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Revisión histórica

I ENCUENTRO UNIVERSITARIO "España, falsificada en su historia. Mentiras de uso común en el estudio de nuestro pasado"

I ENCUENTRO UNIVERSITARIO "España, falsificada en su historia. Mentiras de uso común en el estudio de nuestro pasado"

"Llega a ser lo que eres". PÍNDARO

  

   De entre todos los defectos del hombre, aquel de renegar de uno mismo es uno de los más lastimosos. Y sería un pecado venial, una falta leve, la de querer pasar por alto el nombre de la aldea de nuestros abuelos o el de querer disimular o camuflar nuestros orígenes. Pero cuando ese defecto o complejo, que puede merecer cierta dispensa -solamente cierta-, alcanza el grado de renuncia permanente de nuestro ser de españoles, entonces llegamos a convertirnos en renegados constantes de nuestra condición, y aquel vicio de nuestra conducta pasa a ser, sencilla y abiertamente, una tremenda inmoralidad con consecuencias prácticas gravísimas en todos los ámbitos sociales. Al fin y al cabo, si la mentira anida en lo que nos define ¿por qué esperar encontrar la verdad en cualquier otro sitio?

 

   Una comunidad que vive bajo estos supuestos sencillamente no es viable y esta situación -de desintegración política, social y cultural- es en la que nos hallamos. Vivimos en una España que reniega de si misma, que renuncia a su propio ser, mediante dos conductas muy concretas: la primera de ellas es la de todos aquellos que quieren postular a España como una "nación de naciones", "realidad plurinacional", Estado plural (siempre con lo del Estado a cuestas), y otras fórmulas de redefinir a España, que sirven todas para desnaturalizarla y convertirla en un conglomerado de "nacionalidades" con las que perpetuar las instituciones, los órganos de poder de cada Comunidad Autónoma y a sus políticos profesionales a la cabeza de los nuevos mini-Estados.

 

   La segunda de ellas consiste en ofrecer una visión del pasado en la que los hechos conformadores de la nación y de su proyección en el mundo son trastocados y aborrecidos; por ejemplo, la Reconquista pasa a ser un error o un atropello por el que hemos de pedir perdón; nuestra historia se muestra como un largo periodo de tiempo en el que todo era triste y gris, salvo en un intervalo lúcido pleno de colorido, libertades y felicidad, que -dicen- fue la II República. A la exaltación falseadora y acrítica de éste período sirve la llamada "Ley de la Memoria Histórica". El flamante nuevo "derecho a la memoria personal y familiar" justifica que el legislador santifique al bandofrentepopulista.

 

   Pero la labor sostenida de implantación de un nuevo concepto de "este país", en lugar de España, se viene haciendo también mediante la utilización sesgada e ideológica del lenguaje y la consolidación de un sistema educativo que reniega de la propia esencia de nuestra patria.

   El extremo más ridículo de esta deculturación programada desde el poder consiste en renunciar al mismo nombre de España incluso en las conversaciones más triviales. Aunque pueda resultar difícil referirse a España sin pronunciar su nombre, existe toda una corriente que recurre a fórmulas muy pesadas como por ejemplo "en este país" o "en el Estado español". Se evita decir "España" y, en su lugar, se nombra al "Estado", aparato "ortopédico-administrativo" del que se dota la nación para su gobierno. En consecuencia, con esta forma de llamarnos tan artificiosa, tan falta de verdad, han logrado los políticos las cotas más altas de elaboración. Pero este ridículo no es siempre risible, porque no resultan inocuas las expresiones legales que emanan las Cortes Generales, como no resultó inocente la redacción del artículo 2 de nuestra Constitución de 1978 cuando dice reconocer y garantizar el "derecho a la autonomía de nacionalidades y regiones". A lo que cabe preguntarse: ¿Qué son esas nacionalidades más allá del concepto constitucional de Comunidad Autónoma a la que se le reconoce una especial identidad histórica y cultural?

 

   El resultado de todos estos esfuerzos -sostenidos por dirigentes políticos, mediáticos y financieros con nombres y apellidos- es la destrucción de la conciencia nacional, que tiene como consecuencia primera la pérdida de nuestra libertad a manos de ciertos políticos ávidos de poder, unos políticos que han hecho de la "política" -en el sentido más peyorativo del término- su modo de vida eminentemente parasitario. Este panorama amenaza seriamente nuestro futuro y el de nuestros hijos. Para responder a esta gigantesca tarea de destrucción de la conciencia nacional ha sido organizado este I ENCUENTRO UNIVERSITARIO bajo el título: "España falsificada en su historia. Mentiras de uso común en el estudio de nuestro pasado". En él se tratarán los siguientes temas: "La República que no fue", "La Quimera de al-Andalus", "La Leyenda Negra" y "La Fábula Separatista".

 

   Se pretende analizar -como se colige del propio enunciado- diversas formas en que se nos sirve nuestra España falsificada. En primer término, la II República española, considerada hoy como un período en el que se esbozó un sistema de libertades públicas y democracia, resulta fácil comprobar que se quedó precisamente en eso: un malogrado intento. A continuación se analizará el mito de una España "multicultural" -la célebre y fantasiosa "España de las tres culturas"- cuya trágica ruptura radica exclusivamente en la presunta intolerancia de nuestros ancestros cristianos. Más adelante, se repara en la pesada carga que la Leyenda Negra supuso sobre nuestra inmensa labor evangelizadora y sobre el hecho mismo de la Conquista de América como hito de nuestra civilización.

   Por último, el evento se cerrará con una aproximación a la ensoñación delirante de los que se atribuyen unos orígenes no españoles y unos "hechos diferenciales" que dan lugar a la Fábula Separatista.

 

   Como resultado de esta iniciativa deberíamos ser capaces de responder a una sencilla y comprometida cuestión: ¿Hacia dónde nos lleva esta versión falsificada de la historia? Dicho de otro modo, ¿qué se pretende con ello? Detrás de esta propaganda falsaria y contrafáctica late la vocación concreta del progresismo relativista imperante que, por su carácter cosmopolita y antinacional, es enemiga de todos aquellos que consideramos que la existencia de nuestras comunidades nacionales, gestadas a lo largo de los siglos, son la primera garantía de nuestra libertad y de nuestro futuro.

   Con nuestros enemigos, que nadie lo dude, está la esclavitud y la muerte. Por eso, frente a las tendencias de un economicismo y un nihilismo desatados, mediante los que se nos quiere privar de lo que realmente somos, el retorno a nuestras raíces y a la colosal obra de los que nos precedieron, hace de la idea de España un refugio seguro y una poderosa barrera tras la que florece, aún hoy, lo más salvífico de los tiempos actuales.

Miércoles 5 de marzo - 18:00 h.

Salón de Grados - Facultad de Derecho (Univ. Complutense de Madrid)

Con la intervención de Pío Moa, A.D. Martín Rubio, Jesús Laínz y J.J. Esparza

SAN MARTÍN: NI MASÓN NI LIBERAL

SAN MARTÍN: NI MASÓN NI LIBERAL

Mario MENEGHINI

 

   Es común leer dos afirmaciones referidas al General José de San Martín: que integró la masonería, y que fue liberal. Con motivo de celebrarse, el 17 de este mes, el 230º aniversario del nacimiento del prócer máximo de la Argentina, nos parece conveniente enfatizar, categóricamente, que San Martín no tuvo jamás ningún vínculo con la masonería, ni profesó la ideología liberal.

   Como las autoridades masónicas efectuaron, en plena Catedral de Buenos Aires ("por primera vez en la historia"), un homenaje a quien denominan "el Más Ilustre Iniciado", es oportuno recordar que la masonería argentina adoptó una actitud desdeñosa hacia San Martín, hasta 30 años después de su muerte. Cuando llegan a Buenos Aires los restos mortales del Libertador, la masonería no participa en los homenajes, pues no lo consideraba uno de los suyos. La primera ocasión en que se sostiene que el general era masón y no católico, fue el 22-6-1883, con motivo del debate por la enseñanza primaria, por boca del diputado Emilio Civit. A partir de entonces, comenzará la leyenda urdida por la masonería argentina, sosteniendo, también, que la Logia Lautaro era una sociedad masónica, contradiciendo a dos Grandes Maestres: Mitre y Sarmiento, que afirmaron lo contrario.

     

   Consideramos que no se ha destacado suficientemente el aporte extraordinario que realizó Patricio Maguire para terminar, definitivamente,  con las dudas sobre este tema(1). Dicho investigador consultó directamente a las autoridades de las Grandes Logias de Inglaterra, Irlanda y Escocia. Recibió respuesta por escrito de las tres, que coincidieron en que la logia Lautaro nunca estuvo registrada en dichas instituciones, y que San Martín no figura en los archivos como miembro. Maguire recibió las comunicaciones respectivas en 1979 y 1980, publicándolas de inmediato. Curiosamente, el Dr. Terragno también conoció esa información, en la misma época, por una nota del Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra, que afirma poseer, agregando, "que si alguien no figura en esos registros es porque nunca fue miembro de la masonería inglesa". Lamentablemente, dio a conocer ese valioso dato, 19 años después de haberlo obtenido.

   Es preciso difundir estas pruebas documentales de que el Libertador no fue masón, pues no se trata de una cuestión baladí, dado que la religiosidad del prócer ha sido demostrada, y que es incompatible la pertenencia a la masonería con el catolicismo; de lo contrario, como alertaba Aragón hubiera sido "infiel al uno o a la otra",  quedando en duda su honorabilidad.

 

Ideología liberal

 

   Como también se afirma a menudo que San Martín era liberal, es necesario esclarecer este otro infundio. Según parece, el vocablo liberalismo, fue usado por primera vez en lengua castellana hacia 1810 y fue adoptado en España por los partidarios de la Constitución de Cádiz, adversos al absolutismo de Fernando VII, sin ninguna manifestación de oposición al cristianismo. Explica el P. Castellani: "Lo que había de bueno en el liberalismo de antaño, de 1820 a 1860, consistía en una especie de ímpetu juvenil contra un montón de cosas que tenían que morir; a saber, el absolutismo de los reyes, inventado por los reyes protestantes; el despotismo demasiado cerrado de los Gremios y Corporaciones medievales y una decadencia de la Religión, que originó en Inglaterra el deísmo y en Francia el filosofismo. Así que toda la juventud europea a principios del siglo pasado [XIX] se conmovía con ese grito de Libertad, y sabía lo que significaba esa palabra ambigua, que no lo era para ellos; lo que no sabían era lo que estaba detrás. Se sentían apretados, estrechos y cansados y al decir ¡Libertad! decían queremos salir de esto." Esto, eran las miserias de la Corte borbónica, que Napoleón resumía así: la madre era adúltera, el padre consentido, el hijo traidor.

   Incluso el vocablo liberal, según el diccionario de la Real Academia Española, define a quien obra con liberalidad, virtud moral que consiste en distribuir uno generosamente sus bienes sin esperar recompensa. En cambio, el mismo diccionario, define al liberalismo como "sistema político-religioso que proclama la absoluta independencia del Estado, en sus organizaciones y funciones, de todas las religiones positivas".

