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DÍA DE LA RAZA: DÍA DE LA AMÉRICA CRIOLLA

DÍA DE LA RAZA: DÍA DE LA AMÉRICA CRIOLLA

Ignacio TEJERINA CARRERAS
 
  

   No hay en el continente americano una conmemoración más polémica y que al mismo  tiempo reciba diferentes nombres, que la del 12 de octubre. Lo que nosotros llamamos "Día de la Raza" en otros países es "Día del Descubrimiento de América" (o simplemente del Descubrimiento), "Día de Colón" (en EEUU), "Día de la Hispanidad", y el gobierno de Hugo Chávez ha introducido a partir del 2002, "Día de la Resistencia Indígena" en Venezuela. Ante la proximidad de la fecha hay dos aspectos a considerar: primero, lo apropiado o no del nombre, y segundo, el carácter que debe tener ese día, pero antes de eso tenemos que ubicarnos en la atmósfera que cubre una polémica, que si bien es muy antigua, ha adquirido en los últimos años una connotación singular
  

 

   El cuestionamiento o visión crítica de la conquista y colonización española nace desde varios siglos atrás, prácticamente desde el comienzo, para después estructurarse de una manera coherente y con un fin político determinado, a partir de lo que se ha dado en llamar La Leyenda Negra. Lanzada por las potencias enemigas de España, se  mezclaban allí la verdad con la mentira y su influencia, fines y objetivos se sienten hasta el día de hoy.
   El odio a España y lo hispánico fue el factor aglutinante en la propagación y difusión de La Leyenda Negra, y en América fue la temática exclusiva que guió la acción de la generación posterior a aquella que conquistó nuestra independencia y la libertad. Un ejemplo de ello fue la actitud de muchos intelectuales de renombre de nuestro país que llegaron incluso a minusvalorar nuestra propia lengua y nuestra propia gente. Dice el académico de la historia Luis Alen Lascano que "un esnobismo superficial e interesado ha permitido hasta ahora, brotaciones culturales adversas a España. Los abogados  al servicio de extranjería vivieron confundiendo a generaciones enteras sobre el género humano hispánico. De ahí ha sobrevenido la creencia en ciertos sectores de la inteligencia americana, del reaccionarismo español, de su falta de ideales democráticos, de su ninguna contribución a la causa universal de la libertad del hombre. Entonces se justificaban las filosofías europeas, exitistas y frívolas, primando en nuestros pueblos y era admisible proclamar el coloniaje mental como una conquista destinada a conducirnos por caminos progresistas. Renegar de España fue la consigna de todas las parcialidades que legislaron sobre nuestra sumisión a Europa". (1)
 
  

   Pero volvamos a la fecha del 12 de octubre y al nombre que le impuso su creador, Hipólito Yrigoyen al firmar el decreto designando la conmemoración y festejo del Día de la Raza.
   ¿Qué quiso decir el Presidente Yrigoyen con Día de la Raza? ¿Se refería a una raza en sentido biológico?. En el día de hoy hablar de raza tiene una connotación diferente, y en mucha gente hace pensar en algo discriminatorio como es el racismo. Pero el concepto de raza para quienes han estudiado el pensamiento político y americanista del autor del decreto, no tiene nada que ver con lo biológico, sino con lo espiritual, con una estirpe determinada, con lo que una vez Vasconcellos llamó la raza cósmica. ¿Y qué raza sería esa estirpe humana?. Pues sería ni más ni menos que una nueva, surgida en América, hija de los españoles que llegaron, la criolla, y que luego, poco a poco se fueron mestizando, primero con los aborígenes americanos y luego con los negros africanos, constituyendo los millones y millones de criollos, mestizos y mulatos que han poblado y pueblan América, fruto precisamente de ese 12 de octubre. Ellos nos trajeron cosas nuevas, porque constituían ellos mismos un tipo nuevo. Como dice Alfredo Palacios, quien fuera el primer diputado socialista de América en 1904, "Los conquistadores reproducían acentuados el individualismo anárquico y el amor a la independencia personal, comprimidos en España y exacerbados en América", y refiriéndose a una real cédula del 12 de septiembre de 1537, por la cual se autorizaba a los pobladores, con motivo del fallecimiento del  Don Pedro de Mendoza a elegir gobernador, nos decía "esta real cédula demuestra la raíz hispánica de nuestra democracia incipiente y turbulenta, que se remonta a las instituciones visigóticas como lo hemos demostrado al estudiar las viejas libertades españolas" (2)
  

   ¿Pero qué otra cosa vio Yrigoyen más allá de lo biológico? Yrigoyen vio los rasgos heredados, la cultura y  la lengua, que permite comunicarnos desde el Río Bravo en México a la Tierra del Fuego, pero también vio otras cosas, como el amor a la libertad y el amor a la justicia. Yrigoyen sabía que trescientos años antes de la Revolución Francesa, que nosotros usamos y pregonamos como el origen de nuestras libertades, desde 1480 los campesinos de Castilla eran libres de cambiar su residencia y su trabajo, pudiendo mudarse de domicilio sin perder sus propiedades; y que la conquista de libertades que se originó en Aragón fue más democrática que la Magna Carta arrancada por los Barones ingleses al Rey Juan Sin Tierra.
   Sintetizando, arte, cultura, lengua, tradiciones, religión fueron la gran herencia española que Yrigoyen supo valorar,  y quiso que nosotros la valoráramos, y en esta empresa no estuvo solo, ya que el presidente Juan Domingo Perón coincidió plenamente con este pensamiento en sus presidencias y lo puso de manifiesto en sus actos de gobierno
  

   Alguien podrá preguntarse si el presidente radical ignoraba todas las objeciones a la presencia española en América; claro que las conocía, pero él rescata todo lo positivo, y a partir de eso señala el camino de la reconstrucción. El sentimiento hispanoamericanista de Yrigoyen lo lleva a ponerle nombre de  los países hermanos a escuelas del estado, a defender la autonomía y libertad de la República Dominicana ante la presencia de las tropas de marines norteamericanos en Santo Domingo, y a enviar como su representante personal a la Feria Mundial de Sevilla en 1929 a Enrique Larreta, uno de los más brillantes escritores de nuestro país.
  

 

   Vemos entonces que el nombre dado de Día de la Raza hay que tomarlo en función de lo que su creador lo dispuso, para lo cual es necesario que todos los docentes argentinos, maestros y profesores, tengan en cuenta esta situación, y expliquen a sus alumnos que el concepto   de raza no excluye ni margina a nadie, ni mucho menos a los pueblos aborígenes, que conjuntamente con los negros y los españoles han conformado esta nueva América criolla que incontrastablemente surge el día 12 de octubre. Es por eso que debe evitarse los calificativos odiosos que muchas veces se repiten sin el menor análisis crítico. Hace ya algunos años, cuando el diario comenzó a  cumplir una función educativa muy importante, en una entrevista a una escritora  cordobesa ya fallecida le preguntaron  por su visión del descubrimiento de América,  y manifestó que "América fue descubierta por mercaderes aventureros, fugitivos y delincuentes", afirmación  generalizada que no da alternativa. Y nosotros nos preguntábamos, ¿le dirán los docentes a los cientos de  miles de niños criollos  a lo largo de nuestro país que se estaba refiriendo a sus propios ancestros?. Y después pensamos que eso podía pasar desapercibido sin ninguna defensa por parte de los alumnos, pues nunca se insistió en la enseñanza  de la relación intrínseca de causa y efecto que hay entre español y criollo, por lo cual ellos no sabían que están siendo agredidos y discriminados, cuando también es posible que ni el mismo docente supiese lo que estaba hablando.
   Nadie niega el derecho a cuestionar a nuestros padres, pero antes de ello, primero debemos asumirlos. Es por eso que en este especial momento que vive el mundo y en particular América de habla castellana y portuguesa, debemos unirnos y fortalecer nuestros lazos que nos unen, y reconocer que somos hermanos, por sangre o espíritu, y no sólo hermanados por la desgracia y la desventura solamente.
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(1) Luis C. Alen Lascano, "Hispanoamérica en el pensamiento de Hipólito Yrigoyen", página 41. Ediciones Cívicas Argentinas, Buenos Aires, 1959.
(2)
Alfredo L. Palacios, "Masas y elites en Iberoamérica", páginas 41 y 45. Editorial Columba, Buenos Aires, 1956
 

HACIA NUEVOS EQUILIBRIOS REGIONALES

HACIA NUEVOS EQUILIBRIOS REGIONALES

Carlos A. PEREYRA MELE

 

   La crisis de este mundo de la usura internacional conocido como "Sistema Financiero Mundial", está ocultando el Nuevo Orden Mundial que se esta gestando.  Seguramente de esta crisis financiera  global se saldrá  con un severo ajuste que causara vencedores y vencidos. En esto de crisis financiera, los argentinos tenemos el "extraño" privilegio de haberlo sufrido en carne propia y saber quiénes fueron sus ganadores y los perdedores, cuando miles de "ahorristas" fueron acorralados por el  "sistema". Hoy, que el desmadre se manifiesta en el corazón del sistema financiero global en USA y que, seguramente allí también, lo pagaran los contribuyentes norteamericanos y los países dependientes del mismo. De lo que podremos estar seguros es que nada será igual que antes, parafraseando a la película "El Padrino", cuando el intérprete principal aclara que de tiempo en tiempo debe estallar una guerra entre familias mafiosas para rearmar el sistema y establecer a los nuevos padrinos; a eso mismo estamos asistiendo en el campo de las finanzas especulativas.

 

   Pero mas allá de no conocer hasta dónde afectara la crisis financiera, lo que es seguro, es que las relaciones internacionales serán distintas, y de que varias naciones que fueron consideradas muertas hace apenas pocos años, hoy no sólo gozan de muy buena salud, sino que se plantan al hegemon estadounidense y limitan el proyecto de un mundo unipolar que intentaron imponer, también podemos afirmar que el mundo rápidamente se direcciona hacia un nuevo sistema global donde la multipolaridad será el marco de las relaciones interdependiente de los grandes bloque mundiales continentales. EE.UU. seguramente pasará a tener el rol de "primus inter pares", y que su declinación si es ordenada como lo fue el imperio ingles, podrá por un largo tiempo mantener ese rol en el nuevo orden mundial.

 

   En este mundo cambiante, lo importante es saber cómo será la nueva estructura mundial y cómo afectarán a nuestro continente suramericano los cambios que se avecinan. En este marco la estrategia del continente en darse organismos regionales (MERCOSUR ampliado y mas recientemente el UNASUR), sin la ingerencia de USA, están dando los resultados para los que fueron creados y que fueron ácidamente criticados por los interpretes locales del pensamiento único y lo políticamente correcto. Ante esta nueva realidad, mas allá de lo que se resuelva con el sector financiero mundial, las tensiones geopolíticas se profundizarán, y esto nos da un primer elemento a tener en cuenta: EE.UU. considera al caribe su Mare Nostrum y a los países al sur del río Bravo su "patio trasero". Y esta situación se nos puede transformar en riesgosa ante la segura retirada de USA de las regiones donde esta enfrentando graves dificultades para consolidarse (Afganistán e Irak) y las nuevas estructuras que le discuten su influencia y poder, como es el caso de la alianza de las naciones Euroasiáticas (Rusia y China), que se están transformando en nuevos bloques económicos continentales.

 

   Esto nos debe alertar porque seguramente la nueva administración de USA, que reemplazará a Bush y a los Neocon intentará garantizarse su retaguardia controlando a su "mare nostrum" y el "patio trasero" y para ello seguramente intentará seguir adelante con el proyecto de los TLC en lo económico; en lo político tratando de impedir la unificación continental del sur, apoyando a fuerzas políticas que le sean afines a su interés, como es el caso del apoyo dado a las elementos separatistas en Bolivia donde la injerencia del ex embajador de USA en La Paz fue escandalosa, y no nos debe extrañar que ahora recurran al mismo expediente contra el Presidente Correa al empezar una campaña de autonomía de la región del Guayaquil, luego del abrumador triunfo del plesbicito que aprobara la reforma constitucional el domingo próximo pasado (como en las viejas películas: cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad).

   Pero atención que si estos dos elementos antes mencionados no cumplen sus objetivos siempre queda el recurso de la fuerza militar y para ello conocemos cuál es el rol que tiene establecido para nuestro continente el Comando Sur de EE.UU. y la recientemente puesta en funciones de la IV Flota, que despertará la mayor de las críticas no sólo de países como Venezuela o Bolivia, sino también de Brasil y Argentina que han exigido aclaraciones al gobierno de Bush y el rechazo a este medio bélico instalado en nuestra área.

 

   Ante este marco global nuevo dos temas debemos analizar: uno es  la propuesta de instaurar un  sistema de defensa continental que incluya a los sistemas de defensa de los países que lo integramos, y que es la respuesta suramericanas a un sistema defensivo como el TIAR que no nos sirvió ni sirve y que será un respaldo a las decisiones políticas del UNASUR, que ya vimos que permitió encauzar el grave conflicto interno en la Republica de Bolivia.

