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HORAS DECISIVAS EN EL PERÚ ( 2)

HORAS DECISIVAS EN EL PERÚ ( 2)

Jorge GARCÍA-CONTELL

 

  Una vez escrutado el 98% de los votos, puede afirmarse que será el expresidente Alan García (Partido Aprista - Alianza Popular Revolucionaria Americana) quien se enfrente con Ollanta Humala (Unión por el Perú - UPP) en la segunda vuelta de las elecciones peruanas, tras aventajar por escasas décimas de diferencia a Lourdes Flores de Unidad Nacional. Conviene recordar que en los comicios del pasado 9 de abril no sólo se disputaba la Presidencia de la República pues también se renovó la asamblea parlamentaria. La fragmentación del nuevo hemiciclo y la ausencia de una mayoría sólida condicionarán decisivamente las decisiones presidenciales en esta nueva legislatura, con independencia de quién llegue a ser el nuevo ocupante de la Casa de Pizarro.

 

  Alan García Pérez, respaldado por algo más de un 24% de los votantes, es un veterano en la escena pública peruana pues ya fue Presidente del Perú de 1985 a 1990. Su quinquenio de gobernación se recuerda como un periodo turbulento y conflictivo: animado desde su inicio por el afán de conquistar la soberanía nacional sobre los recursos naturales y financieros en beneficio de la inmensa mayoría desfavorecida de peruanos, no obstante su gestión acabó resultando muy poco afortunada y de graves consecuencias económicas para el Perú. Congeló los depósitos bancarios en dólares y con esta medida desincentivó el ahorro y minó la confianza en el sistema financiero. Decretó una moratoria unilateral de la deuda externa durante los dos primeros años de su mandato pero, en lógica consecuencia, cerró al país las puertas de los organismos internacionales y dio comienzo la época de la hiperinflación. Intentó nacionalizar la banca y las compañías de seguros, aunque la medida quedó paralizada y frustrada ante los Tribunales de Justicia. Los servicios públicos en general, desde la telefonía hasta el suministro de agua potable, se deterioraron vertiginosamente hasta niveles de ineficacia nunca antes conocidos. El terrorismo marxista-leninista-maoísta de Sendero Luminoso alcanzó su punto álgido en aquellos años, golpeando reiteradamente y placer mediante voladuras de instalaciones energéticas, secuestros y coches bomba: literalmente llegaron a dar jaque al Estado. A lo largo del anterior mandato de García la inflación creció un 2.178 % (no es una errata: dos mil ciento setenta y ocho por ciento) y su consecuente azote devastó la ya castigada sociedad peruana: desaparecieron las reservas internacionales (US$ -105 millones) del Banco Central de Reserva; la deuda externa creció de US$ 13.000 millones a US$ 20.000 millones; el número de las familias pobres se triplicó, pasando del 16% al 45%; uno de cada dos niños en edad escolar tenía desnutrición crónica (48%); siete de cada diez peruanos estaban subempleados; Un millón de puestos adecuados de trabajo se perdieron; las exportaciones cayeron un 16% en términos reales; los agricultores y campesinos peruanos se empobrecieron porque la producción cayó un 13% mientras aumentó la importación de alimentos en un 48%. A todo ello habría que añadir un rosario de escándalos de corrupción de altos cargos apristas en el que no falta la implicación del propio expresidente: la actual Fiscal de la Nación presentó una denuncia por enriquecimiento ilícito, amén de otros cargos, contra Alan García.

 

  Ollanta Humala Tasso, receptor del 30’7% de los votos, es el segundo de los siete hijos de Isaac Humala, fundador del "etnocacerismo", ideología nacionalista tanto en cuanto pueda ser compatible un fenómeno esencialmente moderno como el nacionalismo con la exaltación y mitificación de la época incaica. El nombre Ollanta significa "guerrero que todo lo mira". El etnocacerismo propugna que el poder sea detentado por indígenas y mestizos - mayoría de la población - en detrimento de los criollos blancos, lo cual no deja de ser el envés de la discriminación racial clásica pero no menos racista.

  Oficial del Ejército, actualmente retirado del servicio activo, en 1992 combatió contra los núcleos guerrilleros de Sendero Luminoso en Tingo María y desde aquella época se le acusa de haber cometido diversos atropellos y violaciones de los derechos humanos de la población civil, si bien hasta la fecha no han podido presentarse pruebas concluyentes. En octubre de 2000, auxiliado por su hermano Antauro, también militar, y al mando de un grupo de soldados y reservistas asaltó la mina de Toquepala (Tacna) para exigir la renuncia del Presidente Fujimori. Su indigenismo racialista y sus furibundas diatribas antioligárquicas han de ser consideradas sui generis. Inicialmente fue acusado de xenofobia, en noviembre y diciembre de 2005, por los dirigentes de la Asociación Judía del Perú. Tras una reunión de Humala con Isaac Mekler, presidente de dicha entidad, fue exonerado por éste de las sospechas de "antisemitismo", hasta el punto que el propio Mekler se unió a la candidatura de Humala en la UPP. Posteriormente se ha hecho público que la principal fuente de financiación de la campaña de Humala proviene de la fortuna de Isaak Galski, propietario de una gran flota pesquera y de la mayoría de las industrias conserveras del país e igualmente mantiene una estrecha relación con otro empresario israelita: Salomon Lerner Ghitis, quien a su vez mantenía sólidos vínculos con el siniestro Vladimiro Montesinos.

  En febrero de 2006 anunció su intención de legalizar el aborto, lo que le valió la condena de la Iglesia católica, aunque con actitud heterodoxa dentro del progresismo contemporáneo ha tildado a un periodista crítico de "maricón", al tiempo que le amenazaba con "fusilarlo". Su estrecha relación con los actuales presidentes de Venezuela y Bolivia, súmamente críticos hacia la Comunidad Andina de Naciones (Hugo Chávez ya ha solicitado el abandono venezolano de dicha institución) extiende las dudas sobre la supervivencia del órgano de integración regional. Humala participa plenamente de la retórica antiliberal de Morales y comparte con él similares proyectos de recuperación del control de los recursos naturales. Similares incluso en su inconcreción y difusa vaguedad. Se opone a la reciente firma del TLC con los EE.UU. por el presidente saliente, Alejandro Toledo. Personalmente saludaríamos con entusiasmo esta actitud si tuviera visos de provenir de un espíritu verdaderamente patriótico con vocación de integración iberoamericana. El inquietante perfil humano y político del candidato Humala nos hacen recibir con suma prevención sus iniciativas, sobre todo cuando parecen encajar a la perfección en el cada vez más consolidado engranaje Castro-Chávez-Morales.

  El futuro del Perú está en manos de uno de estos dos hombres. Una disyuntiva de acero.

LAS HOJAS AMARILLAS

LAS HOJAS AMARILLAS

Juan V. Oltra

 

 

  Hay ocasiones en que tendemos a buscar por nuestros recuerdos aquellos nexos entre el ayer y el hoy, a la caza de la vida pasada, que es más vida que la presente y mucho más que la futura, que aún no ha venido y ni tan siquiera tenemos certeza de que lo hará.

  Buscando esos enganches vitales que en el devenir humano aparecen, esas hojas amarillas que surgen en el fondo del baúl de la vida, unas veces encontramos una cara, otras un libro, en ciertos momentos, un bar.

  Vemos en ellos más que lo pasado, lo permanente. Más que lo que se fue, lo que aún queda. No es un ejercicio de nostalgia, es el amor del jardinero que sabe que sin cuidar las raíces, su árbol no crecerá.

  Adictos a esta droga vital que es la memoria, intentamos reconstruir el pasado, visitando futuros alternativos, cambiando nuestras decisiones una y mil veces. En realidad, esto no puede catalogarse sino como un ejercicio de masoquismo. Sabemos ciertamente que no se puede cambiar un hecho consumado por mucho que éste nos duela; se trata de un proceso natural en el ser humano: aprender de nuestros errores e intentar enmendarlos en la medida de lo posible.

