los EE.UU. habrían ejercido en los años de la postguerra mundial el control de las fuerzas armadas de la región, a través del TIAR - Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca- firmado en 1947. Las fuerzas militares habrían estado subordinadas a la conducción estratégica norteamericana, lo que se reforzaba con los convenios de cooperación para la venta de armas y el entrenamiento de oficiales en la Escuela de las Américas. Se considera que la DSN fue aplicada por todas las dictaduras militares en las décadas del 60 y del 70 en la región.

 

   3. Utilización oficial del concepto en la Argentina

   En el Decreto Nº 158/83, firmado por el Presidente Alfonsín, mediante el cual se sometió a juicio sumario a los integrantes de las tres Juntas Militares que ejercieron la jefatura de Estado entre 1976 y 1983, se expresa: "Que entre 1976 y 1979, aproximadamente,  miles de personas fueron privadas ilegítimamente de la libertad, torturadas y muertas como resultado de la aplicación de esos procedimientos de lucha inspirados en la totalitaria doctrina de seguridad nacional".

   Por su parte, el senador Bravo Herrera sostuvo en un reportaje que la aplicación en la Argentina de la doctrina mencionada, tuvo su origen en un "una exposición que hizo el general Onganía, en su calidad de comandante en jefe del Ejército, en la Academia Militar de West Point y su concreción en la ley de defensa nacional 16.970 ..." (La Prensa, 9-11-87).

 

4. Antecedentes del discurso citado

   Es importante rastrear la manera en que surgió dicho discurso; fue redactado por el General Osiris Villegas, que ocupaba el cargo de Jefe de Operaciones del Estado Mayor General del Ejército, para ser expuesto en la V Conferencia de Ejércitos Americanos, y fue aprobado su texto por el Presidente de la Nación, Dr. Arturo Illía, sin efectuarle ninguna corrección o modificación. Asimismo, el Presidente dispuso que fuera leído por el Comandante en Jefe. Es decir, que lo expuesto representaba la opinión oficial de un gobierno constitucional.[iv] Con respecto a la Ley de Defensa Nacional, promulgada en 1966, fue una casi textual reproducción de un proyecto preparado durante el gobierno del Dr. Illía y no contiene ninguna disposición de tipo totalitaria.

   Cabe agregar que, en el año 1968, en el ámbito de la Junta Interamericana de Defensa, el gobierno de Estados Unidos propuso que las fuerzas armadas de los países de Hispanoamérica adoptaran una organización apta únicamente para resguardar el orden interno, y se equiparan con el armamento específico para dicha misión, que incluía el combate a la guerrilla que ya había comenzado a operar. Esta propuesta fue rechazada, en alguna medida, por la intervención de los oficiales argentinos, que asumían la representación ante la Junta. Se consideró que la moción norteamericana se apartaba de la misión constitucional de las fuerzas armadas, pretendiendo utilizarlas como instrumentos de acción política.

 

5. Recensión del discurso de West Point[v]

   a) En el discurso pronunciado por el general Onganía el 6-8-1964, se buscaba desentrañar la ubicación de las Fuerzas Armadas de los países americanos, a la luz de la organización política fijada en las respectivas Constituciones. Se afirma que los Estados americanos han adoptado el principio de la soberanía popular, y han establecido como forma de gobierno el sistema republicano. El espíritu que sostiene dicha legislación está expresado en la declaración de independencia de Estados Unidos: "el poder del gobierno emana del consentimiento de los gobernados".

   b) La conciencia del ser nacional, se resume en la idea de Patria que da al sentimiento de solidaridad social, una cohesión y fuerza espiritual indestructible, y no hay Patria, sin la ley que la constituye.

   c) Como consecuencia del ordenamiento republicano, las Fuerzas Armadas americanas se caracterizan por ser apolíticas, obedientes y subordinadas a la autoridad legítimamente constituida.

   d) Las Fuerzas Armadas son el brazo fuerte de la Constitución; no es legalmente concebible que ese brazo, creado para sostenerla, se vuelva para sustituir, injustamente, a la voluntad popular. Pero el acatamiento se debe, en última instancia, a la Constitución y a las leyes, no a los hombres y a los partidos que circunstancialmente ejerzan el poder público.

