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DARFOUR: PRIMER GENOCIDIO DEL SIGLO XXI

DARFOUR: PRIMER GENOCIDIO DEL SIGLO XXI

Alberto BUELA

 

   El silencio, como ocurrió hace doce años en Ruanda, acalla lo que viene sucediendo en la región de Darfour, ubicada en la parte oeste de la república de Sudán, la más grande de Africa con 2,5 millones de km². y 40 millones de habitantes: se está realizando el primer genocidio del siglo XXI.

   A partir de febrero del 2003 se produjo el asesinato por masacre de más de 300.000 seres humanos por el hecho de ser negros, no árabes  y en gran medida animistas y también cristianos, por parte de las milicias armadas irregulares musulmanas denominadas "janjawids", cuyo jefe es el scheik Moussa Hilal. El régimen dictatorial de Omar Al-Bashir asentado desde 1989 en Kartum, capital de Sudán, es el responsable directo de tremenda masacre que ya ha provocado la cifra de dos millones y medio de refugiados sobre una población de seis millones. Diez mil personas mueren por mes en esta masacre genocida que practican las milicias Janjawids, tribus musulmanas arabizadas, sobre la población tanto musulmana como animista y cristiana, africana y negra.

 

     Un poco de historia

 

   Lograda su independencia respecto de Inglaterra y Egipto (1956), Sudán pasó en su breve historia por dos largas guerras civiles entre los habitantes del norte, árabes musulmanes y los del sur, africanos animistas y cristianos. La primera, desde 1955 a 1972 que finaliza cuando se firman los acuerdos de Addis Abeba que garantizaban al sur un cierto grado de autonomía. Y la segunda, que va de septiembre de 1983 cuando el  entonces presidente Nimeiri disolvió los tres estados federales del sur e introdujo el cumplimiento obligatorio en todo Sudán de la ley de la sharia o ley moral musulmana. Termina esta segunda guerra civil en 1989 con la derrota de las fuerzas del sur y la instalación en el poder del actual mandatario Al- Bashir.

   La indiferencia de la comunidad internacional y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se debe a que el choque de intereses que se ha producido en Sudan tiene un claro ganador. Por un lado está China con su megainjerencia en el África del Norte en estos últimos treinta años, que se transformó en el gran protector del régimen dictatorial de Kartum, para vigilar sus intereses concretos, el petróleo de Sudán, que representa el 73% de sus ingresos. Y por otro, los Estados Unidos, el gran derrotado con su frustrada intervención militar de 1992. El repliegue del scheriff mundial en Sudán es notorio y manifiesto. Carece hoy  de interés estratégico. Sólo queda, pues, por el lado de Occidente un disminuido jugador: Francia, que poco o nada puede hacer, a pesar del sano esfuerzo de su nuevo presidente: Sarkozy,  pues sus intereses están centrados en Chad y Egipto. De modo tal que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que a los sudaneses del sur, los africanos negros, muchos de los cuales son cristianos y animistas, Occidente les ha soltado la mano de su historia y su fin parece ineluctable. Solo les cabe a estas tribus un repliegue constante hacia su viejo, empobrecido y aislado reino de Etiopía, único estado no musulmán de África del Norte.

 

   El primer genocidio del siglo XXI tiene dos responsables: Uno mediato: la desidia de Inglaterra, Francia y EEUU en defender aquello que habían occidentalizado y otro inmediato: la dictadura ejecutora que está al servicio de China. Si lo analizamos desde la metapolítica podemos afirmar que Occidente en Sudán le ha cedido el poder a Oriente y esto se está pagando con la vida de los sudaneses del sur en el primer genocidio del siglo XXI.

   Nos viene a la memoria la vieja enseñanza de Heródoto, el padre de la historia: Occidente puede primar sobre Oriente porque no lo destruirá, y de hecho Occidente ha llevado la iniciativa histórica del mundo y Oriente no ha sido destruido, pero el día en que Oriente prime sobre Occidente, éste perecerá.

   Sería de desear que ante tanto politólogo y futurólogo suelto que vienen augurando la primacía de China para el 2050 se tenga en cuenta el terrible caso emblemático de Sudan a fin de poder pensar sobre la realidad y no sobre lo que uno piensa que es la realidad.

LA CUESTIÓN DE LA MISA

LA CUESTIÓN DE LA MISA

Rodolfo VARGAS RUBIO


   Uno de los legados más importantes de la Civilización de Occidente es, sin duda alguna, la misa romana según el rito clásico codificado por el papa San Pío V en el siglo XVI, siguiendo las pautas del Concilio de Trento (XIX de los ecuménicos). Este rito, sin embargo, sufrió un eclipse casi total después del Concilio Vaticano II, época durante la cual se verificó una verdadera revolución en todos los ámbitos de la Iglesia Católica, particularmente en el litúrgico. Para justificar los cambios, muchas veces llevados a cabo de manera arbitraria y dictatorial, se apelaba a un difuso y maleable “espíritu del Concilio”, que no era en realidad sino el pretexto para ir más allá –ultra vires– de lo que realmente había establecido la magna asamblea. De este modo, por ejemplo, a pesar de que la Constitución sobre Sagrada Liturgia había ratificado la vigencia del latín como lengua litúrgica del rito romano y la del canto gregoriano y la polifonía clásica como las formas musicales propias de la liturgia romana, y había declarado que era su voluntad conservar y promover por todos los medios todos los ritos legítimamente establecidos, en la práctica se introdujo un nuevo rito de la misa (Novus Ordo de Pablo VI), que fue impuesto como obligatorio con exclusión del rito clásico (misa piano-tridentina), actuando los obispos como si éste hubiera sido prohibido, siendo así que no lo fue, como muy bien ha admitido recientemente el Cardenal Medina Estévez, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y Mons. Ranjith, actual secretario del mismo dicasterio vaticano. En cuanto al latín y la música tradicional sacra, desaparecieron en casi todo el orbe católico.

 

   La importancia que ha tenido la misa clásica romana para la Cultura es impresionante, como lo reconocieron en su día intelectuales de varias nacionalidades que subscribieron una petición a Pablo VI para que preservara el rito (entre ellos la nada sospechosa de integrismo católico Agatha Christie). No sólo se trata de un aporte que puede remontarse en sus raíces más antiguas hasta la época tardo-romana y que fue perfilado en su estructura en tiempos de Carlomagno, sino que se trata del rito que evangelizó Europa y toda América, amén de gran parte de África, Oriente y Oceanía. A través de él, la lengua de Roma se oyó en lugares en los que jamás se había hablado y se transmitió un modo universal de ver las cosas. En el plano artístico, fue en torno a la misa como se construyeron las grandes catedrales y abadías, centros de educación y civilización, y ella sirvió de inspiración al Arte en todas sus facetas. Los pintores y los escultores adornaron con sus mejores obras los retablos de los altares donde se ofrecía el Santo Sacrificio: piénsese en las innumerables telas y tablas del Renacimiento y el Barroco, en el maravilloso Transparente de la Catedral de Toledo o en el impresionante altar de plata de la Catedral del Cusco en el Perú. Asimismo, los mejores compositores le dedicaron las más hermosas producciones de sus musas: baste citar la Misa en sí menor de Bach (por cierto, ilustre protestante), el Réquiem de Mozart y la Missa Sollemnis de Beethoven, por no citar a los autores que por oficio se dedicaban a la música eclesiástica, como Palestrina o Monteverdi).


   Las irreverencias, los sacrilegios, las profanaciones y la iconoclastia que se desataron en los años setenta con el pretexto del aggiornamento litúrgico y que relegaron el rito clásico a una situación de práctica proscripción, suscitaron la reacción de muchos sacerdotes y fieles, escandalizados por el giro de 180 grados que experimentó la vida espiritual y litúrgica católica como consecuencia de tales abusos. A veces dicha reacción fue sufrida, paciente y resignada; otras, fue más enérgica e, incluso, llegó a un extremismo vituperable. La más célebre protesta la encabezó el antiguo arzobispo misionero Mons. Marcel Lefebvre, que fundó la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y desafió abiertamente las prohibiciones que se le quisieron imponer desde Roma. Pablo VI se mostró inflexible frente al prelado, pero Juan Pablo II quiso dialogar, aunque desgraciadamente no se pudo evitar llegar a una situación material de cisma pese a todos los esfuerzos desplegados por el entonces cardenal y hoy Papa felizmente reinante. De todos modos, piénsese lo que se piense sobre el affaire Lefebvre, no se puede negar que fue gracias al combativo arzobispo como se puso públicamente sobre el tapete la importantísima cuestión de la misa. El día esperado en el que el rito tradicional se declare oficialmente liberalizado se deberá en gran parte a su resistencia a toda prueba. También, a todas las organizaciones de seglares, como UNA VOCE INTERNACIONAL (con ROMA AETERNA como correspondiente en España), que desde muy temprano emprendieron la defensa de la misa de siempre.


   Benedicto XVI ha mostrado desde antiguo su simpatía hacia el rito en el que, al fin y al cabo, como buena parte de obispos de la Iglesia Católica, fue ordenado para el sacerdocio. Siendo Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe participó en importantes eventos organizados a favor del retorno del rito clásico y no desdeñó oficiar, incluso de gran pontifical, en las ceremonias de las sociedades clericales surgidas del motu propio Ecclesia Dei adflicta dado por Juan Pablo II para dar una salida digna a los muchos sacerdotes, religiosos y seglares vinculados a las formas tradicionales de la liturgia romana mediante la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, que hoy preside el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos. Es este purpurado quien, el pasado día 16 de mayo, en el contexto de la V Conferencia General de los Episcopados de Latinoamérica y el Caribe (CELAM) en Aparecida (Brasil), ha tenido una intervención[1] sin precedentes, al hablar abiertamente y sin tapujos de Ecclesia Dei y de la misa tradicional ante los obispos reunidos de un continente que fue evangelizado con esa misa y no conoció otra en cuatro siglos: la misma que alimentó la fe y la espiritualidad de millones y millones de almas a lo largo de generaciones; que animó a los misioneros a afrontar innumerables peligros –y hasta el martirio– al adentrarse por las abruptas montañas y densas selvas americanas sin otro bagaje que su misal, su cáliz y su patena; que produjo frutos de santidad como Rosa de Lima, Martín de Porras, Juan Masías, Mariana de Jesús Paredes, el indio Juan Diego, Antonio Galvâo y muchas más, y que, incluso, inspiró un espléndido arte mestizo del cual son exponentes las escuelas Cuzqueña, Quiteña y Mejicana, entre otras. Es una señal más de que no está lejos el día en que Roma, honesta y valientemente, dé finalmente la luz verde a un rito que nunca debió considerarse prohibido y cuyo retorno promete un incremento de la Fe Católica, por encima de mezquindades, partidismos y malevolencias. Que así sea.


   [1] El discurso del Emmo. Cardenal Castrillón Hoyos ante la CELAM puede verse en www.celam.info en el apartado de intervenciones de los dicasterios de la Curia Romana.

MAL MENOR EN LAS ELECCIONES POLÍTICAS. VOTAR: ¿OPTATIVO O MORALMENTE OBLIGATORIO?

MAL MENOR EN LAS ELECCIONES POLÍTICAS. VOTAR: ¿OPTATIVO O MORALMENTE OBLIGATORIO?

Mario MENEGHINI

 

Exposición en Simposio de Filosofía Política (15-6-07), en  el I Congreso Nacional de Filosofía del Derecho y Filosofía Política y IV Jornadas Nacionales de Derecho Natural, San Luis.

 

   1. Es lugar común en la Argentina la queja sobre el mal funcionamiento del sistema político, y sobre la calidad de la mayoría de  los dirigentes. Por eso, en los últimos años -en especial desde la crisis de 2001- se han lanzado muchos proyectos para intentar mejorar dicho sistema político.

   El principal problema es que la  misma base teórica en nuestro sistema institucional parte de un principio falso: la soberanía popular, que consiste en conferir al pueblo la atribución ontológica del poder. Esta teoría ha quedado consolidada jurídicamente en nuestra Constitución Nacional con la reforma de 1994. En efecto, el nuevo Art. 37 garantiza el ejercicio de los derechos políticos con arreglo al principio de la soberanía popular. Bidart Campos (1961) demuestra que los supuestos en que se basa esta tesis son científicamente falsos: "Es ficción considerar al pueblo como susceptible de representación, y como entidad unificada que confiere mandato; ficción es suponer que el parlamento representa a la totalidad del pueblo; ficción que los actos de los representantes son actos del pueblo; ficción que el pueblo gobierna".

 

   2. Ahora bien, que señalemos los errores en que se basa la legislación vigente, no nos autoriza a abandonar el campo de la vida cívica. En primer lugar, pues la realidad indica que la teoría democrática no es más que una máscara totemística, y la partidocracia -que implica desmentir la teoría- se impone al margen de las elucubraciones y de las normas. Cuando el electorado es convocado a las urnas, participa en una especie de ballotage, para seleccionar de entre los candidatos que han sido previamente postulados por los partidos.

