Blogia

Bitácora PI

LA CEGUERA COMO SISTEMA

LA CEGUERA COMO SISTEMA

Arturo ROBSY

 

   A veces, en medio de la confusión de épocas que es hoy el mundo, es necesario preguntarse por lo que se ha hecho sobrevivir de las otras: por su utilidad, por su oportunidad y por su eficacia. Dan ganas de preguntarse si el siglo XIX fue el antepasado del XX, o el XX el antagonista del XIX.

   Alguna mente superior siempre descubre -varias veces a la semana- el método dialéctico y encaja la Historia en él. Si el XIX fue el siglo liberal, el de la idea del imperio liberal y de la nación, y el XX, en cambio, fue el del socialismo y, entrambos, los doscientos años más belicosos y asesinos, ¿no parece indicarse que tras la tesis liberal del XIX y la antítesis socialista del XX, el XXI ha de ser la síntesis del socialcomunismo con el liberalismo? Pero cuando se usa el intelecto no se puede tolerar que se atribuyan inteligencia y método -características del ser humano vivo- a una teoría de la historia política. No piensa la Naturaleza como no piensa la tabla de multiplicar. No piensa la Historia, como no lo hace la lista de los Reyes Godos. Muy al contrario, todos hacen pensar y de ahí salen tristes borradores del Universo; verdades "pretàporter" que tranquilizan o marean a esa cosa casi insobornable que es, en el hombre, la necesidad de entender y entenderse.

 

   Hay que imaginarse a un intelectual serio, o sea, uno de cuando no se podía decir cualquier cosa en la seguridad de que colaría, explicando la relación exacta entre el Universo y el hombre, para lo que sería necesario dar la composición inapelable de la aparición y el funcionamiento de ambos. Camino de la omnisciencia. Y, hecho esto, que el prestigioso intelectual precisara que lo dicho por él es la única verdad posible y él la única razón acertada. Pues semejante egocentrismo, semejante soberbia intelectual, la pretensión de conocerlo todo y saber lo que hacer ante cualquier cosa, incluso prever lo que será la historia futura, ha sucedido varias veces: en las vísperas de la revolución americana, o de la francesa, y en la de las revoluciones comunista y fascista, por señalar sólo tres hitos, las "Tres Vías" del hombre hacia la sociedad libre y justa. También se sabe, con seguridad en esto, que entre las tres cosmologías se desataron las mayores matanzas que ha conocido la humanidad. Guerras que su ciencia no previó o causó ex-profeso, y sociedades -todas- profundamente injustas e infelices.

   Entre nosotros perviven, tras aniquilar, unidas, a la tercera, dos de esas cosmologías, convertidas hoy en dogma casi frenético, o sea, tras renunciar a la explicación racional de sus evidentes resultados. Malos, pero convertidos en equilibrio inestable, con el mundo humano -la sociedad- a punto de volcar no importa en qué dirección.

   Asombra que gentes actuales puedan considerar posible que los conceptos actúen como si fueran seres vivos pensantes y se obstinen en encajar "lo que hay" en en la teoría, antes de hacer una buena teoría con "lo que hay". "La Naturaleza -nos dicen- se rebela contra la contaminación humana". "La Naturaleza estuvo probando modelos de seres, simios y todo, hasta constuir los mejor dotados para la supervivencia". ¿Supervivencia en cuál de las muy distintas eras geológicas?

 

   Asombra el egocentrismo de las teorías que dicen ser y postularse como las verdaderas. Que dicen, sin reparo, constituir la solución perfecta para la sociedad y el individuo. Para el niño y la niña. Pero los resultados, en cambio, no son asombrosos con sólo tener un mínimo conocimiento del alma humana: no es posible, ni lo será, que dos egocéntricos concuerden. No es posible que dos sociedades egocéntricas vivan en paz: provocarán guerras o revoluciones, traiciones y conspiración, palabra prohibida aunque constituye el noventa por cien de la historia política antigua y actual. No saber cómo es el universo ni cómo el hombre es una característica fundamental de las doctrinas moribundas que se llamaron ideologías, tendencias de una ortodoxia brutal predicada ex-cáthedra y nunca demostrada. El devenir de la humanidad es un rosario de muertes inútiles y de atribuciones necias.

   Muchos hombres, que deseaban buscar la verdad, han acabado creyendo que no es necesario, ya que la poseen y es única. Por disimulo han articulado una falsedad en la que no creen: que cada uno tiene su verdad y que todas son respetables. Esto, además de ser imposible en lógica, es sumamente imprudente para la especie: si ya no se buscan la verdad ni la justicia, porque se afirma tenerlas, todo queda a punto para la actividad sectaria y, en consecuencia, se irá hacia nuevas guerras y nuevas crisis. Más la natural subversión entre las dos convicciones actuales. No se puede esquivar el hecho de que se vive en una organización social liberal que en muchos lugares, como España, está dirigida por sus contrarios naturales: los socialismos ya fracasados pero que convierten el sistema democrático en algo infructuoso al emplear a la vez, y en situaciones parecidas, las dos ideas del Universo.

   Las ideologías, evolucionadas ahora hasta el estado de cáscara nominal, sólo contienen intereses corporativos, toman el aspecto de religiones idólatras y adoran al Ciudadano o al Hombre-recurso: eso hace posible identificar la doble raíz de las últimas guerras y de las venideras: como expansión de los intereses comerciales y, a la vez, la imposición de la verdadera fe que racionaliza y legitima esos intereses.

   Los árabes no lo ignoran: una república al estilo occidental y tutelada por ex-cristianos, convertirá, obligatoriamente, su religión en mito, en beneficio de una de esas nuevas religiones que necesitan fieles que imaginen que ellas son la respuesta a todas las preguntas que contiene la creación, hombre incluido.

