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Bitácora PI

Presente y futuro de España

LA CRISIS GOLPEA "EL PAÍS"

LA CRISIS GOLPEA "EL PAÍS"

Pascual SERRANO

 

      De sobra conocida es la grave situación que está atravesando el sector de los medios de comunicación. Una crisis que no se limita a las pequeñas y medianas empresas, sino que está estremeciendo incluso al gigante español de la comunicación, el grupo PRISA. Los números son elocuentes: a lo largo de 2008, el valor de sus acciones se desplomó en torno a un 80 %. Y su beneficio neto (83 millones de euros) se redujo un 56’8 %. La empresa ha suspendido el pago de dividendos a sus accionistas, algo que sucede por primera vez desde que empezó a cotizar, en el año 2000. Además, PRISA tiene una deuda de 5.000 millones de euros, de los cuales debe devolver, antes de final de este mes de marzo, casi dos mil millones...

 

   Creado en 1985, PRISA (Promotora de Informaciones Sociedad Anónima) es el primer grupo de España de comunicación, educación, cultura y entretenimiento. Está presente en 22 países y llega a decenas de millones de usuarios a través de sus marcas globales: El País (diario), 40 Principales (radio), Santillana o Alfaguara (editoriales), etc. En España, su implantación se fundamenta en televisión (mediante Sogecable, sociedad absorbida en diciembre de 2008 por PRISA), en el canal Cuatro (abierto) y la plataforma Digital + (de pago) [1]; y en radio con Cadena Ser, líder de audiencia [2]. Su presencia en numerosos países de América Latina, Portugal y en el creciente mercado hispano de Estados Unidos le ha proporcionado una dimensión iberoamericana, y le ha abierto un mercado global de más de 500 millones de personas, lo que le convierte en un agente político influyente no solamente en España sino también en el continente americano.

   Sus acciones cotizan en las cuatro Bolsas españolas (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia) a través del mercado continuo, desde junio del año 2000. El accionista de control de PRISA es el grupo Timón, fundado en 1972 por Jesús Polanco (fallecido en julio de 2007) y Francisco Pérez González, y propiedad de las familias de ambos. El grupo Timón, de forma directa o a través de su posición en Promotora de Publicaciones (Propu), controla más del 60 por ciento del capital de PRISA. Propu es el primer accionista del grupo, con un 44,53 % de sus acciones y Timón posee el 18,47 %. Los partícipes de Propu son, fundamentalmente, los fundadores del diario El País y su entorno familiar. [3]  

   Durante los nueve primeros meses de 2008, la división audiovisual produjo el 52% de los ingresos de PRISA frente a un 12% de la prensa, el 1% de internet o el 10% de la radio. Los libros y la educación, base de la fortuna de la familia Polanco, supone el 16% de los ingresos. Pero  todos los medios impresos de PRISA redujeron su aportación a los ingresos del pasado año, encabezados por su buque insignia El País con una caída del 8,7%. Sólo se salvaron las revistas con la aportación de las portuguesas de Media Capital [4]. Los resultados comunicados por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores correspondientes al periodo enero-septiembre de 2008, ya reflejaron que el diario vio caer un 18,2% sus ingresos publicitarios hasta los 127 millones de euros [5]. Aunque el diario cerró el pasado año con una difusión de 431.034 ejemplares [6], 107.656 por delante de su inmediato competidor, ha sufrido un descenso, cada día, de más de 4.000 ejemplares respecto a la media obtenida en el ejercicio anterior, al pasar de 435.083 a 431.034 ejemplares.

   La todopoderosa Ser también redujo su cuota, afectada por el desplome de la inversión publicitaria que también ha sufrido el líder en radio [7].  

   PRISA y su proyecto de televisión por pago comenzaron su declive en su confrontación con el gobierno de José María Aznar y la "guerra del fútbol". Once años después de que la emisión de los partidos fuese declarada de interés general, PRISA vivió otra guerra del fútbol con Mediapro y bajo gobierno socialista. El desarrollo de internet, las nuevas licencias de Televisión Digital Terrestre (TDT) de pago y el fin del privilegio para los derechos de la emisión del fútbol por imperativo de la Comisión Nacional de la Competencia ha dejado a Digital + sin su principal razón de existencia.

   Ya en julio de 2008, el banco estadounidense Citigroup difundía un informe demoledor sobre PRISA en el que recomendaba no comprar sus acciones y reducía un 34% su previsión de beneficios en 2008 y un 51% en 2009, debido a la ralentización del mercado publicitario en España [8].

   Otro agravante es que Internet no ha sido un ámbito en el que PRISA se haya sabido desenvolver. El grupo recibe sólo un 1% de sus ingresos de los negocios digitales frente a un 12% en The New York Times o el 7% en el grupo rival Vocento (diario ABC, "Punto Radio" y Telecinco). El resultado operativo de PRISA.com fue de 350.000 euros en 2007, con un margen de rentabilidad del 1%. En los tres primeros meses de 2008 perdía 2,27 millones de euros a pesar de un aumento del 27,7% en los ingresos [9]. Entre los analistas de los medios de comunicación, españoles y extranjeros, se destaca que PRISA tiene un modelo de negocio muy basado en el pago por contenidos (Digital +, diarios) y donde la publicidad sólo representa alrededor del 30% de sus ingresos. Algunos expertos creen que una de sus principales debilidades es la falta de un modelo de negocio sostenible para sus medios en internet, un desafío para toda la prensa. Frente a las caídas de PRISA o The New York Times, con negocios digitales basados sólo en la publicidad, otros medios como Financial Times han conseguido mantener o aumentar su facturación gracias a modelos de pago, freemium [10] o de servicios en internet. Por otro lado, El País sufre el fracaso del cierre de su web al pago en 2002 y de su vuelta a la gratuidad en 2005, lo que fue aprovechado por sus competidores en internet. El resultado es que la misma ventaja que posee El País sobre El Mundo en papel es la que tiene el segundo sobre el primero en la versión digital.

   Pero el verdadero problema de PRISA es su deuda, establecida según los analistas en unos cinco mil millones de euros... Aunque PRISA ha presentado, el 19 de febrero pasado, en las páginas de su diario El País [11] una versión muy halagüeña de sus resultados en 2008, la realidad (ocultada a los lectores) es mucho más sombría: la caída del beneficio neto fue de casi el 57 % en 2008; se confirmó un endeudamiento récord algo superior a los 5.000 millones de euros; una fuerte desaceleración de sus ventas en el cuarto trimestre; un mercado publicitario cayendo el 11’2 % (-20’4 % en prensa y -5’3 % en radio); la desaceleración del negocio de la televisión de pago (-30.000 clientes) y el enfriamiento en la circulación de diarios. Cabe añadir que los gastos financieros del cuarto trimestre subieron un 120 % hasta los 397’1 % millones de euros. Y que si el beneficio neto del grupo ha sido positivo (83 millones de euros) se debe únicamente a la venta de inmuebles por la que PRISA obtuvo más de 226 millones de euros. Al anuncio de estos resultados, calificados de "malos, peores de los esperado" por muchos observadores, las acciones de PRISA cayeron un 8’88 % a 1’5 euros (mientras que el Ibex-35 sólo perdía un 2’6 % ese 19 de febrero de 2009). Es decir, que el endeudamiento que soporta PRISA es siete veces el Ebit [Earnings before interest and taxes, beneficio bruto antes de impuestos] de la empresa, la ratio que coloca al grupo en un nivel de apalancamiento similar al que tienen las entidades de capital riesgo, por lo que el grupo se ha visto obligado a entrar en una estrategia de desinversiones.