 

   El otro tema que se nos plantea también desde el Hegemon Norteamericano es una agenda, que se esta queriendo imponer a través de los medios de comunicación masivos que controlan, de que estamos ante una supuesta carrera armamentística en Sur América. Hace dos semanas atrás un conocido comentarista del pensamiento hegemónico desde Miami, Andrés Oppenheimer, instaló el tema y muy especialmente haciendo hincapié en las recientes adquisiciones de material bélico por parte del Gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, principalmente a la Federación Rusa. Para ello forzó a sus invitados a que confirmaran la supuesta carrera armamentística, cosa que no pudo lograr, salvo en la opinión del ministro de Defensa de Colombia que hizo declaraciones y gestos de preocupación por el reequipamiento de las Fuerzas armadas Venezolanas, pero quien tuvo un rol destacado en contrarrestar esta idea de carrera armamentística en Suramérica fue el Ministro de Defensa de Brasil Nelson Jobim, que explicó cuáles eran los fundamentos de la idea de una Junta de Defensa Regional y de la importancia que tenía para el desarrollo tecnológico de los países el contar con una industria de defensa propia. Igualmente en el cierre del programa televisivo (que se retransmite a todo el continente), el periodista antes mencionado sostuvo la tesis de carrera armamentística suramericana y que sería mejor que nuestros países destinaran esos 40.000 millones en compra de armamento a cubrir las necesidades sociales de los pueblos de la región. Lo que pasó por alto el señor Oppenheimer, es que el gasto de defensa de USA en 2007 representó el 49% del gasto mundial y que dentro de este gasto se encuentra el mencionado Comando Sur y la IV Flota.

 

   Lo nuevo que se plantea desde el Hegemon como un peligro continental, son las transferencias de tecnologías bélicas de Rusia a Venezuela, y la realización en el mes de noviembre de maniobras militares conjuntas de las flotas de Venezuela y Rusia en el mar Caribe. Sobre este tema empezaron a correr ríos de tinta en los diarios y horas en tele noticieros que intentan plantear esta decisión soberana de Venezuela de realizar maniobras militares con quien crea conveniente para mejorar su capacidad militar, presentando las mismas como el resurgir de una nueva versión de la Guerra Fría. Toda esta dialéctica confusionista parte de los medios que le son funcionales al sistema industrial militar de USA; trata de confundir a la opinión publica y oculta que el mundo está en camino a un Nuevo Orden Mundial multilateral, que no será el unipolar que planificaron los Neocon desde Regan hasta los Bush, y que defender el interés nacional ante un mundo donde las relaciones internacionales se han militarizado fuertemente, es de buen criterio. Y que para ello deberemos establecer alianzas que equilibren el desmesurado impacto de una potencia militar como los Estados Unidos de Norteamérica que diseña su política exterior en base a unas fuerzas armadas gigantescas y un sistema de bases militares a nivel global.

   Por ello es conveniente, para seguir en este proceso de integración y desarrollo de nuestra Suramérica, poder establecer sistemas de equilibrio multilaterales que nos permitan alcanzar el objetivo mayor que es el de transformarnos en un nuevo bloque económico continental, y para ello también es necesario empezar a elaborar una doctrina de Defensa propia.

CRISIS TERMINAL DEL SISTEMA FINANCIERO GLOBAL

CRISIS TERMINAL DEL SISTEMA FINANCIERO GLOBAL

Adrián SALBUCHI

 

   Los eventos de los últimos días dejan al desnudo la inviabilidad, inmoralidad, y criminalidad del sistema financiero, bancario y monetario impuesto al mundo de desde hace décadas por quienes promueve la "globalización", lo que ha permitido que un pequeño conjunto de personas acumulen inmenso poder sobre mercados, empresas, industrias, fuerzas armadas  y naciones enteras, de una manera irresponsable y criminal.

   Se trata de un sistema de poder global inicuo, pergeñado y diseñado en los centros de planeamiento geopolítico y geoeconómico privados al servicio de las estructuras de poder del Nuevo Orden Mundial - notablemente, sus think tanks (bancos de cerebros) privados como el Council on Foreign Relations (CFR fundado en 1919), la Trilateral Commission (fundada en 1973), la Conferencia Bilderberg (formada en 1954), y otros como el Cato Institute, American Enterprise Institute (AEI) y el Proyect for a New American Century (PNAC)  (1)

   Debido a la enorme complejidad del proceso que se está desnevolviendo en estos momentos, la enorme cantidad de información que se sucede día a día, y la dificultad aparente de prever desenlaces tanto globales como en nuestro país, es que sintetizamos a continuación algunos aspectos y datos clave que ayudan a armar este rompecabezas, a fin de entrever el verdadero rostro de este drama.   

   En verdad, como argentinos tenemos una enorme ventaja sobre otros pueblos incluso el norteamericano, por la sencilla razón que nosotros hemos sufrido en carne propia en los últimos años el flagelo catastrófico de sucesivas crisis hiperinflacionarias, colapsos sistémicos bancarios, cambios de moneda, canjes y mega-canejes, blindajes financieros, corralitos y corralones...  

 

Un Modelo Falaz

 

  • Finanzas versus Economía - El sistema financiero (que es el mundo eminentemente virtual, irreal y parasitario), fue diseñado para funcionar en forma crecientemente contraria a los intereses de la economía (que es el mundo real del trabajo, la produccion y los servicios concretos).  A lo largo de las últimas décadas, las Finanzas y la Economía se fueron alejando una de otra, dejando de mantener una sana y equilibrada complementariedad, y pasando a ser crecientemente antagónicas.  Ello se refleja en el sistema actual que se basa sobre el concepto de DEUDA, lo que hace que la Economía Real siempre quede aprisionada y subordinada a los intereses y vaivenes de las Finanzas Virtuales.
  • Sistema de Deuda - En materia de financiamiento de la economía con recursos genuinos, la doctrina liberal prevaleciente ha desplazado crecientemente al Estado en su función inalienable de utilizar la Moneda Nacional como instrumento de financiamiento de la economía, según los ejes de un Proyecto Nacional centrado en promover el Bien Común dentro de sus fronteras y defender el Interés Nacional ante fuerzas adeversariales.  De ahí se entiende que hoy se haya transformado en dogma de las finanzas, el concepto aberrante de considerar que los bancos centrales deben mantenerse "independientes" del Estado, lo que es una manera de lograr que los mismos se subordinan a los intereses de la superestructura bancaria privada en lugar de los del pueblo y la economía en su totalidad.  Estos es así en Argentina, y en otros paises, pero en el caso de Estado Unidos resulta particularmente nefasto por cuanto su banco central - el Banco de la Reserva Federal (FED) - es lisa y llanamente privado en un 97% de su estructura accionaria (aún admitiendo que se trata de una estructura accionaria sui generis).  Al lograr la superestructrura bancaria privada controlar el banco central, pueden entonces imponer una aguda infra-monetízación de la economía que hace que nunca haya capital suficiente para satisfacer las necesidades de la economía real.  De esta manera, son los propios bancos privados los que logran transformarse en fuente primaria de crédito para toda la economía, activando así el muy redituable negocio de prestar dinero a interés, a menudo a tasas usurarias.  En lo geoeconómico (2), ello también ha servido para generar las enormes deudas públicas en países como la Argentina que también cayeron en la falacia de no saber utilizar su Moneda Nacional, y de adoptar torpemente todas las recetas neoliberales en materia de banca central, deuda y otros mecanismos monetarios, bancarios y financieros estructurados en forma contraria al interés nacional.
  • Sistema de Reserva Fraccional - Este concepto bancario vigente en casi todo el mundo, permite que los bancos privados en su conjunto generen de la nada dinero "virtual" (o sea, anotaciones escripturales en cuenta corriente, caja de ahorro y líneas de crédito) en una relación de 8, 10, 30 o 50 veces mayor a la cantidad de efectivo que tienen en sus arcas.  Encima, cobran intereses y exigen garantías reales y realizables por ese dinero "inventado".   La relación entre la cantidad de dólares o pesos en sus arcas, y la cantidad de crédito que pueden generar queda determinado por el banco central (recordemos: controlado por los propios bancos), se denomina encaje bancario. y refleja una previsión estadística de la porción de ahorristas que normalmente retiran su dinero en efectivo.  Lo que ocurre es que el concepto "normal" es un factor de psicología colectiva, íntimamente ligado a la percepción que tienen los ahorristas del sistema financiero en general, y de cada banco en particular.  Cuando surgen "tiempos anormales", o sea las consabidas y periódicas crisis que "explotan" repentinamente como ocurrió en la Argentina en 2001, u hoy ocurre en Estados Unidos, entonces TODOS los ahorristas corren a retirar su dinero.  Es entonces cuando descrubren que el mismo apenas alcanza para pagar a unos pocos (y usualmente arbitrariamente beneficiados) ahorristas: para el resto no queda más dinero, con lo que se debe recurrir al seguro sobre los depósitos bancarios (en EEUU, cubre u$s 100.000 por ahorrista, que son asegurados por la estatal Federal Deposit Insurance Corporation - en la Argentina, recurrimos a las cacerolas...).  Todo gracias al fraudulento sistema de reserva fraccional bancaria.
  • Banca de inversiones - En EEUU, los así llamados "bancos comerciales" son aquellos que tienen grandes carteras de cuentas corrientes, cajas de ahorro y plazos fijos de personas y empresas (bancos como el CitiGroup, Bank of America, etc., y en nuestro país el Stardard Bank, BBVA y otros), suelen tener un encaje que les permite general 6, 8, o 10 dólares "virtuales" por cada dólar real que tienen en sus arcas.  Estos bancos quedan fuertemente fiscalizados por las autoridades monetarias del país.  Sin embargo entre los así-llamados "bancos de inversiones" estadounidenses y globales (aquellos que hacen mega-préstamos a corporaciones y Estados y tienen grandes clientes), hay mucho menor fiscalización y los encajes son muy, muy inferiores.  Ello les permite que por cada dólar real en sus arcas, puedan emitir 26 dolares "virtuales" (Goldman Sachs), 30 dólares virtuales (Morgan Stanley), más de 60 dólares "virtuales" (Merrill Lynch antes de su colapso el pasado 15 de septiembre), o más de 100 dólares "virtuales" en los casos de los colapsados bancos Bear Stearns y Lehman Brothers. (3)
  • Sistema de canalización y transferencia - Otro concepto fundamental lo hallamos en la manera en que se canalizan las ganancias y se transfieren las pérdidas a lo largo y a lo ancho de todo el sistema, que hace que en tiempos de bonanza y de gigantescos ingresos (cuando el sistema crece, es estable y permite generar muchísimo dinero de la nada), todas las ganancias son privatizadas en favor de accionistas, especuladores, directivos, gerentes, "inversores, etc., dentro de las propias instituciones financieras.  Pero cuando el sistema se ´contrae, desestabiliza y entra en colapso, como ocurre hoy, entonces todas las pérdidas se socializan, siendo absorbidas por el Estado nacional a través de los más variados mecanismos de transferencia hacia el pueblo (en la forma de inflaciones, hiperinflaciones, colapsos bancarios, bail-outs, aumentos de impuestos, defaults, nacionalizaciones, etc).
  • Los 4 Ejes del Modelo Neoliberal - En síntesis, todo esto conforma cuatro ejes fundamentales que operan de manera coordinada, consistente y complementaria cuyos números sin embargo, en el mediano y largo plazo, nunca "cierran".  Sus periódicas crisis sistémicas son inevitables y absolutamente previsibles, sea en Argentina o en Estados unidos:
    1. Astringencia Monetaria - generada a través de la banca central "independiente" que queda controlada por la superestructura bancaria privada, local e internacional;
    2. Banca privada basada en el sistema de reservas fraccionales - que en su conjunto genera dinero virtual de la nada, cobrando intereses - a menudo usurarios - por el mismo, generando enormes ganancias para "inversores" y acreedores;
    3. Deuda - concepto fundamental que "mueve" las economías privada y pública y que reemplaza el mucho más saludable concento de la reinversión empresarial y el ahorro individual.  Necesita promover entre los pueblos un afán de consumismo desaforado, y una falta de sentido de previsión y ahorro; (4)
    4. Privatización de las ganancias /socialización de las pérdidas - como mecanismo de canalización y transferencia cuando los recurrentes ciclos llegan a su final inexorable y alguien tiene que pagar los platos rotos.

