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Bitácora PI

Presente y futuro de España

ZAPATERO DIMISIÓN

ZAPATERO DIMISIÓN

Francisco TORRES

 

   Mucho antes de que José Luis Rodríguez Zapatero ganara las elecciones, merced al aprovechamiento y la manipulación política de los atentados del 11M, el socialismo había decidido variar su línea política en materia autonómica, estatutaria y antiterrorista. El nuevo socialismo liderado por Rodríguez Zapatero estaba decidido a romper, en muchos puntos, lo que había sido su tradición. Este cambio de política se hizo evidente cuando comenzó el proceso de sustitución de Redondo Terreros por Pachi López; un hombre menos independiente y en mayor sintonía con la nueva imagen del socialismo progresista defendida por Rodríguez Zapatero.

   El Partido Socialista Obrero Español, de forma pública, mantenía el denominado Pacto Antiterrorista, el acuerdo PSOE-PP sobre esta materia, y, aunque con reticencias, la Ley de Partidos. Sin embargo, tal y como se ha puesto de manifiesto en los últimos meses, el socialismo había iniciado contactos con el mundo abertzale para sondear las posibilidades de negociación con la banda terrorista ETA. Cuando Rodríguez Zapatero concurrió a las últimas elecciones ya tenía las líneas maestras de lo que iba a ser su nueva opción política. El inesperado triunfo electoral del PSOE, resultado directo de la incapacidad del PP para gestionar la crisis provocada por los atentados del 11-M y de la campaña de manipulación socialista, no hizo más que sacar a la luz esta nueva política. Lo que era una estrategia de oposición se convirtió en política de gobierno.

 

   Rodríguez Zapatero, en la presentación de lo que iban a ser las líneas maestras de su gobierno, profundizó en la idea de "la Paz". El concepto de paz del presidente del gobierno tenía y tiene una lectura internacional y una lectura nacional. Internacionalmente, trufado por un demagógico antiamericanismo, "la Paz" se conseguiría a través de su gran propuesta: la Alianza de Civilizaciones. Desde un punto de vista nacional "la Paz" pasaba por el fin de ETA. Para Rodríguez Zapatero la consecución de la Paz, en los términos expuestos, o, al menos, los avances hacia la misma serían los avales que le posibilitarían alcanzar la mayoría absoluta en los nuevos comicios. Probablemente, estimaba que con ello conseguiría convertir al socialismo en el partido hegemónico del sistema que sólo, muy esporádicamente, cedería el poder a la oposición.

   Cuando José Luis Rodríguez Zapatero anunció su decisión de negociar con la banda terrorista, siempre que lo autorizaran las Cortes, lo hacía con cartas marcadas y siendo consciente de que el proceso había comenzado meses antes. Pese a las palabras medidas que el presidente siempre utiliza a nadie escapaba que se abría una negociación netamente política ordenada a partir de tres elementos: primero, el cambio del marco político, incluyendo en el mismo una redefinición del modelo autonómico que pudiera compatibilizar las propuestas políticas de ETA-Batasuna con un aparente mantenimiento del modelo constitucional; segundo, el anuncio del fin de las acciones terroristas; tercero, la puesta en marcha de una política de concesiones por parte del gobierno en lo referente a los presos, los juicios pendientes y la persecución judicial y política de ETA y el mundo abertzale.

 

   José Luis Rodríguez Zapatero contaba, para contrarrestar la repulsa que este tipo de política pudiera despertar en amplias capas de la ciudadanía, independientemente de que fueran votantes de cualquiera de las opciones políticas, contaba con el inmenso poder de la red mediática que apoya al socialismo y con la demagógica utilización de la falta de víctimas. Durante meses, cada vez que se ponía en duda la viabilidad del llamado "proceso de Paz", el presidente del gobierno reiteraba que ETA llevaba casi tres años sin matar. La oposición que pudiera presentar el Partido Popular a su iniciativa nunca fue motivo de preocupación para el presidente del gobierno; consideraba que ésta quedaría anulada por la propia dinámica de la negociación y porque, más tarde o más temprano, Mariano Rajoy tendría que, como en otras ocasiones, ceder. Lo único que no contaba en los planteamientos de Rodríguez Zapatero era la movilización ciudadana, la movilización de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Hasta tal punto ha sido un elemento decisorio que el socialismo ha intentado anular a la AVT recurriendo a candidatos alternativos o al fomento de asociaciones paralelas.

 

   Optimismo y buenismo han sido los adornos con los que el José Luis Rodríguez Zapatero ha tratado de vender el caramelo envenenado de la "negociación" con ETA. Jugando con las palabras, una y otra vez, ha engañado o intentado engañar, de forma sistemática a los españoles. Refugiado en la propaganda y en los medios, secundado por las intervenciones de Rubalcaba y de Fernández de la Vega, ha creído que podría ir contra la evidencia y negar, una y otra vez, que el gobierno no sólo estaba negociando con la banda sino que, además, estaba cediendo ante ella.

   Fue una decisión personal de José Luis Rodríguez Zapatero la que unió una parte importante de su futuro político a la negociación con ETA; una decisión personal que no provocó una fractura interna en el socialismo porque éste estaba en el poder y porque el presidente, con la frialdad que le caracteriza, ha procurado ir laminando todos los obstáculos internos. José Luis Rodríguez Zapatero creía que sería suficiente para conseguir el "fin de la violencia" con: la reforma autonómica; la admisión del término nación; la aplicación del viejo ofrecimiento de paz por presos y con la legalización de Batasuna. Y estaba dispuesto a llevar hasta el último extremo esta opción. Sin embargo, víctima de sus propias palabras, víctima de su propia decisión, una vez iniciada la negociación lo apuntado resultaba insuficiente; entre otras razones porque el presidente esperaba hacer las concesiones de forma pausada, compensando su impacto negativo en la opinión pública con gestos por parte de la banda y del mundo abertzale. La banda terrorista, por el contrario, demandaba que primero se hicieran las cesiones. Las condiciones habían sido puestas por escrito, tal y como se reveló hace unos meses. Igualmente ETA fijó los plazos. Un plazo que se había cumplido en noviembre y que fue ampliado hasta principios de enero.

