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Bitácora PI

BENEDICTO XVI, CELAM Y "FAVELA" CUBANA

BENEDICTO XVI, CELAM Y "FAVELA" CUBANA

Armando VALLADARES

 

   El próximo 13 de mayo de 2007, en el Santuario de Nuestra Señora Aparecida, Brasil, S.S. Benedicto XVI inaugurará la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), bajo el lema "Discípulos y Misioneros de Jesucristo: para que en Él nuestros pueblos tengan vida". Mi angustiada interrogación, en cuanto católico cubano y ex preso político en las cárceles comunistas durante 22 años, es si esta reunión del CELAM abordará el drama de los católicos cubanos o si, una vez más, como en las anteriores reuniones de Medellín, Puebla y Santo Domingo, optará por el silencio.

   Corrí los ojos, con ansiosa expectativa, por el extenso documento de trabajo de la próxima reunión episcopal, titulado "Síntesis de los aportes recibidos para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano". Al igual que en los documentos de las anteriores conferencias del CELAM, se encuentran alusiones solidarias en relación a los "pobres", los "desamparados", los "excluidos", las víctimas de "discriminaciones" y de "violencia", y se insiste en una "opción permanente" en favor de los "pobres". No obstante, ninguna de esas alusiones, siquiera por analogía, parece referirse a la situación de total pobreza, desamparo, exclusión, discriminación y violencia que sufren, desde hace casi medio, siglo 11 millones de hermanos, en particular los católicos, que agonizan espiritual y materialmente en la "favela" cubana.

 

   En el drama cubano hay algo más grave que la colaboración de figuras eclesiásticas con la policía secreta del régimen, como fue el caso de Polonia y de otros países del Este europeo. Se trata de la identificación ideológica de obispos cubanos con las propias metas comunistas, tal como mostré en reciente artículo (cf.. A. Valladares, "Obispos cubanos, Encuentro Nacional Eclesial Cubano y castrismo sin Castro", Diario Las Américas, Miami, Enero 12, 2007). Se trata también de la identificación ideológica con el castrismo de los artífices de la "teología de la liberación" latinoamericana, la cual, con el aval de los obispos cubanos, se metamorfoseó en Cuba en una "teología de la colaboración" con el régimen. Se trata, por fin, de declaraciones complacientes y hasta elogiosas, en relación al comunismo cubano y a su dictador, implacable perseguidor de los católicos, de una larga serie de altos eclesiásticos que ha peregrinado a la isla-cárcel, varios de ellos cardenales, tres de los cuales coronaron sus carreras eclesiásticas como secretarios de Estado de la Santa Sede (cf. A. Valladares, "El pedido de perdón que no hubo: la colaboración eclesiástica con el comunismo"; "El drama cubano y el silencio vaticano" y "Cuba: el Lobo y los Pastores celebran encuentro 'constructivo y amistoso'", Diario Las Américas, Miami, Marzo 22, 2000; Abril 26, 2003 y Nov. 29, 2005).

   El sufrimiento espiritual del rebaño católico cubano en relación a esa actitud complaciente de los Pastores ante el Lobo rojo, es dilacerante. Durante la realización del ENEC, el entonces arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, llegó a reconocer: "Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores".

 

   La VI Conferencia del CELAM, en lo que respecta a Cuba comunista, tiene la oportunidad de pasar a la Historia como la primera asamblea del CELAM que salió en defensa de la integridad espiritual y física de los cubanos, abriendo su corazón y sus brazos al rebaño indefenso, amparándolo y dándole consuelo. Ese motivo de esperanza se ve realzado por el hecho de que S.S. Benedicto XVI inaugurará las sesiones, ocasión en la que trazará las directrices generales de tan alta reunión episcopal.

   Que las invocaciones de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, y de Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, toquen las conciencias y los corazones de los participantes de la V Conferencia del CELAM, inspirándoles palabras adecuadas para que rompan el muro de silencio, de indiferencia y de vergüenza que asfixia a mis hermanos que sufren en la "favela" comunista del Caribe.

POR QUÉ LA VERDADERA GUERRA ESTÁ DENTRO DEL ISLAM

POR QUÉ LA VERDADERA GUERRA ESTÁ DENTRO DEL ISLAM

Sandro MAGISTER

 

   Chiítas contra sunitas, y sunitas en conflicto entre ellos: totalitarios contra místicos. Los enemigos no son solamente los cristianos. El análisis de un gran experto musulmán: Khaled Fouad Allam

 

   Cinco meses después del viaje de Benedicto XVI a Turquía y catorce meses después del asesinato del sacerdote católico Andrea Santoro en una iglesia de Trebisonda, tres cristianos presbiterianos han sido degollados en la ciudad turca de Malatya, culpables de imprimir unas Biblias con su pequeña casa editorial. Pero las crónicas de estos últimos meses han puesto al descubierto que los enemigos contra los que se abalanza el Islamismo radical ciertamente son los cristianos, Occidente e Israel, pero antes lo son los regimenes musulmanes considerados traidores y apostatas.

   En la agenda de Benedicto XVI, el 4 de mayo, está anotada una audiencia con Mohammad Khatami, presidente de Irán del 1997 al 2005. Khatami es clasificado generalmente entre los exponentes “moderados” del islamismo chiíta. Tomará parte en un congreso en Roma, en la Pontificia Universidad Gregoriana sobre el tema: “Diálogo intercultural, un desafío para la paz”. Sin embargo, el modelo político al cual él se adhiere es el establecido por la revolución religiosa de Khomeini, que por cierto no es “moderada”.

   En el Islam chiíta, la corriente revolucionaria de corte khomeinista – en Irán, en Irak y en el Líbano con Hezbollah – tiene como principal oponente a la tendencia “quietista” que tiene por jefe a la máxima autoridad de los lugares santos iraquíes de Najaf y Kerbala, el gran ayatollah Ali Sistani, según el cual el poder político debe ser ejercitado no por los jefes religiosos sino por laicos democráticamente elegidos. En Irak el conflicto entre las dos tendencias no es sólo teórico, sino también político y militar. Y se suma al más profundo, insanable conflicto que desde hace siglos divide el mundo musulmán entero entre chiítas y sunitas.

   Además, también en el campo sunita hay guerra. Los últimos atentados suicidas llevados a cabo por Al Qaeda y por los grupos terroristas afines han golpeado casi todos a países musulmanes causando víctimas musulmanas. En Afganistán, el secuestro del reportero italiano Daniel Mastrogiacomo, de su chofer y de su intérprete terminó con la liberación del primero y con la muerte de los otros dos, ambos musulmanes.

   En el siguiente comentario se explica el por qué. La nota salió el 11 de abril del 2007 en “la Repubblica”, el importante diario italiano del que Mastrogiacomo es reportero. El autor, Khaled Fouad Allam, musulmán observante de origen argelino, ciudadano italiano y profesor en la universidad de Trieste y de Urbino, es un gran experto del pensamiento y de la historia del Islam y ha estado entre los primeros en expresar aprecio por la lección pronunciada por Benedicto XVI en Ratisbona.