   Del mismo modo que sucedió con nuestras dos repúblicas occidentales, la una liberal en 1873 y la otra socialista, en 1931, que acabaron en catástrofe. Repetir las experiencias, como parece pretenderse al mezclarlas con oportunismo, sería un imperdonable caso de testaruda estupidez.

   Desengáñese el español: es imposible que el Sr. Rajoy y el Sr. Zapatero, con independencia de sus inteligencias, lleguen a una cooperación o entendimiento. A los efectos, pertenecen a mundos distintos. Son las puntas de unos egocentrismos más antiguos que ellos y ellos han formado un problema irresoluble en nuestro tiempo: el vicio de creer en lo que no hay y de intentar explicar un universo que no existe a unos hombres que tampoco. Todo es otra cosa.

No es cuestión de decir a las personas lo que deben creer: eso lo hacen las ideologías. Pero es justo advertir que situaciones así no se resuelven si no es con guerras. La segunda o la milésima tanda de Guerras de Religión.

UN DILEMA ELECTORAL AQUEJADO DE INQUIETANTES VARIABLES

UN DILEMA ELECTORAL AQUEJADO DE INQUIETANTES VARIABLES

Ismael MEDINA


 
   Leí hace tiempo a un sociólogo norteamericano, ahora no recuerdo su nombre, que las encuestas se acomodan al interés de quienes las pagan. De ahí que los cuestionarios suelan ser capciosos. Y trufadas las muestras. Menudean los sondeos de opinión a medida que se aproxima la convocatoria de elecciones generales. Los resultados de unos y otros desembocan en lo que se ha dado en llamar "empate técnico" entre el P(SOE) y el PP. Luego hay que leer entre líneas, como ha hecho "ABC" con la reciente del CIS, parta deducir posibles desplazamientos del voto descontento de unos y otros partidos. Resulta asimismo revelador, y la experiencia lo confirma, que muchos de los consultados ocultan su verdadera intención por temor a que no esté garantizado el secreto y puedan ser identificados. El "no sabe" o "no contesta" suele ser abultado. Es el motivo de que me incline hacia un análisis histórico de los resultados electorales.

 

   Alguna vez he aludido en mis crónicas a este tipo de análisis, los cuales me han llevado a la conclusión de que el resultado electoral lo decide un porcentaje de votantes que suele oscilar, según las circunstancias, entre un 2 y un 13 por ciento, como máximo, de los que acuden a las urnas. Un fenómeno que se repite desde las elecciones de 1931 a las de 2004. Y no sólo en España. La traslación de los resultados a la composición parlamentaria guarda asimismo una estrecha relación, no pocas veces arbitraria, con el sistema electoral vigente en cada régimen político.

   Es de sobra sabido que el cómputo nacional de votos dio el triunfo a las candidaturas favorables al régimen monárquico, aunque por escaso margen. La proclamación de la II República fue un golpe revolucionario al que se plegó Alfonso XIII al sentirse desamparado por quienes estaban obligados a defenderlo. Prefirió un exilio deshonroso a salir con los pies por delante. Son asimismo elocuentes los resultados de las elecciones de febrero de 1936, las cuales dieron paso a un radical proceso revolucionario que acabó con la II República. Estos son los datos: Frente Popular, 4.519.929 votos; conjunción derechista, 4.511.931; centro, 512.921; PNV, 148.581. El PNV decidió adscribirse al Frente Popular, anteponiendo su inclinación nacionalista a su condición conservadora y de la gran mayoría de sus votantes. Defecciones similares de dieron en algunos minoritarios partidos centristas. Lo subrayo por cuanto el fenómeno se reproduce hoy con muy superior entidad y gracias a él se mantiene Rodríguez en el poder.

 

LO QUE ARROJARON LAS URNAS DESDE 1977 A 2000

 

   ¿Y que ocurrió en las elecciones generales celebradas en España entre 1977 y 2004? Conviene advertir de entrada, aunque sea de sobra conocido, que la ley electoral todavía vigente favoreció el acceso a las cámaras parlamentarias de un gran número de partidos minúsculos, además de potenciar los nacionalistas. La importación de la ley D´Hont favoreció a los partidos más votados en cada circunscripción al atribuirle el candidato en disputa. Me limitaré por tanto a los dos partidos mayoritarios. Pero no sin advertir que el hundimiento de UCD, consecuencia de una conspiración interior, favoreció de manera ostensible al partidos socialista hasta que la derecha se reagrupó partiendo de la minoritaria Alianza Popular.

   Elecciones de 1977.- UCD, 6.310.391 votos; PSOE, 5.371.866

   Elecciones de 1979.- UCD, 6.292102 votos; PSOE, 5.477.037.

   Elecciones de 1982.- PSOE, 9.836.579 votos; AP-PDP, 5.412.401; UCD, 1.549.447.

   Elecciones de 1986.- PSOE, 7.601.985; Coalición Popular, 5.247.677; CDS, 1.838.799

   Elecciones de 1989.- PSOE, 6.996.593 votos; Partido Popular, 5.117.049; CDS, 1.617.716.

   Elecciones de 1993.- Partido Popular, 8.089.235 votos; PSOE, 7.872.245.

   Elecciones de 1996.- Partido Popular 9.224.696 votos; PSOE, 7.894.535.

   Elecciones de 2000.- PP, 10.321.178 votos; PSOE, 7.918.752.

   Elecciones de 2004.- PSOE, 11.026.163 . votos; PP, 9.635.491.