   Estas acotaciones semánticas, sirven para distinguir entre aquella persona que, por distintos motivos, reivindica el nombre de liberal, simplemente, de quien adhiere explícitamente a la ideología liberal,  con conocimiento pleno de su contenido. Nada en la actuación pública de San Martín, ni en su vida privada, permite sostener que profesara la ideología liberal; por el contrario, se expresó negativamente sobre ella, en varias de sus cartas.

   La ideología liberal, tal como ha sido definida por sus autores principales - Locke, Montesquieu, Rousseau, Stuart Mill- es incompatible con el cristianismo. Así lo aclara el Papa Pablo VI, en la Octogesima adveniens: "Tampoco apoya el cristiano la ideología liberal, que cree exaltar la libertad individual sustrayéndola a toda limitación, estimulándola con la búsqueda exclusiva del interés y del poder...." (26). Esta posición se mantiene invariable en la Iglesia, desde hace dos siglos.

   El Papa León XIII  (Enc. Libertas, l888) analizó tres grados posibles de liberalismo, y los consideró igualmente condenables. Explica el Prof. Caturelli: "Tanto el liberalismo extremo (ateo), como el liberalismo moderado (deísta), como el liberalismo muy moderado ("cristiano"), admiten una zona (el orden temporal) de autosuficiencia del hombre: el primero porque niega la existencia de un orden trascendente al temporal: el segundo porque lo ignora y el tercero porque lo separa. En el orden práctico, viene a resultar lo mismo."

   Esta aclaración es necesaria, porque algunos autores sostienen que San Martín fue un católico liberal;  así lo hace el Dr. Cuccorese, académico sanmartiniano, quien considera que no incurrió en contradicción,  pues el liberalismo recién fue condenado por la Enc. Quanta Cura, en l864, l4 años después de la muerte del Libertador.

   Debemos discrepar, puesto que los Papas comenzaron a cuestionar las ideas liberales, incluso antes de la Revolución Francesa. Por ejemplo, en la Alocución de Pío VI, el 9 de marzo de l789, y en la Carta del mismo Papa, de l79l, a los obispos de la Asamblea Nacional. Pero con respecto al liberalismo católico, recordemos que esta actitud ya se advierte cuando Talleyrand, Obispo de Autun, celebra misa en el campo de Marte, con trescientos sacerdotes adornados con la escarapela tricolor. La primera expresión teórica respectiva,  aparece cuarenta años después con Lamennais -sacerdote apóstata- y su periódico L'Avenir, que defienden precisamente el liberalismo católico, siendo esta posición condenada por Gregorio XVI, en la Enc. Mirari vos, promulgada en l832, mientras San Martín vivía en París, y l8 años antes de su fallecimiento. No está demás recordar, que el Papa Pío IX, aquel que conoció a San Martín, afirmó que "los llamados católicos liberales...son más peligrosos y funestos que los enemigos declarados...".

   En conclusión, puede afirmarse, con seguridad, que San Martín no fue masón ni liberal.

 

Fuentes:

 

 - Aragón, Raúl Roque. "La Política de San Martín"; Córdoba, Universidad Nacional de Entre Rios, 1982, pág. 19.

 - Bruno, P. Cayetano. "La religiosidad del General San Martín"; Buenos Aires, Ediciones Don Bosco, 1978, p32 págs.

 - Castellani, Leonardo. "Esencia del liberalismo"; Buenos Aires, Huemul, 1971, pgs. 24/25.

 - Caturelli, Alberto. "Examen critico del liberalismo como concepción del mundo"; Gladius, Nº 2, 1985, pg. 38

 - Cuccorese, Horacio Juan. "San Martín; catolicismo y masonería"; Buenos Aires, Instituto Nacional Sanmartiniano-Fundación Mater Dei; 1993, pg. 145

-Episcopado Argentino. "Declaración"; 20-2-1959.

-Revista SÍMBOLO net, publicación de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, Nº 69, diciembre de 2007, versión digital.

-Revista "Masonería y otras sociedades secretas"; Buenos Aires, Nº 2, noviembre de 1981, págs. 20/25; Nº 3, diciembre de 1981, págs. 15/20; Nº 5, febrero de 1982, págs. 30/35.

-Terragno, Rodolfo. "San Martín & Maitland"; Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1999, pág. 181: Librarian and Curator, United Gran Lodge of England, comunicación personal, 14-11-1980.

 


 (1) La documentación respectiva puede leerse en "San Martín no fue masón", en: http://forosanmartiniano.blogspot.com/

ORÍGENES DE LAS FORMAS DE GOBIERNO EN IBEROAMÉRICA

ORÍGENES DE LAS FORMAS DE GOBIERNO EN IBEROAMÉRICA

Alberto BUELA

 

   Las formas y los diferentes regímenes de gobierno comienzan en Nuestra América con el virreinato colombino que se distingue claramente del posterior virreinato indiano.

   Así Cristobal Colón en su ambición desmedida solicitó y obtuvo de los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón tres títulos: el de almirante, el de gobernador y el de virrey a perpetuidad. Títulos otorgados en las capitulaciones de Granada el 17 y el 30 de abril de 1492. "seades nuestro almirante, e viso-rrey e governador. E asy vustros fijos e subcesores en el dicho oficio e cargo puedan yntitular e llamar don e almirante e viso-rrey e governador dellas". Pero de hecho el único cargo que ejerció fue el de gobernador, pues el de virrey fue sólo honorífico. Su gobierno en América dejó mucho que desear y fue reemplazado en su cargo por Bobadilla en 1499 que sólo poseyó el título de gobernador. 

   El virreinato indiano aparece recién en 1535 con la creación del Virreinato de Nueva España en México. La particularidad y originalidad de esta institución no se equipara con los antiguos virreinatos sino sólo en el término. Pues si bien hubo vireyes españoles en Cataluña, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Nápoles, Sicilia, Aragón y Castilla (en estas dos últimas cuando los reyes viajaban y se veían obligados a alejarse) ninguno de ellos se puede equiparar al virreinato indiano dado que: Los virreinatos españoles en Europa no alcanzaron a fijarse en un modelo determinado" [1]. Nuestra institución virreinal poseyó dos rasgos propios, típicos y originales: a)  los virreyes tienen mayor poder que los europeos y adoptan medias sin consulta previa a la Corte, asimilándose así a los mismos reyes que los nombran y envían. b) los súbditos indianos forman parte indisoluble de la corona y el virrey no somete ni desconoce a la población que se halla en sus dominios y son equiparados a los habitantes de España, mientras que en los virreinatos europeos no se dio esta equiparación.

 

   A esta institución hay que agregar para el Brasil el régimen de catorce capitanías creado por el rey de Portugal en 1532 de las cuales sólo Pernambuco tuvo éxito. En la América española se utilizaron las capitanías como la de Chile, Guatemala y Venezuela como territorios militarizados y gobernados militarmente por un capitán general de allí su nombre.

 

     Elementos destacados en el gobierno de Iberoamérica

 

   Al regreso de Colón de su primer viaje en mayo de 1493, Isabel la Católica designó a Juan Rodríguez de Fonseca que era miembro del Consejo de Castilla para que se hiciera cargo de todos los asuntos de las tierras recién descubiertas. En 1503 con la creación de la Casa de Contratación se le quitó injerencia en los asuntos comerciales, pero siguió al frente de la administración de los asuntos americanos hasta la creación en 1524 del Real y Supremo Consejo de Indias por Carlos V, de Alemania y Carlos I de España.

   Se establece entonces que las Indias pertenecen a la corona de Castilla, son propiedad de la corona española que se transforma así en una monarquía patrimonial absoluta, porque habían sido descubiertas y exploradas con el favor de Isabel de Castilla, de modo tal que todas las leyes de Indias y su gobierno se modelaron sobre las de Castilla. La influencia del Consejo de Indias se extendió a todos los dominios: judicial, financiero, eclesiástico, legislativo, comercial, la censura y militar. Así fue tribunal de última instancia en todos los asuntos.

   Con el advenimiento de los Borbones en el 1700 y en especial de Carlos III (1759), se deja de lado la teoría de los Habsburgo acerca de la relación de la Corona y sus posesiones americanas y se busca la unificación y coordinación de la metrópoli y las colonias, estableciéndose el centralismo borbónico típico de las monarquías absolutas. América dejó de depender del rey para depender de la metrópoli. Y los americanos dejaron de ser vasallos, regidos por el pacto monárquico según el cual tenían con el rey obligaciones recíprocas para transformarse en súbditos, quienes debían al rey obediencia incondicional. Dejamos, merced a la influencia de la ilustración francesa sobre la monarquía borbónica, de ser reinos para pasar a ser colonias.

   Este salto cualitativo va a provocar, en nuestra opinión en contrario a lo históricamente correcto, la reacción independentista. Es que el orden Borbón, ilustrado y cosmopolita, hizo de Nuestra América  tierra de saqueo, no sólo al reemplazar las autoridades criollas locales por funcionarios de la península sino además porque al pasar a ser súbitos y colonias nuestra finalidad era proveer a la metrópoli.

 

   Retornemos a los siglos XVI y XVII, donde los agentes políticos, judiciales y militares más significativos en América eran los virreyes, las Audiencias y los capitanes generales. Los virreyes y capitanes ejercían la autoridad suprema dentro de su jurisdicción ya sea en los virreinatos ya en las capitanías y las audiencias respectivas, encargadas éstas de la administración de justicia y en casos de la función legislativa, que también dependían de ellos. Las audiencias estaban ubicadas en la ciudad principal de cada jurisdicción, pero mientras que en España eran simples tribunales en América ejercían la doble función judicial y política administrativa. Y " la protección de los intereses aborígenes se consideraba siempre una de sus funciones más importantes, tan así es que dos días a la semana se reservaban a juicios entre indios o entre éstos y españoles" [2]

   El gobierno de América no se fundaba como los Estados constitucionales modernos en la división de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, sino en una división de autoridad entre diferentes individuos o tribunales donde ejercían los mismos poderes todos. Además la visita, los oidores, la residencia, la acordada eran todas figuras político, administrativas que hacían que el gobierno en las Indias fuera, en realidad, un juego de pesos y contrapesos.

   Jurisdiccionalmente el gobierno de América se dividió en dos grandes virreinatos: Nueva España para México, Norteamérica y Centroamérica, y el del Perú para Suramérica de quienes dependían gobernaciones como la de Buenos Aires. Se crearon luego otros dos virreinatos (circa 1776) el del Río de la Plata, para el cono sur de América y el de Nueva Granada para el norte de Suramérica y parte de Centroamérica. Además tuvo capitanías como la de Chile, Venezuela, Quito o Guatemala. En cuanto a las jurisdicciones locales eran gobernadas según el caso por corregidores, gobernadores o alcaldes mayores, quienes poseían autoridad política y judicial dentro de sus distritos. Con las reformas de Carlos III, los corregimientos y alcaldías pasaron a llamarse Intendencias que marcan el centralismo borbónico típicamente francés. Y así se comete el desatino de desarmar el andamiaje plural del gobierno americano de los Habsburgos. Al respecto afirma el estudioso inglés Haring: " En Nueva España había alrededor de doscientos corregidores y alcaldes mayores y en su lugar fueron establecidas doce Intendencias" [3]. En realidad las Intendencias fueron creadas para una más ajustada, precisa y eficaz recaudación de las rentas reales, que con el sistema anterior se diluían en el entramado administrativo de los doscientos corregimientos que eran difícil de controlar.