 

Un Islam totalitario

por Khaled Fouad Allam

 

   ¿Qué hay de especial en Afganistán, más allá de la posición estratégica de este país, que hace que en él la fractura creada al interior del Islam sea tan profunda? ¿Por qué Al Qaeda nació precisamente allí y no en otra parte, más allá de las circunstancias que le han permitido desarrollarse? La línea de fractura que atraviesa el Islam afgano permite intuir por qué, por ejemplo, entre el reportero italiano Daniele Mastrogiacomo y su joven interprete afgano Adjmal Nashqbandi, ambos secuestrados el pasado marzo, el primero fue liberado y el segundo, en cambio, asesinado.

   El nombre de familia del intérprete revela todo un mundo: un mundo que ha contribuido a la formación del Islam, desde el Afganistán al Asia central. En el mundo islámico el nombre de familia (nisba) generalmente se forma a partir del lugar de origen de la tribu o del grupo religioso al que se pertenece. En el caso de Nashqbandi el origen está en la Nashqbandiya, una de las más importantes confraternidades religiosas del Asia central fundada por Mohammed Barahuddin Nashqbandi (1318-1389), que tiene en la ciudad de Bukhara su centro espiritual, pero que se ha difundido en toda el Asia central hasta el Cáucaso. Sus seguidores profesan un Islam sufí, por tanto de tipo místico, a veces llamado esotérico o paralelo, un Islam pacífico y tolerante en total antítesis con el Islam profesado e impuesto por los talibanes. Este último ha producido una forma destructiva del wahabismo, que en mi opinión se sale de la definición de “fascismo islámico”, y más bien encarna un totalitarismo de tercera generación. El centro neurálgico de la guerra dentro del Islam se coloca precisamente en esa línea limítrofe entre un Islam abierto y liberal y un Islam totalitario.

 

   En el secuestro de Daniel Mastrogiacomo y de su intérprete Adjmal Nashqbandi, probablemente el origen de este último ha favorecido el trágico resultado de la historia: para los talibanes el mundo sufí representa el adversario por excelencia, que tiene que ser combatido y eliminado, precisamente porque el Islam místico contiene en sí la alternativa al Islam político. El relato del cautiverio de Daniele Mastrogiacomo ha sido quizá una de las primeras observaciones científicas del universo mental talibán. La oposición ritual entre puro e impuro – que se traduce por ejemplo en el no tocar el alimento o los objetos de un occidental – es significativa no sólo de una actitud religiosa sino de un orden político que se basa en la dicotomía entre el bien y el mal: el Islam opuesto al Occidente, el califato o el emirato a la democracia, los hombres a las mujeres. Recuérdese que el régimen talibán definía a Afganistán como un emirato.

   Los talibanes son el producto de la actual fractura entre un Islam totalizador y un Islam abierto. Ellos han encontrado en el wahabismo árabe de la escuela coránica de Deoband, fundada en Nueva Delhi a fines del siglo XIX, su punto de partida ideológico, para a continuación convertirlo en la ideología de los Pashtun, más de 12 millones de personas entre Afganistán y Pakistán.

   ¿Por qué precisamente los Pashtun, y no otra tribu, se han hecho portadores del wahabismo en esa zona? Porque ellos son la única tribu del lugar que reivindica una genealogía árabe: Wazir, uno de sus antepasados que da nombre a la provincia pakistaní de Waziristán, era originario de la península arábica. El wahabismo, nacido en el siglo XVIII en el contexto árabe, ha funcionado como aglomerante para gran parte de esta tribu. Al Qaeda comprendió perfectamente que se podía hacer un experimento político con el fenómeno talibán, un laboratorio del que el Islam político podía aprender para arrastrar consigo a todo el mundo musulmán. Es pues una batalla de significados la que se está desarrollando en Afganistán; y de su resultado dependerá la suerte de gran parte del mundo musulmán.

 

   Pero Afganistán no puede ser visto solamente a través del prisma de los Pashtun y de los talibanes, porque es otra cosa, como revela el nombre de origen del desafortunado Adjmal Nashqbandi. No muy lejos de Herat está la tumba de Abdullah Ansari, uno de los más grandes místicos afganos, que escribió en el siglo XI: “¡Oh, Dios mío! ¿Qué has hecho por tus amigos? Quien te busca te encuentra, pero hasta que no te ve no los reconoce”.

LOS MITOS DE LA INMIGRACIÓN

LOS MITOS DE LA INMIGRACIÓN

L.E.E.


    LOS ESPAÑOLES TAMBIÉN HEMOS SIDO EMIGRANTES


   Dicen que las mentiras más grandes son las verdades a medias, y eso ocurre con esta afirmación. Es verdad que los españoles han emigrado, principalmente a Hispanoamérica y, tras la segunda guerra mundial, a otros países de Europa. Pero hay diferencias sustanciales con los actuales flujos inmigratorios con destino a España:

      1º) Los españoles, en su mayoría, emigraban de acuerdo a la ley, tanto española como del país de destino. No cruzaban clandestinamente las fronteras, burlando a las autoridades. Los servicios consulares en colaboración con el Ministerio de Trabajo cooperaban, en la medida de sus posibilidades, con el país de acogida con vistas a regular el trabajo de los españoles, y éstos, también en su gran mayoría, no pasaban a engrosar las filas de la economía sumergida, sino que desempeñaban trabajos debidamente dados de alta en la Seguridad Social, cotizando y pagando los correspondientes impuestos.
   Sin embargo, la inmigración masiva que padece España está compuesta en buena parte por inmigrantes sin documentación, que burlan los controles fronterizos de las autoridades españolas, incrementan las filas de la economía sumergida que no paga impuestos, al tiempo que los gobiernos de sus países de origen se desentienden de ellos y apenas cooperan con las autoridades españolas, ya sea para regular el trabajo de sus ciudadanos, para impedir la actuación en su territorio de las llamadas “mafias de la inmigración” que atentan contra los legítimos derechos de España, o para la repatriación de los indocumentados.

      2º) Los países a los que se dirigían los españoles necesitaban mano de obra, ya fuera en América, continente con múltiples posibilidades, o en la Europa de la posguerra, que había visto reducida su población masculina e iniciaba las políticas de reconstrucción. Sin embargo, España es uno de los países de la Unión Europea con mayor índice de paro, y resulta absurdo pretender traer mano de obra extranjera mientras un 10% de la población activa se encuentra en situación de desempleo.

      3º) Las diferencias culturales y sociológicas de los emigrantes españoles y de la población de acogida no tienen comparación con los de buena parte de la población inmigrante que llega a España, y por tanto los problemas de asimilación eran bastante menores. Los españoles que emigraban a Francia, Suiza o Alemania compartían con la población de dichos países unos mismos valores socioculturales procedentes de su historia común y de su identidad religiosa cristiana. Nada de esto sucede con la inmigración procedente de China, del Magreb, del área subsahariana o de la región indostánica.


