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Bitácora PI

Presente y futuro de España

RODRÍGUEZ, O TRAICIÓN TRAICIONADA

RODRÍGUEZ, O TRAICIÓN TRAICIONADA

Ismael MEDINA

 

   Pasaron las elecciones municipales y autonómicas y hasta el próximo 16 de junio asistiremos al espectáculo de juegos canallescos de póquer para decidir los amancebamientos que a unos u otros garanticen su participación en la tarta del poder. Ruedan las cabezas de los perdedores por propios errores o para salvar a sus superiores o verdaderos responsables del fracaso. Y todo se vuelven cábalas en los medios sobre depuraciones en el seno de los partidos y si las próximas elecciones generales acarrearán sorpresas. Pero un observador ayuno de afecciones partidistas habrá de convenir que nada ha cambiado sustancialmente. Y que los problemas de fondo nos seguirán asediando con independencia del partido que gane cuando, de nuevo, el cebo de las urnas nos sitúe ante una mayoría parlamentaria insuficiente que obligue a concesiones contrarias al bien común de los españoles.

  

   Éste podría ser el comienzo de la crónica semanal sobe la rutinaria anormalidad en que los españoles nos vemos envueltos. Pero en la madrugada del martes ETA le reventó a Rodríguez la esquizofrénica pantomima de la paz. Un envenenado buñuelo de viento que sólo podía caber en la cabeza del político más inepto, presuntuoso y desquiciado u ha conocido España en los últimos siglos Lo anormal no es que el terrorismo retorne a su actividad criminal para avanzar aún más en sus objetivos. Lo anormal es que el gobierno de una nación claudique ante el bandidaje independentista. Rodríguez, la gentuza que lo rodea, los medios que encubren y jalean sus delirios y quienes todavía votan al P(SOE), incapaces de ver más allá de su narices, han tenido la respuesta a que se hicieron merecedores y que de nuevo pagaremos los españoles con sangre indiscriminada.

   Rodríguez y el P(SOE) se alzaron con el poder sobre la sangre derramada el 11 de marzo de 2004 por una tenebrosa conjunción terrorista tan minuciosamente instrumentada que el interminable proceso judicial parece incapaz de descifrar. Y salpicado con la sangre que él mismo propició caerán Rodríguez y el P(SOE) si a los españoles en conjunto aún nos resta algo de sensatez, un rescoldo de autodefensa y espíritu de rebeldía. Estaba cantado que llegaría este día. Y no es un consuelo que se haya producido para quienes advertimos desde un comienzo sobre la mariconada política de que el Estado y sus instituciones se desparramen boca abajo en el catre dispuesto por el terrorismo.

 

     EL MAL VIENE DE LEJOS Y ANIDA EN LA CONSTITUCIÓN

 

   EL hoy es siempre hijo del ayer para bien o para mal. Depende de los precedentes y de si en el poder, sea el visible o el oculto, existe proclividad al continuismo, al entreguismo, a la revancha o a la rectificación. Y asimismo, del momento histórico que cada partido o partidillo, personajes o personajillos, tomen como referencia para asentar sus ambiciones. ¿Ocupar y mantener el poder a cualquier precio? ¿La caverna prehistórica? ¿El fraudulento romanticismo nacionalista? ¿La II República? ¿La más reciente tarangana constitucional? ¿La mimetización de modelos trasfronterizos o trasatlánticos que no nos van? Si cada una de estas opciones está preñada de incertidumbres, el amasijo parlamentario de todas ellas deriva en aquelarre. En conciliábulo de brujas en torno al la hoguera del poder. En noche iluminista de Walpurgis. Goethe reflejó en "Fausto" su índole luciferina. Y no andaba descaminado si nos atenemos a lo que padecemos en España bajo Rodríguez en vestes de recojemierdas.

   Miguel Angel Loma publicó en “Contraportada” un lúcido artículo sobre lo fácil y lo sencillo, aplicado a los ámbitos político, social y religioso. Lo fácil conduce a un proceso de progresiva degradación que desemboca en la pocilga del relativismo y de la trampa. En mondo y lirondo nihilismo. Lo sencillo tiene su asidero en la afección a los valores morales permanentes del orden natural, sean cristianos o no quienes los asumen. Lo sencillo es, de otra parte, lo que alimenta y fortalece el sentido común. Virtud que en la actualidad parece ser privilegio de muy pocos y de la que están ayunos la inmensa mayoría de nuestros políticos de uno u otro signo.

   "La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio", aleccionaba Cicerón un siglo antes de la era cristiana y del que cobran especial actualidad "De senectute", "De republica" y "De legibus". La actividad política es hoy una ciénaga de mentiras que el altavoz sectario de los medios de desinformación contribuye a hacerla más perniciosa y hedionda. Y que se impone como método de despotismo desilustrado merced al silencio cómplice de una sociedad amansada, desnortada y envilecida. Es consecuente que todo se corrompa cuando la verdad la corrompen quienes por su posición tendrían el deber de la ejemplaridad. ¿Podíamos esperar otra cosa de un sistema nacido con el estigma del perjurio?.

 

   No es casualidad de que el bandidaje terrorista haya escogido para anunciar la ruptura del chalaneo con el gobierno Rodríguez la jornada en que se echaban al vuelo las campanas mediáticas por el cercano XXX aniversario del juancarlazo al que Adolfo Suárez sirvió de diligente manijero. ETA le ha marcado los tiempos a Rodríguez y también sabe marcar su criminal andadura con simbolismos para la ignominia. Nos ha venido a decir con la elección de un empachoso aniversario que el origen de su poder coactivo como brazo armado del secesionismo vascongado, capitaneado por el PNV, proviene del fraude democratizador, de la inmediata y temeraria ley de amnistía y de la propia constitución de 1978. El Titulo VIII, amén de las transitorias adicionales y el virus de la "nacionalidades", contenía una bomba de relojería que, llegado el momento, despanzurraría el presunto orden constitucional, las instituciones básicas del Estado y la unidad de España.

 

     EL PODER DEL ESTADO SE DEGRADA CUANDO SE NEGOCIA CON EL TERRORISMO

 

   Hubo un momento a comienzos de los setenta, en que se pudo descabezar por completo a ETA, quebrar sus articulaciones y aniquilar sus todavía incipientes bandas de asesinos. Un infiltrado propuso aprovechar una asamblea de los terroristas para envenenar el condumio y acabar con todos los participantes. Los servicios de información elevaron la propuesta a Carrero Blanco y éste denegó el permiso aduciendo que su conciencia católica le prohibía dar muerte a los asesinos al margen de la ley y del Estado de Derecho. Pagó con la vida aquella inhibición. Años más tarde, cuando ya el terrorismo nacional-marxista había centuplicado sus crímenes preconstitucionales, lo intentó Felipe González, con las debidas anuencias, mediante los GAL. Pero operaciones de esta índole, propias de servicios secretos avezados, no se pueden encomendar a ineptos, más preocupados por lucrarse de los fondos reservados que por la cautela y el sigilo que requieren acciones de tal envergadura. El desfondamiento político de los GAL, encaminado a desbancar del poder a González y el PSOE, desembocó en dos letales consecuencias: la desarticulación de la unidad de la Guardia Civil que mejor conocía los secretos del terrorismo etarra y de sus cobertura políticas en España y Francia, convirtiendo a su jefe, Galindo, en chivo expiatorio; y el fortalecimiento de la banda criminal.

   Si traigo a colación estos antecedentes, indispensables para descifrar la causa de que todavía en 2007 sea el terrorismo un gravísimo y recrecido problema en España, es para evidenciar que sólo se puede terminar con él mediante la aniquilación sistemática y sin contemplaciones. Nunca con la negociación. Negociar la paz a escondidas con el bandolerismo organizado que persigue romper la unidad de la nación equivale a situarlo en el mismo e incluso superior plano que al Estado. El terrorismo debe conocer de manera fehaciente la determinación del Estado a no aceptar otra realidad que no sea la entrega de las armas y el sometimiento a la ley de quienes lo integran. También el terrorista ha de estar persuadido de que puede morir en cualquier vereda o esquina. Y de que no podrá jugar con la ventaja de un código penal permisivo, más inclemente con quienes se enfrentan al terror que con los terroristas.