   Las jurisdicciones locales tienen la figura de los Cabildos, tan familiar para nosotros desde la escuela primaria, también llamados ayuntamietos o corporación municipal. Era un organismo, básicamente, deliberativo de la comunidad urbana y suburbana en donde el elemento criollo se hallaba representado. Las ciudades indianas fueron un transplante de los viejos municipios castellanos de la Edad Media tanto en su trazado como en su administración. La autoridad municipal estaba representada por los regidores o concejales y los alcaldes o magistrados, el número de concejales variaba según la importancia de la ciudad y el de alcaldes era de uno en las pequeñas poblaciones y de dos en las mayores.

   Al ser la institución del Cabildo la única que se perpetuaba a sí misma sin ser un apéndice administrativo de España y ser la única entidad de gobierno en que se les daba al elemento criollo amplia participación al caer el trono español cuando José Bonaparte toma Madrid, los colonos americanos convirtieron al Cabildo, y sobre todo al Cabildo Abierto a todos los ciudadanos, en el centro político, transformándola en la única institución capaz de dar los pasos en la constitución de los primeros gobiernos americanos.

   Concluyendo, podemos afirmar que el virreinato indiano por su funcionamiento y características es una institución propia y específica de América en tanto que la institución del cabildo es el gozne o eslabón sobre el que gira y se vinculan dos regímenes políticos diametralmente distintos como lo fueron la monarquía española en la época de la colonia y la república a partir de la Independencia americana.


 


[1] Radaelli, Sigfrido: La institución virreinal en las indias, Perrot, Buenos Aires, 1957, p.53

[2] Haring, Clarence: El imperio hispánico en América, Buenos Aires, Ed. Solar.Hachette, 1972, p. 138.

[3] Haring, Clerence: op.cit., p.151. Hay que agregar que el gobernador intendente era elegido en España en tanto que los antiguos corregidores y alcaldes muchos de los cuales eran americanos.

INFORME POLANCO. Jesús Polanco Gutiérrez. Familia, infancia, juventud y primera época profesional (hasta 1972)

INFORME POLANCO. Jesús Polanco Gutiérrez. Familia, infancia, juventud y primera época profesional (hasta 1972)

José Martín BROCOS FERNÁNDEZ

 

   Ha fallecido Jesús Polanco, creador del imperio editorial multimedia PRISA, abanderado y paladín del progresismo en lo político y social y del más clásico capitalismo multinacional en lo económico. Descanse en paz. Recomendamos la lectura detenida de esta reseña biográfica sobre sus sorprendentes orígenes ideológicos y la no menos extraña génesis de su grupo de empresas.

 

   La hagiografía oficial de Polanco [1] sin entrar en antecedentes familiares nos muestra a un niño huérfano que tuvo que trabajar desde la infancia.

   La realidad es que la familia de Jesús Polanco, clase media-alta, sufrió la persecución ideológica y religiosa de la guerra del 36 por el bando rojo. Al padre, encarcelado, lo liberaron las tropas de Nacionales en el 36. El franquismo familiar está fuera de toda duda. El propio Polanco

 

cuando tenía apenas seis años, en la víspera de la sublevación del general Franco, su tía Mariana le había dado cinco duros por cantar, con mucho gusto, el "Cara al sol", el himno de los fascistas autodenominados "nacionales". Su padre, Manuel de Polanco, presidente de una patronal de hostelería, era vendedor en Madrid de alimentos procedentes de su tierra santanderina y explotaba el café de La Granja el Henar, en la calle Alcalá, cerca de Cibeles. Nada más estallar la Guerra Civil, el 18 de julio de 1936, fue detenido en Santander y no salió de la cárcel hasta que las tropas rebeldes [ergo, las nacionales del General Franco] ocuparon la ciudad cántabra en septiembre del 36. Murió, en 1942, cuando Jesulín tenía doce años [nótese que no era ya un tierno infante].[2]

 

   De la infancia de Polanco, nacido en el Madrid de 7.XI.1929, pero santanderino de adopción, muy poco hay publicado.

   Jesús Cacho[3] recoge "fuera de la hagiografía oficial[4] [que] asegura que se vio obligado a trabajar como vendedor de libros a domicilio para costearse sus estudios"[5], dos testimonios marcadamente ideológicos de la juventud de Jesús Polanco:

 

   Yo conocí a Polanco de jovencito, en el Frente de Juventudes del distrito de Buenavista, en la calle Ayala 15 de Madrid -asegura el periodista Antonio Izquierdo, ex director del desaparecido diario "Arriba"-. Allí le vi muchas veces, en la época en que todos éramos niños del Frente de Juventudes, años cincuenta, pleno fragor del franquismo. Creo recordar que Polanco estaba integrado en la centuria García Morato de ese distrito (...)

 

   Enrique de Aguinaga, periodista y profesor durante muchos años de la Escuela Oficial de Periodismo, primero, y de la Facultad de Periodismo, después, preguntó un día a Polanco con cierto descaro si era cierto que había pertenecido al Frente de Juventudes:

 

   -Sí, sí -respondió sin complejos-, y además me siento muy "flecha"...

 

   Tiempo después, Izquierdo volvería a encontrarse a Polanco, convertido en un modesto editor que vivía en un no menos modesto piso del barrio de la Concepción de Madrid, próximo a la calle José del Hierro (...).[6]

 

   La información anterior es corroborada y avalada por más escritos. Sabemos, según testimonio escrito de Agustín Castejón Roy[7], adjunto a fotografía del propio Polanco[8], que Polanco militó no sólo dentro del Frente de Juventudes, sino en las propias Falanges Juveniles de Franco. Dentro del Frente de Juventudes: 

 

   Las Falanges Juveniles de Franco, [son] el sector más radicalizado e ideologizado del Frente de Juventudes.[9]

 

   El testimonio escrito anterior que pone de manifiesto la radicalidad de su militancia, concuerda con el de su Jefe de Centuria, a la sazón Juan Moreno Jiménez de Enciso que cuenta que Polanco se mantuvo en las Falanges Juveniles de Franco hasta bien pasados los 30 años, siendo uno de los más firmes en la defensa de los postulados falangistas. Recuerda a Polanco perfectamente uniformado y con los correajes correspondientes, como que

 

   parecía tener un resorte especial en el brazo. Cada vez que veía a los camaradas, en marcial postura elevaba el brazo en saludo romano.[10]

           

   Este testimonio es coincidente en lo esencial, de permanencia en tiempo en el FJ, con el libro de Memorias de Rafael Pérez Escobar[11]. Escribe:

 

   ...mientras que casi todos abandonaban las filas del Frente de Juventudes cuando desaparecían de su cara los rastros penosos del acné, Polanco permanecía en ellas hasta los treinta y tantos...[12]

 

   Hizo el Servicio Militar en la Milicia Aérea Universitaria de Burgos. Tenemos también algún testimonio sobre esta época coincidente en época con su todavía permanencia en las Falanges Juveniles de Franco:

 

   Tantos años de vida en camaradería hicieron que el joven Polanco se desenvolviese con desparpajo en la mili.

   Enseguida se erigió en campeón indiscutible de las batallas de almohadas que se organizaban por la noche en el barracón, tras el toque de silencio. Pero no fue en lo único en lo que destacó: sus compañeros le apodaron la Mona por la habilidad con que saltaba de litera en litera en pelota viva y picada.

   Alguien que compartió con él arrestos, guardias e instrucción fue Leandro Ruiz Moragas, el bastardo real, que en sus memorias escribe: "No he visto los huevos de mis hijos tantas veces como he visto los de Jesús de Polanco en la Milicia Aérea Universitaria de Burgos".[13]

 

   En 1953 se licencia en Derecho con expediente normal. No parece verosímil la biografía oficial que "tuvo que costearse los estudios vendiendo libros a domicilio" [14], y ello por tres razones: primero, a finales de los años 40, principios de los 50, la Universidad Central de Madrid era semi-gratuita -apenas generaba gasto-; segundo, el patrimonio heredado familiar era lo suficientemente acomodado como para vivir holgadamente, sin dispendios; y tercero, Polanco tenía casa familiar en Santander [15] y Madrid, lo que suponía un notable ahorro.

 

   Polanco, bien relacionado y situado en el régimen, afecto al mismo, con contactos y enquistado en las estructuras del poder por sus muchos años en el Frente de Juventudes, comienza a trabajar en 1955[16] para Florentino Pérez Embid, Director General de Propaganda del Régimen, sección de Propaganda, y que más tarde sería denominado "Dirección General de Información", inserta en el "Ministerio de Información y Turismo", con Gabriel Arias Salgado, como primer Ministro (1951-1962). El cambio de nombre se produce a finales de los 50. Jesús Polanco trabajó en la propaganda oficial del Régimen de Franco hasta 1958.

   Es entonces cuando decide crear una editorial: Santillana.

   En 1958 había creado, con un solo empleado, la Editorial Santillana, en una oficina alquilada de la calle Alcalá, esquina a la Puerta del Sol, y en la que el propio Polanco desempeñaba casi todas las funciones. Durante sus primeros diecisiete años de vida, Santillana, cuya actividad se limitaba a la distribución de cuadernos de caligrafía y cartillas para alfabetización, apenas experimentó crecimiento alguno. [17]

 

   En octubre de 1969 estalla el escándalo Matesa que provoca una crisis de Gobierno, cambiando algunos ministerios. Llega al Ministerio de Educación José Luis Villar Palasí, dispuesto a enfrentar una profunda reforma en la educación. Villar Palasí nombra como subsecretario de Educación, en sustitución de Alberto Monreal, a Ricardo Díez Hotchtleiner.

   Díez Hotchtleiner, "Jolines" para los amigos, responsable de establecer las pautas por las que se iban a regir los nuevos textos escolares, duró poco en el cargo; justo lo que tardó Villar en darse cuenta lo que estaba sucediendo en el Ministerio, momento en que lo sustituyó por Rafael Mendizábal, todo un caballero.

 

   Para entonces, Jesús Polanco ya había sentado las bases de su futura riqueza. A pesar de que los planes de reforma educativa fueron objeto de información pública, el editor se las ingenió para disponer por adelantado de información esencial sobre el contenido de los nuevos programas que se iban a poner en marcha en España. Con esa información, Polanco se lanzó a la redacción e impresión masiva de los nuevos textos...

   La nueva Ley General de Educación fue aprobada por las Cortes el 28 de julio de 1970, siendo publicada en el "Boletín Oficial del Estado" un mes después, el 28 de agosto. Ocho días más tarde, el 5 de septiembre, apareció en el BOE el reglamento que la desarrollaba, para, el 15 de septiembre, ponerse en marcha el proceso de su aplicación. Los editores españoles, lógicamente alarmados, se llevaron las manos a la cabeza, puesto que acababan de conocer la ley y no disponían de tiempo material para preparar los nuevos textos, de modo que comenzaron a presionar al Ministerio pidiendo que se paralizara su aplicación hasta el próximo curso 71/72, de forma que todos pudieran competir en las librerías en igualdad de condiciones.