   LOS INMIGRANTES DESEMPEÑAN TRABAJOS QUE LOS ESPAÑOLES NO QUIEREN REALIZAR


   Quien esto afirma viene a decir que los españoles somos muy delicados y declinamos trabajar como peones agrícolas o de la construcción, empleadas del hogar, personal de limpieza, ayudantes de bar y de cocina, y en general, trabajos de baja remuneración. Lo cierto es que todo trabajo honrado, es igualmente digno, lo cual se olvida fácilmente en una sociedad eminentemente capitalista que alienta lo material y lo superficial. En cualquier caso, la realidad es que los españoles quieren trabajar de acuerdo a las conquistas sociales de los últimos decenios, es decir, llevando a cabo una jornada laboral adecuada, en unas condiciones laborales adecuadas y por un salario adecuado. En el caso de una empleada del hogar, deseará la jornada laboral que marca el convenio colectivo, en las condiciones que marca el convenio y por el salario estipulado en el convenio. Pero siempre habrá una inmigrante que esté dispuesta a trabajar más horas, por menos dinero y sin alta en Seguridad Social, de ahí que pocas españolas estarán dispuestas a renunciar a los derechos laborales que tanto tiempo y esfuerzo han costado al pueblo español y adaptarse a las pretensiones más humildes de la población inmigrante. En el campo no faltan españoles dispuestos a realizar las tareas agrícolas, pero siempre habrá inmigrantes que aceptarán jornadas de diez horas, seis días a la semana, por menos dinero, sin seguro agrario y en invernaderos insalubres y desprotegidos frente a los pesticidas. Y así podemos seguir con el resto de trabajos. Y aun cuando se cumpla estrictamente la normativa laboral, siempre habrá inmigrantes de sobra para cubrir esos puestos, de forma que al abundar la mano de obra los empresarios no necesitan incentivar a los trabajadores aumentando los salarios y por consiguiente elevando su poder adquisitivo. Los salarios bajos permiten que los de siempre tengan más beneficios que nunca. Los perjudicados son, una vez más, los españoles que componen la clase trabajadora, es decir, la mayoría de la población.


   LOS INMIGRANTES APORTAN RIQUEZA AL CONJUNTO DEL ESTADO


   Ésta es una visión simplista que se basa únicamente en las cotizaciones a la Seguridad Social y el gasto sanitario y en pensiones que ocasionan los inmigrantes. Es prematuro extraer resultados concluyentes y, dada la presión gubernamental y empresarial por incrementar el número de inmigrantes, es difícil dar credibilidad a estos datos pues es sabido que primero se decide qué se quiere demostrar y a continuación se aportan los datos estadísticos que refuerzan esa tesis y se ocultan aquéllos que la debilitan. Podemos aceptar en principio que hoy por hoy los inmigrantes aporten a la Seguridad Social más dinero que el gasto que producen en materia de sanidad y pensiones, pero resulta imperativo hacer las siguientes matizaciones:

      a- La población inmigrante es todavía eminentemente joven y por tanto razonablemente sana. Habrá que esperar dentro de unos años un fuerte incremento en sus necesidades sanitarias y en materia de pensiones. Podemos decir que sus cotizaciones representan para el pueblo español pan para hoy y hambre para mañana. Pero ya que hablamos del gasto sanitario, digamos toda la verdad, puesto que también es necesario mencionar la tristemente conocida alta tasa de portadores africanos del virus VIH o de la tuberculosis, enfermedad hace decenios erradicada de España y que hoy experimenta un sorprendente renacer con creciente número de contagios entre españoles e inmigrante. Por lo demás, una parte significativa de mujeres inmigrantes se dedica a la prostitución, con el correspondiente riesgo para la salud pública.

      b-  Los inmigrantes no sólo ocasionan gastos con cargo a la seguridad social; también hay que incrementar la dotación de los ministerios de Trabajo y de Interior para atender sus necesidades y regular su estancia (ya hay un secretario de Estado para la Inmigración, y no sería sorprendente que en un futuro cercano se cree un ministerio para tal fin). Dada la fuerte natalidad de los inmigrantes y ya que hay que proceder a la escolarización de sus hijos, es necesario resaltar que muchos de éstos precisan, ya sea por dificultades idiomáticas o de integración, de planes pedagógicos especiales que requieren de una parte no despreciable del presupuesto educativo.
   Muchos de los inmigrantes, documentados o no, tienen problemas de adaptación o viven en bolsas de marginalidad, por lo que consumen buena parte de los recursos del ministerio de Asuntos Sociales y de los departamentos asistenciales de comunidades y ayuntamientos, así como de ONGs de subvención estatal. Los extranjeros, con o sin papeles, protagonizan el 70% de los delitos cometidos en España  y es previsible que en breve constituyan la mayoría de la población reclusa. Asimismo, y en lo que respecta a la lucha contra la inmigración ilegal, ésta supone un coste colosal (crecientes dotaciones policiales, costosísimas vallas fronterizas en Ceuta y Melilla, helicópteros, patrulleras, gastos de expulsión...).

      c- Buena parte del dinero que obtienen los inmigrantes es enviado a sus países de origen para el mantenimiento de sus familias. El diario económico “Cinco Días” en su edición del 11-10-2006 calculaba en 5.000.000.000 € la cantidad de dinero que con este concepto salió de España el pasado año e informaba que el crecimiento de esta auténtica sangría económica es del 20% anual. Muchas veces se nos informa de las precarias condiciones de vida de los inmigrantes, como el hecho de que muchos viven hacinados o en infraviviendas pese a contar con un trabajo digno, y se nos quiere vender como ejemplo del supuesto racismo de los españoles el que estas personas no encuentren a nadie que les quiera alquilar un piso. Esto es cierto sin duda en algunos casos, pero es igualmente cierto que en otros casos el motivo viene dado por el deseo del inmigrante de gastar lo mínimo para poder enviar la mayor cantidad posible de dinero a sus familias.

      d- Por último, no cabe hablar sólo de la riqueza que aportan, también es menester dar a conocer aquélla que impiden crear. Su masiva incorporación a la fuerza laboral posibilita el crecimiento cero de los salarios, como corroboran recientes informes de la CECA y el BBVA. Al no crecer el poder adquisitivo de los trabajadores, tampoco aumenta el consumo interior, lo que perjudica a todas las empresas que no se dedican a la exportación (es decir, la mayoría de las empresas, en especial el pequeño comercio). Por desgracia, muchos de los inmigrantes, aun con papeles, engrosan las filas de la economía sumergida, que no paga impuestos y por consiguiente su aportación a la riqueza del conjunto de los españoles es harto discutible. Mientras exista una alta tasa de paro en España, es evidente que la inmigración extranjera dificulta la resolución de este problema, por lo que el Estado deberá seguir destinando una fuerte dotación presupuestaria para satisfacer las prestaciones por desempleo, dotación que podría ser empleada en educación, sanidad, infraestructuras. ..


