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EL RETO DE LA BIOQUÍMICA AL PARADIGMA DARWINISTA

EL RETO DE LA BIOQUÍMICA AL PARADIGMA DARWINISTA

Santiago COLLADO

 

   El dominio del darwinismo en la explicación de la evolución ha sido discutido, con especial fuerza, a partir de la aparición en los años noventa del movimiento del "Intelligent Design" (ID). Desde un punto de vista que quiere ser estrictamente científico, y sobre la base de las aportaciones de la bioquímica, los defensores del ID advierten la existencia de un diseño en la naturaleza y niegan que algunos sistemas complejos puedan haberse formado de manera gradual. En EE.UU. y en Holanda el debate ha llegado a la organización de la escuela. (*)
   Los argumentos esgrimidos por los integrantes de este movimiento han conseguido renovar una vieja polémica que se mantiene viva en EE.UU. casi desde la misma aparición de la teoría de la evolución de Darwin. Originalmente pugnan entre sí dos teorías rivales: el creacionismo y el evolucionismo. Ahora el enfrentamiento ofrece muchos más matices. Los componentes del ID no se presentan como alternativa al evolucionismo desde la autoridad de la Sagrada Escritura, sino que sostienen que sus argumentos tienen un carácter estrictamente científico.
   La persona que consiguió catalizar el movimiento del ID fue Phillip E. Johnson, que en los años ochenta había alcanzado gran prestigio como abogado y daba clases de Derecho en la Universidad de Berkeley. Su figura se hizo muy popular entre los defensores del creacionismo a raíz de un enfrentamiento dialéctico que mantuvo con Stephen Jay Gould (ver Aceprensa 79/02), que entonces era ya también un prestigioso y conocido biólogo evolucionista y agnóstico declarado.

 

     ¿Teoría científica o filosófica?

 

   A finales de los ochenta Johnson era profesor visitante en el University College de Londres, donde leyó la polémica obra de Richard Dawkins "El relojero ciego". Después de un estudio atento del libro, llegó a la conclusión de que los argumentos expuestos por Dawkins no podían considerarse legítimamente científicos; más bien parecían argumentos del tipo de los empleados en las defensas judiciales con las que tan familiarizado estaba Johnson. Impulsado por esta idea, siguió trabajando sobre los libros más populares de entonces sobre la evolución. Como resultado de este estudio publicó en 1991 un libro titulado "Darwin on Trial" (Juicio a Darwin), en el que hacía una dura crítica al darwinismo acusándolo de no ser una teoría científica sino una filosofía materialista. El libro alcanzó una gran difusión e hizo más famoso aún a su autor.
   A lo largo de los años noventa, en gran parte por el eficaz impulso de Johnson (1), el movimiento ID se fue consolidando desde diversos puntos de vista. En los últimos noventa consiguieron también que distintas personalidades de prestigio en el mundo académico y científico entraran en diálogo con ellos. A lo largo de esa década también consiguieron aumentar notablemente el número de científicos y estudiantes interesados en trabajar para el ID. Dos de las incorporaciones más importantes fueron Michael Behe y William Dembski, que han desempeñado un papel decisivo en el desarrollo y difusión del ID.

   Michael Behe, bioquímico y profesor de la Universidad de Lehigh, comienza a ser un miembro destacado del movimiento ID en 1992. Cuatro años más tarde expuso sus ideas bien ordenadas y desarrolladas en un libro de divulgación científica titulado "La caja negra de Darwin" (ver Aceprensa 68/01). El libro fue un gran éxito editorial. Recibió también, junto con multitud de críticas a favor y en contra de las tesis defendidas, el reconocimiento de la mayor parte de los especialistas en estas áreas, por la calidad del trabajo. Posiblemente haya sido el libro que más ha contribuido a hacer creíble el "Diseño Inteligente" y a hacerle ganar terreno en el ámbito académico.

 

     La caja negra de Darwin

 

   Es claro que en el mundo natural, el que nos presenta nuestro conocimiento ordinario de la naturaleza, encontramos una extraordinaria complejidad. Dicha complejidad hace difícil la explicación de la evolución de las especies desde la perspectiva darwinista, es decir, aquella que se alcanza sólo con modificaciones casuales –sin ningún propósito especial– y selección natural. Una de las consecuencias lógicas de esta doctrina es que la evolución se produce de una manera gradual.
   Michael Behe, en "La caja negra de Darwin", comienza su crítica al darwinismo con un ejemplo que es uno de los preferidos por los creacionistas: el escarabajo bombardero. Este animal posee un sofisticado sistema defensivo cuyo esquema incluso ha sido estudiado como posible método de propulsión de cohetes. Como ocurre en otros muchos ejemplos de la naturaleza que el autor podría haber elegido, la complejidad que manifiesta este pequeño animal hace muy difícil explicar su aparición siguiendo el esquema darwiniano. A la complejidad que se resiste a ser explicada por el evolucionismo de tipo darwinista, Behe la llama irreductible.

 

     Complejidad irreductible

 

   En el sistema anterior y en otros de complejidad semejante o mayor, la explicación gradualista es difícil de refutar o de defender. Esto es debido a que se argumenta a partir de elementos que ya, de por sí, son complejos. Lo que se dice en esa situación, afirma Behe, se parece a decir que para construir un aparato de música estéreo basta con unir dos altavoces, un amplificador también estéreo, un reproductor de CD y un sintonizador. Lo que se ha dicho no es mentira, pero realmente es muy poco. La explicación parte de bloques que ya son ellos mismos difíciles de explicar.
   La pregunta que se hace el autor de "La caja negra de Darwin" es, precisamente, si existe algún sistema biológico que permita afirmar con certeza científica que posee complejidad irreductible, es decir, que no se ha podido alcanzar de una manera gradual: cambios pequeños que supongan ventajas competitivas y selección natural. Es una pregunta que de tener respuesta afirmativa iría directamente contra el núcleo de la teoría darwiniana (2). En este punto del discurso conviene precisar, así lo hace el autor, lo que él entiende por sistema irreductiblemente complejo: "Con esta expresión me refiero a un solo sistema compuesto por varias piezas armónicas e interactuantes que contribuyen a la función básica, en el cual la eliminación de cualquiera de estas piezas impide al sistema funcionar". Es clave en la argumentación que hace Behe admitir que esas "piezas" son realmente elementales: como los tornillos y las tuercas del coche en relación con su fabricación. La solución de la casualidad múltiple para dar razón de la aparición de dichos sistemas en la Naturaleza no es aceptada ni por los actuales darwinistas más beligerantes (3).

   En los artefactos es muy sencillo determinar si es aplicable la definición de complejidad irreductible. Behe se sirve, para exponer sus ideas, del análisis de un artefacto en el que es fácilmente aplicable su definición y en el que podemos determinar, por tanto, si se trata de un sistema irreductiblemente complejo. El artefacto es la clásica trampa para cazar ratones. En ella se sabe perfectamente su función, atrapar ratones, y cuáles son los elementos básicos, "las piezas", que la componen. Es patente con sólo ver la trampa que para conseguir realizar adecuadamente su función es necesario que funcionen todas las piezas y tengan la forma y características necesarias. Si falta sólo una, o no está como debe, o no tiene el tamaño requerido, etc., la trampa no funciona. Se trata de un sistema de complejidad irreductible. Es también claro que un sistema que, como éste, sea irreductiblemente complejo no puede alcanzarse de una manera gradual: o está todo o no tenemos trampa; una trampa que no tiene muelle, o cualquier otra pieza, no sería capaz de ejercer su función mínima: cazar el ratón.
   Podremos aplicar estas nociones a sistemas biológicos, o sistemas naturales en general, sólo si somos capaces de aplicarles la definición de complejidad irreductible, es decir, si podemos "enumerar las partes del sistema y reconocer una función". Las partes, como hemos dicho anteriormente, deben ser elementales. Para Behe, en la actualidad estamos en condiciones de abordar ese problema: la ciencia que lo permite se llama bioquímica.

 

     Sistemas bioquímicos y diseño

 

   La bioquímica moderna nos ha permitido, según Behe, llegar hasta los ladrillos con los que están formados todos los seres vivos. Lo anterior equivale a descubrir qué hay en el interior de la "caja negra", poder desvelar los "mecanismos" mediante los cuales dichas "piezas" se relacionan entre sí sosteniendo las distintas funciones que nos presenta nuestra experiencia ordinaria.
   Para ilustrar las palabras anteriores, el autor de La caja negra de Darwin va pasando revista a un conjunto de sistemas de los que se puede decir que sabemos su composición desde el nivel atómico. Asume que los ladrillos de dichos sistemas son básicamente los aminoácidos, con los cuales se forman las proteínas, y que estas son maravillosas y diminutas máquinas moleculares (motores, trasportadores, cortadoras, replicadoras, etc.) que pueden alcanzar un grado de complejidad asombroso, que tienen funciones perfectamente definidas y cuyo funcionamiento, al menos en un buen número de casos, conocemos con suficiente detalle. Cada uno de estos ejemplos en los que es aplicable su definición permiten concluir que, asombrosamente, ostentan complejidad irreductible.
   Behe ha estudiado con suficiente detalle diversos ejemplos de sistemas bioquímicos (el cilio o flagelo bacteriano, la coagulación de la sangre, la estructura de los distintos subsistemas de una célula eucariota, el sistema de transporte de proteínas, etc.).
   El análisis detallado de estos ejemplos, y el hecho de que se conozca su estructura hasta el nivel molecular, llevan a Behe a afirmar en ellos la evidencia de diseño. Del mismo modo que en el caso de la trampa para ratones, por ser un sistema de complejidad irreductible, todos estamos de acuerdo en afirmar que ha sido diseñada y fabricada, en los sistemas estudiados es necesario afirmar sin ningún miedo a equivocarse que son sistemas diseñados. Esto es lo que afirma Behe. Se entiende por diseño la intervención de un actor inteligente que ha dado forma a dichos sistemas. No se presupone ni quién es el actor ni cuando ejerció su actividad creativa.
   El hecho de afirmar la existencia de diseño tampoco impide a Behe aceptar la evolución e incluso, en una cierta medida, el darwinismo. Lo que niega categóricamente es que los sistemas que poseen complejidad irreductible puedan haberse formado de una manera gradual, según explica el neodarwinismo.

 

     No por leyes naturales

 

   Behe también niega que estos sistemas hayan podido surgir como consecuencia de unas leyes naturales que, contando con el tiempo, han dado lugar a esos organismos. Lo que defiende Behe, y así lo ha confirmado en escritos en los que responde a diversas críticas, es que el diseñador ha actuado creando estructuras que no son explicables desde las leyes naturales. Él llama a este tipo de diseño "diseño en sentido fuerte", es decir, el mismo tipo de intervención que es necesaria en la fabricación de un artefacto como la ratonera. La naturaleza de los elementos que componen este último sistema artificial, no da explicación de cómo se han combinado en orden a poder realizar la función que cumplen.
   Como la probabilidad de que la unión de sus elementos sea una coincidencia múltiple resulta despreciable, hay que concluir que la causa que los ha unido es externa a los mismos elementos y, además, que dicha causa es el diseño previo a su construcción de acuerdo con esos planes. Es obviamente necesaria la intervención de un agente capaz de materializar dicho diseño.
   Otro personaje destacado del ID es William A. Dembski, que ha realizado trabajos de postgrado en Matemáticas en el MIT, en Física en la Universidad de Chicago y en Ciencias de la Computación en Princeton. Su empuje, junto con la amplitud de su formación matemática, filosófica y teológica, le han facilitado asumir el liderazgo dentro del movimiento a partir de los últimos noventa. En sus múltiples publicaciones defiende que el diseño se puede detectar científicamente y explica cómo hacerlo.
   El problema principal que se plantea es: ¿cómo descubrir que en la naturaleza existe diseño y que, por tanto, no todo se reduce a azar y necesidad? Dembski responde a esta pregunta de una manera tajante afirmando que el diseño se puede inferir, y propone un algoritmo para hacerlo.