   Existe constancia expresa de reuniones celebradas por los editores en la sede del Ministerio y fuera de ella con Hochtleiner y otros altos cargos, en las cuales participó gente como Germán Sánchez Rupérez, Luis Vives.., y en las que se pidió casi de rodillas que la ley no se aplicara hasta el curso 71/72, para dar tiempo a preparar los nuevos textos, especialmente los de Matemáticas, porque ya se empezaba a aplicar la teoría de conjuntos y había que comenzar a redactar desde cero.

   No hubo nada que hacer. Merced al engaño de "Jolines", la ley empezó a aplicarse, efectivamente, en el 70/71. ¿Qué ocurrió? Que mientras el resto de los editores, terriblemente enfadados, perdían el tren de un curso que ya estaba encima, Jesús Polanco les daba sopas con honda porque desde abril del 70, es decir, cuatro meses antes de que se aprobara la ley, él ya tenía los libros impresos, empaquetados y listos para su distribución por toda España. En la propia carátula de los nuevos textos puede leerse la leyenda "Libro aprobado para la EGB", cuando de la EGB nadie había oído hablar antes del 28 de agosto del 70.

   ¿Qué editor se hubiera atrevido  en aquel entonces a una operación tan arriesgada como editar 40.000 o 50.000 libros de texto cuatro meses antes de la aparición de la ley? Sólo un hombre tan bien informado como Polanco. La verdad incontestable es que el único editor que tenía los nuevos libros de texto de EGB listos para distribuir en septiembre de 1970 era la Editorial Santillana de Jesús Polanco.

   Tanto cuando era secretario general técnico como cuando era subsecretario, Díez Hochtleiner presidía la comisión de libros, "y los de Polanco siempre salían adelante, siempre resultaban catalogados en la selección, lo que les hacía después ser comprados por cientos de miles de niños", asegura un antiguo alto funcionario del equipo de Villar Palasí.[18]

 

   Tras la destitución de Díez Hochtleiner y el aterrizaje de Rafael Mendizábal, Polanco siguió disponiendo de la mejor información dentro del Ministerio. Testimonia el propio Rafael Mendizábal:

 

"creo que no podé lo suficiente, porque Polanco siguió disponiendo de la mejor información dentro del Ministerio. Siendo subsecretario, me extrañó la sintonía que había con Santillana, hasta el punto de que parecía una editorial oficial, que inmediatamente sacaba los textos que necesitaba el sistema educativo en un momento determinado... allí mandaba una serie de muchachos, cercanos al Opus Dei, que, al amparo del Estatuto de la Función Pública, se habían hecho fuertes en el Ministerio y entre los que Polanco logró infiltrar topos de toda clase y condición". [Fin testimonio de Rafael Mendizabal]

 

   La cosa llegó al punto de que, habiendo heredado la secretaria de "Jolines"... se vio obligado a despedirla a petición de Villar Palasí y a causa de las sospechas que pesaban sobre ella de pasar información.[19]

   "Jolines", una vez abandonado el Ministerio, y tras una etapa de tres años en que estuvo trabajando con los programas financiados por la UNESCO para Iberoamérica, unos años en los que Polanco "se hartó de exportar libros de texto a la América hispana"[20] se fue a trabajar para Jesús Polanco[21]. El trato de favor, la información privilegiada y los favores otorgados a Polanco por parte de Díez Hochtleiner se recogen igualmente con todo detalle en El dinero del poder[22]. Así,

 

   Este pelotazo, digno de figurar con honores en el Libro Guinnes de los Récords, fue el que le insufló a Polanco valor suficiente para "hacer las Américas".[23]

 

   La fundación de la sociedad Promotora de Informaciones (PRISA) en el mes de marzo de 1972, no fue idea ni creación de Polanco, sino de tres socios fundadores. La fundación, el desarrollo, y la subida de Polanco aparece bien documentada en el libro de Jesús Cacho[24]. Por esta época,

  

   Se desenvolvía muy bien con algunos miembros del antiguo equipo de Fraga, especialmente con Pío Cabanillas y Carlos Robles Piquer. Éste último, entre los años 1972 a 1973, trabajaba para Polanco en la Editorial Santillana.[25]

 

   Será años más tarde, en el advenimiento de la democracia liberal y el auge del arribismo político, cuando empieza a operar en él un cambio ideológico dirigido a borrar de su biografía toda mancha azul de pecado original falangista. Recuerda Rafael Pérez Escolar cómo cenando una noche en el Hotel Tamanaco de Caracas, Polanco defendió con denuedo las bondades del comunismo ante un auditorio compuesto por una treintena de compatriotas ojopláticos y boquiabiertos.

   Aquel hombre rechoncho y simpático, estampa de la clase media española producto y sustento del franquismo, había desertado de las filas del bando nacional para engrosar las del republicano, sin pasar antes por el centro reformista aún no inventado por Aznar, en un vertiginoso ejercicio de trapecismo político sin red. [26]

 

 


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[1] Cfr. Web Prisa.

[2] José Antonio Martínez Soler, Jaque a Polanco, la guerra digital:  un enfrentamiento en las trincheras de la política, el dinero y la prensa, Madrid, Temas de Hoy, 1998, p. 84. José Antonio Martínez Soler es Dr. en Cc. de la Información y prof. titular de Economía Aplicada de la Universidad de Almería.

[3] Periodista. Autor de numerosos libros de investigación. Director de http://www.elconfidencial.com/

[4] Dos libros recogen esta hagiografía oficial, sin indagar más a fondo, pues tampoco es el cometido que se plantean: José Antonio Martínez Soler, Jaque a Polanco, [exceptuando el párrafo trascrito arriba, vid. supra nota 2. Por lo demás el libro se centra en la guerra digital]; y Juan Luis Galiacho y Julián Pérez Olmos, Los herederos del gran poder, Madrid, La Esfera de los libros, 2006, p. 346 [el libro se centra en estudio de familias influyentes en España: la fortuna y la saga...].

[5] Jesús Cacho, El negocio de la libertad, 7ª ed., Móstoles (Madrid), FOCA, 2000 (1ª ed., diciembre 1999), p. 87.

[6] Ibídem, p. 87-88.

[7] Abogado. Ex-Gobernador Civil de Tarragona.

[8] El testimonio anexo a la fotografía fue publicado en Boletín Informativo FFFF, nº 109 (Enero-Marzo 2007) p. 14. Adjunto documento en Imagen de PhotoSuite. Reseñar que la publicación de dicho Boletín va con la supervisión y colaboración de destacados catedráticos y profesores titulares de Historia Medieval y Contemporánea, Prof. Luis Suárez Fernández, entre otros.

[9] Miguel Argaya Roca, Historia de los falangistas en el franquismo, Madrid, Plataforma 2003, 2003, p. 201. Cfr. etiam Falange Juveniles de Franco como el grupo más duro, politizado e intransigente del Frente de Juventudes, en José Luis Alcocer, Radiografía de un fraude. Notas para una historia del Frente de Juventudes, Barcelona, Planeta, 1978, pasim.

[10] Testimonio oral recogido del autor [3.I.2007].

[11] Ex-Vicepresidente del Banesto. Financiero, Abogado, Economista y Empresario.

[12] Rafael Pérez Escobar, Memorias, Madrid, FOCA, 2005.

[13] Gonzalo Altozano, Revista Época, Madrid, 27.V.2005.

[14] Web Prisa.

[15] Información de casa familiar en Santander no suficientemente contrastada por el autor.

[16] Dudas sobre la fecha, 1954-1956. Florentino Pérez Embid ha fallecido. Testimonios cercanos recuerdan el paso de Polanco por el aparato de Propaganda del Régimen.

[17] Jesús Cacho, op. cit., p. 88.

[18] Ibidem, p. 89-90.

[19] Ibidem, p. 91-92.

[20] Ibidem, p.92.

[21] Cfr. Jesús Cacho, op. cit., p. 92.

[22] José Herrera Díaz & Ramón Tijeras, El dinero del poder. La trama económica en la España socialista, Madrid, Cambio 16, 1991, 713 págs.

[23] Gonzalo Altozano, Revista Época, Madrid, 27.V.2005.

[24] Cfr. Jesús Cacho, op. cit., págs. 93-100.

[25] José Ignacio San Martín, Servicio especial. A las órdenes de Carrero Blanco (de Castellana a El Aaiún), Barcelona, Planeta, 1983, p. 247.

[26] Gonzalo Altozano, Revista Época, Madrid, 27.V.2005.

AMÉRICA: ¿«LENGUAS CORTADAS»?

AMÉRICA: ¿«LENGUAS CORTADAS»?

Vittorio MESSORI

 

   Como ejemplo clamoroso y actual del olvido (o manipulación) de la historia, como señal de una verdad cada vez más en peligro, pensemos en lo que ha ocurrido a la vista de 1992, el año del Quinto Centenario del desembarco de Cristóbal Colón en las Américas. Ya hemos hablado ampliamente de ello. Aquí nos limitamos a examinar un aspecto concreto de ese acontecimiento.

   Anticipemos ya que el descubrimiento, la conquista y la colonización de América latina -central y meridional- vieron el trono y el altar, el Estado y la Iglesia estrechamente unidos. En efecto, ya desde el principio (con Alejandro VI), la Santa Sede reconoció a los reyes de España y de Portugal los derechos sobre las nuevas tierras, descubiertas y por descubrir, a cambio del «Patronato»: es decir, la monarquía reconocía como una de sus tareas principales la evangelización de los indígenas, y se encargaba de la organización y los gastos de la misión. Un sistema que también presentaba sus inconvenientes, limitando por ejemplo, en muchas ocasiones, la libertad de Roma; pero que sin embargo resultó muy eficaz - por lo menos hasta el siglo XVIII, cuando en las cortes de Madrid y Lisboa empezaron a ejercer influencia los «filósofos» ilustrados, los ministros masones- porque la monarquía se tomó muy en serio la tarea de difusión del Evangelio.

   Por lo tanto, las polémicas que ya han nacido sobre este pasado implican también a la Iglesia, por su estrecho vínculo con el Estado, en la acusación de «genocidio cultural». Que, ya se sabe, siempre empieza por el «corte de la lengua»: o sea la imposición a los más débiles del idioma del conquistador.

 

   Pero tal acusación sorprenderá a quien tenga conocimiento de lo que realmente pasó. A propósito de esto escribió cosas importantes el gran historiador (y filósofo de la historia) Arnold Toynbee, no católico y por lo tanto fuera de toda sospecha. Este célebre estudioso observaba que, atendiendo su fin sincero y desinteresado de convertir a los indígenas al Evangelio (objetivo por el cual miles de ellos dieron la vida, muchas veces en el martirio), los misioneros en todo el imperio español (no sólo en Centro y Sudamérica, sino también en Filipinas), en lugar de pretender y esperar que los nativos aprendieran el castellano, empezaron a estudiar las lenguas indígenas.

   Y lo hicieron con tanto vigor y decisión (es Toynbee quien lo recuerda) que dieron gramática, sintaxis y transcripción a idiomas que, en muchos casos, no habían tenido hasta entonces ni siquiera forma escrita. En el virreinato más importante, el de Perú, en 1596 en la Universidad de Lima se creó una cátedra de quechua, la «lengua franca» de los Andes, hablada por los incas. Más o menos a partir de esta época, nadie podía ser ordenado sacerdote católico en el virreinato si no demostraba que conocía bien el quechua, al que los religiosos habían dado forma escrita. Y lo mismo pasó con otras lenguas: el náhuatl, el guaraní, el tarasco...

