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Bitácora PI

LA POLÍTICA ES EL ARTE DE HACER POSIBLE LO NECESARIO

LA POLÍTICA ES EL ARTE DE HACER POSIBLE LO NECESARIO

Alberto BUELA

 

   Desde Gottfried Leibniz (1646-1716), el último sabio completo que dio Occidente, pues se destacó con aportes e invenciones originalísimas en teología, filosofía, matemática, física, biología, derecho, geología, astronomía, ingeniería, ciencias de la información, historia y filosofía. De este último gran sabio, quien totalizó el saber de su tiempo en una sola  persona, repetimos a menudo su definición de la política como el arte de lo posible. Los manuales al uso de esta nueva ciencia: la politología, practicada por los cientistas políticos o politólogos la dan como un hecho ciento, como una verdad que cae por su propio peso. Como algo sabido, como evidente y sin mayores consideraciones.

   Tuvieron que pasar casi 250 años para que un pensador político de fuste, hoy demonizado, como Charles Maurras (1868-1952), revisara críticamente dicha definición, y  así propusiera definir la política como el arte de hacer posible lo necesario. Es que Maurras piensa la política como ciencia arquitectónica de la sociedad, la piensa como el saber anterior a todo otro saber y fundante, su expresión más conocida es politique d´abord, la política antes que nada.

 

   Observemos cómo la categoría de lo necesario, esto es, aquello que no puede ser de otra manera, agregada a la de posible,  libera a la política de su carácter idealista o ilustrado para trasladarla hacia un realismo político, encarnando sus acciones en los problemas y en las cosas mismas. En Argentina Evita supo realizar un juicio similar al declarar públicamente: Allí donde hay una necesidad hay un derecho. Y éste es el fundamento último de todo realismo político, la vinculación de lo posible a lo necesario.

 

   Este anclaje de lo posible en lo necesario, esta búsqueda de dar satisfacción a aquello que se necesita, este tener en cuenta las condiciones real-concretas del fenómeno político es la norma que guía a todo el denominado realismo político que ha tenido en el siglo XX expositores de la talla de Schmitt, Morgenthau, Freund, Maranini, Miglio, Fernández de la Mora, Waltz, Arón, Maffesoli, entre otros.

   Un estudioso destacado y brillante sobre estos temas, Alessandro Campi ha definido el realista político así: "no es conservador ni reaccionario, no defiende el status quo y mucho menos añora el pasado. El verdadero realista utiliza la historia no sólo para comprender mejor el pasado sino también, y sobre todo, para representarse mejor el futuro y posee la conciencia de que nada es eterno en política" [1] .  Es que la política como el arte de hacer posible lo necesario para una comunidad nos está obligando a realizar las acciones conducentes y no simplemente declamativas o ilusorias.

 

   El filósofo español no conformista, Gustavo Bueno, nos ilustra con su último libro, Zapatero y el pensamiento Alicia, acerca de esta distinción fundamental entre política realista e ideología ilustrada. Esta discriminación  nos obliga a pensar a partir de nuestras necesidades y de la necesidades de los otros. No podemos diluirnos en un accionar inoperante en vista a utopías tan caras a la modernidad y la mentalidad ilustrada.

   Otro filósofo, Max Scheler, sostuvo que sabemos de la existencia de la realidad por su impulso de resistencia. Está ahí  y no nos deja pasar. Así la necesidad en política es aquello que está ahí, que reclama nuestra acción para poder sobrellevarla y superarla. Y en eso consiste la política "en hacer posible lo necesario", de lo contrario nos podemos quedar y demorar en la sola y mera posibilidad de lo posible.

Es cierto que el llamado a la necesidad recorta en la acción política a la utopía pero, también es cierto, que esta necesidad es la que le da encarnadura a esa misma acción. La vinculación entre lo posible y lo necesario, la dependencia de la primera categoría respecto de la segunda es una de las intuiciones más geniales de la politología contemporánea, debida al genio del penseur de Martigues.[2]

 


 

[1] Campi, Alessandro: El realismo político ante la crisis de estatalidad, en revista Empresas Políticas N° 2, Murcia, 2003, p. 19

[2] Quien desee profundizar el tema está obligado a consultar el libro del silenciado filósofo Pierre Boutang: Maurras, la destinée et l´oeuvre, Plon, París, 1984

EE.UU.: AUMENTA EL NÚMERO DE POBRES

EE.UU.: AUMENTA EL NÚMERO DE POBRES

Renato VILACIS 

 

   Muchos factores influyen para que el abismo entre los estadounidenses que tienen y los que no tienen asuma proporciones cada vez más marcadas, y en ese proceso, aumenta la proporción de quienes caen en la extrema pobreza, ahora a niveles nunca antes en los últimos 32 años, según la prensa de la Unión.

   Los McClatchy Newspapers, sobre la base de las estadísticas del último Censo (2005), encontraron 16 millones de ciudadanos en la extrema pobreza, definida como una familia de cuatro personas con ingreso anual de menos de 9.903 dólares. En igual sentido son considerados aquellos individuos con ingresos por debajo de 5.080 al año. El Censo 2005 reveló que la extrema pobreza había crecido un 26% desde 2000 hasta entonces y ahora representa un 43% de los 37.000.000 de pobres.

   Los incrementos de personas en extrema pobreza fueron notables en 65 de 215 condados grandes y en 28 de los 50 estados. Los estudios indican que la pobreza extrema no crece sólo en áreas urbanas y se extiende a las rurales y los suburbios. Por paradoja, la economía estadounidense se ha expandido y la productividad creció a cámara rápida desde la recesión de 2001, pero los salarios y los empleos se han quedado atrasados.

 

   En los últimos cinco años, el ingreso medio de las familias con edad laboral ajustado por la inflación ha tenido una caída sostenida y, desde 2000, los ciudadanos extremadamente pobres aumentaron más que cualquier otro segmento de la población. "Lo que vemos es un crecimiento dramático de la extrema pobreza", declaró Steven Wolf, de la Virginia Commonwealth University, uno de los autores de un estudio sobre el tema en la American Journal of Preventive Medicine.

   Estos datos reflejan "cuán difícil es para los trabajadores de baja calificación salir de la pobreza en un mercado laboral inestable que favorece a los adiestrados y educados", señaló un artículo de McClatchy Newspapers. ¿Quiénes son los pobres en extremo? Las estadísticas señalan que uno de cada tres es un joven de menos de 17 y que dos tercios son mujeres. Las familias encabezadas por una mujer con hijos acaparan una parte considerable de este sector.