 

   El planteamiento político de José Luis Rodríguez Zapatero ha chocado con el planteamiento "militar" de ETA y de la propia Batasuna. Conscientemente, Rodríguez Zapatero, prescindió de la percepción que ETA y Batasuna tenían de la situación política. Una percepción claramente expresada por Arnaldo Otegui cuando afirmó: "Vamos ganando".  Fue una irresponsabilidad de Rodríguez Zapatero el ignorar que ETA y Batasuna afrontaban la "negociación" desde una posición de fuerza, porque era el Estado el que quería negociar, porque el socialismo llevaba mucho tiempo buscando el modo de negociar. El propio planteamiento de la "negociación" reconocía implícitamente esta realidad al ser la banda quien controlaba la agenda y hasta imponía el lenguaje y las formas. El socialismo y el presidente del gobierno eran los responsables de haber variado el marco. El tiempo de la persecución policial, judicial y política, el tiempo del aislamiento del mundo abertzale, tocaba a su fin. Incluso podría reconducirse la situación de una Batasuna que figuraba en las listas de organizaciones reconocidas por la comunidad internacional como terroristas.

 

   Desde los inicios del eufemísticamente llamado "proceso de Paz", José Luis Rodríguez Zapatero ha faltado a la verdad y a sus promesas. En su compromiso de gobierno, el presidente marcó en su agenda la "negociación" como eje de su política antiterrorista. Puso, como salvaguarda, como contramedida, la anuencia del Parlamento y el anuncio por parte de ETA del abandono de las armas. Ninguna de estas premisas fue cumplida. El presidente del gobierno ha marginado al Parlamento; olvidó su promesa y se limitó a dar una rueda de prensa, sin preguntas, para comunicar que la "negociación" estaba en marcha. Tampoco fue fiel a su palabra de iniciar la "negociación", aunque se disfrace de contactos directos o indirectos, cuando ETA abandonara las armas. De ese planteamiento se pasó a la simple comprobación de las intenciones de la banda de no recurrir a la violencia. La propia ETA fue la que escogió la fórmula: "el alto el fuego permanente". Ni tregua, ni paz.

   Frente a la política de cesión que el gobierno ha mantenido durante meses, en correspondencia con la demanda de gestos por parte de la banda y de batasuna; frente al apoyo al gobierno de la izquierda comunista, del nacionalismo y de algunos sectores de la progresía mediática, se alzó la voz de quienes consideraban que se había entrado en un proceso de rendición ante la banda. La voz de quienes entienden que con una banda terrorista el Estado no puede negociar, porque cuando lo hace comienza a perder su legitimidad y a poner en peligro el Estado de Derecho. El gobierno, durante estos meses, ha perdido también la batalla de la opinión pública. Las sucesivas manifestaciones de la AVT contra la negociación con la banda que han movilizado, de un modo u otro, a millones de personas; la indignación que ha causado la actitud de los terroristas que comparecían a juicio; la impresión de que el gobierno tenía la intención de reducir las penas a los terroristas e incluso amnistiarlos han sido, asimismo, ignoradas por José Luis Rodríguez Zapatero. Incluso ha fracasado a la hora de tratar de vincular la contestación popular a la estrategia política del Partido Popular, sobre todo cuando también el Partido Popular ha ido a remolque de esa rebelión ciudadana.

 

   Durante meses, inútilmente, se ha recordado cuál ha sido la suerte de las diversas negociaciones que todos los partidos, desde el PP al PSOE pasando por la desaparecida UCD, han sostenido con la banda. Negociaciones, contactos, diálogos que se han arrojado a la cara, mutuamente, PP y PSOE.

   La historia demuestra que ETA ha aceptado negociar, dialogar o cambiar impresiones cuando se ha encontrado, utilizando sus términos, prácticamente derrotada. Lo ha hecho tras un proceso de desarticulación y detención de comandos, de ruptura de su infraestructura política y económica. Estas conversaciones, a lo largo de las tres últimas décadas, son las que le han permitido rearmarse y reestructurarse. Todas las negociaciones han dado oxígeno a la banda. Querer obviar esta realidad es un error que han cometido tanto los gobiernos del PSOE como los del PP; pero que la izquierda no parece querer enmendar. Esto ha sido así porque los dos grandes partidos nunca han considerado que el objetivo estratégico, la destrucción de ETA, se pudiera lograr con la acción policial y judicial. Ésta ha sido considerada siempre un instrumento táctico, la acción que obligaría a la banda a reconocer su derrota impulsándola a negociar. Planteamiento al que, de un modo u otro, ninguno de los dos grandes partidos ha renunciado: si ETA deja las armas habrá negociación.

   El doble argumento del gobierno para mantener abierta la negociación, no se hará ninguna cesión política y es evidente la decisión de la banda de no actuar, se ha ido desmoronando sin que éste lo quisiera admitir. La premisa de que ETA debería demostrar que su "alto el fuego" era real pronto se desmoronó: cartas de extorsión al empresariado, robo de armas, reorganización de comandos e incremento de la kaleborroka. El gobierno simplemente prefirió no considerar estas acciones como terroristas por lo que no afectaban a la "negociación" al "proceso de Paz".

   Tanto la opinión ciudadana como la oposición consideraron que el gobierno estaba cediendo ante la banda terrorista. Las nuevas orientaciones de la Fiscalía General, la polémica sobre el caso del terrorista de Juana Chaos, la reducción de las peticiones de condena, la reactivación de Batasuna, la semilegalización de Batasuna y el intento de internacionalizar la cuestión llevando el tema al Parlamento Europeo fueron muestras evidentes de que se estaban haciendo concesiones.

 

   Frente a las críticas, José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Interior, el portavoz López Garrido y la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, se escudaron una y otra vez en los avances hacia "la Paz"; en la buena marcha del proceso y en el hecho de que no había atentados. Esto justificaba la estrategia del gobierno y deslegitimaba tanto a la oposición como a las víctimas o la rebelión ciudadana.