   En mayo de 2007 PRISA tuvo que dejar su casa en propiedad e irse a vivir de alquiler. Anunciaba la venta de su sede en la Gran Vía madrileña, así como el edificio de El País en Madrid (calle Miguel Yuste) y de Radio Barcelona (calle Caspe) por 350 millones de euros a la sociedad inmobiliaria Longshore. Con la venta de estos edificios, PRISA obtuvo unas plusvalías de 242 millones de euros, destinados a reducir la deuda del grupo. Al mismo tiempo que firmó el acuerdo de compraventa de estos edificios, PRISA suscribió un contrato de arrendamiento "de determinados espacios de estos inmuebles que, en el caso de El País y la cadena Ser, tendrán una duración de quince años, prorrogables". [12]

   Seis meses después, en noviembre, cerraba Localia, una red de 80 emisoras locales de televisión que funcionaba desde el año 2.000. Y dejaba sin trabajo a 300 profesionales. Aunque argumentó su decisión en  "las dificultades e incoherencia que presenta el marco regulatorio actual", la "saturación de licencias" de Televisión Digital Terrestre y "el desordenado desarrollo del sector, que imposibilitan la viabilidad del proyecto", se reconoció que el cierre se precipitó por la crisis económica y la caída de la inversión publicitaria, "sin perspectivas de recuperación a corto y medio plazo" [13].

   En enero de 2009, PRISA anunciaba la venta a Akaishi Investments, por 4,1 millones de euros su participación del 25% en el capital de la compañía boliviana Inversiones en Radiodifusión, propietaria, en Bolivia, de la red de emisoras de televisión ATB [14]. Además, Akaishi Investments ha adquirido una opción de compra sobre las acciones que el grupo PRISA tiene en Inversiones Grupo Multimedia de Comunicaciones, propietaria de los periódicos bolivianos La Razón y El Extra. [15]

   Sin embargo, toda esa entrada de dinero no es suficiente para lo que necesita PRISA. Según afirma Expansión, PRISA requiere una inyección de liquidez para afrontar el pago de una deuda bancaria que vence este mes de marzo y que asciende a 1.950 millones de euros, procedente de los fondos que destinó a la OPA sobre Sogecable y cuyo pago ya tuvo que prorrogar anteriormente, el 21 de julio de 2008 [16].

    Entre las salidas posibles, se planteó la venta del canal de pago Digital +. Aunque se mantuvieron conversaciones con varios grupos, desde France Telecom a Telefónica, no se concretó nada. Lo más que se avanzó fueron las negociaciones con la alianza Vivendi-Telefónica para venderles Digital + por un precio que bajó desde 5.000 a 2.500 a millones de euros, pero sin llegar a los 1.800 millones de euros que ofrece la alianza hispano-francesa [17].

   Las informaciones más recientes apuntan a que el grupo está desestimando la venta de Digital + al no encontrar un comprador que ofrezca el dinero esperado; y estudia la venta de la editorial Santillana. Así lo ha informado Citigroup que señalaba que la venta de Digital + ya no es una opción y que lo siguiente podría ser la colocación de Santillana, según publicó el económico Negocio. Los candidatos para esta adquisición serían Lagardère [18] y Pearson [19].

   Según los expertos del grupo financiero Fortis, "si realmente las conversaciones se han roto y no hay acuerdo a la vista para la venta de Digital +, el grupo encara grandes dificultades para reducir su deuda", al no existir otro activo de PRISA con el valor de este canal de pago. La posibilidad de desinvertir en otros negocios, como Santillana, es complicada según estos expertos porque, tal y como está el mercado, encontrar precios razonables será difícil. Fortis asegura que aunque PRISA vendiera la editorial, necesitaría más efectivo para cerrar el tema de la deuda [20]. El problema es que la venta de Santillana rondaría los 1.000 millones de euros, una cantidad insuficiente para afrontar la deuda de 1.950 millones que le vence el 31 de marzo. En cualquier caso, las últimas noticias para la editorial son buenas al conocerse que ha conseguido ampliar su negocio de libros en Brasil, de donde procede ya el 14% de los ingresos internacionales de PRISA. Brasil ya fue el país donde más creció el negocio de Santillana el pasado año, sólo por debajo de Perú. Una vez más las soluciones económicas de PRISA proceden de América Latina, lo que explica las evidentes intencionalidades en las que suelen incurrir los contenidos de sus medios cuando abordan la actualidad de esa región.

   Al no conseguir, una vez más, los fondos en el plazo establecido, los bancos descartaron entrar en el accionariado del grupo pero terminaron aceptando una renegociación de la deuda que le garantizará a la empresa de comunicación otros tres años de prórroga para poder salir a flote. El consorcio liderado por HSBC y BNP Paribas, donde están también La Caixa, Caja Madrid y Banesto, aceptaron el plan de los responsables del grupo para una profunda reestructuración en tres compañías de El País (contenidos, impresión y servicios), además de la externalización del departamento comercial.

   La situación del grupo ya ha creado una grave conflictividad laboral en el seno del diario El País tras la decisión del consejero delegado, Juan Luis Cebrián, de reestructurar el periódico y la compañía. Según su proyecto, el periódico se dividirá en tres empresas para afrontar "un proceso de convergencia redaccional y desarrollo multiproducto y multimedia". La medida no ha sido bien acogida por los trabajadores que consideran que les debilita como colectivo laboral y terminarán perdiendo derechos y garantías laborales, incluso abre la posibilidad de segregar algunas actividades fuera del grupo. Ya se traspasó del departamento de Publicidad a la empresa Box News Publicidad lo que provocó una huelga los pasados 26 y 27 de diciembre de 2008. La conflictividad no ha cesado; a finales de enero los trabajadores desconvocaron una huelga que habían anunciado para los cinco sábados a partir del 31 de enero, y que fue aprobada tras recibir el apoyo del 73 por ciento de la plantilla. Finalmente, el inicio de una negociación con la empresa ha permitido su suspensión temporal.

   Las conclusiones que se pueden sacar de la grave situación a la que se enfrenta el mayor grupo de comunicación español son muchas y variadas. También las consecuencias que se derivarán. Si bien es verdad que la crisis es generalizada en el panorama de los medios, y que los medios de comunicación están pagando ahora los excesos del pasado -pues gran parte de la deuda adquirida se deriva de operaciones de expansión llevadas a cabo durante los años dorados- uno de los errores de PRISA podría haber sido buscar a toda costa un fuerte crecimiento que le garantizase ser un agente de poder político en España y América Latina, algo que sin duda lo logró, pero a costa de perder solidez empresarial. Ahora, sin muchos de los favoritismos que logró en España bajo el gobierno de Felipe González -en especial los derechos exclusivos de emisión de los partidos de fútbol y el casi monopolio de la televisión de pago- y con una línea editorial en América Latina de agresividad contra los gobiernos progresistas que ha superado a los medios tradicionalmente de derechas, su futuro se encuentra más en peligro que nunca.