   En segundo lugar, no es correcto cuestionar un ordenamiento institucional porque sean discutibles sus fundamentos intelectuales (Palacio, 1973). En el plano de las ideas es lícito preferir un régimen político que consideremos el mejor, pero, en toda sociedad se impone, con el tiempo, una forma determinada de selección y reemplazo de los gobernantes. Si esa forma no afecta de manera directa la dignidad humana, y rige de hecho en una sociedad, su aceptación no solamente es lícita, sino incluso obligatoria, con obligación impuesta por la necesidad del bien común...[1].

 

   3. En la Argentina tiene vigencia, desde 1853, un ordenamiento constitucional, que, como se ha dicho (Lamas, 1988) es tributario de una serie de pactos y compromisos en el curso de los acontecimientos políticos nacionales, y rige, desde entonces, con una aceptación pacífica y estable, lo que le confiere legitimidad.

   Consideramos inaceptable, entonces, la actitud de algunos distinguidos intelectuales de negarse a participar en la vida cívica, por considerar cuestionable la misma Constitución y el sistema electoral que de ella deriva, y promover la abstención como única conducta válida para quienes rechazan la teoría de la soberanía popular[2]. Por el contrario, la obligación moral de participar será tanto más grave, cuanto más esenciales sean los valores morales que estén en juego (Malinas, 1959).

 

     Participación en política

 

   4. Luego de esta introducción, podemos abocarnos al tratamiento de la doctrina del mal menor en el proceso electoral. La historia nos muestra que en todas las épocas y en todos los países, el sufragio ha sido utilizado normalmente como instrumento de selección de las autoridades políticas. Es un modo de poner en acto el derecho natural del ciudadano de participar en la vida pública de su sociedad (Martínez Vázquez, 1966). En todos los tiempos y lugares, se han elegido magistrados, reyes, presidentes y hasta dictadores, sin que de ello se derivara necesariamente un mal para la sociedad. Y la forma republicana de gobierno, que fija nuestra Constitución, implica la periódica elección de autoridades, lo que no es objetable moralmente[3], por el contrario, existe la obligación moral de votar, salvo excepciones[4].

 

   5. Estimamos que, sostener en vísperas de toda elección, que es inútil y hasta una falta moral ejercer el voto, pues todos los candidatos son malos y todos los programas defectuosos, revela una apreciación equivocada de la actividad política. Precisamente en una época histórica caracterizada por problemas sumamente complejos y una gran confusión de ideas, se hace más necesario que nunca acudir a la política para procurar resolver los problemas. Rehusarnos a intervenir en la vida comunitaria porque no nos gusta lo que vemos, equivale a avalar la continuidad de lo existente. Destaca Tomás Moro (1944): Si no conseguís realizar todo el bien que os proponéis, vuestros esfuerzos disminuirán por lo menos la intensidad del mal.

 

   6. Tampoco es correcta la impresión de que la política necesariamente conduce a la corrupción, como afirmaba Lord Acton. Es cierto que el poder es ocasión de peligro moral, lo que ocurre, asimismo, con otras cualidades humanas, como la inteligencia, la cultura, la belleza, la riqueza, lo que no significa que merezcan calificarse de intrínsecamente malas. Puesto que la autoridad ha sido creada por Dios, su ejercicio no puede ser malo en sí mismo[5].

 

   7. Suele alegarse que la decisión de no participar en un proceso electoral, deviene de una obligación de conciencia. Ahora bien, la conciencia debe estar iluminada por los principios y ayudada por el consejo de los prudentes. No es posible identificar la conciencia humana con la autoconciencia del yo, con la certeza subjetiva de sí y del propio comportamiento moral (Ratzinger, 1998)[6]. Por otra parte, como señala el Prof. Tale (2006), el abstenerse de hacer algo por objeción de conciencia es válido, si es la única manera de no afectar el principio en que se funda: no dañar. Y, en muchos casos, la objeción de conciencia no basta para cumplir con el deber moral de participar en la vida comunitaria. Antes de invocar la obligación de conciencia, cada persona debe procurar disponer de la información necesaria para evaluar correctamente a los partidos que se presentan a una elección, así como a los candidatos respectivos. Como ejemplo, podemos citar la última elección presidencial en la Argentina (2003), a la que muchos ciudadanos concurrieron, creyendo que sólo se presentaban cinco candidatos, cuando en realidad fueron dieciocho, de los cuales, por lo menos cuatro no merecían ninguna objeción a quien profese los principios del derecho natural.

 

   8. Como explica Bargallo Cirio (1945): Adecuarse a las circunstancias es sólo contar con ellas para actuar. Para defenderlas o apoyarlas cuando se deba, o para atacarlas, torcerlas o dominarlas, cuando sea necesario. (...) La acción política es antes que nada humilde contacto con la realidad.

   Criticar la realidad social contemporánea, despreciándola por comparación con alguna forma que existió históricamente, o con un esquema de lo óptimo, implica caer en el utopismo. Es preciso conocer la realidad, tal cual es, antes de intentar mejorarla. No es racional desconocer la fuerza de los hechos. Reconocer que no podemos modificar una situación injusta, no equivale a convalidarla. Tras las ilusiones, vienen las frustraciones, y la conciencia de la miopía padecida conduce, finalmente, a la abominación del objeto, en nuestro caso de la política (Ayuso Torres, 1982).

 

   9. Para cada sociedad política, pueden existir, simultáneamente, tres concepciones del régimen político: el ideal, propuesto por los teóricos; el formal promulgado oficialmente; y el real - o constitución material-, surgida de la convivencia que produce transformaciones o mutaciones en su aplicación concreta. De modo que negarse a reconocer una constitución formal, implica, a menudo, enfrentarse con molinos de viento, limitándose a un debate estéril, porque, además, no se tiene redactada la versión que se desearía que rigiera.

   Por eso, como enseña Pablo VI: La apelación a la utopía es con frecuencia un cómodo pretexto para quien desea rehuir las tareas concretas refugiándose en un mundo imaginario. Vivir en un futuro hipotético es una coartada fácil para deponer responsabilidades inmediatas[7].

   La Constitución Nacional (Art. 38) reserva la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, a los partidos políticos, por lo que la única forma de participar en la vida cívica es a través de los mismos, ya sea incorporándose a uno, creando uno nuevo, o simplemente votando por el más afín.

 

     Aplicación del mal menor

 

   10. Afirma Santo Tomás que: Cuando es forzoso escoger entre dos cosas, que en cada una de ellas hay peligro, aquélla se debe elegir de que menos mal se sigue[8]. Por cierto que nunca es lícito, ni aún por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien, es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado, pero sí es lícito tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande[9].

   Aplicando la doctrina, al tema eleccionario, el Prof. Palumbo (2004) explica que: "En el caso concreto de una elección, al votarse por un representante considerado mal menor, no se está haciendo el mal menor, sino permitiendo el acceso de alguien que posiblemente, según antecedentes, lo hará".

          

   11. En ocasiones, el ciudadano no tiene la posibilidad de elegir entre varios partidos, pues ninguno le ofrece garantías mínimas, al presentar plataformas que permiten prever acciones perjudiciales para la sociedad, o declaraciones de principios que contradicen la ley natural. En esos casos, tiene el deber de abstenerse de votar. Pero no es habitual que no haya ningún partido aceptable; por lo tanto, aunque no le satisfaga totalmente, debe votar al partido que parezca menos peligroso. Al proceder así, no está avalando aquellos aspectos cuestionables de su plataforma, sino, simplemente, eligiendo el mal menor (Haring, 1965).

 

     Voto útil

 

   12. A menudo se exhibe, incorrectamente, al llamado voto útil, como ejemplo de mal menor. El voto útil consiste en que el elector otorgue su voto a un partido que tiene posibilidades de ganar, aunque no sea el que más le atrae, para que el voto no se desperdicie. Este enfoque pragmático tiene ribetes de exitismo, cuando no de cobardía. El mal menor no se vincula con el maquiavelismo político, que admite hacer un mal para obtener un bien, lo cual es siempre ilícito. El mal menor consiste en tolerar un mal, no realizarlo. Un caso típico es el de la ley seca, en Estados Unidos; la experiencia indicó que prohibir el consumo de alcohol era más perjudicial que tolerarlo.

   Votar un partido que carece de posibilidades de obtener ni siquiera una banca de concejal, no es una acción inútil. Si el partido satisface las expectativas, pues defiende principios sanos y presenta una plataforma que convendría aplicarse, y/o postula a dirigentes capaces y honestos, merece ser apoyado. El voto, en este caso, servirá de estímulo para quienes se dedican a la política en esa institución, les permitirá ser conocidos, y facilitará una futura elección con mejores perspectivas.

 

     El concepto de cleavage

 

   13. Los politólogos utilizan el concepto de cleavage, entendido como línea divisoria entre las distintas opciones electorales, ya que el análisis de los sufragios emitidos muestran que la mayoría de los electores deciden su voto en base a cuestiones concretas evaluadas según su posición previa respecto de ellas (Paramio, 1998). Si bien es admisible que el voto esté influenciado por el grupo social de pertenencia, es falso que sean los intereses quienes determinen las preferencias electorales, pues éstas nunca son unidimensionales. Normalmente, los electores votan al partido que se aproxima más a sus propias preferencias, de acuerdo a las propuestas de la plataforma respectiva. De allí que pueda estimarse que se da una relación de identificación entre los electores y un partido, que los lleva a apoyarlo por considerar que es una opción satisfactoria, en base a los antecedentes, en cuanto a los programas y los candidatos. Esta identificación representa un estímulo para superar la tendencia al abstencionismo o a pensar que todos los políticos son iguales.

   Sin embargo, en vísperas de una elección cada partido debe definir posiciones sobre múltiples temas, siendo difícil que el ciudadano pueda compartir lo que se propone en todos ellos. La identificación, entonces, se acentúa en algunas cuestiones que cada persona considera más relevantes según su escala de valores. La forma en que se pronuncien los partidos sobre dichas cuestiones termina de decidir el voto en cada ocasión.

            

   14. Se ha dicho que la clásica división de izquierda y derecha, se mantiene aunque con otro contenido, y acota Hernández (2001) -en referencia a la vida práctica jurídica- que la divisoria  en las ideas pasa hoy por las oposiciones: individualismo-solidarismo y cultura de la muerte-cultura de la vida. Agrega Tale (2006), que es necesario defender un derecho natural completo, para no limitarnos a la protección de la vida, descuidando las cuestiones económicas y políticas donde también debe cumplirse el orden natural.

   En el último documento del Magisterio Pontificio -Sacramentum Caritatis- se señala  la grave responsabilidad social de decidir correctamente, cuando están en juego valores que no son  negociables:

                 

                  -Defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural;

                  -La familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer;

                  -La libertad de educación de los hijos;

                  -La promoción del bien común en todas sus formas[10].

 

   Esta orientación puede servir de guía para el análisis de las plataformas electorales y decidir el voto, ya que se concentra en los temas esenciales.

               

     Opción electoral

 

  15. En base a lo expuesto, la opción electoral no resulta tan difícil, puesto que nuestra adhesión a los principios, y la información recopilada, nos van a  indicar el camino correcto entre las distintas posibilidades:

 

     1. Anular el voto: no resulta una opción válida, en ningún caso, y denota una actitud infantil de desquite imaginario contra los malos dirigentes.

     2. Votar en blanco: debe distinguirse entre dos aspectos:

         a) parcial: es decir, votar en blanco, para algunos niveles de gobierno o determinados cargos; esto es admisible, en muchas elecciones.

         b) total: el voto en blanco para todos los cargos y niveles, únicamente puede admitirse en casos excepcionales, cuando todos los partidos y candidatos  resulten inaceptables o peligrosos. Si tenemos en cuenta que en este año electoral, habrá que votar por cargos agrupados en 9 o 10 boletas, y optar entre una docena de partidos o frentes, según el distrito, es prácticamente imposible que no haya ningún candidato aceptable.

     3. Abstenerse: si se da la situación descripta anteriormente, esta opción parece más lógica que concurrir al comicio para introducir en la urna un sobre vacío. Consideramos, que en la Argentina, hubo un sólo caso justificable para la abstención -o el voto en blanco total-, que fue la elección de convencionales constituyentes de 1957.

   Es inaceptable esta opción cuando está en juego una decisión crucial para la comunidad. Un ejemplo reciente ilustra al respecto: en el referéndum sobre el aborto, realizado en Portugal, el 56% de los ciudadanos se abstuvo; esto permitió que los partidarios del aborto obtuvieran la mayoría de los votos positivos, y si bien no se alcanzó el mínimo legal requerido, el gobierno quedó fortalecido y pudo aprobar la ley respectiva en el Parlamento.

