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KOSOVO: ¿UN CONFLICTO DISTINTO Y DISTANTE?

KOSOVO: ¿UN CONFLICTO DISTINTO Y DISTANTE?

Carlos PEREYRA MELE

 

 

   "La Europa multiétnica, multinacional, multilingüe, multirreligiosa se ha traicionado a sí misma, ha traicionado su propio modelo. Europa no utilizó sus criterios relativos a soberanías y fronteras con nosotros. Por el contrario, nos dividió. Ellos reconocen repentinamente a Kosovo, lo que han negado y siguen negando a muchos de sus propios pueblos y otros pueblos lejanos del mundo: la separación unilateral respecto a los estados existentes. Occidente sólo está sembrando desintegración, caos y anarquía. Kosovo fue mantenido en el limbo desde hace diez años por la Unión Europea, porque quiere ser utilizado como un arma de la OTAN en contra de su enemigo Rusia. Lo que han hecho con Kosovo es abrir un camino que tarde o temprano tendrá consecuencias en muchos otros lugares del mundo. Lo que Kosovo significa hoy es simplemente una anexión soterrada de la OTAN frente a Serbia y a Rusia. Kosovo es un engendro, un polígono militar y un basurero de la OTAN". Prof. Nikolau Kuveljich

 

I Parte

 

   En el año 1982, en medio del fragor de la guerra de las Malvinas, el Presidente del Gobierno español, Calvo Sotelo, llamó así -"...un conflicto distinto y distante..."- a la confrontación militar de Argentina con Gran Bretaña. Pero, a pesar de la miopía del entonces gobernante democristiano, la batallas en los mares del sur estaban actualizando  otro conflicto en las entrañas mismas de Europa, el de la ocupación por los ingleses del peñón de  Gibraltar , que  el mismo Calvo Sotelo  reclamaba como territorio español.

   Para no repetir tan flagrante carencia de visión estratégica, las Cancillerías de América del Sur, los expertos en política internacional, y los centros de investigación de geopolítica de nuestro continente deberían, veinticinco años más tarde, descartar la posibilidad de que tanto los argentinos como los suramericanos puedan estar indemnes a las secuelas de este tipo de conflictos. Por ser supuestamente distinto y distante, lo ocurrido en los Balcanes no deja de afectar ni en lo inmediato ni en el futuro a todo el panorama mundial. Es necesario y urgente, analizar,  comprender y prever las consecuencias de las decisiones adoptadas por las naciones implicadas  y las formas en que repercutirán sobre este continente. También es momento de proponer las políticas tendentes a  neutralizar los efectos negativos que seguramente pueden tener para los intereses nacionales y regionales.

   La declaración unilateral de independencia de Kosovo coloca sobre el tapete un elemental principio en política: "Si bien se puede tomar desde el Poder cualquier medida, lo que no se puede hacer es escapar de las consecuencias que derivan de la aplicación de la misma".

 

   Kosovo, para profundizar en el tema, fue una de las provincias que componían la desaparecida Republica de Yugoslavia y es reconocida históricamente como la cuna de la identidad servia. Está poblada mayoritariamente por albaneses kosovares (de religión musulmana), mientras que Servia es de  población eslava  (cristiana ortodoxa), lo cual en si mismo plantea un conflicto de carácter étnico-religioso y que según la doctrina de las Naciones Unidas, no es -y muy por el contrario- una causa para el desmembramiento de las naciones. En consecuencia, es lógico reconocer que este nuevo país, nace sólo para ser un elemento de la geopolítica atlantista (EE.UU. y sus aliados Inglaterra y Francia) que al colocar una cuña en la región, plantean un conflicto latente a la Rusia de Putin y a su aliada Servia.