 

     Reacción frente al Intelligent Design

 

   El libro "La caja negra de Darwin" alcanzó una gran difusión después de su publicación en 1996. El ID avivó el fuego del debate entre los que Johnson ha calificado como naturalistas, y los que podemos calificar con toda la generalidad posible antinaturalistas. La realidad es que las cosas no son tan sencillas como para verlas en blanco o negro y, por ejemplo, no solamente son críticos del ID los materialistas (4), con los cuales los defensores del movimiento tienden a identificar a los naturalistas. Hay científicos de reconocido prestigio, que admiten su fe – no exenta de razones – en un universo fruto de la creación divina y, por tanto, partidarios de un cierto tipo de diseño, que plantean serias objeciones a las tesis defendidas por el mismo Behe y, por supuesto, del resto de los integrantes de su movimiento.
   Uno de estos objetores es el biólogo Kenneth R. Miller. Este científico, que defiende en gran medida el gradualismo neodarwinista, emplea también el ejemplo de la ratonera para argumentar de una manera darwiniana y dar una posible explicación de estos tipos de sistemas que entonces no poseerían verdadera complejidad irreductible. Las críticas contra el ID son mucho más encendidas entre los que son abierta y declaradamente materialistas, como los científicos y divulgadores Richard Dawkins, Peter Atkins o, de un modo distinto, el filósofo Elliot Sober.

 

     Tintes ideológicos y ciencia

 

   El nacimiento del ID tiene lugar en un escenario que está claramente marcado por una polémica que, al menos en parte, tiene tintes ideológicos y no se ha desarrollado exclusivamente en el ámbito científico. Para empezar, lo que se cuestiona y se defiende es el carácter científico tanto del ID como del darwinismo.
   Hay por parte de los defensores del ID un recurso constante a apoyarse en la experiencia de diseño que tenemos en relación con los artefactos. En sus argumentos se utiliza lo que ocurre con los artefactos como ejemplos. Hay una equiparación del mundo artificial con el mundo natural que en algunos argumentos puede ser legítima, pero que también suscita la sospecha de que los presupuestos intelectuales en los que se mueven son próximos al mecanicismo. En este punto y, por las mismas razones, también el darwinismo resulta sospechoso de mecanicismo. Aclarar hasta qué punto son verdaderas estas sospechas puede contribuir a iluminar el debate.
   La crítica que el ID hace contra el darwinismo parece tener suficiente entidad (noción de complejidad irreductible).
 
_________________________
 
   Santiago Collado, licenciado en Física y doctor en Filosofía, es profesor de Filosofía de la Naturaleza en la Universidad de Navarra.

   (*) Este artículo es una versión resumida de un texto más amplio publicado en el seminario del Grupo de Investigación Ciencia, Razón y Fe de la Universidad de Navarra.

 

   (1) Johnson afirmó que el "Intelligent Design" era como una "cuña" con la que sería capaz de romper la monolítica cultura materialista, sólidamente instaurada hasta ese momento en el ámbito científico.
   (2) Behe reproduce en la página 60 de su libro la afirmación de Darwin siguiente: "Si se pudiera demostrar la existencia de cualquier órgano complejo que no se pudo haber formado mediante numerosas y leves modificaciones sucesivas, mi teoría se desmoronaría por completo".
   (3) El siguiente texto de Richard Dawkins también es reproducido por Behe: "Es muy posible que la evolución no sea siempre gradual. Pero debe ser gradual cuando se usa para explicar el surgimiento de objetos complejos que al parecer tienen un diseño. Como los ojos. Pues si no es gradual en estos casos, deja de tener capacidad explicativa. Sin gradualismo en estos casos, regresamos al milagro, que es simplemente un sinónimo de ausencia total de explicación".
   (4) Empleamos aquí el calificativo de materialista para designar a aquellos que defienden la imposibilidad de encontrar otras causas en la realidad física distintas a la misma materia. Esta sería la causa primera y última de toda la realidad.

LAS PAPELERAS DEL PAPELÓN

LAS PAPELERAS DEL PAPELÓN

Mario MENEGHINI

 

 

   El pronunciamiento de la Corte Internacional de La Haya, puede hacer pensar a algunos que la posición de la Argentina ha mejorado. En realidad, los especialistas en derecho internacional sabían desde el comienzo que nuestro país no tiene ninguna posibilidad de ganar este pleito, habiéndose producido sólo una resolución sobre una cuestión accesoria. El motivo es que la mayoría de los jueces de este tribunal se fundamentan habitualmente en el derecho consuetudinario, y el hecho de que las plantas radicadas en el Uruguay utilicen la tecnología ECF que es la misma que usa  el 70 % de las plantas de celulosa en todo el mundo, hacen que el resultado sea previsible. Si el fallo admitiera la tesis argentina de la grave contaminación que producirán estas plantas, significaría que queden cuestionadas automáticamente las plantas similares de Europa y Estados Unidos.

   Por otra parte, se ha conocido que la defensa uruguaya, para la cuestión de fondo -que se resolverá cuando ya la empresa Botnia esté produciendo pasta de celulosa-, incluirá un informe técnico elaborado conjuntamente por especialistas argentinos y uruguayos (La Nación, 21-1-07). Dicho informe pertenece al grupo "Ambiente y Desarrollo", coordinado por Gustavo Braier, y en el se refuta el estudio realizado por la Universidad La Sapienza, de Roma, que encargó Adolfo Pérez Esquivel y fue anexado al informe argentino ya presentado en La Haya.

   El profesor Marcelo Conti, de La Sapienza coordinó un grupo de estudio (GTE) que confeccionó el informe mencionado, que fue sometido a un riguroso análisis por profesionales argentinos y uruguayos. El informe de Ambiente y Desarrollo está firmado por:

Argentinos

-Agustín Viale, ingeniero industrial, con 40 años de experiencia en la industria papelera;

-Mario Féliz, doctor en bioquímica y profesor de la Universidad Nacional de La Plata;

Uruguayos

-Oscar Ventura, investigador de química, con experiencia internacional;

-Walter Isabella, profesor de química, con experiencia en papeleras argentinas;

-Luis Anastasía, consultor en temas de impacto ambiental.

 

   El GTE del profesor Conti sólo estudió los informes de las consultoras EcoMetrix y Hartfield, siendo de destacar que en el grupo no hay expertos en temas relacionados con la industria de la celulosa. Además, Italia no posee experiencia en la fabricación de pasta de celulosa. Tampoco consultó el grupo los informes de impacto ambiental realizados en Uruguay sobre estas fábricas, ni tuvieron en cuenta los detallados modelos fisicoquímicos y computacionales existentes.

   Estos factores condujeron a errores relevantes en el informe, que resulta tendencioso y no tiene ninguna base científica. Algunos de las críticas señaladas:

 

   -Confunden procesos como el de fabricación de pasta (objeto del estudio), con el de fabricación de papel, que es un proceso diferente y no se realizará en Uruguay.

   -Ignoran que el Convenio de Estocolmo y todos los especialistas de prestigio, coinciden en que en los procesos estudiados no se producen dibenzo-p-dioxinas o dibenzofuranos policlorados en niveles detectables.

   -Ignoran la existencia de mecanismos de eliminación y mitigación de las emisiones (notablemente los barros biológicos y los precipitadores electrostáticos) o el significado de las BAT (mejores técnicas disponibles, por su sigla en inglés).

   -Basa el análisis del proceso productivo en datos obtenidos de álamos, abedules y abetos, cuando las papeleras uruguayas utilizarán eucalipto como materia prima.

   -Se habla de sumatoria continua de aportes contaminantes, como si los efluentes fueran vertidos en una charca sin flujo, cuando en realidad se los vierte en un ambiente receptor (el río Uruguay) que aún en la situación más crítica de su historia tiene un caudal comparable con el Elba, donde se vierten los efluentes de la moderna planta de Stendal, en Alemania.

   -No hay ningún análisis matemático, computacional, químico o físico, que respalde las opiniones del informe Conti, que por lo tanto presenta un escaso valor académico.

 

   Todos los procesos de producción de pulpas celulósicas producen algún grado de contaminación, pero actualmente se ha avanzado tanto en las medidas de mitigación que sus emisiones son mínimas. El grado de contaminación que presentan hoy las fábricas modernas  de pulpa celulósica, es comparable a la de cualquier otra industria. Pero, para tratar de esclarecer sobre el conflicto con Uruguay sobre las papeleras, Ambiente y Desarrollo detalla las que llama:

 

Siete mentiras anticapitales

 

   1. Se repite continuamente que la planta de Botnia en Fray Bentos, será la más grande del mundo (Un millón de toneladas/año).

   En Finlandia, en el pueblo de Imatra, funciona la planta de Stora-Benso, que produce 1,1 millones de toneladas al año.

 

   2. Se afirma que las fábricas de celulosa son muy contaminantes.

   Finlandia, país pequeño, posee 40 plantas que producen 12 millones de toneladas de pulpa celulosa al año, lo que no le ha impedido ser el país que está a la cabeza del mundo por el cuidado de su medio ambiente.

 

   3. Se afirma que la industria del papel acabará con los árboles de la región.

   Finlandia es el país más forestado de Europa.

 

   4. Se asegura que las plantas producirán tantas dioxinas que producirán cáncer en muchas personas de la zona.

   Según la EPA (agencia norteamericana de control ambiental), en la actualidad el origen del 85 % de las dioxinas liberadas al ambiente, son de origen no industrial, y la contribución de la industria pulpera es prácticamente nula.

 

   5. Se dice que las pasteras abandonan los países desarrollados para que la contaminación afecte a los países pobres.

   La producción mundial de celulosa se aproxima a las 280 millones de toneladas anuales. De ese total, el norte de América, Europa y Japón producen más de dos tercios, en más de 500 plantas de pasta.

 

   6. Creen algunos que estas plantas van a utilizar en Uruguay métodos de blanqueado de pulpa prohibidos en Europa.

   El método que la Comunidad Europea ha dispuesto exigir, a partir de 2007, y se exige en Estados Unidos y Canadá, es el ECF, el mismo que usarán las dos empresas que se instalaron en Uruguay. Este método ha permitido eliminar la contaminación de las vías de agua.

 

   7. Se teme que las plantas sobre el río Uruguay afecten el turismo entrerriano.

   Finlandia, es un país receptor de turistas de todas partes del mundo; en el año 2004 lo visitaron 5 millones de personas.

 

La producción de pulpa celulósica

 

   Cada tipo de papel requiere un determinado tipo de pulpa:

   1) Pueden fabricarse con pulpas mecánicas o fibras recicladas, especialmente: cartones, higiénicos de calidad media, papel de periódicos, revistas y otros.

   2) No se puede incluir fibra reciclada ni pulpa mecánica, en papeles para libros de calidad (porque deben perdurar), en papeles tissue de alta calidad (uso facial por ejemplo, ya que deben estar libres de todo contaminante), ni en pañales descartables (por el mismo motivo). Y estos papeles de alta resistencia deben ser fabricados con pulpa kraft de coníferas.

   Debido a esta distinción es que la tecnología TCF (totalmente libre de cloro) que recomienda Greenpeace, sólo es utilizada para producir el 5 % de la pulpa celulósica del mundo, pues no es apta para la fabricación del segundo tipo de papel.

   La fabricación de pulpa kraft cuenta con un sistema de recuperación de reactivos, que además de minimizar su descarga al efluente, genera la energía que necesita la fábrica para funcionar. Las propuestas más actuales para transformar al proceso kraft en una tecnología limpia, se han tratado en Comités Internacionales (como la comisión de Helsinki, en el año 2004), que definieron acciones para limitar las emisiones y descargas.

   El mayor problema es el blanqueo de las pulpas kraft. Este ha sido modificado substancialmente en los últimos 20 años, de forma tal que actualmente produce la misma contaminación que otros procesos productivos. Una pauta importante que evidencia el cambio en la contaminación, al pasar del blanqueo con cloro elemental al sistema ECF (el que se usará en Uruguay), es la recuperación sostenible de ecosistemas acuáticos afectados en el mundo, que fue posible por la casi completa eliminación de dioxinas.