   Los blancos representan 67% con 10.300.000 de pobres en extremo, pero entre los negros (4.300.000) y los hispanos (3.700.000) el resultado es desproporcionado. Los negros son tres veces más propensos a la extrema pobreza y los hispanos dos veces. Washington DC tiene el 10,8% de concentración de pobreza extrema, la mayor nacional, incluso por encima de áreas devastadas por los huracanes como Mississippi (9,3%) y Louisiana (8,3%).

   En términos territoriales, según el Buró del Censo, la pobreza extrema se concentra en California ( 1.900.000 de personas), Texas (1.600.000), Nueva York (1.200.000), Florida (943.670) e Illinois (681.786). La lista del Censo sobre los 10 más afectados se completa con Ohio (657.415), Pennsylvania (618.229), Michigan (576.428), Georgia (562.014) y Carolina del Norte (523.511).

   En 2006, la línea de pobreza para un individuo fue trazada por las autoridades federales en 5.244 dólares anuales y quienes la padecen tienen que residir en barrios con altas tasas de criminalidad y con cupones de alimentos y ayuda de sus familiares. David Jones, presidente de Community Service Society de la Ciudad de Nueva York, subrayó que en el grupo de personas de pobreza extrema hay muchos que apenas tienen habilidad para trabajo pesado.

   Esta condición es más aguda mientras más cerca se está de la frontera con México y en algunas áreas del Sur, con 6.500.000 de personas, aunque también hay un auge en el Medio Oeste y el Nordeste. Para Michael Tanner, director de Estudios de Salud y Bienestar del Instituto Cato, considera que "lo que parece ocurrir es que, a largo plazo, se tiene una subclase permanente significativa que no recibe el impacto de las políticas contra la pobreza".

   Pero Arloc Sherman, del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas, piensa que "lo que dicen las estadísticas es que más y más madres solteras pierden sus empleos y no caen en una red de seguridad". Se trata -puntualizó Sherman- de alrededor de 1.100.000 familias en las que se cuentan por lo menos 2.100.000 niños inmensamente pobres.

 

   Más personas en Estados Unidos viven con 8.000 dólares anuales por encima o debajo de la línea de pobreza y que los ven disminuir en lo que ha dado en llamarse "efecto vertedero", debido a diversos factores, entre ellos, las secuelas de los huracanes. La Encuesta del Buró del Censo sobre Ingreso y Participación en Programas apunta que en un mes dado, apenas el 10% de los estadounidenses en extrema pobreza recibieron la Asistencia Temporal para Familias Necesitadas en 2003, el último año disponible. Paralelamente, sólo el 36% recibieron estampillas de alimentos y, aunque estas reducciones pudieran indicar cansancio o frustración, otros índices de la extrema pobreza como la violencia, la falta de salud y educación.

   En Estados Unidos se registran las más elevadas tasas de pobreza para niños, adultos individuales y familias entre 31 estados industrializados, según el Estudio de Ingresos de Luxemburgo. Esas investigaciones comenzaron hace 23 años y, desde entonces, la Unión ha sido el país de peor actuación entre esos 31 países, como lamentó Timothy Smeeding, ahora al frente del Centro para Investigación de Política de la Universidad de Rochester.

   Mark Rank, de la Universidad de Wisconsin, afirma que uno tercio de los estadounidenses experimentará un año completo de extrema pobreza en algún momento de su vida adulta y, cuando la edad se limita a 20-75, la proporción es del 58%. Cuando se trata de personas de 20 a 65, quienes acuden a un programa de asistencia pública llegan a dos tercios y de ellos, el 40% los necesitarán por cinco años o más, y eso sin contar a los inmigrantes. Rank escribió hace poco, según McClatchy Newspapers, que "al parecer para la mayoría de los estadounidenses el problema no es si padecerán pobreza sino cuándo. En resumen, la pobreza se ha convertido en una rutina". Y precisó que "si esos patrones continuarán durante toda la primera década de los 2000 y más allá es difícil de decir. Pero hay pocas razones para pensar que la tendencia se invertirá pronto". Aunque los neoconservadores pretextan que el problema no es tan grave, expertos como Sherman aseguran que los muy pobres tienen grandes problemas para pagar sus cuentas, "otra señal de que el asunto es real y preocupante". El profesor de la San Jose State University, Scott Myers-Lipton, en su libro "Soluciones Sociales a la Pobreza", presenta una serie de propuestas y programas de las bases a las elites para resolver el problema de que la nación más rica tenga la mayor pobreza. Esa tasa, en la actualidad, se calcula oficialmente en el 12,5%, pero pudiera ser mucho mayor y tocar a unos 50 millones de ciudadanos estadounidenses y, si se olvida la historia, es probable que se repitan los altos costos de la pobreza. Myers-Lipton aporta material muy útil, pero limitado a Estados Unidos y no aborda otros programas contra la pobreza, como el Grameen Bank para micro-créditos, que le valió el Premio Nobel de la Paz en 2006 a su creador Muhammed Yunus, de Bangladesh.

 

   Tampoco hay referencias a países nórdicos, Cuba, Venezuela, Japón, y otros lugares cuyas experiencias han sido positivas para reducir o eliminar los peores ángulos de la pobreza o algunas dentro de Estados Unidos mismo. Todas ellas, proponen los expertos, deben ser estudiadas y puestas en vigor adecuadamente tan pronto como sea posible, para librar a la humanidad del flagelo de la pobreza.

LA LEYENDA NEGRA ANTICATÓLICA Y ANTIHISPANISTA

LA LEYENDA NEGRA ANTICATÓLICA Y ANTIHISPANISTA

Álvaro DE MAOTURNA

 

   La leyenda negra es, a la vez, anticatólica y antiespañola. Se generó y se desarrolló en Inglaterra y Francia: primera y principalmente en Inglaterra, en el curso de la lucha entre España y la Inglaterra de los Tudor. El antihispanismo llegó a ser parte integral del pensamiento inglés. Escritores y libelistas se esforzaron por inventar mil ejemplos de la vileza y perfidia española, y difundieron por Europa la idea de que España era la sede de la ignorancia y el fanatismo, incapaz de ocupar un puesto en el concierto de las naciones modernas. Tal idea se generalizó por la Europa secularizada y petulante del oscurantismo "ilustrado" y enciclopedista, señalando a la Iglesia como causa principal de semejante "degradación" cultural española. Esta idea se difundió después por todo el ámbito anglosajón y naturalmente entre los yanquis.