   LOS INMIGRANTES SON NECESARIOS DADA LA BAJA NATALIDAD ESPAÑOLA


   Aquí se evidencia la mala fe de los apóstoles de la inmigración. Desde el inicio de la transición política se ha venido ridiculizando la política de natalidad alentada por el régimen franquista, a la que se ha tildado como la causante de innumerables males, desde el aumento del paro al crecimiento de los índices de delincuencia y drogadicción de los ochenta. Ahora resulta que la carencia de una política de natalidad pone en peligro las pensiones del futuro. Lo que antes era malo ahora es bueno, y los mismos que antes vituperaban con sorna la política que fomentaba la existencia de familias numerosas, afirman hoy su necesidad de forma solemne y sin rubor alguno. Como quiera que a los españoles se nos ha inculcado en el último cuarto de siglo que ya no están los tiempos para tener muchos hijos (como si durante la época de nuestros padres y abuelos los panes llegaran llovidos del cielo), y que eso es síntoma de un atraso cultural alentado por la Iglesia para perpetuar a la mujer en su rol de madre y mantenerla aprisionada en el hogar, ahora resulta difícil dar un giro de 180 grados, por lo que afortunadamente y para salvación nuestra ahí tenemos a los inmigrantes, que carentes de complejos mantienen una alta tasa de natalidad. En definitiva, parece que de lo que se trata es de que nazcan pocos niños de españoles y muchos niños de inmigrantes, de forma que España pierda algún día su razón de ser y pueda fusionarse dócilmente a otras “ex_naciones”.

   Si el problema es que nacen pocos niños, lo lógico es que el Estado fomente e incentive las familias numerosas, pero lo cierto es que esa política es prácticamente inexistente. Los partidos políticos en el poder, fieles a los intereses de las multinacionales, lejos de apostar por una política de natalidad preconizan una política inmigratoria, y para ello atemorizan a la población afirmando que hacen falta más cotizantes para poder garantizar el mantenimiento de las pensiones. Si hacen falta más cotizantes, podrían empezar por buscar empleo al 10% de la población activa en paro, pero en cualquier caso, si las cotizaciones no bastan para pagar las pensiones, no hay ninguna ley que prohíba destinar alguna partida presupuestaria para reforzar las prestaciones sociales de nuestros mayores. Parece que existe un principio universal por el cual es imprescindible que la Seguridad Social se sostenga por sí misma, pero lo cierto es que este principio no se aplica prácticamente a ninguna otra rama del Estado (no hay nadie que sufrague la pretensión de que la educación se autofinancie, o la seguridad ciudadana, o la política de defensa ..., sin embargo, por algún motivo esotérico incomprensible para el común de los mortales, resulta imprescindible que la seguridad social no sea deficitaria). Pero es que además se omite el hecho de que la alta tasa de nacimientos entre los inmigrantes sólo se produce durante la primera generación, tal como sucede en los países que nos “aventajan” en materia de experiencia inmigratoria (Francia, Alemania, Reino Unido u Holanda...). Sus hijos, una vez adoptan nuestras “costumbres”, pasan a tener un bajo índice de natalidad, lo cual complace sobremanera a los políticos mundialistas, puesto que les permite mantener la política inmigratoria de forma indefinida.


EL RECHAZO A LA INMIGRACIÓN ALIENTA EL RACISMO Y LA XENOFOBIA


   Éste es el último recurso de los grupos de presión que pretenden imponernos su política inmigratoria. Si alguien no queda convencido con los clichés habituales en materia de extranjería (los inmigrantes desempeñan los trabajos que nosotros no queremos, aportan riqueza, garantizan nuestras pensiones y nos recuerdan que nosotros también fuimos emigrantes), debe guardarse para sí su opinión puesto que cualquier duda sobre las bondades de la inmigración masiva y descontrolada puede alentar sentimientos de rechazo, y eso está muy feo. En definitiva, si no estás de acuerdo, te callas. Un chantaje moral claramente inaceptable y que además parte de una premisa falsa consistente en hacernos sentir culpables de un problema del que somos ajenos, y que nos impide identificar a los auténticos culpables: los inmigrantes ilegales (que no los refugiados políticos) que han despreciado las leyes de nuestro país para promocionarse económicamente; los políticos españoles que con su dejadez y aquiescencia han fomentado la actual situación; los gobiernos de los países de origen, que consienten políticas de exclusión social y corrupción, y que posibilitan la existencia de una minoría que sustenta el poder y acapara para sí los recursos de la nación al tiempo que crea una ingente bolsa de pobreza, y por último, un sistema económico mundial que prima la riqueza de las multinacionales en detrimento de la riqueza de las naciones.

   Denunciar la demencial y tiránica política inmigratoria no alienta “el racismo y la xenofobia” sino que es un derecho soberano del pueblo español. Una muestra de la machacona propaganda financiada por los círculos del poder es la ridícula unión de “racismo” y “xenofobia”; prácticamente nadie en España sabría decir cuál es la diferencia entre las dos palabras.
   Tengamos presente que la inmigración en cualquier caso no supone un fin en sí mismo, sino un medio para lograr un determinado fin. El sistema democrático español nos permite discutir o discrepar las decisiones políticas, y al igual que podemos alabar o criticar las medidas fiscalizadoras o educativas, nada nos impide hacer lo mismo con las relativas a inmigración. No permitamos que se nos imponga una visión monolítica que por otra parte no responde a los legítimos intereses del pueblo español. Recordemos a quien haga falta que existe una tímida ley de extranjería –que ya sabemos que a pesar de su moderación apenas se cumple- aprobada por el Parlamento, es decir, por la mayoría de los representantes del pueblo español. Defender las leyes, en especial las emanadas del Parlamento, no puede convertirse en motivo de vergüenza. Exijamos por tanto que se cumpla la ley, en especial, que se destinen los fondos necesarios para la protección de nuestras fronteras y para financiar la expulsión de los extranjeros que pretenden burlar nuestra soberanía, que no es otra que la emanada de la voluntad mayoritaria del pueblo español expresada libremente en las urnas. La libertad que ampara a los defensores de abrir las fronteras es la misma que permite a los ciudadanos afirmar la necesidad de protegerlas. Aquéllos que desean regularizar a todos los ilegales tienen la posibilidad de lograrlo votando a los partidos que sustentan dicha petición, y no les debería resultar difícil puesto que cuentan con el apoyo de la banca, las altas finanzas y las multinacionales, así como de los medios de comunicación, todos ellos participados en mayor o menor medida por aquéllas. Pero mientras no logren esa mayoría, la obligación democrática de todo español es la de hacer cumplir las leyes emanadas del parlamento. Así pues, a los que nos acusen de “xenófobos” respondámosles calificándolos de antidemócratas.


   No consintamos que nos dobleguen con el falso debate de que los inmigrantes también son personas, que sufren penalidades y que en su mayoría son buenas personas. Nadie lo pone en duda, y es por ello que el pueblo español destina a través de los presupuestos generales del Estado ayudas al desarrollo de sus países de procedencia. Es ahí donde cabe encontrar la solución y los españoles hace muchos años que contribuimos a ella. Pero al igual que si llegamos un día a nuestra casa y nos encontramos una habitación ocupada por un extraño, procederemos a llamar a la policía sin importarnos si el intruso es una buena persona que pasa un mal momento y sin preocuparnos de que nadie por ello se atreva a acusarnos de “excluyentes”, con la misma determinación hemos de proteger nuestra casa común que es España.
   Resulta triste que el individualismo de la sociedad de consumo sólo nos permita ver nuestra propiedad particular y nos haga insensibles ante la propiedad colectiva. Esos seres “bondadosos” que abren las fronteras del país a todos los necesitados pero que les cierran las de su casa recuerdan a los del viejo chiste de aquél que se autocalificaba de comunista-conservador: comunista de lo ajeno y conservador de lo propio.