 

     SE PRECISAN LEYES IDÓNEAS CUANDO NO SON VÁLIDAS LAS VIGENTES

 

   Resulta irónicamente macabro que el gobierno parapete su proclividad a un infamante pasteleo con los terroristas y sus escudos tras apelaciones hipócritas a la ley y al Estado de Derecho. Y no solo queda en evidencia por las cínicas transgresiones de la ley y del Estado de Derecho a que hemos asistido en los últimos tiempos, protagonizadas por el Fiscal general del Estado y magistrados igualmente sectarios y serviles a un gobierno cocinador empedernido de desastres.

   El gobierno y su torticera mayoría parlamentaria han promulgado leyes inicuas de las que sale malparada la sociedad. Si realmente mantuvieran una verdadera lucha contra el terrorismo, estaba en sus manos establecer un exigente marco punitivo acorde con la entidad de la amenaza. Pero rehúsan esa respuesta rigurosa a lo que demanda la sociedad y la oposición reclama desde hace tiempo. Rodríguez, tan amante de la II República, podría retomar de ella la Ley de Orden Público y la Ley de Vagos y Maleantes. Serían hoy muy eficaces para acabar con ETA y sus amparadores. Pero es inútil pedirlo a quienes están atados por el compromiso de despedazar España. Es mentira, una gran mentira, que a Rodríguez sólo la mueva la enfermiza ensoñación de pasar a la historia, a toda costa, como un nuevo príncipe de la paz e incluso conseguir el Nobel de la Paz. Su rencoroso infantilismo le ha conducido a creérselo, aunque habría de ser consciente de que fue elevado a la secretaría general del P(SOE), y luego a la presidencia del gobierno, para que cumpliera la miserable tarea en la que se empeñó y sigue empeñado.

 

     LA PAZ SÓLO SE CONSIGUE ANIQUILANDO AL TERRORISMO

 

   Paz y guerra son entidades contrapuestas. Pero inseparables la una de la otra. Cuando no hay guerra carece de sentido buscar la paz puesto que ésta es un bien existente. ETA proclamó desde sus inicios, y lo ha repetido hasta la saciedad y hasta ayer mismo, que su objetivo irrenunciable es la independencia de esa invención que llama Euskal-Herría mediante la lucha armada contra España. O contra el opresor Estado español, como ellos y cualesquiera partidos separatistas sostienen. ¿Y qué es la lucha armada del terrorismo sino una guerra irregular y revolucionaria? Quien conozca las siete pautas de la estrategia revolucionaria que diseñó Lenín habrá comprobado que coincide en sus principales tramos con la desarrollada por el terrorismo etarra-batasuno, nacido en el seno juvenil PNV y pronto derivado en nacional-comunismo al socaire conventual y de sacristía de la llamada "teología de la liberación" y "teología de la violencia".

   Rodríguez y sus huestes insisten en enmascarar su claudicación tras la presunción de practicar una lucha antiterrorista. Si lucha es "lid, contienda, combate", se admite la existencia de un conflicto armado entre España y un enemigo que pugna por apropiare a sangre y fuego de una parte de su territorio. Y el desenlace de una guerra, por muy irregular que ésta sea, apenas si tiene tres salidas: la victoria sobre el enemigo mediante su aplastamiento, la capitulación del enemigo o la capitulación ante el enemigo para servirle en bandeja el triunfo.

   Se pueden mandar emisarios al campo enemigo para sondear su disposición a la entrega de las armas y a su disolución. Lo intentó González con las infructuosas conversaciones de Argel y el fracaso le aconsejó oponer a la guerra irregular de ETA una burda guerra irregular de los GAL. Lo pretendió más tarde Aznar y las inadmisibles exigencias terroristas le impulsaron a poner en marcha una enérgica acción policial contra ETA; y a negociar con el ministro de Interior francés un eficiente acuerdo de colaboración encaminado a liquidar los "santuarios" terroristas en suelo galo. De ahí le viene su amistad y entendimiento político con Sarkozy, hoy presidente de la vecina República. Desde esta perspectiva se entiende mejor la doble advertencia de Sarkozy a Rodríguez, a ETA y al nacionalismo vascongado durante su reciente visita presidencial a España: la lucha antiterrorista y la subversión nacionalista en España son responsabilidad del gobierno español; y Francia no consentirá que esa amenaza siente planta en su territorio. En definitiva, que el gobierno español y los españoles se cuezan en su propia salsa; y que el gobierno francés no negocia con terroristas en su suelo y usará todos los recursos del Estado para aplastar cualquier asomo de contagio. El Estado francés, en suma, no traiciona a su pueblo ni se traiciona a sí mismo. Tampoco traicionara al Estado español en tanto éste no traicione al francés.

   El problema reside, sin embargo, en que Rodríguez no sólo traicionó la eficaz colaboración antiterrorista entre Aznar y Sarkozy, aún a despecho de Chirac. Traicionó también los pactos antiterroristas con el PP y a las víctimas de ETA. Pero traicionó sobre todo al pueblo español que comenzaba a respirar tras de muchos años de sangrientos atentados. Ahora el traidor se ve traicionado por la banda criminal a la que alentó y fortaleció, así como a los separatismos, con indignas dejaciones de la soberanía del Estado. No parece, sin embargo, que se haya caído del guindo a raíz del comunicado de ETA, como algunos quieren creer piadosamente o para escurrir el bulto de su respaldo a la traición.

 

     RODRÍGUEZ FALSEA LA VERDAD Y NO RECTIFICA

 

   Rajoy cometerá un grave error para él, para su partido y para España si se deja atrapar en la red que le tiende Rodríguez para escapar se sus propias culpas y reemprender de manera subrepticia el camino de la negociación de paz por territorios. Hay que leer con detenimiento y entre líneas su "declaración institucional" en la sala de prensa de la Moncloa sin dar opción a preguntas de los periodistas por miedo a quedar en evidencia.

   Suenan a falsete, como siempre, las apelaciones a la democracia y al Estado de Derecho en un trasgresor impenitente de los usos democráticos, que se pasa el Estado de Derecho por el arco de triunfo siempre que conviene a sus delirios, que usa sectariamente las instituciones básicas del Estado y las corrompe, que tiene una concepción totalitaria del poder, que cabalga sobre la mentira, que es un tramposo empedernido y al que nada la importa trocear España en el matadero de la historia con tal de aferrarse al poder que conquistó sobre los surcos de muerte del 11 de marzo de 2004.

   No habla Rodríguez de utilizar las fuerza del Estado para aplastar al terrorismo, sino de exigirle una vez más el fin de la violencia. Tampoco de retrotraer la situación en Vascongadas a como la encontró cuando accedió a La Moncloa con el aparato político y facial del terrorismo en la ilegalidad y con el operativo casi asfixiado, hasta el punto de que, según declaraciones recientes de un representante sindical de la Policía Nacional, a ETA sólo le restaban en vísperas de las elecciones del 14 de marzo cuatro tersitas capaces de asesinar. Ni renuncia a proseguir el disparatado camino hacia una falsa paz cuyo anhelo atribuye a "la sociedad vasca y la española", y que a causa de su torpeza e incapacidad ha contribuido de manera decisiva al fortalecimiento del conglomerado nacional-comunista y a su capacidad de agresión a la sociedad española, de la que la vascongada es una parte tan acogotada como indesgajable.

   Rodríguez tampoco renuncia a culpar a Rajoy y al PP del fracaso de las negociaciones con el terrorismo, aunque en esta ocasión lo encubra con el agradecimiento a "los grupos políticos que han dado un respaldo incondicional al gobierno y su compromiso en este periodo". Aquellos, en definitiva, que le otorgan mayoría parlamentaria, y le dejan hacer y deshacer a su antojo a cambio de prebendas y parcelas de poder. El PP no entra en esa contabilidad de nefastas colaboraciones. Yen ese punto asoma Rodríguez la oreja de la trampa que le tiende a Rajoy con el encuentro a celebrar el próximo lunes: "Tengo la esperanza de que, ante el anuncio de ETA, ese respaldo de los grupos sea unánime". Lo dejaron más claro Pepino Blanco, Fernández de la Vega y Bermejo en vísperas del comunicado etarra, cuando ya en la cueva moncloaca conocían que, conseguidos sus inmediatos objetivos, ETA anunciaría el final de un "alto el fuego permanente", en realidad una ficción convenida con los emisarios de Rodríguez. Insistieron con su habitual cinismo en que el bloqueo del "proceso de paz" era culpa de la falta de colaboración del PP y de su crispada oposición al gobierno. Una campaña sostenida durante los últimos tres años con aviesa predeterminación y el respaldo mediático del polanquismo y de algunos columnistas que no perdonan Aznar la negativa a subvencionar sus ambiciones empresariales.