 

   No es el momento de analizar la incidencia que en los resultados tuvieron en cada convocatoria los índices de paro, de precios u otros de carácter económico. Aunque sí recordar que las elecciones de 1982 se vieron afectados por la voladura interna de la UCD y la acción institucional del 23 de febrero de 1981. Y que en los resultados de 2004 adquirió decisiva influencia el ilícito y revolucionario aprovechamiento de la matanza del 11 de marzo por el P(SOE). Otros factores a tener en cuenta son el aumento del censo electoral y el porcentaje de abstención en cada convocatoria. La inclusión del CDS en los resultados de 1986 y 1989 me pareció aconsejable para una mejor valoración, habida cuenta de que sus votos se sumarían en gran medida a los del PP a partir de 1993.

 

EL EQUILIBRIO ELECTORAL ENTRE PSOE Y PP

 

   Una mínima depuración de las subidas o bajadas adventicias nos sitúa ante la evidencia de un habitual equilibrio electoral entre del PSOE y el PP. Ambos partidos mayoritarios disponen de una masa de seguidores que difícilmente cambiarán su voto por muchos y grandes que sean los errores de una u otra clase dirigente. Una adscripción a la que en el caso del P(SOE) se une el llamado "voto cautivo", especialmente voluminoso en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, una parte importante de cuya base electoral vive de las subvenciones, casi sin dar golpe.

   Prevalece en unos otros sectores del electorado el viejo tópico de izquierda y derecha, acentuado en los últimos años por la calculada exhumación de la "mentira histórica". La izquierda histérica, que no histórica, enarbola la bandera del antifranquismo para resarcirse de su derrota y ocultar las tremendas culpas de sus antecesores. Y la etiquetada como derecha abjura de la victoria los suyos para que no la acusen de franquista e incluso de fascista. Fraude histórico de una parte y cobardía histórica de la otra. La consecuencia es el retorno a una fractura similar a la de los años treinta, pese a que tanto la izquierda como la derecha han perdido sus señas de identidad, atrapadas como están por quienes manejan los hilos del poder mundial.

   Se ha escrito que el partido que gana unas elecciones municipales vencerá en las siguientes generales. No creo que sean comparables unos y otros comicios. Los partidos de ámbito local se multiplican por doquier y enmascaran el tópica anclaje de izquierda y derecha. La diferencia fue mínima en el global nacional de las municipales de 2007 entre PSOE ( 7.758.783 votos) y PP (7.915.014): sólo 156.231 votos más para los populares. También las anteriores cifras evidencian la realidad antes descrita de que existe una masa casi invariable de votantes que permanecen emocionalmente fieles a las siglas a que se adhirieron. Y como las mayorías absolutas sólo se han registrado en tres ocasiones, habrá de admitirse la dificultad de que se repita un tal desenlace electoral en marzo de 2008, salvo conmociones susceptibles de acrecer la participación y de inclinar el voto del descontento en una determinada dirección.

 

DEL VOTO VOLÁTIL Y LAS DEPENDENCIAS DEL INTERNACIONALISMO

 

   He examinado varios de los estudios comparativos que se hicieron entre los resultados electorales y los índices socioeconómicos en cada coyuntura. Se obtiene la conclusión de que tales situaciones apenas si afectan a la masa de los electores fieles a los partidos en liza. Pero sí a los comprendidos en la franja del llamado "voto útil" que suele oscilar entre el 2 y el 13 por ciento a que me refería al comienzo. Un voto volátil que para algunos configura un difuso y eufémico partido centrista.

   Han existido partidos que se titularon de centro, si bien se trataba de iniciativas personales o de grupo que perseguían arrebatar votos a la izquierda y a la derecha para lograr escaños parlamentarios. Y hubo, y hay, personajes ambiciosos que se proclaman centristas, sea en la izquierda o en la derecha, por análogos motivos. Tampoco faltan aquellos cuyos desvíos de una u otra índole los tienen atrapados y son frágiles ante el chantaje de quienes pueden airearlos con pruebas. Suelen caer en claudicaciones deshonrosas ante el chantaje de su propio partido, del contrario o de concretos poderes mediáticos. O se ven forzados a despegarse de la línea programática o la disciplina de su partido para acercarse al contrario, aún a costa de provocar fricciones y desconcierto entre los suyos. De unos y otros casos hay ejemplos notorios.

   Tampoco cabe eludir la existencia de infiltraciones resolutivas de determinados poderes mundialistas en las estructuras de dirección de los partidos. Una cuestión nada desdeñable que tratan con asiduidad y conocimiento de causa algunos de los que comentan mis crónica en Foro. En más de una ocasión me he referido a la ficción de la alternancia entre izquierda y derecha en el gobierno de las naciones para consolidar la ficción de una democracia derivada en totalitarismo partitocrático. Y señalé que esa fue la causa de que Aznar, nada más ganar sus primeras elecciones, anunciase que no permanecería más de dos legislaturas al frente del gobierno. No quería ser abatido como lo fue González tras apalancarse en el poder en una tercera legislatura. Ahora ha anunciado Bono, el más pastelero y cínico de los políticos emergidos tras el transaccionismo democratizador, además de discípulo aventajado de Tierno Galván, muy activo miembro de la masonería, que Rodríguez no abordará una tercera legislatura. Da por hecho que seguirá en la Moncloa tras las elecciones de 2008. Y que él asumirá la presidencia del Congreso de los Diputados. ¿Será así?

 

LAS ELECCIONES DE 2008 Y SUS CONDICIONAMIENTOS

 

   Al carecer de dotes de augur, debo atenerme a datos reales para aventurar el desenlace de la próximas elecciones generales. El diagnóstico debe tomar en consideración los factores que pueden inclinar la balanza del descontento a favor del Partido Popular, pese a la campaña de desgaste de la figura de Rajoy que desde hace tiempo mantienen las terminales mediáticas del P(SOE) y que él favorece a causa de su carácter melifluo. E incluso columnistas habituales de periódicos teóricamente conservadores como "ABC", prisionero de las conveniencias de Vocento, instrumento de un sector autista del empresariado vascongado. Y a pesar también del progresismo laicista de Ruiz-Gallardón y del liberalismo bilbderbergiano de algunas de sus figuras.