 

  En estos tiempos donde el gran hermano cohabita entre nosotros, donde las horas trocan en segundos y las semanas en días, con escaso o nulo tiempo para la reflexión, para valorar pausadamente los acontecimientos, se hace necesario apearse regularmente a un lado de la autopista y dar un garbeo por esa senda de montaña que nos lleva al mirador desde donde tener una exacta perspectiva de la ruta ya andada. Sin ella, estaremos perdiendo irremisiblemente la posibilidad de llegar a buen puerto en nuestro camino futuro.

  Eso, eso es justamente lo que siento, con dolor, como falta en nuestros políticos, sean estos diestros o siniestros, conservadores o progresistas: el olvido de lo ya sucedido, el ignorar, a veces incluso de forma consciente, los errores cometidos para caer, una y otra vez, en ellos de nuevo. Unos y otros emplean dialécticas de los tiempos actuales, pero con argumentos que ya en los treinta desembocaron en una incivil guerra fraticida.

  Mis queridos políticos, por favor… pierdan un poco el tiempo. Paladeen el placer de revivir lo ya pasado. Encuéntrense con viejos amigos, relean viejos libros, tomen copas en los mismos bares… pero por favor, no se conviertan en una absurda colección de idiotas, imbéciles e hideputas. Piensen que sin pasado, tampoco tendremos futuro. Estamos a tiempo de sacar a España del sumidero de la historia. Ustedes pueden lograrlo.

 

Y ya que de recuerdos hablamos, traigamos aquí las palabras de Américo Castro sobre nosotros, los españoles: “Este pueblo, en más de una ocasión, ha marchado a su propia ruina como si fuese una jubilosa saturnal”. Intentemos que esta vez, no sea así.

¿EXISTE ESPAÑA?

¿EXISTE ESPAÑA?

José Manuel RODRÍGUEZ PARDO 


  Esta pregunta ha pasado de ser una obviedad a convertirse en el auténtico tema de nuestro tiempo. La Constitución de 1978 y su tolerancia hacia el nacionalismo fraccionario, incrementada dramáticamente por el actual gobierno socialista, nos ha llevado a una situación en la que la existencia de España es puesta en entredicho. Señala Gustavo Bueno en España no es un mito que la pregunta “¿existe España?” puede formularse con dos entonaciones distintas: apelativa y representativa. La primera sería la propia de los nacionalistas, quienes aprovechando fondos públicos y sus propios gobiernos autonómicos y regionales, cuentan con un nutrido grupo de periodistas e intelectuales que ejercen el papel de mercenarios a sueldo, encargados de difundir su ideario separatista. No podemos poner mejor ejemplo de esta circunstancia que el diario catalán Avui, que descalificó a las madres de los militares españoles tildándolas de prostitutas; idéntico calificativo vertió otro mercenario, el actor Pepe Rubianes, sobre España en la televisión pública. Respecto a tales insultos, lo único que podemos desear es que la querella contra Rubianes presentada por la Fundación para la Defensa de la Nación Española fructifique y todo el peso de la ley caiga sobre este sujeto.

  Sin embargo, tras estos groseros insultos proferidos contra España, tanto el diario Avui como Rubianes han entonado a regañadientes una disculpa, que a pesar de su nula sinceridad deja en evidencia su impotencia para cumplir sus objetivos. Pese a su deseo explícito de dejar de ser españoles, la realidad es demasiado tozuda y tienen que reconocer que ellos también lo son, al igual que el futbolista Oleguer tuvo que acudir a la llamada de la selección de España tras haber realizado poco antes campaña a favor de la selección catalana de fútbol. De hecho, nada parece irritarles más a los nacionalistas, ya sean vascos, catalanes, gallegos, asturianos, etc., que recordarles que sus respectivas nacionalidades no existen sin España.

 

  La segunda entonación de la pregunta titular, la representativa, señala distintos presentes históricos en los que presuntamente España no existiría: por ejemplo, para quienes crean en la alianza de civilizaciones (como el presidente Zapatero), España desaparecería en 1492, cuando se produce la expulsión de judíos y musulmanes, esfumándose la denominada España de las Tres Culturas; para quienes defiendan la democracia como el valor más importante, España dejaría de existir en 1939 con la victoria franquista, para renacer con la muerte de Franco y la democracia actual. Pero quienes no comulguen con la alianza de civilizaciones verán que la España de las Tres Culturas jamás existió; basta ver la violencia y fanatismo islamista contra unas simples caricaturas de Mahoma para entender con claridad el “diálogo” que el Islam, que aún vive en el siglo XV, propuso tanto a judíos como a cristianos. Asimismo, quienes no comulguen con el fundamentalismo democrático, comprobarán que durante el franquismo se produjo la transformación de España en una de las economías más desarrolladas del mundo, gracias a la cual disfrutamos nuestro bienestar actual.

 

  Frente a quienes tanto de forma apelativa como representativa niegan a España, podemos responder que España aún existe hoy, pues todavía hay quienes están dispuestos a defenderla, ya sea por vía dialéctica, como la Fundación para la Defensa de la Nación Española, o por medio de las armas, como el general Mena, quien siguiendo la tradición cervantiana que propugna la superioridad de las armas sobre las letras (las leyes) advirtió que sería necesario intervenir militarmente si el Estatuto de Cataluña sobrepasaba los límites constitucionales.

CARTA AL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CÓRDOBA (Argentina)

CARTA AL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CÓRDOBA (Argentina)

Alberto R. APREA 

 

  Córdoba, Abril 05 del 2006

 

  Al señor Rector de la UCC
  Rdo. P. Rafael Velasco S.J.
  Presente

 

  Señor Rector:

  ¿Hacia dónde va la Universidad Católica de Córdoba?

  Me dirijo al señor Rector con el propósito de tratar una vez más la deplorable iniciativa del Consejo Académico de esa Universidad de otorgar un Doctorado Honoris Causa a la Sra. Estela de Carlotto.

  Deplorable por tres razones principales:

 

a) Por presentar a la Sra. De Carlotto como abuela de hijo de madre desaparecida;

b) Por ser dicha persona un acabado símbolo de parcialidad unilateral en defensa de los derechos humanos de los terroristas comunistas que enlutaron nuestra patria, declarando una verdadera guerra a la Nación, en su intento fracasado de tomar el poder por la violencia, para luego instalar un régimen colectivista como ya lo hiciera el tirano Fidel Castro en el actual país-cárcel, como es Cuba.

c) Por ser la referida persona una militante abortista, defensora pública de la “matanza de los inocentes”.

 

  Veamos. En primer lugar hay que decir que se equivoca ese Consejo Académico, y de manera inexplicable, al promover a la Sra. De Carlotto como “abuela de Plaza de Mayo”, cuando en realidad nunca lo fue, ya que dicha condición jamás pudo ser probada en ninguno de los estrados judiciales  por donde ella misma desfiló.

  En segundo lugar, es imposible acreditar que ese Consejo Académico y a quien él reporte, pueda ignorar a qué corriente ideológica responde esa señora, su grupo y afines. De la misma manera, es también imposible creer que dicha unidad académica, de una Universidad oficialmente católica, pueda ignorar que “el comunismo es el adversario más completamente opuesto a su doctrina; tan poderoso, tan brutal, tan astuto como otro igual la Iglesia no ha encontrado en su historia bimilenaria” y, al mismo tiempo, ignore las reiteradas condena hechas desde la Cátedra de Pedro, a la filosofía marxista. Para muestra, dos de ellas: “El comunismo es intrínsicamente perverso...” (Beato Pío IX, Encíclica “Divini Redemptoris”).  “Millones de nuestros contemporáneos aspiran legítimamente a recuperar las libertades fundamentales de las que han sido privados por regímenes totalitarios y ateos, que tomaron el poder por caminos revolucionarios y violentos, precisamente en nombre de la liberación del pueblo. No se puede ignorar esta vergüenza de nuestro tiempo: pretendiendo aportar la libertad se mantiene a naciones enteras en condiciones de esclavitud indignas del hombre”. (Cardenal Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, Congregación para la Doctrina de la Fé, 06 de Agosto de 1984, en “Instrucción sobre algunos de los aspectos de la Teología de la Liberación”).