 

   El buen historiador norteamericano William S. Maltby, entre algunos otros, en su bien documentado libro titulado "La Leyenda Negra en Inglaterra" (1982), dice esto: "Como muchos norteamericanos, yo había absorbido el antihispanismo en películas y literaturas populares, mucho antes de que este prejuicio fuese contrastado desde un punto de vista distinto en las obras de historiadores serios, lo cual fue para mí toda una sorpresa; y cuando llegué a conocer las obras de los hispanistas, mi curiosidad no tuvo límites. Los hispanistas han atribuido, desde hace mucho tiempo, este prejuicio y sentimiento mundial antiespañol a las tergiversaciones de los hechos históricos, cometidas por los enemigos de España".

   Los cínicos agentes panfletistas de la leyenda negra -cínicos por cuanto acusan a España de vilezas y crímenes que sólo ellos cometieron- y sus respectivos pueblos que asimilaron borreguilmente el fanatismo antiespañol, en particular el mundo anglosajón, no sólo tergiversaron la Historia española y la grandeza de la empresa española en América, sino que a la vez silenciaron sus propios sistemas coloniales que, del siglo XVII al XIX, exterminaron casi por completo a los aborígenes de Norteamérica y sometieron a tantos pueblos africanos, asiáticos y oceánicos a una casi total esclavitud. Silencian la permanencia actual de las razas aborígenes en los países colonizados por España, así como el intenso mestizaje que desmiente toda mentalidad racista. Y también, naturalmente, silencian que las intervenciones pontificias en defensa de los indígenas obedecieron a peticiones de la Corona española que, ya con anterioridad, había dictado normas humanitarias como esa gloria jurídica de España que son las leyes de Indias y el Derecho de Gentes.

   Hay ahora una caterva de pseudo intelectuales dóciles a las viles corrientes ideológicas que hoy se venden, que quisieron generar una extraña sensación de mala conciencia, de recuerdo molesto, como de historia vergonzante. Intención más torcida aún, es la que pretende borrar cualquier huella de Dios en este muy noble y bellísimo acontecimiento realizado por los españoles... Todos los Papas han tenido menciones muy honoríficas para la singular acción evangelizadora y civilizadora de España en el mundo. Juan Pablo II, ha insistido muy reiteradamente en esta hermosa realidad; y en su visita a España en Santiago de Compostela, el 19 de agosto de 1989, destacó con gran amor y claridad la enorme proyección espiritual y cultural positiva del Concilio III de Toledo, y entre otras cosas dijo: «En más de una ocasión he tenido la oportunidad de reconocer la gesta misionera sin par de España en el Nuevo Mundo». Y en su despedida en Covadonga afirmó: «Agradecemos a la Divina Providencia, a través del corazón de la Madre de Covadonga, por este gran bien de la identidad española, de la fidelidad de este gran pueblo a su misión. Deseamos para vosotros, queridos hijos e hijas de esta gran Madre, para España entera, una perseverancia en esta misión que la Providencia os ha confiado».

 

   Cabe otra consideración, altamente significativa, sobre la leyenda negra. Sólo España tiene leyenda negra y no la tiene, en cambio, ninguna nación del ámbito protestante; ¿por qué? Sólo existe una posible respuesta. La importancia española en el mundo llegó a ser enorme durante los siglos XVI al XVIII. Su influencia cultural, política y militar fue universal y benéfica para el Orbe porque todas sus acciones estuvieron inspiradas y movidas por la doctrina y el espíritu católico. Pero después triunfó la herejía y el error en gran parte del mundo económicamente fuerte de Occidente, con su espíritu protestante y racionalista. Y fue naturalmente este mundo triunfante del error y del antihumanismo el autor del prejuicio mundial, injusto e inicuo, que se llama leyenda negra, la cual es sólo y a la vez anticatólica y antiespañola. No existe en cambio leyenda negra enemiga de las potencias protestantes. Este hecho tiene una significación decisiva para cualquier mente honrada que pretenda valorar con justicia los hechos históricos de las naciones.

   No existiría leyenda negra si España no hubiera sido tan importante en el mundo, o si hubiera traicionado la Verdad como lo hicieron las demás potencias, en lugar de servirla heroicamente como España lo hizo. Fue justamente en el ambiente protestante donde se generó la llamada leyenda negra, que marcó durante un tiempo no pocos estudios historiográficos, concentró prevalentemente la atención sobre aspectos de violencia y explotación que se dieron en la sociedad civil durante la fase sucesiva al Descubrimiento. «Prejuicios políticos, ideológicos y aun religiosos, han querido también presentar sólo negativamente la historia de la Iglesia en este continente» (Juan Pablo II en Santo Domingo).

 

   La leyenda negra, con una valoración de los hechos no iluminada por la fe, ha dejado un ambiente de absurdo sentimiento de culpa en algunos españoles, que se manifiesta en un querer desvirtuar la grandiosa empresa en sus motivos esenciales de evangelización y civilización, en la pérdida de la perspectiva general de la obra, con la consiguiente trivialización de los méritos individuales y colectivos, y en la falta de valoración de la hondura y anchura de las conversiones. Querría esto decir que nos se ha captado lo que es Hispanoamérica. Por disposición de la Providencia Divina, los pueblos que fueron conquistados, al convertirse a la fe y recibir la cultura cristiana en lengua de Castilla, no se conservaron como tales pueblos primitivos, sino que dieron lugar a la nación hispanoamericana, que es heredera de ellos tanto como lo es de España. Para esta empresa ha tenido Juan Pablo II el más reciente aliento, en ese «¡Gracias,España!, porque la parcela más numerosa de la Iglesia de hoy, cuando se dirige a Dios, lo hace en español.» Y entre las mil cosas grandes, dio vida a las Universidades más antiguas del continente americano.

 

   Casi todos los Papas han hecho, en algún momento, un gran elogio de la epopeya y de la gloriosa misión realizada por España en América. Pío XII fue el más infatigable debelador de las calumnias que arrojara contra España el mito de la leyenda negra. De su pluma salieron 129 textos acerca del «espíritu universal y católico de la gran epopeya misionera (...). La epopeya gigante con que España rompió los viejos límites del mundo conocido, descubrió un continente nuevo y lo evangelizó para Cristo». Se ha dicho que la calumnia entra como ingrediente necesario en toda gloria verdadera. Y él mismo fue uno de los Pontífices más calumniados de la Historia.

   No menos sectarios y falsos son los juicios que la historiografía protestante, marxista y masónica ha hecho con frecuencia sobre la Inquisición española. La Inquisición medieval fue creada por Gregorio XI en 1231, con motivo de las grandes herejías que vinieron a turbar la paz religiosa de la Cristiandad. El Derecho entonces vigente contenía leyes severísimas contra los herejes... La Inquisición española salvó muchas vidas de judíos españoles de las matanzas de que éstos eran objeto en su tiempo. Fue el más humano de los tribunales de su época y evitó las luchas religiosas, no la existencia en España de otras religiones. Es de tener también presente que el más rico y asombroso despliegue doctrinal y literario que se conoce en la Historia -el Siglo de Oro español, o la Edad de Oro como la llama Menéndez Pelayo porque duró casi dos siglos- coincidió con la existencia de la Inquisición, la cual no supuso ningún freno para el genio creador español. En muchos aspectos esenciales, la Inquisición significó un auténtico progreso social.