 

     RAJOY SE JUEGA EL FUTURO DE ESPAÑA Y NO SÓLO EL SUYO Y DEL PP

 

   Rodríguez requirió de urgencia a Rajoy para encontrarse con él en La Moncloa a sabiendas de que ssu única opción razonable es negare al apoyo incondicional a su pretensión de continuar el "proceso de paz" que le obsesiona y del que no se apea. Persigue manipular el rechazo de Rajoy para acusar una vez más al PP favorecer el terrorismo de ETA y de echar sobre sus espaldas la sangre que en adelante vierta el terrorismo. De nada le serviría a Rajoy hacer gala de la moderación y la sensatez que le reclaman desde las esquinas mediáticas y desde aquellas en que se cobijan los pusilánimes o arribistas de su propio partido.

   Nos enfrentamos una situación política parecida a la posguerra revolucionaria de 1934, cuando Alcalá Zamora impuso al gobierno de Lerroux, del que la CEDA formaba parte, una suicida moderación en el castigo a los culpables de aquel sangriento episodio, prólogo de la guerra civil. Aún sin retroceder tanto en la historia, Rajoy no puede desconocer la mentalidad traidora de Rodríguez. Promovió desde el P(SOE) el pacto antiterrorista del que tanto se ufana. Pero ya en 2002 negociaba en secreto con ETA. Un sórdido doble juego del que ha hecho eje de su política durante estos tres años de desdichado y tramposo gobierno, ejemplo clarificador de lo que es capaz un rencoroso sin talento y absolutamente falto de ética.

   Rajoy se jugará el lunes, si entra al trapo, algo más que su mañana político y el de su partido. Se jugará el futuro de España. Y no caben milongas cuando España está en peligro y se rompe por los cuatro costados. Le ha llegado la hora de demostrar si tiene mentalidad, valor y recursos de hombre de Estado frente a la incompetencia y la truhanería de Rodríguez, un personaje que en circunstancias normales ni tan siquiera habría llegado a sentar sus posaderas de asténico acomplejado en el Congreso de los Diputados. No sólo habrá de poner a Rodríguez contra las cuerdas en el curso de la reunión y exigirle algo más, mucho más, que el retorno al Pacto Antiterrorista que traicionó y violó desde su mismo nacimiento, y en el que meter a CiU Y PNV, como ha sugerido Rajoy, es como dejar a un ladrón para que guarde la casa en vacaciones. O como mantener a Piqué al frente del PP en Cataluña. Tampoco puede caer en la tentación de asumir la exigencia de confidencialidad que le pedirá Rodríguez. Correría el riesgo de que éste, según hábito irrefrenable, le madrugue luego con versiones falaces o grabaciones adulteradas.

 

     HA LLEGADO EL MOMENTO DE LAS GRANDES DECISIONES

 

   El P(SOE), por boca de Pérez Rubalcaba, ya se anticipó a presentar la vuelta a la cárcel de sanguinario De Juana Chaos como una demostración del rigor que Rodríguez aplicará en su peculiar lucha contra el terrorismo y para la consecución de la paz. Pero Pérez Rubalcaba conoce muy bien que ETA ha utilizado a De Juana Chaos para obtener de Rodríguez mayores concesiones usarlo como mártir ante los suyos y sus aledaños nacionalistas. Ahora ya no lo precisa y tengo para mí que le incitará a una nueva huelga e hambre, esta vez hasta la muerte. O que se suicide o sea suicidado al igual que los encerrados en el piso de Leganés. Algo similar a lo que el PCE hizo con Grimau cuando operativamente ya le era inservible. Son otras determinaciones de Estado, constitución en mano, las que el gobierno debería aplicar en una situación excepcional de alarma como la actual, la cual excede de Vascongadas. No lo osará Rodríguez, al que atenaza el miedo a perder el poder como lo ganó. Pero exigírselo sin rodeos es obligación del jefe de la oposición, si es que atiende más al interés de España y al bien común que a las conveniencias coyunturales del partido que encabeza. Se ha acabo el tiempo de las medias tintas y del pespunteo dialéctico. Ha llegado el momento de las grandes decisiones y de arriesgarse a asumirlas.

   Rodríguez, junto a sus envilecidos brazos institucionales y del partido, es el principal culpable del atentado en la T-4 de Barajas, del crecimiento e impunidad de la guerrilla urbana, de que Otegui siga retando impunemente al Estado desde una libertad fraudulenta, de la oleada etarra de extorsiones, de que ANV, como antes el Partido Comunista de las Tierras Vascas, se haya infiltrado en no pocos ayuntamientos, de que ETA disponga de fondos públicos para financiar sus actividades criminales y de dejar inermes a los españoles frente a las bombas y las balas asesinas. Motivos más que sobrados todos ellos para forzarle a la dimisión por los que en el P(SOE) todavía no se hayan degradado a su imagen y semejanza. Y desde una masiva rebeldía en la calle y en las instituciones de los españoles dispuestos a luchar por la libertad, por una veraz democracia y por su Patria. Por quienes, en definitiva, hemos sido y nos sentimos traicionados.

CONCURSOS BOBOS

CONCURSOS BOBOS

Serafín FANJUL 

 

   No pude evitar soltar la carcajada. En una especie de concurso de una cadena de televisión, hace unos días, se dirimía –aseguran que mediante encuestas de lo más fiable– quién era y es "El español de la historia" y acababan de dar el resultado final, el nombre del elegido por la voluntad popular. La risa me brotó espontánea y sin segundas, no por sorprenderme sino, muy al contrario, de tan esperado y cantado como lo tenía. Me explico: no crean que me las doy de arúspice infalible o de oráculo sin dudas. Nada de eso, es que no eran menester grandes dotes de adivinación para prever el fallo final. Cuando días antes anunciaron que se haría tal sondeo de opinión, gusto y capricho, me comenté: primero, a la vista de la cultura y el pancismo dominantes puede salir cualquier cosa y, segundo, por esa circunstancia primera, el elegido será Juan Carlos, sin remisión.

   Dejando al margen al personaje que, al menos, del concurso no es responsable, y sin entrar en sus méritos o deméritos en ningún orden de la vida, la cosa –para empezar– no tiene pies ni cabeza, so pena que admitamos la comparación de una lechuga con un semáforo y demos por buena la rivalidad entre velocidad y tocino, o su amartelamiento. A elegir. Por añadidura a nombrar "español de la historia" a alguien que vive en el momento presente, pero éstas son consideraciones formales ajenas por completo a los muñidores del espectáculo, porque la cosa tenía sus bemoles.

  

   El presentador, tras encarecer la excelencia de su mercancía, se hizo acompañar de un cuarteto con paridad de sexos, dos mujeres y dos hombres, al menos de aspecto externo, todo políticamente correcto: la currita de las encuestas que, como es lógico, juraba la perfección del producto; una tal Claribel Preciado, o algo así, que apestaba a progre de los pinreles a la peineta, suponiendo que dueña tan bachillera fuese capaz de usarla; un José Bono ejerciendo de tal, o sea, zafio, sectario y ejquemático; y un Antonio Gala empeñado en demostrar que es el fulano más pesado y untuoso del planeta. Como ven, con este plantel se garantizaban la seriedad política, histórica y técnica. Y la literaria no digamos. Luego se vio cuán acertados estuvieron los cocineros del programa con ese equipo de comentaristas, equilibrado, bien documentado y ecuánime a carta cabal. Felicidades.

   En líneas generales, lo que se demostró –ninguna sorpresa– es la incapacidad de la sociedad española para elaborar criterios racionales e informados sobre tema alguno, la falta de solidez de una masa de población que no sabe trascender lo inmediato ni producir reflexiones con fundamento, sino meras salidas para andar por casa en función del último impulso publicitario o de lo que cree que más le conviene. Y no picotearé en la vida y milagros de los noventa y nueve que seguían a Juan Carlos, por igual inocentes de ser mencionados allí. Aun en el caso hipotético de que la empresa televisionera no estuviera dando jabón, no sólo al Rey sino a los próceres socialistas que iban muy bien colocados por delante, y de que el precocinado de la encuesta (el cómo y el qué se pregunta), más importante que la extrapolación o manipulación de datos, no indujera a una u otra respuesta, resulta infumable que el príncipe Felipe (7), de obras hasta ahora desconocidas, pueda caer entre los diez primeros, o que Letizia (¿quién es Letizia, así, con zeta?) quede clasificada en el puesto 15.