   Todo este castillo de se desmoronó con el atentado de ETA en Barajas. Un atentado terrible, perfectamente escogido, en el que sólo la experiencia y la providencia evitaron que las víctimas mortales se contaran por decenas. Un atentado que se producía tras desoír las advertencias, pese a que desde hace algún tiempo el sistema de escoltas estaba en alerta.

   José Luis Rodríguez Zapatero tuvo la oportunidad de comparecer ante los medios para reconocer su error; para asumir su responsabilidad; para anunciar una batería de medidas inmediatas; para explicar a los ciudadanos que ponía punto final a las cesiones y que cerraba el capítulo de la negociación y que, naturalmente, el entorno político de ETA, Batasuna, continuaría en la ilegalidad. Prefirió, con palabra medida, utilizar el término suspender y no cerrar la negociación. Rodríguez Zapatero, con el parking de la Terminal 4 hundido, con dos posibles víctimas mortales, volvió, como si nada hubiera pasado, al punto de partida: no volvería a negociar hasta que la banda diera muestras inequívocas de renunciar a la violencia. Todo ello porque, según se ha sabido, el gobierno se puso en contacto con Josu Ternera, encargado por ETA de la negociación, para evaluar la situación del "proceso" tras el atentado. Dos días después, presionado por la indignación popular, el gobierno igualó el término suspender al de romper, pero nada más.

 

   José Luis Rodríguez Zapatero, recurriendo a su críptico lenguaje habitual no ha puesto fin a la negociación, sólo ha puesto un punto y a parte. No es difícil aventurar que, en los próximos meses, tratará de transformar en Pacto Antiterrorista en un nuevo instrumento para la negociación; buscará desactivar la protesta ciudadana marginando a la AVT, de ahí la inmediata resurrección de la asociación de la señora Manjón pidiendo que las víctimas estén fuera de la discusión política; disfrazará con palabras la falta de medidas concretas, así se ha apresurado a actuar Rafael Simancas promoviendo mociones por la unidad contra el terrorismo en todos los Ayuntamientos de Madrid. Después... una vez pasado el temporal... ya veremos.

 

   La realidad es que quien decidió que la negociación con una banda terrorista era uno de los grandes ejes de su "opción por la Paz", quien desoyó conscientemente las evidencias de que ETA no había renunciado a la violencia, quien ha cedido constantemente a las exigencias de los terroristas, quien tiene la demostración física de su fracaso en el amasijo de cemento, acero y vidas que es el aparcamiento de la T-4, sólo tiene como opción lógica dimitir.

LA DIMISIÓN DEL "NÚMERO TRES" DEL CNI Y LA DESMORALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

LA DIMISIÓN DEL "NÚMERO TRES" DEL CNI Y LA DESMORALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

Eugenio PORDOMINGO

 

   El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha afirmado en su última comparecencia que ni él ni nadie en el ministerio de Interior se esperaban que se pudiera producir algo similar a lo acaecido en el aeropuerto de Barajas. Se refería, por supuesto, al grave atentado de ETA del día 30 de diciembre.
   Las afirmaciones de Rubalcaba de que "no se podían imaginar algo así", contrastan con algunos hechos. Por ejemplo, el "número tres" en el CNI (Centro Nacional de Inteligencia), Miguel Sánchez, presentó su dimisión unos días antes de producirse el atentado de Barajas "por desacuerdo con la política antiterrorista" del Gobierno. Eso es al menos lo que el domingo pasado afirmaba Casimiro García-Abadillo en un amplio reportaje en las páginas del diario El Mundo. Según cuenta ese diario, la "desmoralización" cunde entre la élite de los agentes que se dedican a la lucha antiterrorista, debido a la "inacción del Gobierno contra ETA".
   Esa desmoralización, según mi modesto punto de vista, procede no solo de la "inacción contra ETA", sino de otros hechos, entre los que yo destacaría, por orden cronológico, cuatro:

 

   Primero, asesinato en octubre de 2003 del responsable del CSID en Irak, a la puerta de su residencia en la ciudad de Bagdad.

   Segundo, la muerte de siete agentes del CNI, en una extraña emboscada, acaecida pocos meses después y en la misma zona.
   Tercero, la "muerte" del GEO, Francisco Javier Torronteras, ocurrida en el piso de Leganés donde, supuestamente, se inmolaron varios islamistas que pudieron haber tomado parte en la masacre del 11-M. Respecto a la extraña, inexplicable e inexplicada muerte del agente Torronteras, comentamos lo siguiente: "Es más, la tumba del GEO fue profanada el lunes 19 de abril, en el cementerio Sur. Allí, unos desconocidos sacaron su cadáver del nicho donde se encontraba y lo trasladaron cientos de metros (700), donde le prendieron fuego. Hasta ahora no se ha sabido más de este macabro asunto. Sobre ese cadáver, totalmente calcinado, sí se hizo la autopsia, no antes".
   Y cuarto, el "chivatazo" policial que permitió a la organización terrorista ETA librarse de un cerco que se estaba llevando a cabo contra una de sus redes de extorsión, pudo ser el último, de momento, detonante de esa "desmoralización" a la que alude el diario El Mundo.

 

   No hay que dejar de lado la "politización", las "dos Españas", que la política del Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, está trasladando también a nuestros cuerpos de Seguridad e información. Nombramientos llevados a cabo más en razón de la afinidad política que profesional, además de perder el tiempo en "rastrear" lo que hace la escuálida oposición ecuatoguineana, o el Frente Polisario, por poner dos ejemplos, restan recursos, eficacia y credibilidad a nuestros servicios de inteligencia.
Pero, lo que es peor, la desmoralización se va extendiendo como una mancha de aceite que lo impregna todo entre el resto de la sociedad española. Habrá que esperar que de esa desmoralización surja el ánimo y el entusiasmo que necesitamos. Como dejó dicho Don Benito Pérez Galdós: "Así como de la noche sale el claro día, de la opresión nace la libertad".

