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NOTAS SOBRE LA AMISTAD

NOTAS SOBRE LA AMISTAD

Alberto BUELA

A mis amigos en este tiempo postoperatorio

"Amigo es uno mismo en cuero ajeno" (Atahualpa Yupanqui) 

 

   En un trabajo anterior titulado Sobre la virtud y su funcionalidad política  afirmábamos que un filósofo de la altura del escocés Alasdair MacIntyre (1929-) en un libro liminar como es Tras la virtud (1981) luego de estudiar detalladamente este proceso (el tema de la virtud en política) va a afirmar que. "Lo que me enseña la educación en las virtudes clásicas es que mi bien como hombre es el mismo que el bien de aquellos otros que constituyen conmigo la comunidad humana" (op.cit. p.281). Pero al mismo tiempo "la tradición de las virtudes discrepa con ciertos rasgos centrales del orden económico moderno y en especial con su individualismo, con su afán adquisitivo y su elevación de los valores del mercado al lugar social central" (op.cit. p. 312). Y así puede responderle tanto a J.Rawls como a R. Nozick, dos de los más significativos teóricos del pensamiento liberal contemporáneo, que la justicia no está dictada ni  "por el agente racional situado tras un velo de ignorancia"  ni "por el principio de igualdad respecto al derecho"  sino que es la amistad=filía aristotélica, la forma fundamental y más justa de relación humana en bienes que se comparten.

 

   Esto nos hizo pensar en aquella frase del General: "tenemos que crear una generación de amigos para fundar una comunidad organizada". Frase que nos lleva a preguntarnos desde la filosofía qué es un amigo.

   Para el tema antes que nada y nada mejor que partir de Aristóteles quien ha tratado en la antigüedad en forma más extensa y profunda el asunto. Muchos lo han designado como el filósofo de la amistad. El concepto es estudiado largamente en dos libros de su Ética Nicomaquea (VIII y IX) y en el extenso libro VII de la Ética Eudemia. Además sobre este tema han escrito casi todos aquellos estudiosos que a lo largo de la historia se aproximaron a leer Aristóteles. El último gran tratadista fue nuestro maestro en la Sorbona, Pierre Aubenque: L´Amitie chez Aristote, reproducido como apéndice en su libro La Prudencia en Aristóteles, París, Puf, 1962.

   Hechas estas aclaraciones vayamos al grano. Se pueden distinguir en el hombre tres tipos o clases de amistad: a) la que deriva de la mutua utilidad, b) la que deriva del mutuo placer y c) la que deriva de una preocupación común por los bienes que son de ambos amigos. Es esta última la que funda la ciudad =polis. Y éste es el rasgo que en definitiva distingue a los griegos de los bárbaros que se organizan en tribus y  carecen de polis, porque ignoran las relaciones políticas que se fundan en la  antiphilía u honestas amicitia o recíproco afecto.

 

   En las amistades fundadas en un bien útil o un bien placentero, nuestra amistad se dirige a los caracteres accidentales que, circunstancialmente, vuelven a tal o cual hombre útil o agradable. El amigo no es elegido por sí mismo sino por lo atractivo de su presencia. Los amigos por interés o por placer buscan alcanzar un bien para sí mismos. La amistad de utilidad "se encuentra sobre todo en los viejos, (edad en la cual no se persigue ya el placer sino el provecho)"(1), mientras que "la amistad de los jóvenes parece tener por motivo el placer"(2)Es en estos dos tipos inferiores de amistad que se da la amistad entre y con los malos. Así la amistad entre los ruines o perversos es siempre accidental pues se da sólo cuando coinciden momentáneamente en el logro de tal utilidad o tal placer.

   Incluso entre los animales se observan estos dos tipos de amistad, pero sólo la amistad como antiphilía (afecto recíproco) es exclusivamente humana y gracias a la cual y a partir de ella, el hombre se puede manifestar plenamente como un zoon politikon, como un animal político. La amistad genuina es entonces aquella que comparte bienes (agradables, útiles, vitales, espirituales, religiosos, científicos, etc.) con los amigos, pero no por los bienes sino por el amigo, por el bien "del otro de sí mismo"(3), tal la definición de amigo. Es por ello que la genuina amistad se construye en un madurar juntos. Exige una mutua reciprocidad afectiva, ser probada en la adversidad, un tiempo que consolida la confianza, en definitiva, exige familiaridad y sobre todo, intimidad.

 

   En estos tres tipos de amistad se nota cierta igualdad, pero cuando la amistad se da entre el jefe que manda y el súbdito que obedece o entre el que está en una posición superior y una inferior esta igualdad ya no es numérica sino proporcional. En este género de amistad se incluyen las relaciones entre padre e hijo, bienhechor y favorecido, etc. La norma es que al superior se den más honores y al necesitado más provecho, pero hay recordar que "los verdaderos amigos son aquellos entre los que existe la igualdad"(4).

   La amistad entre pares es uno de los dos casos que la filosofía nos permite hablar en sentido estricto de igualdad entre los hombres sin caer en ideología y el otro es el de la dignidad. Así los hombres son ontológicamente diferentes y distintos, y solo son iguales en dignidad (por el hecho de ser personas: ser único, singular e irrepetible). Si existiera la comunidad perfecta podríamos, por derivación de la genuina amistad, hablar de igualdad política entre los hombres pero sabemos que eso no es cierto; no existe ni existió.

 

   En un estadio menor a la amistad  pero al mismo tiempo como una fuente de ella se encuentra la benevolencia que se da cuando uno hace o busca hacer un bien a otro pero no existe, de parte del otro, reciprocidad. Debe de haber entonces recíproca benevolencia para que haya amistad. Mutua benevolentia decían los latinos.

 

Amistad y política

 

   La relación entre amistad y política se ha degradado hasta tal punto en la sociedades postmodernas y postindustriales que vivimos que es sinónimo de negociado, peculado, cohecho, estafa a los intereses ciudadanos y apropiación de los bienes públicos. Hoy los cargos políticos no se logran por compartir convicciones o principios sino por compartir intereses, y de los más espurios. La democracia no sólo ha sido reducida a una partidocracia con sus oligarquías partidarias sino además a una cleptocracia.

   Sin embargo no siempre fue así, ni tiene porqué seguir siendo de esta manera actual. Las cosas pueden cambiar y es de esperar y hay que trabajar para que así sea. Es que la realidad no es solo lo que es sino además lo que puede ser. Es cierto que existe una primacía ontológica del acto sobre la potencia pero ello no nos exige negar esta última. En principio hay que trabajar en la concepción para después poder pasar a la acción. Y esto es lo que vamos a hacer.

   Dice Aristóteles hablando de la relación entre amistad y política que "La obra de arte de la política consiste sobre todo en generar amistad entre los miembros de la comunidad "(5). Esto lleva a la concordia interior de las sociedades que es "la amistad política por excelencia" (6). No se puede gobernar una nación en forma jacobina, esto es, privilegiando el interés de los grupos de presión o poder enquistados en tal o cual sociedad. Hay que hacerlo de forma tal que se logre la concordia interior entre el mayor número de sus habitantes.

   Un polemólogo y politólogo como Julien Freund (1921-1993) agudo observador de lo político en nuestras sociedades contemporáneas no duda en afirmar tajantemente que: el objeto concreto de todo gobierno es asegurar la concordia interior y la seguridad exterior del Estado que administra.

 

   La amistad como antiphilia, (afecto recíproco) es el fundamento último de la comunidad política lo que viene a explicar la enigmática frase del Perón tantas veces repetida: "tenemos que crear una generación de amigos para fundar una comunidad organizada".

 

 

Las paradojas de la amistad

 

   Enseña Aristóteles que: "La amistad perfecta es la de los hombres de bien y semejantes en virtud, porque estos amigos se desean parejamente el bien los unos a los otros por ser ellos buenos y son buenos por sí mismos. Los que desean el bien a sus amigos por su propio respecto, son los amigos por excelencia" (7).

   La primera de las paradojas que presenta la amistad es:

   a) que el spoudaioV, el hombre digno, de valor, virtuoso,  a la manera de Dios no tiene necesidad de amigos porque se basta a sí mismo, es autosuficiente. Sin embargo el sabio griego no es el sabio oriental de la quietud eterna, sino que él es, en última instancia: norma del obrar. La felicidad no es un estado sino una realización.

   b) Otra paradoja surge respecto de la primacía entre la verdad y amistad, "pero si los amigos y la verdad nos son igualmente queridos es para nosotros un deber sagrado dar preferencia a la verdad" (8). Es que la verdad no depende del uso que de ella se haga, depende y vale solo por sí. Es un lugar común en la política cotidiana ocultar la verdad pensando en el uso que puede hacer el adversario.

   c) Si el hombre "en tanto que individuo es uno e irrepetible que se desea y se ama siempre a sí mismo" (9) y "es bueno que el individuo desee su propio bien" (10) y entonces cómo puede amar a otro. Es que el amor de sí mismo se funda en la preservación del ser y no en el egoísmo como comúnmente se cree, mientras que la amistad supone dos seres separados y distintos.

   Una cosa es la preservación de nuestro propio ser en lo que es y otra es la realización de ese ser, y aquí entra necesariamente la amistad.

   d) Si el origen de la amistad como el del amor se apoya en el apotegma de Empédocles de Agrigento según el cual "lo semejante llama lo semejante"  la amistad cuando se lleva a su máxima expresión queriendo y otorgando lo mejor de lo mejor al amigo. Cuando éste entra en la posesión de estos bienes y no retribuye se rompe la igualdad que es el principio que rige la amistad. Es que "la amitié parfait se détruit a elle-même" (11).

 

Función y sentido de la amistad

 

   La condición humana es tal que el hombre conoce y sabe mucho más de los otros que de sí mismo. El hombre es complaciente consigo mismo. No al ñudo Sócrates afirmaba que la finalidad de la filosofía era conocerse a sí mismo (Γνῶθι σεαυτόν - conócete a ti mismo). Y solo podemos conocernos acabadamente cuando podemos mirarnos saliendo de nosotros, y esto solo lo podemos realizar a través del otro de nosotros mismos, esto es, del amigo.

   Así "hay que tomar conciencia de la existencia del amigo" (12) porque el amigo con sus observaciones nos va a permitir tomar mejor conocimiento y conciencia de nosotros mismos.

   Los griegos que carecieron de la idea de creación vieron en la amistad el auxilio ideal para la plena realización del hombre. Como ellos no tuvieron acceso a un Dios creador, trascendente, salvador, amigo, misericordioso propia del mundo cristiano posterior, encontraron en la amistad la apertura a la trascendencia intramundana.

   Es que la amistad, como agudamente sostuvo nuestro viejo maestro, "introduce en el mundo sublunar un poco de esa unidad que Dios no pudo hacer descender hasta él" (13). Pues es sabido que el mundo no es un universo como pretendió la Ilustración en su época y el pensamiento único actualmente, sino más bien un pluriverso.

 

   Así podemos afirmar que la función, la consecuencia práctica máxima de la amistad es la construcción de una comunidad justa, de ahí que la política haya sido considerada por los griegos la actividad más noble. En cuanto al sentido, su consecuencia existencial es transformar al hombre en un spoudaioV, en un ser digno, valioso y virtuoso como tal.

   Vemos cómo la amistad cumple una doble tarea en la vida práctica del hombre pues le permite conocerse a sí mismo más acabadamente y puede llegar construir una comunidad justamente organizada.

 


 (1) Ética Nicomaquea. 1156 a 24

 (2) EN. 1156 a 32

 (3) EN. 1170 b 6

 (4) Ética Eudemia. 1239 a 4

 (5) EE. 1234 b 33.

 (6) EE. 1241 a 33.

 (7) EN. 1156 b 6-10

 (8) EN. 1096 a 16

 (9) EE, 1240 b 20

 (10) EE. 1240 b 5

 (11) Aubenque, Pierre: op.cit p.180

 (12) EN. 1170 b 10

 (13) Aubenque, Pierre: op. cit. p.183

TOLERANCIA CIEN PARA POLANSKI

TOLERANCIA CIEN PARA POLANSKI

Ignacio ARÉCHAGA

 

   El mundo del cine ha cerrado filas tras Roman Polanski, reclamando su libertad. En la petición firmada por 138 cineastas -Woody Allen, Pedro Almodóvar, Martin Scorsese, David Lynch y otras muchas celebridades- da la impresión de que Polanski, de 76 años, ha sido detenido por su ideas más que por sus actos. Nada se recuerda del origen de su arresto, la violación en 1977 de un chica de 13 años, tras haberla drogado, culpabilidad que reconoció en su momento ante el juez de Los Ángeles, aunque luego huyera sin dar ocasión a que se pronunciara la sentencia.

   Es verdad que el castigo de un delito pierde bastante su efectividad y su sentido cuando han transcurrido 32 años. No en vano la prescripción siempre ha tenido su papel en el Derecho. El tiempo tiene una influencia decisiva en la vida del hombre, también en la esfera de la extinción de derechos y de responsabilidades. La gente cambia. El castigo tiene un valor ejemplar en el momento, pero no del mismo modo tres décadas después. Si, además, como en el caso de Polanski, la víctima ha perdonado o ha llegado a un acuerdo con el agresor, y no quiere volver a verse en un juicio, hay buenos motivos para dar por cerrado el caso.