   No se trata de arremeter contra la familia real, sino de valorar a cada cual en su sitio. Si estamos comparando reyes, pues oigan, qué quieren que les diga, con todos los respetos, o con ninguno, situar al actual monarca un milímetro por encima de Felipe II y Carlos I (27 y 28), que son los que se sabe la gente, o de Isabel la Católica (11) parece un chiste malo. No oí que se mencionara siquiera a Fernando el Católico, a Fernando III o a Carlos III, con lo mucho que determinaron la marcha de nuestra historia, si bien reconozco que me pasé el tiempo zapeando, porque oír todo seguido y junticos a la Palmibel, el Gala y el otro es prueba excesiva para mi maltrecho corazón. Elcano figuraba en la posición 50, muy por detrás de David Bisbal; de Miguel Servet (25) dijeron que murió en la hoguera, sin aclarar que le quemaron los calvinistas en Suiza, aclaración que habría constituido una muestra de intolerancia carpetovetónica y poco armónica con la Jezabel y compañía; y tampoco podía faltar Santiago Carrillo entre los seleccionados.

  

   El caso paradigmático de la nula seriedad del invento fue el de Franco. (Aclaración que ya he hecho en otras ocasiones: ni soy ni fui franquista, sobre todo cuando serlo reportaba buenas ganancias para cuerpo y alma; que se lo pregunten a Polanco, Cebrián y demás cuadrilla.) El Caudillo quedó en un discreto puesto 23, que sería creíble si no supiéramos que, en los últimos años de la dictadura, aquí era franquista hasta el gato, con excepción del diez por ciento que votó –votamos– al PCE en el 77. Si en 1974 se hubiera realizado una encuesta similar, obviamente el "Español de la historia", sin necesidad de que TVE hiciera trampas, habría sido el de Ferrol y por las mismas causas por las que han elegido –si es que le han elegido– a Juan Carlos: el que suena, quien está en el candelabro –que diría la otra–, lo que menos nos haga pensar, lo que van a decir todos, etc.

   Hace poco, en Portugal produjeron un programa parecido y resultó elegido...Oliveira Salazar –toma ya claveles–, pese a haberse acabado su régimen en el 74 y de muy mala manera, no como aquí. Ya que no fuimos capaces de sacar a Franco de otro modo, nos volvimos antifranquistas de toda la vida en cuanto expiró. Así que los televisioneros de acá estaban avisados, no les fueran a colar semejante gol. Pero lo más divertido fueron los comentarios de los doctos invitados: Sissibel aseguró, muy dolida, no comprender cómo "alguien" podía votar por un dictador, con lo cual demuestra no entender nada de nada siendo como es, al parecer, periodista o algo; Bono, el hijo del falangista, proclamó un "ultraje" mencionar aquel nombre en tan sensible asamblea; y al historiador de Ciudad Real ya no llegué porque cambié de canal.

 

   En caso de que tuvieran la humorada de presenciar el programa, me pregunto qué estarían pensando algunos señaladísimos historiadores que conozco, cuya obra monumental, callada e inobjetable es merecedora de todo respeto, admiración y provecho, para nosotros. No ignoro que están acostumbrados a ver cómo sus conocimientos y esfuerzos son relativizados, infravalorados y rebajados al mismo nivel –y aun por detrás– de la última ocurrencia de una verdulera de Albacete o del vendedor de papel de Brazatortas, pero, en el fondo, ¿quién se habitúa a lo malo?

   Tal vez, los cocineros ni siquiera falsearon las encuestas. Lo peor es que ésta puede ser la opinión –o sea, la información– de mucha gente: ¿dónde y cuándo sale el primer avión rumbo a Nueva Zelanda? Pero, bien mirado, no se molesten en huir de naja, porque un rico americano está promoviendo una votación voluntaria y a escala mundial para elegir las Siete Maravillas del mundo moderno: vuelve el cotejo de lechugas y semáforos. Entre nosotros anidan ingenuos, pletóricos de patriotismo de folleto turístico y no escasa paletería, que andan promocionando la Alhambra para que sea incluida en la selección, como si no bastara ya con los dos millones de bípedos que patean el monumento cada año. Y no veo por qué la muy hermosa Alhambra va a ser más representativa de nuestro país que la Plaza del Obradoiro, el Monasterio de El Escorial o el Acueducto de Segovia, un poner. Total, para terminar junto a tres o cuatro horteradas de Estados Unidos, el Big Ben y la Disneylandia de cualquier parte. También son ganas.

DÍA DE ELECCIONES

DÍA DE ELECCIONES

Juan V. OLTRA

 

   Sí, lo reconozco: yo voté en las pasadas elecciones. Aunque no tanto por apostar a un candidato convincente y digno, sino por no oír la tabarra que me daban mi mujer y mi madre. Prefiero aguantar a un memo (o mema, ¡viva la paridad!) durante cuatro años en una institución alejada de mi casa, que ser vapuleado en ella un solo día por las mujeres de mi vida. Usted también lo haría, créame.

   Así pues, fuimos todos a esa "gran fiesta democrática", a sentirnos partícipes de las actuaciones públicas por el mero hecho de votar a unos candidatos que, en el mejor de los casos, nos olvidarán una vez sean conocidos los resultados del escrutinio. Acudimos juntos, niños incluidos, al colegio electoral que, como su nombre indica, es un colegio (parece una tontería, pero la lógica no siempre funciona con estas cosas). Un colegio construido a base de barracones con un calor digno del país tercermundista en que vamos camino de convertirnos, pues esos políticos a los que votábamos, en gobierno y oposición, que sólo visitan en el mejor de los casos el barrio a paso rápido durante el periodo de campaña electoral, no han caído en que los niños necesitan estudiar crudos, que cuando se convierten en alumnos a l´ast no asimilan bien la docencia; misterios de la pedagogía moderna.

 

   Una vez dentro, tuve un déjà vu, una experiencia no sé si paranormal o simplemente anormal: los mismos interventores, las mismas mesas, los mismos carteles, incluso los mismos listados ajados de votantes y las mismas papeletas con los partidos de siempre y algún advenedizo: tres o cuatro agrupaciones comunistas, doscientas cincuenta falanges, ecologistas de extrema izquierda, ecologistas de extrema derecha y la agrupación electoral de los adoradores del huevo frito. Vamos, lo de costumbre.

   Lo que no esperaba era la reacción de mi hijo pequeño, enano de tres años quien, dotado de una gran intuición, veía como natural aquello que, debido a su corta edad, era un espectáculo totalmente inédito para él. Pero mi niño es todo acción, así que quizá valorando en su tierna cabecita que el mejor destino de las urnas es el de ser rotas, introdujo sus brazos entre las urnas dedicadas a Ayuntamiento y Gobierno autonómico y se dispuso a tirarlas al suelo. Como no tengo ganas de ir a visitarlo a un centro de reeducación, me lancé al quite y, con un punto de remordimiento, se lo impedí. Al oído le dije que, si dentro de unos años quería mantener sus posiciones, ya hablaríamos, que podía contar conmigo, pero que de momento era demasiado joven para beber, fumar, ir con mujeres, leer a Antonio Gala o tener ideas políticas propias. Eso pareció calmarle lo suficiente como para alejarse. Eso y una golosina con la que astutamente le soborné.

 

   Una vez ya fuera, declaré cerrado el día electoral. No porque no me importaran los resultados, sino porque los conocía al dedillo, y con esto no quiero tomar atribuciones de futurólogo o asimilado: se trataba de una realidad cantada. Para Valencia, mi demarcación electoral o como demonios (demoniocratas en este caso) la quieran llamar, sólo había dos alternativas: PP o PSOE  (vale, esta bien, lo reconozco, para mi demarcación y para el práctico resto de esta piel de toro). Y yo ya sabía no quién ganaría, sino quién perdería. El PSOE no sólo había llevado a cabo una campaña electoral que parecía desarrollada en la sede del PP (recuerdo con gozo aquellas fotos de sus candidatos que parecían anuncios del lanzamiento en DVD de "la familia Monster", a lo que replicaban que "las habían hecho en Madrid y no tenían permiso para modificarlas", ¡toma ya autonomía!; aquellos "puntoscarmen" que canjeaban por chapas, globos, camisetas y bolsos con la efigie de Carmen Alborch convenientemente arreglada por el photoshop, y como traca final aquellos tangas con el logo del partido, dignos del mejor sex-shop). Repito, no sólo había empezado mal... sino que si en algún sitio sabía que tenían de antemano perdida la partida era en Madrid y en Valencia. ¿Motivo?... elemental: los candidatos Miguel Sebastián y Carmen Alborch habían sido elegidos como una apuesta personal del presidente Rodríguez Zapatero. Y ya conocen ustedes  la maldición de ZP: al que le da la mano, se le pudre: recuerden las elecciones de EE.UU., Alemania, Francia...