   Las alertas de consumo de pescado, río abajo de las fábricas de pulpa y papel están desapareciendo rápidamente en el mundo.

   Ha afirmado Eduardo Ferreira, director de la Fundación Argentina para la Ecología Científica, que: "Debajo de Fray Bentos el nivel de dioxina existe por procesos naturales. A todo el barro del río Uruguay le han dado 20 microgramos de dioxina por litro. A partir de las plantas van a tener un microgramo más, eso no es peligroso".

 

   En conclusión, para la Argentina, analizado el tema con la mayor objetividad, no cabe duda que se trata de las papeleras del papelón.

 

 

 

Fuentes: www.ambienteydesarrollo.com.ar, Infobae, 17-12-06 y La Nación, 21-1-07

MISERIA Y SINRAZÓN DEL MULTICULTURALISMO (mirando a Córdoba y su catedral)

MISERIA Y SINRAZÓN DEL MULTICULTURALISMO (mirando a Córdoba y su catedral)

José Javier ESPARZA

 

   Hay que comprar el último número de El Manifiesto: "Inmigración, ¿cuántos más cabemos?", porque plantea unas cuantas cuestiones absolutamente cruciales sobre la inmigración, la identidad, el racismo y la integración. Una de esas cuestiones es la del multiculturalismo, que empieza a ser actualidad diaria: ¿pueden coexistir a la vez, en un solo espacio, varias culturas distintas, incluso contradictorias? El que viene de fuera, ¿puede seguir siendo distinto y, al mismo tiempo, beneficiarse de los derechos que el sistema concede a todos los demás? O como en lo de Córdoba, ¿podemos renunciar a parte de nosotros mismos para entregárselo a otro que lo codicia? Lo de la mezquita-catedral de Córdoba puede servir como punto de partida para una reflexión en profundidad. Lo que hay al fondo es mucho más que una cuestión de uso de un espacio religioso; es un conflicto entre una cultura arraigada y otra que viene de fuera.

 

   En este tipo de asuntos no hay error más grave que hablar con medias palabras. El multiculturalismo tiene un límite claro: la incorporación de las minorías a la vida pública, la capacidad de decisión en las cosas de la comunidad. En plata: usted o yo no tendríamos demasiado problema en que los musulmanes que viven a nuestro lado lo hagan conforme a sus propias leyes, siempre y cuando éstas no pretendan convertirse en hegemónicas ni supongan una merma de nuestra forma autóctona de vida, de nuestros principios, de nuestra identidad. Es decir, siempre y cuando ellos no puedan decidir sobre nuestro sistema ni cambiar nuestras costumbres.

   Una sociedad puede soportar perfectamente que en su seno se instalen minorías organizadas de forma autónoma: por ejemplo, musulmanes con sus propias escuelas, iglesias y asambleas. No habrá problema mientras esas minorías, auto-organizadas, establezcan en su interior un orden que coopere con el orden general de la comunidad. Puede sonar muy difícil, pero los que hemos vivido en barrios periféricos de las grandes ciudades, cuando los salvajes aluviones demográficos de los años sesenta y setenta, sabemos perfectamente qué fácil era convivir con los gitanos si sus propios clanes se encargaban de mantener el orden, generalmente de acuerdo con la policía (y al revés, el infierno que era aquello cuando no se encontraba a nadie capaz de disciplinarlos desde dentro). Ello, por supuesto, bajo la condición de que el orden interno de esa minoría no pretenda determinar el orden general. El mundo medieval también funcionaba así. La famosa "España de las tres culturas", que tanta fantasía morisca ha suscitado, sólo existió de verdad cuando una de esas culturas, la cristiana, toleró a las otras dos, islámica y judía, pero sin considerarlas nunca en un plano de igualdad.

 

   Ahora bien, si a esas minorías organizadas de forma autónoma, conforme a sus propios principios, se les concede una capacidad de influencia social equivalente a la de los ciudadanos autóctonos, que por su parte obedecen a sus propios principios y leyes, entonces el conflicto es inevitable. La equivalencia de dos o más leyes distintas dentro de una misma comunidad lleva a la rivalidad y, finalmente, a la guerra. Y eso es lo que podría pasar hoy. Como estamos en una civilización que ha elevado a sagrado el principio de la universalidad y la igualdad de los hombres, con independencia de su comunidad de origen, la mera hipótesis de una jerarquía entre sistemas de orden, entre principios, se hace intolerable. Por eso las políticas multiculturalistas modernas tienden a poner a todas las culturas en un plano de igualdad política y social. Y por eso todas esas políticas han ido fracasando, una detrás de otra, a medida que las minorías empezaban a gozar de un peso que la mayoría no podía soportar.

   ¿Cabría imaginar hoy una sociedad multicultural que discrimine políticamente a las minorías negándoles el ejercicio de los derechos básicos de ciudadanía, como el del voto tras un periodo mínimo de residencia? En una democracia actual, no. Por consiguiente, o imaginamos una democracia a la griega, es decir, con un concepto restrictivo del demos, o descartamos definitivamente cualquier tentación multicultural.

 

   Y si excluimos el multiculturalismo, ¿qué nos queda? Para que la sociedad funcione con cierta normalidad, sólo nos queda el imperativo de la integración de las minorías en el marco de principios y leyes que ha fijado la mayoría. En los países europeos no es demasiado gravoso: disponemos de una política de libertad de cultos que permite la práctica de cualesquiera religiones, siempre que no ordenen cosas contrarias a la ley común. Pero eso implica la necesidad de que nosotros sepamos dónde hay que integrar a la gente, cuál es el marco de principios que define nuestra identidad. No se trata sólo de un ordenamiento legal, sino también de una identidad cultural, de una tradición, lo cual incluye unas manifestaciones religiosas específicamente nuestras. Identidad y tradición que nuestro sistema, en nombre de la autonomía individual, ha renunciado a convertir en ley obligatoria, pero cuya vigencia sería suicida ignorar –y cuya pujanza no será inconveniente estimular, porque nos ayuda a saber quiénes somos.

 

   No todos estarán de acuerdo, como es natural (eso también forma parte de nuestra manera de ser). Pero la definición y la afirmación de nuestra identidad colectiva, como españoles y como europeos, se ha convertido hoy en un instrumento de primera importancia para guiar racionalmente la integración de quienes vienen de fuera. Hemos de definir y proteger nuestro propio espacio. Y podremos llamar al otro para que se integre en él, pero sin que deje de ser nuestro. De lo contrario, no veremos integración alguna, sino, propiamente hablando, una desintegración. Es lo que estamos viviendo ya.

PENSADORES NACIONALES IBEROAMERICANOS

PENSADORES NACIONALES IBEROAMERICANOS

Alberto BUELA

 

En 1993 el filósofo argentino Alberto Buela publicó su obra "Pensadores nacionales iberoamericanos (en sus textos)", editada en dos volúmenes por la Biblioteca del Congreso de la Nación (Buenos Aires). Actualmente dicha obra se encuentra agotada y es oportuno acercar a una lectura masiva, al menos, su texto introductorio habida cuenta que acaba de crearse la Biblioteca del Pensamiento Nacional.  

 

     Llevar a cabo un trabajo sobre los pensadores nacionales iberoamericanos no es algo fácil, pues muchos son los riesgos y pocos los réditos. En cuanto a los beneficios, si hipotéticamente el trabajo fuera acabado en plenitud como aporte a la historia del pensamiento, sabemos, de antemano, que poco y nada significaría a los ojos de los pensadores ubicados en los centros del poder mundial. ¿Y ello por qué? Porque los centros son tales en la medida en que se reservan la productividad de sentido. Esto es, tienen sentido las cosas, acciones o pensamientos a los cuales ellos otorgan reconocimiento. Y la mayoría de los pensadores recogidos en este trabajo no han sido reconocidos.

   No figuran en esta antología ni los Bello, Sarmiento, de Hostos, Montalvo, Gallegos, Arciniegas, Vargas Llosa, Borges, Arguedas, Paz, Bilbao, Vaz Ferreira, Ingenieros, Machado de Assis, etc., aquellos que han sido ponderados desde los centros de productividad de sentido.

   Lo hemos hecho adrede por dos motivos: primero y principalísimo, para dar a conocer autores, algunos de los cuales son completamente ignotos o silenciados por los poderosos mass media. Y segundo, porque los próceres intelectuales de Nuestra América casi no se han ocupado de nosotros. No se los permitió su actitud mimética respecto de Europa o los Estados Unidos. Motivo por el cual estos centros de productividad de sentido los han reconocido como próceres nuestros. Como podemos apreciar el círculo hermenéutico funciona aquí a la perfección. Quebrar esta inercia interpretativa es uno de los motivos de la presente publicación.

 

   Si lo que antecede son los réditos, ¿qué queda para los riesgos? El primero y fundamental es que no hayamos logrado un elenco de autores y textos que tengan significado. Sea porque pasamos por algo autores importantes, sea porque hayamos elegido mal los textos expuestos.

   Así han quedado en el camino, entre otros muchos Vicente Sáenz (Costa Rica); Guillermo Toriello (Guatemala); Fernando Ortiz o Alejo Carpentier de Cuba; Víctor Andrés Belaunde (Perú); Joao Cruz Costa (Brasil); Pablo Antonio Cuadra (Nicaragua); Jorge Ortiz Mercado (Bolivia); Luis Alberto Herrera (Uruguay); José Antonio López (República Dominicana); Leopoldo Lugones o  Leonardo Castellani de Argentina; Carlos Montenegro (Bolivia); Samuel Ramos (México); Pedro Albizu Campos (Puerto Rico); Eliécer Gaitán o Luis Corsi Otálora de Colombia.

   Se ahonda nuestra preocupación cuando vemos que no existen manuales ni libros de fácil acceso que nos sirvan de guía u orientación. Son contados los estudios sobre el tema, y los pocos que existen responden al tinte político del humillo culturoso. Hace ya medio siglo decía Zum Felde al respecto: "el problema de la cultura americana que aquí tratamos se nos presenta desprovisto de toda huella didáctica extranjera, carente de la santa escritura de los Doctores, sin normativas, casi sin bibliografía" (Cfr: El problema de la cultura americana, p. 29). Aunque, a fuer de sinceros, reconocemos que tres publicaciones nos han sido de mucha utilidad: la llevada a cabo por la Colección Panamericana, Editorial Jackson, Buenos Aires- Nueva York, 1946; la realizada por la Biblioteca de Ayacucho, Caracas, a partir de 1976, y los Cuadernos de Cultura Latinoamericana de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicados a partir de 1978.

 

   El segundo riesgo de este trabajo es que no versa sobre una disciplina específica, sea filosofía, historia, política, sociología, literatura sino que se ocupa de autores que han cultivado disciplinas diversas. Podríamos decir con justicia que el espectro autoral es multidisciplinario. Políticos, filósofos, historiadores, literatos, educadores, poetas, sociólogos, son los títulos que ostentan los autores publicados.

 

   Introduciéndonos ahora en el trabajo mismo debemos determinar, en primer lugar, el título Pensadores nacionales iberoamericanos (en sus textos). La categoría de pensador es muy amplia, casi diríamos indeterminada. Pensador puede ser tanto un metafísico: Antonio Gómez Robledo, como un autodidacta: José Luis Torres. Pero hemos optado por "pensadores" con la intención de romper el corsé intelectual de las disciplinas estancas que nos impuso el enciclopedismo iluminista, lo que derivó en nuestros días en "especialistas de lo mínimo,  tan especializados que ignoran el todo sobre el que se especializan" Cfr. nuestro trabajo: Filosofía Alternativa).