 

Algunos Datos y Conceptos

 

   Resulta muy aleccionador recapitular sobre algunos de los hitos más importantes de los últimos tiempos que condujeron a la actual crisis terminal del sistema financiero global y que reflejan, con nombres concretos, lo que describimos arriba:

  • Marzo 2008: Colapso del banco de inversiones Bear Stearns, adquirido por JPMorgan Chase a través de una linea de credito por u$s 30.000 millones otorgada por el Banco de la Reserva Federal (FED)
  • Abril 2008:    Colapso del Banco IndyMac - Generación de un fondo de rescate de más de u$s 100.000 millones por la FED para estabilizar el sistema;
  • Agosto 2008: Nacionalización de las dos mayores agencias tomadoras de carteras hipotecarias de EEUU - Freddie Mac y Fannie Mae - por la FED a un costo directo de u$s 200.000 millones, haciendo que el Estado asuma una cartera de deuda por u$s 5.400.000 millones;
  • Septiembre 15, 2008 - Colapso del cuarto mayor banco de inversiones de EEUU, Lehman Brothers que sin embargo no fue salvado por la FED por considerar que sus efectos estaban lo suficientemente pautados.  Colapso del banco de inversiones Merrill Lynch que fue rescatado por el Bank of America a un costo de u$s 50.000 millones (extra-oficialmente aportados por la FED ya que el Bank of America no disponía de semejante cantidad para salvar a Merrill)
  • Septiembre 17, 2008: Colapso de la mayor aseguradora estadounidense y mundial, American International Group (AIG), nacionalizada por la FED en un 80% a un costo de u$s 85.000 millones
  • Septiembre 19, 2008: Henry Paulson (secretario del Tesoro y ex-CEO de Goldman Sachs), Bernard Shalom Bernanke (gobernador de la FED) y Christopher Cox (chairman de la Securities & Exchange Commission - la comisión de valores de EEUU) presentan al Congreso un plan de recate al mejor estilo de "blindaje financiero" por u$s 700.000 millones para evitar caídas bancarias adicionales a partir de la semana que viene, las que podrían hacer colapsar a todo el sistema bancario y financiero de EEUU y, por extensión, global.  La urgencia de los funcionarios y congresistas se nota sus rostros y el debate es enorme por cuanto este "blindaje" no es más que un cheque en blanco que se daría a Paulson y Bernanke para que con sus "superpoderes" a-la- Cavallo, hagan un amplio salvataje de los banqueros de Wall Street y los especuladores parasitarios.  El propio presidente George W Bush en su mensaje al mundo de 24 de septiembre, enfatizó de manera dramática la grevedad de la crisis.  Ante una pregunta a Bernanke de un congresista de cómo se arribó a esta gigantesca cifra de u$s 700.000 millones, el gobernador de la FED respondió diciendo que la misma representa el 5% (!!!) de hipotecas que según él son incobrables.  Sin embargo, analistas independientes estiman que esta cifra resultará absolutamente insuficiente, por cuanto la porcion de hipotecas que se prevé son o serán incobrables - y que deben por ende ser pasadas a pérdida por los bancos - es mucho mayor: del orden del 10, 15 o 20 porciento, lo que elevaría el monto del salvataje a cifras inimaginables.   No por nada, en su edición del domino 21 de septiembre pasado, el usualmente conservador diario "The Daily Telegraph" de Londres dijo que existen posibilidades concretas de que el propio Estado norteamericano termine declarándose en default sobre la totalidad de su deuda pública, hoy del órden de los u$s 13.500.000 millones.
  • Los últimos dos bancos de inversiones que se considera siguen siendo "sanos" - los muy respetados Goldman Sachs y Morgan Stanley - acaban de decidir que se transforman en bancos comerciales, aceptando así la mucha mayor fiscalizacion de sus operaciones por las autoridades bancarias.  Eso significa que deberán disminuir rápida y ordenadamente sus carteras de deuda generadas a través del sistema de reserva fraccional descripta arriba.  Como medida transitoria de emergencia, el financista Warren Buffet asumió un participación de u$s 5.000 millones en Goldman Sachs para ayudar a sanearlo, lo que es un indicio de la situación crítica aún de esta entidad bancaria.
  • Notablemente, hay un gran "silencio de radio" respecto de la situación del mayor banco comercial de EEUU, sobre el cuál se vienen rumoreando grandes problemas desde antes de que se desatara la crisis actual: el CitiGroup.   Un notable signo de interrogación...?
  • Los grandes medios de prensa y opinólogos internacionales insisten en que estos salvatajes los pagará el "contribuyente estadounidense" a través de mayores impuestos, hoy y en el futuro.  Esto es apenas una parte de la verdad.  La realidad es que estos salvatajes sólo podrán pagarse con una aún mayor emisión monetaria descontrolada por parte del Banco de la Reserva Federal, lo que acelerará la erosion del valor del dolar.  O sea, el costo de este desastre lo pagará todo el mundo que tenga tenencias en dólares, y no sólo el "contribuyente norteamericano" 

 

Desenlaces Previsibles

 

  • La crisis que estamos viendo del sistema global financiero basado sobre el parasitismo y la usura, es terminal.  No tiene solución a través de mecanismos y medidas estrictamente monetarias y económicas.   Si las autoridades norteamericanas se circunscriben únicamente a este plano, entonces un grave  colapso pareciera ser inminente.
  • Una visión más pragmática de las estructuras de poder globales y estadounidenses, sin embargo, permite aseverar que EEUU no va a permitir así como así que esto le ocurra.  Para ello, creemos entrever la existencia de lo que podríamos llamar tres planes alternativos para hacer frente a la crisis, según escenarios de creciente gravedad e inestabilidad:
    1. Plan A (crisis de relativamente baja intensidad; se opera en el plano financiero) - Se sigue negociando en el Congreso el paquete de u$s 700.000 millones de blindaje financiero, logrando finalmente su aprobación en los próximos días, lo que permitirá que a partir del lunes 29 de septiembre, ese dinero se aplique como líneas de crédito de emergencia para asistir/salvar a aquellas instituciones bancarias que entre en crisis.  Ello incluirá a bancos medianos, a financieras como Washington Savings & Loans, a bancos extranjeros con operaciones en EEUU (HSBC, Barclays, Deutsche Bank y otros), y muy especialmente a los megabancos estadounidenses aún en pie como Goldman Sachs, Morgan Stanley y CitiGroup (que espera muy ansiosamente cuantiosos fondos frescos para no entrar en colapso).  Efecto inmediato: la crisis se podrá administrar en las semanas por venir a través de medidas y mecanismos mayormente financieros, al tiempo que se redefinen las reglas de juego en Wall Street.
    2. Plan B (crisis de mediana intensidad; se opera en los planos monetario y financiero) - El Congreso no aprueba o reduce drásticamente este paquete de blindaje financiero de emergencia y, a partir del lunes 29, se produce una nueva seguidilla de colapsos bancarios y de aseguradoras.  Entonces, EEUU (Tesoro y FED) declara manu militari una emergencia económica nacional e introduce un cambio de moneda - un "New Dollar" - que al revés que actual dólar tendrá respaldo en oro metalico homologado (o sea con la introducción de algún chip u holograma inviolable transformándolo en una suerte de "oro de reserva global" de alto valor).  Se declara un feriado bancario extendido para instrumentar el recambio de moneda, y para su transición se determinarán términos beneficiosos para aquellos bancos, empresas, ciudadanos y aliados preferidos (o sea, se les reconocerá Un "New Dollar" por cada dólar actual).  Luego, con determinados poderosos tenedores de dólares y bonos del tesoro, se negociará según claros intereses geopolíticos y geoeconómicos: por ej., China, Japón, Unión Europea, determinadas instituciones y empresas, podrán transformar sus tenencias en dólares actuales por New Dollars segun otras paridades (por ejemplo, 2, 3 o 4 viejos dólares por cada New Dollar).   Por último, al resto de los tenedores de dólares - ahorristas privados en todas partes del mundo, argentinos con dólares en el colchón, todo tipo de economías en negro, etc. - se les dirá que EEUU no tiene nada que decir oficialmente y se dejará que "el mercado local e internacional determine la paridad entre el New Dollar y el viejo dlolar".  Entonces, veremos a los cambistas locales ofreciendo 8, 10 o 20 viejos dólares por cada New Dollar...(5)   Efecto inmediato: minimizar las pérdidas socializadas propias de EEUU y de sus aliados preferidos, al tiempo que se regionaliza buena parte de las mismas (o sea, se las exporta al resto del mundo).
    3. Plan C (crisis de alta intensidad; se opera también en los planos geopolítico y militar) - Las autoridades norteamericanas no logran superar la crisis con medidas financieras, monetarias y económicas, lo que resulta en creciente violencia social e inseguridad política para Estados unidos y sus aliados.  Ello obligará a plantear el tema en el plano geopolítico, probablemente "pateando el tablero" en los ámbitos politico, diplomático y militar, promoviendo una mayormente generalizada situacion de guerra global que permita derivar recursos, licuar los efectos de la crisis, imponer limitaciones estrictas a las libertades internas en EEUU sopretexto de la "grave crisis nacional", intervenir militarmente en diversas partes del mundo, y movilizar al país (y aliados) en sus recursos materiales y en sus motivaciones psicologicas hacia la "defensa" ante el "enemigo".  Uno de los efectos buscados sería el de volver a equilibrar la economía y las finanzas así motorizadas, a través de una re-intensificada industria de guerra.  Efecto inmediato: el probable disparador consistirá en algún ataque unilateral contra Irán sopretexto de su plan nuclear o, peor aún, algún bien orquestado mega-atentado de "bandera falsa" (auto-atentado de complejo planeamiento) en territorio estadounidense o contra intereses norteamericanos o de sus aliados en otras partes del mundo), que hará empalidecer el del 11 de septiembre 2001.  El mismo será entonces atribuido falsamente en los poderosísimos medios de difusión a Irán en particular, y al mundo musulmán en general lo que justificará una serie de ataques e invasiones.  Otra posibilidad es que este ataque unilateral contra Irán sea llevado a cabo por el Estado de Israel tras recibir la luz verde para iniciarlo, lo que luego arrastrará a EEUU en la consiguiente guerra.  También Rusia seguramente se verá involucrada, lo que tendrá el efecto de dividir y debilitar a la Unión Europea, especialmente en la volatil region centroeuropea.  Semejante incendio bélico iniciado en Medio Oriente será excusa suficiente para liberar totalmente las reservas petrolíferas en Alaska, justificar una invasión de los campos petrolíferos de Venezuela, y militarizar el Atlantico Sur en las zonas de reservas petrolíferas brasileñas y argentinas.  Seguramente, todo esto también involucrará a China y a la India y conformaría una situacion de guerra mundial, hoy de dificil dimensionamiento y previsión.

 

 

   Esta reseña apenas conforma un bosquejo de la situación de inusitada gravedad a la que se enfrenta toda la humanidad.  Su desenlace trastocará profundamente a todo el mundo.   La ofrecemos como una suerte de ejercicio en Risk Management  (administración de riesgos) que pueda servir como punto de partida para un mejor planeamiento estratégico entre organizaciones privadas y públicas

   Por más que la mediocre clase política argentina no lo entienda, sin embargo el pueblo argentino debe comprender que en este terrible Nuevo Orden Mundial, la Argentina se verá profudamente afectada.  No sólo por su amenazante desenlace, sino también porque no podemos dejar pasar importantes oportunidades que se nos presentarán en este peligroso y volatil proceso que implica volver a barajar las cartas del poder global.   Por ej., la Argentina y otros países podrían aprovechar un colapso del dolar y del sistema financiero global para licuar buena parte de sus deudas externas, en lugar de seguir pagándolas con recursos genuinos de la economía del trabajo, según lo vienen haciendo sistemática y subordinadamente los Kirchner.

   Sea como sea, los días y semanas por venir serán los más trascendentes de las últimas décadas para todos los habitantes de la tierra.  Estemos alertas...

 

NOTAS

(1) Hemos descripto con amplios detalles cómo funciona esta estructura de poder privada global, en diversos articulos y libros, particularmente en los libros "El cerebro del mundo: la cara oculta de la globalización " (Ediciones del Copista, Córdoba, 2003, 4ta. edición) y en "Bienvenidos a la jungla: dominio y supervivencia en el Nuevo Orden Mundial" (Editorial Anábasis, Córdoba, 2005).

(2) Concepto introducido por el CFR neoyorquino a través de su cátedra Maurice Greenberg, el mismo banquero que durante décadas condujo a la colapsada aseguradora AIG - American International Group.

(3) Datos extraídos de The New York Times, del 22-Sept-08

(4) Una parte notable de la crisis de Estados Unidos está dada por el enorme endeudamiento de sus ciudadanos con las empresas de tarjetas de crédito, hoy estimado en una deuda total del orden de u$s 1.000.000 millones, por cuyos saldos refinanciados se cobran en EEUU tasas de interés del orden del 20 a 30 porciento anual (informe de FoxNews,25 Sept 08).

(5) Este proceso lo describimos en mayor detalle en un ensayo titulado "Muerte y resurrección del dólar estadounidense", disponible en www.asalbuchi.com.ar o puede solicitarse en forma gratuita a salbuchi@fibertel.com.ar.

RESEÑA DE LA XII UNIVERSIDAD DE VERANO. 2008

RESEÑA DE LA XII UNIVERSIDAD DE VERANO. 2008

J.C.

 

   Se ha celebrado en Madrid los pasados días 20 y 21 de Septiembre, la decimosegunda edición de la Universidad de Verano organizada por la Fundación José Antonio. El programa, bajo el título "Reformas constitucionales en el bicentenario de la Guerra de la Independencia. Lecciones y desafíos", contó con la participación de prestigiosos ponentes y comentaristas que a lo largo de dos días desarrollaron una interesantísima serie de ponencias en torno a la temática anunciada en el título.

   La Universidad de Verano de la Fundación José Antonio consolida su trayectoria tras estos doce años de ininterrumpida convocatoria. A lo largo de estos años por su tribuna han desfilado destacadas figuras del mundo político, cultural y académico, de España y de otros países, que han prestigiado estos encuentros.

   La edición recién celebrada ha sido un éxito en cuanto al nivel de las ponencias y los debates suscitados por las mismas. El numeroso público presente, entre los que se encontraban relevantes figuras de la vida política y cultural española, ha participado, como viene siendo tradicional, con sus aportaciones y comentarios a los debates, con intervenciones de gran nivel, desde diversos puntos de vista y posiciones ideológicas, en un exquisito clima de cordialidad y tolerancia, un verdadero foro de personas con inquietudes por aportar ideas sobre el pasado, el presente y el futuro de España.

   Tras treinta años de promulgación de la vigente Constitución española, se han analizado, a la luz de la actual situación social y política de nuestro país, la vigencia de la misma, su posible reforma y sus recursos para afrontar cuestiones que preocupan a los españoles de hoy, como la educación, la deriva autonómica, la vigencia del sistema monárquico, la necesidad de una reforma electoral y otras cuestiones de interés.