   e) Por consiguiente, el deber de obediencia cesará si se produce, al amparo de ideologías exóticas, un desborde de autoridad que signifique la conculcación de los principios básicos del sistema republicano de gobierno, o un ejercicio del poder que ponga en riesgo las libertades y derechos de los ciudadanos. El pueblo recobraría en tales circunstancias el ejercicio del derecho de resistencia a la opresión, y debido a que no puede ejercer ese derecho por sí mismo, dicha atribución se traslada a las instituciones que él mismo ha armado y a las que les ha fijado la misión de sostener la efectiva vigencia de la Constitución.

   f) Se aclara, sin embargo, que el ejercicio de tal derecho queda reservado a la existencia de grave emergencia; mientras un gobierno ajuste su gestión a los principios esenciales de la Constitución, deberán respaldar su autoridad, por más inepto que fuere, sin pretender quebrar el orden constitucional por eventuales desaciertos en la gestión pública.

   g) Las Fuerzas Armadas son órganos del Estado, y deben cooperar para concretar los fines últimos del Estado, que son la grandeza del país y el bienestar de sus habitantes. A su vez, los gobernantes deben brindar a sus Fuerzas Armadas la posibilidad de cooperar en la acción de gobierno. Al darles participación en la ejecución de las políticas públicas, evitarán el aislamiento reticente de las instituciones armadas.

 

6. Metodología utilizada

   En el artículo ya citado del General Osiris Villegas, éste sostiene que, cuando el Ejército argentino recibió la orden de aniquilar la subversión, en 1975[vi], "no estaba bien preparado" para este tipo de operaciones, propias de una guerra interna, y tuvo "que aprender a organizarse, redactar reglamentos e instruirse para adquirir la técnica de combate necesaria", para el cumplimiento de la misión asignada. Agrega que, por lo tanto, "ningún influjo de doctrina de seguridad alguna influenciaba su adiestramiento militar"[vii].

   Debemos confrontar esta afirmación con otros antecedentes:

 

   6.1. En el prólogo del Nunca Más, se citan las palabras de despedida del Jefe de la Delegación Argentina, ante la Junta Interamericana de Defensa, General Santiago Omar Riveros, 24-1-1980: "Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores."[viii]

 

   6.2. En el mismo número de la  Revista Militar donde publicó su artículo el General Villegas, el General Genaro Díaz Bessone, afirma que: "Cuando el Ejército fue empeñado en la guerra revolucionaria, estaba preparado para ello, aún cuando la teoría contenida en los reglamentos debió ser corregida por la experiencia derivada de los combates[ix]". El mismo oficial, acota en un libro, que estaban vigentes desde 1968, reglamentos militares redactados para este tipo de guerra, agregando que: "Desde fines de la década de los años 50 el Ejército Argentino se venía preparando para la Guerra Revolucionaria"; dicha preparación tuvo "como base un cuerpo doctrinario constituido por numerosos reglamentos militares"[x].

 

   6.3. Recientemente, el Dr. Florencio Varela, abogado de varios oficiales superiores, ha detallado el contenido de dichos reglamentos[xi]:

   RC-8-2: "Operaciones contra las fuerzas irregulares" (20-9-68)

   RC-8-3: "Operaciones contra la subversión urbana" (29-7-69)

   RV-150-10: "Instrucción de lucha contra las guerrillas" (5-9-69)

   ROP-30-5: "Prisioneros de guerra" (26-8-69)

 

7. Verdadero fundamento: la escuela francesa

   Consideramos que el antecedente en que se basaron las Fuerzas Armadas argentinas para la guerra antisubversiva fue la llamada escuela francesa. Ni el General Villegas, ni el General Díaz Bessone, en su libro de 373 páginas, se refieren al tema, pero, en varios reportajes de los últimos años -que circulan en Internet y detallamos al final-, algunos jefes militares han ido explicando esta cuestión. El General Reynaldo Bignone, último presidente de facto, reconoció que fue el General Carlos Rosas el gestor de que el Ejército tuviera una asesoría francesa, y que la forma de oponerse a la guerra revolucionaria fue adoptada del modelo francés, que se volcó en los reglamentos que se aplicaron en dicha guerra.