   Seis factores sobre todo condicionan a priori un triunfo electoral de Rodríguez: su incitación y apoyo desmesurados a las derivas secesionistas; las también inconstitucionales cesiones de soberanía en el curso de las negociaciones con ETA y su desembocadura en el chantaje criminal del bandidaje terrorista; la intromisión partidista en las instituciones fundamentales del Estado de Derecho; una desastrosa política exterior que ha aislado a España dentro y fuera de la Unión Europea y nos ha convertidos en el hazmerreír internacional; la incitación a un nuevo despertar guerracivilista a cargo de la Ley de Memoria Histórica; y el derrumbe de la economía con sus perniciosos efectos sociales en cuanto a la capacidad adquisitiva de una gran mayoría de españoles. La masa de los electores socialistas le seguirá votando pese a todos desvaríos, aunque sean previsibles las defecciones. El sonado anuncio de Rodríguez Ibarra de que se da de baja en el partido puede tomarse como un indicio.

   El descontento beneficiará al PP, aunque su programa electoral no aborde con rigor y entereza propuestas, que aprovechen a fondo y sin ringorrangos los errores y desviaciones protagonizadas por Rodríguez. Tendrá los votos de al menos una parte de los descontentos y atemorizados. Es los más presumible que ganará por mayoría relativa más o menos acentuada, lo que le situaría en una posición comprometida: asumir una oposición recrecida o pactar con CiU y PNV a cambio de nuevas cesiones de soberanía del Estado a los secesionismos catalán y vasco, amén de traicionar a su electorado, una parte del cual lo votará tapándose las narices y guiado por la necesidad de que no gane el neofrentepopulismo centrifugador. Es el dramático reto histórico a que se enfrenta Rajoy y planteaba en una anterior crónica, la cual provocó en Foro una viva e ilustrativa polémica.

   Si las variables de las series electorales que he recogido prestan validez a la hipótesis de una mayoría relativa del PP, parece evidente que Rodríguez tiene harto más posibilidades de permanecer en el poder con el apoyo de las minorías taifales. Ha dicho que no seguirá al frente del gobierno si el PP le sobrepasa aunque sólo sea por un voto. ¿Pero quién puede dar crédito a un tramposo empedernido?

 

EL DILEMA ENTRE OPTAR POR EL MAL MENOR O EL MAL MAYOR

 

   La mayoría de los electores se enfrentarán en marzo de 2008 al grave dilema de si quieren apear del poder a Rodríguez y a quienes hasta ahora lo han mantenido. O si se avienen a una nueva legislatura socialista que llevará a España definitivamente al despeñadero. O dicho de otro modo: si optar por el mal menor, para muchos el PP, o por el mal mayor, sin duda Rodríguez. Pero el desplazamiento del mal mayor requeriría una mayoría absoluta del mal menor. Cada quien habrá de decidir según su conciencia, sin desconocer que el mal menor también es un mal.

   He pretendido analizar la situación con realismo y abstrayéndome de personales criterios, los cuales conocen de sobra quienes me siguen en Vistazo a la Prensa. Los argumentos de Mariana y de otros foristas son personalmente irreprochables. Y todos conocen que no pocos de ellos los he sostenido, según ponía de manifiesto A. García. Pero, insisto, perseguí en la anterior crónica, y ahora en ésta, dibujar el paisaje electoral en términos objetivos, aún a despecho de mis afecciones personales, de sobra conocidas. Lejos de mí la intención de convencer a nadie para que vote al mal menor, como parece que más de uno ha malentendido.

   El cosificado marco de la disputa partitocrática no cambiará mientras no irrumpa en la escena política una oferta patriótica y social capaz de encabezar la rebeldía de un amplio sector de españoles. Una eventualidad que el despotismo partitocrático se cuida de bloquear. Y que favorece la multiplicidad de ofertas de similar contenido patriótico. Considero algo más serio que una mera necedad el empecinamiento personalista de algunos en ser cola de ratón, en vez de buscar la unión para, cuando menos, abordar el intento de rugir como un león pese a los severos impedimentos del sistema.

   La historia enseña que sólo en situaciones de quiebra del sistema emergen de manera espontánea los líderes capaces de cambiar el destino de los pueblos. O que, como sostienen algunos astrofísicos, el desorden es manantial de nuevo orden. El problema desde esta perspectiva es el de atisbar qué nuevo orden puede emerger del caos a que nos conducen Rodríguez y, en general, quienes son instrumentos titiriteros del iluminismo a través de sus múltiples brazos.

FELIZ NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD

CONCIERTO DEL CORO DE LA UNIVERSIDAD DE COMILLAS DE MADRID

 

   La de esta noche es la más brillante celebración del calendario. Tanto es así que, de hecho, sin el nacimiento de Jesucristo no existiría el propio calendario occidental, paulatinamente aceptado por otras civilizaciones. No obstante, la enajenación cada vez más acusada de nuestro mundo, en su ser y en su identidad, genera paradojas como el casi unánime silencio sobre el verdadero sentido y contenido de la Navidad y su progresivo ocultamiento con símbolos y celebraciones que le son por completo ajenos.