   Esto era acorde con lo que se practicaba no sólo en América, sino en el mundo entero, allá donde llegaba la misión católica: es suyo el mérito indiscutible de haber convertido innumerables y oscuros dialectos exóticos en lenguas escritas, dotadas de gramática, diccionario y literatura (al contrario de lo que pasó, por ejemplo, con la misión anglicana, dura difusora solamente del inglés). Último ejemplo, el somalí, que era lengua sólo hablada y adquirió forma escrita (oficial para el nuevo Estado después de la descolonización) gracias a los franciscanos italianos.

 

   Pero, como decíamos, son cosas que ya debería saber cualquiera que tenga un poco de conocimiento de la historia de esos países (aunque parecían ignorarlo los polemistas que empezaron a gritar a la vista de 1992).

   Pero en estos años un profesor universitario español, miembro de la Real Academia de la Lengua, Gregorio Salvador, ha vertido más luz sobre el asunto. Ha demostrado que en 1596 el Consejo de Indias (una especie de ministerio español de las colonias), frente a la actitud respetuosa de los misioneros hacia las lenguas locales, solicitó al emperador una orden para la castellanización de los indígenas, o sea una política adecuada para la imposición del castellano. El Consejo de Indias tenía sus razones a nivel administrativo, vistas las dificultades de gobernar un territorio tan extenso fragmentado en una serie de idiomas sin relación el uno con el otro. Pero el emperador, que era Felipe II, contestó textualmente: «No parece conveniente forzarlos a abandonar su lengua natural: sólo habrá que disponer de unos maestros para los que quisieran aprender, voluntariamente, nuestro idioma». El profesor Salvador ha observado que detrás de esta respuesta imperial estaban, precisamente, las presiones de los religiosos, contrarios a la uniformidad solicitada por los políticos.

   Tanto es así que, precisamente a causa de este freno eclesiástico, a principios del siglo XIX, cuando empezó el proceso de separación de la América española de su madre patria, sólo tres millones de personas en todo el continente hablaban habitualmente el castellano.

   Y aquí viene la sorpresa del profesor Salvador. «Sorpresa», evidentemente, sólo para los que no conocen la política de esa Revolución francesa que tanta influencia ejerció (sobre todo a través de las sectas masónicas) en América latina: es suficiente observar las banderas y los timbres estatales de este continente, llenos de estrellas de cinco puntas, triángulos, escuadras y compases.

   Fue, en efecto, la Revolución francesa la que estructuró un plan sistemático de extirpación de los dialectos y lenguas locales, considerados incompatibles con la unidad estatal y la uniformidad administrativa. Se oponía, en esto también, al Ancien Régime, que era, en cambio, el reino de las autonomías también culturales y no imponía una «cultura de Estado» que despojara a la gente de sus raíces para obligarla a la perspectiva de los políticos e intelectuales de la capital.

   Fueron pues los representantes de las nuevas repúblicas -cuyos gobernantes eran casi todos hombres de las logias- los que en América latina, inspirándose en los revolucionarios franceses, se dedicaron a la lucha sistemática contra las lenguas de los indios. Fue desmontado todo el sistema de protección de los idiomas precolombinos, construido por la Iglesia. Los indios que no hablaban castellano quedaron fuera de cualquier relación civil; en las escuelas y en el ejército se impuso la lengua de la Península.

   La conclusión paradójica, observa irónicamente Salvador, es ésta: el verdadero «imperialismo cultural» fue practicado por la «cultura nueva», que sustituyó la de la antigua España imperial y católica. Y por lo tanto, las acusaciones actuales de «genocidio cultural» que apuntan a la Iglesia hay que dirigirlas a los «ilustrados».

CUANDO EL KGB LLEGÓ A CONTROLAR EL VATICANO

CUANDO EL KGB LLEGÓ A CONTROLAR EL VATICANO

Ángel MAESTRO 

    

     La apertura de los archivos comunistas en Europa del Este lo ha demostrado: los servicios secretos del bloque soviético tenían literalmente tomado el Vaticano. Un solo servicio secreto comunista, el de Alemania Oriental, llegó a tener hasta ¡diecisiete! informadores en la Administración vaticana. Junto a la sede romana, el otro gran objetivo de la infiltración comunista en la Iglesia estuvo en Polonia: el 15% del clero trabajó para los servicios secretos. Asimismo, fue Moscú, sin ninguna duda, quien ordenó atentar contra Juan Pablo II. Y aún falta que los archivos vaticanos arrojen la información que guardan.

 

   Al filo de los años transcurridos desde la caída del muro de Berlín, el descubrimiento de los archivos de la mayor parte de los servicios secretos del Este europeo confirma  el control ejercido por el KGB en el atentado contra el papa Juan Pablo II, en contra de las desinformaciones para desligar al KGB de dicho atentado. Algún sector católico ultraprogresista había llegado a acusar a la CIA de oscurecer la trama para ocultar su intervención. Pero los archivos de los servicios secretos de la República Democrática Alemana han demostrado que las secciones XV/4 y XX/4 de la Stasi disponían en el seno del Vaticano, entre 1969 y 1989, de diecisiete informadores permanentes, en conjunto o sucediéndose en sus funciones. Lo que permitía que los servicios del coronel Gustav Bohnscak dominasen perfectamente la desinformación y las acciones de diversión, con el fin de quemar las pistas que se remontaban hasta Roma.

   Existía también una intrusión permanente en la Ciudad Santa de expertos de los servicios checoeslovacos en materia de escuchas: micrófonos en los muros, los cuadros, las esculturas, los automóviles. Existió igualmente la infiltración de personal laico en la guardia suiza, operación muy delicada, ya que debía realizarse sobre un grupo reducido de poco más de un centenar de personas. Una demostración de ello fue el asesinato en 1998 del matrimonio Eastermann -el  coronel de la Guardia Suiza- que tanta polvareda levantó en los medios informativos, por no citar más que el caso más sonado, espectacular y menos dilucidado.

   Especial relevancia adquiere la infiltración del personal religioso en  el Vaticano y en la Iglesia de todo el mundo, implantando uno o varios agentes, según las dificultades de captación, en una Orden o en una congregación, para facilitar la labor de infiltración en el cuerpo de la Iglesia. Un caso modelo es el del secretario general de la Conferencia Episcopal en Eslovaquia, que desde 1974 a 1989 trabajó para la policía de seguridad del Estado en Bratislava, mientras era secretario del cardenal Milosvav Vik, transmitiendo así a la policía de seguridad y a los órganos del partido la correspondencia más secreta y más confidencial entre Roma y su representante.

 

     Polonia, objetivo prioritario

 

   Pero la atención predilecta y preferente de los "órganos especiales" soviéticos era la prestada por Moscú a la infiltración en el clero polaco, que permitía la mejor observación y  vigilancia desde Varsovia o Cracovia hasta Roma. Un país, ejemplo Polonia, no es ocupado durante cuarenta y cinco años por una potencia extranjera sin que a lo largo de tantos años algunos de los resistentes cedan a los encarcelamientos, a las torturas, a las presiones sobre las familias, y vengan a convertirse forzosamente en agentes o simplemente en informadores del adversario.

   Según el Instituto de la Memoria Nacional de Polonia (IPN), el 15 % del clero polaco fue penetrado, manipulado, utilizado por la policía política (SB), subordinada a su vez a los servicios soviéticos con base en Polonia, como era la norma general en todos países del Pacto de Varsovia. Lo cual no significa que 3.500 cargos de la jerarquía eclesiástica polaca  se transformasen en agentes de Moscú, pero sí que, una vez caídos en las redes de los "órganos especiales", dejaban de ser hombres libres. Algunos, desde las alturas hasta la base, se creyeron simplemente hábiles.

   Los "tocados" rendían cuentas a la policía política con el único objeto de poder continuar su labor sacerdotal. No dudaban que sus medias verdades, sus mentiras, iban a ser transmitidas a un equipo de investigadores capaces de  discernir lo verdadero de lo falso y que, poco a poco, esclarecerían las informaciones y las pistas. De todos modos estaban comprometidos. Por poco culpables que hubiesen sido, más tarde o más temprano la confesión obtenida por sus manipuladores arrojaría sobre ellos una desconfianza permanente.

   Puede citarse el caso del cardenal  Wladyslaw Kulczycki, quien desde 1958 hasta su muerte en 1968 fue miembro del consejo episcopal para el sur de Polonia. Kulczycki fue uno de los que denunció ante Moscú a una de las futuras promesas del clero polaco, Karol Woijtyla, cuando seguía paso a paso desde 1946 una brillante carrera bajo el patrocinio del cardenal Wyszynski.

   Asimismo, León Kieres, presidente del citado Instituto de la Memoria Nacional, ha revelado el papel desempeñado por el padre Konrad Stanislas Hejmo, monje dominico encargado de los peregrinos polacos que deseaban viajar a Roma. Su dossier es de grandes proporciones: 700 páginas y apéndices documentales demuestran su carrera de más de veinte años bajo el nombre en clave de "Hejnal". Fue enviado a Roma en 1979, donde consiguió ser designado director del centro de peregrinos polacos, organizando a la vez la ayuda social a los inmigrantes de su país. Había conocido a quien sería Juan Pablo II, cuando ejercía su ministerio en Cracovia. Hejmo ha negado lo que sobre él presentan los documentos de la policía secreta polaca. También ha asegurado que el Papa conocía perfectamente la vigilancia a la que eran sometidos todos los sacerdotes polacos.

 

     Alemania Oriental, los más eficaces

 

   En la atención prestada a la infiltración en la Iglesia jugaron un papel destacado los servicios de información de la República Democrática Alemana, los más desarrollados y eficaces entre todos los de los países del Este. El gran patrón de la Seguridad del Estado de la RDA, Erik Mielke, y a sus órdenes uno de los hombres míticos de los servicios de inteligencia, Markus Wolf, desempeñaron un importante papel, trascendiendo las fronteras del Estado, en la infiltración en la iglesia católica polaca.

   Bajo la protección de Yuri Andropov los grupos operativos de la RDA comenzaron a actuar en las más importantes ciudades polacas: Varsovia, Poznan, Wroclav (antiguo Breslau), Cracovia, Gdansk (antiguo Dantzig), etc., a la vez que otras unidades de la Stassi, procedentes del Departamento XVIII (Protección de la Economía) y del Departamento VI (Combate contra la Iglesia) instalaron también polos de información en todo el país.

   Esta operación consideraba a Polonia como un país a conquistar, o más propiamente reconquistar, ya que las ordenes de Berlín-Este, aprobadas por Moscú, señalaban que había que penetrar en el propio partido comunista, las fuerzas armadas, el ministerio del Interior y hasta los servicios de seguridad, en tanto que las células de la Alemania del Este intentaban reclutar colaboradores aptos para, cuando la ocasión lo requiriera, preparar un golpe de Estado en Polonia.