 

   La experiencia militar que adquirieron los franceses en Indochina, dio lugar a la nueva teoría contrarevolucionaria. En efecto, descubrieron que las tácticas y armamentos utilizados en la Segunda Guerra Mundial no era apropiada para la guerra moderna, donde no hay un frente y el enemigo está oculto entre la población. El enemigo es interno lo que obliga a controlar a toda la población. La inteligencia adquiere mayor importancia, la inteligencia implica el interrogatorio, y en el interrogatorio, a veces, se debe aplicar la tortura. Una de las unidades que intervienen en Indochina, fue la Agrupación de los Comandos Mixtos Aerotransportados (GCMA), cuyo jefe era el Teniente Coronel Roger Trinquier, que llegó a tener bajo su mando cerca de 20.000 hombres. Este oficial leyó a Mao Tse-Tung y su método, que era el que aplicaron contra Francia en Indochina; volcó ese conocimiento en su libro "La guerra moderna"[xii], que se convirtió en el principal elemento teórico.

   Después de la derrota de Dien Bien Fu, las tropas francesas se ven obligadas a retirarse de Indochina, pero los métodos que experimentaron en ese lugar, los aplicaron luego en Argelia, y los transmitieron a los norteamericanos, quienes, a su vez, los aplicaron en Vietnam. En la nueva guerra de Argelia, el Estado Mayor del Ejército francés adhirió a la doctrina de la guerra revolucionaria, encomendada al General Jacques Massu, de quien Trinquier fue asesor. Además, comenzaron a enseñarse dichas técnicas en un Centro de Entrenamiento en Guerra Subversiva, creado por el ministro de Defensa, Jacques Chaban-Delmas. La difusión de esas experiencias se realizó desde la Escuela de Guerra de Francia, de donde egresó en 1957 el entonces Coronel Carlos Rosas, que asumió como Subdirector de la Escuela Superior de Guerra de la Argentina. En 1959 suscriben un convenio los ejércitos de Francia y la Argentina, que comienza a cumplirse en febrero de 1960, con la instalación en Buenos Aires de una misión militar francesa, integrada por tres oficiales veteranos de Argelia. Uno de ellos, el Teniente Coronel Henri Grand d' Esnon, pronuncia una conferencia en la Escuela de Guerra, el 26-5-1960, en la que describe la guerra subversiva. Cabe destacar que, en esa época, el Ejército argentino destinaba al mejor graduado de la Escuela de Guerra a realizar un curso de perfeccionamiento en París, incluyendo un mes de práctica en Argelia. Uno de los oficiales fue el entonces Teniente Coronel Alcides López Aufranc, quien dirigió en 1961 el primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, al que asistieron oficiales de catorce países.

   En 1963 la influencia francesa se atenúa, pero en 1974 se reactiva la misión, quedando a cargo desde el 15-4-74, del Coronel Robert Servant, ex combatiente de Indochina y Argelia, quien se instala en el piso 12, donde funciona el  Estado Mayor del Ejército cuyo jefe era el General Jorge Rafael Videla. Al año siguiente, comienza el combate a los grupos subversivos en la Provincia de Tucumán.

 

8. Evaluación de la metodología utilizada

   Sobre la metodología empleada en la guerra antisubversiva argentina, caben dos tipos de consideraciones, referidas al resultado de la misma y a la caracterización ética. Previo a ello, debemos partir de definir lo ocurrido en la década de 1970 en la Argentina como una guerra, y no una acción represiva. En efecto, el Reglamento RV-136-1 "Terminología castrense de uso en las Fuerzas Terrestres", que estaba vigente en la época estudiada, define a la represión militar en un sentido acotado a una zona de emergencia[xiii].

   Por el contrario, el Decreto Nº 2772/75, en su Art. 1º, establece que: "Las Fuerzas Armadas bajo el Comando Superior del Presidente de la Nación, que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país."

   El mismo Reglamento citado, define lo que se entiende por subversión: "Comprende las acciones de los grupos de insurrección clandestina destinados a reducir el potencial militar, económico, sicológico o político del enemigo mediante actividades destinadas a agitar a la población contra un gobierno establecido o contra una fuerza de ocupación."