   Es indudable que la Inquisición eclesiástica cometió abusos en todo el mundo y, sobre todo, que provocó un clima de suspicacias que hizo sufrir a muchos inocentes, incluso a santos canonizados luego por la Iglesia. Pero es imposible formular un juicio que pretenda ser mínimamente equitativo, si no se acierta a entender lo que significaba la defensa de la fe, en una sociedad donde la verdad religiosa se tenía por supremo valor. No olvidemos que en Ginebra -La Meca del protestantismo-, Juan Calvino no dudó en mandar a la hoguera al ilustre descubridor de la circulación de la sangre, el español Miguel Servet. Y es que la Verdad cristiana, salvadora del hombre, se tenía entonces por el máximo bien; y la herejía, que podía perder a los hombres y a los pueblos, como el peor de los crímenes. Esto le cuesta comprenderlo al hombre moderno, a quien no chocará, en cambio, que la protección de la salud sea actualmente preocupación primordial de la autoridad pública y justifique no pocas molestias y restricciones. Pues el hombre religioso europeo puso en la lucha contra la herejía el mismo apasionado interés que el hombre moderno pone en la lucha contra el cáncer, la contaminación, o en la defensa de la salud física o la democracia. esto, a la vez que asesina a millones de seres humanos inocentes no nacidos.

   Las investigaciones verdaderamente científicas, y cada vez más decantadas de españoles y extranjeros, se pronuncian hoy con veredicto unánime y favorable a la labor positiva y magnánima de España en el mundo, a la vez que se apagan, con las luces puras de la verdad, los últimos vestigios del mito de la leyenda negra antiespañola, que fue alimentada durante mucho tiempo por la mentira y el odio.

EL BUEN SALVAJE, DOGMA DE FE. (a propósito de la película "Apocalypto")

EL BUEN SALVAJE, DOGMA DE FE. (a propósito de la película "Apocalypto")

Serafín FANJUL

 

   Juan Jacobo Rousseau, notable bigardo, fue capaz de ir entregando a una inclusa a los cinco hijos que hubo con su amante, mientras componía exquisitas páginas acerca de las tiernas y conmovedoras virtudes del Hombre Natural. Un progre de su tiempo, vaya. Con su encantador Discours se reforzó la beata emoción de los europeos ante los hombres primigenios, de reacciones y sentimientos puros, a salvo de la nefasta contaminación civilizada de las artes y las letras, sin trazas de política, de maldad ni mentira. La idea no era nueva pero, para no aburrir a los lectores con alardes eruditos —al alcance de cualquiera que disponga de los libros adecuados— sólo diremos que la insatisfacción por la propia vida en las comunidades civilizadas, con proyección sobre unos imaginarios seres perfectos en su ingenuidad natural, puede rastrearse ya en nuestra Antigüedad grecolatina, a lo largo de toda la Edad Media y el Renacimiento, hasta llegar a las obras de Chateaubriand Atala y René, secuelas directas de Rousseau. Tras el Descubrimiento de América, el pastor arcádico había sido sustituido por el indio americano, con el alborozo añadido para ingleses, franceses, holandeses de poder echar en cara a España (su competidora con ventaja en el momento), el asalto y destrucción de aquella vida paradisíaca. Y recalcamos lo de «vida paradisíaca» (sic) porque alguna vez lo hemos oído, dicho en serio, tal cual, en simposios y jornadas americanistas. Y sin soltar la risa.

 

   Se ha estrenado en estos días la película Apocalypto de Mel Gibson que, desde el punto de vista cinematográfico, ha sido comentada de manera favorable por los críticos correspondientes, partiendo de la evidencia de que se trata de una cinta de aventuras, bien dirigida, realizada e interpretada, con las convenciones propias de toda ficción: nada que objetar, pues, por ese lado. Sin embargo, como no podía ser menos, el gallinero políticamente correcto se ha alborotado contra ella muy crudamente, auxiliado por antropólogos e historiadores indigenistas, de esos que en tu casa admiten que su lengua materna es el castellano pero que, frente a un periodista madrileño, dejan sentado muy clarito haber mamado el quechua de su madre: «Esto sólo demuestra —me apostilló sobre el lance un conocido escritor cubano, bien acomodado con el régimen de su país y con un cinismo ejemplar— que debe Ud. elegir mejor a sus amigos». En eso estamos, pero volvamos a la película.

   La primera media hora del filme puede colmar las expectativas del «conchero» mexicano más enloquecido: cantos y lenguaje de los pájaros, rudas pero sanas chanzas entre cazadores que no afectan a la modélica armonía colectiva, sexualidad natural bien ubicada y hasta una suegra que, entre bromas y veras, urge al yerno a tener descendencia. Más las inevitables consejas del anciano cuentacuentos junto al fuego. Todo es bonito, ensambladas miríadas de piececitas en el bosque, las aguas y la Madre Tierra, digno el escenario de ser promocionado y subvencionado por el Instituto Nacional Indigenista de México o por un ayuntamiento español de progreso. Pero, de repente, irrumpe una realidad distinta: los miembros de una de las altas culturas mesoamericanas, los mayas, se dedican a cazar indios de las selvas, para vender o sacrificar en sus rituales, actuando como si fuesen vulgares salteadores españoles, algo inconcebible, si atendemos a la verdad histórica admitida. A cada uno lo suyo y a los mayas toca en el catálogo el papel de matemáticos y estrelleros famosos, de grandes constructores y —a la última moda— preservadores de un elaboradísimo equilibrio del medio ambiente. ¿A qué viene Gibson, el aguafiestas, a intercambiar los roles, a recordar que en Palenque no sería oro todo lo que relucía, sino que también refulgía la sangre? Hablar de talas y quemas para disponer de milpas, de deforestación para obtener cal con que levantar los centros ceremoniales (por cierto, una de las causas de la desaparición de la cultura teotihuacana), o de cacerías de esclavos pertenecientes a etnias con tecnologías inferiores es un domingosiete que ningún profesional vividor del indigenismo o progre masoquista occidental va a tolerar. Así pues, desde políticos y funcionarios guatemaltecos —a saber qué hacen en realidad por los indios— hasta los antropólogos de guardia permanente en La Jornada, el diario mexicano apoyado por la ETA, han saltado como el resorte de una caja-sorpresa, con puñetazo incluido: Gibson no sabe de qué habla, hay en la cinta anacronismos, elementos poco racionales y lógicos que no casan, etc.