QUERIDO NIÑO

QUERIDO NIÑO

Juan V. OLTRA 

 

   Querido niño:

   Ya sé que te han quemado la casa. Sé también que son unos días fríos como para pasearse en pañales por la noche. Y sé que el negarte casa, una posada, incluso el típico portal, resulta terriblemente sádico. Me duele en mis carnes el frío que puedas pasar.

   Por eso, querido niño, te ofrezco mi casa. Ya hay niños en ella, incluso uno pequeño con el que podrás jugar y reír. No somos ricos, no podré darte oro ni podré aromatizar tu cuna con incienso, pero te daremos amor y caricias.

   Sí, sé que hay muchas casas más en las que estarían encantados de hospedarte, pero yo te ofrezco la mía. Te la ofrezco para que al beber juntos de las mismas heces transmutemos el odio en amor, como siempre. Y para que Don Santiago, el párroco, no piense que está solo en su desolación.

   Porque si Tú me das pena, Don Santiago más aun. ¡Qué cara debió quedársele cuando, en su Parroquia de San Ginés, vio como habían quemado el belén, robándote la casa aun antes de haber nacido!. Que día más triste, ese 22 de diciembre en Guadalajara.

   Pero dejemos de lado a los gamberros, a su odio. Nosotros no odiamos, sabemos que también hay luz en la cara de los ciegos, que la luz no se apaga aunque los ojos no la vean. Tarde o temprano, tendrán que abrir los ojos, y se darán cuenta de lo que han hecho. Y te pedirán perdón y, claro, Tú, se lo darás con la mejor de tus sonrisas, acogiéndoles con mayores alharacas de las que nos haces a los que nunca nos hemos separado de tu seno.

   Pero eso, ya llegará, querido niño Jesús. Juan y Luis, mis hijos, están preparando sus mejores juguetes para dejártelos. La casa ya está caliente para recibirte y tenemos buena provisión de leche para darte. Ven con nosotros un año más. Tenemos una pandereta para ti y el mejor sitio de la mesa será el tuyo.

   Sé que te cuesta entender lo que está pasando en nuestra sociedad. Sé que se hace duro pensar cómo en esa céntrica iglesia de Guadalajara unos abanderados de la tolerancia han pegado fuego a tu casa, a tu cuna. Te odian aun antes de que vengas. A ti, a ti que eres todo amor. Si no fuera por ti tendría que decirles mirándoles a la cara que quien hace una ofensa, la escribe en la arena, pero quien la recibe la esculpe en bronce.
Pero no lo haré, tu me has enseñado a amar, así que a esos pirómanos aficionados les invito también a mi cena de Nochebuena. A cantar con nosotros festejando tu llegada. A reír y cantar. A rezar.

   Ante ese giro que da la sociedad, muchos temen, otros se alegran. Pocos permanecen indiferentes. Yo no encajo en esas categorías, yo sólo espero.
   Espero, porque al final será lo que Dios quiera. Lo que Tú quieras. Y eso, eso será también lo que queramos nosotros.

REFLEXIONES

REFLEXIONES

Jesús FLORES THIES, Coronel de Artillería

 y 210 firmantes más.

 

   Los firmantes de esta reflexión sobre España somos un grupo de militares de la más variada procedencia y graduación, además de un grupo de mujeres, esposas y viudas del Ejército de Tierra, Marina o Aire, y otros adheridos pertenecientes a la gran familia militar. No tenemos otro procedimiento para hacernos oír que la publicación de este texto en los medios de comunicación que accedan a insertarlo. Todos tenemos en común la profesión, o relación con ella, y tres ideas fundamentales que llevamos clavadas en el alma: Dios, Patria y Ejército. En este grupo se incluyen nuestras familias con las que compartimos estos mismos ideales.

 

   Vemos con auténtica tristeza que nada ni nadie se opone a la campaña que desde hace unos años se ha desatado sobre la sociedad española tendente a sacar a Dios del alma de nuestra Nación, del alma de las familias españolas. Obras de teatro blasfemas, películas insultantes para nuestras conciencias cristianas, tertulias que hacen burla de nuestra fe y programas anticristianos, son normales en cadenas de televisión estatales o autonómicas. No faltan tampoco las exhibiciones pornográficas ni los brutales ataques a la Iglesia Católica, en muchos casos subvencionados por entidades institucionales, como es la anual exhibición blasfema en la cabalgata del llamado  "Día del Orgullo Gay".

   Nos entristece e indigna la actitud de los poderes estatales y autonómicos, y nos sorprende la actitud, en muchos casos, poco combativa de la Jerarquía de la Iglesia Española (Iglesia somos todos) que a veces parece temerosa de perder lo que algunos consideran privilegios, y que no son tales, porque obedecen a una tradición y a unos tratados firmados con la Santa Sede.

   Las gigantescas concentraciones de fieles en las visitas del Papa muestran que gran parte de España sigue siendo católica, pero nosotros, católicos con "fe de carbonero", comprendemos que no es fácil desenvolverse en un Estado que presume de laico militante y que trata de arrancar a Dios de las aulas de los centros de enseñanza, pero esta comprensión no nos impide pedir a la Iglesia una actitud más combativa. 

   Nos parece, cuanto menos tibia, la actitud de gran parte de esta Iglesia Española ante la Historia reciente que engloba la mayor persecución religiosa de la historia de la Humanidad. Las declaraciones de algunos obispos y sacerdotes nos producen decepción y sonrojo ¿Cómo es posible que haya que mendigar de iglesia en iglesia para decir una misa en el aniversario de la muerte del Generalísimo Franco, que fue restituyó y reconstruyó sus templos, seminarios y bienes arrasados o saqueados durante una II República que hoy se pretende "santificar"?. ¿Han olvidado que ese régimen puso en manos de la Iglesia la educación de los jóvenes españoles? También queremos y necesitamos una actitud más valiente e incansable de la Conferencia Episcopal en temas  candentes, como el del institucionalizado crimen del aborto.