   Los directivos del grupo PRISA pretendieron algo más que crear un gran grupo empresarial de comunicación, quisieron -y necesitaban para continuar sus negocios- gobernar en muchos lugares y ámbitos sin presentarse a las elecciones y ahí es donde han fracasado. Sus cuentas de resultados terminaron dependiendo demasiado de unos poderes políticos a los no se pudieron imponer. El emporio necesitaba para seguir avanzando concesiones de radio y televisión, exclusividades millonarias para la emisión de fútbol, contratos editoriales privilegiados... Al final no fueron tan poderosos para garantizarse todo ello.

 


  

[1] El 11 de febrero pasado, PRISA anunció que había reestructurado su unidad audiovisual, que agrupa a Digital +, Canal +, Cuatro, la portuguesa TVI y la productora Plural, entre otras actividades.

[2] Ver página oficial de PRISA

[3] El País 16-11-2006

[4] Varela, Juan. Soitu.es 23-12-2008

[5] Periodista Digital 17-10-2008

[6] PRISA.com 26-1-209 

[7] Varela, Juan. Soitu.es 23-12-2008

[8] Web Financial Group. 18-7-2008

[9] Varela, Juan. Periodistas 21. 22-1-2009

[10] El concepto freemium define un modelo en el que el servicio básico es gratuito (free), y los servicios complementarios (premium) son de pago.

[11] El País. Madrid, 19 de febrero de 2009.

[12] Efe. 20-5-2008

[13] Europa Press. 13-11-2008

[14] Léase Ricardo Bajo y Pascual Serrano, "Guerra mediática en Bolivia", Le Monde Diplomatique en español, diciembre de 2008.

[15] Web Financial Group 21-1-2009.

[16] Expansión 2-2-2009

[17] Hispanidad 4-12-2008

[18] El francés Lagardère y PRISA están asociados como accionistas del grupo Le Monde, de cuyo capital Lagardère posee el 17 % y PRISA el 15 %.

[19] Negocio 16-1-2009

[20] Web Financial Group 16-1-2009

UPyD: POR QUÉ UNA IZQUIERDA COHERENTE ROBA VOTOS A LA DERECHA

UPyD: POR QUÉ UNA IZQUIERDA COHERENTE ROBA VOTOS A LA DERECHA

Eduardo ARROYO

 

   La imagen pública de la clase política -y de los cargos públicos en general- a comienzos de 2009 no puede ser más deplorable. Existe una tremenda crisis de liderazgo y más escepticismo.

   Desde un juez egomaníaco que no sabe esconder su servilismo para con el gobierno, hasta un "ministro de Justicia" digno de un país bananero, pasando por una oposición cuyos lugares comunes e inoperancia produce náusea, todo ello hace que los españoles, que se supone que viven en un régimen participativo, cada vez contemplen a todos los que ocupan cargos de relevancia simplemente como unos aprovechados. El resultado es que, entre la mediocridad de unos y la corrupción de los otros, nadie sabe qué hacer y por ello se decide permanecer al margen.

   Sin embargo aquél que tiene las ideas ligeramente claras tiene más fácil llevarse el gato al agua. Y no porque sea muy listo y porque sepa afrontar las crisis de la época con visión de Estado sino porque, sencillamente, ante el nivel de José Blanco, Soraya Sáez de Santamaría o de Mariano Bermejo, es mucho más fácil destacar.

   Éste es el caso de la propuesta de Rosa Díez. Hace un par de días, el barómetro del CIS reflejaba que más del 60% de los españoles "ya no cree en la política". Díez y su partido han hecho inmediatamente bandera de ello. Para Díez, "los ciudadanos ya no creen en la política ni en lo que hacemos los políticos. Perdemos todos porque no sólo porque la democracia ha perdido en transparencia y credibilidad, sino porque existe un divorcio entre las preocupaciones de los ciudadanos y lo que hacemos los políticos".

   Según Díez, el crecimiento de UPyD nace de la "necesidad" de los ciudadanos de contar con una formación que defienda "la transparencia, la verdad y el mensaje único" en toda España. En referencia a las elecciones autonómicas vascas y gallegas, Rosa Díez cree también que su partido obtendrá buenos resultados porque existe "una gran necesidad política" de una formación "que diga lo mismo en todo el país, ofrezca sus posiciones con argumentos y eleve a categoría política los temas que son una demanda ciudadana".

   Es posible que muchos consideren esto una gran aportación pero, lo siento mucho, para mí esto carece del más mínimo interés. Y ello porque la situación de crisis en la que estamos es tan profunda que pensar que "decir lo mismo en todo el territorio" es suficiente para atajar la crisis existencial de la sociedad española es no entender absolutamente nada. Vista la cosa más de cerca, si nos vamos a las propuestas programáticas de UPyD veremos que sus planteamientos pueden suponer solo ligeras diferencias respecto del PP y del PSOE en algunas cuestiones puntuales.

   Concretamente, es cierto que hay diferencias en la negativa a afrontar las propuestas absolutamente enloquecidas de los denominados "nacionalistas periféricos", en vez de asumir la blandenguería y el pasteleo político de los últimos gobiernos. Pero si dejamos esto aparte, por lo demás, la propuesta de UPyD no pasa de ser la de un grupo de izquierda moderada consecuente, al modo del SPD alemán o de otras agrupaciones europeas de izquierda, donde no existe el problema secesionista que padecemos. Salvo esto ¿dónde está la diferencia? Pensar que el ideal político es convertir a España en una especie de república francesa o alemana, en la que el Estado tiene las competencias de educación y no se cuestionan los símbolos nacionales significa soslayar algunos problemas que UPyD no puede ver sencillamente porque es parte de ellos.

 

   De hecho, muchos contemplamos a UPyD como una especie de hijo predilecto de lo "políticamente correcto". Lejos de haber empezado, como pretenden, desde abajo, los resultados actuales de UPyD hubieran sido imposibles sin el apoyo decidido de los medios de comunicación. En concreto, Telemadrid, los martes por la noche, es quien realmente ha hecho posible el éxito de Rosa Díez en una comunidad autónoma que no es la suya, mientras que en el País Vasco su fracaso ha sido notorio. Exmarxistas y exprogres reciclados en la clave del fundamentalismo liberal -que muchos creemos que es el corolario lógico de la evolución de ese tipo de ideas-, como Losantos y el director de El Mundo Pedrojota Ramírez, han regalado a UPyD millones de euros en una publicidad gracias a la cual se ha podido lanzar el partido, por medio de entrevistas y reportajes más o menos favorables. Y que conste que no señalo nada deshonesto en ello; tan solo señalo cual es la lógica de las ideas.

   Al revés que la impresentable trouppe de políticos al uso y demás mediocres, Rosa Díez ha sido capaz de trasladar a la sociedad un mensaje claro y nítido: la izquierda moderada entiende España como un espacio de derechos homogéneo, en el que el Estado debe detentar aquellos recursos necesarios para garantizar esa unidad. Reconozcamos que esto puede sonar mejor que la balcanización de, por ejemplo, el PNV. Pero nada más. Un paseo superficial por su programa de 2008 nos da sin duda más claves. Si tomamos cinco temas candentes -inmigración, cohesión nacional, educación, economía y política exterior- nos damos cuenta de que en ninguno de ellos UPyD saca demasiado los pies del tiesto respecto de las propuestas clásicas de la izquierda moderada.