 

   Yo no veo contradicción cronológica grave entre la llegada final de los castellanos en la película y el hecho de que el período maya postclásico terminara hacia 1200 con el hundimiento de Chichén Itzá y la emigración de los itzás hacia el sur, al Petén, donde su capital Tayasal resistió a los conquistadores hasta su rendición a la Corona española en 1697. Pero ése es, tal vez, el pecado más imperdonable de todos: la alegoría del desembarco, salvador para el protagonista —exhausto y vencido y a pique de morir— y mensajero de un tiempo nuevo, no hace sino confirmar lo que anticipa la glosa inicial, es decir, que toda civilización destruida desde fuera, primero puso todos los medios para autoaniquilarse desde dentro. Y apliquémonos el cuento los europeos ante otra amenaza nada fantástica que tenemos al lado. Pero en el imaginario de los antropólogos en nómina resulta inadmisible que alguien no blanco cometa iniquidades, expolios, salvajadas (y no de Buen Salvaje, precisamente) y si, en algún caso, no queda más remedio que aceptarlo por ser la documentación en exceso irrefutable y explícita, el asunto debe guardarse bajo siete llaves, sin trascender las herméticas y estrechísimas ergástulas de los especialistas: allí se puede esconder lo que sea, sin que un solo grito salga al exterior y denuncie la verdad, por otra parte bien lógica. Mas el colmo es la pretensión de Gibson de agregar a lo anterior la imagen de los cristianos, con fraile incluido, viniendo a terminar con aquel estado de cosas. Este hombre ha pasado de la caricatura a la ofensa y así no hay biempensancia posible, ni Alianza de Civilizaciones que aguante.

 

   Mientras gringas obesas y blondas, convertidas al parecer a excitantes cultos solares, matan el aburrimiento jugando al Corro de la Patata en Teotihuacán o en el Zócalo, bien emplumadas y alhajadas con piedritas, Iberoamérica sufre su crisis perpetua de no haber sido capaz de asimilar y digerir la modernización, entre oligarquías arcaicas, tecnócratas desalmados y una izquierda incapacitada para comprender que la vía revolucionaria fue un fracaso monumental, se mire por donde se mire, y que el sucedáneo guevarista que hoy se ensaya como si fuese una novedad, los populismos, invariablemente acaba en tiranía y corrupción y garantiza para todo el siglo un futuro lamentable. Para indios, mestizos y blancos, por mucho que se les hable en el multicolor lenguaje de los pájaros.

EL JUEZ QUE NO SABE CASTIGAR ACABA POR ASOCIARSE CON EL DELINCUENTE (Goethe: "Fausto", 2ª parte, acto 1º)

EL JUEZ QUE NO SABE CASTIGAR ACABA POR ASOCIARSE CON EL DELINCUENTE (Goethe: "Fausto", 2ª parte, acto 1º)

Alberto BUELA

 

   Desde siempre se lee sólo la primera parte del Fausto, de ahí que nos hayamos propuesto leer este verano todo el texto completo a pesar de lo tediosa y engorrosa que resulta la segunda parte, por lo barroco de su escritura y la exuberancia mitológica del texto. Y allí, al comienzo nomás nos encontramos con esta sentencia desconocida por la mayoría de sus lectores.

 

   A fines de siglo 1999/2001 el principal problema argentino era la desocupación, hoy un lustro después, el grave problema social argentino es la inseguridad. En nuestras calles y rutas se matan al año un promedio de 8000 personas, la mayoría jóvenes. Y pasamos de un promedio de 11000 asesinatos al año a 14.000. Claro está, que mal de muchos consuelo de pobres: en Brasil se registran 50.000 asesinatos al año. No existen cifras más o menos ciertas sobre robos, hurtos, violaciones y secuestros porque la mayoría de los cuales no se denuncian, pero su cifra no es sólo alarmante sino lo más grave, es creciente. Pareciera ser que la inseguridad se ha transformado en una política de Estado a través de la cual también se nos gobierna. En una palabra, pareciera que los gobiernos usan la inseguridad como un instrumento más para gobernar.

   El sistema jurídico y penal argentino está colapsado, así la Corte Suprema de Justicia acumula 8000 casos sin resolver, las cárceles están abarrotadas de presos y se siguen haciendo nuevas todos los años. La pregunta es: ¿Qué sucede?, ¿Cuál es la causa?, ¿Existe una solución?

   Sin pretender tener la bola de cristal sobre tan espinoso asunto, podemos afirmar con un adagio criollo que: la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer. Y el que le da de comer a este sistema jurídico-penal inadecuado, anticuado, falaz y, por ende, injusto es el juez, quien al no saber castigar en su justa pedida al delincuente termina asociándose con él, según reza la cita del Fausto.

   El juez castiga no por el castigo mismo, sino porque el criminal reclama su castigo como su derecho. En una palabra, el derecho del delincuente es ser castigado y esto no lo puede obviar el juez pues, de lo contrario, termina asociándose con el delincuente. Si bien el juez no está para juzgar al Derecho sino solo para aplicarlo por vía procesal, sin embargo él no es un espectador del Derecho sino protagonista ya que recrea el Derecho en su sentencia que es el momento vivo de éste. La sentencia produce el hecho jurídico stricto sensu, pues como sostuviera ese gran filósofo del derecho que fuera el tucumano Carlos Cossío hace ya medio siglo en su Teoría egológica: "Es que la norma jurídica está en el juez y siempre en él".

 

   Siguiendo el razonamiento de esta breve meditación sostenemos que, si bien ante el  problema de la inseguridad convergen múltiples causas, como por ejemplo la pobreza, la falta de empleo, la mala formación del ciudadano en general y de los dirigentes en particular,  el olvido desde los aparatos del Estado en la predicación y sostenimiento de los valores patrios, la exaltación de una visión individualista y hedonista de la vida, donde el dinero y el placer son todo. El fenómeno de la inseguridad podría encararse,  con los medios con que se cuenta actualmente y sobre la base de lo que ya existe, a través de una reforma sustancial en la formación del cuerpo de jueces, federales y provinciales, de la República.

   Y esta formación no se logra con un curso rápido más o menos inteligente y chispeante dictado por algún pensador light  del tipo de los comunicadores sociales sino por filósofos, que en Argentina hay y de los buenos, que puedan mostrarle y luego enseñarle a estos señores jueces cuál ha sido y es el sentido de la Argentina en América y el mundo y cuál la cosmovisión acerca del hombre, el mundo y sus problemas que sostenemos.