 

   España, nuestra Patria, está atravesando un momento seriamente delicado. La unidad de España, que tantos siglos y sacrificios necesitó para consolidarse, está en un serio peligro. El Estatuto Catalán encierra todos los "mimbres" para que en un futuro próximo el Principado de Cataluña se independice. El mismo camino lleva el futuro Estatuto Vasco. Uno y otro inspirados en falsas reivindicaciones y auspiciados por partidos separatistas, que en el caso vasco se agrava por hallarse detrás una organización terrorista. El reciente festival separatista que hemos visto en un campo de fútbol, ante las miradas condescendientes de los presidentes autonómicos catalán y vasco, y la nula reacción institucional, nos muestra la profundidad del pozo en el que estamos cayendo. Después llegarán los estatutos gallegos, valencianos, mallorquines, canarios... directamente "traducidos" del modelo catalán, estatutos a los que la derecha política se adhiere de forma suicida.

 

   Nosotros creemos que nuestra Patria puede salvarse si los españoles despertamos de una vez y nos damos cuenta de lo que se está jugando España en manos de unos políticos profesionales que, sin mandato constitucional alguno, hacen de nuestro viejo solar el arcón de sus ambiciones de poder. Si en aquel año lejano en que se votó la actual Constitución Española se hubiera dicho que lo que se votaba iba a traer los lodos estatutarios actuales ¿se habría aprobado? ¿No ha sido el pueblo español engañado, por unos inconscientemente, y por otros con plena conciencia de sus objetivos disolventes de la denominada Patria común? Si en aquellos años se hubiera dicho que ofender a la Bandera de España no era delito, que esa Bandera iba a quemarse impunemente en ciertos estadios de fútbol o que iba a desaparecer de Ayuntamientos y hasta de plazas de toros de España, que se iban a arrasar los Monumentos a los Caídos... ¿se habría votado la Constitución? Nosotros mostramos nuestro disgusto, por decirlo de manera literaria y suave, y adelantamos que no admitiremos un final deshonroso para nuestra Patria.

 

   España no puede desaparecer por arte de magia gracias a unos coyunturales profesionales de la política. La situación increíble a la que se ha llegado en las Vascongadas, y también en Navarra, de la que se quieren apoderar, así como el dejar hacer a los resentidos nacionalistas catalanes para hacer desaparecer "lo" español de nuestro Principado, es responsabilidad compartida de la derecha y de la izquierda parlamentarias. Hoy esa derecha trata de dar marcha atrás a sus errores pasados, pero indudablemente con notable retraso. Y también observamos con profundo disgusto algunos gestos incomprensibles y los descorazonadores silencios reales.

   Calvo Sotelo, cuyo asesinato apenas si aparece en esa rara "memoria histórica" institucional, dijo que el Ejército era la columna vertebral de la Patria, lo que a algunos provoca una risa nerviosa, pero han pasado los años y la frase del diputado asesinado se ha mantenido incólume. Si esta columna vertebral de la Patria enferma, se reblandece o se pudre, la Patria se derrumba. Quizá sea éste el objetivo de muchos porque, pese a todo, la existencia del Ejército es una garantía para la existencia de España. Al Ejército se le ha amordazado de forma anticonstitucional, y se le ha convertido, además de mudo, en un ente sordo y ciego. No existe organismo ni institución oficial alguna en esta democracia que nos represente. Cualquier grupo o gremio, incluidos los emigrantes o los okupas, tienen medios que expresen o acojan sus aspiraciones o quejas libremente, sin cortapisas; el Ejército, no. El "Mando", la denominada "Cúpula", sólo interviene en temas de servicio, y de forma muy limitada, porque se ha dejado maniatar por el poder hasta el punto de no haber dejado oír públicamente su voz ante la maniobra desintegradora del Museo del Ejército; el abandono del de Montjuich a su propia suerte; la destrucción de placas y monumentos castrenses, posiblemente con recuerdos de sus propios padres o abuelos; el permitir sin mover un músculo el final precipitado del servicio militar obligatorio por razones exclusivamente electoralistas; cambiar los versos de un poema a los Caídos para no molestar a los nacionalistas... ¿Hará algo ese "Mando" cuando se ordene suprimir la Oración de los Caídos, las tradicionales misas en celebraciones castrenses o los ascensos por antigüedad? Por simple odio, o rencor no contenido, se ha ofendido y despreciado gravemente a la familia militar quitando el monumento ecuestre dedicado al Generalísimo Franco en la Academia General Militar de Zaragoza, de la que fue su primer director y modelo de virtudes militares. Gran parte de los que firmamos esta reflexión fuimos educados en esa Academia a la que prestigió y dotó de inmarchitable espíritu. Nosotros no vamos contra la disciplina, que defendemos porque nos consideramos libres, vamos contra la humillante sumisión sin más. La disciplina es algo más noble y más profundo. El Ejército debe y puede hablar.

 

   El Ejército, hoy FF.AA., es una carta en la baraja del juego político, pero el que tuvo retuvo, y gracias a sus reducidos y silenciados cuadros de auténticos profesionales de la milicia y del honor, vigilados y observados con antipatía y recelo por muchas instituciones del Estado, se mantiene la esperanza de que España no se desintegre. Ni la política partidista de los ascensos selectivos ni determinados altos cargos bien remunerados, podrán exterminar el espíritu de nuestros compañeros en activo que, a Dios gracias, siguen siendo una pesadilla para las tramas y planes antiespañoles vigentes. Confiamos en ellos y ellos lo saben.

 

   Nos oponemos a la falaz campaña cainita de la "Memoria Histórica", así como a la condena de un régimen que es Historia, nuestra Historia, y en el que servimos con lealtad y entusiasmo a España en el Ejército de forma generosa y sacrificada durante gran parte de nuestra vida militar. No aceptamos la inicua ley de "Memoria Histórica",  que más que un absurdo intento de reescribir la Historia, es un gravísimo error cuyas consecuencias pagarán los sectarios legisladores con la recreación de las dos Españas, que es quizá lo que pretenden. No olvidamos que cualquier condena es una ofensa a nuestros ideales y a nuestras Hojas de Servicio, condena que ninguno de nosotros va a aceptar ni a tolerar.