   Así, UPyD considera la inmigración "un fenómeno positivo" por lo que pretende "mejorar el tratamiento de los inmigrantes extracomunitarios en materia de permisos de trabajo y de residencia; ampliar el cupo de extranjeros a cifras realistas de acuerdo con la oferta de puestos de trabajo" (p. 46). En educación, manifiesta que "apoyamos la asignatura de la Educación para la Ciudadanía (cuyos contenidos deberán ser consensuados dentro del Pacto de Estado por la Educación) y reivindicamos una escuela en cuyo seno no se imparta ninguna religión ni existan signos religiosos" (p. 52). En política exterior, al menos se compromete con una postura distante de la parcialidad y del radicalismo de los liberales españoles y apoya al Cuarteto de Madrid en Oriente Medio.

   Sin embargo, tiene clara la apuesta decidida por lo peor de la administración Bush y el servilismo de Aznar, que pretende implicar a España en regiones donde no se dirimen intereses vitales españoles. Así, UPyD busca "reforzar la presencia española en la región de creciente interés geoestratégico (Asia central)" y "reforzar presencia española en Afganistán y clarificar la apuesta aliada de futuro". UPyD cabalga entre dos aguas de una vaga y difusa defensa de los intereses españoles y una defensa del estúpido intervencionismo en regiones donde no se nos ha perdido nada. Para colmo, y en la línea de lo peor de la era Aznar y Zapatero, promueve el "apoyo al proceso de negociación UE-Turquía iniciado en 2005", quizás para que por Europa tengan libertad de movimientos setenta millones de ciudadanos turcos islamizados.

   En el ámbito económico, UPyD se asemeja muchísimo más de lo que se cree a los estándares de los grandes partidos. Los lugares comunes de un Rajoy -"competitividad", "flexibilidad laboral", "mejora de infraestructuras", etc-, esgrimidos quizás con otra terminología por Solbes y sus compinches, campan por sus respetos en un programa incapaz de ver la naturaleza casi exclusivamente monetaria de la crisis, el papel de destrucción del tejido manufacturero por la deslocalización promovida y sostenida por políticas estatales suicidas o la relación entre la precarización laboral e inmigración, algo que ellos consideran un fenómeno "positivo".

   Es sólo en el ámbito de lo nacional donde UPyD destaca ligeramente sobre el resto. No es mucho decir porque mientras que el PSOE ha pactado miserablemente con quienes buscan la destrucción misma del Estado y Aznar hizo lo mismo en su primera legislatura, a causa de su precariedad, y luego se sumergió en la inoperancia más extrema cuando gozaba de mayoría absoluta, Díez no quiere dar su brazo a torcer y se limita a recordar que España es un espacio de derechos para ciudadanos libres e iguales. En la página 4 de su programa afirman que "somos un partido inequívocamente nacional -es decir, comprometido a defender el mismo programa electoral en todos los territorios de España-, transversal y laico". El Estado debe defender los mismos derechos en sanidad, educación, medio ambiente, etc, en todas las partes de su territorio. De acuerdo pero ¿España es sólo eso? Para UPyD sí, desde luego. De hecho, afirman que "en España conviven ciudadanos con identidades diversas, sean éstas de tipo ideológico, lingüístico, cultural, territorial, religioso, sexual, etc. Para que esta convivencia en libertad e igualdad sea posible es preciso que las instituciones y las administraciones públicas se abstengan de intentar imponer una determinada identidad, sea de la naturaleza que sea, que vaya más allá de la ciudadanía común, la adhesión a los valores y reglas de la democracia y el cumplimiento de las leyes. De ahí que el laicismo, entendido en este sentido amplio, sea esencial a la regeneración democrática que postulamos" (p. 12).

   En resumen, deslocalización de puestos de trabajo -es decir, inmigración- como "valor positivo", modelo económico plagado de reformulaciones de la receta ultraliberal, laicismo beligerante esgrimido como "regeneración democrática", intervencionismo "light" en el exterior y apoyo soterrado a políticas antieuropeas suicidas, como el ingreso de Turquía en la UE. Por último, en lo nacional, reduccionismo burocrático como sustituto del legítimo amor a la patria, a su historia y a su identidad. Me pregunto qué es lo que hay de nuevo en todo esto.

   Que un partido como UPyD robe votos a la derecha del PP sólo demuestra el desamparo extremo de una franja enorme del electorado y el desarme ideológico de unos electores que contemplan indefensos cómo el discurso ideológico se desplaza más y más a la izquierda. Por eso, la usurpación del pensamiento conservador perpetrada por los liberales considera que el robo de votos al PP por la derecha, con formaciones simplemente católicas como Alternativa Española, es condenable, pero esa misma fuga de votos hacia la izquierda es tolerable e incluso merece la pena que sea ayudado en forma de reportajes, entrevistas y tertulias televisivas en la COPE o en El Mundo.

   Hace unos días un hombre honrado y valiente como Pío Moa manifestaba su intención de votar a UPyD mientras que, en el caso del mencionado partido católico, "no está claro su carácter democrático". Incluso una persona de su valía es prisionero de los tópicos del pensamiento "políticamente correcto" -en realidad la policía del pensamiento de la izquierda- de acuerdo con cuyos cánones un sector ideológico está siempre bajo sospecha, y en la necesidad de justificarse, mientras que, en cambio, parece que el "laicismo" equivale indudablemente a "regeneración democrática" y a una vía para la tolerancia y el progreso.

   Hoy día es indudable que mientras, en un espectro ideológico, se ha organizado una eficiente "Guardia Pretoriana" capaz de silenciar a todos los disidentes, en otro campo está por hacer incluso el derecho a existir.

 

El semanal digital

NÁQUERA NEGRA

NÁQUERA NEGRA

Juan V. OLTRA

 

   No puedo decir que el alcalde de Náquera haya ingresado en la cofradía de los imbéciles dolicocéfalos, porque albergo severas dudas sobre si tal condición es inherente al cargo. Y me duele tener que referenciar en un contexto tan lastimoso a un pueblo al que debo tantos recuerdos de mi infancia, y en el que tantas personas buenas y honorables se grabaron a fuego en mi memoria. Es una prueba más de que los políticos, sea cual sea el nivel de estos, no reflejan la calidad de sus ciudadanos. Afortunadamente, porque en caso contrario estaríamos nadando en excrementos, incluso en un pueblo tan hermoso como éste, donde un paisaje frondoso y el hablar afrutado de sus gentes nos recuerdan lo cerca que el cielo, a veces, está de la tierra.

   Pero me duele más tener que soportar esta hora de los enanos que se alarga ya ¡ay! demasiado. La noticia de que el alcalde de Náquera quite la placa dedicada a José Antonio Primo de Rivera no me extraña. No puede hacerlo, es lo natural hoy, aunque yo siga apostando por aquella bonita idea de Álvaro de Laiglesia. El genial director de La Codorniz pedía que, ante cambios de régimen, no se cambiaran las calles de nombre, sino que se adjetivaran, como un favor al noble cuerpo de carteros. Así, la calle del insigne presidente de la república, pasaría a ser la del gilipollas presidente de la república, y la del augusto general cambiaría por la del cabronazo del general. No resultaría un alarde de buena educación, pero al menos no marearían al personal más de la cuenta.