     4. Voto positivo: puede desagregarse esta opción en varias alternativas:

           1. Votar por un partido que satisface íntegramente, para todos los niveles.

           2. Votar a varios partidos simultáneamente, seleccionando los mejores candidatos en cada caso.

           3. Votar a un partido y/o candidato, pese a merecer objeciones, aplicando la doctrina del mal menor.

 

           Conclusión

 

   La participación en la vida cívica incluye varias acciones, pero el modo más simple y general de participar en un sistema republicano, es el ejercicio del voto, y ninguna causa justifica el abstencionismo político pues equivale a no estar dispuesto a contribuir al bien común de la propia sociedad. Si, como afirma Aristóteles, es imposible que esté bien ordenada una polis que no esté gobernada por los mejores sino por los malos[11], resulta imprescindible la participación activa de los ciudadanos para procurar seleccionar a los más aptos y honestos para el desempeño de las funciones públicas. Consideramos que en esta compleja actividad, resulta necesario utilizar la antigua doctrina del mal menor, como aplicación concreta de la virtud de la prudencia que debe regir la acción política.

 

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     Referencias:

 

   Ayuso Torres, Miguel (1982). "La política como deber: sentido y misión de la caridad política"; en: "Los católicos y la acción política"; Actas de la XX Reunión de Amigos de la Ciudad Católica, Madrid, Speiro, pág. 353.

   Bargallo Cirio, Juan M.(1945) "Ubicación y proyección de la política"; Buenos Aires, Colección ADSUM, Grupo de Editoriales Católicas, págs. 45/46.

   Bidart Campos, Germán José (1961). "Doctrina del Estado democrático"; Buenos Aires, EJEA, pág. 186.

   Haring (1965). "La ley de Cristo. La teología moral expuesta a sacerdotes y seglares"; Barcelona, Herder, t. II, págs. 124/134).

   Hernández, Hector H. (2001). "Interpretación, principios y derecho natural"; cit. p.: Tale, op. cit., pág. 11.

   Lamas, Félix Adolfo (1988). "La Constitución Nacional. Sus principios de legitimidad y su reforma"; en: Moenia, Nº XXXIII, págs. 11/40.

   Malinas-Unión Internacional de Estudios Sociales (1959). "Código de Moral Política"; Santander, Sal Terrae, pág. 91.

   Martínez Vázquez, Benigno (1966). "El sufragio y la idea representativa democrática"; Buenos Aires, Depalma, págs. 20, 25, 31.

   Moro, Tomás (1944). "Utopía"; Buenos Aires, Sopena Argentina, pág. 64.

   Palumbo, Carmelo (2004). "Guía para un estudio sistemático de la Doctrina Social de la Iglesia"; Buenos Aires, CIES, pág. 150.

   Paramio, Ludolfo (1998). "Clase y voto: intereses, identidades y preferencias"; Ponencia presentada en el VI Congreso Español de Sociología, La Coruña, 24/26-9-1998 (tomado de: www.iesam.csic.es/doctrab1/dt-9812.htm)

   Ratzinger, Joseph (1998). "Verdad, valores, poder. Piedras de toque de la sociedad pluralista"; Madrid, Rialp, pág. 54.

   Tale, Camilo. "La lucha por el Derecho Natural verdadero y completo"; en: El Derecho, Serie Filosofía del Derecho, Nº 11.539, 28-6-06, págs. 11 y 12.

 

 


 

[1]  León XIII, "Au millieu des sollicitudes", p. 22 y 23. "Juzgamos innecesario advertir que todos y cada uno de los ciudadanos tienen la obligación de aceptar los cambios constituidos y que no pueden intentar nada para destruirlos o para cambiar su forma", id., p.17.

[2]  "Porque quien pone un voto positivo se hace cómplice avalando el resultado electoral, y al incurrir en lo que los teólogos nombran como cooperación activa al mal, su fe viva no está puesta en Dios sino en la soberanía popular": Gelonch Villarino, Edmundo. "La secta imperante y la debilidad mental"; en: Centros Cívicos Patrióticos, noviembre de 2002, p. 8.

[3]  "Si un pueblo es razonable...es bueno promulgar una ley que permita a ese pueblo darse a sí mismo los magistrados que administran los asuntos públicos": San Agustín, cit. por Santo Tomás, Suma Teológica, I-II, 97, 1.

[4]  "Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien común" (Constitución Gaudium et Spes, p. 75).

[5]  "Por consiguiente, es necesaria en toda sociedad humana una autoridad que la dirija. Autoridad que, como la misma sociedad, surge y deriva de la Naturaleza, y, por tanto, del mismo Dios, que es su autor"; León XIII, Inmortale Dei, p. 2.

[6]  "No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia"; Catecismo de la Iglesia Católica, p. 2039.

[7]  Pablo VI. "Octogesima adveniens", p. 37.

[8]  Santo Tomás de Aquino. "Del gobierno de los príncipes"; Buenos Aires, Editorial Cultural, 1945, Vol. 1ro., p. 35.

[9]  Pablo VI. Carta Encíclica "Humane Vitae", 25-7-1968.

[10]  Benedicto XVI. Exhortación Apostólica Postsinodal "Sacramentum Caritatis", 22-2-07, p. 83.

[11]  Aristóteles. "Política"; Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1983, pág. 182.

QUÉ ES LA NACIÓN ESPAÑOLA

QUÉ ES LA NACIÓN ESPAÑOLA

Luis SUÁREZ FERNÁNDEZ

 

   Éste es un tema que se están planteando hoy Rajoy y Zapatero, y parece que no encuentran respuesta, porque disienten en sus opiniones y dejan en pie una pregunta que es la que yo mismo me he planteado: ¿Qué es la Nación española?

   Curiosamente tendríamos que empezar diciendo que España, como América, es un territorio descubierto; descubierto por fenicios, por griegos, por romanos, y transformado después en una entidad que constituye en sí misma una unidad.

   Probablemente ahora estaríamos muy dispuestos a cantar las alabanzas de Viriato. Pues yo no. Mi agradecimiento a Roma es tan profundo que me siento más romano que otra cosa. Como Séneca, como Trajano, como Teodosio. De tal manera que Roma, de toda esa población dispersa que la península albergaba, y que tenía orígenes muy distintos –unos africanos y otros no europeos: estrimios por una parte, celtas por otra, íberos por otra–, hace una unidad al otorgar a España uno de los elementos fundamentales de su conciencia histórica: el ser humano es una persona que se mueve dentro de un iux, y ambos términos, persona y iux son términos latinos que no aparecen en ninguna de las otras lenguas prerromanas que se estaban dispersando pobremente por la península.

 

   Llega un momento, a finales del siglo III, en que el emperador Diocleciano se da cuenta de que el imperio romano no es otra cosa que una suma de entidades. Y entonces él escoge una palabra que nosotros hoy tendríamos que traducir por nación: diócesis, es decir, comunidades para la convivencia. En occidente hay únicamente seis unidades para la convivencia: África, Hispania que tenía tres provincias extrapeninsulares (la Baleárica, la Tincitana –el norte de África– y las Islas Afortunadas, que es lo que constituyen hoy las Canarias y debieran constituir todos los archipiélagos), Italia, Galia, Britania y Germania. Con el tiempo, una de estas diócesis, de estas naciones, África, se pierde. Primera causa de la invasión de los vándalos, que no de la invasión musulmana. España estuvo un tiempo perdida, pero se recuperó.

   Una de las primeras cosas que nos llama la atención es por qué de estas cinco naciones que constituyen occidente hay tres que cambian de nombre: Galia se convierte en Francia, Britania en Inglaterra, Germania en Deutchland, y hay dos que conservan el suyo. España nunca se llama Gotia, sigue utilizando el nombre que dieron los romanos y que nosotros no somos capaces de saber de dónde lo extrajeron, cuál es la razón de que lo emplearan. Pero es una donación romana. Y surge una leyenda que repiten los cronistas medievales: la de decir que hay una transmisión de legitimidad desde Roma a la monarquía visigoda.

   El año 418 (esto es una falsificación, no lo olvidemos, pero en la que cree mucha gente a lo largo de los siglos centrales de la Edad Media) hubo una transmisión legítima del poder sobre España, de la autóritas sobre España, desde un emperador romano, Constancio, el segundo marido de Gala Placidia, y el rey Valia de los visigodos. Luego España no es otra cosa que la supervivencia en occidente del espíritu romano. Y esto sí es verdad. Porque a diferencia de lo que estaba ocurriendo en otras partes, aquí no se introdujo el nombre de Gotia. Se habla de los godos, se habla de visigodismo, se habla de muchas cosas, incluso decimos que un arte medieval es el arte gótico para indicar algo de su propia naturaleza, pero el gótico es España. Y España nace, en realidad, el año 589, con dos decisiones que son las que marcan el futuro: la primera es el III Concilio de Toledo, en donde se decide romper la división que se había introducido dentro del cristianismo, eliminando la desviación arriana, y estableciendo, en cambio, el principio esencial romano.

   A partir de este momento España va a defender, a lo largo de su historia, que el ser humano, esa persona de la que luego hablaremos, criatura de Dios, tiene una capacidad para la trascendencia, no se agota en sí mismo, no vive en un mundo inmanente, sale fuera de sí, hacia el prójimo, hacia el mundo entorno, y en definitiva hacia Dios. Por eso aquí no caben los racismos. El racismo en España es antinatural. Cuando España va a América reconoce en los aborígenes de aquellas tierras como otros seres humanos iguales a ellos, y no está dispuesta a aceptar una diferenciación exclusivista como introducirán, por ejemplo, los anglosajones. Para nosotros el indio es otro yo. Habrá abusos, lógicamente. Pero también los había entre españoles. Todo el que puede ejercer el poder trata de abusar de aquellos que le están sometidos, y todo el que tiene posibilidades de enriquecerse, trata también de hacerlo, entonces y ahora. Pero el reconocimiento del derecho de la persona humana es tan completo que cuando tenemos que hablar de Méjico yo no sé si hacer referencia a Hernán Cortés o a Marina, porque los historiadores estamos hoy convencidos de que mucha más importancia tuvo Marina que don Fernando. Hernán Cortés fue derrotado, pero Marina consiguió que se creara una confederación de indios descontentos del sistema azteca, y por consiguiente son las tropas de indios las que toman Tenoctitlan y dan origen a todo esto. Primer elemento fundamental en la constitución de la nacionalidad española, del modo de ser.

 

   Pero hay otro fenómeno no menos importante. Pocos años más tarde, el propio rey Recaredo, que ha tomado la decisión del Concilio de Toledo, establece el principio fundamental, que es lo que comúnmente conocemos bajo el nombre de lex romana visigotorum. Entiéndase bien: no es lex gótica romanorum, no es la ley de los godos que los romanos han adoptado, sino es la ley romana que los godos van a defender. Esta lex romana visigotorum, que es la copia del Código de Teodosio II adaptado, desde luego, a las nuevas circunstancias, va a ser la base de toda la jurisprudencia posterior. El Fuero Juzgo, las Leyes aragonesis, los Usatges de Cataluña no son otra cosa sino la adaptación a los tiempos que se van sucediendo de aquel principio fundamental.

   Tenemos, así, los dos elementos fundamentales que constituyen la esencia de la nacionalidad española. De una parte el catolicismo, el cristianismo romano, y de otra parte el derecho, la jurisprudencia, que es también derecho romano. Sobre esta base se elabora a lo largo del siglo VII todo un pensamiento. Un pensamiento que va a llegar a Europa, que va a permitir explicar las cosas, pero un pensamiento que empieza a profundizar en ciertos aspectos que nos importan mucho recordar y reflejar en estas «Conversaciones».

   El primero se refiere al ser humano. ¿Qué es el ser humano? España hace la síntesis de la herencia que el imperio  había llegado a recibir como un patrimonio desde tres lugares distintos: la herencia griega, que es antropocéntrica: el hombre es el centro del universo; la herencia judía, que es trascendente: Dios no es el primer motor de la historia, es el absoluto trascendente que crea todo a través de su espíritu; y la jurisprudencia propia del ser romano, que determina que la libertad no es otra cosa que la conciencia del cumplimiento del deber dentro de unas leyes.

   En medio de esto se plantean unas cuestiones sumamente importantes: san Isidoro y san Ildefonso se lo plantean. San Isidoro se hace la pregunta: Entonces, ¿qué es el saber? ¿Es una penetración en la realidad únicamente? ¿Es algo que se transmite por vía oral como habían pensado los filósofos griegos? No, es algo más. Es un patrimonio, es un capital que el hombre va construyendo poco a poco, pero que va reflejando en los libros. Luego el saber es la biblioteca. San Isidoro crea la primera biblioteca del mundo. Al principio se llamaba así porque era el armario para guardar las Biblias, pero en realidad pronto es el gran salón en donde el libro, además, deja de ser el rollo (que es lo que significa libro) para convertirse en el códice que es más duradero, más permanente. Ese saber se transmite, se debe transmitir. ¿Cómo? Siguiendo la pauta que unos sabios italianos ya habían marcado unos años antes, Isidoro afirma: todo el saber humano constituye una unidad, no es un instrumento para hacerme dueño del mundo. Es verdad que puedo utilizarle como tal. Es, sobre todo, una revelación acerca del mundo, un conocimiento de lo que Dios ha hecho a través de la creación. Saber es para ser más grande. Cuanto más sepa más habrá crecido mi espíritu. Y esto es una de las cosas que la Iglesia va a recibir como una tradición heredada, y a la que Juan Pablo II se refería muy recientemente repitiendo el pensamiento de uno de los mayores filósofos españoles, don José Ortega y Gasset. Progresar no es tener más, progresar es ser más, es decir, crecer. San Isidoro lo vio muy claro, es a través de escuelas, a través de centros de enseñanza. Shola era un término que ya había empleado Diocleciano para la formación de los funcionarios que después irían a gobernar el imperio. La Shola sería el modo de transmitir a la gente todo ese saber humano que a fin de cuentas puede agruparse en siete disciplinas que son el trivium y el cuatrivium: la formación y la instrucción en reglas sucesivas.