   La Cámara que juzgó y condenó a los integrantes de las Juntas Militares, afirmó que había existido una guerra. Asimismo,  el prólogo del informe oficial de la CONADEP -Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas-, comienza con la frase: "Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países.[xiv]"

 

   8.1. Las Fuerzas Armadas cumplieron la misión encomendada: aniquilaron el accionar de los grupos subversivos; es decir, lograron un éxito militar. Pero el método elegido para la guerra convirtió a los terroristas en víctimas. Así lo reconoce el General Harguindeguy, ministro del Interior del Proceso: "ganamos la guerra pero perdimos la paz". Lo ocurrido queda bien reflejado en una frase de Jacobo Timerman: "La guerrilla...no pudo competir. Y sin embargo, no fue derrotada en el terreno ideológico, moral, porque sigue esgrimiendo la irracionalidad de la represión, el abuso de poder, la ilegalidad de los métodos. Y ésa es su carta de triunfo...[xv]".

   Ni siguiera puede argumentarse que debieron utilizarse procedimientos especiales, propios de la situación de guerra, puesto que se eludió deliberadamente el encuadramiento del oponente como combatiente. Así queda de manifiesto en el RC-8-3: "El activista, el perturbador del orden, etc., no será considerado prisionero de guerra, y, por tal motivo, no tendrá derecho al tratamiento estipulado en las convenciones internacionales (pag. 93)".

 

   En el documental "Escuadrones de la muerte. Escuela Francesa", realizado por la periodista Marie-Monique Robin, el General Díaz Bessone admitió los procedimientos clandestinos, y consideró que en la guerra contrarrevolucionaria los desaparecidos y las ejecuciones extralegales son daños colaterales[xvi].

   La metodología empleada fue adoptada de la escuela francesa, cometiendo el error de seguir recetas que, en realidad, ya habían fracasado en Argelia y en Vietnam, países donde terminó triunfando políticamente el enemigo subversivo. Se desconoció que la estrategia de una guerra interna excede el plano militar, y debe apuntar al objetivo político de lograr la paz y asegurar la convivencia entre los ciudadanos.

   Especialmente en el caso de una guerra revolucionaria, "lo importante no es tanto la derrota del enemigo como la restauración de la confianza de la población", para lo cual deben evitarse "los excesos de violencia o reacciones incontroladas en la represión, que sólo sirven para impedir o dilatar la reconciliación y la concordia[xvii]". Estas reflexiones pertenecen a un libro publicado en 1970 por el Círculo Militar, y lamentablemente no fueron tenidas en cuenta.

 

   8.2. El hecho de que se haya procedido siguiendo directivas gubernamentales, y aplicando reglamentos que configuraban un derecho positivo, como alega el Dr. Florencio Varela, en el artículo citado, no altera la cuestión de fondo: la ley si es injusta, no parece que sea ley (San Agustín). "La justicia que no resiste la publicidad no es justicia, y entonces no limpia la ofensa al bien común, sino que lo ensucia con demostraciones de falta de autoridad, de responsabilidad, de razones y de coraje cívico". "No conocemos un solo argumento válido, ni moral ni estratégicamente, para justificar ejecuciones clandestinas"[xviii].

   No puede negarse que la violencia que enlutó al país, fue iniciada por grupos guerrilleros que, desde el 24-3-1976, asesinaron a 711 personas, y por lo tanto el Estado tenía la obligación de actuar contra dichos grupos con el máximo rigor. Por eso debe distinguirse entre la lucha contra la guerrilla, que estuvo legalmente ordenada y moralmente justificada, de los métodos empleados en esa lucha.

   Las autoridades estatales aceptaron el argumento perverso de que en una guerra antisubversiva el fin justifica los medios, no pudiendo evitarse acciones que en tiempos normales constituyen delitos. Así lo expresa, con toda claridad, el General Díaz Bessone: "Si ante la agresión decimos que el fin no justifica los medios, preparémonos para ser santos o esclavos, pero no gastemos dinero en prepararnos para la guerra, y aceptemos que nos borren de entre las naciones libres de la tierra[xix]".