El análisis de la Transición y la Constitución de 1978, ha sido completado con una visión de antecedentes de nuestra Carta Magna, como la Constitución elaborada en 1812 por las Cortes de Cádiz. A la luz de la conmemoración de nuestra Guerra de Independencia, se han tratado cuestiones muy interesantes que enlazan La Ilustración y los acontecimientos históricos del siglo XIX español y europeo con nuestra Historia más reciente. 

TINTÍN, GUERRILLERO

TINTÍN, GUERRILLERO

Juan V. OLTRA

 

   Tintín, a retortero, aparece ora como un Che Guevara de papel, ora como un joven nacionalsocialista. Y ciertamente, esta discusión donde cada uno intenta arrimar el ascua a su sardina de la línea clara, llega a hastiar. A todos aquellos que sentimos que el joven reportero es parte indefectiblemente unida a nuestra vida, el ver cómo gentes que se han acercado como mucho a diez metros en el anaquel de una librería lo afilian como uno de sus acólitos nos duele.

   Obviamente la realidad es la que es, y además, es testaruda. No se puede ocultar que Hergé hace nacer a Tintin en el periódico en el que trabajaba: Le Petit Vingtième,  que era un periódico ultracatólico, lo que leído considerando el contexto de la época, significa que Le Petit Vingtième era un periódico antibolchevique. O, colocándonos un paso más allá, confesemos algo del padre Wallez, el editor del periódico que además mantenía una relación muy cordial con el joven Remí, relación de la que fue fruto su boda al presentarle a su joven secretaria Germaine Kieckens (algunos llegan a decir que fue el propio padre el que se encargó de que esa boda tuviera que celebrarse). El hecho es que el padre Norbert Wallez tenía (gran pecado hoy) en su despacho una fotografía dedicada de Mussolinni.

   Pero no sólo el redactor jefe supuso una influencia para Hergé. Aun haciendo oídos sordos a los que dicen que la inspiración del personaje que le inmortalizaría, Tintín, era Leon Degrelle, el fundador del Rex, un partido que no se podría clasificar precisamente de socialdemócrata, es imposible desligar a Hergé de Degrelle... pues fue él, cuando era corresponsal del Vingtième en México (y es que el periódico del padre Wallez contrataba a muchos rexistas) uno de los pilares en la formación de Hergé en el comic (o tebeo, vamos): no perdamos de vista que fue quien desde México le mandaba viñetas aparecidas en los periódicos americanos, incluidos muchos (hoy) clásicos del tebeo de EE.UU.

 

   La primera aventura de Tintín, Tintín en el país de los soviets, fue un catálogo de las maldades del comunismo; la URSS como infierno visitado, basado en un texto de un diplomático belga, tampoco demasiado proclive al materialismo histórico (Moscou sans voiles, de Joseph Douillet. Un texto publicado en España como ¡...Así es Moscú!: Nueve años en el país de los Soviets, por la editorial Razón y Fe en 1930). Se cuenta por parte de los limpiadores de curricula que Hergé, abominando de ese pasado filofascista, dejó como proscrito ese álbum, olvidándolo. Cabría también pensar que flaco favor le haría volver a publicar un álbum así a alguien que fue mandado al ostracismo por colaboracionista con la acusación en sus espaldas de seguir publicando en Le Soir ocupado por los nazis (¡redactor jefe del suplemento Soir Jeunesse), pero esto quedaría cojo si no advertimos que, en un año no muy lejano a su fallecimiento, la felicitación de Navidad que Hergé y su mujer mandaron a sus amigos fue... sí, una reproducción facsimilar a escala reducida de esa aventura: Tintín en el país de los Soviets. Lo que puede considerarse como todo un propósito de enmienda.

  

   Hergé pagaría caro ese periodo de su vida en los años siguientes. Y es que, cuando llegan los nazis y desaparece el Vingtième, aunque Wallez y otros del periódico son fascistas o profascistas, no perdonan los devaneos paganos de Hitler y deciden no colaborar. Hergé prefirió seguir dibujando. Eso si, unos dibujos donde los entendidos creen ver un ataque a Mussolinni y a Hitler. Ataque que no debieron ver las tropas alemanas en su momento, o Hergé, Tintín, y toda la familia de papel, hubieran acabado en un campo de concentración.

   Lo cierto es que sus aventuras "oficiales", redimidos pequeños pecados de juventud, siguen abiertas a interpretaciones. Como sus siguientes aventuras en el Congo, que aun producen sarpullido a los liberales europeos, tanto así que Tintín en el Congo es considerado hoy por hoy libro racista en algunos países, lo que de verdad muestran como gran pecado es una mentalidad colonialista, paternalista: los africanos son buenos, pero perezosos y algo tontos, y nada podrían hacer sin la ayuda de la metrópoli. Algo que si lo contextualizamos no debería llamarnos la atención, pero que a alguno de sus seguidores le mueve a desear que ese álbum también hubiera desaparecido. Mala suerte. Hergé lo reeditó con mimo, con unos pocos cambios imprescindibles para adaptarlo a los tiempos donde el colonialismo, simplemente, ya no existía. Pero sin variar un ápice la imagen de los misioneros como grandes salvaguardas de la civilización, eso si. Porque los valores cristianos que subyacen en la obra de Hergé, no puede negarlos nadie.

 

   Aun en sus cuartas aventuras, Los cigarros del Faraón y El loto azul, en tierras de faraones y en la China que todavía no había sido liberada por Mao, los "malos" son banqueros, masones y, ¡ah! hace su aparición un griego dispuesto a convertirse en su alter ego, en su villano de guardia que los especialistas no dudan en catalogar como judío. Y eso a mí me recuerda aquella famosa conspiración del innombrable, dejando de lado posibles manías raciales que algunos aducen y yo no sólo no comparto sino que abomino.

   Por cierto, gracias a la aventura china, es oficialmente invitado para ser condecorado por el gobierno de Tchang Kai-chek en 1939. Acudirá en 1973 a la China nacionalista, con un pequeño retraso.

 

   Este tipo de malos se repiten en La estrella misteriosa y en otros álbumes, y también se repiten los clichés propios de la época y el entorno de Hergé; por ejemplo, en Tintín en América, aunque las traducciones piadosas en España no nos obliguen a leer textos como los que se ven, por ejemplo, en la edición inglesa, tales como "Linchemos inmediatamente a  siete negros" (aquí "Linchemos inmediatamente a siete tipos"), las viñetas son bastante obvias.

   Pero no sigamos avanzando por los álbumes. No elucubremos sobre si los espías bordurios son en realidad calcos de la Gestapo o de la KGB (aunque a mi me da que eso de que su símbolo sea un bigote como el de Stalin... puede que oculte una trampa). No pensemos si Alcázar es un remedo de Castro, un profesional de la revolución que en realidad se olvida de su pueblo.

 

   La verdad es que no importa. Nunca me ha importado demasiado de dónde viene alguien, sino a donde va.

   Yo me quedo con el último Hergé, ese artista maduro que, inopinadamente, recibe a un joven periodista, Numa Sadoul, quien le pide una entrevista pensando que le va a dar la misma negativa que a los grandes medios le ha correspondido. Dice Hergé:

   "El mundo se rige por la economía. Los poderes industrial y financiero condicionan nuestro modo de vida. No llevan hábito con capucha cuando se reúnen en la sede de sus respectivos cuarteles generales, pero el resultado es el mismo que si lo llevaran. Su primer objetivo es producir. Producir cada vez más. Producir aunque ello signifique tener que contaminar los ríos, el mar, el cielo; aunque signifique tener que destruir las plantas, los bosques, los animales. Producir y condicionarnos para hacernos "consumir" más y más, más y más coches, desodorantes, gafas, sexo, turismo...". Sadoul, sorprendido, pregunta: "¿Está Tintín en contra de la sociedad de consumo?" La respuesta es contundente: "¡Absolutamente en contra, por supuesto!,  Tintín siempre ha tomado partido por los oprimidos".

 

   Un Hergé con fondo cristiano, que hace luchar a su héroe a favor de los oprimidos y, encima, está contra la sociedad de consumo. Fuere lo que fuere, nazi, comunista o mediopensionista ¡me encanta ese tipo! Yo, de mayor, quiero ser Tintín.

NACIÓN Y PATRIA

NACIÓN Y PATRIA

Luis SUÁREZ FERNÁNDEZ (*)

 

   1. Para comprender estas dos palabras en su verdadero sentido, tenemos que remontarnos a sus orígenes. Nación no significaba, al principio, otra cosa que nacimiento, asociándose pues a un concepto puramente biológico. Se aplicaba en la Edad Media de un modo muy diverso y por eso tanto podía decirse que alguien era madrileño de nación como español o asturiano. Al constituirse las comunidades humanas que se llamaron «universidades de los Estudios generales» y hacerse además suficientemente numerosos sus miembros, se comenzó a distribuir a maestros y escolares de acuerdo con los lugares de origen y a estas agrupaciones se las llamó «naciones».. No había el menor rigor en el examen del origen y así, por ejemplo, los españoles en París se incluían en la «nación picarda». También los mercaderes constituían sus propias universidades y se acostumbraron a denominarlas de acuerdo con el origen entre ellos dominante. La primera vez que encontramos mencionada una «nación española» es en Brujas y se refiere a los navegantes que allí llegaban para comerciar y que eran en su mayoría vizcaínos; por eso empleaba el árbol y los lobos como emblema.

 

   Cuando, a partir de noviembre de 1414 se reúne el Concilio de Constanza, representando a toda la Cristiandad para acabar con el Cisma de Occidente, los padres reunidos, imitando la conducta de las Universidades, decidieron dividirse en naciones. Pero no procedieron de manera arbitraria o caprichosa: descubrieron que Europa, coincidente en este momento con una sola Universidad Cristiana, estaba formada por cinco naciones que se distinguían unas de otras por los rasgos esenciales. Las colocaron por orden, de acuerdo con la relación con Roma. De este modo Italia era la primera, por ser la cuna del Imperio, Alemania la segunda porque albergaba entonces el título imperial, Francia la tercera en memoria de Carlomagno, España la cuarta porque su legitimidad procedía de la propia Roma, a través del pacto del 418, e Inglaterra la quinta. No había identidad entre Nación y Estado, pues cada nación albergaba más de uno; pero los principados con soberanía eran solidarios, en el seno de una misma nación. La unidad se expresaba en tres rasgos esenciales, las formas del Derecho, la familiaridad en el modo de hablar, la trayectoria histórica que significaba a la vez herencia y proyección hacia el futuro.

   Se percibía una fuerte tendencia a la unidad en el seno de cada una de las naciones, visible de manera especial en las grandes Monarquías de Francia, España e Inglaterra. La causa, como explicarían los catalanes en Caspe, estaba simplemente en el hecho de que la unión en esa misma solidaridad, ofrecía ventajas: podía registrarse alguna resistencia antes de que la unión se lograse, pues se buscaba la conservación de fueros, formas de vida y de administración, que se consideraban «libertades», pero una vez conseguida los esfuerzos se orientaban a conservarla por las ventajas que procuraba: reforzaba los vínculos familiares, procuraba ayudas, desplegaba mayor actividad económica. Desde el siglo XV un hecho se ha impuesto sin que sea motivo de disputa. Los seres humanos nacen en el seno de una nación y ella les proporciona su primer patrimonio. La libertad, insita en la naturaleza humana, permite efectuar en ciertos casos minoritarios un cambio de nacionalidad; pero aun en estos casos, el cambio evita que tal patrimonio pueda perderse. Podríamos decir que la nacionalidad, adquirida al margen de la voluntad propia por el hecho mismo del nacimiento, reclama a posteriori una aceptación que no es absolutamente pasiva.

 

   Se establece, de inmediato, una jerarquía de valores que conforman la personalidad humana. Se nace en una determinada localidad, que pertenece a una comarca, ésta a su vez a una región y, finalmente, a una determinada comunidad política. Esa jerarquía va enriqueciendo matices, pero sólo cuando se halla completa encuentra cierto grado de plenitud. Supongamos un caso típico de alguien que haya nacido en una aldea de tierras de Zamora: una serie de círculos concéntricos, la aldea natal, la comarca zamorana, la tierra de Castilla y finalmente España, moldean su patrimonio, su personalidad: si se detuviera a mitad de camino carecería de la necesaria madurez. Una fruta verde, cortada antes de sazón.

   Esto obliga a pensar en un futuro que no está, verdaderamente, lejano. Pues para que Europa pueda unirse formando una gran nación, es necesario que se alcance a través de ella el grado de maduración, ese círculo más amplio al que correspondería llamar «europeidad». Los hombres del siglo XV estuvieron muy cerca de lograrlo ya que entendían que las cinco naciones eran únicamente partes integradas en un gran conjunto armónico y de unidad, que era la Cristiandad. Hoy eso no existe y, por consiguiente, resulta sumamente difícil hallar los vínculos que permitan descubrir la Europeidad. Un Mercado no basta; puede incluso ser contraproducente. Tampoco una moneda que va a expresarse por medio de billetes de banco que cada país emitirá con signos distintivos peculiares. Se trata de una meta a conseguir; de lograrla se habría dado un paso adelante verdaderamente formidable.

 

   2. Cuando intentamos trasladar a nuestros días el término nación, nos encontramos con dificultades. Muchas contiendas han tenido lugar en Europa, sembrando abundante confusión al respecto. No es mucho lo que se ha conservado de los antecedentes primitivos. Por una parte se tiende a exagerar la conciencia nacional como si ésta estuviera ligada a ciertos rasgos físicos indelebles. En el extremo opuesto se admite el cambio de nacionalidad como si ésta fuera tan solo una especie de trámite jurídico para estampar en los documentos del viajero. La Revolución francesa identificó en cierto modo la nación con la soberanía que adjudicaba a la comunidad política y pasó a escribirla con mayúscula. Pero cuando la crisis advino, invitó a los ciudadanos a luchar por la Patria, como si fueran términos intercambiables. La Marsellesa invoca a los «hijos de la Patria» porque lo que se trataba de defender no era otra cosa que el patrimonio común.