 

   Precisamente, hace poco he visto unas imágenes de Sarkozy dándole la mano a Rodríguez Zapatero. Yo de él, iría corriendo a hacerme una resonancia y pegarme un chute de antibióticos. Se lo digo con toda mi buena intención.

NUEVAS REFLEXIONES

NUEVAS REFLEXIONES

Colectivo "BLAS DE LEZO"

250 firmas.

 

      El eco de nuestro primer aldabonazo

   El día 12 de diciembre pasado enviamos a los "medios" de difusión nacional (prensa, radio y televisión), unas reflexiones (http://bitacorapi.blogia.com/2006/122101-reflexiones.php) respaldadas por un inusual numero de firmas de las que un tercio son mujeres. De una u otra forma todas las firmas estaban relacionadas con el Ejército. No teníamos esperanzas en su aceptación por la prensa, radio y televisión, pero contábamos con ese inmenso campo de difusión de noticias e ideas que es "Internet, y nuestras "Reflexiones" corrieron como la pólvora despertando odios casi satánicos, pero también, simpatías y adhesiones, incluso desde la América Hispana. Insistimos en este tema pensando en aquellos compañeros que pudieron considerar que nuestro esfuerzo había sido inútil.

 

    La situación se agrava

  

   Desde la redacción de las primeras "Reflexiones" hasta el lanzamiento de esta segunda andanada, no hay espacio o sector que no se quiebre, tambalee o parezca marchar sin rumbo. El brutal atentado de Barajas ha servido para mostrar el desolador panorama de la sociedad española, dividida y enfrentada hasta en algo tan tremendo como es la lucha contra los terroristas y quienes les apoyan, y la facilidad de cómo un atentado tan brutal pasa rápidamente al olvido más suicida. La huelga de hambre de un asesino y su posterior envío a prisión de lujo cerca de los suyos, despierta en ciertos sectores una piedad que jamás se había mostrado hacia sus numerosas víctimas, y ha confirmado, una vez más, el desconocimiento sobre España que se suele tener en Europa, comprensible por la división reinante en los políticos españoles en cuestiones de Estado. No olvidemos que partidos representados en las Cortes fueron en otro tiempo soporte y ayuda del terrorismo etarra, y de otros que hoy vuelven a resurgir en esta España irreconocible. 

 

   Los partidos vascos, incluido el PSOE en su versión PSE, y los catalanistas, van por libre, no ya hacia la autodeterminación, sino hacia la independencia, ante el "dejar hacer" de la Moncloa y el silencio suicida de la Zarzuela. Mucho han conseguido ya, entre otros logros, la progresiva marginación y destrucción del español y de "lo" español, maniobra miserable a la que se está uniendo con raro entusiasmo Galicia.

   Las dos Españas han vuelto a aparecer de forma lamentable gracias al presidente del gobierno más sectario y rencoroso que ha tenido España a lo largo de su ya larga Historia, al que apoya un partido "social-capitalista" de perfiles cada vez más imprecisos. Frente a ellos, una oposición de firmeza pasajera y titubeos constantes, incapaz de detener esta caída hacia la descomposición de la sociedad y, con ella, de la misma esencia de España. En las calles se manifiestan estas dos Españas, una de ellas trata de recuperar la "Bandera de los campos de fútbol", para después regresar al silencio y a la espera ¿A la espera de qué?

    Si para poder gobernar hay que pactar con los enemigos de España, pues se pacta. De ahí la presencia en las Cortes de individuos cuya misión no es la de cooperar a la gobernabilidad de España sino, todo lo contrario, hacer ésta imposible en beneficio de su partido y de su política de patio, única razón de su presencia en el cada vez más degradado hemiciclo. España está en manos de esas minorías gracias a la política de "los compañeros de cama", esencial para los partidos si es que quieren gobernar. Y no podemos silenciar que esta degradación está salpicando a una parte del denominado "poder judicial".

 

     Desde el despertar, a la nada

   

   La España anestesiada, drogada y sesteante parece despertar cuando el petardazo suena demasiado fuerte y muestra sus sentimientos patrióticos de unidad y hasta su raíz cristiana, que ya es mérito en estos tiempos laicistas que corren. Se suele oír una frase, dicha con la mejor intención, pero que tiene una carga de profundidad más que peligrosa: "España será lo que quieran los españoles". Porque nosotros nos preguntamos: ¿qué españoles deciden lo que debe de ser España? ¿Españoles de un par o tres generaciones actuales con derecho a voto pueden decidir cómo ha de ser la España del futuro, incluso si ha de ser o no ser, por la fórmula milagrosa de que "dos es mayor que uno"? ¿Qué derecho tienen las generaciones actuales (las votantes) a deshacer lo que han hecho los españoles durante siglos, y qué derecho tenemos para deshacer ese patrimonio, entregándoles a las generaciones futuras unos restos que ya no merecen el nombre de España? Españoles somos los que hoy vivimos en esta sufrida tierra, pero también lo son los que ya han muerto y los que han de nacer, al menos a los que lo permitan las brutales leyes abortistas. Podemos decidir la forma de Estado o de Gobierno, pero no si España ha de desaparecer para convertirse en algo irreconocible, insolidario, con odios vecinales, fronteras, idiomas, dialectos y fablas obligatorios.

      Hemos de tener en cuenta que los que hoy tienen veinte, treinta, cuarenta... años, no conocieron la guerra, la posguerra, el desarrollo económico y social, ni los primeros años de la transición, pero son, sin embargo, los que desde su infancia, y a lo largo de toda su vida, han recibido más directamente el brutal lavado de cerebro y la mejor programada descristianización jamás realizada en España. Y muchos de ellos son los que desde la prensa, radio y televisión, dirigidos y manipulados por los veteranos poncios del rencor, pontifican sobre nuestro pasado que ellos desconocen de forma abrumadora.

          

   Cuando España no se cuestionaba

  

   Somos nostálgicos porque la situación nos obliga a recordar cuando a España no se la cuestionaba, pero nuestro objetivo, pese a la edad de muchos de nosotros, es el futuro, porque también es el de nuestros hijos y nietos. Los nuevos estatutos de autonomía se han ido imponiendo por el sistema del "trágala" a espaldas de la sociedad española. Los porcentajes de votantes son desoladores. Hemos leído esto: "Sería un triste final para la milenaria  nación españolas sucumbir ante el falaz encanto de la tribu cuando el mundo camina y progresa en dirección contraria"

   Un obstáculo para impedir esas secesiones anunciadas sigue siendo el Ejército, pese a la feroz campaña para despersonalizarlo, eliminando sus tradiciones y hasta su Historia más reciente. De ahí esos proyectos para crear universitarios de las FAR, de eliminar los Cuarteles Generales y, de paso, poder disponer para otros fines de sus golosas instalaciones, o la eliminación de símbolos y monumentos de forma institucional o permisivamente ilegal. La Cruz de San Andrés de nuestra Aviación Militar y también de nuestros carros de combate, pasará al olvido por el rencor insaciable de los herederos de los vencidos en la guerra civil, derrota que sólo ellos se empeñan en recordar de forma masoquista. Los parcheos para solucionar el problema de las plantillas en las Unidades, la ausencia de protección y vigilancia en nuestros acuartelamientos que permiten hechos tan bochornosos como el programado emporcamiento de las tapias de un centro militar en Madrid..., todo esto y mucho más forma parte de ese programa para dejar al Ejército como una institución irreconocible. Pese al increíble, sumiso y silencioso "dejar hacer" por parte de la "cúpula militar", que todo lo acepta sin el menor gesto o resistencia hacia actitudes que afectan a toda una gloriosa institución, cual es la militar, el sistema tiene un problema aun por resolver, y es la molesta presencia de unas plantillas de jefes, oficiales y suboficiales, profesionales y patriotas íntegros, Con ellos, será difícil la quiebra de la unidad de España. Lo cainitas lo saben y actuarán con la astucia de los "hijos de las tinieblas" que menciona la Biblia, pues para eso se dictarán las nuevas leyes en proyecto..