   Pero estos buenos motivos no tienen nada que ver con los invocados en la declaración de los cineastas de apoyo a Polanski. Los firmantes de la petición manifiestan su "estupor" y su "consternación" ante el arresto, y consideran una "trampa policial" que el cineasta haya sido detenido cuando iba al Festival de Cine de Zurich a recibir un homenaje, como si la ejecución de una orden de busca y captura emitida por el juez americano fuera un atropello de la policía.

   Da la impresión de que lo que estuviera en juego fuera la libertad de expresión, pues argumentan que "los festivales de cine del mundo entero han permitido siempre mostrar las obras y la libre circulación de los cineastas", "incluso cuando ciertos Estados querían oponerse". Pero Polanski no ha sido detenido por nada que tenga que ver con el Séptimo Arte, sino con unos hechos arteros que son perseguidos en cualquier Estado. Y ni EE.UU. ni Suiza están en manos de regímenes dictatoriales.

   Como supremo argumento, los colegas afirman que Polanski es "un artista de renombre internacional", que hoy día se ve amenazado de extradición y de privación de libertad. Todo esto desprende un tufillo de elitismo irresponsable, en virtud del cual a un artista no se le pueden aplicar los mismos criterios jurídicos que al común de los mortales.

   Desde luego, si se le hubieran aplicado, Polanski habría sido detenido muchos años atrás, pues la orden de busca y captura es de 1978. Por eso, en vez de preguntarse por qué ha sido detenido ahora, habría que plantearse por qué el gobierno de Francia -donde reside- nunca hizo nada para llevarlo ante la Justicia, cuando el delito se acababa de cometer. ¿Ser un renombrado director de cine justifica un indulto sin consecuencias?

Si fuera un cura

 

   Lo menos que puede decirse es que Polanski tiene suerte de ser un cineasta afamado. Imaginemos que hubiera sido un cura -o más bien un arzobispo, para mantenernos al nivel- , acusado de abusos sexuales sobre un menor en Estados Unidos. Cuando en 2002 estalló el escándalo de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, la mayoría de los casos que entonces salieron a la luz pública habían sido perpetrados en los años 70, en la misma época del delito de Polanski, con adolescentes de edad similar a la de la víctima del cineasta. Pero entonces nadie les quitó importancia diciendo que eran "una historia antigua que ya no tiene sentido", como ha afirmado ahora el ministro de cultura francés, Frédéric Mitterrand. Al contrario, hubo satisfacción por el hecho de que por fin los culpables pagaran por su atropello. "Tolerancia cero" era y es la consigna.

   Si Polanski fuera un cura, nadie le habría exculpado con argumentos como haber tenido una infancia trágica o por haber obtenido el perdón de la víctima, como se ha dicho a propósito del director polaco. Ni se habría minusvalorado la importancia del hecho calificándolo como "error de juventud" (¡un joven de 44 años!).

   Si se tratara de un cura, el hecho de que la Iglesia no hubiera reaccionado, se habría interpretado sin duda como un signo de querer echar tierra sobre el escándalo en vez de preocuparse por la víctima. Pero si es el Estado francés quien cierra los ojos durante 32 años, es solo un signo de que Francia es tradicional tierra de acogida.

   En fin, echándole más imaginación, pensemos qué se habría dicho si 138 obispos firmaran una carta de apoyo al compañero acusado de un delito de violación de menor, aduciendo que es inconcebible que se pretenda juzgar a "un clérigo de renombre mundial". El escándalo sería tal que estimularía el ingenio de algún cineasta para hacer una película sobre el caso.

LA CRISIS DE UNA ECONOMÍA MONTADA SOBRE UNA FICCIÓN

LA CRISIS DE UNA ECONOMÍA MONTADA SOBRE UNA FICCIÓN

Jorge ÁLVAREZ

 

   Es cierto que la crisis que padecemos es global. Pero también es cierto que la crisis no está sacudiendo a todos por igual. Alemania o Francia la están encajando de forma infinitamente menos traumática que España, que en 2010 duplicará la media de paro de la OCDE ¿Por qué? Es fácil de entender, nuestro país ha vivido una etapa de crecimiento ficticio, completamente de espaldas a la realidad de lo que debe suponer una economía construida sobre una base sólida. Y la culpa no es de este gobierno de catetos descerebrados, no. La culpa hay que buscarla en el momento en el que, en Junio de 1985, el gobierno de Felipe González con el consenso de todos los partidos del arco parlamentario, a fin de apuntarse un éxito mediático, metió a España en la UE (entonces Comunidad Económica Europea) sin negociación digna de tal nombre. España entró prácticamente sin condiciones, plegada a los designios de los grandes, sumisa y desarmada. Esta adhesión se vendió como un gran triunfo, como la vuelta a Europa de una España aislada por el franquismo y ahora por fin redimida de sus pecados.

   Detrás de esta entrada se hallaba la mayor estafa que ha sufrido nuestra nación desde que el gobierno frentepopulista de Negrín entregó a su jefe Stalin las reservas de oro del Banco de España. Los primeros efectos de la mendicante adhesión española a la CEE fueron, la salvaje reconversión industrial y la llegada de los fondos estructurales y de cohesión. La primera era condición previa para la llegada de los segundos. Y éstos eran el edulcorante para hacernos tragar mejor la primera. Y el objetivo final no era otro que obligarnos a dejar de ser un país de productores para convertirnos en un país de consumidores de productos principalmente franceses y alemanes. Felipe González, no lo olvidemos, nunca habría alcanzado el poder sin el apoyo incondicional que recibió del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt y de los fondos que éste hizo llegar al PSOE en los comienzos de la transición. Aunque ahora pocos se acuerdan del millón de marcos que a principios de los ochenta el PSOE recibió de la Fundación Friederich Ebert, vinculada al SPD alemán. O del ya desaparecido Guido Brunner y sus generosos "convolutos".

   La industria siderúrgica española fue desmantelada, los astilleros reducidos a su mínima expresión a pesar de que España era la tercera potencia mundial en construcción naval y la industria automovilística nacional (Pegaso, Santana, SEAT...) pasó directamente a las multinacionales extranjeras. Mientras los países poderosos protegían sus industrias estratégicas, nosotros las desmantelábamos, las inmolábamos en el altar de los sacrificios a la insaciable diosa Comunitaria.

   Los fondos recibidos para infraestructuras tenían por principal finalidad facilitar y acelerar el acceso de los productos de las grandes empresas europeas a nuestros mercados. Convertidos en un país de servicios, el papel que se nos había reservado en el nuevo orden europeo era el de consumidores, nunca el de competidores.

   Las cifras son las que son. España ha recibido hasta hace poco, algo más de cien mil millones de euros de Bruselas mientras que las grandes empresas europeas han obtenido cerca de doscientos mil millones, es decir, el doble. El déficit comercial de España respecto a la UE, y fundamentalmente respecto a Alemania y Francia, no ha dejado de crecer desde la adhesión de nuestro país hace ya más de 20 años. Cuando se afirma con evidente intención manipuladora que España ha recibido mucho más dinero de Europa del que aporta, se trata de una verdad a medias, pues no se tiene en cuenta el gigantesco incremento del volumen de negocio de las multinacionales con nuestro país. Y éste era el objetivo principal de los grandes países ricos a la hora de admitirnos en su club.

   El espectacular crecimiento basado en una economía especulativa de la era Aznar no fue más que un espejismo. España se convirtió en un país de albañiles, camareros y funcionarios. Con un tejido industrial desmantelado y con el remanente entregado a empresas foráneas, sólo la construcción y el turismo acompañados de un enorme consumo interno mantenían la ficción de que España tenía una economía sana y envidiable. No hacía falta ser economista para darse cuenta de que esa ilusión no podía durar y que en cualquier momento la realidad nos pondría en nuestro sitio.

   Durante los últimos años España se ha entregado en cuerpo y alma a la cultura de la fascinación por el enriquecimiento rápido. Los padres preferían tener un hijo futbolista o constructor antes que uno investigador. La sociedad dio la espalda a cualquier tipo de esfuerzo que no pudiese procurar un éxito económico inmediato. A diferencia de otras épocas en las que se veneraba a los hombres sabios aunque viviesen modestamente, se pasó a idolatrar a personajes opulentos no sólo por serlo, sino también por hacer una ostentación obscena de su riqueza.

   Ahora llega una crisis global - todo es ahora global - y España está desarmada. No investiga, no fabrica, no produce. No existe un tejido industrial ni nada que se le parezca y no hay ninguna posibilidad de articular políticas monetarias pues hemos renunciado a esta herramienta con la desafortunada entrada en la Zona Euro. Esta nefasta moneda sólo ha servido para facilitar aún más la integración de los mercados globales que tanto benefician a las compañías multinacionales. Para los españoles de a pie el Euro sólo ha supuesto una descomunal subida de precios y una sangrante disminución de su poder adquisitivo.

   España no saldrá de esta crisis ni por sus medios ni por sus méritos, pues los gobiernos que hemos padecido en los últimos treinta años han renunciado a la soberanía nacional en el ámbito económico. Hasta que las grandes potencias económicas mundiales no se recuperen nosotros no lo haremos, por la sencilla razón de que nos hemos convertido en el último eslabón de la cadena. O en el vagón de cola, que es lo mismo. Y también dará lo mismo que entonces mande el PP o el PSOE. El que tenga la suerte de gobernar cuando los grandes decidan que ya nos toca volver a consumir, será el que se pondrá las medallas por habernos sacado de la crisis. Y lo peor es que muchos ingenuos se lo creerán.

"SI VIS PACEM PARA BELLUM"

"SI VIS PACEM PARA BELLUM"

Carlos PEREYRA MELE

 

   La antigua frase romana: si vis pacem, para bellum; si quieres la paz, prepárate para la guerra, es una frase de Flavius Renatus Vegetius, escritor de la época del emperador Valentiniano II a fines del siglo IV, del libro De Rei Militaris (De las cosas de las Milicias). No es una frase agresiva, o una idea expansionista o imperialista, sino todo lo contrario, es decir, que para que una guerra sea impedida o un pais atacado por otro, lo mejor es estar bien armado para defenderse y no para atacar a otras naciones. Pues se entiende que el que tiene una buena defensa será respetado por otras naciones y no la atacarán.

   Esta frase viene muy bien en estos momentos, y muy especialmente después del día 7 de septiembre de 2009 (Día de la Independencia de Brasil), cuando ese país firmó con el gobierno de Francia (presidentes Lula Da Silva y Sarkozy) un acuerdo estratégico mediante el cual Brasil recibirá armamento y tecnología de punta para construir un nuevo sistema defensivo que estará integrado por 36 aviones Rafael, 51 helicópteros y 5 submarinos, uno de ellos nuclear, que lo pondrá a la vanguardia en el continente suramericano en lo que a sistema de defensa se refiere, y que se fabricarán en Brasil y con transferencia tecnológica a este último por parte de Francia.

 

   A partir de ese momento toda una oleada de críticas en los medios de comunicación  masivos con casas matrices en los Estados Unidos de Norteamérica se viene desarrollando,  con argumentos como: "carrera armamentista en América del Sur",  "gasto militar excesivo en una América con grandes problemas sociales", o con el argumento falsario de un pacifismo hipócrita que esta carrera armamentista impedirá nuestra integración regional (¿?). Son los mismos medios que nada dijeron de: ¿para qué los Estados Unidos en el 2008 reactivaron su IV Flota que navega desde las calidas aguas del Caribe al gélido mar Austral nuestro? O el porqué de incrementar desmedidamente su presencia en nuestro continente con nuevas bases en Colombia, y que más allá de los cambios de administraciones de Bush a Obama no pueden dar una explicación creíble que no estuvieron involucrados en el "golpe" de Honduras, por ejemplo. ¿Cuáles son las hipótesis de conflicto que maneja Estados Unidos en América del sur?

 

   El Mariscal alemán Von Clausewitz, insistía en que la guerra moderna es "la continuación de la política por otros medios"; luego de la caída del muro de Berlín es la forma que tomó la política exterior de los Estados Unidos para controlar el mundo e intentar imponer una unipolaridad sin cuestionamientos, donde todo giraría de acuerdo a sus intereses estratégicos (por ello el cordón de bases militares tanto en el Caribe como en Suramérica, así como en el mundo). La instalación de las mismas se realizó bajo el argumento de luchar contra el narcotráfico y el terrorismo internacional.

   Pero no tenemos que ser muy suspicaces para entender los objetivos y los destinatarios de dichos movimientos militares con esta maniobra estratégica intimidatoria, en un continente que intenta no ser más su patio trasero y que Washington quiere mantener a rajatabla y además controlar los importantes recursos naturales de que disponemos.

   América del Sur no ha elegido sus hipótesis de conflicto, le fueron impuestas por el País del norte, ya que en un mundo globalizado no escapamos a la dura puja que se está desarrollando entre las potencias emergentes y los Estados Unidos por establecer un nuevo orden mundial multilateral, que no acepta este último Pais. Es más, muchos analistas importantes estadounidenses ya consideran que Norteamérica inició su declive. Y quizás lo que muestre este declive no sea tanto el pantano bélico de Irak y Afganistán, sino la crisis financiera que hace hoy justamente un año se iniciara con el derrumbe del banco Lehman Brothers, desarrollando una crisis financiera que luego arrastraría a la economía real mundial, de la cual todavía no se sabe cómo se resolverá.