   Con la carencia de este background axiológico es imposible la sentencia justa que no sea por simple casualidad.

VIAJE EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO. "DIVISIÓN 250", DE TOMÁS SALVADOR. Una reedición necesaria.

VIAJE EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO. "DIVISIÓN 250", DE TOMÁS SALVADOR. Una reedición necesaria.

Juan V. OLTRA

   Ediciones Armas Tomar es una editorial de corta historia pero grandes aciertos, y de entre ellos me arriesgaría a señalar como el mejor, el rescatar a un magnífico escritor, hoy olvidado por la gloria y magnificación de lo políticamente correcto: Tomás Salvador. Y es que los muchos aciertos literarios de Tomás Salvador quedan siempre sepultados detrás de un estigma doloroso que hoy lo convierte en un maldito: no sólo fue un guripa, un alegre divisionario, un miembro de la División 250 (a la que siempre se la recuerda como división azul por el color de la camisa de sus integrantes) sino que, pásmense, además de no intentar ocultar o maquillar ese terrorífico pasado tuvo la desfachatez de dirigir revistas de divisionarios como “Hermandad”.

   Llegados a este punto me doy cuenta de que quizá algún damnificado por la LOGSE precise de aclaraciones sobre lo que fue la división azul, sobre los motivos que provocaron que un grupo de españoles fueran a dejar su pellejo a una tierra tan lejana y, al menos en apariencia, tan distinta como la rusa. No voy a entrar en esa camisa de once varas, que reservo para los historiadores profesionales, simplemente me limitaré a dar las mías para explicar el porqué yo estoy en medio de este charco. Y lo estoy por muchas razones, de entre las que destaco una: se la debo a mi “Tío Miguel”. En algún otro sitio he contado que yo tuve dos tíos con un pasado político y militar muy distinto y peculiar: Pepe, teniente encarcelado en San Miguel de los Reyes durante años por su pertenencia a las JSU de Carrillo, y Miguel, hasta su muerte presidente en Valencia de la Hermandad de la División Azul. Permítanme que en este instante me ponga ante mi tío Miguel en primer tiempo de saludo y a su disposición ponga mi pluma de infantería. A la suya y a la de otro querido Miguel, este Miguel Ángel, inasequible al desaliento y martillo neumático que me machaca insistiéndome por estas líneas. Para poder escribirlas, me dediqué a releer el libro de Tomás Salvador. A decir de algún divisionario con el que el tema he tratado, si hubiera que resumir la epopeya española en Rusia bastarían dos libros, el de “los extranjeros” (el estudio de  Kleinfeld y Tambs) y éste. Uno por los datos, otro por el sentimiento. No ha sido verdaderamente un trabajo pesado: División 250 es un libro de los que te dejan el café frío Te lo dejan frío por cómo te absorbe la obra… y por los copos de nieve que caen de sus hojas conforme el general invierno va haciendo su presencia. Me puse el freno y lo paladeé, obligándome en ocasiones a interrumpir la lectura, pues la tendencia natural lleva a no soltarlo hasta concluirlo. Tomás Salvador escribe en División 250 un libro coral, sin un protagonista único. No hay un héroe solitario, ni más línea argumental que el propio desarrollo de los acontecimientos bélicos. Recorre el escalafón, las posiciones… los estados de ánimo… él mismo aparece como personaje en un par de ocasiones en el libro (una en la p. 314, otra al final), retratándose a sí mismo muy al gusto de Guareschi, como un pobre diablo que se deja llevar y a veces se equivoca. Y con esos mimbres teje una cesta donde cabe el espíritu de la división azul, el espíritu de aquellos hombres que, movidos por la famosa arenga que decía: “Camaradas: No es tiempo de discursos. Pero es el momento de que la Falange dicte su sentencia condenatoria: ¡Rusia es culpable! Culpable de nuestra Guerra Civil. Culpable del asesinato de José Antonio, nuestro fundador. Culpable del asesinato de tantos camaradas y de tantos soldados que cayeron en la guerra provocada por la agresión del comunismo ruso…”, descubren que, si a la gloria se va en coche cama, a Rusia se viaja en vagón de ganado.

   Es éste un libro lleno de hielo, de frío, de sangre… pero también de primavera, de muchachas bonitas y de ideales. Es un libro de guerra… pero no lo es. No hay odio, sino amor al enemigo. No hay grandes descripciones de la logística de la guerra, no hay grandes planteamientos globales, simple y llanamente porque tampoco le importaban demasiado al divisionario al que le tocaba imaginaria, con su pensamiento más cerca de la mortadela alemana, que en fechas señaladas recibían, que en los planes del estado mayor. Este libro, en todo caso, es un libro de amor y muerte. En la misma introducción, Tomás Salvador llama idiota a un individuo que dijo que se emocionaba más ante una cuna que ante una tumba, y reflexiona que ese prójimo tampoco portó nuca un arma ni vio a un hombre con los intestinos helados antes de morir. Y eso no resta un ápice de amor que a la vida tenía, ahí queda para probarlo su “Mi familia y yo”, magnífico libro también ¡ay! olvidado de Tomás Salvador.