   Tengamos siempre presente que si hoy los españoles gozamos de prestaciones sociales no es por casualidad, sino por el esfuerzo de todos aquellos españoles que nos precedieron y que posibilitaron mediante su trabajo, y en ocasiones dando su vida por ello, que sus descendientes tuvieran una vida más llevadera. Defender el logro de nuestros antepasados es una necesidad y una obligación. Claudicar, callar, agachar la cabeza para que no nos acusen falsamente de insolidarios es una cobardía indigna de las esperanzas de nuestros padres y abuelos. Frente a la visión totalitaria de las bondades de la inmigración, hemos de alzar nuestra voz inconformista y proclamar nuestro derecho a la discrepancia.

"DIEGO DE UCEDA", O EL IMPERIO QUE FUE

"DIEGO DE UCEDA", O EL IMPERIO QUE FUE

Juan V. OLTRA 

 

   Crítica a "Diego de Uceda. Tres actos en la vida de un soldado del rey Felipe II", de Ángel de La Iglesia.

 

   No busquen en la gran, ni tan siquiera en la pequeña historia de España a Diego de Uceda; este humilde aprendiz de zapatero que llegó a sargento en aquel ejército que dominaba al mundo no existió.

   Pero aquí miento: no existió como tal Diego de Uceda (aunque si revisan la bibliografía referente a sus años de supuesta vida con calma, verán a un Diego de Uceda condenado por la Santa Inquisición... y a otro Diego de Uceda, agustino, que pugnaba por una cátedra en Durango, dos destinos que hubieran podido ser posibles para nuestro héroe). No existió Diego, pero el personaje resulta arquetípico. Y es que mi querido Ángel de La Iglesia, absorbido por las historias de pícaros y soldados del siglo de oro, convirtió su pasión en texto regalándonos este espejo de aquellos soldados duros como el pedernal. Un texto que nos lanza en un viaje imprevisto, donde las descripciones nos hacen vivir en Madrid (¡el Madrid de Felipe II, nada menos! ¡La Roma de la hispanidad!) recorriendo su entorno, admirándonos ante la construcción de El Escorial y gozando del viaje hasta Ávila para, conforme las páginas vuelan en nuestras manos, gozar y sufrir con él en Nápoles e incluso en la Berbería.

 

   Mediante tres historias ambientadas en la adolescencia, la plenitud adulta y la madurez de Diego de Uceda, el autor describe costumbres, alimentos, calles, armas... refleja toda una sociedad poderosa, la española que poseía un imperio donde no se ponía el sol, sin obviar las relaciones de poder e incluso cuestiones hoy obviadas en textos similares por considerarse, a la luz de lo políticamente correcto que hoy nos alumbra, improcedentes. Es justo esa precisión de erudito, de autor al que se le nota un amor tremendo por su obra, la que evita a Ángel el transitar por el camino de la alianza de civilizaciones en este encuentro. Y es lo que más le agradece el lector, aunque yo barrunto en lo particular que lo que hubiera preferido pasaría por avanzar con un real Diego de Uceda en una descamisada contra un ejército enemigo.

 

   No duden en sumergirse en un libro que les provocará una cascada de sensaciones. Que les hará ver la amistad, el amor, la pasión, la traición y, sobre todo, la camaradería. El veredicto sobre el libro no puede ser más positivo: si usted gozó en la gran pantalla con Alatriste, si recuerda con cariño las lecturas sobre ese soldado, o, aun más, si Alonso de Contreras es para usted un tótem literario, no lo dude: éste es su libro. Un libro que le arrastrará por tiempos violentos y le hará cambiar por unos segundos su mando a distancia por una espada afilada. Por buscar algún reproche a este texto para con el autor, señalaré su brevedad. Puede parecer extraña esta aseveración para con una obra de cerca de 300 páginas, pero lo cierto es que nos deja con la miel en los labios.

 

   Queda esta propuesta en el aire: hemos acompañado al personaje en tres momentos muy breves de una vida que se reputa azarosa. El lector llegado a la apología final, debe exigir al autor que no nos escamotee el resto de su vida.

NUEVAS REFLEXIONES

NUEVAS REFLEXIONES

Colectivo "BLAS DE LEZO"

250 firmas.

 

      El eco de nuestro primer aldabonazo

   El día 12 de diciembre pasado enviamos a los "medios" de difusión nacional (prensa, radio y televisión), unas reflexiones (http://bitacorapi.blogia.com/2006/122101-reflexiones.php) respaldadas por un inusual numero de firmas de las que un tercio son mujeres. De una u otra forma todas las firmas estaban relacionadas con el Ejército. No teníamos esperanzas en su aceptación por la prensa, radio y televisión, pero contábamos con ese inmenso campo de difusión de noticias e ideas que es "Internet, y nuestras "Reflexiones" corrieron como la pólvora despertando odios casi satánicos, pero también, simpatías y adhesiones, incluso desde la América Hispana. Insistimos en este tema pensando en aquellos compañeros que pudieron considerar que nuestro esfuerzo había sido inútil.

 

    La situación se agrava

  

   Desde la redacción de las primeras "Reflexiones" hasta el lanzamiento de esta segunda andanada, no hay espacio o sector que no se quiebre, tambalee o parezca marchar sin rumbo. El brutal atentado de Barajas ha servido para mostrar el desolador panorama de la sociedad española, dividida y enfrentada hasta en algo tan tremendo como es la lucha contra los terroristas y quienes les apoyan, y la facilidad de cómo un atentado tan brutal pasa rápidamente al olvido más suicida. La huelga de hambre de un asesino y su posterior envío a prisión de lujo cerca de los suyos, despierta en ciertos sectores una piedad que jamás se había mostrado hacia sus numerosas víctimas, y ha confirmado, una vez más, el desconocimiento sobre España que se suele tener en Europa, comprensible por la división reinante en los políticos españoles en cuestiones de Estado. No olvidemos que partidos representados en las Cortes fueron en otro tiempo soporte y ayuda del terrorismo etarra, y de otros que hoy vuelven a resurgir en esta España irreconocible. 

 

   Los partidos vascos, incluido el PSOE en su versión PSE, y los catalanistas, van por libre, no ya hacia la autodeterminación, sino hacia la independencia, ante el "dejar hacer" de la Moncloa y el silencio suicida de la Zarzuela. Mucho han conseguido ya, entre otros logros, la progresiva marginación y destrucción del español y de "lo" español, maniobra miserable a la que se está uniendo con raro entusiasmo Galicia.

   Las dos Españas han vuelto a aparecer de forma lamentable gracias al presidente del gobierno más sectario y rencoroso que ha tenido España a lo largo de su ya larga Historia, al que apoya un partido "social-capitalista" de perfiles cada vez más imprecisos. Frente a ellos, una oposición de firmeza pasajera y titubeos constantes, incapaz de detener esta caída hacia la descomposición de la sociedad y, con ella, de la misma esencia de España. En las calles se manifiestan estas dos Españas, una de ellas trata de recuperar la "Bandera de los campos de fútbol", para después regresar al silencio y a la espera ¿A la espera de qué?