 

   En este cuadro de situación, Brasil como potencia emergente integrante del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ha alcanzado un umbral de poder (*), que no tenia hace pocos años atrás, y para ello ha desarrollado una política exterior guiada por una "paciencia estratégica". "Para Brasil la capacidad de actuación soberana en una economía globalizada se refuerza en el contexto de un bloque regional. El país sabe que para promover sus valores y objetivos, los mejores aliados son los vecinos. A partir de esas ideas, Brasil ha elaborado una clara opción para impulsar un ambicioso programa de integración regional sur y latinoamericano." (1). Y por ello impulsó la UNASUR y el Consejo de Defensa Suramericano que, como pudimos apreciar en la reciente Cumbre de Bariloche, monitoreará el cumplimientos de los acuerdos de Colombia y los Estados Unidos con relación a las Bases militares en ese país. Ecuador y Venezuela asimismo se han puesto a disposición de ese organismo suramericano para que también sean auditadas sus políticas de Defensa.

 

   Hace pocos días decíamos que el objetivo del Comando Sur era Brasil en nuestra América del sur y lo seguimos sosteniendo (2), más allá de tratar de poner en caja a lideres "díscolos". Pues Brasil no sólo es el gigante económico y demográfico de nuestra región, sino que también ha alcanzado el nivel de poder suave, con el cual integrar a sus vecinos y socios; como también intentar ser integrante del G8 y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Con lo cual le aparece un serio competidor a las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos en Suramérica.

 

Lo que está en juego, en este tablero inestable que es el mundo de hoy, es la posibilidad de que nuestro continente alcance los niveles de poder y soberanía necesarios para incorporarse al nuevo orden mundial en condiciones de resistencia a una globalización que se nos impuso y que no nos permitía tener una importante autodeterminación interna. Y en este marco debemos entender el acuerdo estratégico firmado por Brasil  y Francia; por aquello que los clásicos nos enseñaron: si vis pacem, para bellum.-

 

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(*) "Umbral de poder" es una categoría que utiliza el Dr. Marcelo Gullo en su libro "La insubordinación fundante" cuya lectura es indispensable para todo argentino y suramericano que se sienta responsable por el destino de la Patria.

(1) Marcel Fortuna Biato, Asesor especial de asuntos internacionales en la presidencia de Brasil.

(2) El objetivo es... ¡Brasil!

CARRILLO, COMUNISTA… ¿Y?

CARRILLO, COMUNISTA… ¿Y?

Francisco TORRES

 

   De no ser porque con ello se pretende dejar un testamento cinematográfico sobre Santiago Carrillo, realizado con la clara intención de lavar su imagen, no merecería la pena dedicar unas líneas a un típico producto de la propaganda como el que nos ocupa. El cineasta Manuel Martín Cuenca ha querido, con aires de equilibrio, producir un largo documental titulado "Últimos testigos", dividido en dos cintas protagonizadas por Manuel Fraga y Santiago Carrillo, respectivamente. No he tenido la oportunidad de ver la cinta del ex ministro, del franquismo y la transición, y expresidente de la Xunta, pero sí, gracias a su pase por televisión en el programa Versión Española que dirige y presenta Cayetana Guillén Cuervo dentro de la más ortodoxa tradición progresista, la del ex secretario general del PCE, titulada "Carrillo, comunista".

 

   Cinematográficamente, pese a los halagos de turno, poco tiene que ver con el cine documental bien realizado. Sólo a quienes estén dispuestos a seguirla críticamente, como testimonio histórico llega a interesar. Ahora bien, la película no está concebida para ser un "testimonio histórico", está realizada para exaltar a Santiago Carrillo como un hombre de ideas, coherente, que sigue reivindicando el comunismo o mejor dicho el bello sueño comunista. Una película con un Santiago Carrillo en blanco y negro que fuma a lo largo de todo el metraje mientras se insertan algunas cintas de época y unas grabaciones, éstas en color, realizadas en su casa de Madrid con música de ésa que idolatraba la "izquierda divina" francesa. Planos perfectamente estudiados para dotar al personaje de un halo romántico, de tonalidades heroicas. Planos largos para mostrar sonrisas y miradas hacia lo alto. Contrastes entre el Carrillo oficial y el particular para acercar al espectados. Montaje muy distinto según parece al del documental sobre Fraga. Naturalmente, la cinta ha cosechado todos los parabienes posibles y debe incardinarse dentro de la corriente de "revisionismo" puesto en marcha por la "ley de memoria histórica", elevada sobre la ideología del resentimiento.

 

   Santiago Carrillo es la espada de Damocles que, mientras viva, penderá de un débil hilo sobre cualquier acto de exaltación de la "memoria histórica" promocionado por la izquierda. No en vano él mismo no tuvo problemas a la hora de alertar sobre el peligro de esta revisión, porque bien "pudiera salirnos el tiro por la culata". Sin duda él sabía muy bien por qué lo decía. Sobre todo cuando en la presentación de las cintas Fraga le dijo "no vamos a hablar de Paracuellos" trasunto de un cariñoso "entre bomberos no nos pisemos la manguera".

 

   Según comentó el director, para preparar la película, se acometió un gran trabajo de documentación y de rastreo de imágenes. Carrillo no planteó reserva alguna con respecto a los temas, aunque sí su derecho a no contestar si así lo estimaba conveniente. Si esto es así sólo es posible achacar el hagiográfico resultado a dos factores: primero, a una deficiente documentación y una muy reducida capacidad crítica a la hora de realizar la entrevista; segundo, una disección en la sala de montaje encaminada a presentar la historia de tal modo que las partes más oscuras y siniestras del personaje prácticamente desaparezcan o queden desmentidas. Los autores del mismo han sido Manuel Millán Mestre, Ignacio Gutiérrez Solana y Manuel Martín Cuenca. Y han hecho bien el trabajo porque aparentemente hay dureza en las preguntas comprometidas, réplicas, pero al final lo que queda es la versión y el desmentido de Santiago Carrillo. Hagiografía y exaltación porque para el productor de la cinta la vida del protagonista es "una mezcla del Che Guevara y James Bond".

 

Un joven revolucionario.

   No puede decirse que la cinta retrate bien al joven Santiago Carrillo hasta su llegada a la Secretaría de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid en noviembre de 1936. Conviene repasar brevemente la meteórica ascensión del joven socialista que entonces era.  

 

   Santiago Carrillo nace en Gijón en 1915; su padre es un dirigente socialista local que será detenido por su participación en la revolución asturiana de 1917. En 1924 llega a Madrid al ser nombrado su padre director del diario El Socialista; sólo cursará estudios básicos. Inicia su carrera política en el seno de la UGT y en las juventudes socialistas. En 1930 ya escribe en El Socialista sobre política municipal. Si seguimos las diferentes versiones de su biografía, cambiantes según el tiempo en que se hicieran, pero todas próximas a él, ya entonces se sitúa dentro de las filas revolucionarias del partido frente a los reformistas, objeto de sus ataques durante años. En la primera legislatura republicana hará información parlamentaria. En 1932 es elegido secretario de actas de la comisión ejecutiva de las Juventudes Socialistas. Carrillo forma junto a Hernández Zancajo y Simeón Vidarte el grupo revolucionario de las juventudes, contando con un semanario propio, Renovación. Ni que decir tiene que el objetivo de estos jóvenes es acabar con la democracia e instaurar la dictadura del proletariado; acabar con la República.

 

   Santiago Carrillo va a jugar un papel trascendente en la difusión del mito del "Lenin español", Francisco Largo Caballero. Es el secretario de la Escuela de Verano de Torrelodones de los "jóvenes rojos" del PSOE en el verano de 1933. Largo Caballero apuesta por la revolución en esos meses: "las circunstancias nos van conduciendo a una situación muy parecida a la situación en la que se encontraron ellos (los revolucionarios rusos) cuando hicieron la revolución" (El Socialista, 13-VIII-1933). En Don Benito afirmará: "no debemos dejar de luchar  hasta que en las torres de los edificios oficiales ondee la bandera roja de la revolución socialista". En Murcia pide paciencia a los jóvenes pues "tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese periodo es la dictadura del proletariado hacia la cual vamos". En el V Congreso de las Juventudes socialistas, en abril de 1934, se estima que "los momentos actuales no permiten otra salida que la insurrección armada de la clase trabajadora para adueñarse del poder político, íntegramente, instaurando la dictadura del proletariado" En ese congreso se impone la línea revolucionaria y la comisión ejecutiva está formada por Hernández Zancajo, Santiago Carrillo, Segundo Serrano Poncela, Federico Melchor, José Laín y Alfredo Cabello. En aquel congreso se acordó militarizar los cuadros de las juventudes, "dotándolos de una rígida disciplina... Fuera del ejército, serán las juventudes socialistas la base militar de la actuación del partido en el orden civil". Cabría recordar que eran las mismas juventudes que pedían la disolución del Ejército español. Las milicias socialistas son una realidad. Cuentan que el despacho de Carrillo está presidido por un gran retrato de Stalin ("Teníamos fe en Stalin", rememora hoy).

 

   La ascensión de Santiago Carrillo dentro del socialismo es clara ya que forma parte de, junto con Indalecio Prieto y Largo Caballero, del Comité revolucionario de octubre de 1934. El intento de golpe socialista fracasa y Carrillo da con sus huesos en la cárcel Modelo. Como buen marxista hace la autocrítica de la revolución. Su explicación es ortodoxa, el problema es que en el socialismo conviven los verdaderos revolucionarios con los reformistas. Por ello pide la "depuración revolucionaria del partido socialista" y la "bolchevización"; indica que es necesario infiltrarse en los cuerpos armados para convertirlos en "órganos de la revolución", el objetivo es la dictadura del proletariado. Carrillo ya ocupa un puesto destacado en el ala caballerista del socialismo, la que está dispuesta a poner fin por la fuerza a la experiencia democrática de la II República.

 

   El Santiago Carrillo de la película tiene que ser más presentable. Se puede ser revolucionario en una sociedad democrática siempre que se oculte o se disimule que la revolución conduce a la dictadura. Entre 1933 y 1934, la Revolución no se presentaba y no se quería hacer como movimiento defensivo para salvar la República de un fascismo inexistente. No era un medio con justificación pseudodemocrática, era el fin perseguido por la importante ala revolucionaria del PSOE. El inteligente y hábil Prieto supo vender esa idea defensiva como nadie. Y ésa es la tesis que la izquierda sigue transmitiendo como verdad oficial. La misma a la que se aferra Santiago Carrillo en la película. La revolución, según la versión de 2008, se hace para impedir que el partido "clerical-fascista", la CEDA, tomara el poder. Y como es necesario dar credibilidad a sus palabras el director no duda a la hora de introducir unas imágenes de los sempiternos desfiles nazis compaginándola con las de Gil Robles.

 

   El PCE era muy pequeño en 1934. Algo lógico porque la revolución había escogido como hombre-símbolo, como su Lenin, a Francisco Largo Caballero, un Lenin de escasa altura intelectual. Santiago Carrillo, como revolucionario, era ya un comunista. De hecho desde 1934 las milicias juveniles socialistas y comunistas actuaban conjuntamente y con contundencia. Contundencia que se traducía en la práctica del atentado contra las juventudes de los grupos derechistas y falangistas. Según el futuro secretario general del PCE, fue un viaje a la URSS realizado en 1936 el que acabó de convencerle. A pocos debiera sorprender la emoción con que en la cinta recuerda aquellos días de estancia en el "paraíso revolucionario". Le preguntan por Trostki y se refugia en un socorrido "en ese momento se entendía que era propaganda capitalista todo lo que se decía contra la URSS". Y a Carrillo se le olvida su participación en la eliminación física del POUM en España argumentando que los elementos trostkistas eran "agentes del fascismo", afirmando, en el seno del Comité Central del PCE, en plena guerra de España, que serían aplastados. Y desde luego que fueron aplastados, hasta tal punto que los cadáveres de muchos de ellos continúan sin aparecer y los posibles restos de Nin, encontrados en una fosa de Alcalá, han sido cubiertos de tierra otra vez para evitar rememorar la historia en el paraíso de la memoria histórica.

 

   En Moscú, Carrillo se compromete a impulsar la unificación entre las juventudes socialistas y comunistas. Es allí donde se firman los primeros acuerdos para la unificación. Nacen las JSU que utilizan uniformes y armas. Una vez en España impulsa los mítines conjuntos de José Díaz, secretario del PCE, y de Largo Caballero. Él es la estrella invitada. Ahora bien, Carrillo está dispuesto a jugar fuerte. El enemigo es Indalecio Prieto, uno de los que Carrillo califica como "héroes de barraca". Los mítines de Prieto son sistemáticamente hostilizados por las juventudes socialistas. El incidente más grave se produce en Écija el 31 de mayo. Prieto y Negrín son abucheados y soportan los gritos a favor de Largo Caballero y Santiago Carrillo. No pueden tomar la palabra. Suenan los disparos. Negrín tiene que sacar la pistola. La guardia personal del Prieto, "la motorizada", saca sus pistolas ametralladoras. Prieto es introducido en un coche, mientras Negrín y Sáez se suben a los estribos pistola en mano. Sólo disparando salen de allí. Pero nada de esto se recuerda en la película.   

 

Un lugar llamado Paracuellos.

