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CONCURSOS BOBOS

CONCURSOS BOBOS

Serafín FANJUL 

 

   No pude evitar soltar la carcajada. En una especie de concurso de una cadena de televisión, hace unos días, se dirimía –aseguran que mediante encuestas de lo más fiable– quién era y es "El español de la historia" y acababan de dar el resultado final, el nombre del elegido por la voluntad popular. La risa me brotó espontánea y sin segundas, no por sorprenderme sino, muy al contrario, de tan esperado y cantado como lo tenía. Me explico: no crean que me las doy de arúspice infalible o de oráculo sin dudas. Nada de eso, es que no eran menester grandes dotes de adivinación para prever el fallo final. Cuando días antes anunciaron que se haría tal sondeo de opinión, gusto y capricho, me comenté: primero, a la vista de la cultura y el pancismo dominantes puede salir cualquier cosa y, segundo, por esa circunstancia primera, el elegido será Juan Carlos, sin remisión.

   Dejando al margen al personaje que, al menos, del concurso no es responsable, y sin entrar en sus méritos o deméritos en ningún orden de la vida, la cosa –para empezar– no tiene pies ni cabeza, so pena que admitamos la comparación de una lechuga con un semáforo y demos por buena la rivalidad entre velocidad y tocino, o su amartelamiento. A elegir. Por añadidura a nombrar "español de la historia" a alguien que vive en el momento presente, pero éstas son consideraciones formales ajenas por completo a los muñidores del espectáculo, porque la cosa tenía sus bemoles.

  

   El presentador, tras encarecer la excelencia de su mercancía, se hizo acompañar de un cuarteto con paridad de sexos, dos mujeres y dos hombres, al menos de aspecto externo, todo políticamente correcto: la currita de las encuestas que, como es lógico, juraba la perfección del producto; una tal Claribel Preciado, o algo así, que apestaba a progre de los pinreles a la peineta, suponiendo que dueña tan bachillera fuese capaz de usarla; un José Bono ejerciendo de tal, o sea, zafio, sectario y ejquemático; y un Antonio Gala empeñado en demostrar que es el fulano más pesado y untuoso del planeta. Como ven, con este plantel se garantizaban la seriedad política, histórica y técnica. Y la literaria no digamos. Luego se vio cuán acertados estuvieron los cocineros del programa con ese equipo de comentaristas, equilibrado, bien documentado y ecuánime a carta cabal. Felicidades.

   En líneas generales, lo que se demostró –ninguna sorpresa– es la incapacidad de la sociedad española para elaborar criterios racionales e informados sobre tema alguno, la falta de solidez de una masa de población que no sabe trascender lo inmediato ni producir reflexiones con fundamento, sino meras salidas para andar por casa en función del último impulso publicitario o de lo que cree que más le conviene. Y no picotearé en la vida y milagros de los noventa y nueve que seguían a Juan Carlos, por igual inocentes de ser mencionados allí. Aun en el caso hipotético de que la empresa televisionera no estuviera dando jabón, no sólo al Rey sino a los próceres socialistas que iban muy bien colocados por delante, y de que el precocinado de la encuesta (el cómo y el qué se pregunta), más importante que la extrapolación o manipulación de datos, no indujera a una u otra respuesta, resulta infumable que el príncipe Felipe (7), de obras hasta ahora desconocidas, pueda caer entre los diez primeros, o que Letizia (¿quién es Letizia, así, con zeta?) quede clasificada en el puesto 15.

   No se trata de arremeter contra la familia real, sino de valorar a cada cual en su sitio. Si estamos comparando reyes, pues oigan, qué quieren que les diga, con todos los respetos, o con ninguno, situar al actual monarca un milímetro por encima de Felipe II y Carlos I (27 y 28), que son los que se sabe la gente, o de Isabel la Católica (11) parece un chiste malo. No oí que se mencionara siquiera a Fernando el Católico, a Fernando III o a Carlos III, con lo mucho que determinaron la marcha de nuestra historia, si bien reconozco que me pasé el tiempo zapeando, porque oír todo seguido y junticos a la Palmibel, el Gala y el otro es prueba excesiva para mi maltrecho corazón. Elcano figuraba en la posición 50, muy por detrás de David Bisbal; de Miguel Servet (25) dijeron que murió en la hoguera, sin aclarar que le quemaron los calvinistas en Suiza, aclaración que habría constituido una muestra de intolerancia carpetovetónica y poco armónica con la Jezabel y compañía; y tampoco podía faltar Santiago Carrillo entre los seleccionados.