 

  Sobre el aborto, tratándose de un misiva a un claustro universitario, comienzo citando a un especialista en investigaciones de células tronco-embrionarias de renombre universal, el Dr. Jerôme Lejeune, de la Universidad René Descartes, París, padre de la genética moderna y descubridor del Síndrome de Down. Sostiene él que la vida comienza con la fecundación  del óvulo por el espermatozoide, como también que el anencéfalo es un ser humano vivo, aunque mal formado, merecedor de toda la protección legal.

  Afirma el Dr. Lejeune: “Lo que define a un ser humanos es ser miembro de nuestra especie. Así, siendo extremadamente joven (un embrión) o que sea una persona de edad, no cambia de una especie a otra. Él es de nuestra estirpe. Esto es una definición. Diría, más precisamente, que guardo el mismo respeto a la persona humana, cualquiera que sea el número de kilos que pese, o el grado de diferenciación de sus células”.

 

  Pero, sobre todo, al ser ésa una Institución católica, debería tener muy presente la doctrina de la Iglesia sobre este punto, que siempre condenó al aborto, y en los términos más firmes, al punto que el Canon 1.398 del Código de Derecho Canónico, conmina con pena de excomunión “latae sententiae” (automática, independiente de la proclamación formal), al católico que provoque un aborto seguido de muerte del “non natus” y a quienes voten y se empeñen  en aprobar cualquier proposición legislativa que promueva el aborto. La Santa Sede a advertido en distintas ocasiones que los políticos y legisladores católicos no pueden aproximarse de la Sagrada Comunión si defendiesen proyectos de ley en ese sentido.

  Sin duda, el “crimen profesional más monstruoso de la historia” es el que se cometió contra Nuestro Señor Jesucristo. Salvando las insondables distancias en lo que toca al Hombre-Dios y al género humano, bien se podría decir que el crimen del aborto es el que le sigue, con el agravante que es la propia madre, que junto con el profesional-carrasco, forman un “tribunal especial” que condena a muerte a su hijo no-nacido.

 

  Ante esta situación, ¿pretende ese Consejo Académico, con su propuesta, poner a una militante abortista como ejemplo a seguir por las generaciones más jóvenes?  Sin duda, si se continuara sustentando esa deformidad, los integrantes de ese Consejo pasarían a ser parte de una suerte de “tribalismo académico” que pretende destruir “los restos que aún humean” de la Civilización Cristiana, al intentar transformar la noble y firme doctrina de la Iglesia en un conglomerado de relativismo y falsedades.

  Ese nombramiento contradice tan abierta y frontalmente el Magisterio y la doctrina de la Iglesia sobre el comunismo, que ya se cobró más de 100.000.000 de víctimas  desde la Revolución bolchevique de 1917 y el aborto, que sólo en el año 2005 produjo más de 45.000.000 de asesinatos, esos sí, de “lesa humanidad”, que bien se podría pensar que ese Consejo Académico tiene el inconfesado propósito de revocar el principio: “UBI ECCLESIA IBI CHRISTUS, UBI PETRUS IBI ECCLESIA”.

 

  Es necesario reconocer también que, “mil veces más peligrosos que los enemigos declarados son los que combaten a la Ciudad Santa dentro de sus propios muros”, por lo que bien merecen los que sustentan y refrendan ese nombramiento, lo que el beato Pío IX dijo de aquellos: “Aún cuándo los hijos del siglo sean más hábiles que los hijos de la luz, sus ardiles y sus violencias tendrían, sin duda, menos éxito si un gran número, entre aquellos que se llaman católicos, no les tendieran una mano amiga. Sí, infelizmente, hay quienes parecen querer caminar de acuerdo con nuestros enemigos, y se esfuerzan por establecer una alianza entre la luz y las tinieblas, un acuerdo entre la justicia y la inequidad…..Ellos son, ciertamente, mucho más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, no sólo porque los secundan en sus esfuerzos, como también porque, manteniéndose en el extremo límite de las opiniones condenadas, toman una apariencia de integridad y de doctrina irreprochable, incitando a los imprudentes amigos de conciliaciones y engañando a las personas honestas, que se rebelarían  contra un error declarado. Por eso, ELLOS DIVIDEN LOS ESPÍRITUS, RASGAN LA UNIDAD Y DEBILITAN LAS FUERZAS QUE SERÍA NECESARIO REUNIR CONTRA EL ENEMIGO”. (Carta al Pte. y miembros del Círculo San Ambrosio de Milán , 06.III.1873). Sin duda, una verdadera quinta columna dentro de una Universidad católica.

 

  Frente a este hecho, se podría parafrasear el título de un artículo del eminente líder católico brasileño, que fuera profesor de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo e inspirador de las Sociedades de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP),  Dr. Plinio Côrrea de Oliveira, lamentablemente ya fallecido, que a raíz de varios desvaríos dentro de las filas católicas, se preguntaba “¿Quién es católico dentro de la Iglesia Católica?". Aquí se podría indagar “Quién es católico dentro de la Universidad Católica de Córdoba entre quienes promueven, aceptan, facilitan, consienten o sustentan la disforme  propuesta de otorgar un Doctorado Honoris Causa a la tal Sra. De Carlotto?"

 

  A no ser que la lógica haya desertado totalmente de esa alta casa de estudios, se torna imperativo retirar esa propuesta delirante del Consejo Académico por el bien espiritual y psicológico no sólo de la comunidad de esa Universidad, sino la de todo Córdoba y del país, ya que la noticia de este hecho cruzó las fronteras de la provincia desde el mismo momento que se conoció la renuncia del Dr. Rey Nores (*) . Será también la única manera de evitar que la sangre de los muy pequeños inocentes y de las múltiples víctimas de la secta comunista, caiga sobre la cabeza de quienes defiendan semejantes crímenes.

 

  Esta situación crea la impresión que la impiedad, desde la Universidad Católica de Córdoba, escogió esta época de Cuaresma para agregar un tormento más a la Pasión de Nuestro Señor Jesús Cristo.

  Para terminar, se podría decir que ante “un mundo que se derrumba”, solo la proclamación íntegra del ideal católico, nos colocará en la senda  de la victoria prometida por Nuestra Señora de Fátima, cuando afirmó que, después de los castigos ejemplificadores que vendrán si el mundo no se convierte, “por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará”.

 

  Nota:

 

  (*): El Prof. Dr. José Narciso Rey Nores, miembro del Consejo Académico y antiguo Decano de la Facultad de Derecho de la Univ. de Córdoba, dimitió el pasado mes de marzo en protesta por la concesión del doctorado Honoris Causa a Estela de Carlotto. Igualmente presentó su dimisión el Prof. Francisco Aliaga, del Departamento de Derecho Laboral.

TODOS CONTRA EL DOMINIO .CAT

TODOS CONTRA EL DOMINIO .CAT

EL PP SE HA VUELTO LOCO; NOSOTROS NO.


 

  El Círculo Balear ha puesto en marcha una recogida de firmas a través de Internet para exigir al Parlamento de las Islas Baleares que renuncie a utilizar el dominio catalanista .cat. «Queremos que los ciudadanos de Baleares», explicó ayer el presidente de la asociación cultural, Jorge Campos, «tengan la oportunidad de expresar su rechazo a que nos incluyan en los "Países Catalanes" en contra de nuestra voluntad».

  La entidad ha colgado en su página web (www.circulobalear.com) sendos informes que demuestran los vínculos de grupos independentistas radicales con la Fundació PuntCAT que ha promovido este dominio. Jorge Campos entregó hace apenas diez días estos informes al presidente del Parlament, Pere Rotger, pese a lo cual la Mesa de la Cámara ha aprobado usar el .cat.

  La misma página web del Círculo Balear ofrece la posibilidad de rellenar un cuestionario, mediante el sistema de firma electrónica, para reclamar al Parlament, como Cámara de representación de todos los ciudadanos de Baleares, que «rechace definitivamente el dominio independentista catalán .cat».