   Hablando de Kosovo, se lo puede definir con los siguientes parámetros: Geografía: 10.877 km2 de superficie. Fronteriza al sudoeste con Albania, al sudeste con Macedonia y al oeste con Montenegro. (La provincia de Tucumán tiene el doble de territorio: 22.524 km2). Población: Cerca de 1,8 millones de albaneses, entre 100.000 y 120.000 serbios. El 70% de la población tiene menos de 30 años. (La población Tucumán es de 1.457.357 habitantes),   además de su aislamiento territorial, ya que carece de salida de sus productos por puerto propio, su situación económica es grave. Es la región más pobre de Europa junto a Albania. La Unión Europea es el principal donante de fondos, con cerca de 1.000 millones de euros invertidos en proyectos de reconstrucción y reactivación de la economía.

 

   Y en este punto está la gran contradicción. En un mundo donde la tendencia es la de conformar cada vez mayores espacios económicos y geopolíticos, tan minúscula creación reúne todas las características de ser un Estado Fallido. Las propias argumentaciones de los neoconservadores de EE.UU en la defensa de sus teorías ultraliberales, avalan el principio de que estas mini repúblicas son contrarias a las estrategias del sistema  capitalista. En consecuencia, si existen, es sólo porque juegan el rol que EE.UU y algunos miembros de la OTAN necesitan para cumplir sus premisas de control y expansión. (Para América Latina describen a dos países en esas condiciones: Haití y Bolivia).

 

   Otro punto importante para analizar es el reconocimiento internacional obtenido tras su declaración de independencia. Sólo  lo hicieron EE.UU, Francia, Inglaterra e Italia  y si bien componen el núcleo central de los intereses de Occidente, ello ha provocado una seria fisura en la Unión Europea porque tal paso diplomático afecta a su "Doctrina de Fronteras". Ése es el caso de España, quien inmersa en la campaña de las elecciones generales, no se ha sumado a la "obediencia debida" de sus socios comunitarios y ha tratado que el tema no debilite aún más su difícil cohesión territorial. No obstante, el NO del gobierno de Zapatero no ha podido contener la cascada de declaraciones de los líderes independentistas vascos, catalanes y gallegos que han recibido la independencia de Kosovo como "...lluvia en época de sequía...". Es que en pocas semanas este incidente ha dado por tierra la doctrina que aplicaba la UE hace 20 años, tendente a evitar el desmembramiento de sus estados asociados y que había condenado a los movimientos separatistas poco menos que a la proscripción.

   Otro bloque fundamental de países implicados son los propios vecinos del nuevo Estado. Macedonia no ha reconocido la declaración que ha sido completamente  rechazada por Servia (lo que queda de la ex Yugoslavia). Sumando a esto la manifiesta oposición de Rusia y China (miembros del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto) se puede concluir que el contenido conflicto bélico de los Balcanes puede haber sido encendido otra vez por una nueva ingerencia internacional de EEUU.

 

   Otro tema que no es menor en la actualidad, es que la Unión Europea está inmersa en la  discusión por el ingreso de Turquía como estado miembro. Los sectores que se oponen a esa ampliación  argumentan que culturalmente los turcos no pertenecen a Europa por ser mayoritariamente de religión musulmana. ¿Cuál será ahora el pretexto para impedir su ingreso?  Para peor, se presuponía que tampoco Turquía reconocería la independencia de Kosovo pues sería reconocerle a los kurdos, que habitan su territorio, la posibilidad de que exijan, también ellos, su independencia (Turquía inició esta semana una invasión masiva en Irak para atacar las bases Kurdas con aprobación norteamericana). En consecuencia, Estados Unidos no sólo ha provocado el inicio de un nuevo conflicto de violencia sino que además ha patrocinado una escalada de segregaciones fraticidas que, con su efecto dominó, pueden arrasar la vieja Europa oriental. 