           

          No al silencio culpable

  

   Algunos compañeros bien intencionados nos han sugerido la conveniencia de eludir cualquier mención del Generalisimo Franco o de su régimen, porque  nos podían malinterpretar. Nosotros creemos, por el contrario, que en la situación actual, en la que la ofensiva contra su memoria es miserable, mendaz y brutal, no tenemos derecho alguno a escurrir el bulto por el "qué dirán". Nosotros defendemos su memoria y su obra, como defendemos también a los que se alzaron el 18 de julio de 1936. Los dos principales partidos, y sus adheridos de ocasión política, han descubierto un lugar de encuentro: el rechazo a nuestra Historia pasada, el desprecio a la verdad y el olvido, aunque con ello se ofenda gravemente a la actuación de muchos de sus antepasados. Se destruyen monumentos, se modifican los textos de las enciclopedias, se miente de forma ruin en los textos de las escuelas, se calumnia, se envía a los infiernos "democráticos" a todo un pasado heroico y de sacrificio, sin que nadie se atreva, desde un escaño, desde la más simple tribuna, a salir en defensa de una generación de la que proceden la mayor parte de los políticos actuales, de cualquier bando o secta política. Un Congreso, envilecido por el sectarismo de una izquierda rencorosa, prepara otra absurda ley de "memoria histórica" ¿Hemos de callar para que no nos "malinterpreten"?

  

        Ofensivas satánicas

  

   Por último, existe una diabólica ofensiva, posiblemente dirigida desde algún lugar fuera del ámbito español, pero aceptada por sus lacayos autóctonos, para satanizar a nuestra sociedad. La operación es sumamente eficaz pues consiste en ir aumentando las dosis de blasfemia y de descristianización hasta que se empiezan a aceptar las más bestiales como algo ya irremediable, porque se ha ido incrementando astutamente la dosis mortal para que, el que todavía se considere cristiano y católico, se vaya acostumbrando a la infernal droga. No hay partido que escape de esta responsabilidad pues, bajo el gobierno de derechas o de izquierdas, estas campañas blasfemas han proliferado sin más reacción que la de algunas instituciones privadas. Reconocemos que algunos obispos y sacerdotes, aislados y en solitario, han clamado con valor y energía contra esta situación, al igual que laicos o las citadas instituciones privadas, pero sin que haya habido una actitud firme de la Jerarquía para detener esa campaña satánica cuya magnitud sólo puede concebirse en la España actual. Gracias a Dios, sabemos que hay todavía una España cristiana, donde los jóvenes tienen un lugar preeminente, que está ahí, insobornable y con una fe que no pueden destruir ni "medios" ni "logias". Esa es nuestra esperanza, la que nos ayuda a conservar la fe de nuestros padres.

           

   Con éste, son ya dos los "palos al agua". Cuando las ondas se vayan alejando y las aguas de este pantano parezcan de nuevo muertas, volveremos a la palestra.

ZAPATERO HA CONVERTIDO EL PSOE EN UNA SECTA DESTRUCTIVA

ZAPATERO HA CONVERTIDO EL PSOE EN UNA SECTA DESTRUCTIVA

José Javier ESPARZA

 

   Rígida disciplina interna. Fe inquebrantable en el gurú. Laminación despiadada del disidente. Protección contra toda 'contaminación' exterior. En la cúspide, un hombre musita: 'Ommm...'.

   '¡Tú y los de tu secta, tú y los de tu secta!'. Se lo decía Hermann Tertsch a la lenguaraz María Antonia Iglesias -'atención al disco rojo'- en el debate de Buruaga en Telemadrid. 'Tú y los de tu secta'. Y no se refería a Prisa, evidentemente. Se refería a esta especie de nueva secta que ha surgido en torno a la revisión zapaterista del socialismo español. Porque es verdad: Zapatero ha convertido el PSOE en una secta destructiva. Sí, claro, todos los partidos tienen algo de sectario: esa tendencia al ombliguismo, esa proscripción del debate a fondo, ese imperativo de obediencia a pies juntillas, también la tendencia a ver al prójimo como un enemigo virtual. Pero no, no: lo del PSOE de Zapatero es distinto. Subrayo: el PSOE de Zapatero, porque esto, antes, no pasaba, o pasaba mucho menos.

   El PSOE siempre ha tenido algo de partido-Iglesia, es verdad. Y no pocas veces ha resuelto sus cismas a balazos, como cuando los bolcheviques de Largo Caballero se liaron a tiros con Indalecio Prieto en aquel mitin de Écija porque el gordo predicaba moderación; Prieto no habría saldo vivo si los escuadristas de La Motorizada no hubieran repelido con fuego el fuego (y después, los mismos de La Motorizada participaron en el asesinato de Calvo Sotelo: ¡qué difícil es entender al PSOE!). Son viejas historias, por supuesto; ahora la sangre no llega al río. Pero el modelo del partido-Iglesia ha seguido funcionando; de hecho, a eso se debe el enorme potencial ofensivo del socialismo español. Ahora bien, una cosa es una Iglesia y otra cosa es una secta. ¿Dónde está la diferencia? Decía mi viejo maestro Jean Varenne que, en el fondo, una iglesia es una secta que ha triunfado. Eso es así en la religión y también en esa metáfora de la religión que es la política partitocrática. Lo que no es habitual es el camino inverso, es decir, que una Iglesia en la cumbre de su poder comience a comportarse como una secta. Una Iglesia es una asamblea, tiende a extenderse y a reunir; por el contrario, lo propio de la secta es secar (en el sentido de 'cortar') y seguir, es decir, cortar con el mundo y seguir al líder. Cuando una secta prolifera y se extiende, esto es, se abre, puede convertirse en Iglesia. Lo contrario es inusual. Pero eso es lo que le está pasando a ese partido-Iglesia que es el PSOE. La secta se caracteriza por una serie de rasgos muy precisos. La autoridad del gurú es esencialmente incontestable, bajo las más graves penas. El número de los elegidos es deliberadamente exiguo, en nombre de la fidelidad. La relación del grupo con el entorno exterior se radicaliza en una suerte de paranoia. El discurso interno se maximaliza, se extrema, se lleva a sus últimas consecuencias. La secta, separada del mundo por una especie de 'cordón sanitario' que ella misma establece -para protegerse de toda contaminación-, vive enteramente en sí y para sí, obsesionada con la propia pureza y con la maldad intrínseca del enemigo. Agrupa a los fieles en torno a una convicción fanática y exige a todos que la mantengan. Como la exigencia es cada vez más fuerte y la convicción es cada vez más radical, también las disidencias aumentan. La excomunión se convierte entonces en práctica cotidiana. En el campo político, es un proceso muy frecuente en algunos movimientos totalitarios; mucho más raro es verlo en agrupaciones teóricamente democráticas.

 

   Zapatero ha convertido el PSOE en una secta destructiva. Ha planteado como verdades de fe argumentos cada vez más insostenibles, de manera que ya sólo es posible mantenerlos desde el fanatismo y la ceguera. Ha rodeado al gurú de una intangibilidad que roza lo supersticioso, lo cual necesariamente alimenta disidencias. Ha suspendido todo debate interno en nombre del 'proyecto', de manera que cualquier disidente se convierte en traidor. Ha arrojado sobre el rival la marca infamante que se graba a hierro en el infiel, y así ha convertido a media España en enemigo metafísico. Ha exigido a los propios fieles obediencia acrítica e irracional a los postulados del gurú, dando así lugar a un penoso espectáculo de envilecimiento intelectual y moral. Antes, votar socialista era una opción política; ahora, es un compromiso que se presenta como acto de fe. El camino más frecuente en las sectas destructivas es que su número vaya disminuyendo a medida que el proceso sectario se agudiza. En ocasiones, como sabemos, los fieles se suicidan de manera ritual mientras el gurú huye con el dinero. Pazzzz. Ommmm...