   Estamos con las víctimas del terrorismo, con las miles de familias destrozadas por una banda de asesinos. Todos los firmantes de estas reflexiones somos de alguna forma víctimas de ese terrorismo, pues son centenares los familiares y compañeros asesinados por servir a España hasta las últimas consecuencias. Son ya miles los muertos y mutilados cuya sangre demandará Justicia hasta el final de los tiempos. No se debe negociar con asesinos, porque consensuar una presunta paz con asesinos es una monstruosidad.

 

   No somos nostálgicos porque defendamos nuestro pasado; nosotros miramos hacia el futuro, porque queremos que España vuelva a ser la Patria de todos los españoles con un horizonte limpio y con un destino común.

SETIÉN, EL JOMEINI DE ETA

SETIÉN, EL JOMEINI DE ETA

Eduardo GARCÍA SERRANO

 

   El documento de EL MUNDO TV emitido en Antena-3, titulado “En el nombre del Padre", nos mostró una Iglesia vasca que no es más que una gorrinera de obispos intrigantes y de curas traidores vendidos a ETA. Un montón de mierda, en fin, coronado por el alzacuellos de Setién, el jomeini de ETA, padre espiritual de la doctrina que equipara a víctimas y verdugos y líder de todos los curas malnacidos que se niegan a oficiar misas por los españoles asesinados por ETA.

   Lo cierto es que, siendo un convencido partidiario de la separación Iglesia-Estado, cuando escucho a Setién y a su recua de cabestros con sotana vomitar azufre no puedo más que echar de menos aquellos tiempos en que los papas gobernaban la Cristiandad como auténticos césares.

 

   Dice Setién que “para hablar con ETA no es imprescindible que deje de matar”. O sea que entre asesinato y asesinato, conversación. Entre un guardia civil de Cáceres zurcido a balazos y otro de Murcia cosido a tiros, negociación. Setién es un sofista ultramontano cuyas meditaciones no son más que reflexivas crueldades esparcidas mediante la vieja técnica de persuasión desde el púlpito y la sutil eficacia del susurro en el confesionario. Sus homilías y cartas pastorales son un brebaje venenoso compuesto de verdades distorsionadas, medias verdades, mentiras, propaganda, prejuicios y conveniencias políticas separatistas, vertidas allí donde el asesinato es el pan nuestro de cada día en el nombre del padre. Del padre de Sabino Arana.

 

   La escandalosa colaboración de ciertos elementos de la Iglesia con ETA se remonta a los tiempos embrionarias de esta organización de asesinos. Conviene no olvidar que ETA nace en una sacristía de una parroquia vasca y que su primer atentado lo perpetra después de haber consultado con un sacerdote, según cuenta el jesuita e historiador Fernando García de Cortázar en su libro El Nacionalismo Vasco.

   Hay ejemplos de esta colaboración entre curas trabucaires y terroristas de ETA capaces de amotinar la sangre del católico más templado, y de llenar de espanto el espíritu de los feligreses más leales a la jerarquía de la Iglesia:

   Roger Idart, conocido como el Obispo Rojo de Sarre, participó en el secuestro en 1970 del cónsul alemán en San Sebastián. Francoise Garat, párroco de Expélete, ha sido reiteradamente detenido por cobijar a etarras huídos de España tras perpetrar asesinatos en nuestro país. Otro de los sacerdotes filoetarras es Martín Carrere, cura francés vigilado estrechamente por la policía por sus caridades para con todo tipo de terroristas desamparados. El párroco de Socoa, Pierre Larzábal, ha afirmado en más de una ocasión que “el País Vasco está bajo ocupación extranjera, igual que lo estuvo Francia bajo los alemanes. Esta es una guerra como la II GM. Luego hay que matar".

   El fraile capuchino Eustaquio Mendizábal, alias Chiquía, comenzó pasando etarras a Francia, estructuró el frente armado de ETA, participó en robos y atracos y, finalmente, murió abatido a tiros por la Guardia Civil. Otro curita de su escuela, Fernando Arburúa, fue más activo que el fraile Chiquía: asesinó a un guardia civil retirado en Irún con una sangre fría espantosa, lo remató con siete disparos en la cabeza. Cuando este piadoso angelito fue detenido, la Guardia Civil encontró en su mesilla de noche 38 balas del calibre 9 mm Parabelum, munición habitualmente utilizada por sus feligreses de ETA. Juan Martín Arrecibitia, párroco de Gorriti (Navarra), colaboró activamente en el atentado que pulverizó la central telefónica de Rios Rosas en Madrid. Su misión consistió en robar dos coches para transportar la Goma-2 para este atentado. Se presentó al Senado por HB, fundó una revista financiada por ETA, se negó siempre a casar a ningún guardia civil, y se inventó un juego para niños, parecido al Monopoli, en el que se ganaban puntos financiando a ETA y matando guardias civiles: El cura Juan Echave, miembro de la plana mayor de ETA, declaró "defender al pueblo vasco de la Policía y de la Guardia Civil”. Y el arcipreste de Irún fue detenido y condenado por haber dado cobijo, refugio y cobertura en la iglesia del Santo Cristo de Artiga a los etarras Recarte y Galarza cuando huían la policía después de haber asesinado a tres personas en Santander.

 

   La Iglesia Vasca se niega a celebrar funerales por las víctimas de ETA mientras ampara a los asesinos. ¿Y el Papa y la Conferencia Episcopal Española, qué hacen? Mi fe ni tiembla ni se tambalea pero no gracias a ellos, sino a pesar de ellos. Mi fe no flaquea en la duda porque me niego a traicionar a la mujer que acunó mi infancia con sus oraciones. Era mi madre.