 

   Una vez descrito el conflicto y sus imprevisibles consecuencias para una región que en otras épocas fue tierra de confrontación entre Occidente y Oriente, entre cristianos y musulmanes, causante de la primera guerra mundial y de un equilibro inestable durante la guerra fría, es necesario volver a insistir en que la zona no es distinta ni distante con relación al Continente Suramericano. Se trata de una  creación contra natura por parte de un sector de potencias que han creado un "estado fallido" para que funcione como cabeza de puente en sus estrategias de hacerse con el control de importantes reservas naturales y energéticas que les son fundamentales para mantenerse en centro del poder mundial.

 

II Parte

 

 

   Después del tsunami destructor, que supuso la aplicación de políticas neoliberales cuya máxima expresión fue la década del 90, cuyo nefasto resultado fueron las catastróficas consecuencias económicas y sociales que afectaron a sus sociedades, ahora Iberoamérica discurre en resistir e intentar cambios y para ello recurren sus pueblos a distintos intentos. Entre los caminos para salir de la encerrona, unos lo hacen con modelos políticos  que los representantes de la globalización estigmatizan con el titulo de Nacional Populismo (Venezuela, Bolivia Ecuador); otros con medidas intermedias (Brasil, Argentina) si debemos destacar la falta un Proyecto Nacional aglutinador que opere las dos premisas fundamentales que mencionáramos en el párrafo anterior es la gran deuda que tiene el sistema político. De los dos, Brasil es el que más claro tiene una orientación hacia un proyecto nacional y regional. Otros países de la región con el barniz de una izquierda progresista consolidan los proyectos que nos ha programado el Imperio del Norte, a pesar de la resistencia de importantes núcleos de su población a las mismas (Chile, Uruguay y Perú) a través de los TLC.

 

   En nuestro continente son varios los conflictos que, de profundizarse, ponen en grave riesgo su unidad. A las dificultades por todos conocidas para afianzar el eje estratégico argentino-brasilero en el marco del MERCOSUR, junto a Paraguay y Uruguay, la incorporación de Bolivia y Venezuela le han dado un marco potencial de mayor envergadura al mercado regional, que evidentemente afecta y afectará - de consolidarse - los intereses y al destino que nos han programado el imperio y sus aliados. Por ello es necesario reconocer las debilidades y amenazas que se están desarrollando, impidiendo la concreción de nuestro espacio continental económico. Y estas amenazas son básicamente: la exacerbación de las nacionalidades aborígenes que, montadas en justos reclamos históricos, están siendo utilizadas como fundamentalismos étnicos para la disgregación. Otro frente de conflicto es el creado por las fuerzas secesionistas que con argumentos de una supuesta no participación en la tomas de decisiones políticas de los estados que las contienen, intentan en un primer paso una amplia autonomía; paso previo a una separación apoyada por los fuertes intereses económicos ligados a la política globalista diseñada por el imperio. Tal es el caso de los movimientos separatistas de la "media luna boliviana" que piden la incorporación de Bolivia a un TLC con USA. Otro conflicto es el de Malvinas con las recientes decisiones del aliado estratégico de EE.UU, la Gran Bretaña, en realizar un desplazamiento geopolítico hacia el Atlántico sur, que por ello decidió unilateralmente ampliar la zona de exclusión, no sólo en Malvinas sino en las islas del Atlántico sur y una proyección sobre el continente antártico, el último territorio todavía no explotado que queda en el planeta con grandes recursos minerales.

 

   EE.UU y la OTAN han movido sus piezas en los Balcanes para amenazar un flanco de la alianza ruso-servia, inventando un peón que por sus características es un Estado fallido, pero útil a sus fines. ¿Por qué no utilizar el mismo remedio si sus intereses estratégicos y económicos son puestos en peligro por la decisión de actos soberanos de países de América del Sur? Bolivia al nacionalizar su petróleo, se enfrenta a una doble "presión interior": sectores fundamentalistas indigenistas desestabilizadores y sectores secesionistas que bien pueden utilizar el "caso" Kosovo y solicitar el apoyo de EE.UU y sus aliados. Ésta sería la versión local suramericana del "choque de civilizaciones" que tan caro es a la política de Washington y así volver a controlar el recurso no renovable. ¿Qué pasara con las Malvinas si los kelpers proclaman su voluntad de independencia, siguiendo el ejemplo Kosovar? Seguramente el Reino Unido la aceptará y sus aliados apoyarán, pues las islas seguirán ligadas a la Commonwealth y a la Unión Europea,  dependiendo de las empresas multinacionales que explotaran el petróleo en el archipiélago.