TERRORISMO, DIÁLOGO Y COMPRENSIÓN

TERRORISMO, DIÁLOGO Y COMPRENSIÓN

Miguel Ángel LOMA

 

   Es admirable el espíritu conciliador y de perenne diálogo que, pese a todo, siguen manteniendo ciertos grupos con la banda terrorista etarra. Por su persistente y comprensiva posición destacan tres colectivos muy influyentes: los nacionalistas separatistas vascos (incluida su militante clerigalla), los comunistas (sea cual fuere la etiqueta con que ahora se presentan en sociedad), y los voceros de la farándula progresista (muy cercanos ideológicamente al grupo anterior). Curiosamente, estos colectivos coinciden con los mismos que han sido más respetados en sus carnes por los asesinos etarras; lo que demuestra que cuanto más ajenas nos resulten las víctimas, más fácil nos resulta predicar la generosidad hacia sus verdugos.

   La anterior conclusión explica también la sorprendente mutación de espíritu que se opera en esos mismos grupos cuando se trata de «sus» víctimas. Entonces comprobamos que ni un amplísimo transcurso del tiempo mueve sus corazones a la reconciliación y al perdón que tanto aconsejan a los demás; y cómo sus actitudes, sumamente comprensivas, se tornan en rabiosa y perpetua reivindicación de una justicia imprescriptible cuando se trata de víctimas que consideran integrantes de su patrimonio. Aun más; si de ellos dependiese viviríamos en un continuo y permanente recuerdo de esas víctimas.

   Este mismo fenómeno de transformación de actitudes explica el doble talante de nuestro inefable presidente de Gobierno: capaz de predicar por medio mundo la alianza entre culturas, religiones y civilizaciones más dispares y distantes, a la vez que ejerce una política sectaria y discriminatoria con la gran masa de compatriotas que se resisten a doblar la cerviz ante su discurso. Capaz de perdonar y olvidar los asesinatos más recientes transformándolos en trágicos accidentes, al mismo tiempo que remueve las fosas del pasado para lanzar los cadáveres de media España contra la otra media.

   A veces unas sencillas palabras arrojan más luz que mil estudios de eruditos politólogos: «A mí me gustaría preguntarle al presidente del Gobierno... si la asesinada, en vez de mi hija, hubiesen sido sus dos hijas... si estaría dispuesto a sentarse con sus asesinos. Seguramente, no». (Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña asesinada en Santa Pola, Alicante, el 4 de agosto de 2004 por la banda terrorista ETA).

DOS MUJERES CONTRA EL ODIO

DOS MUJERES CONTRA EL ODIO

Pablo ORDAZ

 

   Todas las tardes, dos mujeres mayores se sientan frente a frente en el salón de un piso del barrio de Amara de San Sebastián. Son vecinas y consuegras. Una de ellas le va dando con una cucharilla y mucha paciencia un yogur de café a la otra, enferma de Alzheimer. La primera es viuda de un comandante asesinado por ETA en 1977. La segunda es la madre del terrorista Iñaki de Juana Chaos.

 

   La escena se repite cada día durante el último año y medio hasta que, el 27 de enero, Esperanza Chaos Lloret muere. Tenía 83 años y había nacido en Tetuán, donde su padre, un militar del Ejército español, estaba destinado entonces. Luego se casaría con un médico, Daniel de Juana Rubio, oriundo de Miranda de Ebro (Burgos), que también hizo la guerra como teniente asimilado en las tropas de Franco, por lo que fue condecorado con una medalla de campaña, dos cruces rojas y una cruz de guerra. De todo ello da fe un carné de Falange Española de las JONS expedido el 16 de octubre de 1943 donde aparece sonriente a sus 35 años. Daniel de Juana y Esperanza Chaos tuvieron dos hijos, Altamira y José Ignacio, que nacieron y se criaron en una casona de Legazpia donde el doctor pasaba consulta a los trabajadores de Patricio Echeverría, una de las principales acerías de Guipúzcoa. La vivienda estaba al lado de la casa cuartel de la Guardia Civil y por las tardes José Ignacio jugaba al fútbol con los hijos de los guardias.

   -Soy Chacho, hola mamá.

   Durante las dos últimas décadas, unas veces los lunes y otras los miércoles, el terrorista Iñaki de Juana Chaos, encarcelado en las prisiones más alejadas de Euskadi por asesinar a 25 personas -entre ellas 17 guardias civiles-, empleaba esa fórmula, casi siempre la misma, para iniciar la conversación con su madre. Los cinco minutos reglamentarios de charla versaban sobre cuestiones banales, el tiempo o un jersey verde que el terrorista quería que su madre le hiciera llegar, pero jamás hablaban de política y mucho menos de ETA. Sencillamente porque Esperanza Chaos, a la que en familia llamaban Nina, nunca justificó los crímenes de su hijo ni formó parte del colectivo de apoyo a los presos de ETA. Tampoco llegó a saber jamás qué o quiénes influyeron en él para que, a principios de los 80, abandonara su trabajo en la Ertzaintza y se fugara a Francia.

 

   Cuentan personas que la quisieron mucho que Esperanza se cayó redonda al suelo el 16 de enero de 1987 cuando le contaron que a su hijo lo acababan de detener en Madrid. La fotografía que al día siguiente vio publicada en los periódicos no se parecía en nada a las que de él guardaba en el álbum familiar. En ellas aparece de corbata en el bautizo de su sobrina o jurando marcial la bandera española tras el periodo de instrucción en Alcalá de Henares. Nada en la trayectoria del hijo hacía presagiar un futuro cercano a ETA. Más bien al contrario. Cuando De Juana regresó del servicio militar llevaba consigo un diploma, expedido por el Ayuntamiento de Madrid el 27 de mayo de 1977, en reconocimiento por su valiente lucha contra un incendio que sufrió la capital entre el 15 y el 20 de abril de aquel año. Más tarde, ingresó en la segunda promoción de la policía autonómica vasca. "Aún faltaban unos años", recuerda un familiar, "para que De Juana, muy propenso siempre a los amoríos, se ennoviara con una enigmática mujer llamada Helena y residente en Bayona".

 

   El caso es que Esperanza Chaos jamás volvió a ver a su hijo en libertad. Ya por entonces viuda, inició una difícil carrera por mantener viva su relación con su hijo al tiempo que rechazaba una y otra vez las invitaciones para integrarse en el colectivo de apoyo a los presos de ETA. La madre del terrorista más famoso recorrió más de 300.000 kilómetros en coche -le aterrorizaba el avión- para ver a su hijo preso. Su llegada a las distintas cárceles, según recuerdan funcionarios de prisiones, nunca pasó desapercibida. "Venía como a una boda, con anillos y collares, elegante y alegre, siempre educada y cordial con nosotros, nada que ver con el carácter frío ni la mirada agresiva del hijo ni mucho menos con la actitud desafiante de la mayoría de los familiares de presos de ETA". En una ocasión, un guardia civil, aun sabiendo a quién iba a visitar, se atrevió a pegar la hebra con ella.

   -De Tetuán, ¿eh? O usted es hija de funcionario o de militar.

   -De militar, agente.

   -Pues permítame que la acompañe.

 

   La última vez que vio a su hijo fue el 7 de julio de 2005, en la cárcel madrileña de Aranjuez. Esperanza ya apenas podía caminar. Había seguido manteniendo la costumbre de mandarle 150 euros mensuales, que rebañaba con trabajo de su pensión, e incluso llegó a hablar con un taxista de San Sebastián para que fuera a recogerlo en cuanto obtuviera la libertad. Pero entre las nieblas del Alzheimer y una mano oportuna que apagaba la televisión en el momento justo, Esperanza se fue alejando de la realidad de su hijo en huelga de hambre.

 

   Las dos ancianas están sentadas frente a frente. Una se quedó viuda el 2 de enero de 1977, a las ocho y media de la mañana. Tres pistoleros de ETA se apostaron frente a su marido, el comandante del Ejército José María Herrera, y lo acribillaron con disparos de metralleta en la misma puerta de su casa. Pasado el tiempo, el hijo del militar se casó con una muchacha llamada Altamira de Juana. La anciana enferma es precisamente la madre de Altamira y de Iñaki de Juana Chaos.

   Lo que une a estas dos mujeres, más allá de la familia o incluso de la fatalidad de una vida marcada por ETA, es el interés común, tácito, de que el odio no prolongue el trabajo de las pistolas. El País Vasco también está lleno de historias así. Madres de hijos que matan y mujeres de hombres que mueren tejiendo una red invisible de afecto imposible de fotografiar, indetectable para el radar de los telediarios.