   Deseamos humildemente contribuir a la conmemoración del más grande acontecimiento que vieron los siglos incluyendo aquí una serie de vídeos correspondientes a un concierto al aire libre ofrecido por el Coro de la Universidad de Comillas en Madrid. Las primeras piezas interpretadas proceden del llamado Cancionero del Duque de Calabria, o Cancionero de Venecia, que contiene villancicos españoles del siglo XVI. También conocido como Cancionero de Uppsala, se trata de una obra única redescubierta el pasado siglo y gracias a la cual podemos conocer algunos de los villancicos que se cantaban en el Siglo de Oro.

   Los vídeos pueden contemplarse pulsando en los iconos de "reproducción" (flecha a la derecha). Si se pulsa el icono que representa una casa, se abrirá una nueva página en el navegador donde se verá el mismo vídeo y que además incluye la letra de la canción interpretada.

   

   FELIZ NAVIDAD A TODOS.

 

UN NIÑO NOS ES NASÇIDO

 

RIU RIU CHIU

 

NIÑO DIOS DE AMOR HERIDO

 

AVE MARIA

 

SAN JOSÉ AL NIÑO

 

ODADA

 

EN BELÉN TOCAN A FUEGO

 

YA VIENE LA VIEJA

 

ROMANCE DEL NIÑO PERDIDO

 

PASTORES VENID

 

ADESTE FIDELES

NOCHE DE PAZ

EL PROGRESISMO Y SU FALTA DE PROYECTO

EL PROGRESISMO Y SU FALTA DE PROYECTO

Alberto BUELA

 

   Al menos en Nuestra América la oleada de gobiernos neoliberales de los años 90 fue seguida por una serie de gobiernos progresistas de corte socialdemócrata  quienes son los que hoy nos gobiernan.  Y la crítica teórica más escuchada hacia estos gobiernos es que "carecen de proyecto político". Así, Kirchner gobernó durante cuatro años Argentina sin esbozar o siquiera enunciar cuáles eran las tres o cuatro ideas fuerza de su proyecto político. Pasa lo mismo con Vázquez, Bachelet, Lula y tantos otros (1). Todos gobiernan sobre las circunstancias. Son gobiernos que no resuelven los conflictos sino que más bien los administran. Y esa crítica a la falta o carencia de proyecto político es lo que pretendemos explicar en esta breve meditación.

 

Razones filosóficas

 

   El hombre y la mujer progresista, en general, se sitúa siempre en el éxtasis temporal del futuro, ni el presente, ni mucho menos el pasado tiene para él significación alguna, y si la tuviera siempre está en función del futuro. No le interesa el ethos de la Nación histórica, incluso va contra este carácter histórico-cultural. Y esto es así, porque el progresista es su propio proyecto. Él se instala siempre en el futuro pues ha adoptado la vanguardia como método. Nadie ni nada puede haber delante de él, de lo contrario dejaría de ser progresista. Así se explica que el progresista no se pueda dar un proyecto de país ni de nación porque éste se ubicaría delante de él, lo cual implica y le crea una contradicción. Y así como nadie puede dar lo que no tiene, el progresista no puede darse ni darnos un proyecto político porque él mismo es su proyecto político.

 

Razones políticas

 

   En la época del Estado de Bienestar, allá por la segunda mitad del siglo XX, los proyectos políticos expresados en los planes trienales o quinquenales eran moneda corriente de la política de antaño. Por el contrario, los proyectos han desaparecido de la política hodierna.

   Es que en aquella época todavía existía la posibilidad de una política soberana, autónoma respecto de los poderes indirectos, cosa que hoy se presenta como imposible, de ahí que se explique que nuestros gobiernos progresistas se transforman en convalidadores de decisiones ajenas. Y por este hecho político, trágico para nuestros pueblos de América, es que nuestros progresistas no se dan políticamente un proyecto de nación, pues tendrían que enfrentar intereses contrapuestos como son los del imperialismo y las multinacionales de la industria, el comercio y la banca. Y eso es imposible porque ellos parten del no conflicto, de la negación de la conflictividad del ser humano y sobre todo de la política como actividad agónica (de lucha). Así, al dejar de lado el carácter agónico de la política los gobiernos progresistas desprecian la política exterior (la única y verdadera política). Su gran mecanismo, entonces,  es el del consenso entendido como "mito político al servicio de las oligarquías que se presentan como representantes de la sociedad"(2). Y cuando se habla de las oligarquías lo son tanto las partidarias (las que integran los partidos políticos), las empresariales, las sindicales, las financieras, de las colectividades, las culturales, etc.

   Hace ya muchos años que lo venimos afirmando una y otra vez: "sólo el disenso puede en nuestras sociedades dependientes crear teoría crítica, pues al proponer el disenso como método proponemos buscar "otro sentido", un sentido diferente portan las cosas y las acciones de los hombres sobre ellas"(3).

   Para los partidarios del consenso, los progresistas en general, la opinión pública es la opinión publicada mientas que para los sostenedores del disenso, éste debe funcionar como ruptura con la opinión publicada, para ir a la recuperación de la genuina opinión pública.

   Quede pues como conclusión de este breve artículo, que la carencia de proyecto político en los gobiernos progresistas se debe a una incapacidad de la propia índole del progresismo mismo. En una palabra, su falta de proyecto político es su proyecto, siempre dependiente, nunca liberador.

 


 

 (1) Se aplica también a gobiernos europeos del tipo de Zapatero en España, Merkel en Alemania o Prodi en Italia.

 (2) Negro Pavón, Dalmacio: Desmitificación del consenso político, en Razón Española N° 145, Madrid, sep-oct 2007, p.152

 (3) Buela, Alberto: Teoría del disenso, Ed. Cultura et Labor, Buenos Aires, 2004, p. 10

¿NO CREE USTED QUE UNICEF PROMOCIONA EL ABORTO?

¿NO CREE USTED QUE UNICEF PROMOCIONA EL ABORTO?