   Entra la película en uno de los cuatro puntos calientes de la vida política de Santiago Carrillo sobre los que se ocupa la cinta. Se tiene prisa por enlazar el pasado con el comunista que se sacrifica por la paz y la concordia en la transición. Pero este punto no nos interesa en esta revisión. Aunque nos anuncian que pudiera haber una segunda parte para esos otros espinosos temas de la historia de Santiago Carrillo. El primer punto caliente es Paracuellos del Jarama.

 

   El 18 de julio sorprendió a Carrillo en París. Se incorporó a la lucha y estuvo brevemente en combate en San Sebastián. Allí asalto un hotel "refugio de fascistas". Le reclaman en Madrid. Es en los primeros días de noviembre de 1936 cuando ingresa en el Partido Comunista. Es en ese momento cuando, con las tropas de Franco a las puertas de la capital, mientras todos huyen, le nombran Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid que dirige el general Miaja. Desde los primeros días de noviembre hasta primeros de diciembre, sistemáticamente, miles de personas van a ser sacadas de las cárceles, asesinadas en Paracuellos del Jarama, y enterradas en fosas comunes convenientemente ocultadas.

 

   Santiago Carrillo ha montado bien su justificación. Comienza su explicación hablando de las "atrocidades que comete el ejército franquista" y que cuentan los que llegan a Madrid huyendo. Canta la heroica defensa de la ciudad mientras retrata como cobardes a los ministros que se marchan. Ve decenas de miles de inexistentes muertos por los bombardeos franquistas. Habla de la existencia de la "quinta columna" nacional en Madrid y de su peligrosidad; además "el enemigo atacaba precisamente por la zona de la cárcel Modelo" y allí había más de "dos mil jefes y oficiales" presos que se unirían a los franquistas. Entonces se toma la decisión lógica de evacuar las cárceles. "Yo doy las órdenes: La Comandancia de Milicias de retaguardia pondrá las fuerzas". Carrillo se excusa. Afirma que carecía de un aparato real con el que imponer la autoridad. Recuerda que le visitó Felix Schlayer contándole que los presos fueron desviados a Paracuellos. Pero "yo estoy liado". Confía en que lo resolvería su segundo, Serrano Poncela. Efectivamente lo estaba resolviendo. Y he aquí que el viejo Carrillo se lanza a fondo, le dice al entrevistador que no puede seguir si no apaga las cámaras porque claro, Serrano Poncela, al que él destituyó a los veinte días, tiene familia y ha pasado el tiempo, y no quiere... "ha muerto en el exilio y seguramente tiene hijos". Pero nadie le recuerda que los asesinatos se prolongaron a lo largo de un mes.

 

   Carrillo continúa su justificación: "yo no tenía lista de presos... una cantidad enorme de presos que el gobierno nos había dejado y era un problema muy gordo que teníamos... Evidentemente hubo atrocidades que en esa situación era imposible evitar... Madrid machacada todos los días... era una ciudad revolucionaria... diez o doce organizaciones con poder... claro que hay excesos... tú no piensas en la responsabilidad histórica sino que Madrid no caiga, la preocupación no es lo que va a decir la Historia".

    No sé si esta contestación de Santiago Carrillo es un claro testimonio de la traición que a última hora le hace la memoria, porque ése fue el motivo de eliminar a varios miles de personas a lo largo del mes de noviembre. Además, cabría recordar que Serrano Poncela no es alguien que aparece en la historia a pie de página. Era un íntimo de Carrillo, la sombra de Carrillo en el sector revolucionario de las juventudes socialistas, pero esto ni lo sabía el entrevistador ni Carrillo quería recordarlo. Pero ¿cuál es la verdad? La verdad está en los documentos. Dejemos constancia en la memoria histórica de tres textos clarificadores.

 

   El primero: hace poco tiempo Javier Reverte encontró en el archivo de la CNT el borrador del acta de la reunión del Comité Nacional de la CNT celebrado en Madrid el 8 de noviembre de 1936, en el que se da cuenta de la reunión que han sostenido con los responsables socialistas (Santiago Carrillo) de Orden Público. Allí está registrado el acuerdo para el exterminio:

 

   "Vuelve a informar la Federación local, leyendo primeramente el comunicado dirigido por el Gobierno al General Miajas (sic), en el que se establece la constitución de la Junta de Defensa de Madrid, bajo su presidencia y con la colaboración de las organizaciones sindicales y políticas de izquierda. En este documento se prevé en caso de retirada, que debe ser hecho sobre Cuenca. Informa de la constitución de la Junta, y confirma lo anterior sobre el interés de las Embajadas sobre presos y refugiados políticos, citando el caso de que se quiso ayer asaltar la Embajada de Chile por saber los compañeros de manera positiva que allí hay refugiados fascistas en gran cantidad, intento que hubo que cortar.

   A continuación se da cuenta de los acuerdos que han tendido con los socialistas que tiene la Consejería de Orden Público sobre lo que debe hacerse con los presos, habiendo tomado el acuerdo de dividirlos en tres grupos, a saber.

   Primer grupo. Fascistas y elementos peligrosos. Ejecución inmediata, cubriendo la responsabilidad.

   Segundo grupo. Detenidos sin peligrosidad, su evacuación inmediata al penal de Chinchilla. Con todas las seguridades.

   Tercer grupo. Detenidos sin responsabilidad, su libertad inmediata con toda clase de garantías sirviéndonos de ello como instrumento para demostrar a las Embajadas nuestros humanitarismo".

 

   Segundo: el 12 de noviembre de 1936, Santiago Carrillo pronuncia un discurso ante los micrófonos de Unión Radio que, afortunadamente, pese a que algunos han negado las palabras, es recogido en la prensa del día siguiente. En él alardea de haber acabado con la Quinta Columna:

 

   "Conviene afirmar que la única resistencia que tiene la Junta de Defensa es la resistencia que le ofrece el enemigo, la resistencia que le ofrecen los combatientes facciosos que están a nuestras puertas, porque la resistencia que pudiera ofrecerse desde el interior está garantizado que no se producirá, ¡que no se producirá! Porque todas las medias, absolutamente todas, están tomadas para que no pueda suceder en Madrid ningún conflicto ni ninguna alteración que pueda favorecer los planes que el enemigo tiene con respecto a nuestra ciudad. La "quinta columna" está camino de ser aplastada, y los restos que de ella quedan en los entresijos de la vida madrileña están siendo perseguidos y acorralados con respecto a la ley, con arreglo a todas las disposiciones de justicia precisas".

 

   Tercero: El delegado en España de la Komintern, Stoyán Minev "Stepanov", realiza en 1939 un detallado informe, calificado como "absolutamente secreto", remitido al Secretario General de la Internacional Comunista y al propio Stalin. En el mismo, subrayándolo como uno de los "principales momentos de actividad del Partido Comunista" durante el gobierno de Largo Caballero, en el que ya milita Santiago Carrillo, el Consejero de Orden Público, se señala la "limpieza" de la Quinta Columna en un par de días decidida por el Partido Comunista:

 

   "Cuando el general fascista Mola dijo la verdad acerca de que, además de las 4 columnas del ejército que avanzaban sobre Madrid, había una 5ª columna, que se encontraba en el propio Madrid, la cual propinaría el golpe decisivo a la ciudad, el Partido Comunista comprendió inmediatamente la importancia de ella, sacó sus conclusiones y llevó a cabo en un par de días todas las operaciones necesarias para limpiar Madrid de quintacolumnistas. Esta operación de "limpieza" contribuyó a la salvación de Madrid no en menor medida que los combates a las puertas de la ciudad".

 

   Poco espacio queda para la duda.

 

Las otras espinas.

 

   Como no podría ser de otro modo la cinta se extiende en el enfrentamiento de Santiago Carrillo con su padre Wenceslao y las célebres cartas cruzadas entre ambos. Gracias a esta película nos enteramos que por mediación de La Pasionaria ("si predicamos la reconciliación nacional tienes que hacerlo con tu padre") se reconciliaron. Aunque el viejo comunista se encarga de precisar que nunca hablaron del golpe casadista en el que participó su padre, motivo de la ruptura definitiva, porque su opinión continuaba siendo la misma ("traición y deshonor").

 

   La tercera espina de la película es el maquis. Carrillo se siente especialmente fuerte. Nadie en España sería capaz hoy de enfrentarse a la leyenda rosa de los heroicos guerrilleros contra Franco, aunque dejaran casi un millar de víctimas entre las que se cuentan mujeres, niños y ancianos. En un momento dado el entrevistador le pregunta: "¿Qué significa golpear?". Carillo responde: "¡Matar!". A renglón seguido vuelve a las viejas consignas. Aquellos jefes guerrilleros que fueron detenidos por la policía franquista tras sospechosas confidencias y los que fueron eliminados "por chivatos" pesan sobre su espalda, pero, "para luchar contra un sistema opresivo hay que utilizar esos métodos... o eres así o te haces socialdemócrata y esperas". Y ahí queda el testimonio del hijo del guerrillero comunista Víctor García recordando: "mi padre no murió por un tiro de la Guardia Civil. Fue Carrillo quien dio la orden de asesinarlo" en 1948 bajo la acusación de infiltrado. Lástima que no preguntaran al exsecretario general del PCE, enviado por Stalin a Francia para hacerse cargo de la dirección de los maquis primero y después, al cambiar de estrategia, para terminar con ella.

 

   Queda saldar la última de las espinas: la fe en Stalin. Es hábil ante las preguntas. Se olvida de los varios millones de asesinados, de los campos de concentración, de lo que ha significado la dictadura del proletariado llevada a la práctica. Sólo tiene palabras de consternación para las víctimas de los famosos "procesos", para los comunistas caídos en desgracia, que confesaron falsas culpas para no dañar al comunismo, pero ni una palabra para los varios millones de víctimas del stalinismo; ni para el sistema del GULAG puesto en marcha por Lenin. Para Carrillo, simplemente, "toda revolución tiene víctimas inevitables". Lo que hace Carrillo es reivindicar el comunismo porque ha sido el "elemento fundamental de la lucha contra el fascismo". Su único poso de amargura es haber fracasado al frente del PCE, aunque tiene dardos para responsabilizar a otros.

   Y Carrillo ha quedado contento con el resultado pues "no me arrepiento de nada, he cometido errores y he intentado subsanarlos. No soy un santo, sino un hombre de carne y hueso. La película ha sido un ejercicio de sinceridad, porque no tengo nada que ocultar de mi vida".

   Lo sorprendente es que estas declaraciones, que quedan para la historia, envueltas en un halo de lucha romántica y cánticos de izquierda, no hayan merecido ni la más nimia de las condenas.

ANÁLISIS DE "CARITAS IN VERITATE"

ANÁLISIS DE "CARITAS IN VERITATE"

Mario MENEGHINI

 

   La reciente publicación de esta encíclica, nos da la ocasión de reflexionar sobre la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), que es, según el Cardenal Martino, "el secreto mejor guardado de la Iglesia Católica". El Papa nos entrega un documento que contribuirá, sin duda, a la difusión de esta disciplina, hoy más útil que nunca para enfrentar los acuciantes problemas de la época. Recordemos que Juan Pablo II pidió a la Comisión Justicia y Paz, que preparara una síntesis de la enseñanza social del Magisterio; el organismo de la Santa Sede, publicó primero, sobre esta rama de la teología moral, la Agenda Social, y luego el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.

 

   1. La Encíclica Caritas in Veritate consta de una introducción, seis capítulos y una conclusión. Fue firmada por el Papa, el 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo.

   El contenido de este documento está destinado, como es habitual, a los obispos, presbíteros y diáconos, a los consagrados, a los fieles laicos, y a todos los hombres de buena voluntad. Esta última expresión se agrega a las encíclicas, desde la Pacem in Terris, de Juan XXIII, pues la enseñanza social de la Iglesia puede ser útil aún a quienes carecen de fe o profesan otras creencias. Pero, para los católicos es obligatoria.

 

   2. Creemos que Benedicto, luego de escribir 27 libros, 50 notas doctrinales y numerosos artículos y discursos, ha procurado condensar en esta encíclica su enseñanza doctrinaria. Sabemos que Juan Pablo lo designó en 1981 Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde permaneció 24 años hasta ser elegido papa; simultáneamente se desempeñó como presidente de la Pontificia Comisión Bíblica, de la Comisión Teológica Internacional, y de la Comisión para la preparación del Catecismo. De modo que, ha sido el principal guardián de la pureza doctrinaria. Su preocupación queda reflejada en el lema de su escudo episcopal: "cooperador de la verdad".

   En la preparación de la encíclica, como es habitual, han participado varias personas. Se conoce el nombre de dos de ellas: Stefano Zamagni, economista, y Mario Toso, profesor de Filosofía Social y Rector de la Pontificia Universidad Salesiana. No hace falta aclarar que el hilo conductor del documento, así como el estilo, pertenecen al propio Papa.

 

   3. En uno de sus libros -"Verdad, valores, poder"- comenta que el relativismo actual duda que pueda conocerse la verdad, y recuerda el proceso contra Jesús, cuando Pilato le pregunta "¿Qué es la verdad?", no espera respuesta pues cree que la verdad es inalcanzable, y somete el problema a lo que prefiera la multitud. En realidad, la verdad puede ser descubierta por la sola luz de la razón, como lo demostraron los filósofos griegos, antes de Cristo. Pero además, la verdad ha sido revelada por Dios, y está contenida en la Sagrada Escritura, como lo expresa el Catecismo (p. 105).