LA MISERABLE RENDICIÓN DE UN GOBIERNO CANALLESCO

LA MISERABLE RENDICIÓN DE UN GOBIERNO CANALLESCO

Teófilo

 

   El pasado mes de marzo cuando la banda terrorista ETA anunció su enésima tregua. El gobierno de Zapatero creyó ver los cielos abiertos al proclamar sus esperanzas en lo que llamó "proceso de paz". Las notas discordantes en tan armónica melodía sonaron desde las filas de la oposición, muy contados medios de comunicación y algunas organizaciones políticas y sociales sin presencia parlamentaria. Eso fue todo. El optimismo progresista sobreabundó hasta la nausea y muy pocas voces se alzaron en contra de lo que ofrecía todos los visos de una rendición incondicional del Estado. Rendición a costa de la soberanía nacional y la integridad territorial de España. Claudicación del Estado de Derecho que guardaba silencio ante la exigencia terrorista del cese de la actuación policial.

 

   No tardaron los hechos en dar la razón a quienes expresamos nuestra indignación:

 

    -  Quedó en evidencia la colaboración efectiva de altos mandos de la Seguridad con la banda de asesinos al descubrirse que una redada policial había sido malograda merced a una oportuna llamada telefónica a un cabecilla terrorista para alertarle del riesgo que corría.

   -   Los melífluos llamamientos del gobierno al entramado "político" de la banda para comprometerse pública y definitivamente en el abandono de las armas fueron respondidos invariablemente con desdén y arrogancia.

   - Se hizo pública la indignidad del equipo dirigente socialista al revelarse que mantiene conversaciones periódicas con la banda desde hace más de tres años. Esto es, mucho antes del inicio de la falsa "tregua", antes incluso de que el PSOE ganara las elecciones de 2004 y mientras permanecía vigente el llamado "pacto antiterrorista" entre los dos principales partidos políticos españoles.

   - En ningún momento los terroristas suspendieron su chantaje y extorsión económica a empresarios y comerciantes.

   - Es patente el constante rearme de las células terroristas. El pasado verano robaron centenares de revólveres en una fábrica francesa y hace escasos días estuvieron muy cerca de apropiarse de varias toneladas de material explosivo.

 

   Mientras tanto, el gobierno opta alternativamente entre negar la evidencia y guardar silencio. Sabe que su humillación ante el terrorismo es percibida cada día más como una postración de toda España, de todos y cada uno de los españoles decentes y honrados. Los terroristas no están dispuestos a esbozar ni siquiera un leve gesto amistoso que permita a Zapatero exhibir el mínimo éxito político. Al mismo tiempo, el gobierno está comprobando la temeridad que entraña acariciar a una fiera sedienta de sangre.

   Ya no es posible contener el clamor que se alza en la sociedad: ¿Qué debe el PSOE a ETA? ¿A qué se comprometieron? ¿Por qué los españoles han de pagar las deudas que el PSOE contrae con terroristas?

 

   Recomendamos encarecidamente la contemplación del muy clarificador vídeo que aquí insertamos:

 

QUO VADIS, DOMINE?

QUO VADIS, DOMINE?

Juan V. OLTRA

 

   Uno a veces se plantea si es absurdo avisar desde la almena de que viene el sarraceno. Duda sobre si vale para algo, y entonces recuerda la anécdota que vivió una anciana polaca cuando los tanques de Hitler cruzaron la frontera de Polonia como si fuera mantequilla, saliendo a su encuentro furiosa amenazándoles con un palo. Un vecino le dijo: "Es absurdo lo que haces, ¿no ves que no sirve para nada?". Ella espetó: "Sí sirve: ¡Sirve para dejarles bien claro de parte de quién estoy!". Permítanme que me disfrace de vieja polaca mientras leen estas líneas.

 

   Hace pocos minutos he terminado de ver un programa de Antena 3 Televisión. Un programa que en su momento no vi por, perdonen el eufemismo, problemas de la agenda sanitaria  de uno de mis hijos, pero sobre cuya visión algún amigo me encareció fervientemente. Famélico intelectual perenne, lo he buscado por esta red de redes que a veces parece tejida con el hilo de Ariadna hasta dar con él. Permitan que se lo resuma, porque tiene su miga. Se trata de una producción de El Mundo Televisión para la cadena privada Antena 3, donde, bajo el título "En el nombre del padre". Intenta hacer luz sobre algunos puntos al parecer oscuros de la relación entre la Iglesia vasca y la organización terrorista ETA.

   ¿He dicho oscuros? Disculpen. Debería haber dicho tenebrosos. Los escasos pelos que me van quedando se quedaron como escarpias conforme avanzaba el documental.  Sacerdotes que se oponen a que la bandera por la cual murieron esté presente en el funeral sobre el féretro de las víctimas de ETA, que en todo caso aceptan mencionar el nombre de pila, pero no el apellido, que incluso niegan misas en el aniversario de sus asesinatos.

   ¿Difícil de creer? Aun hay más. Jerarquías de la Iglesia hablando de dos bandos iguales, que justifican la violencia invocando la Guerra civil, el GAL como precedente, que llegan a denominarse independentistas y afines a los objetivos de ETA, que llegan a ¡esconder a terroristas con los cadáveres de sus víctimas aun calientes y se ufanan de ello!

 

   Y mientras tanto, algún párroco que no quiere comulgar con ruedas de molino y ofrece paz y piedad a las víctimas, con guardaespaldas o alejado de su parroquia para salvaguardar su vida. Y mientras tanto, la Conferencia Episcopal Española, calla.

   Sí recordaba haber oído contar a un Guardia Civil destinado en su día en el cuartel de Intxaurrondo cómo, tras el asesinato de un compañero suyo y lo difícil que resultaba que un cura local oficiara la misa de cuerpo presente, le dijo a éste que no se preocupara, que ya encontraría a un evangelista o a un rabino que lo hiciera... a lo que algún amigo suyo le dijo que no, que lo que había que buscar era un sacerdote católico, pues el que le había puesto las trabas, no lo era.

 

   ¿Es Iglesia esa organización que campa por el País Vasco? Empiezo a tener mis más que serias dudas.