  Jorge Campos lamentó que el Parlament haya tomado esta decisión «con nocturnidad», en plena Semana Santa para eludir la polémica, y «de espaldas al sentimiento del pueblo de Baleares, que vota mayoritariamente al PP porque no comulga con los postulados nacionalistas».

 

Fantasía pancatalanista

 

  «Las fantasías de los "Países Catalanes" no se pueden tolerar», afirmó, «porque suponen la separación de España, con un afán de expansionismo que afecta directamente a Baleares». Por este motivo, dijo no comprender que el PP de las Islas ceda ante el envite de los nacionalistas, «precisamente en un momento en el que habría que dar una respuesta basada en los valores y la firmeza, porque se está cuestionando la unidad de España».

  El Círculo Balear mantendrá durante al menos dos meses su campaña de recogida de firmas -que también se llevará a cabo puntualmente en las calles del centro de Palma-, antes de entregarlas personalmente a la Mesa del Parlamento.

  Jorge Campos explicó que la página web habilitada incluye un sistema de verificación de DNI, para evitar que una misma persona vote dos veces o lo haga con una identidad falsa. También se han cumplido todos los requisitos previstos en la Ley de Protección de Datos para preservar los datos personales de los firmantes.

 

«El nacionalismo catalanista amenaza nuestros derechos y libertades»

 

  El Círculo Balear fue fundado por un grupo de estudiantes de la UIB, hoy convertidos en destacados profesionales, para defender los valores de la tolerancia frente a la ofensiva del «catalanismo y el nacionalismo que pretenden menoscabar los derechos y libertades» de los ciudadanos de las Islas.

  La entidad presidida por Jorge Campos reivindica la libertad de enseñanza, como el derecho fundamental de los padres a elegir no sólo el centro en el que se educan sus hijos, sino también la lengua vehicular en la que se va a llevar a cabo su formación. En consecuencia, rechaza cualquier práctica de «inmersión lingüística o imposición de una lengua» en las aulas.

  Porque Baleares, recuerda la asociación, es una Comunidad bilingüe cuyas lenguas oficiales son tanto el mallorquín, el menorquín y el ibicenco, «que forman una unidad lingüística obvia», como el castellano, «arraigado en Baleares desde hace cientos de años, que constituye la lengua común de España».

  Por este motivo, y desde la independencia de cualquier partido político, el Círculo Balear exige que nadie sea discriminado por razón de su origen o lengua. «Defendemos nuestra tradición secular», afirma la entidad que preside Jorge Campos, «de compatibilizar sin problemas nuestra condición de mallorquines, menorquines, ibicenco y formenterenses, con nuestra condición española», cuestionada por los pancatalanistas.

CÉSAR VIDAL FRENTE AL ISLAM

CÉSAR VIDAL FRENTE AL ISLAM

Jorge ÁLVAREZ

 

  César Vidal Manzanares se ha convertido en poco tiempo en uno de nuestros más prolíficos historiadores. Si digo que viene escribiendo dos o tres libros por año, seguramente me quedo corto. El señor Vidal es Doctor en Historia y, aunque alguno de sus primeros libros trataba temas relativos a su auténtica especialidad, la Historia Antigua, desde hace ya algunos años viene escribiendo sobre temas bastante más recientes, como la revolución rusa, el holocausto judío o nuestra guerra civil. También se ha abonado a la moda muy gratificante y comercial de los libritos de curiosidades históricas destinados, supuestamente, a narrar episodios poco o mal conocidos. En cualquier caso, es claramente consciente de que se gana más dinero escribiendo sobre Las checas de Madrid que sobre El paleocristianismo palestino en el siglo I. 

 

  El libro que nos ocupa se debería realmente haber titulado “César Vidal frente al Islam” porque lo que en verdad se encuentra el lector en sus cerca de 400 páginas no es más que una serie de opiniones políticas personales que en los últimos años han moldeado Federico Jiménez Losantos, Gabriel Albiac y él mismo, con la colaboración ocasional de algún que otro periodista más de los que sermonean en la COPE. Esta doctrina maniquea y pueril se puede resumir más o menos así: los musulmanes son muy malos, los judíos y los americanos son muy buenos y los europeos en general, unos cobardes desagradecidos que chaqueteamos con los malos en vez de apoyar incondicionalmente a los buenos. Con el pretexto de defender la identidad española frente a las invasiones islámicas de la Edad Media, Vidal presenta una Historia de enfrentamientos entre España y el Islam desde el 711 hasta hoy interpretándola como algo parecido a una constante histórica que con algunos altibajos dura ya casi 1.300 años y que además posee una inconfundible identidad a través del tiempo. De esta forma, la trampa está servida y es repugnante; El Cid, Fernando III el Santo, los Reyes Católicos, Don Juan de Austria, Prim o Aznar, son representantes de una causa común, de una guerra de siglos en la que Covadonga, Las Navas de Tolosa, El Salado, Lepanto, o Alhucemas no son más que episodios que la jalonan en el tiempo y se unen llegando hasta Afganistán o Irak hoy en día. De esta forma, pretende Vidal hacernos creer que oponerse a la actual guerra de Irak es un acto tan antipatriótico como sería renegar de la Reconquista.  

 

  El libro es, pues, esencialmente tendencioso y no creo que ningún historiador se lo pueda tomar en serio. Es sabido que los ensayos históricos relatan hechos para, interpretándolos de una forma y relacionándolos con ciertos criterios, demostrar alguna tesis que al autor le resulta sugestiva. Esto es absolutamente lógico, aunque la tesis sea retorcida, como en este caso. Lo que es difícil de perdonar al historiador es un relato que oculte hechos, que los distorsione, que los relacione en base a criterios caprichosos, que dé un significado distinto a hechos similares según convenga a su tesis. Todo esto hace Vidal en esta obra. Parece bastante infantil que hoy en día, un historiador se empeñe en presentar el fenómeno del Islam como algo monolítico a través del tiempo y del espacio. Para Vidal la invasión de España en 711 comparte causas y motivaciones con la invasión de Kuwait en 1990; la batalla de Lepanto en 1571 se enmarca dentro del mismo fenómeno histórico que la batalla por liberar Kuwait  en 1991 y las alianzas de Francia con los musulmanes en el siglo XVI obedecen a razones similares a las que llevaron a Francia a oponerse a la actual Guerra de Irak en el siglo XXI. Para Vidal poco importa que España, a la que sitúa como principal paladín en la defensa de la cristiandad frente al Islam en los siglos XV, XVI o XVII, luchase en esa época tanto o más que contra los turcos contra cristianos flamencos, franceses, alemanes o ingleses. El hecho de que España fuese la primera potencia imperial del mundo en aquel entonces y que en consecuencia tuviese que abordar constantes desafíos a su hegemonía desde múltiples flancos, islámicos y cristianos, parece importarle poco o nada a Vidal. Resulta curiosa su defensa del carácter expansionista del Islam como una amenaza constante para la paz a través del tiempo, ignorando que durante el siglo XIX y gran parte del XX todas las naciones musulmanas del mundo habían sucumbido ante el imperialismo de las naciones europeas y eran colonias ocupadas por tropas europeas que protegían el expolio que también empresas europeas hacían de sus recursos naturales. El estado de postración y humillación en que se vio sumido el mundo islámico entre comienzos del XIX y la descolonización de mediados del XX no existe para Vidal. La voracidad saqueadora de franceses o británicos, es irrelevante para él cuando es imprescindible tomarla en consideración para poder entender fenómenos como el nacionalismo árabe laico del tipo Nasser o Baaz. El incondicional apoyo de Estados Unidos a Israel vetando en el Consejo de Seguridad de la ONU cualquier resolución contra el estado hebreo, o la gigantesca transferencia de dinero, armamento y tecnología que permanentemente fluye desde el coloso americano hacia Israel, tampoco son considerados como elementos que contribuyen  a alimentar el resentimiento de las masas árabes hacia occidente. Vidal es capaz en su libro de defender a un tiempo que los moros fueron traicioneros y malvados cuando invadieron la Península Ibérica y que también lo fueron cuando intentaron expulsar a españoles y franceses de Marruecos. Malos cuando invaden, malos cuando son invadidos. Para Vidal, existe una identidad de objetivos evidente entre Abderramán o Almanzor en la Edad Media y entre Abd el Krim, Ben Laden o Sadam Hussein en la era contemporánea. Poco le importa meter en el mismo saco al expansionismo bereber de los almorávides con el imperialismo otomano del siglo XVII; a la revolución nasserista con las acciones de Al Qaueda; al régimen sunní wahabbita con la revolución chií jomeinista. A estas alturas parece bastante ridículo interpretar las tortuosas relaciones de España con Marruecos, sacándolas de sus contextos originales para introducirlas en el contexto actual obviando, además, infinidad de acontecimientos y datos históricos que arruinan su tesis. 