   La doctrina clásica de la guerra, por el contrario, enseña que en la misma es posible ser eficaz y santo. Los principios contenidos en la escuela hispánica, que tuvo su mayor exponente en el P. Francisco de Vitoria, son aplicables a la realidad contemporánea. También la Iglesia Católica se ha pronunciado sobre la moralidad de los actos en este tipo de conflictos, señalando que el secuestro, la tortura y el homicidio, son siempre ilícitos, aunque la causa que se defiende sea justa[xx]. "Si dichos crímenes son realizados por la autoridad encargada de tutelar el bien común, envilecen a quienes los practican, independientemente de las razones aducidas[xxi]".

 

9. Conclusión

   En momentos en que desde el Gobierno se pretende volver a juzgar conductas que ya fueron objeto de condena y luego de indultos, como vía de pacificación; es necesario esclarecer cuestiones, como la que hemos tratado en esta ponencia, para poder evaluar con objetividad, no adoptar decisiones injustas, teñidas de venganza, y tampoco reiterar errores cometidos, avalando metodologías inaceptables.

 

   (Ponencia presentada el 20-10-06, en las III Jornadas "La Hispanidad hoy"; realizada en la Universidad Nacional de Córdoba)

Bibliografía consultada:

-Castro Castillo, Marcial. "Fuerzas Armadas, ética y represión"; Buenos Aires, Editorial Nuevo Orden, 1979.

-Contreras Sarmiento, Jorge. "Manual de ética para las Fuerzas Militares y de Policía"; Buenos Aires, Consejo Episcopal Latinoamericano-Ágape libros, 2005.

-Crawley, Eduardo. "Subversión y seguridad, la cuestión de la guerra de guerrillas en el contexto argentino"; Buenos Aires, Círculo Militar, 1970.

-Díaz Bessone, Ramón Genaro. "Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978)"; Buenos Aires, Círculo Militar, 1988.

-Etchecolatz, Miguel. "La otra campana del Nunca Más"; Buenos Aires, edición del autor, 1983.

-FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia). "Definitivamente...nunca más (La otra cara del informe de la CONADEP)"; Buenos Aires, 1985.

-Miatello, Hugo. "Una defensa militar institucional en la guerra librada contra la subversión"; Buenos Aires, Círculo Militar, Ciclo Cultural, 1988.

-Verbitzky, Horacio."Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad"; (www.pagina12web.com.ar/diario/elpais/1-24949.html).

 


[ii]  DyN, 7-8-2003: "El presidente Néstor Kirchner condenó ayer la doctrina de seguridad nacional que imperó en la Argentina durante la dictadura militar y que le causó, dijo, un flagrante daño a la sociedad argentina". Nilda Garré, ministra de Defensa: "...no puede dejar de mencionarse el peligro de volver a comprometer a nuestras Fuerzas Armadas en proyectos agotados como el de la seguridad nacional, que las llevaron a protagonizar la etapa más negra de nuestra historia reciente" (La Nación, 18-9-06, pg. 19).

[iii]  Ballester, Horacio y otros. "Fuerzas Armadas Argentina: el cambio necesario. Bases políticas y técnicas para una reforma militar"; Buenos Aires, Editorial Galerna, 1987, pg. 45.

[iv]  Villegas, Osiris. "La llamada doctrina de Seguridad Nacional"; Buenos Aires, Revista Militar, Nº 721, Enero/Julio 1989, pgs. 22/26.

[v]  Texto completo de las palabras pronunciadas por el CJE el 06 Ago 64 en West Point, EE.UU. transcripto del Boletín Público de la Secretaría de Guerra del 10 Sep 64;  Revista Militar, Nº 721, enero/julio 1989, pgs. 79/86.

[vi]  Decretos Nºs. "S" 261/75 y 2772/75, del Poder Ejecutivo Nacional.

[vii]  Villegas..., op. cit., pg. 25.

[viii]  CONADEP. "Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas: Nunca Más"; Buenos Aires, Eudeba, 1997, pg. 8.

[ix]  Días Bessone,  Ramón Genaro. "Guerra o represión"; Revista Militar, Nº 721, enero/julio 1989, pg. 35.

[x]  Días Bessone, Ramón Genaro. "Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978)"; Buenos Aires, Círculo Militar, 1988, pgs. 237 y 243.