  

   El caso paradigmático de la nula seriedad del invento fue el de Franco. (Aclaración que ya he hecho en otras ocasiones: ni soy ni fui franquista, sobre todo cuando serlo reportaba buenas ganancias para cuerpo y alma; que se lo pregunten a Polanco, Cebrián y demás cuadrilla.) El Caudillo quedó en un discreto puesto 23, que sería creíble si no supiéramos que, en los últimos años de la dictadura, aquí era franquista hasta el gato, con excepción del diez por ciento que votó –votamos– al PCE en el 77. Si en 1974 se hubiera realizado una encuesta similar, obviamente el "Español de la historia", sin necesidad de que TVE hiciera trampas, habría sido el de Ferrol y por las mismas causas por las que han elegido –si es que le han elegido– a Juan Carlos: el que suena, quien está en el candelabro –que diría la otra–, lo que menos nos haga pensar, lo que van a decir todos, etc.

   Hace poco, en Portugal produjeron un programa parecido y resultó elegido...Oliveira Salazar –toma ya claveles–, pese a haberse acabado su régimen en el 74 y de muy mala manera, no como aquí. Ya que no fuimos capaces de sacar a Franco de otro modo, nos volvimos antifranquistas de toda la vida en cuanto expiró. Así que los televisioneros de acá estaban avisados, no les fueran a colar semejante gol. Pero lo más divertido fueron los comentarios de los doctos invitados: Sissibel aseguró, muy dolida, no comprender cómo "alguien" podía votar por un dictador, con lo cual demuestra no entender nada de nada siendo como es, al parecer, periodista o algo; Bono, el hijo del falangista, proclamó un "ultraje" mencionar aquel nombre en tan sensible asamblea; y al historiador de Ciudad Real ya no llegué porque cambié de canal.

 

   En caso de que tuvieran la humorada de presenciar el programa, me pregunto qué estarían pensando algunos señaladísimos historiadores que conozco, cuya obra monumental, callada e inobjetable es merecedora de todo respeto, admiración y provecho, para nosotros. No ignoro que están acostumbrados a ver cómo sus conocimientos y esfuerzos son relativizados, infravalorados y rebajados al mismo nivel –y aun por detrás– de la última ocurrencia de una verdulera de Albacete o del vendedor de papel de Brazatortas, pero, en el fondo, ¿quién se habitúa a lo malo?

   Tal vez, los cocineros ni siquiera falsearon las encuestas. Lo peor es que ésta puede ser la opinión –o sea, la información– de mucha gente: ¿dónde y cuándo sale el primer avión rumbo a Nueva Zelanda? Pero, bien mirado, no se molesten en huir de naja, porque un rico americano está promoviendo una votación voluntaria y a escala mundial para elegir las Siete Maravillas del mundo moderno: vuelve el cotejo de lechugas y semáforos. Entre nosotros anidan ingenuos, pletóricos de patriotismo de folleto turístico y no escasa paletería, que andan promocionando la Alhambra para que sea incluida en la selección, como si no bastara ya con los dos millones de bípedos que patean el monumento cada año. Y no veo por qué la muy hermosa Alhambra va a ser más representativa de nuestro país que la Plaza del Obradoiro, el Monasterio de El Escorial o el Acueducto de Segovia, un poner. Total, para terminar junto a tres o cuatro horteradas de Estados Unidos, el Big Ben y la Disneylandia de cualquier parte. También son ganas.

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1 comentario

José María -

Para elegir los cien candidatos se utilizó una encuesta a través de la web de Antena 3, y una vez elegidos esos cien candidatos se pudo votar, en la misma web, al "español de la historia", uno solo de toda la lista en la que se mezclaban reyes, toreros, cantantes, deportistas...
Esta votación estuvo en funcionamiento hasta unos dias antes de la emisión del programa, cuando "misteriosamente", se optó por no tener en cuenta la votación a través de internet, si no que ésta se sustituyó por una encuesta. ¿Cual era el personaje ganador de la votación, que Antena 3 no se atrevió a dar a conocer?
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