 
   Costaba creer que la UNICEF tuviera en su catálogo los aspiradores para realizar abortos, pero buscando en Internet "manual vacuum aspirator unicef" aparecen muchas cosas... Quien no se lo termine de creer, que visite estos enlaces:

-------------------------------------------------------------------------------------------------------
 

 

     1.- El catálogo del 2007 de "Durbin Clinic Sales", una empresa con sede en UK, contiene el MVA (Manual Vacuum Aspirator), en la sección de "Termination Equipment", que tiene el subtítulo "IPAS Manual Vacuum Aspiration Instruments". Está en la página 41 de 45. Se puede descargar el catálogo en PDF de: http://www.durbin.co.uk/images/cs/complete.pdf

   Como introducción a estos equipos, dice: Manual Vacuum Aspiration (MVA) is a simple and effective method for uterine evacuation. The procedure is 99% effective 5, with lower complication rates than D&C 6, quick to perform, gentle and patient-friendly.
A joint publication by WHO, UNFPA, UNICEF and the World Bank and endorsed by the International Confederation of Midwives and FIGO recommends MVA as the procedure of choice: "The preferred method of evacuation of the uterus is by manual vacuum aspiration. Dilatation and curettage should be used only if manual vacuum aspiration is not available."

   También tienen en su web el catálogo del 2006, en el que la sección de "Termination Equipment" ocupa sólo 1 página (en el del 2007 ocupa 2): http://www.durbin.co.uk/images/contaception/durbin_catalogue_06_v2.pdf

-------------------------------------------------------------------------------------------------------
 

 

     2.- En: http://www.rhrc.org/pdf/EmOC_ffg.pdf viene una foto preciosa en la portada, y la introducción suena muy bien, aunque es para despistar. En el Anexo 2a detallan el contenido del "Pre-packaged medical kits, UNICEF". El listado de todo lo que contiene el kit ocupa varias páginas, es muy extenso. Y sí, efectivamente contiene: 1 x 0791500 - Vacuum extractor, Bird, manual, compl/SET

   Este aspirador manual está incluido dentro del kit denominado "Obstetric, surgical kit, supplementary 2, equipment". También contiene numerosos forceps y espéculos, además de otro instrumento que me ha horrorizado: 1 x 0731000 - Hook, DECAPITATION, Braun, 310 mm 

   ¿Adivina Ud. para qué sirve ese instrumento?

-------------------------------------------------------------------------------------------------------
 

 

     3.- Directamente de la web de la UNICEF, concretamente de su división de suministros: http://www.unicef.org/videoaudio/PDFs/2007_bid_plan_medical_unit.pdf

   Entre los suministros para los que piden ofertas a los suministradores, están:

HOSPITAL EQUIPMENT
0760640 Pump, suction, foot-operated /EA Oct-07             3,750 units
0760605 Pump,suction,portable,220V,w/access Oct-07     2,100 units

Es decir, entre bombas de aspiración eléctricas y a pedal estiman que van a comprar, en octubre de 2007, 5850 unidades. Son estimaciones para los próximos 24 meses.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------
 

     4.- En el catálogo de suministros de UNICEF: http://www.supply.unicef.dk/catalogue/index.htm se incluyen los suministros "particularmente útiles" durante una emergencia:

 

Emergency items

UNICEF has identified the items below as being particularly useful during an emergency. However, this list is not exhaustive and other items can be ordered as part of an emergency response. In general, warehouse items (marked WH) are delivered faster than non-warehouse items (marked non-WH).

 List of Approved Emergency Items (PDF): http://www.supply.unicef.dk/catalogue/Emergency_%20Items.pdf 

 

   En este último PDF, se encuentra, en la lista de "Emergency Items", el 9908301 Obstetric,surgical kit,suppl.2-equipment WH. Recuérdese que éste es el kit que contiene los aspiradores manuales. Además, este kit está marcado como "WH", gracias a lo cual se suministra más rápido.

   Es decir, en caso de emergencia humanitaria, la UNICEF llega y, entre otras cosas (sin duda muchas positivas), realiza los abortos que sean necesarios. Está todo en el kit.

   Lamentable, pero cierto...

 

¡¡BOICOT A LAS TARJETAS NAVIDEÑAS DE UNICEF!!

¿DE VERDAD EL ENEMIGO ES EL ESTADO?

¿DE VERDAD EL ENEMIGO ES EL ESTADO?

José Javier ESPARZA

(El Manifiesto)

 

   El Estado es un monstruo, cierto. El más frío de todos los monstruos fríos, decía Nietzsche. El terrible Leviatán que caracterizó Hobbes. Claro que sí. Pero esa cualidad monstruosa no descansa en el Estado en sí, ni es algo que pertenezca en exclusiva al Estado. El Estado es un aparato: una burocracia, una organización de poder. Como corresponde a todo poder, siempre intentará ocupar todo el espacio disponible. Así fue en el pasado, cuando suplantó a las comunidades naturales. Pero no es imposible ponerle freno: los hombres siempre han sido capaces de hacer frente a Leviatán –a veces, es verdad, a costa de su propia vida-. Dominar al monstruo ha sido uno de los grandes retos de la modernidad; nunca se ha resuelto el problema por completo, pero hoy estamos asistiendo a la agonía de los Estados, desmantelados por la globalización. Prevenir contra el poder del Estado, hoy, aquí, tiene algo de danza macabra: bailamos sobre un cadáver.
 