   Los historiadores del siglo XIX han debatido ampliamente esta cuestión: ¿qué es lo que define substancialmente a una nación? Las respuestas variaban de acuerdo con el ámbito cultural de donde procedían, pero giraban siempre en torno a tres factores: la etnia, que constituye la base de una comunidad, el pasado histórico, constructor de leyes y costumbres, o la lengua. Naturalmente los franceses insistían con preferencia en el segundo, mientras que los alemanes daban preferencia a los otros dos y en especial a la lengua porque entonces se hallaban ante el caso de una nación que era preciso construir. Los terribles excesos del racismo, empeñado en identificar la etnia -comunidad humana en convivencia cultural- con la pureza de sangre, han despertado clamores de protestas que en cierto modo han afectado a la nación. E1 mito de la superioridad de las razas puras sobre el mestizaje se ha revelado, por otra parte, como un error. Entre raza y suelo no es oportuno establecer confusiones.

   Por ejemplo pocas dudas ofrece el hecho de que Israel ha sido, incluso en el exilio, una nación. Esto impulsa a los judíos -tomamos la expresión de Najum Schutz- a definir la nación como «un grupo de seres humanos que en virtud de un sedimento común de datos objetivos -lengua, tradición, contiguidad geográfica, religión o pertenencia a un marco estatal uniforme- se autoconsideran mutuamente allegados». Pero, en su propio concepto, esta conciencia nacional puede manifestarse de dos maneras distintas que ellos designan con palabras diferentes aunque procedentes de la misma raíz: es «leumaut» la propia afirmación de los valores nacionales estableciendo una relación positiva entre ellos y los de los demás pueblos; es «leumanut» cuando se manifiesta en oposición a los demás. Entre nosotros la definición aparece más clara si recurrimos a vocablos diferentes como patriotismo y nacionalismo.

 

   Desde ambos puntos de vista no cabe duda de que España posee los rasgos nacionales precisos, que fueron objeto de un largo proceso de elaboración. Por su posición histórica incluso muy remota, ha sido una especie de campeona del antirracismo, haciendo del mestizaje el medio de lograr el acercamiento de poblaciones que estaban, en contiguidad geográfica, dentro de un ámbito de autoridad solidaria. Su etnia, hispánica, es por consiguiente resultado de acercamiento y de refundición, a lo que ha contribuido que, durante siglos, se haya conservado una fuerte unidad religiosa. Los otros rasgos se dan en ella todavía con mayor claridad. Posee una lengua rica, que disputa al inglés el número de los que la hablan, que recibe el nombre de «española». El término castellano es, en cierto modo abusivo, ya que el modo de hablar propio de Castilla ha desaparecido al fundirse en la habla común. Esa lengua no es tan solo el medio de expresión para entenderse en el ámbito universal hispano, sino también el soporte de una cultura muy rica a cuya formación han contribuido personas procedentes de todos los rincones del espacio hispano, sin limitación ni preferencia algunas. El español es resultado también de fusión entre lenguas romances que la han enriquecido.

   Junto a ella sobreviven reliquias lingüísticas, que han logrado diferentes grados de expresión cultural, pero que pueden y deben desempeñar el papel de enriquecedoras del acervo común y no, equivocadamente, el del establecimiento de barreras para la comunicación. Finalmente España cuenta con una sólida Historia común, cuyas grandes etapas -reconquista de la Hispania «perdida», proyección exterior culminando un esfuerzo para generar nuevas patrias, y lento desarrollo de la libertad- son quehacer común de todos los españoles.

   La solidaridad entre las naciones es una exigencia del mundo actual. En la doctrina cristiana las naciones vienen a ser como una limitación establecida por Dios, a consecuencia del pecado, frente a la tendencia de los hombres a buscar la unidad por sí mismos al margen de la Voluntad divina. Es la profunda lección que se desprende del episodio bíblico de la torre de Babel. Pero de esta forma no son únicamente los hombres en cuanto individuos los que reciben el mensaje de salvación; también las naciones, que han de comparecer en el Juicio Final, deben convertirse para huir de la idolatría de sí mismas, que constituye una constante amenaza.

   Tenemos pues, en España, los rasgos fundamentales que definen a una nación: comunidad humana conformada en sus rasgos al correr de los siglos y como resultado de una confluencia de varias ramas, lengua común que ha creado una de las más fecundas literaturas del planeta y una historia que, con sus naturales contrastes, ha contribuido poderosamente a construir los derechos humanos. Los propios fueros, leyes y documentos de carácter administrativo se han escrito y comunicado en esa lengua común que permite la afirmación de la persona en un determinado sentido. La palabra Estado, aunque ahora la escribamos con mayúscula, tiene origen y contenido mucho más humilde, pues al principio sólo designaba los dominios privados de un rey, príncipe o noble cuando estaban dotados de jurisdición y proporcionaban las rentas necesarias para el mantenimiento de su rango y funciones.

 

   3. La nación resulta en sí misma un termino insuficiente cuando no se le relaciona con Patria, que se relaciona con paternidad y también con patrimonio. Aunque algunas veces se hayan confundido ambos términos, Patria y Nación, es necesario distinguirlos si queremos pensar y proceder con absoluta precisión. Alude la Patria a una herencia que se recibe, ese conjunto de valores que se transmiten de una generación a otra y que vienen a constituir una especie de capital que se comparte y recibe también en herencia. También aquí entra en juego la libertad inherente a la naturaleza humana. Jacobo Burckhardt, uno de los más importantes historiadores, llamaba a ese patrimonio tradición, según el término latino traditio, esto es, lo que se entrega. Pero cada generación puede adoptar tres actitudes distintas en relación con esa entrega y de ellas derivan consecuencias muy importantes.

   Pues esa generación puede recibir el patrimonio heredado e «idolizarlo» elevando la tradición a términos absolutos: nada debe ser cambiado y basta para que la nación siga adelante, con permanecer abroquelados dentro de la herencia. Pero esta actitud comporta una especie de esclerosis cultural; podemos considerarla como exagerado tradicionalismo. Se puede tomar la actitud contraria: nada debe ser conservado, todo tiene que ser cambiado pues el cambio es en sí mismo progreso. Esta actitud y conducta son revolucionarias. Según Burckhardt también deben considerarse patológicas. Sólo la tercera actitud, aquella que toma la tradición, la recibe y la emplea como quien utiliza un capital para hacerlo fructificar, es la correcta. El progreso no nace de la destrucción ni del cambio sistemático, porque es crecimiento. La Iglesia recuerda a los hombres, a este respecto, la parábola de los cinco talentos.

   A semejanza con lo que sucede en el primitivo concepto de nación, se puede aplicar el de patria en términos muy restrictivos, puramente locales o, para decirlo en términos castizos, de «patria chica». Si no se exagera, este localismo viene a revelarnos una de las virtudes inherentes al patriotismo, susceptible de aunar esfuerzos con otros semejantes para construir algo en común, mientras que el nacionalismo, tan cercano a la raza, alude siempre a lo que distingue y separa. La adhesión a la patria local es preferentemente sentimental. Para la Patria grande es imprescindible un acto de reflexión voluntaria, un compromiso en libertad.

 

   Para descubrir correctamente el contenido del concepto de Patria, tenemos que tomar en cuenta sus dos componentes esenciales: pasado y futuro. Ante todo el resultado de la Historia común, aquel conjunto de valores que determinan la identidad de la comunidad que es, por esencia, nacional, territorial y de convivencia. A esos valores es a los que tenemos derecho a considerar como cultura. Se manifiesta, a simple vista, por medio de algunos rasgos típicos que incluyen, como es natural, virtudes y defectos. El nacionalismo tiende a destacar, en los «otros» tales defectos. Resulta bastante fácil, al bucear en el pasado histórico, descubrir la tarea colectiva realizada que constituye lo que podemos considerar como misión. No hay misión más alta que la que la Biblia asigna a Israel: educar en la relación con Dios a todo el género humano siendo depositario primero de la Revelación. No resulta tan fácil trasladar la misión a un tiempo futuro. Bossuet daba a Francia la de ser realizadora de la plenitud política. En nuestros días Francis Fukuyama asigna a la nación americana la de expansión del sistema democrático y de la libre empresa.

   Cuando una comunidad humana pierde su proyecto de futuro -a veces este fenómeno se produce prematuramente por falta de madurez en la comunidad nacional- el sentimiento de Patria desaparece y sus componentes se disuelven. Esto es lo que provoca los separatismos. Un ejemplo claro lo ofrecen el Imperio austro-húngaro y el otomano, colocados el uno enfrente del otro. La disolución origina entonces la aparición de pequeñas naciones inmaduras que se ven obligadas a recorrer nuevamente el camino desde sus orígenes.

   El gran desafío de Europa, si se decide por emprender el camino de la unidad -las estructuras económicas pueden ser medios prolegómenos pero nunca fines en sí mismas no se encuentra tanto en las diferencias lingüísticas o políticas preexistentes sino en convertir los patriotismos nacionales en una especie de denominador común, reduciendo éstas a un nivel secundario y enriquecedor respecto a lo que podríamos llamar «europeidad». No es fácil, pero tampoco imposible. En torno al año 800 esa conciencia de unidad «europense» ya existía y pudo incluso desembocar en una conciencia de «universitas christiana» que tenía todos los elementos necesarios para la unidad. Nos acechan, ahora, algunos peligros.

   Nietzsche dijo que la Patria existe para los hijos pero no para los padres: preconizaba la ruptura. Charles Maurras, en cambio, llegó a decir que la Patria son «sus muertos»: abogaba por un tradicionalismo radical. Ambas posturas, exageradas, conducían a un mismo extremo de negar la capacidad de crecimiento del hombre en libertad. De ellos han nacido muchos de los vicios y errores que el siglo XX ha tenido que padecer. El futuro reclama aunar, converger, crecer, que todo ello es progreso. Es cierto que el pasado existe como patrimonio y que a los padres acucia el deber respecto a los hijos y no el derecho, pero en todo caso para la construcción de un futuro, en el sentido de la marcha, creciendo.

 

   Se tiende, muchas veces, a identificar la Patria con el suelo, «Bode» en alemán. Es entonces una retórica del paisaje aplicada a la pura materia del espacio. En este caso se corre el peligro de convertir a los seres humanos en una parte de la tierra como los habitantes de una selva. Un daño todavía mayor puede nacer de la fusión de Patria y Nación en una conciencia de linaje, «Blute», la sangre, porque el nacionalismo se exalta, cree descubrir específicos signos biológicos en los individuos y desemboca en el racismo con todas sus consecuencias. Hemos acudido a dos términos alemanes para recordar a los lectores que «Blute und Bode» era una de las consignas inspiradoras del nacional-socialismo.

   En nuestros días se insinúa una nueva postura todavía más radical, de rechazo de la conciencia de Patria, considerándola como algo artificial y atribuyéndola únicamente a los movimientos conservadores. Es el radicalismo revolucionario y desarraigador, contra el que Burkhardt trataba de poner en guardia.

   Mientras que la exaltación de la nación -nacionalismo- conduce a separar a los hombres unos de otros (siendo los «unos» mis connaturales y el «otro» el extranjero o extraño) la exaltación del propio patrimonio ofrece menos peligros, pues el amor a los valores que poseo puede inducirme a comunicarlos a los demás y tampoco me impide apreciar vigorosamente los ajenos. La esperanza de Europa hacia ese futuro que se encuentra, al parecer, próximo, estriba precisamente en que, al confluir para reunirse los patrimonios de las naciones que la componen, se disponga de un capital tan abundante que resulte fácil el crecimiento en especial en el orden de la cultura, la ciencia, el derecho y la libertad. Beethoven es, indudablemente, una parte del patrimonio germánico, pero nada me impide hacer «mía» su música acogiéndola con amor. El hidalgo de la Mancha ha sido siempre vínculo de unidad. Para todo ello es imprescindible, sin embargo, que el patriotismo no se circunscriba al nivel del sentimiento que conduce a la vanagloria.

   Cuando permanece en el ámbito sentimental, el patriotismo, incapaz de remontar el vuelo, se identifica con el paisaje inmediato y el folklore; permanece en un primer escalón cuya importancia no puede ser olvidada. Necesita elevarse al plano de la razón, esto es, convertirse en materia de estudio y análisis para su ulterior comunicación. Esto es precisamente lo que otorga tanta importancia a la Historia, siempre que obedezca las consignas de Ranke, «wie es eigentlich gewesen», y no se tergiverse para servir ideas políticas o máximas y principios previamente construidos. La Historia, que es siempre una explicación del presente, recurriendo a sus raíces en tiempo pasado, tiene que ser neutra, exquisitamente neutra. Su misión es dar razón de los hechos que han sucedido y no dar la razón a determinadas preferencias. Presente no es otra cosa que la línea tenue que engarza el pasado con el futuro: en medio se encuentra la generación del historiador, que toma conciencia y la transmite. Al término del trabajo ese historiador comprende y abraza el pasado como una consecuencia. Se vive en un espacio cultural, conjunto de valores y de formas de vida que las generaciones anteriores construyeron; hay virtudes y defectos, aciertos y errores y unos y otros son igualmente importantes.