   Al día siguiente del fallecimiento de la madre del terrorista, las asociaciones vinculadas a los presos de ETA publicaron en Gara hasta 10 esquelas en su memoria. Una de ellas aparecía firmada por "Helena", la enigmática mujer de Bayona. En todas se refieren a Esperanza Chaos como "la madre de un preso político vasco". Tal vez ignorando, o tal vez no, que la única familia política de Esperanza Chaos era, lo que son las cosas, la viuda de un militar asesinado por ETA.

 

   (El País, 11-2-2007)

"ZETAPÉ" Y EL PRINCIPIO DE PETER

"ZETAPÉ" Y EL PRINCIPIO DE PETER

Miguel Ángel LOMA

 

   Que un incompetente ascienda dentro de una organización jerárquica hasta niveles inmerecidos es un fenómeno tan estudiado que incluso goza de ley propia, el llamado Principio de Peter. Por si alguien todavía lo desconoce recordaré que este Principio debe su nombre al doctor Lauren J. Peter, que lo formuló por los años sesenta del pasado siglo, tras investigar la causa que pudiera explicar por qué tantos puestos importantes son ocupados por individuos incompetentes para desempeñar los deberes y responsabilidades de sus respectivas ocupaciones. Su postulado fundamental, enunciado en la forma más básica, dice que en una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su máximo nivel de incompetencia. Ya en 1910 Ortega y Gasset había alertado sobre lo mismo: «Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes».

 

   Viene siendo habitual la invocación de este Principio para explicar el ascenso a presidente de Gobierno de un tipo como José Luis Rodríguez Zapatero, personaje tan sonriente como vacuo, cuyo mérito más conocido fue calentar un escaño en el Congreso de los Diputados durante lustros, sin causar ningún género de molestias en su partido, y ejercitando la docilidad necesaria en cada momento para ser incluido en las sucesivas listas electorales. Aún más, para muchos Zapatero constituiría un ejemplo tan clamoroso de los estudios de Peter, que incluso peligraría la conocida denominación de este Principio, susceptible de ser rebautizado con el nombre de su mejor paradigma.

   Pero aun obviando el hecho de que nuestro inefable Zetapé se viera catapultado a la presidencia por un impulso tan ajeno a las circunstancias ordinarias investigadas por Peter (como fue la onda expansiva de los atentados del 11-M), y que podría llevarnos a la conclusión de que nuestro simpático personaje no es que ascendiera a su máximo nivel de incompetencia, sino que ascendió varios niveles por encima, ¿seguro que es aplicable a Zapatero el Principio de Peter?

 

   Una primera objeción la constituiría la opinión de que en el caso de Zapatero no son aplicables los estudios de Peter porque no estaríamos en el mismo presupuesto de hecho que el doctor Lauren analizara, al  no encontrarnos ante una organización jerárquica que «asciende» al incompetente, sino que han sido los electores quienes lo ascendieron mediante sus votos. Pero a mi juicio esta opinión es errónea, porque yerra en la ubicación del presupuesto de hecho, ya que no son los electores, sino el PSOE,  partido político que lo propone como candidato, la auténtica organización jerárquica que asciende al incompetente. Así, Zapatero habría ascendido hasta su máximo nivel de incompetencia en el PSOE, y su posterior ascenso a presidente del Gobierno sería consecuencia del funcionamiento lógico del sistema partitocrático cuando se dan los requisitos mínimos esenciales: un partido poderoso con el apoyo mediático necesario (por no recordar otra vez el efecto 11-M), y un candidato sonriente, sin barriga, con pelo en la cabeza, que le dice a la gente lo que desea oír en cada momento, y que además carece de escrúpulos para pactar con cualquiera con tal de ocupar el poder.    

 

   Una segunda dificultad en la aplicación de Peter al caso ZP, mucho más consistente que la anterior, la hallaríamos en el concepto mismo de  incompetencia, que en política no es fácil de delimitar ya que cada uno juzgará según el color de su iris ideológico. Pero aun considerando el problema que encierra esta dificultad, entiendo que cabe medir la competencia o incompetencia del sujeto atendiendo a aspectos puramente objetivos conforme a las funciones de su cargo y resultados evaluables de su labor. Cesiones de soberanía por el norte y por el sur, descomposición y desgajamiento del Estado, fomento del independentismo y del guerracivilismo, legitimación de terroristas como interlocutores del Gobierno, aumento de la criminalidad y la violencia en todos los ámbitos de convivencia, aceptación del fracaso escolar como elemento sustancial de nuestro sistema educativo, «efecto Caldera» de inmigración descontrolada que generará la extensión de un sentimiento racista y xenófobo en la población española, España constituida en idílico asentamiento de las mafias de todo tipo, y paraíso de la droga y el abortismo en Occidente, etc., etc., etc., me parece que son cuestiones de entidad suficiente como para plantearnos que estamos ante «un auténtico número uno» (como lo denominarían en «La cena de los idiotas»). (Creo que en la Economía de los grandes números la cosa no va mal, pero como no soy banquero y mi economía es de números domésticos, ni siquiera ahí puedo aprobarle).

 

   Pero si tan desastrosa es la gestión zapateril, ¿no resulta incomprensible que en el PSOE, partido rebosante de cacareados intelectuales, de locuaces analistas y de catedráticas universitarias cabezas pensantes, partido arropado y patrocinado por poderosos medios de comunicación y jaleado por influyentes creadores de opinión, nadie haya detectado la gravedad de la situación actual española, ni reaccione ante la incompetencia suficientemente demostrada de su líder?

   Y es aquí donde nos topamos con el error, un error de concepto que invalida todo el razonamiento que lleva a situar a ZP en la cumbre de la incompetencia. Porque hemos estado juzgando la incompetencia zetaperina a la luz de su incompetente gestión, pero no según lo que es incompetencia para los fines de los partidos políticos que, no es otro, recordemos, que ocupar y mantenerse en el poder durante el mayor tiempo posible. Para explicarlo de una manera gráfica, es un error similar al que padecemos cuando criticamos el anuncio televisivo de un detergente porque se limita a sacar a una señora disfrutando con la blancura de su ropa al compararla con la menos blanca de su vecina. El anuncio podrá parecernos simplón en su esquema, mensaje y confección, e incluso algo miserable respecto al sentimiento que comercialmente explota, pero si cumple su objetivo (vender el detergente), el anuncio es excelente para los fines que pretende. Si Zetapé dice que su detergente lava más blanco que el del vecino, y la gente le cree y le vota, ZP cumple excelentemente con el objetivo marcado cuando el PSOE le eligió.

 

   Por eso, desde la perspectiva, naturaleza y fines de los partidos políticos, con Zapatero no estamos en absoluto ante un claro exponente del Principio de Peter, sino todo lo contrario. Y en consecuencia, es un error, muy habitual en la derecha, personalizar en Zapatero la causa de nuestra situación, imputándole la autoría de todos los males. Aunque la incompetencia zapateril sea tan clamorosa como osada y paseada, el principal culpable de todo lo que nos está sucediendo es la organización jerárquica que lo ascendió y lo mantiene en la cúspide: el PSOE, el partido más poderoso, con mucho, de España; y esto explica porqué ningún socialista, salvo algunos pocos militantes cada vez más «quemados» y peor mirados en su partido, se atreve a denunciar las desnudeces intelectuales y morales de un sujeto que no se corta un pelo en pasearse in púribus por medio mundo.

   Me temo que esta conclusión es bastante decepcionante, pero así funciona la partitocracia por muy lamentable que resulte; un sistema que nos han dado a nosotros mismos, y que, en la práctica, secuestra, adormece y atonta la voluntad popular, haciéndola capaz de encumbrar a cualquier incompetente integral a las más altas responsabilidades de gobierno, siempre que el incompetente proceda de un partido que disponga de todos los medios idóneos para saber venderlo ante las urnas, y para presentarnos su desastrosa gestión como modelo de política triunfal sobre las fuerzas de la reacción.

   Reformar el actual exclusivismo de los partidos políticos como autoproclamados representantes del pueblo, y abrir la representación a otro tipo de entidades y asociaciones mucho más representativas, más naturales y cercanas al elector, debiera ser el objetivo de cualquier sistema político que pretenda definirse como auténticamente democrático en el siglo XXI. Mientras el sistema partitocrático siga asfixiando la concepción y parto de un sistema más acorde con nuestros tiempos, que la nefasta y obsoleta partitocracia que «disfrutamos», sólo desastres extremos que afecten a los bolsillos de los electores, o escándalos de magnitud astronómica que no puedan llegar a ocultarse, pueden desembocar en la remoción del incompetente por el partido que lo arropa, defiende y mantiene.