 

  La influencia de la invasión musulmana de España y la posterior Reconquista han dado pie a infinidad de relatos y ensayos históricos. En España, como es lógico, este episodio había sido tradicionalmente narrado en clave favorable a los vencedores. Sin embargo, a mediados del siglo pasado, las tesis de Américo Castro empezaron a cambiar esta percepción. Hoy en día, estas tesis islamófilas y arabizantes han calado, además de entre legiones de periodistas y comunicadores, en nuestro sistema educativo. La Reconquista es interpretada como un episodio más bien sombrío que al homogeneizar los reinos españoles los privó de la riqueza que aportaban las otras culturas establecidas en España. Esta visión lleva acompañada otra, la utópica reconstrucción de un Al Ándalus mítico, pleno de tolerancia y foco irradiante de una cultura superior a la española. Esta tesis causó y causa furor entre los círculos progresistas y demás amigos de lo políticamente correcto. Escribir la historia de España en clave negativa ha supuesto de antiguo una tentación a la que la izquierda en general nunca ha podido resistirse. La razón es sencilla, mucho más de lo que parece. La Historia de España está en parte marcada por un espíritu religioso incontestable. La intelectualidad izquierdista española siempre ha odiado ese aspecto. Y como negarlo es imposible, hay que tratar de demostrar que todo lo religioso ha supuesto y supone para España, intolerancia, oscurantismo y atraso. España, según este pintoresco punto de vista, ha sido siempre un país ignorante y aislado de la modernidad por el poder inmenso que la Iglesia Católica ejerció tradicionalmente sobre nuestros gobernantes. Sólo cuando en nuestra Historia aparecen los primeros ilustrados, seguidos de los jacobinos afrancesados, los masones y finalmente los socialistas, podemos empezar a hablar de progreso, de justicia y de libertad.

 

  Es en este marco sectario y de profundo complejo antiespañol en el que se inscribe la actual tesis islamófila de nuestra Reconquista. Y es cierto que Vidal defiende la tesis tradicional que entiende la Reconquista como la auténtica forja de lo Hispano. Que tritura las bobadas sobre la superioridad cultural de los invasores musulmanes y que afirma valientemente que, por más que llevasen siglos viviendo en España, su derrota y expulsión fue justa y necesaria. Sin embargo Vidal, en este terreno, no aporta nada que hace ya décadas no hubiesen aportado, por ejemplo, dos maestros como Ricardo de la Cierva en su Historia total de España, o antes que él Claudio Sánchez Albornoz en España un enigma histórico. Además, en la obra de Vidal se echa en falta alguna opinión acerca de lo que supuso para España la presencia y posterior expulsión de cientos de miles de judíos. Hay escasísimas referencias, y ninguna merece crítica, a la permanente ayuda que los judíos brindaron a los musulmanes en la conquista de la España visigoda (pp. 79 y 111). No menciona la presencia de los judíos en los campos de batalla para comprar a los moros a los cristianos derrotados y traficar con ellos como esclavos. Cuando denuncia las connivencias de los moriscos españoles con los piratas turcos, pasa por alto que los judíos exiliados y los marranos que permanecían en la Península conspiraban contra España, no sólo con el Sultán otomano, sino también con la monarquía inglesa, o la holandesa. Algo que en cambio, afronta con un valor desbordante Sánchez Albornoz cuando califica a los judíos de nuestra Edad Media como: “aquella terrible plaga pública que secaba día a día la riqueza nacional”. O cuando afirma: “Queda dicho y probado que los judíos no creaban riqueza, la secaban”. “No crearon ninguna industria, no financiaron la formación de una marina nacional, ni siquiera se arriesgaron de ordinario en el comercio marítimo, siempre expuesto a imprevisibles pérdidas. Hacían sus fortunas como usureros, como revendedores o como publicanos”. Para concluir con dos sentencias muy atinadas y hoy en día injustamente olvidadas: “Creo por todo ello –y no he de callar mi opinión aun a riesgo de escandalizar a muchos y de incurrir en la excomunión mayor de otros- que la expulsión de los judíos hispanos fue tardía. Realizada un siglo y medio antes de 1492, habría cambiado la psiquis de los españoles y la faz económica de España”. “Allí donde emigraron los judíos y los “marranos”, unos y otros fueron naturalmente, terribles enemigos del pueblo que los había odiado. El día que se examinen al por menor los daños que en todas las actividades a su alcance –desde el espionaje a la financiación de empresas militares- hicieron a España en momentos dramáticos y decisivos de su historia moderna, y se registre su persistencia en la violenta hostilidad hacia lo hispánico a través de los siglos –algo sabemos ya sobre tales daños y sobre tal hostilidad, pero es tema que merece un libro-, se comprenderá con qué razón he hablado de cuentas saldadas”.

  Conviene recordar para quien lo haya olvidado que Sánchez Albornoz era un exiliado republicano, de hecho asumió durante once años la presidencia de la República en el exilio. Sin embargo, atina en el blanco. Debiera Vidal ahondar en la línea de investigación del viejo maestro que también ha señalado en su obra El tercer templo Ricardo de la Cierva. Durante siglos, desde la derrota de los invasores musulmanes, nuestros más tenaces enemigos han sido siempre otras naciones cristianas, las más de las veces protestantes. Franceses, holandeses, pero sobre todo ingleses, se emplearon en cuerpo y alma a destruir el poderío español en todos los rincones del mundo, y fueron los norteamericanos los encargados precisamente de darle la puntilla. Y los descendientes de los judíos expulsados participaron en esta tenaz labor de acoso al Imperio español. Los medios económicos que las finanzas judías nunca pusieron al servicio de la Corona Católica en España, fluyeron a raudales hacia las naciones que saqueaban nuestros puertos y nuestros barcos colapsando nuestra economía. Cito de nuevo a Ricardo de la Cierva: “Con sus tres cabezas de puente en Ámsterdam, Londres y Nueva York, los judíos de Ámsterdam, en buena parte descendientes de los expulsados de España por los Reyes Católicos, meditaron y planificaron durante décadas su venganza contra España. Éste es un importantísimo acto del drama estratégico mundial en la Edad Moderna que no ha sido estudiado aún pese a su enorme interés...