[xi]  Varela, Florencio. "Reconocimiento de la verdad"; www.politicaydesarrollo.com.ar, 23-9-2006.

[xii]  Trinquier, Roger. "La guerra moderna"; Buenos Aires, Ediciones Cuatro Espadas, 1981.

[xiii]  "Represión militar: es la acción violenta que ejecutan fuerzas militares en una zona de emergencia para anular cualquier tipo de conmoción interior importante, originada por la acción de grupos de cierta magnitud, organizados y armados de manera tal que supere la capacidad policial y/o pongan en peligro a la seguridad local."

[xiv]  CONADEP, op. cit., pg. 7.

[xv]  Timerman, Jacobo. "Preso sin nombre, celda sin número"; Buenos Aires, El Cid Editor, 2da. edic., 1982, pg. 51.

[xvi]  "¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no tortura?". "¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas". (http://200.61.159.98/diario/el pais/1-24901.html)

[xvii]  Crawley, Eduardo. "Subversión y seguridad: la cuestión de la guerra de guerrillas en el contexto argentino"; Buenos Aires, Círculo Militar, 1970, pgs. 107 y 110.

[xviii]  Castro Castillo, Marcial. "Fuerzas Armadas, ética y represión"; Buenos Aires, Nuevo Orden, 1979, pgs. 140/142.

[xix]  Díaz Bessone...Guerra revolucionaria..., op. cit., pg. 17.

[xx]  Conferencia Episcopal Argentina, 16-3-1972.

[xxi]  III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. "Documento de Puebla", 1979, p. 531.

ADELANTE CATALUÑA

ADELANTE CATALUÑA

Francisco TORRES

 

   Pocas cosas van a variar en Cataluña tras la celebración de las elecciones autonómicas. Sea cual sea el resultado habrá un único vencedor: el nacionalismo. La campaña electoral y los cambios de estrategia del Partido Popular con respecto a las reformas autonómicas, o mejor dicho con respecto a su discurso público, han puesto de manifiesto una realidad incontrovertible: los teóricos partidos nacionales, socialistas y populares, pactaran con el nacionalismo el día después. El escenario no es difícil de imaginar: alianza CiU con el socialismo o el Partido Popular o reedición del tripartito porque el bloque nacionalista, CiU-ERC, difícilmente alcanzará una mayoría suficiente para gobernar.

   Las elecciones autonómicas van a servir, eso sí, para crear la imagen de un falso apoyo mayoritario de la sociedad catalana al Estatut; para, según el consabido lenguaje nacionalista, profundizar en la línea del autogobierno. En estas circunstancias, al elector que quiere mostrar su oposición al régimen nacionalista, sólo le quedan dos opciones, porque ni el PP ni el PSOE constituyen una alternativa a la actual situación política catalana, una opción “progre” y una opción transversal. La opción “progre” ha contado con un cierto respaldo mediático; la opción transversal ha hecho su campaña en silencio. Si creemos las encuestas, ambas tienen reducidas posibilidades de éxito, de obtener representación. Sin embargo ambas comparten el valor testimonial de la comparecencia en un ambiente hostil. Una opción es “Ciudadanos”, la papeleta progre y de izquierdas. Otra es Adelante Cataluña, la papeleta transversal.

 

   Adelante Cataluña es una alternativa política surgida en el Principado, a efectos electorales, de la mano de los partidos Alternativa Española y DN, apoyada por las asociaciones ADN, RH, ACAE y ADES. Sus listas están formadas por españoles de Cataluña o catalanes de España. Intentan abrir hueco en el entramado institucional del régimen nacionalista. Son los hombres y mujeres que han continuado, durante años, homenajeando la Bandera en Cataluña; los que pleitearon cuando comenzó, hace ya casi dos décadas, el proceso de inmersión lingüística; los que se opusieron, desde el principio, al Nuevo Estatuto; los que consideran que el régimen nacionalista ha arruinado a Cataluña y quienes quieren construir, a partir de aquí, una opción no nacionalista para Cataluña. Ahora, a nosotros, a quienes puedan por razón de circunscripción, nos corresponde apoyarla con el voto, porque allí no existe más voto útil para España que éste.