   Pero san Ildefonso va más lejos todavía. llega a descubrir, releyendo el Concilio de Éfeso del año 451, uno de los secretos fundamentales de la existencia: ¿Qué es más importante, el hombre o la mujer, el varón o la hembra? Y llega a una tremenda conclusión que necesitaría siglos para que alguien lo admitiera: la mujer es la más perfecta de las criaturas. A fin de cuentas, Jesucristo no es una criatura, no podemos colocarle el primero entre ellas porque es Dios encarnado; por consiguiente, la Virgen María es la más excelsa de las criaturas. Por eso no es extraño que a lo largo de los siglos la nación española haya defendido todo aquello que se refiere a María y todo lo que está en su torno, como no es extraño que España sea el primer país del mundo que entregó el poder absoluto a una mujer: Isabel la Católica. Fue la primera reina que reinó de verdad, no desde un segundo plano (porque las mujeres saben mandar mucho también de otro modo). La ley sálica es incompatible con la naturaleza de la nación española. Uno de los grandes errores cometidos por Felipe V (de los muchos que cometió y que estamos pagando todavía) fue precisamente introducir en España este capítulo que no tenía razón de ser. No cabe duda de que en ese momento, en el siglo VII, España era, podríamos decir, uno de los elementos fundamentales de esa nueva cristiandad que, sustituyendo al Imperio Romano, se estaba construyendo.

   Eso crea una cierta soberbia interna, es decir, crea la idea de que somos como un pueblo elegido, como el otro Israel, como si el dedo de Dios que en un momento determinado sacó al pueblo de Israel, o en otro momento determinado sacó al pueblo hispano para que fuera en occidente... Eso es lo que se le escapa a san Isidoro en ese Laudes Hispaniae que algunas veces nos hace sonreír, o reír francamente, por las exageraciones que contiene. Pero hay conciencia de que somos una tierra en la que mana leche y miel y un pueblo especial.

 

   Ahora bien, ¿qué ocurrió? Ocurrió una catástrofe. Uno de esos hechos que se producen de cuando en cuando en la historia y que no entendemos muy bien. Los políticos –que Dios les perdone–, en un momento determinado, para llegar al poder, no ven cosa mejor que pedir a los musulmanes, que ya están en el norte de África, que vengan a ayudarles. Naturalmente, vienen a ayudarles y acaban con el sistema, y una vez causada la ruina, se quedan con él. A este acontecimiento, que tiene lugar el año 711, al que se refiere Beda el Venerable el año 713 cuando habla de Europa y está pensando en que debemos prescindir ya de la herencia romana para entrar en una nueva herencia germánica, que eso es lo que significa Europa. Europa, la hija de Cadmo es la no griega, la que Zeus robó, pero no dentro del mundo griego, no como una Afrodita, sino como un ser extraño que no puede producir otra cosa que el Minotauro, el Laberinto, Creta y todo lo que eso significa. Y eso es lo que Beda el Venerable recoge diciendo: hemos cambiado ya de mundo, la herencia romana ha terminado, no tiene nada que hacer con nosotros, y vamos a entrar en la nueva herencia germánica, a la Europa la no latina.

   El término de Europa aparece en tres escritos de esta época, lo cual demuestra la importancia que llegó a tener. Uno es lo que refería de Beda. Otro es un monje mozárabe, que vive en las afueras de Córdoba, cuyo nombre desconocemos, que emprende escribir la continuación de la Crónica de san Isidoro para darnos una nueva explicación y, al hablar de la batalla de Poitiers dice: «los europenses han vencido al Islam y son la esperanza. Nosotros tenemos que poner el acento en esa Europa, en esos europenses». Y la tercera son los cronistas de Carlomagno, uno de los cuales es un godo, que se llamaba Witiza y cambió de nombre, que llama a Carlomagno señor de Europa, emperador de Europa.

   Pero ese anónimo monje mozárabe nos da una lección todavía más importante. Cuando habla de los acontecimientos del 711, no habla de la caída de la monarquía visigoda, pues considera que se lo han ganado, que han hecho todo lo malo que se puede hacer y naturalmente Dios les ha castigado. De lo que él habla es de «la pérdida de España». España se ha perdido. ¿Definitivamente? El monje dice: no, no puede ser definitivamente. Él, que está escribiendo el año 748, piensa que tiene que haber una esperanza de recuperación. Mas lo que verdaderamente se ha perdido es esa herencia patrimonial española que los musulmanes nunca la quisieron restablecer, nunca la invocaron. Ellos abandonan el nombre de España e inventa otro, el Atlántico al-Andalus, que es lo que significa, es decir, las tierras del extremo del Atlántico, y ni siquiera ocupan toda la península, no entienden que la península pueda formar la unidad. Establecen su frontera aquí mismo. Aquí estamos ahora pisando el suelo de la frontera. Ese monte que hay ahí arriba era el límite máximo al que aspiraban. Entre otras razones porque para el musulmán la tierra que no produce el vino, el aceite y el naranjo no tienen interés ninguno. El vino, el aceite y el naranjo es esencial para ellos.

 

   Y se produce como un intento de recuperación. También aquí la leyenda aparece mezclando las cosas. De niños nos han enseñado que Pelayo era un noble godo que había estado al servicio del rey Rodrigo, etcétera. Pero cuando llegamos a un autor musulmán más próximo a los sucesos, curiosamente nos hace una importante revelación: a Pelayo le llama «el romano»: belay el rumí. Y el historiador enseguida se da cuenta. Pelaquius es un nombre romano, no es un nombre godo, no es Alfonso… De modo que la primera reacción de resistencia debió de nacer (no estamos excesivamente seguros de ello) de la propia entraña del pueblo, de lo que había quedado en pie del sueño profundo de esa España que era ciencia, antropocentrismo, catolicismo y derecho romano. Después las cosas cambian. ¿Por qué? Hay que intentar una recuperación. Al principio sólo una defensa. Una defensa dentro de qué: de Europa.

   Así como los musulmanes rechazan la idea de Hispania y convierten su territorio en al-Andalus, tampoco los primeros cronistas del norte hacen una gran referencia a España como una entidad. Para ellos todo aquello está más cerca de Europa. El gran creador de la primera monarquía que merece ese nombre, Alfonso II de Asturias, es presentado como uno de los satélites de Carlomagno. Y lo era. Hace una expedición a Lisboa, captura un gran botín, y le envía la décima parte a Carlomagno en un símbolo de obediencia. Convoca Carlomagno un Campo de Marte en Touluse y Alfonso II envía sus procuradores para que estén presentes ahí. Y en el otro extremo de la situación de defensa, al territorio que al sur del Pirineo se está conformando se le llama la Marca Hispánica, es decir, forma una parte de Europa, y eso ya no se perderá.

 

   ¿Cuándo vuelve la conciencia de que España puede reconstruir su unidad política, no conformarse con ser una nación superviviente en un trozo de territorio? Yo diría en el siglo XI, es decir, en el momento en que se reconquista Toledo. No sé si nos damos cuenta de la significación que tiene el hecho de que el mismo día que las tropas de Alfonso VI están desfilando por las estrechas calles de Toledo muere en Salerno Gregorio VII, el que había soñado con la Europa nueva, el que había intentado construir la Europa nueva. Y esto es lo que aquí se va a tratar de hacer también. Se restablecen las leyes, se suprime de esas leyes la condenación de los judíos, con el aplauso del Papa; es lo que hace Fernando I y lo que renueva Alfonso VI cuando en Toledo da las disposiciones que permiten la convivencia (ahora van a hablar de una convivencia entre las tres religiones; coexistencia bien, de convivencia poco, porque llevarnos nos llevábamos bastante mal unos con otros). Todo esto es lo que está creciendo dentro de una herencia patrimonial.

 

   España es la tierra de las bibliotecas. Cuando en el año 989, Gerberto de Orellac se plantea el problema de rehacer la arquitectura de las matemáticas, ¿qué es lo que hace? venir a España, venir a buscar, en alguna de las bibliotecas de los monasterios. Y anda de uno en otro y al final le hablan de un monasterio en San Juan de la Peña, a donde los moros nunca llegaron porque estaba muy perdido, y allí encuentra las obras de al-Guarismí y puede hacer a Europa el enorme regalo de los signos que sirven para marcar los números sin tener que aplicar las letras que traían consigo una confusión. Esos signos, que se llaman por esta causa guarismos, de al-Guarismí, o cifras por una influencia judía, contienen uno, el «cero». España ha regalado a Europa el «cero».

 

   La batalla para la reconquista, que dura mucho tiempo, puede decirse que no empieza hasta el año 1035 y prácticamente acaba el año 1254, después de la toma de Huelva. Queda una reserva musulmana, pero dentro de la corona de Castilla; ya no hay un régimen de ocupación que obliga a una operación militar muy compleja. No es posible hacer la guerra formando una unidad. Eso lo saben muy bien los grandes estrategas porque no se puede arriesgar que una batalla se pierda y con ello se pierda todo.

   Los musulmanes tienen la superioridad y esa misma superioridad no puede ser combatida mas que abriendo frentes diversos para que sea una tremenda batalla de desgaste lo que se libre, que es lo que se está haciendo. Algunas veces se consiguen victorias, como la de Simancas, pero pocas veces. Normalmente es más una batalla de desgaste, un derrumbar al enemigo, un resistir a Almanzor hasta que Almanzor se hunda, se caiga por su propio peso, no pueda con sus propias deudas, no pueda con sus mercenarios extranjeros; pero, entretanto, esto obliga a establecer unas diferencias administrativas. Hasta que llega un día, 1212, en que las cosas pueden cambiar: todos juntos, formando una unidad, ganamos «la batalla». Los documentos medievales no lo dicen de otra manera, dicen «la batalla»; nosotros decimos la Batalla de Tolosa; en el tiempo fue simplemente «la batalla». El Islam ha sido vencido, en pocos años todo se viene abajo, la reconquista termina, y en ese momento empieza la nueva nación.

 

   De alguna manera deberíamos conseguir una unidad política. ¿Cómo lograrla? Porque durante el tiempo de «la batalla» hemos tenido que dividir el frente y por consiguiente hemos tenido que dividir las responsabilidades que lleva consigo el poder. La fórmula es más o menos la que Alfonso XII empieza a pensar. Por eso él busca que le titulen emperador; no pensó nunca en ir a vivir a Alemania, sino en que alguno de los reinos de alguna manera tuviera como el vínculo de la superioridad, la capacidad absoluta de reunir a los demás. Y es entonces cuando empieza a surgir en los tomistas la conciencia de que todos, en realidad, formamos una sola cosa, formamos España. Hay un cronista del siglo XIII que se dedica a escribir un poema, el Poema de Fernán González, en el que llega a la conclusión de que de toda España Castilla es lo mejor. Y a renglón seguido, un monarca aragonés, que vive en Barcelona, hace la réplica escribiendo una crónica en la que dice: ¡qué dice usted!, Cataluña es la mejor tierra de España. Este es el tema fundamental que se está tratando.

   ¿Cómo rehacer esto? Hay tres caminos que son los que se van empleando sucesivamente para volver otra vez al ser de España. Primer camino, el jurídico, lo que Alfonso X piensa: cojamos el derecho romano, cojamos las costumbres que se han ido arraigando y de todo ello hagamos una doctrina –Las Partidas no son una ley, no son un código de leyes, son una doctrina jurídica– y comprometámonos todos en delante de que las leyes se sujetarán a esta doctrina que no es otra cosa que la herencia patrimonial –y lo va diciendo constantemente: la costumbre hispana, la costumbre española indica que esto se haga así, de esta manera o de esta otra–, una base, una unificación que sea, más que jurídica, como una conciencia de las relaciones de la persona humana con el mundo exterior.