 

   Pero me voy internando en el bosque sin disparar al tordo. La cuestión estriba en que el alcalde ha sustituido esa placa por otra dedicada a... ¡Obama! A alguien que aún no se sabe si será bueno, regular o como todos. Un presidente electo de una nación que no es la nuestra y que no ha jurado el cargo tan siquiera. No me negarán que resulta una traca estupenda en esta colección de petardos que, con mando en plaza, nos gobiernan desde ayuntamientos, consejerías o ministerios.

   Y digo yo... ya puestos ¿cambiará la calle Queipo de Llano por la Avenida Kennedy? ¿La Avenida Adolfo Rincón de Arellano por la Gran Vía Jimmy Carter? ¿O trocará ese alarde de idiocia lingüística que es la "Plaça Caudill" que preside el pueblo por la "Plaça Kunta Kinte"?... Porque hasta ahora, el único mérito que se le reconoce a Obama es el color de su piel. ¿Le habrían dado una plaza a McCain? ¿A un presidente judio? ¿A uno hispano? ¿A uno amarillo con motas moradas?.

   Los deseos de ser políticamente correcto del alcalde lo hacen deslizarse peligrosamente por la pendiente de la estulticia. Cuando mi cuñada me llamó sin poder aguantar la risa para contarme este último vómito de la caja tonta, cloaca máxima de nuestra sociedad, inmediatamente pensé en aquella anécdota de Valle-Inclán, quien en una tertulia empleó el término "homofagia", y ante la sorpresa de un tertuliano que indagó por su significado, don Ramón le contestó "Comer animales de la misma especie. Usted, por ejemplo, comete homofagia cuando come besugo".

   Si don Ramón María del Valle-Inclán conociera al alcalde de Náquera, a buen seguro le daba empleo de protagonista en uno de sus esperpentos. Y si no, imagínense al alcalde llamando personalmente al embajador de EE.UU. para darle la noticia. No, no se lo imaginen: lo ha hecho.

CARTA A LA MADRE MARAVILLAS

CARTA A LA MADRE MARAVILLAS

Juan V. OLTRA

 

   Cuando el último de los tontos del pueblo se harta de colocar placas en los edificios donde nació cualquier poeta epiléptico que glosara a Stalin, todo un Congreso se niega a hacer lo propio por ti, que eres toda una santa.

   ¡Que error tuviste al nacer en el solar donde hoy están algunas dependencias del Congreso de los Diputados! Quizá si lo hubieras hecho en una sucia tabernucha, o, como muchos de los que ahora te niegan y te insultan, en algún oscuro prostíbulo, tendrías esa placa que cicateramente te niegan.

 

   Pero no te importe. Es más, sé que no te importa, que no sólo los perdonas sino que los quieres aun más que antes. No te hacía falta ese homenaje, porque nada espera quien lo da todo.

   Y tú, siendo una humilde monja, has dado mucho más que toda la casta política que padecemos. Desde el convento fundaste un colegio e hiciste construir una barriada. ¡Qué contraste con los famosos pisos de la UGT! ¡Qué de fondos reservados han dado mucho menos rendimiento a la sociedad! Tú sí que sabías lo que era la Justicia Social. Si en lugar de religiosa hubieras sido maestra de escuela y hubiera hecho la mitad, la cuarta parte de lo que hiciste, quizá ahora tu cara aparecería modelada en alabastro en los principales edificios públicos.

 

   Tal vez alguno de estos que ahora te niegan, que escupen en tu pasado y se mofan de tu figura, lo que de verdad no te perdonan es que no fueras fusilada en el Cerro de los Ángeles, donde las piedras lloraban al ver fusilado a Cristo. Tal vez ellos querían saberte mártir. Tal vez era precisamente eso lo que, en estos tiempos donde los huesos de los muertos se agitan como hachas de guerra, era lo que más les pesara: que tu sola invocación pudiera hacerles caer a muchos en la cuenta de que muertos, los hubo en los dos bandos.

 

   Así, que los enemigos de la religión católica se opongan a que tu memoria se recuerde es lógico. Menos lo es que lo hagan los agnósticos, pues a fin de cuentas tu paso por la tierra se describe con una palabra, caridad, que no parece a primera vista que pueda irritarles. Pero que los que se dicen católicos se callaran... en fin, tu les perdonas, y yo debo hacerlo también. Y callar lo que pienso.

    Que ellos sigan viviendo del Estado, de nuestro dinero. Tú, sigue viviendo de nuestro amor.

   Sobre tu homenaje, no te preocupes. Estoy seguro de que, tarde o temprano, lo tendrás. ¿Cuándo y cómo? Tú lo sabes muy bien: será lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera. Mientras, por favor, cuida de nosotros.

LAS SILLAS PRESTADAS HAY QUE PAGARLAS

LAS SILLAS PRESTADAS HAY QUE PAGARLAS

Ismael MEDINA

 

   El préstamo de la silla de Francia a Rodríguez se pactó durante la reciente cumbre europea de preparación para la de Washington. Sarkozy, que ya había tratado el tema con el fementido Bush y logrado su aquiescencia, lo dio a entender más tarde como una posibilidad. Y Rodríguez, según costumbre, mareó la perdiz hasta que Sarkozy lo confirmó. Mantener la duda le permitió al agit-prop gubernamental acrecentar la campaña de que la ausencia no le afectaba a él sino que dañaba a España. Encandiló a los medios afines, los más, y contrarios, los menos, con sermones de patriotismo. Proclamó que España era una de las grandes potencias y que excluirla entrañaba una afrenta para todos los españoles. Y que él, el gran taumaturgo, tenías ideas para salvar al mundo de la crisis que debían ser escuchadas en la cumbre de Washigton a despecho de la oposición de Bush, nuestro pretendido enemigo común y causante de todos los males que afligen al mundo.

 

   Muchos han picado el torticero cebo de un rebuscado patriotismo. También Rajoy. Se ha prestado a comparecer en la Moncloa para aportar ideas salvadoras, junto a un rosario de invitados de la pachanga financiera, empresarial y sindical. Las ideas salvadoras de la banca se las trajo de la cumbre europea, aunque sin haber entendido de qué iba realmente la cosa. ¿Si la banca española es tan sólida como Rodríguez y sus adláteres pregonan, para qué coño necesita que le insuflen tantos miles de millones de euros a costa de los potreados y esquilmados contribuyentes y, además, con secreto garantizado? Las "medidas sociales" arbitradas para encubrir la verdadera entidad de las ayudas a los poderosos y a las cajas en quiebra bajo control socialista, configuran una farsa tan descarada como las anteriores. Un camelo que sólo pueden aceptar los idiotas y los que creen todavía en el socialismo.

   La silla que Rodríguez ocupará en la cumbre de Washington, insisto, es la de Francia. Y puesto que Sarkozy habrá de defender los intereses generales de Europa lo razonable sería que Rodríguez defendiera los específicos de Francia, a la que representará de iure y de hecho. Pero se nos ha ocultado el acuerdo tomado en la cumbre de Bruselas, a iniciativa de Sarkozy y de Merkel, de que Europa sólo tendría una voz en la cumbre de Washington: la de Sarkozy. Para llegar a ese pacto hubo de retirar Sarkozy lo que rechazaba Merkel por contrariar los intereses de su país. Y salvo que se rompa a última hora el acuerdo, la voz unánime de Europa será la de Sarkozy a la hora de presentar las propuestas de la Unión Europea. Ahí radica la clave de que Sarkozy le haya cedido a Rodríguez la silla de Francia. Parece haberle dicho: "Hazte las fotografías que tanto deseas y que con tanto empeño has mendigado. Pero mantente calladito, pues si careces de ideas y capacidad para sacar a España del atolladero, menos las tienes para resolver la crisis de Europa. Y menos aún la mundial, en manos de los Estados Unidos. Quédate en la silla que te he prestado y no hagas el ridículo". Sarkozy y las cancillerías europeas comparten lo que ha escrito "The Economist" sobre Rodríguez: "Ha dejado la dignidad a un lado y molestado a todo el mundo con la petición de que se le invite". A él. No a España.