 

   4. Importa mucho precisar, en cada caso, dónde están las raíces y contenido del patrimonio que a la nación corresponde. Griegos y romanos, que fueron los primeros en preocuparse científicamente de estos asuntos que ellos inventan hasta el nombre de Historia lo atribuían únicamente a una comunidad humana, con independencia del espacio que habitase y haciendo abstracción de la misión hacia el futuro. La misión que, según Virgilio, incumbía a Roma no era otra que de «regir a los pueblos con imperio» . No sólo se reducía todo a un presente sino que se desvinculaba dicho presente de la libertad. Roma no era sino la obra más perfecta del Destino. El Cristianismo, que conforma a Europa, recibió esta herencia pero además otra mucho más importante, la de Israel. Dios mismo escoge un pueblo, no por sus méritos, sino desde la libre Voluntad, y le da una tierra (Eretz) para que desde ella cumpla una misión muy comprometida de servicio a sí mismo y a los demás.

   En consecuencia el Cristianismo admite, como un hecho, que cada pueblo, por voluntad de Dios y no tanto por la suya propia, se encuentra instalado en una tierra a la que se vincula especialmente y desde la cual debe realizar la misión histórica que tiene encomendada. Esa nación es susceptible también de recibir el bautismo, pues la condición de cristiano no se reduce al ámbito de lo individual concreto sino que se hace extensivo a las sociedades humanas. De ambas cosas, misión creadora y espacio vital, se compone en principio el patrimonio. Israel, privado de su tierra durante diecinueve siglos, aunque conservando su misión de pueblo elegido, constituye verdaderamente una anomalía. La creación del Estado de Israel, a partir de 1947, constituye en consecuencia un término de llegada y no punto de arranque: los elementos han vuelto a unirse, como estaban al principio. Un hecho que se hace difícil de entender desde otras coordenadas.

   En Europa la tarea práctica de creación de patrias, sumamente lenta, tiene mucho de integración, desarrollo cultural y progreso en libertad. Deben su origen a pequeños horizontes territoriales y humanos que se empeñaron, en plena edad feudal, en la defensa de lo para ellos más preciado, la libertad frente a enemigos de dentro y de fuera. Es hora de que tengamos el valor de rechazar la falsificación que el esquema marxista ha cometido al identificar servidumbre y feudalismo. La servidumbre era una reliquia del tiempo pasado, forma degenerada de la esclavitud romana, que sobrevivía pero en trance de desaparecer. La Carta Magna, que ahora rectamente se invoca como punto de partida para las libertades políticas no es otra cosa que un documento feudal. Pues el feudalismo, partiendo de un núcleo restringido de guerreros, fue el más formidable creador de libertad que puede imaginarse. El contrato feudal, y cuanto de él dependía, reclamaba la previa condición de libertad entre sus partes. Y hacía extensiva la conciencia del pacto a las relaciones entre monarca y súbditos.

   La libertad, en el pensamiento cristiano europeo, no es una cantidad que se añade, sino una condición que se encuentra insita en la naturaleza humana porque en ella la ha colocado Dios. Un gran misterio y al mismo tiempo una gran virtud que necesita de ejercicio para crecer y consolidarse. Las pequeñas patrias, al tiempo que las incipientes formas de libertad, fueron creciendo, sin desaparecer nunca del todo, al modo como los fuertes sillares se convierten en apoyatura para que sobre ellos crezca la estructura de los grandes monumentos. Y surgieron las naciones grandes, aquellas cinco que el Concilio de Constanza reconociera como integradoras de la unidad de Europa.

   La pregunta que ahora nos hacemos es la de si el proceso de crecimiento puede continuar, hasta crear una nueva forma de nación, dotada de su correspondiente patrimonio, que vendría a ser la «europeidad». Del Noce contesta afirmativamente, y, en realidad, no tenemos motivos para dejar de creer que las cosas pueden ser así. Una Patria común europea no alteraría los supuestos que aquí hemos contemplado; tal vez vendría a reforzarlos convirtiendose en meta para el tramo de Historia que corresponde vivir. En el fondo las guerras europeas, desde Napoleón hasta nosotros, han sido verdaderas contiendas civiles en que los campos se hallaban mal delimitados, porque se estaba debatiendo algo común y de interés de todos. Lo que, indudablemente, abocaría al desastre, sería un rechazo del patrimonio plural heredado, en todas y cada una de sus partes: los europeos somos los que somos y podemos construir un futuro porque sobre nuestros hombros descansa una herencia de siglos que, si se perdiera, así lo recordaba Menéndez y Pelayo en el caso de España, volveríamos seguramente a la época de las tormentas tribales antes de que romanidad y cristiandad fundieran Europa.

 

   5. El caso de España, no distinto del de otros países de Europa, ofrece, sin embargo, algunas características singulares, que pueden explicarnos la aparición de comunidades autónomas, aunque no justifican los muchos errores que al ordenarlas se han cometido. Pues la unidad en la pluralidad, que es fórmula política superior, no admite que sufra la primera en detrimento de la segunda ni que se ignoren en absoluto precedentes históricos tergiversándolos. Hispania, que nunca tuvo el nombre de Gotia, es anterior a las regiones que en ella se establecieron: era una fuerte comunidad, nacida dentro del Imperio romano, que conservaba la doble legitimidad, política y cultural, como una verdadera herencia legítima. La comunidad que en ella vivía, producto de una síntesis entre elementos ibéricos, celtas y romanos -los wascones eran advenedizos que habían aprovechado la desintegración del Imperio para moverse hacia el sur cruzando el Pirineo- se había conformado espiritualmente en otra síntesis de helenismo, romanidad y cristianismo que es la que llamamos «cultura isidoriana» y la que explica la exaltación del santo sevillano cuando compone su «laudes Hispaniae» y trata de justificar, en su Crónica, la misión que Dios le ha encomendado.

   Esa España preexistente, fue conquistada por los musulmanes, una mezcla de árabes y berberiscos, en la primera mitad del siglo VIII. Un anónimo cronista mozárabe, que por primera vez se exalta con la hazaña de los «europenses» de Carlos Martel cuando detuvieron al Islam y le obligaron a retroceder, definió ese episodio como la «pérdida de España». Dicha conciencia no se refería a la estructura política del reino wisigodo -los cronistas insistirán en el mal comportamiento de aquellos monarcas para explicar lo que era un verdadero castigo de Dios- sino a algo más profundo: a la síntesis espiritual isidoriana. Por eso la memoria de San Isidoro se invoca continuamente y los cronistas medievales, incluyendo al mencionado monje mozárabe, utilizaron su Crónica continuandola para relatar lo que venía detrás, pero sin modificar ni un ápice su conciencia. Cuando sea posible, un monarca leones, Fernando I, solicitará el traslado a León de los restos de Isidoro para unir de este modo con fuertes eslabones la cadena.

   Eso es «reconquista», nombre nada superfluo, aunque se hayan producido errores al fijar su cronología. Había que recobrar el patrimonio de romanidad y cristianismo, junto con la conciencia de una dignidad humana que es acorde con la herencia helénica. Muy pronto, desde el siglo IX, el hallazgo de la tumba de Jacobo, devolvería a esa Hispania en trance de restitución, la conciencia de una misión muy especial. Pues no hay más que dos tumbas de apóstol exactamente localizadas, la de Roma y la de Compostela. Un Jacobo transformado además en campeón guerrero, alimentando el valor de los cristianos. Y vivieron los españoles, durante siglos, apegados a la tierra, queriéndola como saben quererla los hombres de armas. La épica española y su derivación historiográfica, moldearon así una conciencia nacional que está fuertemente penetrada de realismo y de esos sentimientos. Para el autor del Poema de Fernán González «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que en la Crónica del Ceremonioso Pedro IV, «Catalunya es la millor terra d’Espanya».

 

   Crecimiento, pues, de una conciencia de libertad que es resultado de esa defensa y de esa restauración. Hay, en el Poema del Cid, un matiz importante: se da por sentado que el caballero de Vivar es buen vasallo «si oviera buen senor». En las leyendas épicas de Castilla los traidores vienen de fuera, como Bellido Dolfos, porque lo que caracteriza a la gente de la tierra es la lealtad. A finales del siglo XIV las Cortes se encargaron de explicar con precisión la diferencia que existe entre fidelidad y lealtad. Es fiel quien sigue al señor sin preguntarse por la justicia de su causa; es leal aquel que impide que el señor caiga en injusticia. Así fue Rodrigo, siempre dentro de la obediencia debida, víctima de los «mestureros» desleales. De las dos virtudes, la segunda es precisamente la que importa, pues en ella alcanzan cabal cumplimiento la libertad y la dignidad de la persona humana, que nunca es completa si se aparta de la ley de Dios. Una de las formas políticas más arraigadas entre los españoles es el «pactismo», como gustaba definirlo a Jaime Vicens Vives: entre Rey y Reino existe una especie de relación contractual que les obliga recíprocamente; pues ambos están igualmente obligados a respetar y cumplir las leyes y los fueros, cartas y privilegios, buenos usos y buenas costumbres pues en todo ello residen las «libertades» de la comunidad humana. El incumplimiento de la ley es el primero y principal atentado a la libertad.

   Por razones militares, la Reconquista, que comenzó siendo defensa frente a un poder más fuerte, impuso una diversificación de potestades -era imposible al Islam quebrantar la resistencia de varios núcleos asestando un golpe decisivo como sucedería al final en la batalla resolutoria que llamamos de las Navas- que desembocaron en estructuras políticas con algunas peculiaridades sociales y jurídicas, sin que en ningún momento se perdiera de vista la pertenencia a un conjunto unitario. El retorno a la unidad política era contemplado, a veces, como algo deseable, superior. A finales del siglo XIV toda esa pluralidad variada se había agrupado para formar cuatro Monarquías. Fue entonces cuando el Rey Pedro IV, que había llegado a reunir seis reinos, no todos españoles, concibió la que llegaría a ser gran fórmula política. Reconoció la existencia de dos planos: el superior donde se encuentran las funciones de la soberanía -justicia suprema, defensa del territorio en el interior y exterior, política general, norma de gobierno, desarrollo económico, etc.- y la identificó con la Corona; en el inferior estaban todas las tareas administrativas, directamente relacionadas con el bienestar y las libertades de los súbditos, esto es, los Reinos. Surgió entonces la «Corona del Casal d’Aragó» que, simplificando, muchas veces llamamos Corona de Aragón con notorio error pues no se asignaba a este Reino un papel distinto del de los demás.

 

   Cada Monarquía era susceptible de un desdoblamiento semejante. Por otra parte los cuatro Reyes, que retuvieron en exclusiva este título y el de Príncipes para sus primogénitos herederos, consideraban su soberanía como algo que compartían al estar dotada de un origen común: la vieja Hispania latino-goda. De modo que entendían como un derecho y casi como una obligación, intervenir en los asuntos de sus vecinos, ya que se trataba de algo que compartían. De ahí la falta de compartimentación. No parecía extraño que nobles tuvieran señoríos en más de un reino simultáneamente o que un Rey de Navarra pudiera ser duque de Peñafiel. Juan I de Castilla pediría a su suegro Pedro IV un ejemplar de sus importantes Leyes Palatinas para poder adaptarlas en sus dominios, y Las Partidas fueron usadas como doctrina jurídica en todas partes. El arzobispo de Braga se titulada como el de Toledo, primado de España. En resumen la españolidad formaba una naturaleza compartida y esto es lo que, en 1414, reconoce el Concilio de Constanza; en él, todos los españoles formulaban, tras los oportunos debates internos, un sólo voto. A principios del siglo XVI, Navarra, obligada a elegir entre Francia y España, optó por la segunda, a pesar de que entonces ceñían la corona los miembros de una dinastía francesa. Conservó con ello su calidad de reino.

 

   6. España aparece conformada como nación en el siglo XV. Contaba ya entonces con todos los elementos que la definen, en especial esa lengua que, despegándose definitivamente del «castellano recto» de Toledo, va a convertirse en española, patrimonio común de varios centenares de millones de seres humanos. La aparición de la Gramática de Nebrija -«es la lengua compañera de imperio»- da al año 1492 una significación casi tan importante como el descubrimiento de América. Un año para el cambio de la coyuntura: España cerraba un ciclo histórico, el de la «recuperación» de la Hispania perdida y abría simultáneamente otro que la llevaría a desvivirse para dar origen a las nuevas naciones hispano-americanas. Los Reyes Católicos fueron considerados por los escritores coetáneos no como fundadores o creadores, sino como «restauradores» de la unidad. Y aplicaron a esta empresa la misma estructura que heredaran en la Corona de Aragón porque en ella contemplaban un modelo superior y más fiable. Reinos y principados siguieron disponiendo de cierta capacidad legislativa, no absoluta, ni en contradicción con la soberanía que ahora era un bien común

   Siguiendo la doctrina que los Papas ya establecieran en la centuria anterior, España fue la primera nación entre las de Europa, que afirmó con énfasis la condición libre de todos aquellos que formaban la comunidad nacional, resolviendo el añejo problema de los remensas. Una pragmática de estos monarcas determinó la nulidad de cualquier reliquia de servidumbre que aun yaciera olvidada en cualquier rincón de sus reinos. También había sido la primera que convocara procuradores de las ciudades y villas a la Corte a fin de establecer los impuestos nuevos, fijar el orden de sucesión y compartir las tareas legislativas que correspondían al Rey. Además se establecieron por vez primera, en un proceso bastante largo, los tres poderes independientes entre sí aunque no de la Corona: el legislativo de las Cortes, el judicial de la Audiencia y el ejecutivo de los Consejos de la Corona. Todo para conseguir que las decisiones emanadas de la soberanía, estuviesen conformes y sujetas a Derecho.