    Si para poder gobernar hay que pactar con los enemigos de España, pues se pacta. De ahí la presencia en las Cortes de individuos cuya misión no es la de cooperar a la gobernabilidad de España sino, todo lo contrario, hacer ésta imposible en beneficio de su partido y de su política de patio, única razón de su presencia en el cada vez más degradado hemiciclo. España está en manos de esas minorías gracias a la política de "los compañeros de cama", esencial para los partidos si es que quieren gobernar. Y no podemos silenciar que esta degradación está salpicando a una parte del denominado "poder judicial".

 

     Desde el despertar, a la nada

   

   La España anestesiada, drogada y sesteante parece despertar cuando el petardazo suena demasiado fuerte y muestra sus sentimientos patrióticos de unidad y hasta su raíz cristiana, que ya es mérito en estos tiempos laicistas que corren. Se suele oír una frase, dicha con la mejor intención, pero que tiene una carga de profundidad más que peligrosa: "España será lo que quieran los españoles". Porque nosotros nos preguntamos: ¿qué españoles deciden lo que debe de ser España? ¿Españoles de un par o tres generaciones actuales con derecho a voto pueden decidir cómo ha de ser la España del futuro, incluso si ha de ser o no ser, por la fórmula milagrosa de que "dos es mayor que uno"? ¿Qué derecho tienen las generaciones actuales (las votantes) a deshacer lo que han hecho los españoles durante siglos, y qué derecho tenemos para deshacer ese patrimonio, entregándoles a las generaciones futuras unos restos que ya no merecen el nombre de España? Españoles somos los que hoy vivimos en esta sufrida tierra, pero también lo son los que ya han muerto y los que han de nacer, al menos a los que lo permitan las brutales leyes abortistas. Podemos decidir la forma de Estado o de Gobierno, pero no si España ha de desaparecer para convertirse en algo irreconocible, insolidario, con odios vecinales, fronteras, idiomas, dialectos y fablas obligatorios.

      Hemos de tener en cuenta que los que hoy tienen veinte, treinta, cuarenta... años, no conocieron la guerra, la posguerra, el desarrollo económico y social, ni los primeros años de la transición, pero son, sin embargo, los que desde su infancia, y a lo largo de toda su vida, han recibido más directamente el brutal lavado de cerebro y la mejor programada descristianización jamás realizada en España. Y muchos de ellos son los que desde la prensa, radio y televisión, dirigidos y manipulados por los veteranos poncios del rencor, pontifican sobre nuestro pasado que ellos desconocen de forma abrumadora.

          

   Cuando España no se cuestionaba

  

   Somos nostálgicos porque la situación nos obliga a recordar cuando a España no se la cuestionaba, pero nuestro objetivo, pese a la edad de muchos de nosotros, es el futuro, porque también es el de nuestros hijos y nietos. Los nuevos estatutos de autonomía se han ido imponiendo por el sistema del "trágala" a espaldas de la sociedad española. Los porcentajes de votantes son desoladores. Hemos leído esto: "Sería un triste final para la milenaria  nación españolas sucumbir ante el falaz encanto de la tribu cuando el mundo camina y progresa en dirección contraria"

   Un obstáculo para impedir esas secesiones anunciadas sigue siendo el Ejército, pese a la feroz campaña para despersonalizarlo, eliminando sus tradiciones y hasta su Historia más reciente. De ahí esos proyectos para crear universitarios de las FAR, de eliminar los Cuarteles Generales y, de paso, poder disponer para otros fines de sus golosas instalaciones, o la eliminación de símbolos y monumentos de forma institucional o permisivamente ilegal. La Cruz de San Andrés de nuestra Aviación Militar y también de nuestros carros de combate, pasará al olvido por el rencor insaciable de los herederos de los vencidos en la guerra civil, derrota que sólo ellos se empeñan en recordar de forma masoquista. Los parcheos para solucionar el problema de las plantillas en las Unidades, la ausencia de protección y vigilancia en nuestros acuartelamientos que permiten hechos tan bochornosos como el programado emporcamiento de las tapias de un centro militar en Madrid..., todo esto y mucho más forma parte de ese programa para dejar al Ejército como una institución irreconocible. Pese al increíble, sumiso y silencioso "dejar hacer" por parte de la "cúpula militar", que todo lo acepta sin el menor gesto o resistencia hacia actitudes que afectan a toda una gloriosa institución, cual es la militar, el sistema tiene un problema aun por resolver, y es la molesta presencia de unas plantillas de jefes, oficiales y suboficiales, profesionales y patriotas íntegros, Con ellos, será difícil la quiebra de la unidad de España. Lo cainitas lo saben y actuarán con la astucia de los "hijos de las tinieblas" que menciona la Biblia, pues para eso se dictarán las nuevas leyes en proyecto..

           

          No al silencio culpable

  

   Algunos compañeros bien intencionados nos han sugerido la conveniencia de eludir cualquier mención del Generalisimo Franco o de su régimen, porque  nos podían malinterpretar. Nosotros creemos, por el contrario, que en la situación actual, en la que la ofensiva contra su memoria es miserable, mendaz y brutal, no tenemos derecho alguno a escurrir el bulto por el "qué dirán". Nosotros defendemos su memoria y su obra, como defendemos también a los que se alzaron el 18 de julio de 1936. Los dos principales partidos, y sus adheridos de ocasión política, han descubierto un lugar de encuentro: el rechazo a nuestra Historia pasada, el desprecio a la verdad y el olvido, aunque con ello se ofenda gravemente a la actuación de muchos de sus antepasados. Se destruyen monumentos, se modifican los textos de las enciclopedias, se miente de forma ruin en los textos de las escuelas, se calumnia, se envía a los infiernos "democráticos" a todo un pasado heroico y de sacrificio, sin que nadie se atreva, desde un escaño, desde la más simple tribuna, a salir en defensa de una generación de la que proceden la mayor parte de los políticos actuales, de cualquier bando o secta política. Un Congreso, envilecido por el sectarismo de una izquierda rencorosa, prepara otra absurda ley de "memoria histórica" ¿Hemos de callar para que no nos "malinterpreten"?

  

        Ofensivas satánicas

  

   Por último, existe una diabólica ofensiva, posiblemente dirigida desde algún lugar fuera del ámbito español, pero aceptada por sus lacayos autóctonos, para satanizar a nuestra sociedad. La operación es sumamente eficaz pues consiste en ir aumentando las dosis de blasfemia y de descristianización hasta que se empiezan a aceptar las más bestiales como algo ya irremediable, porque se ha ido incrementando astutamente la dosis mortal para que, el que todavía se considere cristiano y católico, se vaya acostumbrando a la infernal droga. No hay partido que escape de esta responsabilidad pues, bajo el gobierno de derechas o de izquierdas, estas campañas blasfemas han proliferado sin más reacción que la de algunas instituciones privadas. Reconocemos que algunos obispos y sacerdotes, aislados y en solitario, han clamado con valor y energía contra esta situación, al igual que laicos o las citadas instituciones privadas, pero sin que haya habido una actitud firme de la Jerarquía para detener esa campaña satánica cuya magnitud sólo puede concebirse en la España actual. Gracias a Dios, sabemos que hay todavía una España cristiana, donde los jóvenes tienen un lugar preeminente, que está ahí, insobornable y con una fe que no pueden destruir ni "medios" ni "logias". Esa es nuestra esperanza, la que nos ayuda a conservar la fe de nuestros padres.