   Otro camino es el establecimiento de la monarquía. La monarquía no es un régimen político, una forma de Estado. La monarquía es una estructura que se basa en la conciencia en la que hay dos ejes de los cuales no se puede prescindir. Primero, que entre rey y reino hay un pacto, pactis dicen los catalanes abiertamente. Y eso se lo recuerdan a Pedro IV en Valencia de una manera muy clara: «cuidado, Señor, que cada uno de nos somos tanto como vos, pero todos juntos mucho más que vos». Es decir, pactismo, porque entre rey y reino hay un pacto cuyo texto son las leyes, los usos, las costumbres del reino. Y se introduce la norma de que un rey tiene que contar con dos legitimidades: la de origen, que es la que da Dios por la vía del nacimiento, es decir, yo tengo derecho a ser rey, eso no es nada en sí; y la de ejercicio, que no comienza hasta el momento en que el reino, a través de las Cortes –que es el gran invento español, el Parlamento lo inventan los españoles y lo copian después los otros europeos– prestan el recíproco juramento, y el rey tiene que pronunciar estas palabras textuales: «Juro cumplir las leyes, fueros, privilegios, cartas, buenos usos y buenas costumbres, que son las libertades del reino». Y si el rey no cumple entonces pierde esa legitimidad de ejercicio. No estamos hablando de una mera teoría, se aplicó en diversas ocasiones en España. Pedro el Cruel –ahora tratan de llamarle el justiciero– fue una de las víctimas; Alfonso IV de Portugal, pasó por el mismo procedimiento; se intentó aplicar a Juan II de Aragón y también con Enrique IV de Castilla, aunque no se pudo llevar a cabo porque intervinieron entretanto los reyes Católicos. La monarquía es una forma de Estado, que al establecer este pactismo, hace depender la libertad, el ejercicio de la libertad, del cumplimiento del deber y no de la reclamación del derecho. Porque de nada sirve a mi libertad tener reconocido en un papel todos los derechos que les dé la gana si después los demás no cumplen esas normas y no me respetan a mí. Este es el gran tema.

 

   La creación de una cultura, y luego, sobre todo, la ordenación de la Iglesia de una manera distinta. A partir de 1372 España inicia una reforma religiosa mucho más importante de lo que fue el luteranismo, pero sin ese relieve porque no fue en contra sino a favor del Papa, inspirada por Santa Catalina de Siena, cuyas obras fueron adaptadas en España por uno de sus fundamentales discípulos. Esta reforma española reconoce el protagonismo esencial del ser humano, es decir, las obras en el ser humano son las que procuran la salvación y por consiguiente hay una posibilidad de alcanzar la presencia de Dios, a través de la vida contemplativa, como dicen los místicos, pero sobre todo por la vía ética que consiste en el cumplimiento de los deberes, de las obligaciones del orden ético que, establecido por Dios, lleva consigo. En ese sentido, se hace un centro de lo que es la persona humana, la naturaleza humana; el ser humano, dentro de esta nueva concepción religiosa, adquiere un gran protagonismo, es decir, si se ejercita puede llegar a desarrollar todas sus virtudes. Lo mismo que a un cantante no le basta con tener buena voz,  sino que tiene que hacer ejercicio, no es suficiente tener buenas disponibilidades para la lucha, hay que ejercitarse en la guerra, como hay que ejercitarse en los negocios, o como hay que ejercitarse en la ciencia, también la vida del espíritu lleva consigo ejercicios. Un monje benedictino, que vivió en la época de los Reyes Católicos, Fray García Jiménez de Cisneros –que no tiene nada que ver con el cardenal Cisneros–, puso esto en un libro, que llamó el Libro de las ejercitaciones espirituales. La novedad era tan grande que se sintió en la obligación de ir a Roma para hablar con el papa y enseñarle el libro para saber si era correcto o no. Y cuando vuelve de Roma se encuentra una carta de Fernando el Católico con un correo especial diciéndole: «No vuelva usted a Valladolid, le necesito. Acabo de rescatar Montserrat y quiero que vaya usted ahí con unos cuantos monjes vallisoletanos y me reconstruya la comunidad monástica». Entonces Fray García Jiménez de Cisneros, con su libro bajo el brazo, sube la montaña donde san Jorge había expulsado al único dragón que se atrevió a cruzar la frontera española –en España nunca hubo dragones, esos quedaban por Dinamarca u otros lugares–, monta la nueva comunidad benedictina (estamos aquí en una de sus consecuencias) y un día llega a Montserrat Iñigo López de Recalde, que está pensando en un viaje a Tierra Santa, está pensando en abandonar su vida, está pensando en despojarse de todo, hasta del nombre: dejará de llamarse Iñigo para llamarse al modo romano Ignacio (Iñigo e Ignacio no son nombres equivalentes). Allí descubre la necesidad de ejercitarse en las cosas del espíritu y en Manresa predica por primera vez los Ejercicios Espirituales. Esa es una de las señales propias de la nación española.

   Cuando el año 1412, a consecuencia del cisma, se reúne el Concilio de Constanza, la primera pregunta que se hacen los reunidos es, ¿pero qué es la Cristiandad? Y la respuesta que dan es bien clara: la cristiandad es la suma de cinco naciones –volvemos a la tesis inicial de Diocleciano–, y esas cinco naciones van por este orden: seamos humildes, primero Italia, porque allí está Roma, donde todo tuvo su origen y todo tiene su presencia; la segunda es Alemania, porque es el reino del emperador, del cabeza de Europa; la tercera es Francia, porque en ella estuvo en un momento el imperio; la cuarta es España porque legítimamente nació del Imperio Romano; la quinta es Inglaterra y no hace falta explicar más. Esto coincide además con el hecho de que hay un rey, Fernando I, el de Antequera, quien en ese momento prácticamente es la primera autoridad de España. Rey de la Corona de Aragón, regente de la Corona de Castilla, padre de quien va a ser el rey de Navarra y prácticamente administra. Sólo queda fuera Portugal con quien las relaciones se mantienen de una manera bastante más difícil, pero una de sus hijas llegará a ser reina de Portugal. Él lanza la idea de un paso adelante en la idea de que esa unificación que todos deseamos (estoy hablando del siglo XV no del siglo XX ó XXI) está en la vía de los matrimonios, de tal manera que, uniéndose entre sí los miembros de las familias reales españolas, llegaría un momento (ha llegado ya, dice Fernando I) en que seamos una sola dinastía. ¿Quién gobierna en Portugal? Mi primo. ¿Quién gobierna en Navarra? Mi hijo. ¿Quién gobierna en Castilla? Mi sobrino. ¿Quién va a gobernar en la Corona de Aragón? Mi hijo también. Es decir, si continuamos esta línea política, ¿qué puede ocurrir? Lo que ocurrió en 1469 cuando Isabel la Católica tomó la decisión frente a los nobles que lo que querían era dispersar todo aquello y cerrar el camino, dividir, como después pretenderían con Felipe el Hermoso al que gracias a Dios se lo llevó por delante muy pronto, porque si no el daño que habría hecho habría sido tremendo. Pero cuando Isabel la Católica afirma: «yo me caso con Fernando y no con otro alguno», aquí está ya la unidad española.

 

   De modo que la obra de los Reyes Católicos no es un punto de partida, es un término de llegada. Eso lo ve muy bien un cronista, el bachiller palma, que era además profesor en la Universidad de Salamanca, cuando redacta un libro en el que llega a decir que vio en España un reino, una nación grande. El término de llegada. Aquello que se había perdido el año 711 y que se había empezado a recuperar relativamente pronto, en torno al año 900, ahora ha llegado a su conclusión, ahora ya España es un reino, es un principado, es una unidad. Esa unidad es la que se mantiene.

   Ahora bien, los Reyes Católicos pensaron en esta fórmula política como una asociación de elementos que conservasen las estructuras jurídicas heredadas, para no cambiarlas. Había una soberanía absolutamente indivisible, pero había una administración, que venía de atrás, y que no tenía que ser cambiada. Así hasta finales del siglo XVI, hasta 1700. Hay una entrevista capital, que nos explica estas cosas, entre sor María Jesús de Ágreda y Felipe IV, en el momento en que el rey va hacia Cataluña, que ha sido dominada después de la rebelión de 1648, y sor María Jesús de Ágreda recomienda al rey no modificar el sistema. Felipe IV dice: no, yo no lo voy a modificar; vamos a mantener esa unidad mediante la conservación de la fuerza que da la soberanía, que da la cultura, que da la lengua, que da todo esto, pero no la vamos a cambiar. Felipe V lo cambia. Trata de implantar en España el modelo francés porque le parece superior. ¿Fue un error? Yo no me atrevería a decir tanto. Pero no cabe duda de que a partir de este momento empezó un enfrentamiento entre dos ideas de España que se ha ido agudizando poco a poco con el tiempo, y que llegó a tomar la forma de un enfrentamiento civil a partir de 1808. No nos engañemos, en 1808 no se produce una guerra por la independencia, ni es una guerra civil: es una guerra entre la gran mayoría de los españoles que estaban reclamando una permanencia de los valores que constituían aquello, y una minoría que seguía todavía dentro del modelo francés, convencida de que sólo el modelo francés podía aproximar a Europa. Esa guerra ya no se detuvo. Ya es después las Guerras Carlistas, ya es después el enfrentamiento de la I República, ya es después también una guerra civil, y ya es después el enfrentamiento de la II República y la Guerra Civil de 1936, y ahora nos estamos asomando a una nueva concepción de una España, dicen que plural, en donde el sistema de unidad que todos tenemos saltaría por los aires.

 

   Lo más grave, cuando uno lee los proyectos de estatuto que ahora se están manejando, no está tanto en los aspectos externos políticos, sino en los internos, en las novedades que se van reconociendo a través de esos documentos, que son, en gran medida, un atentado firme contra la dignidad de la persona humana: la eutanasia, el aborto, la falta de libertad, y tantas y tantas cosas que están en ellos presentes, en la letra pequeña, que como todos sabemos muy bien, es la importante en los contratos cuando estos son contratos difíciles.

   ¿Qué nos aguarda? Yo no lo sé. Pero a mí me gustaría volver a la mentalidad de aquel monje mozárabe, de nombre desconocido, que escribe el año 748: lo que hay que salvar es España, lo que hay que salvar es el ser de España. No importan tanto las estructuras políticas y qué partido va a gobernar o ha dejado de gobernar. Lo que importa es que este patrimonio que hemos dado al mundo no se pierda. No nos damos cuenta de que quien inventó el Parlamento fue España; quién hizo ley fundamental los derechos humanos fue España; quién organizó la ocupación de un enorme continente sin llamarlo colonia, convirtiéndolo en reinos, y dando origen a nuevas naciones fue España. Los errores que hayamos podido cometer en el pasado no deben ocultarnos todo eso. Es curioso pensar que en 1788 las Cortes Españolas habían tomado, en relación con América, una decisión que si no hubiera venido la Revolución Francesa se hubiera llevado a cabo: la creación de un mundo común con reinos prácticamente autoadministrados, enviando, en lugar de Virreyes, Infantes, para que al menos se mantuviera lo que es esencial, la unidad, aunque se hubieran introducido diferencias administrativas o independencias desde el punto de vista territorial. Eso es lo que a los seres humanos de nuestro tiempo, a los españoles de nuestro tiempo nos importa más reclamar y defender. No sé si lo lograremos, pero en ello estamos.

RODRÍGUEZ, O TRAICIÓN TRAICIONADA

RODRÍGUEZ, O TRAICIÓN TRAICIONADA

Ismael MEDINA

 

   Pasaron las elecciones municipales y autonómicas y hasta el próximo 16 de junio asistiremos al espectáculo de juegos canallescos de póquer para decidir los amancebamientos que a unos u otros garanticen su participación en la tarta del poder. Ruedan las cabezas de los perdedores por propios errores o para salvar a sus superiores o verdaderos responsables del fracaso. Y todo se vuelven cábalas en los medios sobre depuraciones en el seno de los partidos y si las próximas elecciones generales acarrearán sorpresas. Pero un observador ayuno de afecciones partidistas habrá de convenir que nada ha cambiado sustancialmente. Y que los problemas de fondo nos seguirán asediando con independencia del partido que gane cuando, de nuevo, el cebo de las urnas nos sitúe ante una mayoría parlamentaria insuficiente que obligue a concesiones contrarias al bien común de los españoles.

  

   Éste podría ser el comienzo de la crónica semanal sobe la rutinaria anormalidad en que los españoles nos vemos envueltos. Pero en la madrugada del martes ETA le reventó a Rodríguez la esquizofrénica pantomima de la paz. Un envenenado buñuelo de viento que sólo podía caber en la cabeza del político más inepto, presuntuoso y desquiciado u ha conocido España en los últimos siglos Lo anormal no es que el terrorismo retorne a su actividad criminal para avanzar aún más en sus objetivos. Lo anormal es que el gobierno de una nación claudique ante el bandidaje independentista. Rodríguez, la gentuza que lo rodea, los medios que encubren y jalean sus delirios y quienes todavía votan al P(SOE), incapaces de ver más allá de su narices, han tenido la respuesta a que se hicieron merecedores y que de nuevo pagaremos los españoles con sangre indiscriminada.

   Rodríguez y el P(SOE) se alzaron con el poder sobre la sangre derramada el 11 de marzo de 2004 por una tenebrosa conjunción terrorista tan minuciosamente instrumentada que el interminable proceso judicial parece incapaz de descifrar. Y salpicado con la sangre que él mismo propició caerán Rodríguez y el P(SOE) si a los españoles en conjunto aún nos resta algo de sensatez, un rescoldo de autodefensa y espíritu de rebeldía. Estaba cantado que llegaría este día. Y no es un consuelo que se haya producido para quienes advertimos desde un comienzo sobre la mariconada política de que el Estado y sus instituciones se desparramen boca abajo en el catre dispuesto por el terrorismo.