 

  Vidal, que conoce sobradamente estas obras y a estos autores, calla deliberadamente prefiriendo inventarse una historia fantástica. Los musulmanes, a pesar de esporádicos choques con las armas españolas, a partir de finales del siglo XVI no son más que espectadores de la colosal lucha a muerte entre la España Imperial y las potencias protestantes auxiliadas y financiadas generosamente por judíos de apellidos españoles y portugueses. Otro ilustre historiador liberal, Salvador de Madariaga, analiza con rigor este fenómeno que Vidal ignora. En su celebradísimo ensayo El auge y el ocaso del imperio español en América, afirma: “Los judíos tomaron parte importante en la desintegración del Imperio Español”. “Este secreto y disimulo de hombres que se sabían siempre vigilados, esta movilidad, esta capacidad para arraigar en todas las tierras y, sin embargo, guardar contacto a través de todas las fronteras, y su superioridad sobre todos sus correligionarios amén de muchos cristianos también, hizo de los judíos españoles los enemigos más peligrosos, pertinaces e inteligentes del Imperio Español”. “Su actividad se polarizó contra España en los dos campos más importantes de la vida española: el religioso y el imperial. Fueron los judíos asiduos diseminadores de la Reforma; no tanto por sincero interés en la Reforma en sí como porque implicaba cisma y división en la fe rival”. “Desterrados o perseguidos, los judíos se disfrazaron de cristianos pero siguieron fieles a la fe de su pueblo con admirable constancia. La Reforma fue para ellos maná del cielo. La fomentaron porque al hacerlo quebrantaban la fortaleza cristiana entre cuyos muros habían padecido tanto”. “Los conversos portugueses de Amberes dieron poderoso estímulo al luteranismo desde sus primeros días”. “en 1521 tenían ya un fondo para imprimir las obras de Lutero en castellano”. “otra familia sefardita trabajaba en Flandes contra España con no menos persistencia; la de los Pérez, judíos portugueses de Amberes, luteranos primero, más tarde calvinistas, lo que les valió no poca popularidad en las provincias de los Países Bajos”. “Marco Pérez era el centro de un círculo de información y de influencia política, y puede considerársele como uno de los causantes de la guerra de los ochenta años entre los Países Bajos y España. A su impulso se debió la impresión de 30.000 ejemplares de la Institución de la Religión Cristiana de Calvino en castellano, y su introducción de contrabando en España dentro de barriles que venían también forrados con otros impresos de propaganda protestante. También fomentó la impresión de biblias, catecismos y otros libros calvinistas en castellano para la exportación, y mandó a España predicadores calvinistas. Estaba en correspondencia con William Cecil, el poderoso Ministro de la Reina Isabel, y en contacto estrecho con Thomas Gresham, el agente de Cecil en Amberes.” “Pero ellos, aun colaborando con los monarcas españoles siempre que necesitaban su protección, seguían trabajando como enemigos políticos de España tanto en Europa como en las Indias”. “Los judíos de España ayudaban a Drake en sus incursiones sobre las costas españolas. En el siglo siguiente, el judío Simón de Cáceres colaboró a la conquista de Jamaica por los ingleses...”. De este siniestro personaje habla con orgullo el periodista judeomallorquín Pere Bonnín en su libro Sangre Judía: “Simón de Cáceres, un judío español, ayudó a los ingleses en la conquista de Jamaica (...) Fue auxiliado en el asunto de Jamaica por Campoe Sabbatha y un hombre llamado Acosta. Este último era criptojudío, y se cree que Sabbatha también lo era. Cáceres sugirió formar una fuerza judía que pelearía bajo la bandera inglesa para conquistar Chile”. 

  Todo esto lo corrobora una interesante y poco conocida obra de la época, Execración contra los judíos, en la que Francisco de Quevedo escribe al rey Felipe IV: “Lo segundo, afirmo que sus socorros y letras antes son espías, contra las órdenes de V.M., a sus enemigos, que socorros. Siendo verdad infalible que todos los judíos de España consisten para los asientos en dos cosas, que son caudal pronto y crédito puntual: con el caudal trajinan y negocian, con el crédito socorren. El caudal, como siempre le tienen sus pecados temeroso del Santo Oficio y amenazado de confiscaciones, consiste en moneda y mercancías portátiles y siempre dispuestas a la fuga. El crédito le tienen en Raguza, en Salónique, en Ruán, en Ámsterdam; de manera que dependen para toda la puntualidad y aceptación de sus letras de los que son enemigos de V.M. Pues si son para Flandes, contra los herejes rebeldes, depende dellos propios la paga; si contra los turcos, depende de los propios turcos; si contra los franceses, depende de los franceses; si contra los herejes de Alemania, depende de los mismos herejes la judería de Praga; y si se encendiese guerra en Italia, dependerá de las sinagogas de Roma y Ligorna y Venecia. V.M. sabe si será necesario prevenir esto, pues si se presumiesen rumores entre las armas de V.M. y algunos potentados, podrían estos asentistas judíos ser desde Vuestra corte la mejor parte de sus ejércitos”.    

 

  Más testimonios que demuestran quién fue durante siglos el más tenaz enemigo de España se pueden hallar en la documentadísima y voluminosa obra Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, del reputado antropólogo Julio Caro Baroja quien afirma sin titubeos: “Y puede decirse que de las (familias judías españolas y portuguesas) que se afincaron en Holanda, Inglaterra y otras partes, de mediados del siglo XVII a mediados del XVIII, surgió, en gran parte, el cuerpo de doctrina que en punto a la Inquisición, la monarquía española, etc, se admitió como bueno en la Europa protestante hasta nuestros días: el “marrano” tomó fuerte y justificada venganza de su país de origen en cuantas ocasiones pudo”. “Si los judíos fueron aliados de los árabes contra los visigodos, sus descendientes lo fueron contra la monarquía española, ora de los turcos, ora de los holandeses, ora de los ingleses y aun en tiempo de Richelieu, de manera más privada, de los franceses. Los hechos son conocidos y no hay que recurrir a los textos hostiles, ni a las justificaciones de los apologistas de Israel para conocerlos en toda su extensión. Ya se ha indicado antes que en ciertas combinaciones diplomáticas de los turcos contra España intervinieron judíos escapados de la Península a mediados del siglo XVI. Posteriormente, los conversos del Brasil, en relación con los judíos asentados en Ámsterdam secundaron los planes de los holandeses en sus ataques a los puertos de aquel país defendidos por portugueses y españoles. Se saben incluso los nombres de los que actuaron como espías y expertos cuando el ataque de Bahía (1623), la toma de Pernambuco, etc.”.

 

  Más datos de este conflicto del que la gran mayoría de los españoles no ha oído ni hablar, los aporta el catedrático de Historia norteamericano Philip W. Powell, Profesor Emérito de la Universidad de California, Santa Bárbara, en su interesantísimo estudio Árbol de odio, la Leyenda Negra y sus consecuencias en las relaciones entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico: “Al salir de España, muchos judíos se fueron a Italia, los dominios musulmanes, los Países Bajos, Alemania y Francia, lugares donde iba aumentando la receptividad a la propaganda y acción antiespañola. En sus nuevos lares, los judíos hicieron afanosamente cuanto estuvo a su alcance para dañar el comercio español, y dieron ayuda a los proyectos musulmanes de desquite por la derrota de Granada. Y la erudición judía y dialéctica reconocida en materias teológicas, fueron puestas a veces al servicio de la Revolución Protestante, que proporcionó a España tanta angustia”. “Una extensión de este espionaje fue la estrecha relación entre los sefarditas holandeses y el establecimiento de su gente en Inglaterra, hacia mediados de siglo (XVII) y en vísperas de la ofensiva cromwelliana contra las Indias Occidentales españolas. Cromwell supo aprovechar, como en la época isabelina lo hiciera Cecil, los servicios de espías judíos que conocían las lenguas y tenían contactos secretos tan valiosos para hacer efectivos los ataques”. “Antes de finales del siglo XVII, la acción hebrea contra España se había proyectado a lo largo de tres líneas principales:

1. Extensa y muy influyente actividad por medio de publicaciones con fuertes características antiespañolas.

2. Acción en el comercio y en el espionaje para ayudar a los enemigos de España en la guerra y en la diplomacia.

3. Intensiva promoción de la mezcla de anti-Roma con anti-España, para hacer sinónimos ambos canales de concepto y acción. Esta última faceta no fue un monopolio judío en modo alguno, pero el sefardita tenía especiales fundamentos para ello, y la fusión del odio papista y el odio español, en la atmósfera anglo-holandesa, fue altamente atractiva para los judíos”.

 

  Que este odio antiespañol ha perdurado en el corazón de los judíos más allá de lo que podríamos imaginar resulta difícil de creer pero cierto. Todos los historiadores judíos que han escrito sobre el pueblo de Israel, han seguido cargando las tintas sistemáticamente contra España a la menor ocasión. Como ejemplo, una pincelada recogida de la obra de Werner Keller Historia del Pueblo Judío, tal vez el manual de historia judía más internacionalmente conocido: “Cuando en 1898 estalló la guerra de América contra España a causa de la isla de Cuba, muchos judíos se presentaron voluntarios. Constituyeron la mayoría de los soldados pertenecientes al regimiento de voluntarios reclutados en Nueva York, y en Filadelfia formaron una legión judía. Cuatro siglos después de que, en 1492, año de la expulsión de los judíos de España, Luis de Torres fuera el primero en pisar el suelo de las Indias Occidentales, el destino quiso que los judíos lucharan al lado de la potencia que expulsó para siempre a España del Nuevo Mundo: perdió la isla de Cuba y el resto de sus posesiones en las Indias Occidentales”.