   Empezamos la aventura cuando los alemanes acaban de atacar Rusia y el mundo tembló. Una aventura en la que enriqueceremos nuestro vocabulario con palabras alemanas y rusas, donde recordaremos que la noche llega, como los enemigos, del este. Y nos encontraremos con episodios entrañables, como el de los españoles incapaces de entenderse con sus camaradas alemanes pero capaces de comunicarse en todo momento con los prisioneros rusos. Que ven de forma rara el antisemitismo alemán (pg. 28) y no dudan en timarse con todas las mozas, alemanas, polacas, rusas o de cualquier nacionalidad, raza o credo con las que se encontraran. Con esos guripas que, de repente, aparecen con una vaca para pasmo de los mandos. Con aquel que pidió a sus familiares en España que le mandaran leche en polvo, pero lo hizo con tantos circunloquios que terminó bebiéndose los polvos blancos que se empleaban para limpiar las botas… Y con episodios dolorosos, con la muerte, leal compañera, abrazada a los protagonistas, acompañando a la muerte y a la mutilación, la congelación y la oftalmia, dejando un reguero de heroísmo por los frentes por los que pasaron. Demostrando que los españoles se ganaban a pulso la cruz de hierro… o la cruz de palo. Fueron esos mismos españoles que veían en Rusia una tierra parecida a la española cuando llegaba la primavera, que llamaban mamá a todas las viejas, que andaban a saltos y con las manos en los bolsillos y que frecuentemente olvidaban saludar… los que supieron hacer que la división, su trascendencia, no quedara bajo la nieve rusa.  Frisando los años 60, en la revista “Hermandad”, órgano de excombatientes que dirigía el propio Tomás Salvador, un guripa, Oscar Percival, escribió un artículo que tituló “Héroes tontos”. Creo que un par de párrafos de este artículo pueden servirme para, en un plagio descarado, cerrar estas líneas: “Ciñéndonos a lo nuestro, la División Azul, como unidad de guerra, fue piedra en el océano, insignificante esfuerzo en el conjunto tremebundo de la última guerra. ¿Seremos nosotros unos sentimentales que nos asimos a unos recuerdos, ya sin vigencia, de un valor puramente anecdótico?... ¿Será nuestro reunimos, nuestro hablar, una mera añoranza de los tiempos mozos, un trasnochado desgranar de chascarrillos de cuartel? (…) No es eso, camaradas. No fue eso la División Azul. Hay que tener el valor de proclamarlo. Fue algo tremendo; a veces grande, a veces oscuro... La componíamos hombres de toda calaña. No éramos héroes tontos. Hombres buenos y malos; cobardes y valientes; idealistas y aventureros, obreros, oficinistas, despistados, señoritos y artistas en embrión. Había muertos de hambre y hartos de comer demasiado. Falangistas de corazón y falangistas por el uniforme. Hombres que miraban a las estrellas... y otros —con o sin estrellas— que únicamente apetecían mirar a ras del suelo. En lo político, la División Azul — ignorándolo nosotros — cumplía una misión de pirotecnia. Era el nuestro un fuego de entretenimiento, una cortina de humo que protegía a la nación. Nuestro país estaba presente en la guerra, sin estar en la guerra. Aquellos insignificantes miles de soldaditos españoles servían de camuflaje a una multitud de millones de ciudadanos españoles.” Y es que, como decía Lady Macbeth “¡Qué oscuro es el infierno!... vergüenza, señor, vergüenza. ¿Tener miedo un soldado?... ¿Por qué temer que se sepa cuando nadie nos puede pedir que rindamos cuentas?...”

LA F.E.A. DEL SOCIALISMO RANCIO. "Educación para la Ciudadanía".

LA F.E.A. DEL SOCIALISMO RANCIO. "Educación para la Ciudadanía".

Mª Teresa PUERTO FERRÉ

 

   A la nueva asignatura que se ha sacado de la manga el socialismo zapateril ya la han motejado los docentes con el nombre de FEA: «Formación del Espíritu Antidemocrático» y, si los padres no lo remedian, podría ser una perfecta arma de adoctrinamiento ideológico de nuestros chavales. ¿Modelo cubano?, ¿modelo venezolano? ¿España tercermundista?... Nada extraño.
   La mayor desgracia que le ha tocado a España es tener la izquierda más rancia y acartonada de todo el Occidente civilizado. Una forma obsoleta de socialismo regresista y decadente que ya no se lleva ni donde lo fundaron: hasta Putin lo ha fumigado en Rusia. Algunos leales militantes ya nos desvelaron su inútil ranciedumbre en la misma «década prodigiosa» cuando el Che Guevara, que lo practicaba tan bien, nos brindó su ilustre definición. Fue en marzo del 1964, de vuelta de su periplo por la Rusia soviet, cuando le dijo a Fidel: «El Socialismo es una estafa ideológica defendida por un ejército».

 

   Y lo sigue siendo, solo que ahora esos aplastantes ejércitos ya nos son de tanques ni KGB sino de bien dotados equipos mediáticos. Pero el pueblo llano no se ha enterado. La miope y confiada derecha española no supo aprovechar sus años de gobierno para informar al pueblo. No supo o no quiso hacerle pedagogía televisiva mostrándole los innumerables reportajes que se han pasado por toda Europa y EE.UU., desvelando ese mapamundi de campos de concentración, fosas comunes, miseria, ruina moral, y mafia que nos ha dejado el socialismo real a lo largo y ancho de todo el siglo XX y del mundo entero... Con pedagogía televisiva, el pueblo español hubiera aprendido la lección y entendería muy bien el obsoleto calco soviet que ETA prepara para Vasconia y Zapatero para el resto de España.
   Con esa pedagogía el pueblo se sublevaría —esperemos que lo haga pronto— contra este adefesio de adoctrinamiento ideológico de la marxistoide FEA zapateril. Bajo el disfraz-máscara de «Educación para la Ciudadanía» se prepara para nuestros estabulados infantes la réplica de aquella horrenda asignatura que Stalin y sus acólitos imponían en sus escuelas: la DIAMAT (= dialéctica del materialismo marxista). Para mayor esclavitud al régimen soviet, para mayor multiplicación de sus «useful idiots» (=tontos útiles del sistema). Entontecidos y estabulados.

 

   De una de mis visitas a Lituania guardo en la memoria las palabras del presidente del Sindicato de Estudiantes de la Universidad de Riga, Viesturs Koziols, denunciando el marxistoide lavado de cerebro durante los años de ocupación socialista: «En aquellos días de la ocupación éramos conscientes de que el 70% de las cosas que nos enseñaban en clase, eran falsas. Pero eso no era lo peor. Lo más grave era tener solo una visión del mundo: la impuesta por la ideología marxista-leninista a través de la DIAMAT —dialéctica del materialismo marxista— que impregnaba todas las asignaturas. Infectadas por esta uniformizante ideología, todas las Ciencias Sociales que se enseñaban en las escuelas y universidades lituanas carecían de credibilidad entre los estudiantes. Queremos vivir en una auténtica y libre democracia donde toda la gama de opciones de libre elección sea posible: no queremos al «Big Brother» —Gran Hermano— tomando decisiones por nosotros».
   El socialismo zapateril nos quiere ignorantes de la historia relatada por Viesturs y lleva a la desquincallada educación española hacia el mismo abismo de la estabulación marxistoide. Lo quiere hacer a través de su DIAMAT de bolsillo —la FEA— donde el Gran Hermano ZP nos impondrá su «moral lewinsky», su ética lésbica, su maricomio homosexual, su «menage-a-trois», su divorcio expressssss, su homicidio legalizado —aborto/eutanasia— , sus parejas de cohabitación, sus disparates multikulturales y pluri-nazi-onales, sus alianzas de civilizaciones delictivas, sus ...ensoñaciones totalitarias. La nueva estafa ideológica —como decía el Che—, hecha doctrina. Y tan FEA como la soviet.