 

     EL MAL VIENE DE LEJOS Y ANIDA EN LA CONSTITUCIÓN

 

   EL hoy es siempre hijo del ayer para bien o para mal. Depende de los precedentes y de si en el poder, sea el visible o el oculto, existe proclividad al continuismo, al entreguismo, a la revancha o a la rectificación. Y asimismo, del momento histórico que cada partido o partidillo, personajes o personajillos, tomen como referencia para asentar sus ambiciones. ¿Ocupar y mantener el poder a cualquier precio? ¿La caverna prehistórica? ¿El fraudulento romanticismo nacionalista? ¿La II República? ¿La más reciente tarangana constitucional? ¿La mimetización de modelos trasfronterizos o trasatlánticos que no nos van? Si cada una de estas opciones está preñada de incertidumbres, el amasijo parlamentario de todas ellas deriva en aquelarre. En conciliábulo de brujas en torno al la hoguera del poder. En noche iluminista de Walpurgis. Goethe reflejó en "Fausto" su índole luciferina. Y no andaba descaminado si nos atenemos a lo que padecemos en España bajo Rodríguez en vestes de recojemierdas.

   Miguel Angel Loma publicó en “Contraportada” un lúcido artículo sobre lo fácil y lo sencillo, aplicado a los ámbitos político, social y religioso. Lo fácil conduce a un proceso de progresiva degradación que desemboca en la pocilga del relativismo y de la trampa. En mondo y lirondo nihilismo. Lo sencillo tiene su asidero en la afección a los valores morales permanentes del orden natural, sean cristianos o no quienes los asumen. Lo sencillo es, de otra parte, lo que alimenta y fortalece el sentido común. Virtud que en la actualidad parece ser privilegio de muy pocos y de la que están ayunos la inmensa mayoría de nuestros políticos de uno u otro signo.

   "La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio", aleccionaba Cicerón un siglo antes de la era cristiana y del que cobran especial actualidad "De senectute", "De republica" y "De legibus". La actividad política es hoy una ciénaga de mentiras que el altavoz sectario de los medios de desinformación contribuye a hacerla más perniciosa y hedionda. Y que se impone como método de despotismo desilustrado merced al silencio cómplice de una sociedad amansada, desnortada y envilecida. Es consecuente que todo se corrompa cuando la verdad la corrompen quienes por su posición tendrían el deber de la ejemplaridad. ¿Podíamos esperar otra cosa de un sistema nacido con el estigma del perjurio?.

 

   No es casualidad de que el bandidaje terrorista haya escogido para anunciar la ruptura del chalaneo con el gobierno Rodríguez la jornada en que se echaban al vuelo las campanas mediáticas por el cercano XXX aniversario del juancarlazo al que Adolfo Suárez sirvió de diligente manijero. ETA le ha marcado los tiempos a Rodríguez y también sabe marcar su criminal andadura con simbolismos para la ignominia. Nos ha venido a decir con la elección de un empachoso aniversario que el origen de su poder coactivo como brazo armado del secesionismo vascongado, capitaneado por el PNV, proviene del fraude democratizador, de la inmediata y temeraria ley de amnistía y de la propia constitución de 1978. El Titulo VIII, amén de las transitorias adicionales y el virus de la "nacionalidades", contenía una bomba de relojería que, llegado el momento, despanzurraría el presunto orden constitucional, las instituciones básicas del Estado y la unidad de España.

 

     EL PODER DEL ESTADO SE DEGRADA CUANDO SE NEGOCIA CON EL TERRORISMO

 

   Hubo un momento a comienzos de los setenta, en que se pudo descabezar por completo a ETA, quebrar sus articulaciones y aniquilar sus todavía incipientes bandas de asesinos. Un infiltrado propuso aprovechar una asamblea de los terroristas para envenenar el condumio y acabar con todos los participantes. Los servicios de información elevaron la propuesta a Carrero Blanco y éste denegó el permiso aduciendo que su conciencia católica le prohibía dar muerte a los asesinos al margen de la ley y del Estado de Derecho. Pagó con la vida aquella inhibición. Años más tarde, cuando ya el terrorismo nacional-marxista había centuplicado sus crímenes preconstitucionales, lo intentó Felipe González, con las debidas anuencias, mediante los GAL. Pero operaciones de esta índole, propias de servicios secretos avezados, no se pueden encomendar a ineptos, más preocupados por lucrarse de los fondos reservados que por la cautela y el sigilo que requieren acciones de tal envergadura. El desfondamiento político de los GAL, encaminado a desbancar del poder a González y el PSOE, desembocó en dos letales consecuencias: la desarticulación de la unidad de la Guardia Civil que mejor conocía los secretos del terrorismo etarra y de sus cobertura políticas en España y Francia, convirtiendo a su jefe, Galindo, en chivo expiatorio; y el fortalecimiento de la banda criminal.

   Si traigo a colación estos antecedentes, indispensables para descifrar la causa de que todavía en 2007 sea el terrorismo un gravísimo y recrecido problema en España, es para evidenciar que sólo se puede terminar con él mediante la aniquilación sistemática y sin contemplaciones. Nunca con la negociación. Negociar la paz a escondidas con el bandolerismo organizado que persigue romper la unidad de la nación equivale a situarlo en el mismo e incluso superior plano que al Estado. El terrorismo debe conocer de manera fehaciente la determinación del Estado a no aceptar otra realidad que no sea la entrega de las armas y el sometimiento a la ley de quienes lo integran. También el terrorista ha de estar persuadido de que puede morir en cualquier vereda o esquina. Y de que no podrá jugar con la ventaja de un código penal permisivo, más inclemente con quienes se enfrentan al terror que con los terroristas.

 

     SE PRECISAN LEYES IDÓNEAS CUANDO NO SON VÁLIDAS LAS VIGENTES

 

   Resulta irónicamente macabro que el gobierno parapete su proclividad a un infamante pasteleo con los terroristas y sus escudos tras apelaciones hipócritas a la ley y al Estado de Derecho. Y no solo queda en evidencia por las cínicas transgresiones de la ley y del Estado de Derecho a que hemos asistido en los últimos tiempos, protagonizadas por el Fiscal general del Estado y magistrados igualmente sectarios y serviles a un gobierno cocinador empedernido de desastres.

   El gobierno y su torticera mayoría parlamentaria han promulgado leyes inicuas de las que sale malparada la sociedad. Si realmente mantuvieran una verdadera lucha contra el terrorismo, estaba en sus manos establecer un exigente marco punitivo acorde con la entidad de la amenaza. Pero rehúsan esa respuesta rigurosa a lo que demanda la sociedad y la oposición reclama desde hace tiempo. Rodríguez, tan amante de la II República, podría retomar de ella la Ley de Orden Público y la Ley de Vagos y Maleantes. Serían hoy muy eficaces para acabar con ETA y sus amparadores. Pero es inútil pedirlo a quienes están atados por el compromiso de despedazar España. Es mentira, una gran mentira, que a Rodríguez sólo la mueva la enfermiza ensoñación de pasar a la historia, a toda costa, como un nuevo príncipe de la paz e incluso conseguir el Nobel de la Paz. Su rencoroso infantilismo le ha conducido a creérselo, aunque habría de ser consciente de que fue elevado a la secretaría general del P(SOE), y luego a la presidencia del gobierno, para que cumpliera la miserable tarea en la que se empeñó y sigue empeñado.

 

     LA PAZ SÓLO SE CONSIGUE ANIQUILANDO AL TERRORISMO

 

   Paz y guerra son entidades contrapuestas. Pero inseparables la una de la otra. Cuando no hay guerra carece de sentido buscar la paz puesto que ésta es un bien existente. ETA proclamó desde sus inicios, y lo ha repetido hasta la saciedad y hasta ayer mismo, que su objetivo irrenunciable es la independencia de esa invención que llama Euskal-Herría mediante la lucha armada contra España. O contra el opresor Estado español, como ellos y cualesquiera partidos separatistas sostienen. ¿Y qué es la lucha armada del terrorismo sino una guerra irregular y revolucionaria? Quien conozca las siete pautas de la estrategia revolucionaria que diseñó Lenín habrá comprobado que coincide en sus principales tramos con la desarrollada por el terrorismo etarra-batasuno, nacido en el seno juvenil PNV y pronto derivado en nacional-comunismo al socaire conventual y de sacristía de la llamada "teología de la liberación" y "teología de la violencia".

   Rodríguez y sus huestes insisten en enmascarar su claudicación tras la presunción de practicar una lucha antiterrorista. Si lucha es "lid, contienda, combate", se admite la existencia de un conflicto armado entre España y un enemigo que pugna por apropiare a sangre y fuego de una parte de su territorio. Y el desenlace de una guerra, por muy irregular que ésta sea, apenas si tiene tres salidas: la victoria sobre el enemigo mediante su aplastamiento, la capitulación del enemigo o la capitulación ante el enemigo para servirle en bandeja el triunfo.

   Se pueden mandar emisarios al campo enemigo para sondear su disposición a la entrega de las armas y a su disolución. Lo intentó González con las infructuosas conversaciones de Argel y el fracaso le aconsejó oponer a la guerra irregular de ETA una burda guerra irregular de los GAL. Lo pretendió más tarde Aznar y las inadmisibles exigencias terroristas le impulsaron a poner en marcha una enérgica acción policial contra ETA; y a negociar con el ministro de Interior francés un eficiente acuerdo de colaboración encaminado a liquidar los "santuarios" terroristas en suelo galo. De ahí le viene su amistad y entendimiento político con Sarkozy, hoy presidente de la vecina República. Desde esta perspectiva se entiende mejor la doble advertencia de Sarkozy a Rodríguez, a ETA y al nacionalismo vascongado durante su reciente visita presidencial a España: la lucha antiterrorista y la subversión nacionalista en España son responsabilidad del gobierno español; y Francia no consentirá que esa amenaza siente planta en su territorio. En definitiva, que el gobierno español y los españoles se cuezan en su propia salsa; y que el gobierno francés no negocia con terroristas en su suelo y usará todos los recursos del Estado para aplastar cualquier asomo de contagio. El Estado francés, en suma, no traiciona a su pueblo ni se traiciona a sí mismo. Tampoco traicionara al Estado español en tanto éste no traicione al francés.

   El problema reside, sin embargo, en que Rodríguez no sólo traicionó la eficaz colaboración antiterrorista entre Aznar y Sarkozy, aún a despecho de Chirac. Traicionó también los pactos antiterroristas con el PP y a las víctimas de ETA. Pero traicionó sobre todo al pueblo español que comenzaba a respirar tras de muchos años de sangrientos atentados. Ahora el traidor se ve traicionado por la banda criminal a la que alentó y fortaleció, así como a los separatismos, con indignas dejaciones de la soberanía del Estado. No parece, sin embargo, que se haya caído del guindo a raíz del comunicado de ETA, como algunos quieren creer piadosamente o para escurrir el bulto de su respaldo a la traición.

 

     RODRÍGUEZ FALSEA LA VERDAD Y NO RECTIFICA

 

   Rajoy cometerá un grave error para él, para su partido y para España si se deja atrapar en la red que le tiende Rodríguez para escapar se sus propias culpas y reemprender de manera subrepticia el camino de la negociación de paz por territorios. Hay que leer con detenimiento y entre líneas su "declaración institucional" en la sala de prensa de la Moncloa sin dar opción a preguntas de los periodistas por miedo a quedar en evidencia.

   Suenan a falsete, como siempre, las apelaciones a la democracia y al Estado de Derecho en un trasgresor impenitente de los usos democráticos, que se pasa el Estado de Derecho por el arco de triunfo siempre que conviene a sus delirios, que usa sectariamente las instituciones básicas del Estado y las corrompe, que tiene una concepción totalitaria del poder, que cabalga sobre la mentira, que es un tramposo empedernido y al que nada la importa trocear España en el matadero de la historia con tal de aferrarse al poder que conquistó sobre los surcos de muerte del 11 de marzo de 2004.

   No habla Rodríguez de utilizar las fuerza del Estado para aplastar al terrorismo, sino de exigirle una vez más el fin de la violencia. Tampoco de retrotraer la situación en Vascongadas a como la encontró cuando accedió a La Moncloa con el aparato político y facial del terrorismo en la ilegalidad y con el operativo casi asfixiado, hasta el punto de que, según declaraciones recientes de un representante sindical de la Policía Nacional, a ETA sólo le restaban en vísperas de las elecciones del 14 de marzo cuatro tersitas capaces de asesinar. Ni renuncia a proseguir el disparatado camino hacia una falsa paz cuyo anhelo atribuye a "la sociedad vasca y la española", y que a causa de su torpeza e incapacidad ha contribuido de manera decisiva al fortalecimiento del conglomerado nacional-comunista y a su capacidad de agresión a la sociedad española, de la que la vascongada es una parte tan acogotada como indesgajable.