 

  Podríamos, pues, concluir que España tuvo, efectivamente, un enfrentamiento secular con el Islam. Entre el 711 y 1492, España se forjó a sangre y fuego en una irrenunciable vocación europea que la llevó a una lucha titánica de ocho siglos para defender una identidad que no estaba dispuesta a perder. Ningún otro país de Europa se ha visto enfrentado a un desafío semejante y ninguno ha opuesto tanta y tan prolongada resistencia a un invasor islámico. Sin embargo, la España que surge de la Reconquista es ya la España Imperial. Su vocación expansiva la hará chocar, efectivamente con el Imperio otomano, que intentaba a su vez, expandirse hacia el Mediterráneo occidental. Pero esta lucha contra el turco ya es una lucha entre imperios. España se enfrentará sucesiva y a veces simultáneamente a otomanos, franceses, ingleses, holandeses... Pero si a partir del siglo XVI alguien realmente socavó el poderío español tenazmente, en una continua lucha de hostigamiento y desgaste que duró siglos, no fue el Islam, sino la alianza más o menos encubierta del mundo anglosajón protestante con el mundo judío. Vidal, no lo olvidemos, aunque español, es protestante. Siente una veneración casi patológica por el mundo anglosajón y su cultura, a la que considera muy superior a la española. Además, considera a los judíos, como es lógico en una cosmovisión tan simple, aliados y amigos de un "Occidente" que los Estados Unidos tienen el derecho y también el deber de liderar. Este libro, bajo una aparente intención patriótica, no es más que un burdo intento de subordinar nuestra historia a los intereses de la política exterior norteamericana.

  Por otra parte, el libro está escrito demasiado deprisa. El estilo es plano, repite de forma casi textual ideas y frases constantemente dando la sensación de que piensa que de otra manera los lectores no comprenderían sus argumentaciones. Utiliza latiguillos recurrentes que resultan bastante molestos, como “este tema excede del objeto del presente estudio”, “al fin y a la postre” o “a la sazón”, expresión esta última no muy común en castellano, que sin embargo se repite en el libro hasta treinta veces.

  No obstante, el libro es entretenido; aporta, en el plano positivo, una visión patriótica de la Reconquista, lo que hoy no es frecuente, sirve como resumen histórico y manual de consulta de nuestros conflictos terrestres y navales con marroquíes y otomanos y, por supuesto, hará las delicias de todos los derechistas americanófilos y judiófilos, que por cierto son muchos y andan un poco alicaídos. Este libro les ayudará a salir de la actual melancolía en la que los han sumido los acontecimientos recientes.

 

Bibliografía 

 

  España frente al Islam. De Mahoma a  Ben Laden. César Vidal. La Esfera de los Libros. 2004.

  España, un enigma histórico. Claudio Sánchez Albornoz. Edhasa. 2000.

  El auge y el ocaso del Imperio Español en América. Salvador de Madariaga. Espasa-Calpe. 1977.

  El Tercer Templo. Qué es el sionismo en la historia de Israel. Ricardo de la Cierva. Planeta. 1992.

  Los judíos en la España Moderna y Contemporánea. Julio Caro Baroja. Istmo. 1986.

  Historia del Pueblo Judío. Werner Keller. Ediciones Omega. 1987.

  Árbol de odio. La Leyenda Negra y sus consecuencias en las relaciones entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico. Philip W. Powell. Iris de Paz. 1991.

  Execración contra los judíos. Francisco de Quevedo. Crítica. 1996.

  Sangre Judía. Pere Bonín. Flor del Viento. 1998.

  Historia total de España. Del hombre de Altamira al rey Juan Carlos. Ricardo de la Cierva. Fénix. 1997.

FORMAS DEL ESTADO CONTEMPORÁNEO

FORMAS DEL ESTADO CONTEMPORÁNEO

Alberto BUELA

 

  Es un hecho más que evidente que estamos asistiendo en este último cuarto de siglo a la disolución de la estatalidad; existen hoy compañías y empresas privadas que son más poderosas que algunos Estados (1). Se está produciendo la anulación del concepto de soberanía, esencia última de la idea de Estado. Y éste se ha transformado en un instrumento incapaz de cumplir con los fines esenciales de lo político, para lo que fue creado.

 

  La pregunta sobre el Estado es una pregunta moderna (2) pues aparece con el surgimiento de los estados nacionales en los albores del siglo XVII y es planteada por primera vez por Jean Bodin (1530-1596). Así pues, si los filósofos griegos caracterizaron el poder político con relación a la polis - la denominada ciudad estado - los romanos a la relación civitas-imperium, y los filósofos cristianos referían el poder a la Cristiandad – conjunto de pueblos de Europa unidos por la fe, las costumbres y el orden social -, es Jean Bodin quien caracterizó por primera vez al poder político – rota la unidad religiosa por la reforma protestante - con relación al Estado como unidad superior y neutra a las partes en pugna.

 

  Ahora bien, el concepto de Estado no es un concepto absoluto, independiente y completo en sí mismo, sino que es relativo a; esto es, vinculado a otros conceptos como los de nación, sociedad, gobierno y pueblo. Existen tantas versiones de Estado como proyectos ideológicos entran en juego en el mundo de las ideas y de la acción.
  A continuación expondremos sintéticamente las tres principales formas de Estado plasmadas durante el siglo XX: el estado liberal-capitalista, el estado nacional-fascista y el estado marxista-leninista.

 

  La versión liberal define el Estado como “la nación jurídicamente organizada”. El Estado es así considerado como un órgano neutro, agnóstico y laico, cuya función principal es el mantenimiento del orden público. El Estado no es más que un “gendarme” (stato carabinieri) que se identifica con el derecho y con el orden legal. (Cfr. John Locke: Ensayo sobre el gobierno civil, cap.VII) . L’etat veilleur de nuit en la apropiada definición de Ferdinand Lasalle (1825-1969) para defender la seguridad de los individuos y la propiedad privada. Su dios no es otro que el monoteísmo del libre mercado.

 

  La versión fascista define el Estado como “un sistema de jerarquías que debe expresarse a través de la parte más egregia de la sociedad como guía de las clases inferiores”. El Estado es un fin para el fascismo – Stato fine y no Stato mezzo -. Su fórmula es: “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. (Cfr.Benito Mussolini: El espíritu de la revolución fascista, Bs.As., 1984, cap.IV) El Estado fascista cubre – totaliza - todas las posibilidades de realización del individuo. Así los cuerpos intermedios entre el individuo y el Estado, como por ejemplo los sindicatos, son creados por el Estado y desde el Estado, y son ellos agentes de acción política como apéndices o colaterales del partido oficial único.

 

  La versión marxista-leninista define al Estado como “una máquina para mantener la dominación de una clase sobre otra”.  La fundamentación más explícita de esta proposición es la ofrecida por Antonio Gramsci cuando dice : “En una sociedad determinada nadie está al margen de una organización y de un partido, ya que ello se entiende en un sentido amplio y no formal. En esta multiplicidad de sociedades particulares de doble carácter – natural y contractual o voluntaria - una o más prevalecen relativa o absolutamente, construyendo el aparato hegemónico de un grupo social sobre el resto de la población (o sociedad civil), base del Estado, entendido estrictamente como aparato gobernativo-coercitivo”. (Sobre el Estado moderno, Bs.As., 1984, p.161)
  Como solución a esta opresión propone Lenín: “Relegaremos esta máquina a la basura, entonces no existirá ni Estado ni explotación. Constituiremos la sociedad libre de los productores asociados”. (Sobre el Estado, Pekín, 1975. p-11 y 25). Ahora bien, todo esto en teoría, pero en la práctica – no olvidemos que el marxismo antes que nada es una praxis para la toma del poder - el marxismo-leninismo se construyó sobre la base de un estado totalitario. El mismo reúne cinco rasgos esenciales:


1º) ideología oficial que abarca todos los aspectos de la vida.
2º) un partido único dirigido por un secretario general.
3º) un sistema de control policíaco sobre la sociedad civil.
4º) concentración en manos del estado de todos los medios de comunicación y publicidad.
5º) control central de la economía.