 

   El concepto de nacionales es porque esto autores otorgan una primacía a la nación por sobre los demás asuntos. Y la nación vista no con la óptica fascistoide a que nos tienen acostumbrados los nacionalistas de fronteras cerradas, sino nación en grande. Esto es la Nación Hispanoamericana como marco de pertenencia a partir del cual nos damos los hombres de estas latitudes un lugar en el mundo. Pues, ¿qué significa en el mundo Ecuador sólo o Argentina sola, o cualquiera de nuestras repúblicas aisladas? Simplemente, nada. Nosotros adquirimos sentido por nosotros y no de prestado, cuando formamos parte de una ecúmene político-cultural propia. Y en nuestro caso, esta es la Iberoamericana.

 

   Preferimos utilizar el término iberoamericanos, primero porque el mismo incluye inequívocamente al Brasil y su tradición portuguesa, y segundo porque aún cuando es intercambiable con el término hispanoamericanos, nos aleja, en la intención, de un hispanismo exagerado. Y lo preferimos al de latinoamericanos porque este último tiene no sólo un origen espurio- lo creó Napoleón III para justificar su aventura en México- sino porque además la latinité se limita a la humanitas, se cierra a la trascendencia, en tanto que lo hispano se abre a lo cristiano-católico y encuentra su expresión en lo luso-castellano. Rasgos estos distintivos de nuestra tradición.

 

   Por último tenemos el subtítulo "en sus textos", con lo que pretendemos que los autores hablen por ellos, no por boca de un comentador. Ello sería caer en el error que criticamos.

 

   Cabe ahora pasar a los autores tratados. La primera observación que recogemos es su movilidad a través de nuestros diferentes países. En general se trata de hombres que han sufrido el exilio o la confabulación del silencio en sus respectivas patrias. Tamayo, Francovich, Ribeiro, Ugarte, Figueres, Vasconcelos, Arévalo, González, Henríquez Ureña, Picón Salas y demás.

   Otros han viajado mucho dentro de Hispanoamérica. Zea, Darío, Zaldumbide, Chocano. Así este conocimiento in situ, impuesto o querido, pareciera otorgarles la experiencia para escribir con mayor profundidad sobre nosotros mismos. Ello explicaría, en parte, el porqué de la expresión generalmente existencial de sus trabajos. Ellos se encuentran implicados en el objeto de  su estudio.

   A medida que llevábamos a cabo el trabajo se fue constituyendo una paradoja digna de mención. Por un lado, ya lo dijimos, la mayoría de los autores son desconocidos, no solo por los divulgadores de novedades sino también por las cátedras académicas y universitarias. Nosotros mismos, en tanto avanzábamos en la investigación, fuimos descubriendo a algunos de ellos. Y por otro, al mismo tiempo, pudimos constatar como ellos entre sí, ciertamente se conocen. Lo prueban las citas cruzadas que abundan por doquier. Así Jauretche cita a Da Cunha, Domínguez Caballero a Alfonso Reyes, Ribeiro a Freyre, éste a Da Cunha, Rodó a Chocano, éste a Darío, Hernández Arregui a Chocano, J.L.Torres a Tamayo, éste a Rodó; Arévalo a Ugarte, Ugarte a Martí y los casos se multiplican.

   Todo ello nos dice que estamos ante una línea de tradición de pensamiento. Esto es, un pensamiento que se pasa la posta, entendida ésta como algo valioso, que va de generación en generación. Y todo ello, además, a pesar de ser un pensamiento no divulgado o, mejor dicho, silenciado por los mass media nacionales e internacionales.

 

   Ahora bien, el hecho de que el pensamiento nacional iberoamericano no se encuentre institucionalizado pues no existen academia ni universidad que enseñe a pensar en nacional, lo hace sospechoso de falta de rigor intelectual o científico, y si a ello le sumamos el hecho de que varios de sus cultores más representativos como Zum Fede o José Luis Torres son autodidactas, la lógica consecuencia es que aquel trabajo que se ocupe de tal pensamiento no obtendrá ningún reconocimiento ni académico, ni publicitario, ni de ninguna índole. Trabajar sobre estos temas es, a sabiendas, como tocar una sinfonía en el medio del desierto. La sensación de hacer un trabajo al ñudo está siempre presente, y máxime cuando el mismo se queda sin encuadre político-social. Es decir, no se realiza en función de un partido político ni para aprovechar una coyuntura social.

 

   En nuestros países ni el campo liberal ni el campo conservador, al ser epígonos del pensamiento europeo, otorgan ningún crédito al pensamiento nacional. En el mejor de los casos los lobbies conservadores pueden tolerar a los nacionalistas y los liberales a los socialdemócratas, pero en cuanto a reconocer algún mérito al pensamiento nacional, ello es absolutamente imposible. Lo máximo que se acepta es cierto pintoresquismo de algunos pensadores nacionales, producto ello, de hombres acostumbrados a vivir contra la corriente.

   ¿Qué son estos pensadores nacionales si no son socialistas ni conservadores? Son eso: nacionales. Lo cual les permite incluso ser socialistas y conservadores pero... nacionales. Esto es, hombres a los que preocupa prioritariamente la Patria y su destino, y aquélla entendida como Patria grande iberoamericana.

 

   Observe el lector atento a qué interesante conclusión hemos llegado: el término nacional posee mayor universo de discurso que el partidocrático de socialista o conservador, o que el cultural de progresista o reaccionario, aun cuando estos pares de categorías tiene una proyección planetaria.

   Si lo nacional determina a este pensamiento, todos los temas que trate el mismo se llevarán a cabo bajo este signo. Así tenemos en este somero intento de presentación de los pensadores nacionales iberoamericanos, producciones de denuncia como la de Pío Víquez y José Luis Torres; sobre la colonización cultural, con Euclídes  Da Cunha, Arturo Jauretche, Franz Tamayo o Gonzalo Zaldumbide; intentos de recuperación cultural con Leopoldo Zea y Guillermo Francovich; sobre nuestra expresión poética, con Rubén Darío, J. Santos Chocano, Miguel Antonio Caro; sobre la alienación política, con Florencio del Castillo, Juan José Arévalo, José Figueres, Natalicio González; sobre nuestra expresión filosófica y literaria, con Augusto Salazar Bondy, Leopoldo Lugones; sobre nuestros proyectos de unidad política y cultural, con Manuel Ugarte, Darcy Ribeiro, Benjamín Carrión, Fernando Ortiz, Alberto Masferrer, José Cecilio del Valle, Ramón Rosa, José Vasconcelos, Augusto Sandino,  Justo Arosemena, José Mariátegui, Simón Bolivar, Mariano Picón Salas, Pedro Henríquez Ureña; en definitiva, sobre nuestra mismidad, con J.J. Hernández Arregui, J.E.Rodó, Alberto Zum Felde, Antonio Pedreira, Ernesto Mayz Vallenilla. Este somero enunciado de nombres y apellidos responde, de suyo, de manera afirmativa a la cuestión sobre si existe un pensamiento nacional iberoamericano. Muchas veces hemos discutido o vimos planteada la cuestión, pero en la medida en que pasan los años se nos hace más clara la respuesta: aquellos que sostienen que no existe un pensamiento nacional iberoamericano sino iberoamericanos que piensan, sostienen una perogrullada, porque ello es obvio. Pues los hombres por el hecho de ser tales piensan en toda latitud donde se encuentren, El problema es que posean un pensamiento arraigado, genuino, no mimético, autónomo, en definitiva, verdadero. Esto es, que el pensamiento se conforme con la realidad.

 

   Y aquí está el misterio "de ser". Uno puede ser erudito, chipeante, sagaz, educado, formal, burdo, pero lo más importante es que sea genuino, lo que supone la condición de verdadero. Y en este sentido, el pensamiento nacional iberoamericano, posee este carácter respecto de nosotros. Ello no quiere decir que genuino se agote o limite a lo telúrico, pues si ello fuera así bastaría con fundar asociaciones gauchas, llaneras, jíbaras, montubias, charras o huasas para encontrarnos con nosotros mismos. Pero ya hemos dicho en ocasión de meditar sobre La hispanidad vista desde América (1987), que: "explicar un pensamiento a través del arquetipo de hombre que supone, es doblemente falso; por un lado, los arquetipos se encuentran limitados a un espacio y tiempo determinados y, por otro, ellos no son representativos de todos los miembros de la sociedad que pretenden representar. Aunque para ser sinceros, hay que decirlo aunque les duela a algunos, el arquetipo humano más genuino que Hispanoamérica ha dado, ha sido el criollo, bajo la denominación típica de cada región".

 

   Este tipo humano que despertó toda una literatura en derredor de él - el criollismo- que hizo observar aun agudo pensador, como lo fue don Pedro Henríquez Ureña que estábamos en camino de lograr nuestra expresión más propia. Este tipo humano desapareció paulatinamente a partir de la segunda mitad del siglo XIX. El avance inconmensurado de la técnica, con su correlato, la industrialización, tornó ineluctable su desaparición.

   Pero si bien es indubitable la desaparición del criollo bajo la forma del gaucho, el jíbaro, el llanero, el montubio, el charro, o el huaso, ello no nos permite, de ninguna manera, afirmar la desaparición de los valores que alentaron a este tipo de hombre. En una palabra, que desaparezca la forma, en tanto que apariencia, no nos autoriza a colegir que murió su contenido; esto es, el alma gaucha.  Muy por el contrario, lo que se tiene que intentar es plasmar bajo nuevas apariencias o empaques los valores que sustentaron a este arquetipo de hombre, como lo son: a) el sentido de la libertad, b) el valor de la palabra empeñada, c) el sentido de jerarquía y d) la preferencia de sí mismo. No existe ningún pensador nacional iberoamericano, más allá de las disímiles posiciones políticas, que no sostenga estos cuatro principios fundamentales del alma hispanoamericana.

 

   La lectura de estos textos breves nos muestra un substrato común a todos los países que conforman la comunidad iberoamericana: el humanismo hispano, que se caracteriza por una igualdad esencial de todos los hombres, en medio de las diferencias de las posiciones que ocupan, por las obras que hacen. Esta igualdad en dignidad, funda la jerarquía hispánica como necesidad del inferior respecto del superior. "Repara, hermano Sancho, le dice Don Quijote, que nadie es mas que otro si no hace más que otro". Apreciamos en esta proposición,  primero, la igualdad esencial (hermano Sancho: los hombres son iguales en dignidad, porque son hijos de un mismo Padre) y, segundo, como el fundamento de la jerarquía estriba en las obras realizadas. La jerarquía no se funda en el tener, como sucede en la sociedad opulenta contemporánea, sino en el nivel del obrar y del hacer.

   A la igualdad esencial que, dicho sea de paso, se funda en la trascendencia de un Dios creador y no en la mera inmanencia de la igualdad ante la ley como sostuvo el humanismo latino, se suma la libertad esencia, que se caracteriza no sólo como poder ser libre de, sino sobre todo como poder ser libre para. Esto es, el humanismo hispano exige en este aspecto la anulación de cualquier tipo de condicionamientos y la obligación del arraigo, entendido éste, como el darse un lugar en el mundo en donde el hombre sea  él mismo, es decir, que adquiera un sentido.

 

   En la obra Doña Bárbara se sintetiza en un breve párrafo mejor que en mil disquisiciones la igualdad y libertad esenciales de las que venimos hablando: "Mire, doctor, -replicó Pajarote rascándose la cabeza- peón es peón y le toca obedecer cuando el amo manda, pero permítame que le recuerde: el llanero es peón sólo en el trabajo. Aquí y en la hora y el punto en que estamos, no habemos un amo y un peón, sino un hombre que es usted, y otro hombre que soy yo".

   Vemos pues, cómo la igualdad y la libertad esenciales sólo pueden conquistarse en los términos propios de nuestra ecúmene cultural iberoamericana, específicamente diferente de las otras ecúmenes que componen la totalidad del orbe. Y, en la afirmación de nuestra identidad, como una particularidad entre otras - la interculturalidad en que vivimos y no la multiculturalidad que nos quieren imponer- es que podremos transformar el universo en un pluriverso.