   Rodríguez tampoco renuncia a culpar a Rajoy y al PP del fracaso de las negociaciones con el terrorismo, aunque en esta ocasión lo encubra con el agradecimiento a "los grupos políticos que han dado un respaldo incondicional al gobierno y su compromiso en este periodo". Aquellos, en definitiva, que le otorgan mayoría parlamentaria, y le dejan hacer y deshacer a su antojo a cambio de prebendas y parcelas de poder. El PP no entra en esa contabilidad de nefastas colaboraciones. Yen ese punto asoma Rodríguez la oreja de la trampa que le tiende a Rajoy con el encuentro a celebrar el próximo lunes: "Tengo la esperanza de que, ante el anuncio de ETA, ese respaldo de los grupos sea unánime". Lo dejaron más claro Pepino Blanco, Fernández de la Vega y Bermejo en vísperas del comunicado etarra, cuando ya en la cueva moncloaca conocían que, conseguidos sus inmediatos objetivos, ETA anunciaría el final de un "alto el fuego permanente", en realidad una ficción convenida con los emisarios de Rodríguez. Insistieron con su habitual cinismo en que el bloqueo del "proceso de paz" era culpa de la falta de colaboración del PP y de su crispada oposición al gobierno. Una campaña sostenida durante los últimos tres años con aviesa predeterminación y el respaldo mediático del polanquismo y de algunos columnistas que no perdonan Aznar la negativa a subvencionar sus ambiciones empresariales.

 

     RAJOY SE JUEGA EL FUTURO DE ESPAÑA Y NO SÓLO EL SUYO Y DEL PP

 

   Rodríguez requirió de urgencia a Rajoy para encontrarse con él en La Moncloa a sabiendas de que ssu única opción razonable es negare al apoyo incondicional a su pretensión de continuar el "proceso de paz" que le obsesiona y del que no se apea. Persigue manipular el rechazo de Rajoy para acusar una vez más al PP favorecer el terrorismo de ETA y de echar sobre sus espaldas la sangre que en adelante vierta el terrorismo. De nada le serviría a Rajoy hacer gala de la moderación y la sensatez que le reclaman desde las esquinas mediáticas y desde aquellas en que se cobijan los pusilánimes o arribistas de su propio partido.

   Nos enfrentamos una situación política parecida a la posguerra revolucionaria de 1934, cuando Alcalá Zamora impuso al gobierno de Lerroux, del que la CEDA formaba parte, una suicida moderación en el castigo a los culpables de aquel sangriento episodio, prólogo de la guerra civil. Aún sin retroceder tanto en la historia, Rajoy no puede desconocer la mentalidad traidora de Rodríguez. Promovió desde el P(SOE) el pacto antiterrorista del que tanto se ufana. Pero ya en 2002 negociaba en secreto con ETA. Un sórdido doble juego del que ha hecho eje de su política durante estos tres años de desdichado y tramposo gobierno, ejemplo clarificador de lo que es capaz un rencoroso sin talento y absolutamente falto de ética.

   Rajoy se jugará el lunes, si entra al trapo, algo más que su mañana político y el de su partido. Se jugará el futuro de España. Y no caben milongas cuando España está en peligro y se rompe por los cuatro costados. Le ha llegado la hora de demostrar si tiene mentalidad, valor y recursos de hombre de Estado frente a la incompetencia y la truhanería de Rodríguez, un personaje que en circunstancias normales ni tan siquiera habría llegado a sentar sus posaderas de asténico acomplejado en el Congreso de los Diputados. No sólo habrá de poner a Rodríguez contra las cuerdas en el curso de la reunión y exigirle algo más, mucho más, que el retorno al Pacto Antiterrorista que traicionó y violó desde su mismo nacimiento, y en el que meter a CiU Y PNV, como ha sugerido Rajoy, es como dejar a un ladrón para que guarde la casa en vacaciones. O como mantener a Piqué al frente del PP en Cataluña. Tampoco puede caer en la tentación de asumir la exigencia de confidencialidad que le pedirá Rodríguez. Correría el riesgo de que éste, según hábito irrefrenable, le madrugue luego con versiones falaces o grabaciones adulteradas.

 

     HA LLEGADO EL MOMENTO DE LAS GRANDES DECISIONES

 

   El P(SOE), por boca de Pérez Rubalcaba, ya se anticipó a presentar la vuelta a la cárcel de sanguinario De Juana Chaos como una demostración del rigor que Rodríguez aplicará en su peculiar lucha contra el terrorismo y para la consecución de la paz. Pero Pérez Rubalcaba conoce muy bien que ETA ha utilizado a De Juana Chaos para obtener de Rodríguez mayores concesiones usarlo como mártir ante los suyos y sus aledaños nacionalistas. Ahora ya no lo precisa y tengo para mí que le incitará a una nueva huelga e hambre, esta vez hasta la muerte. O que se suicide o sea suicidado al igual que los encerrados en el piso de Leganés. Algo similar a lo que el PCE hizo con Grimau cuando operativamente ya le era inservible. Son otras determinaciones de Estado, constitución en mano, las que el gobierno debería aplicar en una situación excepcional de alarma como la actual, la cual excede de Vascongadas. No lo osará Rodríguez, al que atenaza el miedo a perder el poder como lo ganó. Pero exigírselo sin rodeos es obligación del jefe de la oposición, si es que atiende más al interés de España y al bien común que a las conveniencias coyunturales del partido que encabeza. Se ha acabo el tiempo de las medias tintas y del pespunteo dialéctico. Ha llegado el momento de las grandes decisiones y de arriesgarse a asumirlas.

   Rodríguez, junto a sus envilecidos brazos institucionales y del partido, es el principal culpable del atentado en la T-4 de Barajas, del crecimiento e impunidad de la guerrilla urbana, de que Otegui siga retando impunemente al Estado desde una libertad fraudulenta, de la oleada etarra de extorsiones, de que ANV, como antes el Partido Comunista de las Tierras Vascas, se haya infiltrado en no pocos ayuntamientos, de que ETA disponga de fondos públicos para financiar sus actividades criminales y de dejar inermes a los españoles frente a las bombas y las balas asesinas. Motivos más que sobrados todos ellos para forzarle a la dimisión por los que en el P(SOE) todavía no se hayan degradado a su imagen y semejanza. Y desde una masiva rebeldía en la calle y en las instituciones de los españoles dispuestos a luchar por la libertad, por una veraz democracia y por su Patria. Por quienes, en definitiva, hemos sido y nos sentimos traicionados.

ABORTO NO PUNIBLE: ASESINATO LEGAL. (Próxima publicación)

Inmaculada MOMPÓ

 

   Desde que esta bitácora políticamente incorrecta vio la luz han sido muchos los artículos públicados y muy numerosos los comentarios que nuestros gentiles lectores han escrito al pie de cada uno de ellos. Sin embargo uno solo de esos artículos concentra casi la quinta parte de todos los comentarios publicados. Nos referimos a "EL ABORTO EN CIFRAS. COMPARATIVA HISTÓRICA PSOE / PP". Con él pretendíamos acreditar, de un modo tan frío y aséptico como la estadística, que el desprecio a la vida y dignidad humanas que manifiesta la llamada "derecha" política no se diferencia cualitativamente del idéntico desprecio que caracteriza a la "supuesta" izquierda. Hemos dicho que no hay diferencia cualitativa: ambas facciones participan igualmente de la locura inhumana de la "cultura" de la muerte, pero si hubiéramos de determinar una diferencia cuantitativa - al menos en el caso español - señalaríamos a la derecha política como responsable histórica del mayor número de asesinatos provocados mediante aborto.

 

Aborto

 

   Lo cierto es que los comentarios de nuestros lectores a dicho artículo no suelen referirse a la comparativa estadística, sino a la propia realidad del aborto en sí mismo. La casi unánime condena de una práctica aberrante nos congratula pero, siempre hay un pero, nos llama la atención la desinformación que algunos de esos comentarios dejan entrever. Por tal razón, en breve plazo publicaremos un informe especial sobre el aborto donde se incluirá una explícita refutación de los tópicos mendaces que el sedicente "progresismo" se afana en propagar, para disimular el horror del asesinato alevoso de seres humanos todavía en el seno materno.

 

   Como anticipo de dicho informe, publicamos hoy una simple, pero ingeniosa y mordaz, viñeta donde en una sola imagen y muy pocas palabras se resume la verdad sobre este asunto.

CONCURSOS BOBOS

CONCURSOS BOBOS

Serafín FANJUL 

 

   No pude evitar soltar la carcajada. En una especie de concurso de una cadena de televisión, hace unos días, se dirimía –aseguran que mediante encuestas de lo más fiable– quién era y es "El español de la historia" y acababan de dar el resultado final, el nombre del elegido por la voluntad popular. La risa me brotó espontánea y sin segundas, no por sorprenderme sino, muy al contrario, de tan esperado y cantado como lo tenía. Me explico: no crean que me las doy de arúspice infalible o de oráculo sin dudas. Nada de eso, es que no eran menester grandes dotes de adivinación para prever el fallo final. Cuando días antes anunciaron que se haría tal sondeo de opinión, gusto y capricho, me comenté: primero, a la vista de la cultura y el pancismo dominantes puede salir cualquier cosa y, segundo, por esa circunstancia primera, el elegido será Juan Carlos, sin remisión.

   Dejando al margen al personaje que, al menos, del concurso no es responsable, y sin entrar en sus méritos o deméritos en ningún orden de la vida, la cosa –para empezar– no tiene pies ni cabeza, so pena que admitamos la comparación de una lechuga con un semáforo y demos por buena la rivalidad entre velocidad y tocino, o su amartelamiento. A elegir. Por añadidura a nombrar "español de la historia" a alguien que vive en el momento presente, pero éstas son consideraciones formales ajenas por completo a los muñidores del espectáculo, porque la cosa tenía sus bemoles.

  

   El presentador, tras encarecer la excelencia de su mercancía, se hizo acompañar de un cuarteto con paridad de sexos, dos mujeres y dos hombres, al menos de aspecto externo, todo políticamente correcto: la currita de las encuestas que, como es lógico, juraba la perfección del producto; una tal Claribel Preciado, o algo así, que apestaba a progre de los pinreles a la peineta, suponiendo que dueña tan bachillera fuese capaz de usarla; un José Bono ejerciendo de tal, o sea, zafio, sectario y ejquemático; y un Antonio Gala empeñado en demostrar que es el fulano más pesado y untuoso del planeta. Como ven, con este plantel se garantizaban la seriedad política, histórica y técnica. Y la literaria no digamos. Luego se vio cuán acertados estuvieron los cocineros del programa con ese equipo de comentaristas, equilibrado, bien documentado y ecuánime a carta cabal. Felicidades.

   En líneas generales, lo que se demostró –ninguna sorpresa– es la incapacidad de la sociedad española para elaborar criterios racionales e informados sobre tema alguno, la falta de solidez de una masa de población que no sabe trascender lo inmediato ni producir reflexiones con fundamento, sino meras salidas para andar por casa en función del último impulso publicitario o de lo que cree que más le conviene. Y no picotearé en la vida y milagros de los noventa y nueve que seguían a Juan Carlos, por igual inocentes de ser mencionados allí. Aun en el caso hipotético de que la empresa televisionera no estuviera dando jabón, no sólo al Rey sino a los próceres socialistas que iban muy bien colocados por delante, y de que el precocinado de la encuesta (el cómo y el qué se pregunta), más importante que la extrapolación o manipulación de datos, no indujera a una u otra respuesta, resulta infumable que el príncipe Felipe (7), de obras hasta ahora desconocidas, pueda caer entre los diez primeros, o que Letizia (¿quién es Letizia, así, con zeta?) quede clasificada en el puesto 15.

   No se trata de arremeter contra la familia real, sino de valorar a cada cual en su sitio. Si estamos comparando reyes, pues oigan, qué quieren que les diga, con todos los respetos, o con ninguno, situar al actual monarca un milímetro por encima de Felipe II y Carlos I (27 y 28), que son los que se sabe la gente, o de Isabel la Católica (11) parece un chiste malo. No oí que se mencionara siquiera a Fernando el Católico, a Fernando III o a Carlos III, con lo mucho que determinaron la marcha de nuestra historia, si bien reconozco que me pasé el tiempo zapeando, porque oír todo seguido y junticos a la Palmibel, el Gala y el otro es prueba excesiva para mi maltrecho corazón. Elcano figuraba en la posición 50, muy por detrás de David Bisbal; de Miguel Servet (25) dijeron que murió en la hoguera, sin aclarar que le quemaron los calvinistas en Suiza, aclaración que habría constituido una muestra de intolerancia carpetovetónica y poco armónica con la Jezabel y compañía; y tampoco podía faltar Santiago Carrillo entre los seleccionados.

  

   El caso paradigmático de la nula seriedad del invento fue el de Franco. (Aclaración que ya he hecho en otras ocasiones: ni soy ni fui franquista, sobre todo cuando serlo reportaba buenas ganancias para cuerpo y alma; que se lo pregunten a Polanco, Cebrián y demás cuadrilla.) El Caudillo quedó en un discreto puesto 23, que sería creíble si no supiéramos que, en los últimos años de la dictadura, aquí era franquista hasta el gato, con excepción del diez por ciento que votó –votamos– al PCE en el 77. Si en 1974 se hubiera realizado una encuesta similar, obviamente el "Español de la historia", sin necesidad de que TVE hiciera trampas, habría sido el de Ferrol y por las mismas causas por las que han elegido –si es que le han elegido– a Juan Carlos: el que suena, quien está en el candelabro –que diría la otra–, lo que menos nos haga pensar, lo que van a decir todos, etc.