 

   4. La principal motivación de esta encíclica no es la crisis financiera que estalló a fines del año pasado, como han sostenido muchos medios de comunicación. A dicho problema sólo se dedican unas pocas frases; de un total de 79 párrafos del documento, se alude a él en los párrafos 24 y 65. Es que la Santa Sede ya se había pronunciado sobre el tema, en la Nota sobre la Financiación del Desarrollo (1), de noviembre del 2008. En la encíclica, ese documento ni siquiera es mencionado, lo que refuerza el hecho de que la crisis financiera actual no es el objetivo de la misma.

 

   5. De todos modos, como la Nota citada es poco conocida, conviene exponer ahora un resumen pues puede ayudar a comprender el sentido de Caritas in Veritate.

   Se explica que, a la subida de los precios agrícolas y energéticos que se produjo en los primeros meses de 2008 se sumó una crisis financiera dramática, con consecuencias muy negativas: sobre todo afectó la financiación del desarrollo de los países pobres.

   Se considera necesario realizar un nuevo pacto financiero internacional, para lo cual, un primer paso es considerar atentamente el papel, oculto pero crucial, del sistema financiero offshore.

 

   6. Los mercados offshore han contribuido a generar esta crisis, con gigantescas transferencias de dinero, fruto de: la evasión fiscal, la sobre o la infrafacturación de los intercambios comerciales entre países, y lavado de fondos de origen ilegal.

   Las mismas instituciones financieras internacionales no están dotadas del mandato y de los instrumentos necesarios para afrontar a tiempo estas cuestiones. En general se pensaba que el "mercado" bastaba para dar el precio justo al riesgo.

   Los mercados financieros no pueden actuar sin confianza; y sin transparencia y sin reglas no puede haber confianza. Por tanto, el buen funcionamiento del mercado requiere un importante papel del Estado y, donde sea apropiado, de la comunidad internacional para fijar y hacer respetar reglas de transparencia y de prudencia.

   En el fondo, la crisis financiera es el resultado de una praxis cotidiana que tenía como criterio fundamental la absoluta "prioridad del capital" respecto del trabajo.

 

Encíclica

 

   7. Iniciando el análisis de la encíclica, hay que mencionar el empeño del papa en destacar la importancia de la DSI, profundizando lo que ya había iniciado en sus dos encíclicas anteriores (2). Explica que la caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Ella no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas. Se ha de entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad. Esto tiene importancia hoy, en un contexto social y cultural, que con frecuencia relativiza la verdad, bien desentendiéndose de ella, bien rechazándola.

   Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero en la verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.

 

   8. «Caritas in veritate» es el principio sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia, un principio que adquiere forma operativa en criterios orientadores de la acción moral. Desea Benedicto volver a recordar particularmente dos de ellos, requeridos de manera especial por el compromiso para el desarrollo en una sociedad en vías de globalización: la justicia y el bien común.

   Ante todo, la justicia. Ubi societas, ibi ius: toda sociedad elabora un sistema propio de justicia. Pero la caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo «mío» al otro; ahora bien, no puedo «dar» al otro de lo mío sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. La justicia es la primera vía de la caridad o, como dijo Pablo VI, su «medida mínima»; la caridad supera la justicia y la completa siguiendo la lógica de la entrega y el perdón. La «ciudad del hombre» no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión.

 

   9. El otro principio básico del orden social cristiano, es el bien común, el bien relacionado con el vivir social de las personas. Es el bien de ese «todos nosotros», formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social. Trabajar por el bien común es cuidar, por un lado, y utilizar, por otro, ese conjunto de instituciones que estructuran jurídica, civil, política y culturalmente la vida social, que se configura así como pólis, como ciudad. Todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis.

   En una sociedad en vías de globalización, el bien común y el esfuerzo por él, han de abarcar necesariamente a toda la familia humana, es decir, a la comunidad de los pueblos y naciones, dando así forma de unidad y de paz a la ciudad del hombre, y haciéndola en cierta medida una anticipación que prefigura la ciudad de Dios sin barreras.

 

   10. Benedicto dedica muchas páginas a glosar la encíclica Populorum progressio, de Pablo VI, publicada en 1967, después de concluido el Concilio Ecuménico Vaticano II. Contrariamente a lo que afirman algunos teólogos, el Concilio no implicó ninguna ruptura con la enseñanza social de los Pontífices anteriores.

   No hay dos tipos de doctrina social, una preconciliar y otra postconciliar, diferentes entre sí, sino una única enseñanza, coherente y al mismo tiempo siempre nueva. Por cierto, cada encíclica refleja la personalidad del Papa respectivo, así como características de la época en que es promulgada, pero no debe perderse nunca de vista la coherencia de todo el corpus doctrinal en su conjunto (3). Coherencia no equivale a un sistema cerrado, sino que alude a una fidelidad dinámica a la luz recibida. La doctrina social de la Iglesia ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que van surgiendo. Eso salvaguarda tanto el carácter permanente como histórico de este «patrimonio» doctrinal que, con sus características específicas, forma parte de la Tradición siempre viva de la Iglesia. La doctrina social está construida sobre el fundamento transmitido por los Apóstoles a los Padres de la Iglesia; recibido y profundizado después por los grandes Doctores cristianos. En ella se expresa la tarea profética de los Sumos Pontífices de guiar apostólicamente la Iglesia de Cristo y de discernir las nuevas exigencias de la evangelización. Por estas razones, la Populorum progressio (PP), insertada en la gran corriente de la Tradición, puede hablarnos todavía hoy a nosotros. Benedicto -confirmando la continuidad de la DSI- cita expresamente diez documentos previos, de cinco Papas anteriores.

 

   11. A los cuarenta y dos años de la publicación de esta encíclica, Benedicto XVI desea honrar la memoria de Pablo VI, manifestando su convicción de que la Populorum progressio merece ser considerada como «la Rerum novarum de la época contemporánea". Antes, la había recordado Juan Pablo II, al cumplirse los 20 años (1987), con la Sollicitudo rei Socialis.

   No está demás que recordemos que la DSI se estructuró, de manera sistemática, a partir de 1891, con la Rerum Novarum, cuyas enseñanzas han sido ratificadas y actualizadas, periódicamente, por la Santa Sede:

 

   -a los 40 años (1931), con la Quadragesimo anno, de Pío XI

   -a los 50 años (1941), con el radiomensaje La Solemnita, de Pío XII

   -a los 70 años (1961), con la Mater et Magistra, de Juan XXIII

   -a los 80 años (1971), con la carta apostólica Octogesima Adveniens, de Pablo VI

   -y a los 100 años (1991), con la Centessimus Annus, de Juan Pablo II

 

   12. La PP está dedicada al tema del desarrollo, considerando que necesita ser orientado, porque «toda acción social implica una doctrina». Teniendo en cuenta la complejidad de los problemas del progreso económico social, es obvio que las diferentes disciplinas deben colaborar en una interdisciplinariedad ordenada.

   La caridad no excluye el saber, más bien lo exige, lo promueve y lo anima desde dentro. Sin el saber, el hacer es ciego, y el saber es estéril sin el amor.

   Esto significa que la valoración moral y la investigación científica deben crecer juntas. La doctrina social de la Iglesia, que tiene una importante dimensión interdisciplinar, puede desempeñar en esta perspectiva una función de eficacia extraordinaria. Permite a la fe, a la teología, a la metafísica y a las ciencias encontrar su lugar dentro de una colaboración al servicio del hombre.

 

   13. La religión cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo solamente si Dios tiene un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica y, en particular, política. La doctrina social de la Iglesia ha nacido para reivindicar esa «carta de ciudadanía» de la religión cristiana. Tanto el laicismo como el fundamentalismo, impiden un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa. La razón necesita siempre ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, que no debe creerse omnipotente. A su vez, la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano. La ruptura de este diálogo comporta un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad.

 

Desarrollo humano integral

 

   14. El tema central de Caritas in veritate es el desarrollo humano integral, del que comienza el papa por señalar los fundamentos morales en los que debe asentarse.

   Explica que, sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo, y el amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad.

 

   15. La encíclica Populorum progressio, nos ha dejado el mandato de procurar el «desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres», considerando al desarrollo como: el tránsito «de condiciones menos humanas a condiciones más humanas», que se obtiene venciendo las dificultades que inevitablemente se encuentran a lo largo del camino. Ya el Concilio, preocupado por el tema, le había pedido a Pablo VI la creación de un organismo permanente para estudiarlo; así nació la Pontificia Comisión Justicia y Paz, en 1967.

   La PP fue preparada cuidadosamente, con la participación de expertos de varios países, destacándose Fray Lebret, dominico francés. En sus referencias a pie de página, se cita a varios autores contemporáneos como Maritain, Clark y Nell-Breuning, jesuita alemán.

   Pablo VI entendió claramente que la cuestión social se había hecho mundial y captó la relación recíproca entre el impulso hacia la unificación de la humanidad y el ideal cristiano de una única familia de los pueblos, solidaria en la común hermandad. Indicó en el desarrollo, humana y cristianamente entendido, el corazón del mensaje social cristiano y propuso la caridad cristiana como principal fuerza al servicio del desarrollo, Pablo VI afrontó con firmeza cuestiones éticas importantes, sin ceder a las debilidades culturales de su tiempo.

 

   16. Con la Carta apostólica Octogesima adveniens, de 1971, Pablo VI trató luego el tema del sentido de la política y el peligro que representaban las visiones utópicas e ideológicas que comprometían su cualidad ética y humana. Son argumentos estrechamente unidos con el desarrollo. Lamentablemente, las ideologías negativas surgen continuamente. Recordemos la advertencia papal al cristiano que quiere vivir su fe, sin contradecirse a sí mismo: no es lícito favorecer a la ideología marxista; tampoco apoya el cristiano la ideología liberal (p. 26).

 

   Cita el papa otros dos documentos de Pablo VI, que aunque no relacionados directamente con la doctrina social son muy importantes para delinear el sentido plenamente humano del desarrollo propuesto por la Iglesia.

 

   17. La Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (1975), cuyo borrador redactó el Cardenal Wojtyla, destaca que las obras de justicia, paz y desarrollo forman parte de la evangelización, porque a Jesucristo, que nos ama, le interesa todo el hombre. Sobre estas importantes enseñanzas se funda el aspecto misionero de la doctrina social de la Iglesia, como un elemento esencial de evangelización.

 

   18. La Encíclica Humanae vitae (1968) pone como fundamento de la sociedad el matrimonio, unión de hombre y mujer, que se complementan y se abren a la vida. No se trata de una moral meramente individual: se señalan los fuertes vínculos entre ética de la vida y ética social.

   Aquí conviene detenerse, pues con esta encíclica ocurrió algo nunca visto en la historia de la Iglesia. El tema que abordó era el amor conyugal y sostenía que la unión íntima entre un hombre y una mujer, para estar en correspondencia con la naturaleza humana, debía estar siempre abierta a la fecundación; con ello se negaba el uso de la píldora y cualquier otro medio anticonceptivo.

   El proceso comenzó cuando Juan XXIII creó una comisión especial para estudiar la respuesta católica a la comercialización de la píldora Pincus, así como la campaña sobre una presunta explosión demográfica, que justificaría la planificación familiar. Pablo VI amplió esta comisión que llegó a tener setenta y cinco miembros, entre obispos, teólogos, médicos, demógrafos y matrimonios cristianos.

   La píldora citada, llevaba el nombre del médico que la diseñó, combinando progesterona con una hormona estrógena, de modo de impedir la fecundación.

   El presidente Johnson había dicho en la asamblea de las NU (25-6-1965) que era preferible invertir cinco dólares en el control de la natalidad que 100 dólares en favorecer el desarrollo económico.

 

   19. La encíclica fue publicada el 29-7-1968; cuatro días después veinte teólogos de la Universidad Católica de Washington redactaron una declaración pública de protesta, que fue suscripta por más de seiscientos teólogos norteamericanos. En enero del año siguiente, la Iglesia holandesa, reunida en Concilio pastoral, expresaba su solidaridad con las críticas. Varios episcopados nacionales otorgaron a los fieles el derecho o al menos la posibilidad de seguir los dictados de su propia conciencia sobre este tema.

 

   20. El punto central del debate era el llamado principio de totalidad, mediante el cual se pretendía eludir el requisito de la doctrina tradicional de que cada uno de los actos conyugales debe estar abierto a la procreación. Este nuevo principio sostenía que era suficiente garantía de apertura que la vida matrimonial considerada globalmente estuviera predispuesta a la fecundidad. La mayoría de los miembros de la comisión adoptaron esa postura, pero, además, filtraron a la prensa el dictamen que era reservado.

   En una decisión muy difícil, pues debía contrariar el criterio de los expertos que el mismo había designado, el papa rechazó el dictamen de la mayoría y tomó como base el de la minoría, encabezada por el Cardenal Ottaviani. Al promulgar la encíclica confesó: "No hemos sentido nunca como ahora en esta coyuntura el peso de nuestro oficio". "No podíamos, sin embargo -dice la HV, 6-, considerar como definitivas las conclusiones a que había llegado la comisión, ni dispensarnos de examinar personalmente la grave cuestión...porque había aflorado algunos criterios de soluciones que se separaban de la doctrina moral sobre el matrimonio propuesta por el Magisterio de la Iglesia con constante firmeza".