   El general del KGB Vadim Pavlov, "residente" del KGB en Polonia y uno de los especialistas más destacados de los "órganos especiales" soviéticos, advertía continuamente a Moscú de la creciente extensión de los movimientos de oposición. También señalaba cómo la policía secreta polaca y, aparte, el KGB con sus propias redes, trabajaban con gran rendimiento en la infiltración en la corriente popular activamente oposicionista, lo que hoy día algunos calificarían como "populista": el sindicato Solidarnosc.

   Entre los muy diferentes grupos que componían Solidarnosc llegó a haber minoritarios  de origen trotskysta y maoísta, ciertamente anti-religiosos, pero que se integraron en la corriente activa. En esa amalgama de  grupos, con sus líderes y jefes, figuraba un profesor e historiador, Leszek Moczulski, quien preconizaba que el mejor medio de sabotear el poder de Varsovia y de Moscú no era el de la lucha armada, sino "la revolución en la revolución", es decir, la huelga en las fábricas, en las minas y en las empresas en nombre de los derechos sindicales. La economía polaca estaba estrechamente ligada a la de la URSS, por lo que ésta sufriría las consecuencias. Pero Moczulski mantenía un doble juego, pues a la vez estaba controlado por el servicio de información militar soviético, el GRU.

   Los agentes de Mielke y Wolf, siempre con el respaldo de Moscú, activaron las misiones de sus agentes situados en los servicios de información checoeslovacos, húngaros y búlgaros. El conjunto de la operación -hay que insistir en la imprescindible autorización de Moscú- fue subvencionado mediante un apartado especial enmascarado en el presupuesto de la RDA. El Departamento XXII de la Stassi (Lucha Antiterrorista) recibió una orden de Mielke de nueve páginas exigiendo su actuación, entre otros frentes, respecto a la Iglesia Católica. A partir de ese momento la intrusión alemana- oriental se intensificó funcionando como una máquina bien engrasada.

 

     Matar al Papa

 

   El Papa, de forma reservada, no cesó de intervenir, y los servicios soviéticos no lo ignoraban. Michel Atlas, controlador de los temas de colaboración de los servicios secretos polacos con los de la Alemania Oriental, comunicó que, según informaciones fiables de sus servicios en el entorno del propio Juan Pablo II, no se produciría en Polonia una huelga general, a condición de que las fuerzas del Pacto de Varsovia no interviniesen. Breznev aseguró que no habría intervención armada si la huelga se suspendía. El cardenal Wyszynski transmitió a Walesa la orden del Papa de suspender la huelga.

   Todo esto se desarrollaba entre bastidores, pero en Moscú el compromiso forzado no fue aceptado sino en apariencia. Se veía cada vez con mayor preocupación cómo el Papa actuaba como un protector de los que actuaban contra los intereses de la Unión Soviética, realizándose en Polonia una gran parte de la materialización de los mismos, recibiendo informaciones muy preocupantes de los guardianes alemanes orientales allí destacados.

   La obstrucción papal significó la sentencia de muerte contra el Papa. Ante una orden de tal trascendencia, sólo el Politburó podía autorizar su ejecución, rebasando con mucho las atribuciones del KGB. El presidente del KGB, Yuri Andropov, recibió el apoyo del jefe de las fuerzas armadas, el mariscal Ustinov, y especialmente del gran inquisidor, Mijail Suslov. Suslov fue un verdadero hacedor de reyes y, si no hubiese sido un hombre de salud delicada, podría haber alcanzado el liderazgo soviético.

   Tras la caída del Muro de Berlín, Polonia ha sufrido enormes presiones procedentes no sólo de Rusia, sino de la izquierda europea y de liberales norteamericanos, con el objeto de paralizar cualquier dossier que afectase al pasado comunista. No era cuestión de un nuevo Nurenberg del comunismo, cual voces como la de Vladimir Bukovski solicitaban, pero solamente para los chekistas, sin la intervención de los cuales el Gulag no habría existido desde 1917.

   Será necesario que un día los archivos del Vaticano revelen cómo, durante un cuarto de siglo, al menos dos docenas de informadores de Moscú y de sus filiales hicieron su nido en los diversos dicasterios y congregaciones de la curia del Vaticano. Sólo entonces podrá calibrase en su verdadera magnitud el papel de la subversión inspirada por los órganos rectores del  partido comunista de la Unión Soviética, y cómo fue introduciéndose en la Iglesia. Hace ya muchos años, Pío XII había dejado a sus colaboradores la tarea de denunciar el origen y los medios del movimiento Pax, principal responsable de que la apertura del Concilio Vaticano II sirviera para tender lazos con el marxismo.

UNITED FRUIT: BANANAS, ABOGADOS Y AMETRALLADORAS

UNITED FRUIT: BANANAS, ABOGADOS Y AMETRALLADORAS

Roberto BARDINI

 

 

   Creada en 1899, la compañía bananera United Fruit se estableció en pocos años en alrededor de una decena de países del continente. Los pioneros del imperio del plátano no fueron economistas, ni contadores, ni administradores de empresa, ni -mucho menos- filántropos. Eran especuladores, aventureros y buscavidas dispuestos a enriquecerse por cualquier medio.

   En 1916, un diplomático estadounidense acreditado en Honduras calificó a una empresa, que luego se unió a la United Fruit, como "un estado dentro del estado". Y aunque cambió varias veces de nombre, siempre fue un poder detrás del trono. Sobornó a políticos, financió invasiones, promovió golpes de estado, quitó y colocó presidentes, acabó a balazos con huelgas y respaldó a escuadrones de la muerte.

   En 1970, la United Fruit se fusionó con otra firma y pasó a llamarse United Brands. En 1990 volvió a cambiar de nombre: ahora es Chiquita Brands. Con 15 mil hectáreas en América Latina y cerca de 14 mil trabajadores, sigue siendo un gigante del negocio. Actualmente, la banana es el segundo cultivo del mundo después de la naranja. En los países pobres es el cuarto alimento más accesible detrás del arroz, el trigo y el maíz. En algunos países africanos, como Ruanda y Uganda, el consumo de plátano por persona a veces llega a los 250 kilos por año.

 

     El rey sin corona de Centroamérica

 

   Antes de 1870 los estadounidenses nunca habían visto un plátano. Pero ese año el ingeniero ferroviario Minor Cooper Keith, nacido en Brooklyn y de sólo 23 años, exporta desde Costa Rica las primeras bananas al puerto de Nueva Orleáns. Tres décadas después, Estados Unidos consume aproximadamente 16 millones de racimos al año.

   Minor C. Keith, nacido en 1848, el año en que Karl Marx publicó El Capital, no se detiene ante las dificultades de la época. Para el tendido de las vías que van de Puerto Limón a San José, ha reclutado un primer cargamento de 700 ladrones y criminales de las cárceles de Louisiana; sólo sobreviven 25 a las duras condiciones de junglas y pantanos. El hombre de negocios no se amilana y lleva a dos mil italianos. Al ver las condiciones de trabajo, casi todos prefieren escapar a la selva. El empresario atrae entonces a chinos y negros, al parecer más resistentes a las enfermedades tropicales. En la instalación de los primeros 40 kilómetros de rieles mueren cinco mil trabajadores.

   El emprendedor Keith se casa la hija del ex presidente José María Castro Madriz, primer mandatario de la república. Hace relaciones entre la provinciana alta sociedad costarricense, soborna políticos, compra autoridades y obtiene la concesión del flamante ferrocarril por 99 años. Ahora sí puede dedicarse de lleno al negocio del plátano. En 1899, busca socios y funda en Boston la United Fruit Company, la compañía bananera más grande del mundo, con plantaciones en Colombia, Costa Rica, Cuba, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá y Santo Domingo. En poco tiempo es dueño del diez por ciento del territorio costarricense y conocido como "el rey sin corona de Centroamérica".

   Además de los trenes de Costa Rica y la producción bananera de América Central y el Caribe, Keith y sus socios controlan los mercados municipales, los tranvías, la electricidad y el agua, poseen 180 kilómetros de ferrocarril que unen las plantaciones con los puertos y en poco tiempo son dueños una línea marítima que lleva el banano hacia los muelles de Estados Unidos y Europa. Ese imperio naviero, creado en 1907 con cuatro barcos que aumentaron a cien en 1930, existe hasta hoy y se llama Gran Flota Blanca.

   Minor Keith funda en 1911 la International Railroads of Central America, que une sus líneas férreas con México y El Salvador. Muere a los 81 años, en 1929, cuando se produce el famoso "martes negro" de Wall Street que da origen a la llamada Gran Depresión. El hombre que había llegado a Costa Rica con una mano atrás y otra adelante, tenía una fortuna de 30 millones de dólares que nunca se supo a dónde fue a parar.

 

     El hombre banana

 

   Samuel Smuri, hijo de un campesino judío de Besarabia (Rusia), llega a Estados Unidos en 1892, a los 15 años. A los 18, cambia su apellido por Zemurray y comienza a comprar a bajo precio plátanos a punto de descomponerse en los muelles de Nueva Orleáns, que luego vende rápidamente en pueblos cercanos. A los 21, posee cien mil dólares en una cuenta de banco. Sam Zemurray no tiene estudios y no logra hablar bien el inglés, pero ya está listo para los grandes negocios. Se casa con la hija de Jacob Weinberger, el vendedor de bananas más importante de Nueva Orleáns, compra una empresa naviera en bancarrota y en 1905 desembarca en Puerto Cortés (Honduras). Allí adquiere otra compañía al borde de la quiebra, la Cuyamel Fruit Company.

   En 1910 es dueño de seis mil hectáreas, pero está endeudado con varios bancos estadounidenses. Entonces decide apoderarse de todo el país a muy poco costo. Lo logra al año siguiente. Zemurray regresa a Nueva Orleáns y busca a Manuel Bonilla, ex presidente hondureño exiliado, a quien convence de dar un golpe de estado para recuperar el gobierno. Bonilla es un ex carpintero, violinista y clarinetista que al calor de las guerras civiles llegó de cabo a general. Zemurray también entusiasma para participar en la aventura centroamericana al "general" Lee Christmas, un soldado de fortuna, y a su protegido Guy "Ametralladora" Molony, un pistolero profesional.

   En enero de 1911, los cuatro se embarcan junto con una gavilla de corsarios rumbo a Honduras. Armados sólo con una ametralladora pesada, una caja de rifles de repetición, 1.500 kilos de municiones y varias botellas de bourbon, durante un año los mercenarios arrasan todo a su paso, llegan a Tegucigalpa y el 1 de febrero de 1912 instalan a Bonilla en el poder. En 1911, el agradecido presidente otorga a Zemurray una concesión libre de impuestos de diez mil hectáreas para cultivar bananos durante 25 años. "El territorio controlado por la Cuyamel es un estado en sí mismo", informa el cónsul estadounidense en Puerto Cortés en 1916. "Alberga a sus empleados, cultiva plantaciones, opera ferrocarriles y facilidades terminales, líneas de vapores, sistemas de agua, plantas eléctricas, comisariatos, clubes".