 

  Estas tres formas principales de Estado desarrolladas durante el siglo XX nos llevan a la pregunta acerca de la  esencia del Estado o cuál sea su naturaleza.
  Así el liberalismo toma el Estado como un medio (gendarme o guardián nocturno). Tal Estado tiene sólo por finalidad la protección jurídica y no la actuación social. Su ley suprema no es el bien común sino la suma de las voluntades individuales (principio  de la mayoría de la democracia formal).

  El marxismo también lo caracteriza como un medio (máquina opresora) y propone su eliminación lisa y llana en favor de la “sociedad comunista de los productores asociados”.

  Por su parte el fascismo lo absolutiza como un fin en sí mismo, hipostasiando el Estado como ente cuasi divino. En el fondo su explicación devino más teológica que filosófica y su propósito, en verdad, sólo se logró parcialmente, porque su estadolatría, al decir de Arturo Sampay (1911-1987) no sólo nunca pudo plasmarse sino que perdió toda posibilidad de existencia. De ahí que todo lo que pueda hacerse actualmente en nombre del fascismo es arqueología política.

  Ahora bien, más allá de estas tres grandes corrientes políticas con proyección internacional, han existido intentos político-filosóficos de índole local o nacionales de plasmar Estados concebidos de otra manera.
  En Argentina el único intento de reformulación de la naturaleza del Estado en el siglo XX, ha sido el llevado a cabo por el justicialismo, con la sanción de la Constitución de 1949. En el Informe a la Asamblea Nacional Constituyente podemos espigar las grandes líneas de esta concepción del Estado. Así afirma taxativamente: “El Estado es para el hombre y no el hombre para el Estado (...) El Estado resguarda la libertad a la persona y la hace efectiva promoviendo el bien común. En el orden justo. El totalitarismo es la contrafigura de esta concepción política porque degrada al hombre a la situación de instrumento  del Estado divinizado (...) pero el Estado en la reforma que se propone, si bien tiene como fin la perfección y la felicidad del hombre que vive en sociedad, abandona la neutralidad liberal, que, se reitera, es a favor del poderoso, y participa en las cuestiones sociales, económicas, culturales, como poder supletivo e integrador, para afirmar un orden positivo, restituyendo o asegurando al hombre la libertad necesaria a su perfeccionamiento”: (Cfr. Constitución nacional 1949, Ed. Pequén, 1983, pp.35 y 36.)

 

  Resumiendo entonces vemos que el Estado para el justicialismo es un medio, del que se sirve el hombre en comunidad para alcanzar el bien común – razón última de la existencia del Estado -. Para lo cual el Estado puede ser utilizado como poder supletivo (principio de subsidiariedad) enunciado por De Bonald y más recientemente por Pío XII en su encíclica Quadragessimo Anno), o como poder integrador (principio de solidaridad) enunciado por Max Scheler y posteriormente por Juan Domingo Perón en su discurso ante la Asamblea Legislativa el 1-5-74, conocido como El modelo argentino para el proyecto nacional.

  Ahora bien, si el Estado es medio, quiere decir que tiene su ser en otro y no un ser en sí, pues su ser es “ser para” como el de todo instrumento, se impone la pregunta acerca de quién lo instrumenta. La respuesta es indubitable. El Estado es un instrumento del gobierno para la consecución del bien común general de la comunidad política que dicho gobierno rige. Este bien común mencionado hasta el hartazgo se logra cuando el gobierno puede consolidar: la seguridad exterior del Estado, la concordia interior y la prosperidad general de la población.
  Y con esta última respuesta superamos terminantemente el meollo de la confusión más difundida de la ciencia política; aquella que identifica estado y gobierno.

  Esta confusión que se encuentra explícitamente señalada tanto por Lenin, gran hierofante del comunismo: “El problema del Estado es uno de los problemas más complicados  y difíciles, tal vez aquel en el que más confusión sembraron los eruditos, escritores y filósofos burgueses”. (Op.cit. pp.1), como por Jacques Maritain, factotum intelectual de la democracia cristiana internacional:  “Tales conceptos (de nación, estado , gobierno) son nómadas no fijos. Ahora se utilizan como sinónimos y luego en abierta oposición. Todo el mundo se encuentra más a sus anchas al utilizarlos, cuanto con más inexactitud conoce su significado” (El hombre y el estado, Bs.As., 1953, p.13). Esta confusión, decimos, que agudiza el academicismo constitucionalista, es la que viene a resolver el justicialismo que distingue claramente entre gobierno, estado y organizaciones libres del pueblo. Así la naturaleza del gobierno es concebir, fijar los fines, por lo que es centralizado, y la del estado ejecutar a través de sus aparatos, es descentralizado, y la de las organizaciones libres del pueblo, llamadas técnicamente cuerpos intermedios, ser factores concurrentes en los aparatos del estado que les sean específicos para condicionar, sugerir, presionar, de tal manera que el gobierno haga las cosas lo mejor posible (Cfr. J.Perón: Política y estrategia, Ed.Pleamar, Bs.As., 1971, p. 166 y sig.).

 

  Resumiendo entonces, el Estado existe en sus aparatos que como tales son medios o instrumentos que sirven como gestores del gobierno – Gerente del bien común como decía Sampay - para el logro de ese bien. Pero, por el hecho de ser medio, el Estado tiene su ser en otro, y ese otro es la nación, entendida como proyecto de vida histórico de una comunidad política. De ahí que un Estado sólo pueda ser un estado nacional, de lo contrario devendrá una nada de estado. Se convierte en instrumento de otro proyecto de nación distinto de aquel por el cual había sido creado. Estos últimos son los estados dependientes en relación con los estados hegemónicos, imperialistas o colonialistas.

 

  Notas:

  (1).- Hoy tenemos como ejemplo el caso de Ponsombilandia, perdón, Uruguay, donde la compañía finlandesa Botnia se muestra más poderosa que el Estado uruguayo y no tiene en cuenta el pedido del presidente de ese país para parar las obras de la papelera que seguramente contaminará las aguas del río homónimo.
  (2).- Los italianos denominaron lo stato, que significa: lo que está ahí, al aparato de poder superpuesto artificiosamente, mecánicamente a la vida orgánica, natural y espontánea de la ciudad, de la antigua Comuna.

REEDICIÓN DE "DEFENSA DE LA HISPANIDAD" (Ramiro de Maeztu)

REEDICIÓN DE "DEFENSA DE LA HISPANIDAD" (Ramiro de Maeztu)

Bitácora PI

 

  Ha sido reeditado uno de los clásicos del conocido como Pensamiento Tradicional español: "Defensa de la Hispanidad" (1934). Obra de imprescindible lectura de Ramiro de Maeztu, español de Álava asesinado en Paracuellos del Jarama (Madrid) en 1936. Su sangre bárbaramente derramada formó parte del caudaloso río vertido en nombre de los "ideales republicanos" a los que, suponemos, alude con embeleso dulzón el Presidente Rodríguez Zapatero.

 

   Discrepamos modestamente del muy habitual uso de los arquetipos como personalización de los caracteres nacionales y, concretamente, del arquetipo del caballero cristiano como personalización del tipo humano hispánico. Así y todo, es obligado reconocer el altísimo valor de esta obra, recopilatoria de artículos del autor, como magnífico alegato en pro de la cultura y el modo de ser y concebir la existencia propio de los pueblos hispánicos. Según Maeztu, el trilema que mejor define la cosmovisión genuinamente hispánica sería el de "Servicio, Jerarquía y Humanidad".

 

  La obra ha sido publicada por Bibliotheca Homo Legens, con buena presentación material y precio razonable.

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