 

   21. El intelectual francés Luis Salleron (Le Monde, 6-8-67), sostiene que el papa había comenzado a sospechar que no sólo la moral, sino también los mismos fundamentos doctrinales de la Iglesia, habían comenzado a debilitarse peligrosamente. De allí, que, un mes antes de la publicación de la encíclica, Pablo VI había profesado el "Credo del Pueblo de Dios". Al presentarlo expresó: "...somos conscientes de la inquietud que agita en relación con la fe ciertos ambientes modernos, los cuales no se sustraen a la influencia de un mundo en profunda mutación en el que tantas cosas ciertas se impugnan o discuten. Nos vemos que aún algunos católicos se dejan llevar de una especie de pasión por el cambio y la novedad".

    El texto del Credo sostiene: "Creemos en la Iglesia, que...asistida perennemente por el Espíritu Santo, tiene el encargo de guardar, enseñar, explicar y difundir la verdad que Dios ha revelado... Creemos todo lo que está contenido en la palabra de Dios escrita o transmitida y que la Iglesia propone para creer, como divinamente revelado, sea por una definición solemne, sea por el magisterio ordinario y universal".

 

   22. Pese a que la doctrina de la Humanae Vitae ha sido confirmada por los papas posteriores, sigue siendo discutida por muchos católicos, laicos y consagrados. Baste recordar el último libro del Cardenal Martini (4), donde afirma: "Lo más triste es que la encíclica es culpable de que muchos ya no tomen en serio a la Iglesia como interlocutora o como maestra". Lo triste, nos parece, es que un príncipe de la Iglesia, prefiera el consentimiento de los hombres, antes que el mandato divino, interpretado por los sucesores de Pedro, a quienes Cristo confió el depósito de la fe.

   La misma encíclica HV había advertido a los sacerdotes: "...la suma importancia que tiene para la paz de las conciencias y para la unidad del pueblo cristiano, que en el campo de la moral y del dogma se atengan todos al Magisterio de la Iglesia y hablen del mismo modo" (p. 28). El pontífice actual ratificó expresamente el año pasado, la doctrina de la HV, en la Instrucción Dignitas Personae (p. 6).

 

 El desarrollo humano en nuestro tiempo

 

   23. Los actores y las causas, tanto del subdesarrollo como del desarrollo, son múltiples, las culpas y los méritos son muchos y diferentes. Esto debería llevar a liberarse de las ideologías, que con frecuencia simplifican de manera incorrecta la realidad. La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades. Se sigue produciendo «el escándalo de las disparidades hirientes».

   En nuestra época, el Estado se encuentra con el deber de afrontar las limitaciones que pone a su soberanía el nuevo contexto económico-comercial y financiero internacional, caracterizado también por una creciente movilidad de los capitales financieros y los medios de producción materiales e inmateriales. Este nuevo contexto ha modificado el poder político de los estados.

   Pero, hoy, aprendiendo también la lección que proviene de la crisis económica actual, en la que los poderes públicos del Estado se ven llamados directamente a corregir errores y disfunciones, parece más realista una renovada valoración de su papel y de su poder. De modo que conviene no proclamar apresuradamente la desaparición del Estado, que sigue siendo una sociedad perfecta, por ser la única institución temporal que protege adecuadamente el bien común de cada sociedad territorialmente delimitada.

 

   24. En muchos países pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentación: el hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos Lazaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico epulón, como en cambio Pablo VI deseaba. Dar de comer a los hambrientos es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir. Además, en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones.

 

   25. La situación de pobreza no sólo provoca todavía en muchas zonas un alto índice de mortalidad infantil, sino que en varias partes del mundo persisten prácticas de control demográfico por parte de los gobiernos, que con frecuencia difunden la contracepción y llegan incluso a imponer también el aborto. En los países económicamente más desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida están muy extendidas y han condicionado ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir también a otros estados como si fuera un progreso cultural.

   Algunas organizaciones no gubernamentales, además, difunden el aborto, promoviendo a veces en los países pobres la adopción de la práctica de la esterilización, incluso en mujeres a quienes no se pide su consentimiento. Por añadidura, existe la sospecha fundada de que, en ocasiones, las ayudas al desarrollo se condicionan a determinadas políticas sanitarias que implican de hecho la imposición de un fuerte control de la natalidad. Preocupan también tanto las legislaciones que aceptan la eutanasia como las presiones de grupos nacionales e internacionales que reivindican su reconocimiento jurídico.

 

   26. Si hay confianza recíproca y generalizada, el mercado es la institución económica que permite el encuentro entre las personas, como agentes económicos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios de consumo para satisfacer sus necesidades y deseos. El mercado está sujeto a los principios de la llamada justicia conmutativa, que regula precisamente la relación entre dar y recibir entre iguales.

   Pero la doctrina social de la Iglesia no ha dejado nunca de subrayar la importancia de la justicia distributiva y de la justicia social para la economía de mercado, no sólo porque está dentro de un contexto social y político más amplio, sino también por la trama de relaciones en que se desenvuelve. En efecto, si el mercado se rige únicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento.

   Ya en 1985, en una conferencia, el entonces Cardenal Ratzinger, había criticado la perspectiva liberal de Adam Smith de que: "cualquier acción moral voluntaria contradice las reglas del mercado" (5). Por el contrario, las reglas sólo funcionan cuando existe un consenso moral que las sostiene.

   En la Centesimus annus, Juan Pablo II señaló esta problemática al advertir la necesidad de un sistema basado en tres instancias: el mercado, el Estado y la sociedad civil. La solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos; por tanto no se la puede dejar solamente en manos del Estado. Junto a la empresa privada, orientada al beneficio, y los diferentes tipos de empresa pública, deben poderse establecer y desenvolver aquellas organizaciones productivas que persiguen fines mutualistas y sociales.

 

   27. El 1 de mayo de 2000, Juan Pablo II, con ocasión del Jubileo de los Trabajadores, lanzó un llamamiento para «una coalición mundial a favor del trabajo decente», alentando la estrategia de la Organización Internacional del Trabajo. De esta manera, daba un fuerte apoyo moral a este objetivo, como aspiración de las familias en todos los países del mundo. Pero ¿qué significa la palabra «decencia» aplicada al trabajo? Significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; que permita satisfacer las necesidades de las familias.

 

Derechos y deberes

 

   28. Hoy se da una profunda contradicción. Mientras, por un lado, se reivindican presuntos derechos, de carácter arbitrario y voluptuoso, con la pretensión de que las estructuras públicas los reconozcan y promuevan, por otro, hay derechos elementales y fundamentales que se ignoran y violan en gran parte de la humanidad. Se aprecia con frecuencia una relación entre la reivindicación del derecho a lo superfluo, e incluso a la transgresión y al vicio, en las sociedades opulentas, y la carencia de comida, agua potable, instrucción básica o cuidados sanitarios elementales en ciertas regiones del mundo subdesarrollado y también en la periferia de las grandes ciudades. Dicha relación consiste en que los derechos individuales, desvinculados de un conjunto de deberes que les dé un sentido profundo, se desquician y dan lugar a una espiral de exigencias prácticamente ilimitada y carente de criterios.

 

   La exacerbación de los derechos conduce al olvido de los deberes. Los deberes delimitan los derechos porque remiten a un marco antropológico y ético en cuya verdad se insertan también los derechos y así dejan de ser arbitrarios. Por este motivo, los deberes refuerzan los derechos y reclaman que se los defienda y promueva como un compromiso al servicio del bien. En cambio, si los derechos del hombre se fundamentan sólo en las deliberaciones de una asamblea de ciudadanos, pueden ser cambiados en cualquier momento y, consiguientemente, se relaja en la conciencia común el deber de respetarlos y tratar de conseguirlos.

 

   29. No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico: baste pensar, por un lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y al aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en la sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad.

   La disminución de los nacimientos, a veces por debajo del llamado «índice de reemplazo generacional», pone en crisis incluso a los sistemas de asistencia social. En esta perspectiva, los estados deben establecer políticas que promuevan la familia, célula primordial y vital de la sociedad, haciéndose cargo también de sus problemas económicos.

 

Ecología

 

   30. El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias.

   El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades -materiales e inmateriales- respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.

   En nuestra tierra hay lugar para todos: en ella toda la familia humana debe encontrar los recursos necesarios para vivir dignamente. Una de las mayores tareas de la economía es precisamente el uso más eficaz de los recursos, no el abuso, teniendo siempre presente que el concepto de eficiencia no es axiológicamente neutral.

 

Religión

 

   31. Una de las pobrezas más hondas que el hombre puede experimentar es la soledad. Ciertamente, también las otras pobrezas, incluidas las materiales, nacen del aislamiento, del no ser amados o de la dificultad de amar. El hombre está alienado cuando vive solo o se aleja de la realidad, cuando renuncia a pensar y creer en un Fundamento. Toda la humanidad está alienada cuando se entrega a proyectos exclusivamente humanos, a ideologías y utopías falsas.

   A este respecto, la razón encuentra inspiración y orientación en la revelación cristiana, según la cual la comunidad de los hombres no absorbe en sí a la persona anulando su autonomía, como ocurre en las diversas formas del totalitarismo, sino que la valoriza más aún porque la relación entre persona y comunidad es la de un todo hacia otro todo.

  Por este motivo, aunque es verdad que, por un lado, el desarrollo necesita de las religiones y de las culturas de los diversos pueblos, por otro lado, sigue siendo verdad también que es necesario un adecuado discernimiento. La libertad religiosa no significa indiferentismo religioso y no comporta que todas las religiones sean iguales. El discernimiento sobre la contribución de las culturas y de las religiones es necesario para la construcción de la comunidad social en el respeto del bien común, sobre todo para quien ejerce el poder político.

 

Globalización

 

   32. Para los creyentes, el mundo no es fruto de la casualidad ni de la necesidad, sino de un proyecto de Dios. De ahí nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como una familia, bajo la mirada del Creador.

   A veces se perciben actitudes fatalistas ante la globalización, como si las dinámicas que la producen procedieran de fuerzas anónimas e impersonales o de estructuras independientes de la voluntad humana. Cuando se entiende la globalización de manera determinista, se pierden los criterios para valorarla y orientarla. Es una realidad humana y puede ser fruto de diversas corrientes culturales que han de ser sometidas a un discernimiento. La verdad de la globalización como proceso y su criterio ético fundamental vienen dados por la unidad de la familia humana y su crecimiento en el bien. Por tanto, hay que esforzarse incesantemente para favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria.

 

   33. El proceso de globalización, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes; pero, si se gestiona mal, puede incrementar la pobreza y la desigualdad, contagiando además con una crisis a todo el mundo. Es necesario corregir las disfunciones, a veces graves, que causan nuevas divisiones entre los pueblos y en su interior, de modo que la redistribución de la riqueza no comporte una redistribución de la pobreza, e incluso la acentúe, como podría hacernos temer también una mala gestión de la situación actual.

 

   La globalización es un fenómeno multidimensional y polivalente, que exige ser comprendido en la diversidad y en la unidad de todas sus dimensiones, incluida la teológica. Esto consentirá vivir y orientar la globalización de la humanidad en términos de relacionalidad, comunión y participación.

 

   34. En este plano, el principio de subsidiaridad, al reconocer que la reciprocidad forma parte de la constitución íntima del ser humano, es el antídoto más eficaz contra cualquier forma de abuso de algunos países sobre otros, así como de un asistencialismo paternalista. Por tanto, es un principio particularmente adecuado para gobernar la globalización y orientarla hacia un verdadero desarrollo humano.

   Para no abrir la puerta a un peligroso poder universal de tipo monocrático, el gobierno de la globalización debe ser de tipo subsidiario, articulado en múltiples niveles y planos diversos, que colaboren recíprocamente. La globalización necesita ciertamente una autoridad, en cuanto plantea el problema de la consecución de un bien común global; sin embargo, dicha autoridad deberá estar organizada de modo subsidiario y con división de poderes, tanto para no herir la libertad como para resultar concretamente eficaz.

 

   El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado.

 

   35. Ante el imparable aumento de la interdependencia mundial, y también en presencia de una recesión de alcance global, se considera urgente la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones.

   Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por el Beato Juan XXIII.

   Obviamente, debe tener la facultad de hacer respetar sus propias decisiones a las diversas partes, así como las medidas de coordinación adoptadas en los diferentes foros internacionales. En efecto, cuando esto falta, el derecho internacional, no obstante los grandes progresos alcanzados en los diversos campos, correría el riesgo de estar condicionado por los equilibrios de poder entre los más fuertes.

 

Técnica y bioética

 

   36. El desarrollo de la persona se degrada cuando ésta pretende ser la única creadora de sí misma. De modo análogo, también el desarrollo de los pueblos se degrada cuando la humanidad piensa que puede recrearse utilizando los «prodigios» de la tecnología. Lo mismo ocurre con el desarrollo económico, que se manifiesta ficticio y dañino cuando se apoya en los «prodigios» de las finanzas para sostener un crecimiento antinatural y consumista.

   No obstante, la técnica permite dominar la materia, reducir los riesgos, ahorrar esfuerzos, mejorar las condiciones de vida. La técnica, por lo tanto, se inserta en el mandato de cultivar y custodiar la tierra (cf. Gn 2,15), que Dios ha confiado al hombre, y se orienta a reforzar esa alianza entre ser humano y medio ambiente que debe reflejar el amor creador de Dios.