SOCIOLOGÍA Y ETIOLOGÍA DEL HAMBRE

SOCIOLOGÍA Y ETIOLOGÍA DEL HAMBRE

José Martín BROCOS

 

Resumen:

Analizamos desde un pensamiento crítico las causas reales del hambre en el mundo entrando en el análisis de temas como la globalización, el estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, el eufemismo de la "desnutrición", el invierno demográfico y su correlación con la pérdida de riqueza al considerarse la persona como el principal factor productivo en el avance de la Economía, el engaño de la condonación de la deuda a los países empobrecidos, así como una propuesta de lo que entendemos por desarrollo solidario.

 

El hambre en el tercer mundo es una cuestión política.

 

   La existencia de situaciones de hambre constituye un escándalo, una "verdadera deshonra para la humanidad"[1].

   Las interpretaciones tradicionales del problema del hambre en época presente parecen no responder satisfactoriamente en plenitud al problema planteado. En efecto, ni la sola elucidación del problema del hambre como resultado de movimientos migratorios producidos por cambios climáticos y catástrofes naturales, ni los que arguyen la desidia y corrupción de las autoridades locales que monopolizan el hambre como instrumento para conseguir sus fines, ni las voces que alegan matices maltusianos en la falta de alimentos debido al imparable crecimiento de habitantes en la Tierra que trae como consecuencia un exceso de población mundial y consiguientemente la carencia de alimentos para cubrir las necesidades de todos, parecen no quedar avalada por lo menos por la actual etiología del hambre, ya que la causa principal del hambre que azota al 60% de la humanidad[2] -la FAO eufemísticamente califica de tasas de desnutrición, que tiene varios niveles, que va desde una cierta desnutrición que estimula y acentúa la vulnerabilidad a enfermedades infecciosas, ejemplo diarrea, neumonía, paludismo o sarampión, y endémicas, como el raquitismo[3], a una desnutrición crónica- es eminentemente política, subyaciendo un desorden moral amparado en una clara estrategia de dominación, de mantenimiento y perpetuación de un establishment fiel servidor de unas Naciones Unidas al servicio de poderosos organismos globalistas deudores del gran capital y que auspician el Nuevo Orden Mundial.

 

   Frente a las proclamas alarmistas maltusianas y sus políticas antinatalistas como método de control de la población la historia ha demostrado que ante presiones demográficas el ser humano es capaz de superarse y explotar en desarrollo sostenible los recursos existentes para aliviar la penuria de víveres, y en un mismo período llegar a crecer aumentando exponencialmente la producción de productos alimenticios en relación al aumento de población, y considerando en todo momento la persona, el capital humano, como el activo fundamental que favorece el crecimiento económico. Ni en el pasado ni en el presente la alta densidad demográfica explica el hambre; v.gr. Dinamarca o Alemania que superan ampliamente en hab/km2 a Etiopía, Tanzania o Zambia. Más bien la implosión demográfica, el fuerte descenso de la natalidad, al traducirse en menores inversiones en recursos humanos y, por tanto, en formación, pone en circulación medios financieros a corto término percibidos como ventajas, pero de los que las generaciones presentes se benefician en perjuicio del futuro.[4]

 

   Por tanto, el crecimiento demográfico ensamblado con políticas adecuadas de desarrollo precede al crecimiento económico. En este sentido si habría una correlación directa entre el capital humano y la educación que es la base de toda economía competitiva por encima incluso de factores estrictamente económicos. Precisamente la educación es uno de los instrumentos más eficaces para reducir el hambre y la pobreza. Y merecidamente. La falta de educación reduce la productividad, las posibilidades de empleo y la capacidad de obtener ingresos, y conduce directamente a la pobreza y al hambre.[5]

 

   El problema tampoco es la escasez general de alimentos. La política agraria global monopoliza y penaliza tanto la producción de ciertos alimentos como el acceso a modernas técnicas de producción. Así la propia U.E. multa la superación de una determinada cuota láctea, el excedente de toneladas recogidas de un tubérculo, o incluso subvenciona por hectárea para que se arranquen viñedos o tierras cultivables pasen a erial. La paradoja está servida: se nos dice desde los mainstream media que faltan alimentos en gran parte de los países pobres y por otro los países desarrollados, inmersos en una crisis de superproducción, tienden a producir menos alimentos. La verdad es que la producción alimentaria mundial excede las necesidades actuales creciendo a un ritmo del 2,5% anual en estos tres últimos decenios, superior al crecimiento demográfico[6].

   Pero si una liberalización económica forzada, como las propuestas por los ideólogos del FMI, o la consciente y sistemática privación de alimentos, así como el medido y selectivo reparto de ayuda humanitaria, contribuyen a causar o agravar hambrunas, siendo un arma utilizada para conquerir objetivos económicos, políticos y militares, perpetrando contra la población tomada en su conjunto como rehén "verdaderos crímenes contra la humanidad"[7], como en el reciente embargo de alimentos de la ONU a Irak auspiciado por Estados Unidos, preludio de la injusta invasión y ocupación apoyada en infundios creados ad hoc como la existencia de armas de exterminio masivo.

 

   No están libres de culpa los países empobrecidos. Tras disfrutar en general a finales de los años 60 de una relativa bonanza económica que para nada auguraba el negro futuro de ruina, libremente los nuevos gobiernos transidos galopante corrupción, contrataron altos préstamos financieros que gestionaron ineficaz e indebidamente no repercutiendo en el desarrollo de la nación. El incremento de las tasas de interés unido a la crisis del petróleo, en gran medida artificialmente provocada, el general descenso del precio de las materias primas en origen, y la torpeza innata en materia económica de las nuevas clases dirigentes transidas por estructuras nepotísticas contribuyó a llevar a la bancarrota y miseria a las naciones generarando la ingente deuda externa, hoy en día impagable e incobrable[8].

 

   Las ineficaces recetas económicas draconianas implantadas por los organismos financieros multilaterales encabezados por el Banco Mundial en el tercer Mundo, y especialmente en los llamados países pobres altamente endeudados (PPAE) para la reducción de la pobreza y de deuda externa, acentúan en la práctica real la desvertebración del cuerpo social, la desestructuración industrial, económica y agrícola, y el desguarnecimiento estatal de las naciones a que está dirigida, así como la dominación política, y la dependencia y colonización socio-económica por parte de las naciones ricas[9]. Las recetas liberales del BM y del FMI no han variado desde décadas: equilibrio presupuestario, reducción de presupuestos nacionales con especial incidencia en la función pública incluyendo la educativa y asistencial, liberalización económica y financiera unida a la privatización masiva de activos públicos, y apertura total de los mercados sin trabas a la importación de productos lo que acaba dinamitando la propia economía agraria local.  

   En la práctica como ha denunciado Ziegler en vez de paliar las crisis, los grandes organismos multilaterales con sus consabidas recetas de liberalización extrema, de privatización y de reducción drástica del presupuesto social, las agudizan, caso de la última gran crisis del sureste asiático, por la salida rápida de capitales, que ha afectado a todos los países que se plegaron a las exigencias del FMI, el BM y la OMC, excepto Singapur y China que mantuvieron los controles, y que fueron los mejores parados.  Jean Ziegler[10] revela que la ONU deviene e instrumento de dominio mundial al servicio de los intereses de las principales sociedades capitalistas transcontinentales con las que se ha rubricado el denominado Global Compact, que supone un retorno al feudalismo. Conforme el mismo Ziegler, organismos como la OMC, o el FMI y el BM teóricamente independientes en su funcionamiento de la ONU, se convierten casi en realidad en sus mercenarios, y por ende de las multinacionales más poderosas y de las grandes potencias, en especial de Estados Unidos, como potencia hegemónica y máximo contribuyente de la ONU.

   Prueba de la ineficacia de las medidas propuestas es que entre los años 1975 y 2004 a pesar, o quizás por ello, de la diligente aplicación de los Planes de Ajuste Estructural (PAE) fruto de una estrategia elaborada y aplicada por el FMI y el BM, la renta per capita de los países al sur del Magreb menguó un 2% de promedio cada año, siendo en el mismo periodo anual el crecimiento poblacional cercano al 3%. Las consecuencias de aplicar estas políticas de ajuste económico estructural emanadas de las agencias financieras del Breton-Woods han sido extremadamente negativas: erosión y desnaturalización de la organicidad social, colapso del propio Estado, reducción de la seguridad alimentaria[11] y empobrecimiento de la calidad de los servicios básicos de la salud y la educación[12], huída masiva de capitales y de la propia inversión extranjera; en definitiva, extensión y globalización de la miseria.

 

Atisbo de solución al problema del hambre.

 

   Planteamos dos niveles de actuación ahondando en las raíces del problema: por un lado la ejecución de soluciones económicas y técnicas que puedan paliar en parte el problema del hambre en el tercer mundo, como invirtiendo en desarrollo tecnológico a la par que facilitamos los cambios y el universal acceso a esta tecnología, utilizando semillas mejoradas, perfeccionando los medios de cultivo que permita un incremento de cosechas, promoviendo nuevas técnicas de regadío e implementando a nivel global una serie de políticas subsidiarias[13] y comerciales más justas; y por otro la exigencia concitativa de un nuevo orden político más justo que implique unas relaciones humanas más solidarias, orden asentado a fortiori en principios de orden ético y moral que armonice el progreso material y económico con el desarrollo integral del ser humano.

 

   En la mencionada línea de implementación de políticas económicas concretas habría que suprimir las tasas y barreras de importación de productos procedentes de países subdesarrollados, teniendo siempre presente que "los beneficios locales de esas operaciones comerciales vayan a los más desfavorecidos"[14] no revertiendo en las oligarquías plutocráticas de la zona, casi siempre las grandes beneficiadas en la misión que ejercen de capataces y controladores de la inmensa población manteniendo un status quo neocolonial cuasi esclavista sin respeto alguno a leyes laborales de estos trabajadores del tercer mundo[15], y con la callada y cómplice aquiescencia del empresario y del consumidor del primer mundo que obtiene beneficio de muchos productos a bajo precio.

 

   Otro frente de actuación coordinado iría encaminado a invertir decididamente en desarrollo en los países subdesarrollados partiendo de la consideración de la persona como el principal factor productivo en el avance de la economía[16], para lograr en paralelo tanto un aumento de los niveles educativos como un crecimiento económico sostenido, que aumentando la productividad y extendiendo la riqueza, tenga como resultado la reducción de los niveles de pobreza y hambre. En este sentido numerosos estudios y acciones concretas han demostrado el papel fundamental del crecimiento del sector agropecuario teniendo "repercusiones mayores en la reducción del hambre que el crecimiento urbano e industrial"[17].

 

   Un tercer campo de batalla plantearía la total redefinición o reemplazo desde postulados menos ideológicos y más solidarios de la ONU[18] y del FMI por instituciones multilaterales que relegando las viejas recetas de los economistas neoliberales para acabar con la deuda externa, que esconden graves efectos secundarios, y no transigiendo al chantaje de las "transnacionales que desangran los recursos naturales"[19] servidores del capitalismo globalizador, redefinan más justa y humanamente los planes de ajuste estructural como planes de desarrollo, no supeditando la alimentación, la vivienda, la educación, ni los servicios sanitarios a la aplicación de estos planes ni a reformas económicas relacionadas con la deuda externa, pues la persona está por encima de la economía. En este sentido rechazamos el mero objetivo socio-económico que tienen ahora organismos como el BM o el FMI, que en la práctica están para garantizar que se pague la deuda a los países ricos[20], y universalizar las repetidas recetas de reducción drástica de presupuestos sociales con restricciones de gasto en necesidades básicas de la población[21] que se dedican a reembolsar la eterna deuda, privatizaciones masivas y liberalización radical de las economías.

 

   Otra medida iría ordenada a la supresión total, salvo excepcionales situaciones de grave hambruna, de la ayuda humanitaria consistente en alimentos, por constituir un arma de doble filo muchas veces "interesada" por los efectos "indeseados" que tiene esa acción de cargarte a los productores locales y crear malos hábitos de dependencia.