   En 1929, en medio de una gran crisis mundial, el comerciante ruso vende la Cuyamel a la United Fruit a cambio de 300.000 acciones valuadas en 31 millones de dólares, lo que le permite quedar como el principal accionista individual. Para entonces al especulador ya se le conoce como "el hombre banana". Sam Zemurray ocupa altos puestos en la United Fruit Company hasta 1957, incluyendo la presidencia. En 1961, a los 84 años, fallece víctima del mal de Parkinson. Es autor de una frase que pasa a la historia centroamericana: "En Honduras es más barato comprar un diputado que una mula".

 

     La masacre de Santa Marta

 

   En 1928 la United Fruit Company llevaba tres décadas en Colombia y se beneficiaba de la falta de legislación laboral. El 6 de diciembre de ese año, luego de casi un mes de huelga, tres mil trabajadores de la empresa se reúnen en los alrededores de la estación de trenes de Ciénaga, en el departamento de Magdalena, al norte del país. Ha corrido el rumor que el gobernador llegará para escuchar sus reclamos. El funcionario nunca llega y a ellos los acribillan a tiros. A pedido de la compañía bananera, el ejército había rodeado el lugar. El general al mando da cinco minutos para que la multitud de disperse. Transcurrido ese plazo, ordena a la tropa que dispare. Según el gobierno, murieron "nueve revoltosos comunistas". Sin embargo, el 29 de diciembre de 1928 el cónsul estadounidense en Santa Marta envía un telegrama a Washington en el que indica entre 500 y 600 víctimas. En enero del año siguiente, el diplomático informa que los muertos son más de mil y menciona como fuente al representante de la United Fruit en Bogotá. Los cadáveres fueron llevados en trenes a la costa y arrojados al océano Atlántico.

   La empresa de ferrocarriles de la región es propiedad de la firma británica Santa Marta Railway Company, pero la mayoría de sus acciones pertenecen a la United Fruit.

 

     "Mi banana republic"

 

   El neoyorkino Minor Cooper Keith también desembarca en Guatemala. En 1901, el dictador Manuel Estrada Cabrera otorga a la United Fruit la exclusividad para transportar el correo a Estados Unidos. Después, permite la creación de la compañía de ferrocarril como una filial de la empresa bananera. Luego le concede el control de todos los medios de transporte y comunicaciones. Y como si esto fuera poco, la propia firma se exime de pagar cualquier impuesto al gobierno durante 99 años.

   Estrada Cabrera -personaje central de la novela El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias- se mantuvo en el poder 22 años, hasta que en 1920 el Congreso lo declaró "insano mentalmente", pero la United Fruit continuó manejando los hilos de la política. El 75 por ciento de la tierra cultivable es propiedad de dos por ciento de la población y, dentro de ese escandaloso porcentaje, la United Fruit es la mayor poseedora. Para entonces, hacía mucho tiempo que Keith se refería a Guatemala como "mi banana republic". A él deben agradecerle los centroamericanos y caribeños la denominación.

   En 1952, cuando el presidente Jacobo Arbenz intenta realizar una cuidadosa reforma agraria en beneficio de cien mil familias campesinas, la United Fruit sabe que se le acabarán todos sus privilegios y se pone en marcha para evitarlo. La solución está en Washington. Uno de los accionistas de la firma es secretario de estado del presidente Dwight Eisenhower: se trata de John Foster Dulles, que también es abogado de Prescott Bush, abuelo del presidente George W. Bush. Su hermano menor, Allen Dulles, es el primer director civil de la CIA.

   Con el pretexto del "peligro comunista" en Guatemala, los hermanos Dulles le hacen el trabajo sucio a la United Fruit. El 27 de junio de 1954, una fuerza militar encabezada por el general Carlos Castillo Armas -que parte de los campos bananeros de la empresa en Honduras- invade el país. Pilotos estadounidenses bombardean la capital. Arbenz es derrocado y se exilia en México. Doce mil personas son arrestadas, se disuelven más de 500 sindicatos y dos mil dirigentes gremiales abandonan el país. Castillo Armas, formado en Fort Leavenworth (Kansas), es "barato, obediente y burro", según el escritor Eduardo Galeano. Y asume la presidencia. Es el hombre que la United Fruit necesita para seguir siendo "dueña de campos baldíos, del ferrocarril, del teléfono, del telégrafo, de los puertos, de los barcos y de muchos militares, políticos y periodistas".

 

   La Chiquita Brands protagonizó su último escándalo en Colombia, donde se comprobó que desde 1997 le pagaba a los paramilitares por eliminar a dirigentes campesinos y sindicalistas "molestos". Se retiró del país en 2004 y a comienzos de abril de este año fue multada con 25 millones de dólares por una corte estadounidense, tras admitir que pagó 1.7 millones de dólares a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a cambio de seguridad.

   La historia de la United Fruit-United Brands-Chiquita Brands es casi interminable. Pero se puede resumir en una frase de El Padrino, de Mario Puzo: "Una docena de hombres con ametralladoras son nada frente a un solo abogado con una billetera repleta". A lo largo de 108 años, el imperio bananero ha recurrido a los servicios de unos y otros.

LA SALUD DE SAN MARTÍN Y EL PROBLEMA DEL OPIO

LA SALUD DE SAN MARTÍN Y EL PROBLEMA DEL OPIO

Mario MENEGHINI (*)

 

   En la vida del General San Martín, se advierte una extraña paradoja: condiciones intelectuales superlativas para la conducción militar, acompañadas por un físico delicado, recurrentemente enfermo. Advierte el Dr. Oriol I Anguera una contradicción entre la estructura somática del General y su reacción funcional, lo que conduce a un "conflicto entre sus querencias y sus dolencias"[2]; las querencias corresponden a un hombre de acción, y las dolencias lo obligaban a veces a la inacción.

   Me ha parecido conveniente, entonces, analizar el tema de esta exposición, con vistas a desentrañar una leyenda negra sobre la terapéutica que adoptó nuestro héroe. Mitre comenta que abusaba del opio; Vicuña Mackenna afirma que el Dr. Zapata lo envenenaba casi cotidianamente con opio, en lo que coincide con Guido, que manifiesta que dicho médico lo inducía a un uso desmedido del opio. Últimamente se ha difundido esta cuestión, de un modo que hace sospechar la mala fe; baste citar dos ejemplos:

     a) En un sitio peruano en Internet, dedicado a la educación, en un trabajo sobre la Independencia del Perú, se afirma: "...los errores tácticos de San Martín y su adicción al opio producto de enfermedades quebraron las posibilidades de consolidar la independencia en el Perú"[3].

     b) En un reportaje al Dr. Ignacio García Hamilton, publicado por Página12, la periodista pregunta: "¿San Martín consumía opio por prescripción médica o era adicto?". El escritor responde: "Las dos cosas. A él se lo recomendó un médico por sus dolores de estómago, causados probablemente por una úlcera. Pero después padeció una adicción. (...) Creo que las enfermedades que padeció son pruebas de que no estamos hablando de un hombre que estuviera satisfecho con su vida"[4].

 

   Fundamentado en la bibliografía consultada, procuraré pasar revista, en forma sucesiva a: las afecciones del General, la repercusión de las mismas sobre su comportamiento, las características del dolor físico, la utilización del opio, y una hipótesis sobre la manera en que pudo sobrellevar sus padecimientos.

 

     II. Las dolencias físicas

 

   1. Explica el Dr. Guerrino que San Martín, en el plano orgánico, "era proclive a la reactividad del tejido mesenquimático y pronto acusó una acentuada diátesis neuro-artrítica, típica de los abiotróficos de Gowers, es decir, de individuos que se desgastan precozmente"[5]. De manera semejante a su padre, antes de los cincuenta años padecía los achaques propios de un hombre mayor, aunque en su aspecto exterior no lo aparentaba.

   2. Los médicos tienen en cuenta, para diagnosticar a un paciente, los antecedentes familiares del mismo, así como el tipo de actividad que desarrolla y lugares en que ha vivido. San Martín, residió y participó en acciones militares en Europa, África y América, sufriendo climas y alimentos, que desgastaron su organismo, e influyeron en su salud futura.

   No hay registros, por el contrario, de enfermedades en su infancia. Sabemos que ingresó como cadete del Regimiento de Murcia, a los 11 años, siendo de suponer que la admisión implica que el aspirante goza de buena salud.

 

   3. Podemos abrir su historia clínica  en 1801, cuando tenía 23 años: en cumplimiento de una misión del ejército español, transportaba caudales entre Valladolid y Salamanca, siendo víctima de un asalto, y sufriendo heridas en el pecho y en la mano; desde entonces tuvo molestias en el tórax. A partir de Bailén y Tudela, tuvo regularmente vómitos de sangre y dificultades respiratorias.

 

   4. Durante la batalla de Albuera, en 1811, fue herido en el brazo izquierdo de un sablazo. Y en el combate de San Lorenzo, recibió una herida en el rostro, quedándole una cicatriz; además sufrió el aplastamiento de una pierna y tuvo una luxación de hombro al caer del caballo. Se supone que fue el hombro izquierdo, pues pudo redactar el parte del combate.

 

   5. Con referencia a la tuberculosis que algunos le adjudicaron, ese diagnóstico merece dudas, teniendo en cuenta la sintomatología de dicha enfermedad (tos, hipertemia, adelgazamiento), que no se dió en San Martín. El Dr. Galatoire afirma que el general fue afectado por el bacilo de Koch, y que fue ésa, también, la causa de la muerte. El diagnóstico parece deducible de la lucidez mental que mantuvo hasta el final de su vida, así como de sus variantes anímicas y un perfil psíquico sui generis. Sin embargo, se ha cuestionado esa conclusión, pues en una época en la que se carecía de antibióticos y de quimioterápicos efectivos, un hombre con esa afección no hubiera podido cruzar los Andes y luego, además, llegar a una edad avanzada para el siglo XIX.

   Para una mayor precisión, habría que conocer de qué tipo fueron los vómitos sanguíneos de San Martín: hemoptisis o hematemesis. Las hemoptisis proceden del pulmón, las hematemesis del tracto disgestivo; además, las hemoptisis también pueden ser provocadas por bronquiectasias y hematomas, que no tienen relación con la tisis. Recordemos que San Martín, al ser atacado en 1801, sufrió heridas y contusiones en el tórax, que le podrían haber generado un hematoma o lesiones cicatriciales del parénquima pulmonar (Guerrino: 55-57).

 

   6. De manera que puede sostenerse que las crisis disneicas que afectaban a San Martín eran de origen asmático. El general aludió a menudo a su tremenda enfermedad del pecho, sin otra aclaración. El Dr. Sacón, descarta la tuberculosis considerando que la estructura física de San Martín no era la más compatible con dicha enfermedad; por su parte, el Dr. Aníbal Ruiz Moreno agrega que no existen constancias de que haya tenido fiebre, tos o expectoración.

   Profesionales del Instituto de Historia de la Medicina, de la Facultad de Buenos Aires, investigaron esta cuestión, llegando a la conclusión de que San Martín "sufría de un asma aguda, mal del que ya había sentido síntomas en España"[6]. El tipo de asma sería la exoalergénica, pues comenzó a los 30 años, y es sabido que el asma intrínseca -al igual que la tuberculósis- se agrava con la proximidad del mar, cosa que no le ocurrió al general.