           

   Con éste, son ya dos los "palos al agua". Cuando las ondas se vayan alejando y las aguas de este pantano parezcan de nuevo muertas, volveremos a la palestra.

VOLVERÁN EN MÉXICO LOS SACRIFICIOS HUMANOS

VOLVERÁN EN MÉXICO LOS SACRIFICIOS HUMANOS

Ludovico BEN CIDEHAMETE

 

   El Gobierno local del Distrito Federal en México dispuso que se reintroduzcan los sacrificios humanos en la antigua ciudad de Tenochtitlán, después de 488 años de ser abrogados por Hernán Cortés. Éste parece ser el nada edificante final de las sucesivas revoluciones y asonadas de corte masónico y comunista estalladas en México a partir de 1913, y se constituye por tanto en la más neta consecuencia de la adopción de una Constitución socialista e irreligiosa en 1917, que permite al Gobierno central y a los Gobiernos locales violar la libertad religiosa, la vida y la conciencia de los habitantes en cualquier nivel.

   Prácticamente desde 1921, en que el PRI, Partido Revolucionario Institucional, una variante del partido comunista soviético, se apoderó violentamente del Gobierno central y de los Gobiernos locales con la ayuda de los Estados Unidos, este partido mantiene el control político del país con escasísimas excepciones. La regla no explícita pero impuesta de hecho por las leyes sancionadas especialmente desde 1917 (que ya existían desde la época de Benito Juárez y nunca fueron derogadas, ni siquiera por el Emperador Maximiliano), es la persecusión de la Iglesia católica y el favorecimiento soterrado de las sectas y denominaciones luteranas o protestantes, especialmente en sus versiones norteamericanas, así como la inspiración masónica de todas sus instituciones y actos de gobierno. Para darse una idea, la Iglesia no tiene libertad de predicar libremente en público ni los sacerdotes podrían, teóricamente, circular por las calles revestidos de sus hábitos religiosos; los oficiales del Ejército no pueden contraer públicas nupcias católicas, porque es causa suficiente para ser exonerados.

 

   Entre los años 1926 a 1930 el general Plutarco Elías Calles, un masón presidente de México, en acuerdo con el embajador de Estados Unidos Dwight Morrow, comenzó una campaña de persecusión criminal contra el catolicismo, que ha dejado como saldo una guerra sangrienta, llamada comúnmente “Guerra Cristera”, y una pléyade de santos y mártires como no tiene hasta ahora ningún país americano. Se estima que en aquella persecución perecieron más de 250.000 víctimas del anticatolicismo.

   Parece, pues, que el triste final de la pretendidamente gloriosa Revolución Mexicana, es terminar allí mismo donde comenzó la Historia de México y concluyó la de los aztecas y las demás tribus mesoamericanas que reaizaban sacrificios humanos; y así, autorizar todas las prácticas paganas abandonadas, por la Gracia de Dios, hace casi 500 años. De todas formas, el aborto procurado, delito que entre los aztecas era reprimido con la pena de muerte, ha sido restablecido dentro de una ostensible campaña de paganización más generalizada, a la que son sometidos con especial saña, todos los países integrantes de la otrora gran nación ibero americana, católica en su origen y en sus costumbres y mariana por su piedad popular.

   Es éste un nuevo paso que dan los gobiernos de esos países, casi sin excepciones y con redoblado brío, para corromper las costumbres de las sociedades esencialmente católicas que ilícita e ilegalmente regentean. Ninguno de los “motivos” o “argumentos” que ensayan, sobre no ser verdaderos en ningún caso, soportarían el menor análisis racional.

   Algunos medios de difusión han intentado demostrar que la población femenina prestaba su apoyo a esta “novedad” legislativa, mas no les ha sido posible ocultar que, al conocerse la decisión de la legislatura del Distrito Federal, muchas mujeres reunidas en la zona céntrica, que estaban rezando a la Virgen de Guadalupe para impedir estos sacrificios humanos, comenzaron a llorar desconsoladamente por su Patria y por las víctimas potenciales, lo que fue registrado por periodístas gráficos extranjeros presentes en el lugar.

 

   Tampoco a los mexicanos, pueblo religioso, culto, combativo, valiente e inteligente, se le ha economizado el escarnio de sumársele, a la desgracia de la restauración de los sacrificios humanos, la del inicuo tratamiento de tontos a que todos los partidarios del aborto someten a los pueblos que los soportan, debiendo escucharse siempre la misma colección de estupideces y mentiras que en el resto del mundo. Como por ejemplo, que “el aborto evita el trauma que crea en el niño el ¡saber que no es querido ...!” (así como lo lee ¡se nos ocurre realizar con los autores de la frase generosidades de esas a montones!), o que la legalización vendría a subsanar la situación creada por “centenares de miles” de abortos clandestinos, sin que ningún abortista haya podido jamás explicar cómo la legitimación de un abuso vendría a suprimir dicho abuso, ni en qué estadísticas se fundamenta para arrojar semejantes cifras, si en realidad, los casos de aborto procurado denunciados o perseguidos penalmente no pasan de un par (no un par de miles: dos solos, uno más uno) por año, y los casos atendidos en hospitales por lesiones supuestamente postabortivas, no pasan de unos 3.000 anuales en todo México, e incluyen los casos no criminales, como son los accidentales y los espontáneos.

 

   Hipocresía oficial

 

   Demostrando el real temor que le causa a sus integrantes la prometida excomunión de los políticos votantes del aborto, el gobierno local ha enviado a un partidillo de izquierda a denunciar al cardenal primado de México, don Norberto Rivera y al portavoz del arzobispado, Hugo Valdemar, por presuntas violaciones a la “ley religiosa”, una norma anticatólica que prohíbe a los religiosos católicos hacer comentarios políticos, privándoseles de un derecho que, supuestamente, la Constitución reconoce a todos los habitantes de México, sin distinción alguna, justamente por no reconcer ninguna distinción. La respuesta oficialista a la Iglesia, de parte del legislador impulsor de la medida, ha sido amenazándola con recrudecer la campaña difamatoria por supuesta pederastia, lo que confirma aún más las tesis sostenidas por algunos estudiosos sobre el verdadero sentido, origen y alcance de las difamaciones que por esta supuesta causa, vienen sufriendo algunos sacerdotes desde hace algunos años. Por supuesto que los funcionarios oficiales aseguran que su obrar, se explayará “estrictamente dentro de la ley”, como si se tratara de una ley justa o siquiera mínimamente legítima. ¡Es lógico ser estricto con “leyes” creadas a tan siniestro efecto!

   Desde luego, este anticipo local, pretende ensuciar también la legislación federal hacia la cual los grupos proabortistas buscan extender la legalización de los sacrificios humanos. Ya existen anteproyectos de ley en ese sentido en el Congreso Federal impulsados, como en el resto del orbe, por obscuras organizaciones cuyas mentoras son, como mínimo, la ONU y las multinacionales farmacéuticas.

  

   ¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de la ONU!

ZAPATERO HA CONVERTIDO EL PSOE EN UNA SECTA DESTRUCTIVA

ZAPATERO HA CONVERTIDO EL PSOE EN UNA SECTA DESTRUCTIVA

José Javier ESPARZA

 

   Rígida disciplina interna. Fe inquebrantable en el gurú. Laminación despiadada del disidente. Protección contra toda 'contaminación' exterior. En la cúspide, un hombre musita: 'Ommm...'.