   Y mientras el Estado agonizaba ha surgido un poder nuevo, radiante, triunfal, que muy rápidamente ha ocupado su sitio: el poder del Mercado. El Mercado no se nos presenta como el guardián férreo del orden, sino al contrario, como aquel que vela por la libertad. Ahora bien, ¿la libertad de quién? La libertad del Mercado. Él dicta sus leyes conforme a sí mismo. El resultado es la tendencia al vacío. En eso el Mercado ya no es Leviatán, sino el otro monstruo mítico-político, Behemoth, que Hobbes caracterizó como el caos y la fuerza desatada, la absoluta ausencia de norma, donde sólo encuentra cobijo quien sacrifique en el altar del propio Mercado. ¿Y es posible guiar a este monstruo del ronzal? Sólo si el osado se aparta de la ley de Behemoth; el Mercado es un monstruo al que sólo se puede dominar desde fuera. Cierto que, en ese caso, no faltará quien clame por la libertad perdida. Pero repetimos la pregunta: ¿la libertad de quién?
 

   Lo que de verdad importa
 
 

   El poder del Mercado, Behemoth, puede ser más terrible que el del Estado, Leviatán, porque es menos controlable. El Estado se asienta en leyes y normas; fija un campo de lucha y tampoco oculta que lo que está en juego es el poder. Por el contrario, el Mercado se asienta en una supuesta espontaneidad de agentes libres, tiende a rehuir normas y leyes (salvo la sacrosanta ley del mercado); no fija un campo de juego, sino que pretende extenderse a todos los campos, y oculta su lógica de poder bajo la nube de humo de la búsqueda de felicidad. Pero cuando el Mercado se extiende a escala planetaria, entonces es cuando todas las caretas caen: lo que de verdad contemplamos no es la emancipación (la libertad de los individuos), sino la dominación (la sumisión de la vida entera de las personas).
 
   Entendámonos: no se trata de elegir entre el Estado o el Mercado; se trata de elegir la libertad en el sentido más profundo del término, es decir, la autonomía de las personas y de las comunidades para decidir sobre su propia forma de vida. Si el Estado la amenaza, habrá que combatir contra el Estado; si el Mercado la conculca, entonces habrá que combatir contra el Mercado. En ambos casos, los hombres disponen de un arma privilegiada: lo político, es decir, la capacidad para dar forma a la vida colectiva según unos principios cargados de sentido.
 
   La fórmula es mucho más material de lo que parece. Por ejemplo, un elemental sentido de la justicia lleva a considerar abusivo que los hombres tengan que pagar por un techo cantidades multiplicadas hasta la usura; en esa situación, la intervención política natural llevará a congelar las hipotecas, que es lo que acaba de hacer Bush en los Estados Unidos. Las mismas consideraciones pueden hacerse extensivas a cualesquiera otros campos. También, por supuesto, a aquellos en los que lo político no ha de dirigirse contra el Mercado, sino contra el Estado; por ejemplo, cuando el ciudadano ha de revindicar su soberanía personal contra un Estado que intenta adoctrinar a sus hijos, tal y como está ocurriendo en España con la EpC.
 
   Si es suicida dejar lo social a los socialistas, no sería mucho más seguro dejar la libertad a los liberales. Ambos credos reposan sobre una teoría del poder disfrazada de redención. Ambos tuvieron sus días de gloria, que ya no son los de hoy. En los tiempos del Estado-mamá y del Mercado-Dios hacen falta nuevas formas de entender el orden y la libertad.

ASÍ SE ABORTA EN ESPAÑA

ASÍ SE ABORTA EN ESPAÑA

  
   Sus promotores y defensores hablan de tópicos vacíos como "salud reproductiva" y "derechos de la mujer". En realidad se trata tan solo de un inmenso y muy lucrativo negocio; de un infame y crminal negocio. Si Ud. desea comprobar cómo se asesina impunemente en España, incumpliendo y rebasando los límites de la, ya de por sí, casi ilimitada ley de despenalización del aborto, LE INVITAMOS A CONTEMPLAR ESTE VÍDEO en el que se muestra cómo se asesina sin contemplaciones en una de las mal llamadas "clínicas" abortistas.
   La emisora Intereconomía TV introdujo una cámara oculta en el abortorio 'El Bosque' de Madrid. En 10 minutos, podrá comprobar cómo se cometen toda clase de irregularidades e incluso delitos:
  • ·        Los clientes pagan con dinero negro, y el negocio evade impuestos con plena desfachatez.
  • ·        Nadie comprueba la habilitación del médico abortista.
  • ·        Un socio de la clínica firma los certificados psiquiátricos que habilitan el aborto… por riesgo grave (¿?) para la salud psíquica de la madre.
  • ·        Una doctora reconoce que jamás se deja de cometer un aborto si la madre lo desea...

 

   Estos crímenes se cometen en España con impunidad, contando siempre con la pasividad - cuando no aquiescencia - de los poderes públicos y de todas las administraciones, sean éstas regidas por el Partido Socialista o el Partido Popular.
  
   Advertencia: el vídeo contiene imágenes explícitas del asesinato de un niño.


 

PLURALIDAD Y PARTICIPACIÓN

PLURALIDAD Y PARTICIPACIÓN

Alberto BUELA

 

   En el pensamiento postmoderno encontramos tres variantes o corrientes bien determinadas; el llamado pensiero debole que propone una desencantada y relativista visión del hombre el mundo y sus problemas, cuya propuesta es una recogida resignación ante una nada de esperanza; otra versión, la de lo que queda de la Escuela neomarxista de Frankfurt, que en síntesis viene a sostener que estamos mal porque no acabamos, no cumplimos con todos los preceptos de la modernidad y, una tercera, el pensamiento alternativo o raigal, que propone superar la modernidad re-pensándonos a partir de nuestras respectivas tradiciones culturales, de nuestras diversidades y alteridades.