 

   37. En la actualidad, la bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral.

   La fecundación in vitro, la investigación con embriones, la posibilidad de la clonación y de la hibridación humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, que cree haber desvelado cualquier misterio, puesto que se ha llegado ya a la raíz de la vida. Es aquí donde el absolutismo de la técnica encuentra su máxima expresión.

 

   38. La plaga difusa, trágica, del aborto, acaba de recibir un impulso en Italia, al aprobarse la píldora abortiva RU-486, que permite el aborto hasta la séptima semana de embarazo. La prensa anunció que esto constituía "una dura derrota" para el Vaticano (Clarín, 2-8-09). Pero también en la Argentina, se instaló un teléfono desde el cual una fundación ofrece asesoramiento para utilizar Mesoprostol, un protector gástrico, que se usa para abortar hasta las doce semanas de embarazo.

 

   39. El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma; la salud del alma se confunde muchas veces con el bienestar emotivo. Estas reducciones tienen su origen en una profunda incomprensión de lo que es la vida espiritual y llevan a ignorar que el desarrollo del hombre y de los pueblos depende también de las soluciones que se dan a los problemas de carácter espiritual.

   Las nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperación en la que caen tantas personas, tienen una explicación no sólo sociológica o psicológica, sino esencialmente espiritual. Por eso, no hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo.

 

Conclusiones

 

   40. Consideramos que, a diferencia de sus dos encíclicas anteriores, estrictamente teológicas y no fáciles de leer, en Caritas in Veritate el Sumo Pontífice se ha esforzado por utilizar un lenguaje accesible al fiel común. En una muestra de humildad y deseo de servir a su grey, ha destinado este documento a proporcionar una guía segura y práctica para actuar en el difícil mundo contemporáneo. Ha preferido limitarse a comentar y ampliar los conceptos fundamentales de sus predecesores en el pontificado, para consolidar la doctrina social de la Iglesia, demostrando su continuidad y coherencia, contribuyendo así a su difusión. Como es un intelectual profundo y un docente experimentado, ha logrado una estupenda síntesis actualizada de la enseñanza social católica.

 

   Nos toca ahora a los fieles cumplir nuestro rol en la sociedad, concretando en la realidad los principios doctrinarios. De esa manera, como ha manifestado recientemente el Cardenal Marc Ouellet, primado de Canadá: "Vamos a estar junto al sucesor de Pedro, nuestro Papa, en esta época en que es difícil asumir con valentía nuestro deber cristiano de construir la unidad y la solidaridad de todo el mundo" (6).

 

 

(1) Consejo Pontificio "Justicia y Paz": "Nota sobre la Financiación del Desarrollo"; 18-11-08.

(2) Benedicto XVI. Sacramentum caritatis, 91; Deus caritas est, 27 y 28.

(3) Encíclica Deus caritas est: "Así pues, cotejando situaciones y problemas nuevos cada vez, se ha ido desarrollando una doctrina social católica, que en 2004 ha sido presentada de modo orgánico en el Compendio de la doctrina social de la Iglesia, redactado por el Consejo Pontificio Iustitia et Pax" (27).

(4) Martini, Carlo M. "Coloquios nocturnos en Jerusalén"; Madrid, San Pablo, 2008, pág. 141.

(5) Ratzinger, Joseph. "Economía de Mercado y Ética"; conferencia en la Universidad Urbaniana, noviembre de 1985.

(6) Noticias Globales, 11-8-09.

CONSTRUCCIÓN DE UN GRAN ESPACIO SURAMERICANO

CONSTRUCCIÓN DE UN GRAN ESPACIO SURAMERICANO

Alberto BUELA

 

   En estos días que venimos recibiendo varias solicitudes del extranjero sobre la integración suramericana  (investigadores brasileños como Julia Nassif Souza de la revista de Sociología  la Universidad de San Pablo, de nuestro traductor al ruso Vladislav Gulevich entre otros),  nos parece adecuado realizar algunas precisiones fundamentales sobre el tema. Sobre todo en el desenmascaramiento de los intereses reales que mueven la geopolítica brasilera, desde siempre ambivalente.

 

   En primer lugar nosotros proponemos dejar de hablar de integración, concepto que forma parte de lo políticamente correcto, para hablar de construcción de un gran espacio geopolítico autocentrado económicamente y políticamente soberano. La categoría de integración es un engaña pichanga ad usus becarios. Luego de 18 años desde el Tratado de Asunción de 1991 al presente, el Mercosur resultó ser sólo el instrumento de integración de las burguesías comerciales de Sao Paulo y Buenos Aires, y nada más. La construcción de un gran espacio supone una voluntad de poder que se enfrente y recorte los poderes mundiales actuales en tanto que la idea de integración implica sumarse a las ventajas relativas de la globalización.  O hablamos en términos geopolíticos de construcción de un gran espacio o callamos.

 

 

   En segundo lugar hay que dejar de hablar de América Latina que es un concepto que indica una rémora colonial franco-inglesa – ni los aborígenes son latinos ni los criollos lo somos- para hablar de Iberoamérica o de la América Indoibérica y así incorporar sin tapujos al Brasil. El latinoamericanismo es un concepto vago y estéril, ha sostenido con razón don Helio Jaguaribe. Geopolíticamente hablando, esto es, desde un realismo político, se debe hablar de Suramérica  (Sud-América es un galicismo inadmisible a esta altura de la historia americana), pues México y Centroamérica son dominios consolidados de la potencia imperial talasocrática.

 

   En tercer lugar la construcción es sólo posible si podemos asegurar un hinterland suramericano protegido por las líneas de tensión geopolíticas cuyos vértices tendrían que ser Buenos Aires, Brasilia, Caracas y Lima o Quito o Bogotá. Este último vértice es indistinto aunque hoy es preferible Bogotá.  Esto es lo que hemos denominado “teoría del rombo” que venimos defendiendo desde hace una década.

 

   En cuarto lugar aquellos que tienen y pueden aportar más, aporten más, pues si no se da una relación de reciprocidad no hay construcción de un gran espacio en Suramérica.  Éste es el principio fundante de todo gran espacio geopolítico, pues si uno de los miembros aporta todo, se transforma en un imperio subregional y si todos aportan por igual, es una ficción política. No tiene miras de realización.

 

   Si, hipotéticamente, se tuvieran en cuenta estas cuatro instancias que proponemos habría que eliminar, finalmente,  los presupuestos histórico-políticos de los miembros que la integran comenzando por el mayor aportante, que en este caso es Brasil con casi 200 millones de habitantes y el 38% del PBI de la región.

 

   Y acá salta la liebre. Y aquí aparece la cuestión fundamental. ¿Quiere Brasil la construcción de un gran espacio autocentrado económicamente y políticamente soberano en Suramérica? Todo indica que no, pero todo aparece como que sí. En apariencias Itamaraty a todos los proyectos dice que sí, pero en realidad obra en concreto rechazándolos. Su alianza principal es con los Estados Unidos como socio privilegiado, relación que lo ha transformado hoy día en  gendarme de la región. Su asociación secundaria es con cualquiera de los países suramericanos. Esta distinción entre aliado y socio es fundamental para poder llegar a comprender en parte, a barruntar, cuales son los intereses profundos que mueven a Itamaraty.  Brasil es aliado de USA y socio de Argentina o Venezuela o Uruguay.

 

   Nos explicamos con un ejemplo: El Banco del Sur (también podríamos hablar de la integración militar, del la Comunidad suramericana de naciones, del Unasur, de los corredores bioceánicos, del gasoducto transamazónico, de la navegación de los ríos interiores de la América del Sur, etc.). El Banco del Sur arrancaría con un capital inicial de 7.000 millones de dólares, la controversia respecto del aporte de los países accionistas impulsores de la idea radica que unos, como Brasil o Paraguay, proponen hacer aportes menores del orden de los 300 millones y otros como Ecuador, Venezuela y Argentina proponen aportes significativos. En una palabra, unos quieren que el Banco del Sur nazca chico y otro piensan en términos de grandeza.

   La contradicciones surgen con las declaraciones de Guido Mantega, ministro de hacienda del Brasil, quien sostuvo que:“ la prioridad del Banco del sur será financiar proyectos de infraestructura, logística y energía”  y recordó que “sólo el Banco de Desarrollo de Brasil tiene 120.000 millones de dólares para financiar al sector productivo de su país, en tanto que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene sólo 100 millones de dólares para toda la región”.

¿Qué pretende entonces la intelligensia brasileña, crear un banco pobre esterilizando otra idea que puede servir para liberarnos, como lo hizo con la Comunidad Suramericana de naciones invitando a Surinam y Guyana, o sea, Holanda e Inglaterra a participar? Esta idea del Banco del Sur, hay que decirlo con todas las letras la lanzó Chávez y le mostró sus beneficios a Kirchner, quien honesta y cabalmente la aceptó.

   Brasil se sumó como se suma a todos los intentos de integración suramericana, no por su vocación integradora, sino porque Itamaraty (la cancillería brasileña: Su verdadero poder nacional)  no descansa en su ambición de dominio. Y así, si los proyectos o ideas que se lanzan benefician su política permanente de “extensión al oeste” los apoya, de lo contrario los esteriliza, pero nunca los rechaza, pues su rechazo generaría una resistencia que no tiene por qué crear. Esto hay que saberlo y nuestros gobiernos hispanoamericanos deberían alguna vez hacerlo notar. Brasil, a través de su cancillería Itamaraty, interpuso, interpone e interpondrá todos los recursos a su alcance para impedir la integración norte-sur o sur-norte de Suramérica, de modo tal que si hay algo que no desea ni quiere es la relación Caracas-Buenos Aires, y el Banco del Sur abona y refuerza esta integración.

   Hace ya más de un siglo y a partir de los trabajos de don Tulio Jaguaribe, el padre de Helio Jaguaribe, el sociólogo que más influencia en el poder del Brasil ha tenido en estos últimos veinte años,  los gobiernos de Argentina y Venezuela están solicitando al de Brasil avanzar en los trabajos para la integración fluvial del Suramérica sobre todo en la vinculación entre los ríos Paraguay –Guaporé a través del dragado de los ríos Alegre y Aguapey, atravesando la laguna Rebeca y el riacho Barbados y su respuesta siempre ha sido una dilación continuada.

 

   Vemos cómo el Banco del Sur nos llevó a consideraciones que hacen al riñón de la geopolítica suramericana, a tratar de llamar a las cosas por su nombre y a correr el velo de las intenciones ocultas. El Banco del Sur es estrictamente hablando una idea metapolítica, pues va más allá de la limitación política partidaria y local para instalarse como categoría de condicionamiento de la acción política concreta futura del gran espacio suramericano. Mientras tanto los seis países que inicialmente constituirían el Banco del Sur tienen presos 164.000 millones de dólares, en Bancos de USA y Europa, esto es, diez veces más de los créditos que recibimos con condicionamientos  de todo tipo, durante el 2006.

   El Banco del Sur si naciera grande se transformaría automáticamente en la expresión financiera de la Unión Suramericana lo que le permitiría negociar como bloque y no aisladamente con los poderes internacionales. La consecuencia natural del un Banco del Sur pensado en términos de grandeza sería la implantación de una moneda única tal como se propuso en la reunión del Mercosur, aquella a la que asistió Nelson Mandela, realizada en Ushuaia en 1999 y dilatada por Brasil sine die. Es que Itamaraty no quiere una negociación en bloque, con una moneda única,  con los poderes mundiales sino que desea negociar con Brasil como bloque con los poderes internacionales, esta es la madre del borrego. Quien no vea esto, mira sin ver.

    Este ejemplo que hemos puesto es emblemático pues muestra cómo Itamaraty apoya y socava al mismo tiempo un mismo proyecto. Nuestras cancillerías no se dan cuenta o no lo hacen notar, nuestros políticos menos pues pasan su vida en problemas internos y vuelos de cabotaje, ni qué decir de nuestros dirigentes sociales y culturales embelezados en un “latinoamericanismo” vacuo y falto de contenido.

 

   En la construcción del gran espacio suramericano Brasil es Alemania y Argentina es Austria, pero la sumatoria de Venezuela, Perú y sobre todo Colombia equilibra la balanza. Hoy, a mediados del 2009, esta última opción, la opción Colombia es de singular importancia. Y si algún tonto de estos que nunca faltan pues stultorum numerus infinitus est nos dijera que es imposible, solo nos cabe responderle es conditio sine qua non en la construcción de un gran espacio suramericano reemplazar las criterios ideológicos por las relaciones geopolíticas o mejor aún: metapolíticas.  

 

   La relación geopolítica de Argentina tiene que ser forzosamente con Brasil, pero para ello debe privilegiar las relaciones geopolíticas con Venezuela y Colombia más allá de los criterios ideológicos. Brasil tiene una gran ventaja sobre Argentina, su mayor potencial económico y militar pero al mismo tiempo tiene una desventaja geopolítica en la región, no puede tener ningún otro aliado de peso, sólo puede tener socios circunstanciales, pero Argentina si tuviera política exterior propia, sí que puede tener aliados. Y esta es la gran diferencia que juega a nuestro favor.