   '¡Tú y los de tu secta, tú y los de tu secta!'. Se lo decía Hermann Tertsch a la lenguaraz María Antonia Iglesias -'atención al disco rojo'- en el debate de Buruaga en Telemadrid. 'Tú y los de tu secta'. Y no se refería a Prisa, evidentemente. Se refería a esta especie de nueva secta que ha surgido en torno a la revisión zapaterista del socialismo español. Porque es verdad: Zapatero ha convertido el PSOE en una secta destructiva. Sí, claro, todos los partidos tienen algo de sectario: esa tendencia al ombliguismo, esa proscripción del debate a fondo, ese imperativo de obediencia a pies juntillas, también la tendencia a ver al prójimo como un enemigo virtual. Pero no, no: lo del PSOE de Zapatero es distinto. Subrayo: el PSOE de Zapatero, porque esto, antes, no pasaba, o pasaba mucho menos.

   El PSOE siempre ha tenido algo de partido-Iglesia, es verdad. Y no pocas veces ha resuelto sus cismas a balazos, como cuando los bolcheviques de Largo Caballero se liaron a tiros con Indalecio Prieto en aquel mitin de Écija porque el gordo predicaba moderación; Prieto no habría saldo vivo si los escuadristas de La Motorizada no hubieran repelido con fuego el fuego (y después, los mismos de La Motorizada participaron en el asesinato de Calvo Sotelo: ¡qué difícil es entender al PSOE!). Son viejas historias, por supuesto; ahora la sangre no llega al río. Pero el modelo del partido-Iglesia ha seguido funcionando; de hecho, a eso se debe el enorme potencial ofensivo del socialismo español. Ahora bien, una cosa es una Iglesia y otra cosa es una secta. ¿Dónde está la diferencia? Decía mi viejo maestro Jean Varenne que, en el fondo, una iglesia es una secta que ha triunfado. Eso es así en la religión y también en esa metáfora de la religión que es la política partitocrática. Lo que no es habitual es el camino inverso, es decir, que una Iglesia en la cumbre de su poder comience a comportarse como una secta. Una Iglesia es una asamblea, tiende a extenderse y a reunir; por el contrario, lo propio de la secta es secar (en el sentido de 'cortar') y seguir, es decir, cortar con el mundo y seguir al líder. Cuando una secta prolifera y se extiende, esto es, se abre, puede convertirse en Iglesia. Lo contrario es inusual. Pero eso es lo que le está pasando a ese partido-Iglesia que es el PSOE. La secta se caracteriza por una serie de rasgos muy precisos. La autoridad del gurú es esencialmente incontestable, bajo las más graves penas. El número de los elegidos es deliberadamente exiguo, en nombre de la fidelidad. La relación del grupo con el entorno exterior se radicaliza en una suerte de paranoia. El discurso interno se maximaliza, se extrema, se lleva a sus últimas consecuencias. La secta, separada del mundo por una especie de 'cordón sanitario' que ella misma establece -para protegerse de toda contaminación-, vive enteramente en sí y para sí, obsesionada con la propia pureza y con la maldad intrínseca del enemigo. Agrupa a los fieles en torno a una convicción fanática y exige a todos que la mantengan. Como la exigencia es cada vez más fuerte y la convicción es cada vez más radical, también las disidencias aumentan. La excomunión se convierte entonces en práctica cotidiana. En el campo político, es un proceso muy frecuente en algunos movimientos totalitarios; mucho más raro es verlo en agrupaciones teóricamente democráticas.

 

   Zapatero ha convertido el PSOE en una secta destructiva. Ha planteado como verdades de fe argumentos cada vez más insostenibles, de manera que ya sólo es posible mantenerlos desde el fanatismo y la ceguera. Ha rodeado al gurú de una intangibilidad que roza lo supersticioso, lo cual necesariamente alimenta disidencias. Ha suspendido todo debate interno en nombre del 'proyecto', de manera que cualquier disidente se convierte en traidor. Ha arrojado sobre el rival la marca infamante que se graba a hierro en el infiel, y así ha convertido a media España en enemigo metafísico. Ha exigido a los propios fieles obediencia acrítica e irracional a los postulados del gurú, dando así lugar a un penoso espectáculo de envilecimiento intelectual y moral. Antes, votar socialista era una opción política; ahora, es un compromiso que se presenta como acto de fe. El camino más frecuente en las sectas destructivas es que su número vaya disminuyendo a medida que el proceso sectario se agudiza. En ocasiones, como sabemos, los fieles se suicidan de manera ritual mientras el gurú huye con el dinero. Pazzzz. Ommmm...

TERRORISMO, DIÁLOGO Y COMPRENSIÓN

TERRORISMO, DIÁLOGO Y COMPRENSIÓN

Miguel Ángel LOMA

 

   Es admirable el espíritu conciliador y de perenne diálogo que, pese a todo, siguen manteniendo ciertos grupos con la banda terrorista etarra. Por su persistente y comprensiva posición destacan tres colectivos muy influyentes: los nacionalistas separatistas vascos (incluida su militante clerigalla), los comunistas (sea cual fuere la etiqueta con que ahora se presentan en sociedad), y los voceros de la farándula progresista (muy cercanos ideológicamente al grupo anterior). Curiosamente, estos colectivos coinciden con los mismos que han sido más respetados en sus carnes por los asesinos etarras; lo que demuestra que cuanto más ajenas nos resulten las víctimas, más fácil nos resulta predicar la generosidad hacia sus verdugos.

   La anterior conclusión explica también la sorprendente mutación de espíritu que se opera en esos mismos grupos cuando se trata de «sus» víctimas. Entonces comprobamos que ni un amplísimo transcurso del tiempo mueve sus corazones a la reconciliación y al perdón que tanto aconsejan a los demás; y cómo sus actitudes, sumamente comprensivas, se tornan en rabiosa y perpetua reivindicación de una justicia imprescriptible cuando se trata de víctimas que consideran integrantes de su patrimonio. Aun más; si de ellos dependiese viviríamos en un continuo y permanente recuerdo de esas víctimas.

   Este mismo fenómeno de transformación de actitudes explica el doble talante de nuestro inefable presidente de Gobierno: capaz de predicar por medio mundo la alianza entre culturas, religiones y civilizaciones más dispares y distantes, a la vez que ejerce una política sectaria y discriminatoria con la gran masa de compatriotas que se resisten a doblar la cerviz ante su discurso. Capaz de perdonar y olvidar los asesinatos más recientes transformándolos en trágicos accidentes, al mismo tiempo que remueve las fosas del pasado para lanzar los cadáveres de media España contra la otra media.

   A veces unas sencillas palabras arrojan más luz que mil estudios de eruditos politólogos: «A mí me gustaría preguntarle al presidente del Gobierno... si la asesinada, en vez de mi hija, hubiesen sido sus dos hijas... si estaría dispuesto a sentarse con sus asesinos. Seguramente, no». (Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña asesinada en Santa Pola, Alicante, el 4 de agosto de 2004 por la banda terrorista ETA).