   ¿Qué precio habrá pagado Rodríguez a Sarkozy por ocupar simbólicamente la silla de Francia en la cumbre de Washington? Tampoco en política internacional se hacen regalos sin onerosas contraprestaciones. Rodríguez pagó a Chirac su inapreciable ayuda para que ganara las elecciones el 14 de marzo de 2004 con la retirada intempestiva de Irak y un estúpido antinorteamericanismo que tanto daño ha hecho a España. Sarkozy barre para Francia y para sí mismo, aunque Merkel le haga tascar el freno en más de una ocasión. No pasará mucho tiempo sin que comencemos a conocer lo que España habrá de pagar a Francia por la silla prestada y la ansiada fotografía de Rodríguez junto a Bush, con la pretensión de humillarle, y ahora más que nada con Obama. Pero Obama no estará. Y también tendrá un alto precio cuando se la haga. No sólo el incremento de nuestras tropas en Afganistán, amén de quitarse la túnica de ONG pacifista para hacer la guerra junto a las tropas norteamericanas y de la OTAN sobre la que Obama presionará con más dureza que Bush. No en vano es demócrata.

DEBATE FOTOGRÁFICO

DEBATE FOTOGRÁFICO

Serafín FANJUL

 

   Hace unos días, Esteban González Pons, uno de los peperos encumbrados por el dedo de Rajoy y personaje que infunde desconfianza en cuanto abre la boca (yo no le compraría ni una barra de pan), nos cantaba la palinodia por enésima vez con motivo de la salida de la cárcel del asesino De Juana Chaos: "Es un deshonor para la democracia", "Una humillación para las víctimas", "La sociedad ha fallado"... hasta llegar al último refugio en el que todo se diluye y nadie debe responder por nada: "Todos somos culpables".

   Pues no, don González, un servidor y la inmensa mayoría de los españoles no somos responsables de que el criminal se vaya de rositas. Sí lo son los políticos que abolieron del Código Penal anterior los aspectos más duros con los delincuentes mientras reforzaban las garantías para que se sigan riendo de nosotros; y también lo son los juristas que día sí y día también insisten en poner en la calle a forajidos y gentuza sin entrañas agarrándose a especiosidades chistosas: al uno porque dice sufrir depresiones en la cadena, al otro porque asegura estar enfermo y a otra -¡qué jueces tan cariñosos!- para que pueda quedar embarazada en un clima psicológico propicio.

 

   Enternece tanta dulzura dedicada a asesinos asquerosos, aunque no tanto como el burladero que se han buscado jueces y políticos: el llamado Código franquista, un burladero de talanquera doble. La primera, esgrimida triunfalmente por pesoes y peperos, es achacar la reducción de penas a aquella compilación legal, por supuesto olvidando que si se aplicara aquel Código, hace años que se habría ejecutado al De Juana, con lo cual nadie se acordaría de él, ni estaría en situación de burlarse de nosotros. Demasiado arroz para tan poco pollo, pero habría sido así. Mas ya ni siquiera se trata de reimplantar la pena de muerte, tan sólo se reclama por parte de algún padre destrozado (los de Mari Luz Cortés o Sandra Palo, por ej.) o algún jurista consciente de sus obligaciones (hay algunos) que se instaure la cadena perpetua, y lo dicen a medio gas, en voz bajita, al aclarar: "revisable". No se atreven a pedirlo con rotundidad por la mala imagen que le han creado entre progres y tontines de la derecha, aunque, gran paradoja, una mayoría sustancial de españoles está a favor de imponerla a criminales especialmente repulsivos.

 

   La segunda línea del burladero consiste en aseverar campanudos que "nuestro ordenamiento jurídico", o "nuestra Constitución", no admiten la posibilidad de cadena perpetua -como si fuese la palabra de Dios-, de forma que los escasos juristas que dan la cara se dedican a argumentar en terreno de leguleyos, buscando resquicios por los que colar la medida, en vez de cortar por lo sano y poner el asunto en los términos que entiende la gente a la perfección y en los que tendrían el apoyo popular: si hay que cambiar un párrafo, o dos, de la Constitución, se cambian, ¿dónde está el problema?
   Sin embargo, lo más gracioso -en algo tan trágico- es que unos días después de haber González Pons cargado la responsabilidad del "fracaso de la Justicia" sobre el "todos somos culpables", se descuelga su compadre Federico Trillo -crisol de lealtades y de prudente verbo- desengañando al personal: olvídense de la cadena perpetua, ése no es el debate, nosotros, los que sabemos, ya hemos decidido que no, que no hace falta y etc. Así pues, en tanto don González lloriquea difuminando responsabilidades, su amigo don Trillo nos conmina a abandonar toda esperanza: la Justicia y la legislación son suyas, de los políticos, y no van a remover sus pasteleos -con lo peligroso que eso es- porque asesinen a una niña, o a cincuenta, o porque al De Juana le hayan salido baratos sus veinticinco trofeos. Aquí, lo importante de verdad es la fotografía, pero si los mandarines y propietarios de la política y la justicia se oponen a la perpetua, que se opongan y se retraten, pero sin el padre de Mari Luz Cortés.

CRISIS, HUELGAS Y ENCUESTAS: NOTAS SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA.

CRISIS, HUELGAS Y ENCUESTAS: NOTAS SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA ESPAÑOLA.

Francisco TORRES

 

   Es usual reiterar que, como democracia, vivimos en un régimen de opinión pública. Ésta se registra, entre las sucesivas consultas electorales, en encuestas. Cierto es que las encuestas, por independientes que aparentemente sean, contienen elementos de control, manipulación o reconducción de la opinión pública. Las encuestas marcan tendencias y también sirven para marcar tendencias. Existen encuestas para publicar y encuestas para no publicar. Nadie ignora el peso que las encuestas tienen, por ejemplo, en la política americana. Ningún partido con opciones de gobierno puede funcionar sin un importante gabinete de análisis demoscópico. Nadie duda, por ejemplo, de la calidad del equipo que asesora al socialismo en esta materia.

   Reiteradamente el equipo demoscópico que asesora al socialismo ha dado muestras de su profesionalidad. Ese equipo hizo de la marca ZP una realidad y es el mismo capaz de imponer términos que penetren en amplios sectores de la sociedad tergiversando la realidad. A pesar de la hilaridad que hayan podido despertar, del chiste fácil, conceptos como desaceleración o transferencia de agua han cubierto perfectamente los despropósitos del presidente del gobierno. Evidentemente de nada habría servido el recurso constante al eufemismo si el socialismo no contara con un importantísimo aparato mediático de difusión y con la escasa capacidad de quienes se le oponen para obtener credibilidad fuera de sus espacios habituales de penetración social.