   Todo ello respondiendo a una concepción de la persona humana que se encuentra en el fondo de la cultura que llamamos «hispanidad», la cual se diferenciaba mucho de los voluntarismos nominalitas que iban a dominar ampliamente en Europa, gracias al protestantismo. Los pensadores españoles, fieles al racionalismo tomista, defendieron que el hombre es una criatura capacitada para el conocimiento racional especulativo, y dotada de una voluntad libre (libero arbitrio, como ya defendía Erasmo) que permite elegir, responsablemente, entre bien y mal. De aquí los maestros de Salamanca extraían la conclusión de que todo hombre nace provisto de un orden de valores éticos «naturales», que le acompañan y ni siquiera tiene que adquirir pues se hallan insitos en su naturaleza, los cuales le guían en su camino hacia la plena dignidad de su ser. De ahí nació el gran principio, desarrollado con posterioridad y aplicado en América, acerca de la existencia de unos derechos «naturales» humanos, entre los que la vida, la libertad personal y la propiedad privada son los primeros y, de suyo, inalienables.

 

   Todo esto pasó a formar parte de nuestro patrimonio nacional: la variedad polifacética de los antiguos reinos, que puede constituir vehículo de riqueza si confluyen todos en un quehacer común, y la profundidad de una conciencia acerca de la dignidad de la naturaleza humana que se transmitió al mundo. No sólo a América, aunque sí principalmente a América. En ese patrimonio tenemos que incluir las Leyes de Indias, el Derecho de gentes de Francisco de Vitoria, las Prelecciones del P. Suárez, la razón de la razón -en lugar de esa «razón de la sinrazón» que vuelve loco a don Quijote de la Mancha- el sentido profundo de la vida de Calderón, el desgarramiento de Lope, la política de Dios de Quevedo y hasta el gesto dulce y amable hacia el enemigo vencido que Velázquez quiso retener en el cuadro de las Lanzas. Todo eso y mucho más lo constituyen. No tenemos otro. Renunciar a él sería abrazar la preferencia por un alma miserables y primitiva, volver a las tribus de donde salimos.

 

   7. Nación y patria tienen la misión de proporcionar al hombre un ámbito desde el que actúa sobre el mundo. Plataformas sobre las que se apoya para trascenderse. Le proporcionan aquellos sentimientos, creencias, valores y pensamientos sin los que le sería imposible desenvolverse. Pero éstos, aunque le vinculan a una determinada forma de comunidad, no le maniatan: entra en las competencias de su libertad actuar sobre ellos. Sólo los insensatos pueden permitirse el lujo de destruir su modo de ser tratando de anularlas, desprendiéndose de su patrimonio, fuente de riqueza. El Papa nos recuerda cómo la gran operación del Cristianismo en la primera etapa de la Historia fue precisamente el «bautismo de las naciones» y no su destrucción.

   La relación del hombre con su patria o, si se me permite la expresión, con el horizonte de las patrias que sucesivamente se le ofrecen, está guiada por el amor que no es, en este caso, sentimiento afectivo o concupiscente, por el placer que proporciona el paisaje, por las ventajas que del mismo se esperan o por el placer que se anhela obtener -«no saltres sols»- al encerrarse en un soliloquio inanimado, sino que es «dilectivo»: se quiere mejorar aquello que se ama, rectificar los errores cometidos, corregir defectos, alcanzar en definitiva el bien. En esa clase de amor hay siempre una porción de entrega. Quien ama a su Patria debe mostrarse dispuesto a sacrificarse por ella.

   Debe aplicarse aquí lo que en párrafos anteriores decíamos al establecer la jerarquía en la conciencia de las sucesivas patrias. No existe, en verdad, incompatibilidad alguna entre el amor a la pequeña patria local y las sucesivas de la región, del reino, y de la comunidad cultural superior de la que forman parte. Todo lo contrario: el ascenso en la escala debe permitir la profundización en los afectos. En la medida en que nos vamos integrando en una conciencia más universal -la Iglesia tiene una larga experiencia al respecto, también con amargo sufrimiento por los nacionalismos desatados- los valores ajenos, específicamente franceses o alemanes, por ejemplo, se harán más entrañables porque pasaban a formar parte del propio patrimonio. Es algo que se comprende bien en los grandes horizontes del espacio americano: cualesquiera que sean los roces entre las naciones que allí se han formado, existe una conciencia de americaneidad que está por encima de idiomas y de colores aunque se nutre de todo ello.

   La seguridad de que cada nación permite el acceso a una Patria es precisamente la que transmite y conserva el sentido de la solidaridad entre los seres humanos, produciendo afectos. Es una frase comúnmente admitida que la variedad enriquece el conjunto. Y es cierto siempre que sea capaz de crear una conciencia de recíprocos afectos. La unión en la pluralidad es precisamente la que constituye forma de vida superior. Pasando a una reducción al absurdo lo entenderemos mejor: si fuésemos despojados de esa herencia que constituye la Patria, un orden de valores, un patrimonio espiritual, sólo nos quedaría para construir la existencia en comunidad un Estado esterilizante.

   En una obra de gran importancia, Das Reich der Damonen, Frank Thiess afirmó que la plenitud de existencia en el hombre se apoya en tres ejes: la definición de belleza, acorde con la realidad, como fuera establecida por la civilización helénica, el orden jurídico («ius») que fue el gran descubrimiento de Roma, y el sentido de la trascendencia ejercido como una forma de amor («jaristós») que es la aportación decisiva que realiza el cristianismo. Ahora bien, esos son los tres contenidos del «ser nacional» cuando se realiza correctamente desde la Patria. A causa de tales orígenes, la noción de Patria es una dimensión muy específicamente europea y nada tiene que ver con la adhesión religiosa a ningún emperador. De Europa ha pasado a América, donde ha cobrado nuevas fuerzas, pero no ha conseguido penetrar todavía en otras culturas.

   Imaginemos ahora una comunidad humana que se viese despojada de estos valores «propios», bien por renuncia voluntaria o por disposiciones ajenas. Automáticamente se vería llamada a llenar el vacío con simples imitaciones de valores ajenos, que ella no ha construido. Estaríamos ante un caso de alienación, capaz de crear una especie de máscara sin personalidad. Todos los pueblos con vocación imperial, que tratan de dominar a otros, empiezan por destruir en ellos la conciencia de Patria. Sin raíces profundas, el árbol se seca y puede ser con facilidad desarraigado. Quienes se encaraman a la cúspide de la dirección política de un país, tampoco suelen tener en cuenta los valores patrimoniales que la nación posee y que debieran ser una fuerte limitación para sus proyectos. Recurren para justificar la destrucción del patrimonio y justificar las acciones, al bien común. No nos engañemos: eso que llaman bien común coincide las más de las veces con los objetivos particulares de la facción dominante.

   Se trata de una situación que se da frecuentemente entre nosotros. Es la misma que ha dado a las luchas políticas en el siglo XX un tinte tan dramático. No en vano estamos viviendo como en la espuma de un proceso revolucionario. Son muchos los que se resisten a reconocer esta especie de ley inexorable que condena a las revoluciones a fracasar, precisamente por ser fenómenos de ruptura. Al llegar al vacío se pretende construir el futuro como si la generación presente, que no quiere tener deudas con el pasado, fuera dueña absoluta del tiempo e infalible programadora de un futuro que impone a las que vienen detrás. Como una consecuencia indirecta de este fenómeno se está dando en España y en otros países, otro que propugna la marcha hacia atrás, haciendo de las patrias menores, en lugar de vehículo para el crecimiento, meros instrumentos de disgregación.

 

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  (*) Catedrático de Historia. Miembro de la Real Academia de la Historia.

LA LEY DEL SILENCIO

LA LEY DEL SILENCIO

Alfredo AMESTOY

 

   Antes de la promulgar la Ley de la Memoria Histórica, quizás convenga derogar la «Ley del Silencio» que, en perjuicio de todos, vencedores y vencidos, ha regido en torno a lo que ocurría en el Valle de los Caídos. Así se explica que, como nunca se dieron a conocer datos sobre la construcción de la obra, el informe elaborado en 2006 por el socialista maltés Leo Brincat para el Consejo de la Unión Europea «con objeto de que se condene internacionalmente a la dictadura franquista», insista en cifras que, después de muchas investigaciones, han sido rectificadas.
 
  

   Por ejemplo, el número de presos políticos que trabajaron en las obras. Según la prensa de la época, a finales de 1943, trabajaban en el valle seiscientos obreros. Y, en el libro que escribió el arquitecto director, don Diego Méndez, se señala que «durante los quince años que duraron los trabajos intervinieron dos mil hombres (y ni todos a la vez, ni todos penados)».
 
   O sea que es un error de bulto la cifra dada por TVE hace poco, en «Memoria de España», al decir que en las obras intervinieron veinte mil presos políticos.
 
   Los documentos rectifican estos datos del director y elevan la cifra de obreros a 2.643, de los cuales el número de penados no eran ni un diez por ciento, 243. De estos 243 presos políticos que se habían acogido libremente a la «redención de penas por el trabajo» -«seis días de redención por cada uno trabajado»; más de lo que, luego, estableció el Código Penal que fue de «tres días por cada dos trabajados»- y gracias a los indultos y concesiones de «libertad provisional», en 1950, nueve años antes de que terminaran las obras, asegura la Fundación Francisco Franco que ya no quedaba en el Valle ni un solo preso político; y, curiosamente, sí presos comunes que quisieron beneficiarse de condiciones tan favorables para poder redimir penas por trabajo.
 
   Estas informaciones sobre el Valle no se hacían públicas y, en cuarenta años de periodista, yo Alfredo Amestoy, periodista y escritor sólo recuerdo una ocasión en la se habló de este tema en Televisión Española.
 
   Por supuesto, con Franco desaparecido, en 1979, Francisco Rabal me comentó en pantalla que, en los años cuarenta, el único trabajo que encontró su padre, que era tunelero, fue el de horadar el Risco de la Nava, en cuyo interior se construiría la Basílica. Los Rabal, de ideas comunistas, estaban contratados y ocupaban viviendas que se habían construido para los trabajadores. El actor reveló también en televisión que «en la obra reinaba una gran solidaridad y los familiares de muchos de los presos que allí trabajaban dormían en nuestra casa y les dejábamos nuestras camas». ¿Cuántos muertos? ¿cuántos millones?
 
   Con su padre también, a quien condenado a muerte se le conmutó la pena y luego se acogió a la redención de pena por trabajo, estuvo en el Valle, Gregorio Peces Barba. A los cuatro meses de permanecer allí toda la familia, el padre del político recibió la libertad condicional y explicó que «no puedo decir que he estado arrancando piedras en el Valle, sería estúpido decir eso; no hubiera sido demasiado útil arrancando piedras... yo estaba trabajando en las oficinas».
 
    No en las oficinas sino en el dispensario estuvo otro preso que llegó de los primeros al Valle, en 1940, para redimir pena por trabajo, el doctor Ángel Lausín. Redimida la pena, ya libre, decidió quedarse en el Valle hasta el final de las obras. Su testimonio como médico titular es que «en dieciocho años de obra faraónica hubo sólo catorce muertos». Menos de los que hoy se registran en nuestras carreteras durante un fin de semana.
 

   Se puede hablar de «obra faraónica» puesto que se trata de una de las obras más colosales no sólo del siglo sino de la historia. La Basílica es el mayor templo del mundo con una capacidad de más de veinticuatro mil personas en su nave de trescientos metros de longitud. Fuera, en la plaza, caben otras doscientas mil almas. La cruz no tiene parangón, si a sus ciento cincuenta metros, altura superior a la Torre de Madrid, añadimos su «base» que es el Risco de la Nava, de mil cuatrocientos metros de altitud. Pero el dato más increíble es que por el interior de los brazos de la cruz, un crucero de 46 metros, pueden circular simultáneamente dos automóviles.
 

   En cuanto al costo de una obra de tales proporciones se han barajado cantidades astronómicas, reprochando al régimen de Franco un gasto impropio de un país empobrecido. Las últimas cifras conocidas hablan de que, al cerrarse las cuentas, se habían invertido 1.033 millones de pesetas; al parecer hace tiempo amortizadas con los cuatrocientos mil visitantes anuales que contabiliza el Patrimonio Nacional en éste que es su tercer monumento más visitado, tras el Palacio Real y El Escorial.
 
   Por otra parte, los mil millones de pesetas, que si bien entonces hubieran permitido construir tres estadios como el Santiago Bernabeu, hoy son «sólo» seis millones de euros, que es el precio que puede pagar por un jugador cualquier equipo de fútbol español de primera división.
 

   El «salario del miedo» en los trabajos forzados frente a las acusaciones de represión y «esclavitud», que adjudican al franquismo en la obras del Valle los grupos de izquierda y que reclaman recuperar la Memoria Histórica, la derecha presenta documentos con el objeto de demostrar que los presos, además de descontar tiempo de pena por trabajo, percibieron, al principio, un jornal mínimo de siete pesetas más la comida, que pronto se elevó a diez pesetas diarias, más pluses por trabajo a destajo o por peligrosidad, lo que unido a vivienda y escuela gratuitas les permitió llevar a sus familias a residir en el Valle.
 
   Nos recuerdan que un sueldo de trescientas a cuatrocientas pesetas mensuales, en los años cuarenta, y primeros «cincuenta», era lo que cobraba un profesor adjunto en la Universidad. Y el médico del Valle, el ya mencionado Dr. Lausín, superaba las mil pesetas mensuales, como el maestro, don Gonzalo -ex condenado a muerte- mil también; o el practicante, el señor Orejas, que cobraba más de quinientas... Nos recuerdan que ya en 1950 no había penados.
 