   Así, los términos  pluralidad, diversidad, alteridad son los preferidos de la postmodernidad o al menos de la única variante postmoderna que propone alguna construcción positiva. De modo tal que no hay un solo modo de vivir sino muchos por lo que la pluralidad y la diversidad se han transformados en los paradigmas actuales. Y así como en sociología ya no hay un ethos social sino múltiples, aquello que va a salir a criticarse desde la izquierda y desde la derecha son las concepciones totalitarias y globalizadoras.

   Si bien es justificable la crítica postmoderna al concepto de totalidad y globalidad subsumidos ambos en el concepto de unidad, su propuesta  o solución con la radicalización de la pluralidad no es la correcta. Pues radicaliza la pluralidad o el rescate de la pluralidad en forma tan exagerada que renuncia al concepto de vinculación raigal común inherente a toda comunidad política.

   Si bien la sociedad democrática postmoderna debe como primer acto político reconocer lo diferente ello no implica que deba renunciar a la unidad. La unidad debería ser pensada como "unidad en la diversidad". Debemos tirar el agua de la bañera pero no al niño que estamos bañando. Hablando profesionalmente desde la filosofía sabemos que es imposible la multiplicidad sin la unidad, pues son términos relativos como lo es padre de hijo o alto de bajo. Por todo ello, nosotros creemos junto con filósofos como  MacIntayre, Fabro y otros, que la idea de participación tal como la plantea Tomás de Aquino puede ayudar a resolver el problema. Veamos.

  

Consideración metafísica

 

   La unidad participativa es concebida como unidad en la diversidad de modo tal que la unidad no excluye la diversidad sino que logra que ambas se sirvan una de otra y no una contra otra como la piensan los filósofos postmodernos. La idea de participación gira en torno a la unidad y la diferencia entre el ser y el ente. Así el ente es en tanto participa del ser, pues el ser es la plenitud de todo lo real. Además el ser como meollo de la realidad real no se puede definir porque no se puede delimitar y por lo tanto no se puede cuestionar lo que sea ser. Del ser participa todo ente, pero, y esto es importante, el ente no tiene partes del ser. Así el ente participa del ser no al tenerlo sino al serlo parcialmente cada uno en la medida de su jerarquía ontológica (1). De modo tal que el ente es el que representa parcialmente al ser porque éste es lo más profundo del ente. Lo que todo ente tiene en común para ser lo que es. De este modo la unidad participativa preserva el derecho de lo múltiple y le permite su libre manifestación.

   Ahora bien el ser del que participa todo ente, si bien tiene una realidad subsistente en tanto ipsum esse subsistens, en los entes subsiste en la pluralidad de los mismos que participan de él.  Es por ello que se habla no de la subsistencia sino de la inherencia del ser al ente. Así pues como el ser inhiere al ente, y con ello  a lo múltiple, este último no es una copia sino que todo ente agota su plenitud de ser. Lo plural no es carencia de ser sino plenitud. El ser se transforma así en una unidad que libera la multiplicidad, a manera como la luz se relaciona con los cuerpos iluminados por ella.

 

Consideración metapolítica

 

   Así pues la diferencia que existe entre la pluralidad radical de la postmodernidad  y la pluralidad participativa es la siguiente:

   Si bien ambas posturas coinciden en el juicio positivo acerca de la diversidad, la política postmoderna no se compromete como garante de la unidad sino sólo de la pluralidad en una especie de coexistencia de lo diverso sin ningún hilo conductor, llámese proyecto nacional,  así pude sólo administrar los conflictos- a través de una concertación plural- pero no resolverlos, pues le falta el concepto de unidad, de proyecto en donde enmarcarlos y darle sentido y por lo tanto, respuesta.

   Por su parte la pluralidad participativa ofrece como solución la unidad en la diversidad, ofrece un sentido a la acción política múltiple y variada. Esta pluralidad no excluye la comunidad sino al contrario la subsume como fuente de sentido. Esto nos muestra que existe una pluralidad destructiva y una pluralidad liberadora. Así por ejemplo, la diversidad de los terrorismos, de los separatismos suele ser destructiva, mientras que la diversidad moral, cultural o política suele ser liberadora.

   Es que la pluralidad radical se anula a sí misma cuando se entrega a la arbitrariedad en que la diferencia entre lo justo y lo injusto es sustituida por el derecho del más fuerte o el derecho de la minoría por el hecho de ser minoría, y no por los valores culturales que pudiera encerrar en sí, como sucede con el multiculturalismo. Es por ello que proponemos hablar más bien de interculturalismo. Así pues si la pluralidad es tan radical que no se asienta en ninguna convicción común desaparece el derecho a disentir, con lo cual no se puede ya pensar ni hablar, ni siquiera sobre un consenso mínimo para el buen vivir comunitario.

   Es que la democracia postmoderna si queremos que funcione y supere el formalismo procedimental a que nos tiene acostumbrados tiene que dejar de lado la pluralidad radical de poner el consenso como principio  y fijar, por el contrario, el consenso como objetivo y darle lugar al disenso como principio. Si la corriente del pensamiento postmoderno fuerte, donde nos inscribimos y se inscribe una gran variedad de filósofos y pensadores, ejerce una primacía intelectual en el pensamiento crítico es en el ejercicio del disenso como ruptura con la opinión. Sobre todo con la opinión publicada. Así pues proponer el consenso como petitio principis de la sociedad democrática postmoderna es, hablando en criollo, poner el carro delante del caballo.

   De modo tal que la idea metafísica de participación nos enseña a través de su interpretación metapolítica que la auténtica apertura política nace del concepto de pluralidad participativa que  se encuentra allí donde la base de la pluralidad incluye la unidad.

 


(1) Y así lo afirma San Tomás: ens non totaliter est aliquid... proprie participare dictum (in Metaphysicam I, n.154).