   Me encanta hablar con Luis, mi hijo pequeño, pues sumando sus profundos conocimientos de hombre de tres años con mi inocencia de niño de cuarenta, se obtienen siempre conclusiones impecables. Así, cuando recién terminado el documental me dijo "caca", obtuve la respuesta. La Iglesia vasca no es más que un montón de mierda con alzacuellos.

CUATRO VERDADES SOBRE EL PELIGRO QUE NOS ACECHA (QUE NO ES SÓLO ZP)

CUATRO VERDADES SOBRE EL PELIGRO QUE NOS ACECHA (QUE NO ES SÓLO ZP)

José Javier ESPARZA 

 

   Y ¿por qué ZP quiere romperlo todo: nación, familia, educación? Porque tiene un proyecto mesiánico. Un proyecto que no empezó con él, pero del que él es agente. Miradle a los ojos.

   10 de noviembre de 2006.  Mirad a los ojos de Zapatero y tal vez veáis lo que yo veo: un tipo convencido de haber hallado la piedra filosofal. Porque Zapatero tiene un proyecto, y ése es precisamente el problema. Todo lo que estamos viviendo en estos años puede parecer una mezcla absurda de irresponsabilidad y azar, pero no lo es. Al contrario, tiene un sentido. En el zapaterismo han venido a confluir las peores emanaciones de la actual izquierda europea y de la vieja izquierda española. El resultado es de pesadilla. ¿Nos dejarán decir cuatro verdades?

 

   Una: El zapaterismo es un caso práctico de "ideología de la cancelación". Siniestro palabro, ¿verdad? Pero en realidad es muy sencillo. Hay que cancelarlo todo: patria, familia, moral, educación, identidad, porque todo eso es vestigio de un mundo retrógrado y oscuro. Hay que liquidarlo como se liquidan las existencias de una tienda –por cierre del negocio. Y hay que sustituirlo por unos dogmas nuevos de aliento progresista, "la revolución que nunca pudimos hacer", ahora con la anuencia de unos poderes financieros que ya no se sienten amenazados y que, aún más, están dispuestos a pagar la fiesta. Nihilismo y progresismo terminan siendo una única cosa. Por supuesto, el problema no es sólo nuestro: la "ideología de la cancelación" funciona en toda Europa. Pero sólo aquí se extiende desde el poder institucionalmente y sin resistencia. Todo lo que el Gobierno Zapatero está haciendo en España es pura ideología de la cancelación: un proyecto quizá descabellado, pero coherente, y que se ha convertido en horizonte único de la izquierda radical tras la caída del Muro de Berlín. Si no entendemos esto, no entenderemos nada de lo que vemos a nuestro alrededor.

 

   Dos: A ZP le mueve una alucinación mesiánica, típica de la vieja izquierda española. Porque junto a esa "ideología de la cancelación", la zapateridad recoge, vulgarizada, una vetusta tradición de nuestra izquierda, a saber: que toda la Historia de España es un error gigantesco, que aquí no levantaremos cabeza hasta que haya una revolución como la francesa, que España no será un país digno hasta que la izquierda lo modele y que por eso, en fin, la izquierda tiene una misión providencial. Para esta visión de las cosas, si hay separatismo es porque la unidad nacional ha sido algo funesto, y si hay terrorismo, es porque la vieja España nunca ha sabido entender a los irredentos. La culpa siempre la tiene España, identificada todavía con el Imperio y la Contrarreforma, o sea "la derecha". Poco importa que haya habido revoluciones, constituciones y transiciones: estamos ante una interpretación mesiánica de la Historia que sencillamente prescinde de la realidad. Y así, bajo esta sugestión mesiánica, la disgregación del país no será tal, sino que aumentará la concordia, y el pacto con los terroristas no será claudicación, sino mensaje de paz. Patológico.

  

   Tres: El objetivo supremo del poder, hoy, en España, es aniquilar cualquier vestigio de corte tradicional. Ya sea en la educación o en la estructura familiar, ya sea en la religión o en la identidad nacional, la política del PSOE marcha expresamente orientada al exterminio de todo lo que recuerde a la sociedad "vieja", de todo lo que pueda representar un obstáculo para la sociedad "nueva". Este proceso no ha empezado ahora: lleva muchos años en vigor. Pero sólo ahora se ha convertido deliberadamente en programa de gobierno. Se trata de dar la vuelta al mundo tal y como lo hemos conocido. Así se privilegiará a los transexuales y homosexuales antes que a las familias, a las minorías musulmanas antes que las mayorías católicas, a los que denigran a España antes que a los patriotas, a los terroristas antes que a las víctimas, a los alumnos incapaces antes que a los capaces, a los partidarios del aborto y la eutanasia antes que a los defensores de la vida, y todo ese largo etcétera de inversiones que nos está poniendo el mundo cabeza abajo.

 

   Cuatro: Es urgentísimo tomar conciencia de lo que tenemos enfrente. No es sólo el programa pasajero de un Gobierno elegido por cuatro años. Es un proyecto muy amplio de ingeniería social. Esta gente quiere crear una sociedad nueva edificada sobre tópicos ideológicos considerados como dogmas de fe. Y como son dogmas, poco les importa que sean racionalmente infumables. A la tarea de expandirlos por todas partes se emplean no sólo los políticos, sino también la orquesta mediática afín, los funcionarios de altos organismos internacionales y una nutrida legión de fanáticos semi-ilustrados que creen combatir por el "progreso". Tan fuerte es su presión que no sólo se ejerce desde la izquierda, sino también, con frecuencia, desde la derecha. Hoy mandan. En realidad, llevan mucho tiempo mandando. Va siendo hora de plantear una resistencia.

 

   Simpática nota de un lector: "Es que usted sólo critica, pero no propone soluciones". Respuesta en dos tiempos. Uno: para curar la enfermedad que nos aqueja, es imprescindible conocer antes cómo y por qué se ha contraído. Dos: el tratamiento, con su permiso, a partir de la semana que viene. Pero a más de uno no le va a gustar la receta.

 

   El Semanal Digital