  

   Estamos describiendo hipótesis de conflicto potenciales y reales, una de ella en pleno proceso de profundización como es el caso boliviano. El periodista Enrique Lacolla el domingo pasado escribía en su columna de La Voz del Interior lo siguiente: "Hoy, el escenario de este drama es el mundo. Desde los despedazados Balcanes corren mechas que alcanzan al País Vasco, Irak, Taiwán y, por qué no, las Islas Malvinas, sin olvidarse de las "nacionalidades aborígenes" y las pulsiones centrífugas de Bolivia, para no hablar del mundo árabe y del Asia central".

   América del Sur necesariamente debe tener un destino común y para ello vislumbramos una sola alternativa que es profundizar el proceso de integración del MERCOSUR (el eje Argentino-Brasilero, su núcleo duro). De allí la importancia de las conversaciones mantenidas en estos días por los presidentes Ignacio Lula da Silva y Cristina Fernández para establecer políticas de apoyo a nuestros vecinos que no permitan la profundización de los separatismos y fundamentalismos de cualquier índole ni den argumentos a los que pretenden la secesión. Fue clave la actitud de Brasil y Argentina ayudando al proceso boliviano, sosteniendo su gobierno y a Paraguay, dando apoyo sanitario para enfrentar la epidemia de fiebre amarilla. Y cerrar acuerdos en los campos de energía nuclear, industria militar  e intercambio de tecnología y también tratar de eliminar por consensos negociados las asimetrías y problemas de suministro de gas para los socios del mercado.

   La integración debe alcanzar todos los ámbitos de nuestras sociedades, hasta el militar, para defender nuestros recursos, como lo planteó recientemente Brasil, lo que permitirá establecernos como jugadores de primer nivel en el nuevo orden multipolar conflictivo que se esta conformando.

   Por ello ratificamos que lo sucedido con el caso Kosovo no es un conflicto distinto y distante y por ello los dirigentes políticos del MERCOSUR deben reconocer que lo ocurrido en los Balcanes no dejará de afectar, ni en lo inmediato ni en el futuro, a todo el panorama mundial. Es necesario y urgente, analizar, comprender y prever las consecuencias de las decisiones adoptadas por las naciones implicadas  y las formas en que pueden repercutir sobre este continente, para "curarnos en salud".

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2 comentarios

wottan -

el conflicto de kosovo es una traicion a la historia e identidad de los pueblos de europa, al cristianismo y una estrategia yankisionista para destruir las naciones europeas, no olvidemos que kosovo pertenece a serbia desde el siglo 12. En 1180, el gobernante serbio Stefan Nemanja tomó el control de Dioclea y parte de Kosovo. Su sucesor el rey Stefan Prvovencani tomó el control del resto de Kosovo en 1216, creando un estado incorporando a la mayor parte de la Serbia-Montenegro actuales.Durante el reinado de la dinastía Nemanjic, muchas iglesias serbias Ortodoxas y monasterios fueron construidos en todo el territorio serbio, particularmente en Kosovo que se convirtió en el centro cultural, económico, demográfico, religioso y político, por tanto separar a kosovo de serbia es como arrancar de un tiron parte de su historia, de su identidad y de su corazon, una traicion y una injusticia apoyada por los eeuu y la Union europea que de europea tiene poco y de sionista mucho.

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Ni distinto ni distante, Kosovo se parece a nuestro Pais Vasco solo en el blanco de los folios, España es una y no 51. saludos
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