 

   La crisis económica, que en algunos aspectos puede ser la más dura de los últimos cincuenta años, es ya una realidad difícil de camuflar. La constante subida de los precios, el incremento del paro, la progresiva asunción de los datos macroeconómicos negativos, las correcciones permanentes de las previsiones, los anuncios de recortes... están ya en la sociedad. Varios de los defensores mediáticos de la tesis zapaterista de la desaceleración ya utilizan el término crisis y el gobierno acabará, llegado el momento oportuno, asumiéndolo. La credibilidad del gobierno en el tema económico ha comenzado a resentirse. De hecho entre un 60% y un 80% de los españoles consideran, de un modo u otro, negativa la gestión del gobierno y asumen (60%) que la situación empeorará. Zapatero confía en dos cosas: primero, que la oposición popular es incapaz de capitalizar esa situación; segundo, que la crisis colocará a España en una situación muy difícil en los próximos dos años, lo que tendrá un coste político en las encuestas, probablemente la caída en intención de voto llegue a situarse entre cinco y siete puntos, pero después se iniciará una progresiva recuperación que le hará situarse en una posición buena de cara a las elecciones de 2012. Entonces ZP se presentará como el salvador de España ante la crisis.

   Tres meses después del triunfo electoral José Luis Rodríguez Zapatero, sin oposición política real, se enfrenta a la primera gran contestación social. Ese es su talón de Aquiles, la destrucción de la paz social. Algo a lo que no está acostumbrado. Contestación que ha tenido en la huelga del transporte su gran escaparate pero que comenzó en el sector pesquero y agrario, que tendrá continuidad en otros sectores. Contestación que tendrá, en los próximos meses, efectos insospechados sobre los precios. Contestación que Zapatero pretende calmar mediante compromisos económicos que, por fuerza, devolverá las cuentas del Estado al déficit y cuyo traslado a la microeconomía alimentará la inflación real. Contestación que se ha hecho visible en el eslabón más débil de la cadena; un sector al borde de la quiebra por la caída de los precios y el incremento de los costes. El gobierno prefiere la subvención a que un traslado masivo del incremento de gastos a los productos conduzca a una aceleración insostenible de la inflación y a la subida, hasta límites inasumibles, de muchos productos de la cesta de la compra.    

 

   José Luis Rodríguez Zapatero, sin embargo, sigue conservando un importante apoyo electoral. Sorprendentemente el desgaste sufrido es aún mínimo. Probablemente porque las argumentaciones del presidente han sido asumidas sin dificultad por un porcentaje altísimo de españoles: la crisis es producto de la coyuntura externa; los acuerdos económicos de la UE limitan la capacidad de maniobra; el incremento de los precios del petróleo no es culpa del gobierno; la economía española tiene reservas para hacer frente a la crisis y ayudar a los ciudadanos. Además, lo cierto es que el gobierno carece de oposición.

   Los resultados de las elecciones de marzo de 2008 hicieron entrar en crisis a toda la oposición: desde Izquierda Unida a los nacionalismos pasando por el Partido Popular. Los problemas internos de todos los partidos de la oposición, donde todos buscan redefinirse ante el éxito de la fórmula ZP, han hecho que los efectos de la crisis económica no se hayan traducido en una pérdida importante de credibilidad del gobierno.

   Quienes rodean al principal dirigente de la oposición, Mariano Rajoy, le han dicho que será la crisis económica la que le aúpe a la Moncloa; sólo necesita arañar unos cientos de miles de votos por su izquierda, depurar el PP de sus guiños más derechistas y no decir nada. La propia crisis, aderezada con el miedo a la izquierda, hará que los votantes propios o prestados cierren filas, que no se produzca escisión alguna y que el voto cautivo que el PP tiene por su derecha permanezca como hasta ahora, siendo fiel aunque contribuya con ello a derruir los principios que defienden (Vida, Familia, competencias del Estado, terrorismo, unidad de España...) La crisis económica, los errores permanentes del gobierno, la falta de respuestas adecuadas también han servido para evitar que la crisis interna en que vive el Partido Popular se traduzca en una pérdida de apoyos electorales; incluso, incomprensiblemente, mejora la opinión sobre Mariano Rajoy.

   De cara a los próximos meses todo el mundo esperaba los primeros datos sobre las repercusiones políticas de la crisis y de la primera contestación social. La huelga del transporte ha incidido directamente sobre los ciudadanos y muchos van a pagar directamente los platos ratos, los efectos colaterales de una huelga que ha causado pérdidas económicas incuantificables. Huelgas que no se van a cerrar porque el alza de los precios del petróleo continuará en los próximos meses. En España los precios del carburante son más bajos que en el resto de la Europa occidental y el objetivo es igualarlos. Ni tan siquiera esta igualación pondrá fin al problema porque ya se anuncia que en poco tiempo el precio del barril podría llegar a los doscientos dólares y el litro de gasolina alcanzaría su punto estable en los dos euros por litro. Y el gobierno carece de una propuesta sólida para hacer frente a esta realidad. Pero no obviemos que el tancredismo de la oposición, el silencio de la oposición, la falta de propuestas de la oposición en este terreno está al mismo nivel.

 

   Ha sido el diario EL MUNDO el primero en publicar una encuesta que contemple el estado de la opinión pública tras la primera semana de huelga en el transporte. Por razones de apoyo político el diario ha resaltado dos hechos: primero que el PP se sitúa a un punto del PSOE y que Rosa Díez es la política más valorada (por encima de Zapatero y Rajoy). La crisis nos habría devuelto al celebérrimo empate técnico y colocaría a Mariano Rajoy en una inmejorable posición para hacer frente al congreso popular de junio. La interpretación favorable al PP, que nos devuelve a los tiempos anteriores a las elecciones, debe ser, sin embargo, analizada.

   Leyendo los datos con detenimiento parece que EL MUNDO se han inclinado por la interpretación menos mala de un hecho incuestionable: el escaso desgaste del gobierno. Los datos son evidentes, el PSOE sólo pierde un 2.6% en la intención de voto. Sin embargo, conviene indicar que una parte de esa disminución ni tan siquiera es producto de la crisis, siendo lógica por el número de votantes que fuera de la tensión electoral se liberan del voto útil, de ahí la recuperación de IU. Otro de los datos que EL MUNDO ha preferido ignorar es el escaso crecimiento del PP, un 0.3%; lo que significa que no es el beneficiario del desgaste de la crisis. Algo sobre lo que los dirigentes populares deberían reflexionar.

   Los resultados de la encuesta contienen otros datos importantes para saber qué está sucediendo y qué podría suceder en la política española. Retrocedamos al año 2000. José María Aznar alcanzó la mayoría absoluta consiguiendo un 44.5% de los votos. Lo hizo frente a un partido socialista que atravesaba la mayor crisis interna de su reciente historia política, con una coyuntura económica muy favorable, en un momento expansivo y con una gestión coyunturalmente efectiva aunque estructuralmente cuestionable (España había conseguido situarse en los niveles de convergencia que se tenían al final del franquismo). Casi suponía aproximarse a los porcentajes que sociológicamente tenía el electorado ni socialista ni nacionalista al comienzo de la Transición; en el camino de reconstruir la mayoría sociológica perdida que debería traducirse en una mayoría política hegemónica. No fue así porque Aznar nunca consiguió situarse por encima de una media que le daba el 44.3% antes del 11-M. Imbuidos por su propia propaganda no fueron capaces de entender que la izquierda, agrupada en dos partidos, obtuvo un 39.6% de los votos, lo que matizaba el desastre socialista.