   Y que la España de finales de la obra no tenía nada que ver con la de los años cuarenta. Lógico; en 1959, cuando se inaugura el Valle de los Caídos, ya lleva tres años funcionando en España la televisión y hay casi un millón de receptores; visita nuestro país y abraza a Franco el vencedor de Hitler, Dwight D. Eisenhower, presidente de los Estados Unidos; y, en el mes de diciembre, un tren de alta velocidad entonces, el TALGO, une Madrid y Barcelona. Se considera pues un despropósito la cifra de cincuenta céntimos que se ha llegado a publicar como salario que recibían los penados. Cabe pensar que tal insultante cantidad no hubiera sido consentida por los falangistas, como José Antonio Girón, ministro de Trabajo a la edad de veintinueve años, y que emprendió una política social que asustó a la derecha conservadora; ni tampoco por los arquitectos Muguruza o Méndez, autor y director del proyecto, ni por el progresista Juan de Ávalos, el artífice del conjunto escultórico del Valle de los Caídos.
 

   Juan de Ávalos, gran amigo mío hasta el punto de que una semana antes de fallecer el pasado mes de julio, a la edad de 94 años, me llamó para que juntos visitáramos a monseñor Astilleros y le convenciéramos para colocar en la Catedral de Madrid una figura en suspensión de Cristo Resucitado, era un republicano de izquierdas, carnet número 5 ó 7 del PSOE de Mérida. Este dato no impidió que Franco le encargara la realización de su empresa predilecta. Ávalos explicaba que él ganó «un concurso para hacer unas estatuas con un equipo donde no había "esclavos" y que fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos». El famoso escultor nunca me quiso decir la cantidad que cobró por las gigantescas cabezas de los evangelistas que figuran al pie de la Cruz, por las virtudes y por la piedad, pero hay que pensar que fue bien retribuido.
 

   Tampoco estuvo mal pagado otro escultor, autor del auténtico protagonista del Valle, el Cristo «vasco» que preside el altar mayor de la Basílica. Nos referimos al artista guipuzcoano Julio Beobide. Porque en el Valle, como en «el monte del olvido» de la canción, están clavadas no una sino dos cruces. El generalisimo «pasó» de política en el valle En realidad las dos cruces del Valle son «vascas». Pedro Muguruza es el «padre» de la del exterior, la de 150 metros, y Beobide de la del interior, la del altar.
 
   En 1940, Franco, siempre previsor -recuerden lo de «atado y bien atado»-, respecto al Valle, lo tenía todo «cortado y bien cortado». Hasta la madera para hacer su pieza favorita: un gran crucifijo que en el altar mayor de la Basílica es lo único que permanece iluminado durante la Consagración, cuando se apagan todas las luces del templo. La madera para hacer la cruz de este Cristo la había elegido el propio Franco en la Sierra al ver la forma de una rama de una sabina. La sabina es apreciada por su madera hermosa, fuerte y olorosa, ideal para fabricar violines y castañuelas. Pero ahora venía lo más difícil: tenía que buscar alguien capaz de tallar «el Cristo más importante del siglo XX».
 
   Y el Caudillo volvió a tener lo que le atribuían los moros: «baraka», suerte. Ese mismo verano, al ser invitado a una fiesta que daba el pintor Zuloaga en su casa de Zumaya, descubre en su capilla una figura que le deja deslumbrado. Es, precisamente, el Cristo que siempre había soñado para el altar mayor del Valle. Le pregunta quién es el autor de esta talla que el propio Zuloaga había policromado. Don Ignacio duda si ocultárselo, pero le acaba confesando que es de Beobide, un escultor nacionalista vasco. Zuloaga también engaña, al principio, al escultor diciéndole que un americano se ha interesado por una copia del cristo que había hecho para su capilla. Franco sorprende a Zuloaga cuando le contesta que no le importa cómo piense políticamente el escultor. Además, lo que él quiere es que ese Cristo, en el altar del Valle de los Caídos, sea el símbolo de la conciliación. En ese momento el Cristo de Beobide empezó a entrar en la leyenda, y a circular en torno a él una curiosa historia. Para salvar la cara al pobre Beobide se contó que Zuloaga, cuando encarga al escultor otro Cristo para un americano, le oculta quién es el cliente, «porque de saber su destino jamás hubiera realizado el trabajo». Una falacia porque Beobide supo pronto para quién y para dónde era el Cristo que le pedía Ignacio Zuloaga. Y la prueba es el talón, por veinte mil pesetas -lo que entonces costaba un buen piso- que se le ingresa en su cuenta bancaria por orden de Franco, según se le comunica en carta de la Jefatura del Estado, que obra en nuestro poder, fechada en el Palacio de Oriente el 23 de Junio de 1941, un año después de la visita del general a Zumaya, y donde se le pide «acuse de recibo».
 

   Franco murió sin saber que le enterrarían en el Valle Parece que el acierto de Franco en la elección del artista fue total. Beobide, sobre todo en la talla de Cristos, es heredero de sus maestros, Berruguete, Montañés o Mena... Pero, a pesar de todo, Franco nunca pensó en que le enterraran bajo ese Cristo.
 
   A Franco, otra vez la «cara» y la «cruz» del Valle, por culpa de las «broncas» que le organizaban allí los falangistas, creo que ya no le gustaba que le llevaran a Cuelgamuros... «ni vivo, ni muerto».
 
   Pero le ocurrió lo de siempre y, a quien nadie se había atrevido a contradecir en vida, no se le respetó su última voluntad. Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio de El Pardo, donde descansan todos los personajes del Régimen, pero al ver que su muerte estaba próxima, su familia y los altos cargos del Estado, incluido el Príncipe Juan Carlos, deciden que su cuerpo descanse en el Valle de los Caídos. Y es el futuro rey quien ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica. Hace poco la periodista Victoria Prego ha publicado algún dato más que confirma esta realidad: «En los últimos días de la enfermedad del general, Arias Navarro preguntó a su hija Carmen si se le iba a enterrar en el Valle y la respuesta fue "No"». Y continúa Prego: «Lo que sí consta es que las obras para acondicionar una tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estando ya el dictador irremediablemente enfermo».
 
   Así fue y yo aporto este otro dato que aclara definitivamente que Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo: de labios de un oficial de su escolta, dueño de la librería en el Mercado de los Mostenses, de Madrid, al que encargaron preparar su tumba en un par de semanas, escuché los problemas que hubo que resolver, incluso de inundación por rotura de cañerías, para hacer una fosa imprevista detrás del altar, ya que en su día sólo se hizo el hoyo para enterrar los restos de José Antonio que se habían depositado, antes, en El Escorial.
 
   Pero dejemos que Victoria sume otro argumento valioso: «Consta también, y hay testimonio de ello, que a comienzos de los 70, Franco envió a su mujer a visitar la cripta de la ermita del cementerio de El Pardo, que está adornada por los mismos artistas que participaron en la decoración del Valle de los Caídos. Y consta que en esa cripta había una urna funeraria con capacidad sobrada para dos cuerpos y que, una vez enterrado Franco en Cuelgamuros, esa urna fue retirada. Y finalmente consta que allí reposan ahora en solitario los restos de su viuda, Carmen Polo».

 

   ¿Cuántos restos, además de los de José Antonio y Franco, hay de verdad en el Valle de los Caídos? La cifra, siempre discutida, se ha movido de setenta mil a treinta mil. Pero ya está bien de contar muertos. Que descansen todos en paz debajo de las dos cruces: la de fuera, del arquitecto vizcaíno Pedro Muguruza, y la de dentro de la Basílica, del escultor guipuzcoano, Julio Beobide. Vasco era también Carmelo Larrea, el autor de la canción «Dos cruces» donde se decía que «están clavadas dos cruces en el monte del olvido». No estaría mal que también el Valle de los Caídos fuera «el Valle del Olvido». No siempre es bueno recordar y ya es un tópico que «hay que recordar para no repetir». Lo mejor para no repetir es perdonar. Y olvidar. No puede ser lo de «yo perdono pero no olvido». Hay que olvidar todos los muertos; los mil muertos de ETA y los millares de la Guerra Civil. Este «perdón histórico» y con «olvido colectivo» puede ser, además, «políticamente más correcto».

LA DIADA DE CATALUÑA O LA MANIPULACIÓN HISTÓRICA

LA DIADA DE CATALUÑA O LA MANIPULACIÓN HISTÓRICA

Álex ROSAL

 

   Los popes del nacionalismo catalán nos venden cada 11 de septiembre la misma burra: la Diada se celebra por un pretendido rencor a España, dicen, por el recuerdo de la guerra de 1714. Y con ello aprovechan para llenar el saco de otras patochadas que tienen como objetivo exaltar a Cataluña contraponiéndola a España.

   Es el drama de los catalanes. El nacionalismo ha logrado encubrir, ocultar y manipular la historia de nuestra pequeña patria hasta hacerla irreconocible. Y todo ello gracias a la nómina de historiadores que han reescrito la historia del Principado como les hubiera gustado que hubiera sido y no como realmente fue. Imbuidos por un romanticismo de leyenda, han forzado los hechos del pasado hasta convertirlos en caricaturas, con interpretaciones irreconocibles que no aguantarían un riguroso análisis historiográfico.
 
   En esa tergiversación de los hechos pasados los políticos nacionalistas, siempre al acecho, han descubierto una poderosísima arma ideológica que emplear contra el adversario, para dejarle sin argumentos y acomplejado por no hallar réplicas a la historia oficial. Así las cosas, llevan treinta años ganando la batalla política, y tienen muchas posibilidades de seguir haciéndolo durante lo que queda de siglo.
 
   Es la historia al servicio de la construcción virtual de una nación con ansias de independencia.
 
   Ya lo decía el escritor Josep Pla: "La historia romántica es una historia falsa". Y a continuación reclamaba una nueva generación de historiadores catalanes que fueran fieles a la verdad: ¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva historia?, ¿tendremos una Historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas que van saliendo?
   Una de esas memeces históricas a las que se refería Pla es, precisamente, la Diada, la denominada Fiesta Nacional de Cataluña, que se celebra cada once de septiembre. Es una jornada reivindicativa del nacionalismo en la que los grupos más radicales muestran su rechazo a España por una supuesta agresión histórica que terminó en derrota catalana.
 
   Vamos a la moviola.

 

   En 1700 el rey Carlos II muere sin descendencia, a raíz de lo cual se desata una lucha encarnizada entre las distintas monarquías europeas por conseguir la corona de España y, con ello, la gran herencia que representaba el todavía mayor imperio del mundo. Se abre, pues, la espita de la Guerra de Sucesión, que enfrentará al archiduque Carlos de Austria, hijo de Leopoldo I, y Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV, que representaban formas de gobierno y modelos de sociedad completamente diferentes.
 
   "Estaba la nación dividida en dos partidos (...) -escribe el historiador y político barcelonés Antonio Capmany-, pero ninguno de ellos era infiel a la nación en general, ni enemigo de la patria. Se llamaban unos a otros rebeldes y traidores, sin serlo en realidad ninguno, pues todos eran y querían ser españoles".
 
   El archiduque Carlos contaba con la general simpatía del pueblo catalán por su apego al tradicionalismo y su respeto a las concesiones reales que disfrutaba el Principado, con sus jurisdicciones propias, sus inmunidades, sus fueros y privilegios. Por el contrario, Felipe de Borbón representaba el centralismo y un acentuado liberalismo, además de personificar la aversión que tenían los catalanes hacia todo lo que fuera francés, algo así como una francofobia verdaderamente virulenta, debido a los desatinos que produjo el sometimiento de Barcelona y de otras zonas de Cataluña a la Francia de Richelieu, unas décadas atrás. Con este panorama, era normal que la mayoría de la población catalana abrazara la causa del archiduque Carlos.
 
   Entre 1705 y 1714 los catalanes lucharon en la Guerra de Sucesión española contra el modelo liberal y antifueros que querían implantar los borbones. La lealtad hacia la causa del archiduque Carlos garantizaba el mantenimiento tanto del tradicionalismo como los privilegios históricos de que gozaba el Principado. Tanto es así que algunos historiadores nacionalistas, como Rovira i Virgili, han afirmado que los herederos directos de los combatientes de 1714 no son los nacionalistas, maulets o separatistas de hoy, sino los carlistas. Una declaración que supone una desconexión del nacionalismo moderno, nacido en el siglo XIX, y esa guerra tan lejana. En el alzamiento antiborbónico no existía ninguna aversión hacia España; pero sí al absolutismo borbónico, ilustrado y liberal representado por Felipe de Anjou, e importado de Europa.
 

   Cuando el 11 de septiembre de 1714 los barceloneses deciden claudicar ante el ejército de Felipe de Borbón, el alcalde de la ciudad edita un bando que resume el sentido español de los ideales por los que lucharon esos hombres. "Salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España": este párrafo es una prueba más de que la Guerra de Sucesión no tuvo un cariz nacionalista ni separatista, sino únicamente sucesorio y antifrancés.
 
   El futuro de Cataluña se juega en el saber decir a la gente de hoy lo que pasó ayer. Recuperando el pasado con todo rigor, sin manipulaciones románticas y ensoñaciones sentimentales, Cataluña puede reconciliarse con su historia y abandonar esos derroteros que le quitan seny y le abocan a su propia destrucción. ¿Para cuándo una revisión de la historia oficial del Principado?