 

   La lucha por un orden social más justo exige identificar y denunciar las "estructuras de pecado"[22] materialistas que arraigadas en un capitalismo salvaje cifran la realización y el bienestar humano en la opulencia, el consumismo desaforado, y la búsqueda desenfrenada de poder, placer y gloria, manteniendo otro tipo de pobreza moral y espiritual que priva de libertad: la esclavitud del hombre interior.

 

   No cabe auténtico progreso humano asentada la persona en la resignación pasiva ni en el egoísmo creciente de nuestra sociedad opulenta. Hay responsabilidad de cada persona y de las naciones ricas. Existen recursos suficientes en la tierra para alimentar a toda la población mundial aun en el caso de que se hicieran realidad las previsiones planteadas por agencias de la ONU sobre la población mundial, garantizando su seguridad alimentaria. Se impone la necesidad y urgencia de vertebrar un nuevo modelo global de justicia distributiva en virtud del destino universal de los bienes, superando los intereses del imperialismo transnacional de las multinacionales y la dictadura consumista que es en sí mismo consuntiva y aniquiladora.

 

   Son los pobres del tercer mundo los que clavan sus ojos en nuestra conciencia y nos dicen: tengo hambre.

   Durante los treinta segundos que un conductor espera a que el semáforo se ponga verde, cinco niños mueren de hambre en el mundo. Y en los tres minutos que tarda en llegar el metro o el autobús, otros 30 han agonizado de inanición.[23]

 


 

[1] Pontificio Consejo "Cor Unum". El hambre en el mundo. Un reto para todos: el desarrollo solidario. Documento. 4.10.1996, n. 5, 2.

[2] Dos mil millones de personas viven con menos de 2 dólares al día y "cada hora que pasa y sin acaparar la atención de los medios, mueren más de 1200 niños". ONU-UNDP. Informe sobre Desarrollo Humano 2005, p. 1 [en línea]. Disponible en

<http://hdr.undp.org/reports/global/2005/espanol/pdf/HDR05_sp_complete.pdf> [Fecha de consulta: 08.09.2006]. De ellos, 860 millones de niños viven "desnutridos, vendidos, explotados, enfermos". Agencia Fides. Herodes: la matanza de los inocentes continúa. Informe. 28 de diciembre de 2005; y Herodes(2): Los niños: millones de víctimas: números y situaciones. Informe. 5 de enero de 2006. Unos 100 millones de niños son niños de la calle, "malviven de lo que mendigan, roban o encuentran en la basura y esnifan descontroladamente pegamento desde muy pequeños para hacer mitigar la sensación de hambre". Obras Misionales Pontificias. Secretariado de Infancia Misionera. La infancia desfavorecida, p. 43 [en línea]. Informe. Enero 2006. Disponible en

<http://www.domund.org/Infancia/Jornada/Materiales/Informe%20Infancia%20Desfavorecida.pdf> [Fecha de consulta: 14.09.2006].

[3] Según la UNICEF el 27% de los niños menores de 5 años en países en desarrollo, lo que equivale a 146 millones de niños, tienen un peso inferior al normal. Cfr. ONU-UNICEF. Progreso para la infancia. Un balance sobre la nutrición, p. 2-3 [en línea]. Abril 2006. Disponible en .pdf <http://www.unicef.org/spanish/progressforchildren/2006n4/files/PFC4_SP_8X11.pdf> [Fecha de consulta: 08.09.2006].

[4] Pontificio Consejo para la Familia. Evoluciones demográficas: dimensiones éticas y pastorales. Documento 25.3.1994, n. 11.

[5] ONU-FAO. El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo [en línea]. Informe. 2005, p. 16. Informe completo SOFI 2005, disponible en <ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/008/a0200s/a0200s.pdf> [Fecha de consulta: 17.09.2006].

[6] Cfr. Sophie Bessis. El negocio del hambre. Madrid: Voz de los sin Voz, 2000, p. 13, 82.

[7] Pontificio Consejo "Cor Unum". El hambre en el mundo. Un reto para todos: el desarrollo solidario. Documento. 4.10.1996, n. 16.

[8] Cfr. Atilio A. Boron. "La deuda externa, veinte años después". Encuentro Mundial de Resistencia y Alternativa a la Deuda Externa, Social y Ecológica, La Habana, Cuba, 28-30 de Septiembre, 2005 [en línea]. CADTM. 3 de octubre 2005. Disponible en <http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=1665> [Fecha de consulta: 22.09.2006].

[9] "Los países ricos quieren mantener el control sobre las reservas de los recursos naturales sin que los países pobres, dueños natos de estos recursos, tengan acceso al saber y tecnologías para explotarlos en beneficio propio". Michel Schooyans. Entrevistas sobre los riesgos éticos de la globalización. Madrid: Fundación Universitaria San Pablo, 2003, p. 21.

[10] Cfr. Jean Ziegler. El Imperio de la Vergüenza. Madrid: Taurus, 2006, passim.

[11] Los ideólogos del FMI obligan a privatizar la agricultura y prescindir de los subsidios, a un tiempo que se oponen a que el Estado sea el avalista para la seguridad alimentaria. En términos humanos "estas políticas de `mercado´ dieron por resultado las muertes innecesarias de miles de individuos". Cfr. Yves Engler. "Hambrunas del Mercado" [en línea]. Z Communications. Znet. 03.07.2005. Disponible en <http://www.zmag.org/Spanish/0905engler.htm> [Fecha de consulta: 23.09.2006].

[12] Cfr. ONU-CDH. Effets des politiques d´ajustement structurel et de la dette extérieure sur la jouissance effective de tous les droit humains, en particullier des droits économiques, sociaux et culturels. E.CN 4. 2003.10.

[13] V.gr. la tasa Tobin, consistente en un porcentaje sobre el mercado especulativo de divisas aplicable en todos los mercados financieros. Cfr. Raquel Lander. "Alternativas ilusorias al 0,7%". Actualidad Económica 17.02.2005, p. 10-11.

[14] Pontificio Consejo "Cor Unum". El hambre en el mundo. Un reto para todos: el desarrollo solidario. Documento. 4.10.1996, n. 41, 2.

[15] Cfr. R. Barroso. "Cerca de 1.400 millones de trabajadores ganan menos de dos euros al día. La mitad de la población laboral del mundo no puede salir de la pobreza". ABC 10.12.2005, p. 45. Cfr. etiam OIT. Key Indicators of the Labour Market. Fourth Edition [en línea]. Informe. 2005. Disponible en <http://kilm.ilo.org/2005/press/> [Fecha de consulta: 16.09.2006]; Equipo Gandhi de educadores. La guerra del hambre. Madrid: Voz de los sin Voz, 1999, p. 53.

[16] En este sentido y en consonancia con muchos teóricos del capital humano, como Gary Stanley Becker, Premio Nobel de Economía 1992, rechazamos la proposición realizada por el Millenium Project -cfr. documentos: A Practical Plan to Achieve the Millennium Development Goals [en línea]. Disponible en <http://www.unmillenniumproject.org/reports/fullreport.htm> [Fecha de consulta: 14.09.2006]; Opciones públicas, decisiones privadas: Salud sexual y reproductiva y los Objetivos de Desarrollo del Milenio [en línea]. Disponible en <http://www.unmillenniumproject.org/documents/MP_SRH_Exec_sum_SP.pdf> [Fecha de consulta: 15.09.2006]- de implementación en los OMD para la erradicación de la pobreza del redivivo credo maltusiano que sostiene que el descenso de las tasas de fecundidad es  factor esencial para el desarrollo económico. A este respecto, actualmente el aumento de la población no constituye una amenaza, más bien al descenso de nacimientos va aparejada una serie de problemas económicos y sociales. Cfr. Philip Logman. The Empty Cradle. New York: Basic Books, 2004, passim.

[17] ONU-FAO. El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo [en línea]. Informe. 2005, p. 11. Informe completo SOFI 2005, disponible en <ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/008/a0200s/a0200s.pdf> [Fecha de consulta: 17.09.2006].

[18] Un profundo estudio de los que significa actualmente la ONU y su reforma lo encontramos en Marhyon Escobar. ONU, Reforma y Globalización [en línea]. Disponible en

<http://www.geocities.com/manesvil/onu.htm> [Fecha de consulta: 02.09.2006].

[19] Eduardo Andrade Bone. "El hambre continua azotando a los iberoamericanos" [en línea]. Solidaridad.net. Disponible en <http://www.solidaridad.net/noticias.php?not=3983> [Fecha de consulta: 04.09.2006].

[20] Son diversas las motivaciones de los diferentes gobiernos de los países desarrollados y de países emergentes del sur para generar nueva deuda. Tendríamos motivaciones socio-ambientales que bien obedecen a la opinión pública, o bien se originan en razones de tipo geoestratégico, motivaciones geopolíticas para abrir mercados o para obtener prebendas políticas, y motivaciones económicas, internacionalizar la empresa de capital nacional, con dos mecanismos que generan continuamente deuda bilateral: `ODA Credits´ y `ECAs´. Cfr. David Llistar. "¿Por qué los países del Norte generan deuda?" [en línea]. CADTM. 30 de agosto 2005. Disponible en <http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=1582> [Fecha de consulta: 21.09.2006].

[21] "Los ahorros efectuados en el marco del proceso de ajuste [para el saneamiento económico y financiero] no se han limitado a los precios alimentarios. Los presupuestos de sanidad y educación, las inversiones en infraestructuras destinadas a mejorar tanto la higiene como la conducción de agua han sido amputadas en proporciones a veces considerables". Sophie Bessis. El negocio del hambre. Madrid: Voz de los sin Voz, 2000, p. 69.

[22] Pontificio Consejo "Cor Unum". El hambre en el mundo. Un reto para todos: el desarrollo solidario. Documento. 4.10.1996, n. 59, 7.

[23] Obras Misionales Pontificias. Secretariado de Infancia Misionera. La infancia desfavorecida, p. 5 [en línea]. Informe. Enero 2006. Disponible en

<http://www.domund.org/Infancia/Jornada/Materiales/Informe%20Infancia%20Desfavorecida.pdf> [Fecha de consulta: 14.09.2006].

"ZETAPÉ" Y EL PRINCIPIO DE PETER

"ZETAPÉ" Y EL PRINCIPIO DE PETER

Miguel Ángel LOMA

 

   Que un incompetente ascienda dentro de una organización jerárquica hasta niveles inmerecidos es un fenómeno tan estudiado que incluso goza de ley propia, el llamado Principio de Peter. Por si alguien todavía lo desconoce recordaré que este Principio debe su nombre al doctor Lauren J. Peter, que lo formuló por los años sesenta del pasado siglo, tras investigar la causa que pudiera explicar por qué tantos puestos importantes son ocupados por individuos incompetentes para desempeñar los deberes y responsabilidades de sus respectivas ocupaciones. Su postulado fundamental, enunciado en la forma más básica, dice que en una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su máximo nivel de incompetencia. Ya en 1910 Ortega y Gasset había alertado sobre lo mismo: «Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes».

 

   Viene siendo habitual la invocación de este Principio para explicar el ascenso a presidente de Gobierno de un tipo como José Luis Rodríguez Zapatero, personaje tan sonriente como vacuo, cuyo mérito más conocido fue calentar un escaño en el Congreso de los Diputados durante lustros, sin causar ningún género de molestias en su partido, y ejercitando la docilidad necesaria en cada momento para ser incluido en las sucesivas listas electorales. Aún más, para muchos Zapatero constituiría un ejemplo tan clamoroso de los estudios de Peter, que incluso peligraría la conocida denominación de este Principio, susceptible de ser rebautizado con el nombre de su mejor paradigma.

   Pero aun obviando el hecho de que nuestro inefable Zetapé se viera catapultado a la presidencia por un impulso tan ajeno a las circunstancias ordinarias investigadas por Peter (como fue la onda expansiva de los atentados del 11-M), y que podría llevarnos a la conclusión de que nuestro simpático personaje no es que ascendiera a su máximo nivel de incompetencia, sino que ascendió varios niveles por encima, ¿seguro que es aplicable a Zapatero el Principio de Peter?