DOS MUJERES CONTRA EL ODIO

DOS MUJERES CONTRA EL ODIO

Pablo ORDAZ

 

   Todas las tardes, dos mujeres mayores se sientan frente a frente en el salón de un piso del barrio de Amara de San Sebastián. Son vecinas y consuegras. Una de ellas le va dando con una cucharilla y mucha paciencia un yogur de café a la otra, enferma de Alzheimer. La primera es viuda de un comandante asesinado por ETA en 1977. La segunda es la madre del terrorista Iñaki de Juana Chaos.

 

   La escena se repite cada día durante el último año y medio hasta que, el 27 de enero, Esperanza Chaos Lloret muere. Tenía 83 años y había nacido en Tetuán, donde su padre, un militar del Ejército español, estaba destinado entonces. Luego se casaría con un médico, Daniel de Juana Rubio, oriundo de Miranda de Ebro (Burgos), que también hizo la guerra como teniente asimilado en las tropas de Franco, por lo que fue condecorado con una medalla de campaña, dos cruces rojas y una cruz de guerra. De todo ello da fe un carné de Falange Española de las JONS expedido el 16 de octubre de 1943 donde aparece sonriente a sus 35 años. Daniel de Juana y Esperanza Chaos tuvieron dos hijos, Altamira y José Ignacio, que nacieron y se criaron en una casona de Legazpia donde el doctor pasaba consulta a los trabajadores de Patricio Echeverría, una de las principales acerías de Guipúzcoa. La vivienda estaba al lado de la casa cuartel de la Guardia Civil y por las tardes José Ignacio jugaba al fútbol con los hijos de los guardias.

   -Soy Chacho, hola mamá.

   Durante las dos últimas décadas, unas veces los lunes y otras los miércoles, el terrorista Iñaki de Juana Chaos, encarcelado en las prisiones más alejadas de Euskadi por asesinar a 25 personas -entre ellas 17 guardias civiles-, empleaba esa fórmula, casi siempre la misma, para iniciar la conversación con su madre. Los cinco minutos reglamentarios de charla versaban sobre cuestiones banales, el tiempo o un jersey verde que el terrorista quería que su madre le hiciera llegar, pero jamás hablaban de política y mucho menos de ETA. Sencillamente porque Esperanza Chaos, a la que en familia llamaban Nina, nunca justificó los crímenes de su hijo ni formó parte del colectivo de apoyo a los presos de ETA. Tampoco llegó a saber jamás qué o quiénes influyeron en él para que, a principios de los 80, abandonara su trabajo en la Ertzaintza y se fugara a Francia.

 

   Cuentan personas que la quisieron mucho que Esperanza se cayó redonda al suelo el 16 de enero de 1987 cuando le contaron que a su hijo lo acababan de detener en Madrid. La fotografía que al día siguiente vio publicada en los periódicos no se parecía en nada a las que de él guardaba en el álbum familiar. En ellas aparece de corbata en el bautizo de su sobrina o jurando marcial la bandera española tras el periodo de instrucción en Alcalá de Henares. Nada en la trayectoria del hijo hacía presagiar un futuro cercano a ETA. Más bien al contrario. Cuando De Juana regresó del servicio militar llevaba consigo un diploma, expedido por el Ayuntamiento de Madrid el 27 de mayo de 1977, en reconocimiento por su valiente lucha contra un incendio que sufrió la capital entre el 15 y el 20 de abril de aquel año. Más tarde, ingresó en la segunda promoción de la policía autonómica vasca. "Aún faltaban unos años", recuerda un familiar, "para que De Juana, muy propenso siempre a los amoríos, se ennoviara con una enigmática mujer llamada Helena y residente en Bayona".

 

   El caso es que Esperanza Chaos jamás volvió a ver a su hijo en libertad. Ya por entonces viuda, inició una difícil carrera por mantener viva su relación con su hijo al tiempo que rechazaba una y otra vez las invitaciones para integrarse en el colectivo de apoyo a los presos de ETA. La madre del terrorista más famoso recorrió más de 300.000 kilómetros en coche -le aterrorizaba el avión- para ver a su hijo preso. Su llegada a las distintas cárceles, según recuerdan funcionarios de prisiones, nunca pasó desapercibida. "Venía como a una boda, con anillos y collares, elegante y alegre, siempre educada y cordial con nosotros, nada que ver con el carácter frío ni la mirada agresiva del hijo ni mucho menos con la actitud desafiante de la mayoría de los familiares de presos de ETA". En una ocasión, un guardia civil, aun sabiendo a quién iba a visitar, se atrevió a pegar la hebra con ella.

   -De Tetuán, ¿eh? O usted es hija de funcionario o de militar.

   -De militar, agente.

   -Pues permítame que la acompañe.

 

   La última vez que vio a su hijo fue el 7 de julio de 2005, en la cárcel madrileña de Aranjuez. Esperanza ya apenas podía caminar. Había seguido manteniendo la costumbre de mandarle 150 euros mensuales, que rebañaba con trabajo de su pensión, e incluso llegó a hablar con un taxista de San Sebastián para que fuera a recogerlo en cuanto obtuviera la libertad. Pero entre las nieblas del Alzheimer y una mano oportuna que apagaba la televisión en el momento justo, Esperanza se fue alejando de la realidad de su hijo en huelga de hambre.

 

   Las dos ancianas están sentadas frente a frente. Una se quedó viuda el 2 de enero de 1977, a las ocho y media de la mañana. Tres pistoleros de ETA se apostaron frente a su marido, el comandante del Ejército José María Herrera, y lo acribillaron con disparos de metralleta en la misma puerta de su casa. Pasado el tiempo, el hijo del militar se casó con una muchacha llamada Altamira de Juana. La anciana enferma es precisamente la madre de Altamira y de Iñaki de Juana Chaos.

   Lo que une a estas dos mujeres, más allá de la familia o incluso de la fatalidad de una vida marcada por ETA, es el interés común, tácito, de que el odio no prolongue el trabajo de las pistolas. El País Vasco también está lleno de historias así. Madres de hijos que matan y mujeres de hombres que mueren tejiendo una red invisible de afecto imposible de fotografiar, indetectable para el radar de los telediarios.

   Al día siguiente del fallecimiento de la madre del terrorista, las asociaciones vinculadas a los presos de ETA publicaron en Gara hasta 10 esquelas en su memoria. Una de ellas aparecía firmada por "Helena", la enigmática mujer de Bayona. En todas se refieren a Esperanza Chaos como "la madre de un preso político vasco". Tal vez ignorando, o tal vez no, que la única familia política de Esperanza Chaos era, lo que son las cosas, la viuda de un militar asesinado por ETA.

 

   (El País, 11-2-2007)