   Hace poco, en Portugal produjeron un programa parecido y resultó elegido...Oliveira Salazar –toma ya claveles–, pese a haberse acabado su régimen en el 74 y de muy mala manera, no como aquí. Ya que no fuimos capaces de sacar a Franco de otro modo, nos volvimos antifranquistas de toda la vida en cuanto expiró. Así que los televisioneros de acá estaban avisados, no les fueran a colar semejante gol. Pero lo más divertido fueron los comentarios de los doctos invitados: Sissibel aseguró, muy dolida, no comprender cómo "alguien" podía votar por un dictador, con lo cual demuestra no entender nada de nada siendo como es, al parecer, periodista o algo; Bono, el hijo del falangista, proclamó un "ultraje" mencionar aquel nombre en tan sensible asamblea; y al historiador de Ciudad Real ya no llegué porque cambié de canal.

 

   En caso de que tuvieran la humorada de presenciar el programa, me pregunto qué estarían pensando algunos señaladísimos historiadores que conozco, cuya obra monumental, callada e inobjetable es merecedora de todo respeto, admiración y provecho, para nosotros. No ignoro que están acostumbrados a ver cómo sus conocimientos y esfuerzos son relativizados, infravalorados y rebajados al mismo nivel –y aun por detrás– de la última ocurrencia de una verdulera de Albacete o del vendedor de papel de Brazatortas, pero, en el fondo, ¿quién se habitúa a lo malo?

   Tal vez, los cocineros ni siquiera falsearon las encuestas. Lo peor es que ésta puede ser la opinión –o sea, la información– de mucha gente: ¿dónde y cuándo sale el primer avión rumbo a Nueva Zelanda? Pero, bien mirado, no se molesten en huir de naja, porque un rico americano está promoviendo una votación voluntaria y a escala mundial para elegir las Siete Maravillas del mundo moderno: vuelve el cotejo de lechugas y semáforos. Entre nosotros anidan ingenuos, pletóricos de patriotismo de folleto turístico y no escasa paletería, que andan promocionando la Alhambra para que sea incluida en la selección, como si no bastara ya con los dos millones de bípedos que patean el monumento cada año. Y no veo por qué la muy hermosa Alhambra va a ser más representativa de nuestro país que la Plaza del Obradoiro, el Monasterio de El Escorial o el Acueducto de Segovia, un poner. Total, para terminar junto a tres o cuatro horteradas de Estados Unidos, el Big Ben y la Disneylandia de cualquier parte. También son ganas.

FATAH AL-ISLAM: UNA NUEVA AMENAZA TERRORISTA EN EL LÍBANO

FATAH AL-ISLAM: UNA NUEVA AMENAZA TERRORISTA EN EL LÍBANO

Horacio CALDERÓN

 

   Pocos días atrás el Líbano fue sacudido por un durísimo enfrentamiento entre fuerzas del Ejército de este país y cuadros terroristas pertenecientes a la organización criminal y terrorista Fatah Al-Islam, liderada por Shaker Abssi, dedicada durante los últimos tiempos a cometer delitos comunes como robos y extorsiones, más que acciones originadas en una lógica de orden político o religioso. El gobierno libanés había asimismo conectado a Fatah Al-Islam con el atentado contra un transporte de pasajeros en la localidad libanesa de Ain Alaq, que tuvo lugar el 13 de febrero del corriente año y en la que perdieron la vida tres personas.

   Según algunas fuentes, los episodios de violencia surgieron cuando eran registradas por el Ejército una serie de casas, en operaciones de búsqueda de los responsables de varios robos que habían ocurrido poco tiempo atrás. Miembros de la organización terrorista, que se encontraban dentro de una de las propiedades requisadas, abrieron fuego contra los efectivos oficiales. Otras fuentes aclararon que el conflicto estalló cuando miembros de Fatah Al-Islam atacaron un puesto militar situado en la periferia del campo de refugiados palestinos de Nahr Al-Bared, que aloja aproximadamente a cuarenta mil personas, dentro del cual continúan resistiendo los cuadros de esa organización.

   Si bien hacer referencia a las sospechas que existen en este momento no implica dar como ciertas las mismas hasta contar con elementos probatorios, lo cierto es que algunas fuentes gubernamentales libanesas denuncian que la conducción de Fatah Al-Islam o al menos algunos de sus miembros más conspicuos responden a los servicios de inteligencia sirios. Con referencia a este supuesto vínculo con Siria, debe destacarse que este país encarceló en 2003 durante tres años a Shaker Abssi, quien habría logrado escapar al Líbano, estableciéndose en el campo de refugiados actualmente sitiado. Cierto es que nadie puede certificar que tal huida no fue pactada con la inteligencia siria a cambio de futuros "servicios", pero tampoco es una hipótesis a descartar, según la experiencia de otros casos similares en casi todo el mundo.

   Sugieren además tales fuentes que los recientes episodios detonaron en el marco de una sutil maniobra tendiente a desestabilizar el país ante las instancias que se avecinan en torno al asesinato del líder político sunnita y ex premier Rafiq Hariri, cometido en el 14 de febrero de 2005 mediante una explosión masiva al paso de su caravana por las calles de Beirut. Asesinato cuya investigación compromete a muy altas figuras de los Gobiernos de Siria y del Líbano de ese momento, de acuerdo al informe oficial de una comisión designada por la ONU.

   Al momento de emitirse el presente análisis, se contaban por decenas los muertos y heridos en el campo de refugiados y aparentemente las fuerzas del Gobierno comandadas por el primer ministro Fuad Siniora se preparaban para lanzar un asalto final contra los miembros de Fatah Al-Islam, prometiendo contra ellos un severo castigo. El ejército del Líbano encuentra de hecho una limitación para ingresar con efectivos de su ejército al campo de refugiados palestinos -cuyos habitantes han sido tomados como rehenes y escudos humanos por los comandos de Fatah Al-Islam-, ya que un acuerdo vigente desde hace 38 años otorga una especie de extraterritorialidad a esos emplazamientos.

   No obstante y mientras se desarrollan negociaciones secretas con la conducción de la organización palestina Al-Fatah y el mismo Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), debe recordarse que la Resolución 1559/2004 de la ONU obliga a todas las milicias libanesas a desarmarse, lo cual da un marco legal al gobierno libanés para encarar las operaciones necesarias dentro del campo palestino. Ello, sin embargo, podría desatar levantamientos contra el gobierno en otros campamentos, agitados por intereses promovidos por otros actores locales y regionales interesados en la caída del primer ministro Fuad Siniora.

    

     Fatah Al-Islam - Perfil de la organización terrorista

 

   Fatah Al-Islam es una organización extremista perteneciente a la rama sunnita del Islam, surgida a partir de una escisión en noviembre pasado de Fatah al-Intifada, otra formación prosiria con bases en el Líbano, pero cuyo cuartel general se encuentra en Damasco.

   El 17 de mayo de 2006 -o sea antes de la escisión entre ambas organizaciones extremistas- ya se habían registrado enfrentamientos entre el ejército libanés y cuadros de Fatah Al-Intifada, los que tuvieron lugar en el este del país. Ese mismo día, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1680, llamando a Siria a no continuar armando a las milicias en el Líbano ni interferir de alguna manera en sus asuntos internos, afirmando además que formalizar lazos con este país incluye alcanzar un acuerdo sobre fronteras firmes.

   Fatah Al-Intifada fue fundada hace muchos años por el coronel Said Al-Muragha, alias Abu Musa, quien tuvo una notoria actuación décadas atrás como parte del "Frente de Rechazo" opuesto a cualquier tratativa con Israel y que se enfrentó desde una posición de extrema izquierda a la organización liderada por Yasser Arafat.

     Líder

 

   El líder de Fatah Al-Islam es un militante palestino de nombre Shaker Abssi, al cual se vincula con Abu Musab Al-Zarqawi, líder a su vez de la organización terrorista "Al-Qaeda de los Dos Ríos", que operó de manera sangrienta en Irak y se hizo notoria por sus atentados masivos contra civiles y la decapitación mediática de numerosos rehenes, hasta que muriera en este país como consecuencia de un ataque aéreo estadounidense (para más información ver: http://www.horaciocalderon.com/Articulos/Abu_Musab_Al-Zarqawi_Analisis_sobre_su_muerte.doc)

   Cabe destacar que tanto Abu Musab Al-Zarqawi como Shaker Abssi fueron sentenciados en ausencia a la pena de muerte por una corte jordana, luego de ser encontrados culpables de haber asesinado en 2002 al diplomático estadounidense Lawrence Foley.

 

     Filiación religiosa

 

   Fatah Al-Islam está inspirado en la escuela de Abu Abdullah Mohammed Al-Bukhari, erudito musulmán que murió en 870, famoso por su recopilación y conocimientos sobre los hadices (aforismos) de Mahoma y que en su conjunto constituyen la Sunna (conjunto de esos aforismos y del comportamiento del profeta del Islam, fuente principal del derecho musulmán). Su obra más famosa es Al-Jami Al-Sahih, una colección de dichos aforismos, muy leída por vastos sectores dentro del Islam, pero que curiosamente se cuenta entre los libros de cabecera de dirigentes yihadistas en general y qaedistas en particular, más allá de las escuelas religiosas a las cuales pertenezcan.

 

     Estructura

 

   La estructura de la organización podría calificarse de atípica e incluso de asimétrica y estas características la convierten potencialmente en un grupo de gangsters cuyos servicios pueden ser rentados para una maniobra desestabilizadora u otro tipo de operaciones "cortadas" como por un sastre a la medida de quienes decidan rentarlos. No en vano Fatah Al-Islam es rechazada y sospechada por otras organizaciones palestinas, sean estas de raíz religiosa o secular.


 

     Vinculación con Al-Qaeda

 

   Shaker Abbsi ha negado toda relación de carácter operacional con Al-Qaeda Central (es decir la organización madre liderada por Osama Bin Laden) pero ha afirmado recientemente que comparte los principales objetivos de ese movimiento terrorista, algo que debe reconocerse sucede con una miríada de grupos similares a Fatah Al-Islam. Estos adhieren a los grandes objetivos estratégicos de Al-Qaeda, como la guerra contra Occidente, el derrocamiento de los gobiernos que consideran apóstatas de la fe musulmana y la fundación de un califato islamista, que pretende incluir a España y otros territorios otrora parte del conjunto de sus reinos, como lo ha reconocido reiteradamente el lugarteniente de Osama Bin Laden, Dr. Ayman Al-Zahuahiri. Sin embargo, actúan por imitación más que por lazos concretos.

   En Líbano operan ya dos grupos más que simpatizan con Al-Qaeda: Jund Al-Sham y Asbat Al-Ansar, aunque no hay indicios que prueben de manera fehaciente una relación directa y funcional con el Estado Mayor de Osama Bin Laden o alguna de las nueve comisiones en que este se encuentra aparentemente dividido.

 

     Efectivos

 

   Si bien no pueden darse precisiones, sus cuadros duros no superarían los doscientos efectivos, algunos de los cuales son de países como Arabia Saudita y cuentan con una gran experiencia en combate, ganada en operaciones desarrolladas en Irak.

 

     Financiamiento

 

   El grupo se nutre financieramente con el producto de robos, extorsiones y otros delitos cometidos en el Líbano, aunque el armamento que posee actualmente es un indicador de apoyo financiero y/o militar de terceros países.

 

   Cuartel General

 

   El cuartel general se encuentra localizado en el sitiado campo de Nahr Al-Bared, donde resultaron muertos en los enfrentamientos algunos de sus cuadros más importantes. No obstante, debe tenerse en cuenta que pueden existir más células en otros campos de refugiados palestinos, debidamente preparados para encender otros focos de violencia.

 

     Conclusiones

 

   Aunque resulta prematuro predecir el desenlace de los enfrentamientos que mantienen en vilo al Líbano y a la comunidad internacional, es muy digna de destacar la firmeza del primer ministro Fuad Siniora, quien parece decidido a reinar sobre esta nueva amenaza terrorista.

   Si bien el movimiento terrorista Hizballah ha declarado por intermedio de su líder, jeque Hassan Nasrallah, que el gobierno no debe ingresar a los campamentos de refugiados, debe hacerse notar que esta fuerza chiíta libanesa proiraní sería blanco futuro de cualquier fuerza afín a Al-Qaeda, habida cuenta de la histórica y creciente rivalidad entre las facciones más extremistas de ambas ramas del Islam.

 

   Los últimos acontecimientos del día de la fecha, en que efectivos del ejército libanés fueron atacados por los terroristas atrincherados en el campo de Nahr Al-Bared, como así también las proclamas de su líder del día sábado 26 de mayo, que incluyen la promesa de no rendirse ante las fuerzas gubernamentales, permiten suponer que no existe demasiado margen de maniobra en materia de negociaciones, para alcanzar una solución política al conflicto en curso.