 

   Una primera objeción la constituiría la opinión de que en el caso de Zapatero no son aplicables los estudios de Peter porque no estaríamos en el mismo presupuesto de hecho que el doctor Lauren analizara, al  no encontrarnos ante una organización jerárquica que «asciende» al incompetente, sino que han sido los electores quienes lo ascendieron mediante sus votos. Pero a mi juicio esta opinión es errónea, porque yerra en la ubicación del presupuesto de hecho, ya que no son los electores, sino el PSOE,  partido político que lo propone como candidato, la auténtica organización jerárquica que asciende al incompetente. Así, Zapatero habría ascendido hasta su máximo nivel de incompetencia en el PSOE, y su posterior ascenso a presidente del Gobierno sería consecuencia del funcionamiento lógico del sistema partitocrático cuando se dan los requisitos mínimos esenciales: un partido poderoso con el apoyo mediático necesario (por no recordar otra vez el efecto 11-M), y un candidato sonriente, sin barriga, con pelo en la cabeza, que le dice a la gente lo que desea oír en cada momento, y que además carece de escrúpulos para pactar con cualquiera con tal de ocupar el poder.    

 

   Una segunda dificultad en la aplicación de Peter al caso ZP, mucho más consistente que la anterior, la hallaríamos en el concepto mismo de  incompetencia, que en política no es fácil de delimitar ya que cada uno juzgará según el color de su iris ideológico. Pero aun considerando el problema que encierra esta dificultad, entiendo que cabe medir la competencia o incompetencia del sujeto atendiendo a aspectos puramente objetivos conforme a las funciones de su cargo y resultados evaluables de su labor. Cesiones de soberanía por el norte y por el sur, descomposición y desgajamiento del Estado, fomento del independentismo y del guerracivilismo, legitimación de terroristas como interlocutores del Gobierno, aumento de la criminalidad y la violencia en todos los ámbitos de convivencia, aceptación del fracaso escolar como elemento sustancial de nuestro sistema educativo, «efecto Caldera» de inmigración descontrolada que generará la extensión de un sentimiento racista y xenófobo en la población española, España constituida en idílico asentamiento de las mafias de todo tipo, y paraíso de la droga y el abortismo en Occidente, etc., etc., etc., me parece que son cuestiones de entidad suficiente como para plantearnos que estamos ante «un auténtico número uno» (como lo denominarían en «La cena de los idiotas»). (Creo que en la Economía de los grandes números la cosa no va mal, pero como no soy banquero y mi economía es de números domésticos, ni siquiera ahí puedo aprobarle).

 

   Pero si tan desastrosa es la gestión zapateril, ¿no resulta incomprensible que en el PSOE, partido rebosante de cacareados intelectuales, de locuaces analistas y de catedráticas universitarias cabezas pensantes, partido arropado y patrocinado por poderosos medios de comunicación y jaleado por influyentes creadores de opinión, nadie haya detectado la gravedad de la situación actual española, ni reaccione ante la incompetencia suficientemente demostrada de su líder?

   Y es aquí donde nos topamos con el error, un error de concepto que invalida todo el razonamiento que lleva a situar a ZP en la cumbre de la incompetencia. Porque hemos estado juzgando la incompetencia zetaperina a la luz de su incompetente gestión, pero no según lo que es incompetencia para los fines de los partidos políticos que, no es otro, recordemos, que ocupar y mantenerse en el poder durante el mayor tiempo posible. Para explicarlo de una manera gráfica, es un error similar al que padecemos cuando criticamos el anuncio televisivo de un detergente porque se limita a sacar a una señora disfrutando con la blancura de su ropa al compararla con la menos blanca de su vecina. El anuncio podrá parecernos simplón en su esquema, mensaje y confección, e incluso algo miserable respecto al sentimiento que comercialmente explota, pero si cumple su objetivo (vender el detergente), el anuncio es excelente para los fines que pretende. Si Zetapé dice que su detergente lava más blanco que el del vecino, y la gente le cree y le vota, ZP cumple excelentemente con el objetivo marcado cuando el PSOE le eligió.

 

   Por eso, desde la perspectiva, naturaleza y fines de los partidos políticos, con Zapatero no estamos en absoluto ante un claro exponente del Principio de Peter, sino todo lo contrario. Y en consecuencia, es un error, muy habitual en la derecha, personalizar en Zapatero la causa de nuestra situación, imputándole la autoría de todos los males. Aunque la incompetencia zapateril sea tan clamorosa como osada y paseada, el principal culpable de todo lo que nos está sucediendo es la organización jerárquica que lo ascendió y lo mantiene en la cúspide: el PSOE, el partido más poderoso, con mucho, de España; y esto explica porqué ningún socialista, salvo algunos pocos militantes cada vez más «quemados» y peor mirados en su partido, se atreve a denunciar las desnudeces intelectuales y morales de un sujeto que no se corta un pelo en pasearse in púribus por medio mundo.

   Me temo que esta conclusión es bastante decepcionante, pero así funciona la partitocracia por muy lamentable que resulte; un sistema que nos han dado a nosotros mismos, y que, en la práctica, secuestra, adormece y atonta la voluntad popular, haciéndola capaz de encumbrar a cualquier incompetente integral a las más altas responsabilidades de gobierno, siempre que el incompetente proceda de un partido que disponga de todos los medios idóneos para saber venderlo ante las urnas, y para presentarnos su desastrosa gestión como modelo de política triunfal sobre las fuerzas de la reacción.

   Reformar el actual exclusivismo de los partidos políticos como autoproclamados representantes del pueblo, y abrir la representación a otro tipo de entidades y asociaciones mucho más representativas, más naturales y cercanas al elector, debiera ser el objetivo de cualquier sistema político que pretenda definirse como auténticamente democrático en el siglo XXI. Mientras el sistema partitocrático siga asfixiando la concepción y parto de un sistema más acorde con nuestros tiempos, que la nefasta y obsoleta partitocracia que «disfrutamos», sólo desastres extremos que afecten a los bolsillos de los electores, o escándalos de magnitud astronómica que no puedan llegar a ocultarse, pueden desembocar en la remoción del incompetente por el partido que lo arropa, defiende y mantiene.

ZAPATERO DIMISIÓN

ZAPATERO DIMISIÓN

Francisco TORRES

 

   Mucho antes de que José Luis Rodríguez Zapatero ganara las elecciones, merced al aprovechamiento y la manipulación política de los atentados del 11M, el socialismo había decidido variar su línea política en materia autonómica, estatutaria y antiterrorista. El nuevo socialismo liderado por Rodríguez Zapatero estaba decidido a romper, en muchos puntos, lo que había sido su tradición. Este cambio de política se hizo evidente cuando comenzó el proceso de sustitución de Redondo Terreros por Pachi López; un hombre menos independiente y en mayor sintonía con la nueva imagen del socialismo progresista defendida por Rodríguez Zapatero.

   El Partido Socialista Obrero Español, de forma pública, mantenía el denominado Pacto Antiterrorista, el acuerdo PSOE-PP sobre esta materia, y, aunque con reticencias, la Ley de Partidos. Sin embargo, tal y como se ha puesto de manifiesto en los últimos meses, el socialismo había iniciado contactos con el mundo abertzale para sondear las posibilidades de negociación con la banda terrorista ETA. Cuando Rodríguez Zapatero concurrió a las últimas elecciones ya tenía las líneas maestras de lo que iba a ser su nueva opción política. El inesperado triunfo electoral del PSOE, resultado directo de la incapacidad del PP para gestionar la crisis provocada por los atentados del 11-M y de la campaña de manipulación socialista, no hizo más que sacar a la luz esta nueva política. Lo que era una estrategia de oposición se convirtió en política de gobierno.

 

   Rodríguez Zapatero, en la presentación de lo que iban a ser las líneas maestras de su gobierno, profundizó en la idea de "la Paz". El concepto de paz del presidente del gobierno tenía y tiene una lectura internacional y una lectura nacional. Internacionalmente, trufado por un demagógico antiamericanismo, "la Paz" se conseguiría a través de su gran propuesta: la Alianza de Civilizaciones. Desde un punto de vista nacional "la Paz" pasaba por el fin de ETA. Para Rodríguez Zapatero la consecución de la Paz, en los términos expuestos, o, al menos, los avances hacia la misma serían los avales que le posibilitarían alcanzar la mayoría absoluta en los nuevos comicios. Probablemente, estimaba que con ello conseguiría convertir al socialismo en el partido hegemónico del sistema que sólo, muy esporádicamente, cedería el poder a la oposición.

   Cuando José Luis Rodríguez Zapatero anunció su decisión de negociar con la banda terrorista, siempre que lo autorizaran las Cortes, lo hacía con cartas marcadas y siendo consciente de que el proceso había comenzado meses antes. Pese a las palabras medidas que el presidente siempre utiliza a nadie escapaba que se abría una negociación netamente política ordenada a partir de tres elementos: primero, el cambio del marco político, incluyendo en el mismo una redefinición del modelo autonómico que pudiera compatibilizar las propuestas políticas de ETA-Batasuna con un aparente mantenimiento del modelo constitucional; segundo, el anuncio del fin de las acciones terroristas; tercero, la puesta en marcha de una política de concesiones por parte del gobierno en lo referente a los presos, los juicios pendientes y la persecución judicial y política de ETA y el mundo abertzale.

 

   José Luis Rodríguez Zapatero contaba, para contrarrestar la repulsa que este tipo de política pudiera despertar en amplias capas de la ciudadanía, independientemente de que fueran votantes de cualquiera de las opciones políticas, contaba con el inmenso poder de la red mediática que apoya al socialismo y con la demagógica utilización de la falta de víctimas. Durante meses, cada vez que se ponía en duda la viabilidad del llamado "proceso de Paz", el presidente del gobierno reiteraba que ETA llevaba casi tres años sin matar. La oposición que pudiera presentar el Partido Popular a su iniciativa nunca fue motivo de preocupación para el presidente del gobierno; consideraba que ésta quedaría anulada por la propia dinámica de la negociación y porque, más tarde o más temprano, Mariano Rajoy tendría que, como en otras ocasiones, ceder. Lo único que no contaba en los planteamientos de Rodríguez Zapatero era la movilización ciudadana, la movilización de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Hasta tal punto ha sido un elemento decisorio que el socialismo ha intentado anular a la AVT recurriendo a candidatos alternativos o al fomento de asociaciones paralelas.

 

   Optimismo y buenismo han sido los adornos con los que el José Luis Rodríguez Zapatero ha tratado de vender el caramelo envenenado de la "negociación" con ETA. Jugando con las palabras, una y otra vez, ha engañado o intentado engañar, de forma sistemática a los españoles. Refugiado en la propaganda y en los medios, secundado por las intervenciones de Rubalcaba y de Fernández de la Vega, ha creído que podría ir contra la evidencia y negar, una y otra vez, que el gobierno no sólo estaba negociando con la banda sino que, además, estaba cediendo ante ella.

   Fue una decisión personal de José Luis Rodríguez Zapatero la que unió una parte importante de su futuro político a la negociación con ETA; una decisión personal que no provocó una fractura interna en el socialismo porque éste estaba en el poder y porque el presidente, con la frialdad que le caracteriza, ha procurado ir laminando todos los obstáculos internos. José Luis Rodríguez Zapatero creía que sería suficiente para conseguir el "fin de la violencia" con: la reforma autonómica; la admisión del término nación; la aplicación del viejo ofrecimiento de paz por presos y con la legalización de Batasuna. Y estaba dispuesto a llevar hasta el último extremo esta opción. Sin embargo, víctima de sus propias palabras, víctima de su propia decisión, una vez iniciada la negociación lo apuntado resultaba insuficiente; entre otras razones porque el presidente esperaba hacer las concesiones de forma pausada, compensando su impacto negativo en la opinión pública con gestos por parte de la banda y del mundo abertzale. La banda terrorista, por el contrario, demandaba que primero se hicieran las cesiones. Las condiciones habían sido puestas por escrito, tal y como se reveló hace unos meses. Igualmente ETA fijó los plazos. Un plazo que se había cumplido en noviembre y que fue ampliado hasta principios de enero.