   Las elecciones del 2004 supusieron la recuperación de la izquierda (el PSOE obtuvo el 42.6% de los votos) con un 47.6% de los votos. Pese a todas las críticas lo cierto es que Zapatero mantuvo en la legislatura una intención de voto situada en torno al 41%; lo que apuntaba a la falta de capacidad de la oposición popular a la hora de rentabilizar el desgaste del gobierno ya que el PP se mantuvo en un 39%.

   Las elecciones del 2008 dieron al PSOE un 43.9% de los sufragios. La izquierda, que ahora contaba con tres opciones (PSOE, IU e UPD) sumó el 48.9% de los sufragios; además rompió a favor del PSOE el voto nacionalista de izquierdas. Las elecciones del 2008 dibujaron en la izquierda una nueva situación ya que los votos, que superarían el 50% de añadirse el voto nacionalista de izquierdas, pueden trasvasarse en función de las circunstancias coyunturales sin menoscabar el conjunto y, por tanto, la hegemonía en el poder; pudiendo, además, distanciarse de las servidumbres nacionalistas.

 

   La encuesta de EL MUNDO viene a reforzar esta tesis. Si el gobierno pierde apoyos, y probablemente perderá más en el futuro, éstos no se trasladan a la oposición; se mueven hacia opciones de izquierda con las que es posible construir mayorías en el futuro. La encuesta indica que esas tres opciones vuelven a repartirse casi el mismo apoyo de hace unos meses. PSOE, IU y UPD obtendrían ahora un 48.8% de los votos (la izquierda habría perdido un 0.1%). Los 2.6 puntos que pierde el PSOE son recogidos tanto por IU como por UPD. Muy pocos se inclinan por el PP. Y es que, paradójicamente, la existencia de una única opción viable para quienes ni votan socialista-comunista, ni nacionalista juega a la contra del Partido Popular.

DE LA GUERRA CIVIL A LA GUERRA DE RELIGIÓN

DE LA GUERRA CIVIL A LA GUERRA DE RELIGIÓN

José Javier ESPARZA

El Manifiesto

 

   Esta legislatura empezó con un siniestro revival de la guerra civil y está terminando con un grotesco retorno al año 711: el Gobierno declara la guerra a los obispos y la Junta Islámica proclama su apoyo al PSOE; ya solo falta que Zapatero, cual nuevo Agila, llame en su socorro a los moros (y Bono hará de Don Opas). Nunca como en esta legislatura ha sido tan cierto aquel apotegma de don Carlitos Marx según el cual todo en la Historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como parodia. El problema es que estas parodias de Zapatero laceran, escuecen, arañan y dejan tras de sí un reguero de discordia y enfrentamiento. Y todo ello, en nombre de la paz.

  

   No resulta fácil entenderlo. ¿Qué se gana enfrentando a la gente? Puede entenderse que, ante una ofensiva, el ofendido responda. Pero, ¿qué ofensiva había aquí antes de 2004, al margen de la de ETA y la de los separatismos? La guerra civil era un capítulo ya superado: unos y otros escribían unas y otras cosas, cada cual contaba su guerra y a nadie se le discutía el derecho a hacerlo, pero, sobre todo: nadie la vivía en presente de indicativo, como si estuviera ocurriendo otra vez. Los abuelos estaban muertos y enterrados. La reconciliación nunca fue un abrazo alegre y fraternal, pero sí una voluntad lo suficientemente firme como para ser efectiva. Pero en eso llega a este caballero, invoca a los muertos, abre las tumbas, saca a pasear a los cadáveres, vuelve a dividir España en dos bandos, dictamina quiénes son los buenos (ellos) y quiénes son los malos (los demás) y se propone ganar la guerra que perdieron setenta años atrás sus antepasados políticos. ¿Para qué?

   Del mismo modo, todos los problemas que el Estado constitucional pudiera tener con la Iglesia estaban ampliamente resueltos, y a plena satisfacción de ambas partes. El Estado, aconfesional, había prescindido de cualquier referencia religiosa explícita para contentar precisamente a los socialistas. La Iglesia había renunciado a su posición de privilegio en el Estado sin conservar más que los beneficios derivados de su hegemonía social, cultural e histórica. Los acuerdos diplomáticos entre España y la Santa Sede no incomodaban a nadie. Ni la Iglesia ha tratado de determinar la política del Ejecutivo, ni éste, en los años precedentes, había buscado conflicto alguno, más allá de los derivados naturalmente de posiciones ideológicas distintas. Pero ahora, de repente, el Gobierno proclama que la Iglesia es un problema: sacude corporativamente a los obispos, presiona social y políticamente a los católicos, amenaza a sus medios de comunicación y llega hasta el extremo de amagar con una supresión de los acuerdos Iglesia-Estado. ¿Por qué? ¿Para qué?

El túnel del tiempo

   La revisión de la guerra civil nos ha metido en un túnel del tiempo que conduce a la España de los años treinta. La bronca con la Iglesia nos sumerge en un pozo que conduce aún más lejos, a la Francia de 1905 o al México de 1920 y sus sectarias políticas anticlericales. Hay en ambos procesos algo profundamente morboso, una enfermedad del espíritu, una incapacidad de vivir el propio tiempo y acomodarse en la Historia. Es como si nuestra izquierda, incapaz de digerir dos procesos históricos consumados como fueron el horror del socialismo real y el naufragio económico de la socialdemocracia, hubiera decidido inventarse una historia nueva, una historia a la carta, para tener todavía algo que decir. Este malestar en la Historia debería hacer pensar a los intelectuales de izquierda; en vez de eso, los está arrastrando a la ceguera más radical, como la de esos tribunos que en los años setenta empezaron a cantar las delicias (quizá turcas) de un islam imaginario. Sería un ejercicio inofensivo si no fuera porque en su estela emergen pasiones que pueden llegar a hacerse incontrolables. Entonces la parodia volvería a teñirse de tragedia.

   Para que la parodia llegue al límite, la Junta Islámica, portavoz en España de un islamismo en absoluto moderado, ha pedido el voto para Zapatero. Es evidente que no pueden ser convergencias ideológicas las que han llevado a una comunidad que predica la sumisión de la mujer y la condena de la homosexualidad, a apoyar al partido del divorcio-exprés y los gaymonios. Hay que pensar más bien que se trata de una motivación estratégica: los musulmanes piensan que con Zapatero tendrán más oportunidades de penetración social. Nadie puede reprochar a los musulmanes que defiendan sus intereses. Lo que hay que preguntarse es qué no les habrá ofrecido Zapatero para que estos simpáticos amigos le comprometan el voto. Aquí la parodia empieza a convertirse en algo bastante más serio.

   Sea como fuere, el hecho es que la política socialista -que no es sólo Zapatero- nos ha metido en un camino absolutamente delirante: una política de lo no político donde la imaginación de una Historia que no fue ahoga las posibilidades de un país que realmente es. Si una mayoría de españoles sigue adhiriéndose a ese fantasma, entonces es que España ha optado por el suicidio.