 

   Socios históricos del Brasil lo han sido el Paraguay, Chile y Ecuador pero nunca llegaron a la categoría de aliados. Esta categoría es la que se quiso plasmar en el Tratado de Asunción con Argentina, pero no pasó de una asociación comercial. Así están las tensiones geopolíticas hoy en la América del Sur.

ORIENTACIONES OFICIALES SOBRE EDUCACIÓN SEXUAL

ORIENTACIONES OFICIALES SOBRE EDUCACIÓN SEXUAL

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

 Mensaje de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata sobre el "Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA" distribuido por los ministerios de Educación y de Salud de la Presidencia de la Nación.

   Se está difundiendo actualmente un documento de 302 páginas titulado "Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA". Se trata de un emprendimiento oficial, que procede de los ministerios de Educación y de Salud de la Presidencia de la Nación; una realización regional del Proyecto de Armonización de Políticas Públicas para la promoción de Derechos, Salud, Educación Sexual y Prevención del VIH/SIDA en el Ámbito Escolar, con el auspicio de ONUSIDA y otros organismos internacionales. Lleva también otro nombre: "Proyecto Conjunto País". El texto es una recopilación de escritos dispares, pero unificados por una opción claramente ideológica, que no refleja la variedad de posiciones que pueden adoptarse en una materia tan esencial y que ha sido objeto de discusiones en distintos ámbitos, sobre todo en la comisión creada oportunamente por el Ministerio de Educación de la Nación para definir los lineamientos curriculares de Educación Sexual. Por su tenor parece otra imposición totalitaria del Estado, sobretodo teniendo en cuenta la delicadeza del asunto, ya que en ninguna de sus propuestas toma en cuenta la libertad de conciencia, tanto de los alumnos como de sus padres, garantizada por la Constitución y la misma Ley de Educación Nacional.

 

La ideología de género se expresa en este documento con el máximo rigor. Se presenta esa perspectiva como el instrumento para modificar significados y prácticas que, según tal visión reduccionista, son construcciones obstaculizadoras que impiden el acceso efectivo a los derechos que se enuncian, referidos al ejercicio de la sexualidad. El propósito de modificar conductas tiene una meta privilegiada de carácter sanitario, prevenir la infección del virus de inmunodeficiencia humana  y de otras enfermedades de transmisión sexual. Pero también es fuerte el acento sociológico-político, ya que en varias de las contribuciones recopiladas se enfoca la sexualidad desde la dialéctica del poder. La promoción del uso del preservativo es sólo el aspecto más superficial de esta propuesta (una obsesión de las políticas oficiales, engañosas, además); el designio profundo es la "desconstrucción" de una concepción de la sexualidad de acuerdo al orden natural y a la tradición cristiana.

 

Desde el comienzo de esta publicación desigual y farragosa la sexualidad es presentada como una construcción histórica y sociocultural. Es lo propio de la ideología de género, según la cual lo masculino y lo femenino, el ser varón y el ser mujer, no surge de una diferencia biológica y mucho menos se identifica con ella, sino que procede de la evolución de la cultura y es, por lo tanto, cambiante. Una persona sería varón o mujer porque es tributaria de una determinada tradición cultural que le ha impuesto estereotipos, porque desde la primera infancia han modelado a esa persona para que se comporte como varón o como mujer. La perspectiva de género establece una escisión en la realidad viviente de la persona humana: por un lado lo biológico, físico y corpóreo; por otro, la libertad, la creatividad que caracteriza a un ser personal y sus manifestaciones en la conducta y en la cultura. Siguiendo las huellas de Descartes se desprecia lo biológico, que suele identificarse, sin más, con lo natural, ya que en esta concepción antropológica no se reconoce la existencia de una naturaleza de la persona y de sus actos. El hombre sería pura libertad creativa, fuente de incesante autoconstrucción y, en consecuencia, capaz de hacer con su bíos lo que quiera, incluso hasta de transformarlo según sus fantasías y sus trastornos de personalidad. Una recta antropología reconoce la compleja armonía de una unidad viviente, en la que se verifica una continuidad entre lo biológico, lo psicológico y lo espiritual. Aquella escisión es la base para afirmar, en la perspectiva de género, la elección de la orientación sexual. La brecha estipulada entre sexo y género explica también que, en la presentación de la sexualidad que se ofrece en el documento que comentamos, jamás se hable del amor. El sexo, al parecer, no tiene nada que ver con el amor; la rica problemática filosófica, e histórico-cultural sobre las relaciones entre eros y agápe, entre el deseo y el don, no tiene cabida en esa visión reduccionista de la sexualidad.

 

Llama la atención el uso que se hace en el texto de la noción de sexualidad integral. Parece designarse con ese nombre los diversos usos y discursos a los que se subordinan los cuerpos, en los cuales se inscriben los géneros, es decir, las diversas identidades sexuales: femenino, masculino, "trans", etc. De hecho, en el contexto, la nota de integral equivale a un plural: se llama sexualidad integral a las sexualidades; la apertura a la diversidad subraya el desprecio del bíos y la escisión antes señalada. Bajo el amparo del género caben los diversos comportamientos sexuales: así se otorga carta de ciudadanía a la homosexualidad y sus variantes. Es éste otro propósito recurrente en el documento.

 

Uno de los "materiales" incluidos en la recopilación es un artículo de la profesora Graciela Morgade, funcionaria del área educativa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La autora afirma que "el significado que se otorga a la sexualidad y las dimensiones que se incluyen en esas definiciones, son producto de relaciones sociales de poder. Y también lo son las normas que regulan "qué" hacer con nuestra sexualidad, "como" vivirla". Siguiendo a Jeffrey Weeks nos presenta como herederos de una tradición absolutista judeo-cristiana, articulada desde el siglo XVIII con la familia tradicional burguesa del capitalismo moderno. Esta mascarada sirve para descalificar toda moral sexual. No falta tampoco la mención a Michel Foucault, en quien se inspira Morgade para afirmar que "la sexualidad es una cuestión política, hasta tal punto que, cuanto más se la niega o reprime socialmente, más se la alude, más se la nombra. Pero también que, y en particular en la escuela, no basta con nombrarla para habilitar discursos liberadores".

 

Me detengo todavía en esta autora para señalar un párrafo inquietante de su artículo, en la página 33 de la colección. Se refiere al enfoque de educación sexual propio de los servicios educativos de gestión privada, que según ella sigue un modelo moralizante. He aquí el pasaje: "Esta perspectiva es contradictoria con la vocación universalizante de la escuela pública y es más apropiado para los servicios educativos de gestión privada que sostienen un ideario explícito que las familias conocen y eligen. Sin embargo, aun con la libertad de construcción del proyecto pedagógico institucional de la que gozan los establecimientos y la libertad de elección por parte de las familias, existen leyes nacionales e internacionales con respecto a los derechos de niños/as y jóvenes a recibir información que también limitan y brindan un marco común de ciudadanía que ningún proyecto educativo debería omitir. Es evidente que estos enfoques aportan contenidos que constituyen el corpus de la educación para la sexualidad en la escuela. Sin embargo, suelen parcializar la cuestión, tienden a silenciar las realidades de niños/as, jóvenes y adultos/as, y por acción u omisión, terminan reforzando las relaciones de poder hegemónicas". Deslizo dos rápidas observaciones. Es admirable la inversión de las calificaciones, ya que se atribuye universalidad a la visión torcida, reduccionista, de la sexualidad, propia de la ideología de género, que el Estado impone arbitrariamente en la escuela "pública" (debería decir: de gestión estatal), atropellando la libertad de conciencia de los alumnos y de sus padres, y en cambio se señala como parcializante el enfoque que integra un "ideario explícito" en las escuelas públicas de gestión  privada, que en el caso de las católicas presenta integralmente la realidad humana de la sexualidad, incluyendo todas sus dimensiones y también, por supuesto, el amor, la libertad y la responsabilidad moral. En segundo lugar, no me parece pecar de suspicaz al reconocer una velada amenazada a la libertad de enseñar y aprender la verdad, cuando se menciona la posible aplicación de leyes nacionales e internacionales que declaran y tutelan derechos de niños y jóvenes. Digámoslo claramente: leyes inicuas, presuntos derechos. El Estado, para ejercer su inclinación totalitaria, posee una herramienta democrática: un marco común de ciudadanía.

 

La inspiración neomarxista, que recuerda en cierta medida al feminismo libertario de Shulamith Firestone, se advierte en varios de los elementos que componen la recopilación de materiales. En ellos se subraya la interpretación de la sexualidad según la dialéctica del poder. Además, se insiste en que el uso, disfrute y cuidado del cuerpo (a eso se reduce la realidad plenaria, bella y sagrada de la sexualidad humana) están fuertemente condicionados por la situación socioeconómica y educativa, las costumbres y valores del grupo social de pertenencia y las relaciones hegemónicas de género. Sin negar el posible influjo de algunos de esos factores, es inaceptable el reduccionismo antropológico: ninguna referencia a la realidad propiamente humana, personal, de la sexualidad, que incluye la dimensión ética y espiritual. En todo caso, el valor moral y la espiritualidad quedan subordinadas a las relaciones de poder que se verifican en la construcción social de la sexualidad.

 

El planteo constructivista se propone como medio eficaz para superar estereotipos, los que se fijan cuando se educa al varón como varón y a la mujer como mujer. En el fondo, el constructivismo detesta la distinción y la complementariedad de los dos sexos y con el propósito de liberar a la mujer la masculiniza y destruye su femineidad. Cito: "no existe una "esencia" femenina o masculina, formas de ser o comportamientos inmutablemente propios y distintos de varones y mujeres, sino que a partir de las diferencias de sexo biológico, se construyen producciones culturales y políticas sobre lo masculino y lo femenino". La revelación bíblica, iluminando y confirmando el orden natural de la creación, nos enseña, en cambio, que la imagen divina en la criatura humana se verifica en la forma irreductiblemente doble, y a la vez complementaria, del varón y la mujer, en la unidad de los dos.

 

La perspectiva de género se propone modificar los roles sexuales (y no se tata simplemente de admitir que la mujer trabaje fuera de casa y que el varón cuide al bebé), sino alterar la constitución de la familia y de la sociedad, con consecuencias impensables para el futuro de la humanidad. Con el propósito de criticar un discurso que intentaría "circunscribir la participación de las mujeres a cuestiones reproductivas", se menoscaba, por no decir que se desconoce la vocación maternal que es propia de la condición femenina, de su genio, y que constituye su gracia peculiar; desprecia asimismo su lugar irreemplazable en la familia, en la familia sin más, según el orden natural, y no en cierto tipo de familia, como se dice con cierto dejo despectivo en el texto. La potencialidad destructiva del orden familiar, de la que está cargado este documento oficial, se manifiesta, por ejemplo, en el siguiente enunciado: la perspectiva de género requiere de un proceso comunicativo que la sostenga y la haga llegar al corazón de la discriminación: la familia. El "empoderamiento" de la mujer, como superación de las relaciones hegemónicas de poder, implica introducir la potencia destructiva de la dialéctica en el seno de la familia. Es el planteo habitual del feminismo extremo.

 

El "enfoque de derechos", como se lo llama, proclama para los niños y adolescentes el derecho al sexo como un derecho humano, y concretamente: a decidir tener o no tener relaciones sexuales, libres de todo tipo de coerción y violencia y a no sufrir ninguna consecuencia no deseada de esas relaciones. Derecho, también, a recibir educación sexual temprana y adecuada para evitar esas consecuencias y a alcanzar el más alto nivel de salud sexual y reproductiva. Ni amor, ni responsabilidad, ni matrimonio, ni familia como proyecto de vida. Se confiesa explícitamente que la educación sexual excluye la formación en las virtudes, el aprecio y respeto de los valores esenciales que constituyen a la persona en su auténtica perfección. Así se dice, en un texto debido a Eleonor Faur: "la educación en sexualidad es, en definitiva, un tipo de formación que busca transmitir herramientas de cuidado antes que modelar comportamientos". En suma, por educación sexual se entiende la reivindicación del derecho a fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón. Se afirma expresamente que la Escuela debe orientar "sobre el uso exclusivo del preservativo como único medio de protección eficaz en la relación sexual, frente al VIH, tanto para los varones como para las mujeres". ¿No sería más eficaz e indudablemente segura la abstinencia de relaciones sexuales prematuras e irresponsables?

 

La orientación de este programa "educativo" a partir de la afirmación de los derechos de los niños y adolescentes conduce a excluir la autoridad de los padres y los derechos y deberes que brotan de la patria potestad, tutelados por la Constitución Nacional, las leyes y las diversas Convenciones Internacionales suscritas por la República Argentina. Una verdadera subversión del orden jurídico. Se avizora un peligroso avance totalitario sobre la libertad de conciencia (no se menciona para nada en el texto la posible objeción) y sobre la libertad de enseñar y aprender, no sólo la de los docentes y alumnos de las escuelas de gestión privada, que pueden verse obligados a aceptar contenidos incompatibles con los respectivos idearios institucionales, sino también la de los que enseñan y aprenden en las escuelas estatales, a los que no se les puede imponer sin injusticia manifiesta una concepción del hombre contraria a sus convicciones. La tan mentada neutralidad religiosa del Estado en el ámbito educativo, el célebre laicismo escolar, no es compatible con la imposición de una dogmática constructivista y atea que resulta una especie de religión secular, ajena a la tradición nacional y a los sentimientos cristianos de la mayoría de nuestro pueblo.