 

   El planteamiento político de José Luis Rodríguez Zapatero ha chocado con el planteamiento "militar" de ETA y de la propia Batasuna. Conscientemente, Rodríguez Zapatero, prescindió de la percepción que ETA y Batasuna tenían de la situación política. Una percepción claramente expresada por Arnaldo Otegui cuando afirmó: "Vamos ganando".  Fue una irresponsabilidad de Rodríguez Zapatero el ignorar que ETA y Batasuna afrontaban la "negociación" desde una posición de fuerza, porque era el Estado el que quería negociar, porque el socialismo llevaba mucho tiempo buscando el modo de negociar. El propio planteamiento de la "negociación" reconocía implícitamente esta realidad al ser la banda quien controlaba la agenda y hasta imponía el lenguaje y las formas. El socialismo y el presidente del gobierno eran los responsables de haber variado el marco. El tiempo de la persecución policial, judicial y política, el tiempo del aislamiento del mundo abertzale, tocaba a su fin. Incluso podría reconducirse la situación de una Batasuna que figuraba en las listas de organizaciones reconocidas por la comunidad internacional como terroristas.

 

   Desde los inicios del eufemísticamente llamado "proceso de Paz", José Luis Rodríguez Zapatero ha faltado a la verdad y a sus promesas. En su compromiso de gobierno, el presidente marcó en su agenda la "negociación" como eje de su política antiterrorista. Puso, como salvaguarda, como contramedida, la anuencia del Parlamento y el anuncio por parte de ETA del abandono de las armas. Ninguna de estas premisas fue cumplida. El presidente del gobierno ha marginado al Parlamento; olvidó su promesa y se limitó a dar una rueda de prensa, sin preguntas, para comunicar que la "negociación" estaba en marcha. Tampoco fue fiel a su palabra de iniciar la "negociación", aunque se disfrace de contactos directos o indirectos, cuando ETA abandonara las armas. De ese planteamiento se pasó a la simple comprobación de las intenciones de la banda de no recurrir a la violencia. La propia ETA fue la que escogió la fórmula: "el alto el fuego permanente". Ni tregua, ni paz.

   Frente a la política de cesión que el gobierno ha mantenido durante meses, en correspondencia con la demanda de gestos por parte de la banda y de batasuna; frente al apoyo al gobierno de la izquierda comunista, del nacionalismo y de algunos sectores de la progresía mediática, se alzó la voz de quienes consideraban que se había entrado en un proceso de rendición ante la banda. La voz de quienes entienden que con una banda terrorista el Estado no puede negociar, porque cuando lo hace comienza a perder su legitimidad y a poner en peligro el Estado de Derecho. El gobierno, durante estos meses, ha perdido también la batalla de la opinión pública. Las sucesivas manifestaciones de la AVT contra la negociación con la banda que han movilizado, de un modo u otro, a millones de personas; la indignación que ha causado la actitud de los terroristas que comparecían a juicio; la impresión de que el gobierno tenía la intención de reducir las penas a los terroristas e incluso amnistiarlos han sido, asimismo, ignoradas por José Luis Rodríguez Zapatero. Incluso ha fracasado a la hora de tratar de vincular la contestación popular a la estrategia política del Partido Popular, sobre todo cuando también el Partido Popular ha ido a remolque de esa rebelión ciudadana.

 

   Durante meses, inútilmente, se ha recordado cuál ha sido la suerte de las diversas negociaciones que todos los partidos, desde el PP al PSOE pasando por la desaparecida UCD, han sostenido con la banda. Negociaciones, contactos, diálogos que se han arrojado a la cara, mutuamente, PP y PSOE.

   La historia demuestra que ETA ha aceptado negociar, dialogar o cambiar impresiones cuando se ha encontrado, utilizando sus términos, prácticamente derrotada. Lo ha hecho tras un proceso de desarticulación y detención de comandos, de ruptura de su infraestructura política y económica. Estas conversaciones, a lo largo de las tres últimas décadas, son las que le han permitido rearmarse y reestructurarse. Todas las negociaciones han dado oxígeno a la banda. Querer obviar esta realidad es un error que han cometido tanto los gobiernos del PSOE como los del PP; pero que la izquierda no parece querer enmendar. Esto ha sido así porque los dos grandes partidos nunca han considerado que el objetivo estratégico, la destrucción de ETA, se pudiera lograr con la acción policial y judicial. Ésta ha sido considerada siempre un instrumento táctico, la acción que obligaría a la banda a reconocer su derrota impulsándola a negociar. Planteamiento al que, de un modo u otro, ninguno de los dos grandes partidos ha renunciado: si ETA deja las armas habrá negociación.

   El doble argumento del gobierno para mantener abierta la negociación, no se hará ninguna cesión política y es evidente la decisión de la banda de no actuar, se ha ido desmoronando sin que éste lo quisiera admitir. La premisa de que ETA debería demostrar que su "alto el fuego" era real pronto se desmoronó: cartas de extorsión al empresariado, robo de armas, reorganización de comandos e incremento de la kaleborroka. El gobierno simplemente prefirió no considerar estas acciones como terroristas por lo que no afectaban a la "negociación" al "proceso de Paz".

   Tanto la opinión ciudadana como la oposición consideraron que el gobierno estaba cediendo ante la banda terrorista. Las nuevas orientaciones de la Fiscalía General, la polémica sobre el caso del terrorista de Juana Chaos, la reducción de las peticiones de condena, la reactivación de Batasuna, la semilegalización de Batasuna y el intento de internacionalizar la cuestión llevando el tema al Parlamento Europeo fueron muestras evidentes de que se estaban haciendo concesiones.

 

   Frente a las críticas, José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Interior, el portavoz López Garrido y la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, se escudaron una y otra vez en los avances hacia "la Paz"; en la buena marcha del proceso y en el hecho de que no había atentados. Esto justificaba la estrategia del gobierno y deslegitimaba tanto a la oposición como a las víctimas o la rebelión ciudadana.

   Todo este castillo de se desmoronó con el atentado de ETA en Barajas. Un atentado terrible, perfectamente escogido, en el que sólo la experiencia y la providencia evitaron que las víctimas mortales se contaran por decenas. Un atentado que se producía tras desoír las advertencias, pese a que desde hace algún tiempo el sistema de escoltas estaba en alerta.

   José Luis Rodríguez Zapatero tuvo la oportunidad de comparecer ante los medios para reconocer su error; para asumir su responsabilidad; para anunciar una batería de medidas inmediatas; para explicar a los ciudadanos que ponía punto final a las cesiones y que cerraba el capítulo de la negociación y que, naturalmente, el entorno político de ETA, Batasuna, continuaría en la ilegalidad. Prefirió, con palabra medida, utilizar el término suspender y no cerrar la negociación. Rodríguez Zapatero, con el parking de la Terminal 4 hundido, con dos posibles víctimas mortales, volvió, como si nada hubiera pasado, al punto de partida: no volvería a negociar hasta que la banda diera muestras inequívocas de renunciar a la violencia. Todo ello porque, según se ha sabido, el gobierno se puso en contacto con Josu Ternera, encargado por ETA de la negociación, para evaluar la situación del "proceso" tras el atentado. Dos días después, presionado por la indignación popular, el gobierno igualó el término suspender al de romper, pero nada más.

 

   José Luis Rodríguez Zapatero, recurriendo a su críptico lenguaje habitual no ha puesto fin a la negociación, sólo ha puesto un punto y a parte. No es difícil aventurar que, en los próximos meses, tratará de transformar en Pacto Antiterrorista en un nuevo instrumento para la negociación; buscará desactivar la protesta ciudadana marginando a la AVT, de ahí la inmediata resurrección de la asociación de la señora Manjón pidiendo que las víctimas estén fuera de la discusión política; disfrazará con palabras la falta de medidas concretas, así se ha apresurado a actuar Rafael Simancas promoviendo mociones por la unidad contra el terrorismo en todos los Ayuntamientos de Madrid. Después... una vez pasado el temporal... ya veremos.

 

   La realidad es que quien decidió que la negociación con una banda terrorista era uno de los grandes ejes de su "opción por la Paz", quien desoyó conscientemente las evidencias de que ETA no había renunciado a la violencia, quien ha cedido constantemente a las exigencias de los terroristas, quien tiene la demostración física de su fracaso en el amasijo de cemento, acero y vidas que es el aparcamiento de la T-4, sólo tiene como opción lógica dimitir.

LA DIMISIÓN DEL "NÚMERO TRES" DEL CNI Y LA DESMORALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

LA DIMISIÓN DEL "NÚMERO TRES" DEL CNI Y LA DESMORALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

Eugenio PORDOMINGO

 

   El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha afirmado en su última comparecencia que ni él ni nadie en el ministerio de Interior se esperaban que se pudiera producir algo similar a lo acaecido en el aeropuerto de Barajas. Se refería, por supuesto, al grave atentado de ETA del día 30 de diciembre.
   Las afirmaciones de Rubalcaba de que "no se podían imaginar algo así", contrastan con algunos hechos. Por ejemplo, el "número tres" en el CNI (Centro Nacional de Inteligencia), Miguel Sánchez, presentó su dimisión unos días antes de producirse el atentado de Barajas "por desacuerdo con la política antiterrorista" del Gobierno. Eso es al menos lo que el domingo pasado afirmaba Casimiro García-Abadillo en un amplio reportaje en las páginas del diario El Mundo. Según cuenta ese diario, la "desmoralización" cunde entre la élite de los agentes que se dedican a la lucha antiterrorista, debido a la "inacción del Gobierno contra ETA".
   Esa desmoralización, según mi modesto punto de vista, procede no solo de la "inacción contra ETA", sino de otros hechos, entre los que yo destacaría, por orden cronológico, cuatro:

 

   Primero, asesinato en octubre de 2003 del responsable del CSID en Irak, a la puerta de su residencia en la ciudad de Bagdad.

   Segundo, la muerte de siete agentes del CNI, en una extraña emboscada, acaecida pocos meses después y en la misma zona.
   Tercero, la "muerte" del GEO, Francisco Javier Torronteras, ocurrida en el piso de Leganés donde, supuestamente, se inmolaron varios islamistas que pudieron haber tomado parte en la masacre del 11-M. Respecto a la extraña, inexplicable e inexplicada muerte del agente Torronteras, comentamos lo siguiente: "Es más, la tumba del GEO fue profanada el lunes 19 de abril, en el cementerio Sur. Allí, unos desconocidos sacaron su cadáver del nicho donde se encontraba y lo trasladaron cientos de metros (700), donde le prendieron fuego. Hasta ahora no se ha sabido más de este macabro asunto. Sobre ese cadáver, totalmente calcinado, sí se hizo la autopsia, no antes".
   Y cuarto, el "chivatazo" policial que permitió a la organización terrorista ETA librarse de un cerco que se estaba llevando a cabo contra una de sus redes de extorsión, pudo ser el último, de momento, detonante de esa "desmoralización" a la que alude el diario El Mundo.

 

   No hay que dejar de lado la "politización", las "dos Españas", que la política del Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, está trasladando también a nuestros cuerpos de Seguridad e información. Nombramientos llevados a cabo más en razón de la afinidad política que profesional, además de perder el tiempo en "rastrear" lo que hace la escuálida oposición ecuatoguineana, o el Frente Polisario, por poner dos ejemplos, restan recursos, eficacia y credibilidad a nuestros servicios de inteligencia.
Pero, lo que es peor, la desmoralización se va extendiendo como una mancha de aceite que lo impregna todo entre el resto de la sociedad española. Habrá que esperar que de esa desmoralización surja el ánimo y el entusiasmo que necesitamos. Como dejó dicho Don Benito Pérez Galdós: "Así como de la noche sale el claro día, de la opresión nace la libertad".