 

   7. Las hematemesis, en cambio, se producen habitualmente por úlceras gastroduodenales, citándose como causas de éstas: la ansiedad, fatigas prolongadas, actividad intelectual intensa y estímulos psíquicos frecuentes. Las situaciones de stress pueden generar reacciones fisiológicas, afectando la mucosa del tracto digestivo, originando dispepsias, álgias y hemorragias. No caben dudas de que San Martín padecía de úlceras; queda esto en evidencia por sus gastralgias y vómitos, con lapsos de calma. Asimismo, comía mucha carne, fumaba cigarros negros y tomaba café; esa bebida la ingería a menudo, en forma de mate, y es la más perjudicial para los ulcerosos, pues provoca irritación de la mucosa gástrica.

 

   8. Desde los treinta y nueve años, San Martín sufrió dolores ósteo-musculares, que lo mortificaban, pero sin dejar huellas. Se ha creído que se trataba de reumatismo, pero el Dr. Ruiz Moreno afirma que San Martín fue afectado crónicamente por la gota. Llega a esa conclusión considerando la edad en que comenzó ese problema, que los ataques tenían una duración variable, y que nunca tuvo trastornos cardiovasculares, secuela habitual del reuma. Recordemos que Guido dejó escrito que su amigo padecía a veces ataques agudos de gota, que le entorpecían la articulación de la muñeca derecha, impidiéndole escribir.

   Por otra parte, esta enfermedad puede originarse en preocupaciones y tensiones nerviosas, por lo que no resulta extraño que afectara a nuestro héroe. Por la descripción de Mitre podemos deducir que tuvo un ataque gotoso el día de la batalla de Chacabuco, en que apenas pudo montar su caballo; el dolor que provoca la gota es muy intenso, y en esas condiciones libró la batalla.

 

   9. Estando en Lima el Ejército Libertador, se desató la fiebre amarilla, en marzo de 1821, diezmando la tropa. San Martín estuvo muy grave durante siete días, pero se supone que no lo afectó dicha peste, sino una violenta hematemesis.

 

   10. Al dejar el Perú, y volver a Chile, en 1822, contrajo el chavalongo, nombre con el que se designaba a los trastornos tifoídicos. Aparentemente, San Martín fue afectado por el tifus exantemático, transmitido por la rata a través de pulgas. Al año siguiente, ya en Mendoza, sufrió una recidiva del asma bronquial, que le provocaba fatiga y lo debilitaba, a lo que se agregó la infausta noticia del fallecimiento de su esposa.

 

   11. Los padecimientos articulares de San Martín aumentaron en Europa; el clima de Bélgica, frío y lluvioso lo perjudicó. Pero también se accidentó estando de viaje, en 1826, dislocándose el brazo derecho, y produciéndole una erisipela molesta.Tres años después, sufrió otro accidente, en viaje a Londres, cuando un vidrio lo hirió en la zona axilar izquierda. A esto se sumó el sarampión que contrajo Merceditas, y que, como le cuenta el general a Miller la puso al borde del sepulcro.

 

   12. En 1832, tanto San Martín como su hija contrajeron cólera, cuando se encontraban en Montmorency, cerca de París; el general se contagió mientras se reponía de una recidiva de su malestar gástrico. Tengamos en cuenta que esa enfermedad, con ribetes de pandemia produjo en Europa un millón de muertos, entre 1831 y 1837; sólo en París, fallecieron cien mil personas.

 

   13. Diez años más tarde, comienza a ser afectada la visión, sufriendo una iritis, que lo mantuvo un mes sin poder ver la luz; dicha afección fue el inicio de la ceguera provocada por cataratas, que lo privó de uno de sus mayores placeres que era la lectura. En carta a Rosas, a fines de 1848, le manifiesta que ésa sería la última misiva escrita por su mano.

 

   14. Otro problema que le provocaba crisis convulsivas, llevó a algunos que lo trataron en esa época, a sostener que el general sufría de ataques epilépticos, diagnóstico que no se puede confirmar ante la falta de datos verificables. En todo caso, habría sido una forma tardía, que aparece pasados los cuarenta años, y corresponde a varias causas, una de ellas la arterioesclerosis; tal vez a esta dolencia se refiriera San Martín cuando aludía a los cólicos nerviosos que padecía.

 

 

     III. Médicos que lo atendieron

 

   15. Entre los médicos que lo atendieron en América, puede citarse al norteamericano Guillermo Colisbery, a quien San Martín propuso para inspector del Hospital Militar de Mendoza, y  al inglés Diego Paroissien, que dirigió la fábrica de pólvora de Córdoba, y luego designado Cirujano Mayor del Ejército de los Andes. Pero quien estuvo muy próximo al general, llegando a ganar su amistad,  fue Juan Isidro Zapata, de quien se discute si era chileno o peruano; no era profesional sino médico empírico, con conocimientos logrados a través de la experiencia práctica.

   En Francia, San Martín fue atendido por Soligny, un médico militar, y en la última etapa de su vida, estuvo a su lado un doctor Jardon o Jordan, quien lo asistió en el momento de la muerte.

 

     IV. Terapéutica

 

 

   16. San Martín, recurrió a las sanguijuelas y a los baños termales; aparentemente, no utilizó purgantes ni sangrías. Se puede deducir de los registros de los médicos militares, que los medicamentos más usados en el ejército eran el tártaro emético, la raíz de escila y el opio. Colisberry y Zapata, para aliviar los dolores del general, le preparaban una poción, que él identificaba como su pomito, a base de láudano de Syndenham y yerbas medicinales.

 

     V. La muerte

 

   17. Sobre las causas de la muerte, se han sostenido varias hipótesis: ruptura de un aneurisma, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca derivada de una tuberculósis fibrosa y complicaciones de la úlcera.

 

   - El aneurisma lo menciona Mitre, pero la rotura conforma un síndrome perforativo produciendo un dolor intenso, equivalente a una puñalada, que en este caso no existió.

   - El Dr. Ramón Brandán considera que San Martín sufrió un infarto de miocardio, debido al episodio del 6 de agosto, frente al canal de la Mancha, cuando se llevó la mano al pecho. Lo que pudo haber sufrido es un angor o bien disnea, pero ese malestar fue transitorio, ya que no consta otro en los días siguientes.

   - El Dr. Galatoire sostiene que tuvo una insuficiencia cardíaca, consecutiva a la tuberculósis, basándose en relatos de Gérard, vecino y amigo del general, pero San Martín no tuvo tuberculósis ni fibrosis.

   - Verdú, por su parte, sostuvo que San Martín padeció la enfermedad de Ayersa, que produce el escleroenfisema pulmonar y escleroextasia bronquial, manifestándose en la coloración oscura del tegumento. Se descarta esta posibilidad, dado que la melanodermia de Ayerza es tardía en la edad adulta, siendo que el general siempre tuvo el mismo color de piel; en España se lo conocía, desde niño, como el indiano.

   - El Dr. Dreyer concluye que la causa de la muerte fue una hemorragia cataclísmica, común en la patología ulcerosa. El frío glacial que experimentó, según los testigos, se debe a hipotensión por hipovolemia, manteniendo la plena conciencia de la situación, hasta que la pérdida de sangre fue muy crítica, produciéndole pérdida del conocimiento y convulsión, producidas por anemia y anoxia cerebral.

 

     VI. Acerca del dolor

 

   18. Las afecciones de San Martín le producían periódicos dolores, de los que se queja en muchas ocasiones, y por eso conviene detenerse y analizar este tema. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), define así este fenómeno: "El dolor es una experiencia sensorial y emocional no placentera relacionada con daño potencial o real del tejido, o descripta en términos de tal daño. El dolor siempre es subjetivo"[7].

   Que el dolor sea siempre subjetivo significa que es una experiencia somatopsíquica, concepto que ya destacaba Aristóteles al decir que es una pasión del alma. Existen una variedad de factores diversos que pueden causar o agravar el dolor, los que deben considerarse en la evaluación y tratamiento. Es conocido, por ejemplo, el caso del dolor del miembro fantasma -que ha sido amputado- que produce dolor muy intenso en el paciente.

 

   19. El dolor es causado por la estimulación de las terminaciones nerviosas libres (nociceptores) y estos estímulos pasan a lo largo del nervio periférico hacia el asta dorsal de la médula espinal, desde donde llega al tálamo. Los impulsos del dolor transmitidos al tálamo son enviados a diferentes áreas de la corteza cerebral: a) en el lóbulo parietal, permiten la localización e interpretación del dolor; b) el sistema límbico está involucrado en las respuestas afectiva y autónoma al dolor; c) el lóbulo temporal en la memoria del dolor; y d) el lóbulo frontal evalúa la importancia del dolor y la respuesta emocional al mismo.

 

   20. El dolor crónico es consecuencia de un proceso patológico crónico; los pacientes que sufren dolor crónico manifiestan cambios de personalidad, debido a las alteraciones progresivas en el estilo de vida y en su capacidad funcional. Sobre esto, sostiene Mitre que San Martín en Chacabuco ya no era el sableador de Arjonilla o Baylén y San Lorenzo; ganaba las batallas en su almohada, fijando el día y el sitio preciso. Por su parte, Ludwig, biógrafo de Bolivar considera que los padecimientos físicos de San Martín lo llevaron a preferir la táctica al combate, adaptando su carácter a los inconvenientes de una salud precaria.

 

     VII. Influencia de las dolencias en su conducta

 

   21. Es necesario detenerse en este punto dada la influencia que ejerce la salud de quienes conducen, en la sociedad de su época; se ha dicho, incluso, que "las enfermedades de los que están en el poder las padecemos todos"[8].

   Los relatos de contemporáneos y la documentación histórica, demuestran que San Martín actuó siempre con mesura y que su conducta no fue afectada por impulsos de euforia o de depresión. Se mostró siempre parco, sereno y equilibrado, advirtiéndose las características del tipo atlético, que tienden a un raciocinio reflexivo. Destacó nuestro héroe como modelo de orden y disciplina, dando el ejemplo con un modo de trabajo perseverante.

 

   22. No cabe duda, sin embargo, que su salud lo mortificaba, y en sus cartas manifiesta ese tema como una amarga letanía. Además, no se trataba de molestias leves o pasajeras, sino graves y recurrentes.

   El 7-7-1817, desde Chile, envió su renuncia, alegando que su estado de salud lo tenía expuesto a una próxima muerte, y en carta a Godoy Cruz, reflexiona de que no hay filosofía para verse caminar al sepulcro y con el desconsuelo de conocerlo y no poder remediarlo. Un año después, Zapata le advierte a Guido que corre peligro la vida de San Martín si no se le distrae de su trabajo. Explica que su cerebro, afectado por las constantes preocupaciones, irrita al pulmón, el estómago y la tecla vertebral, provocando los vómitos de sangre, derivados de su sistema nervioso.

   En 1819, marcado por los conflictos políticos, fue Colisberry quien estimó que su existencia no se prolongaría más de seis meses. Cualquier médico hubiera coincidido en el diagnóstico al evaluar la salud de San Martín, que, no obstante, superó el trance. Aunque, en 1822, el agente norteamericano, con sede en Santiago, informa al Secretario de Estado de su país, que en cuanto llegó de Perú sufrió una recaída y estuvo a las puertas de la muerte.

 

   23. Ya en Europa, en 1836, cuenta en una carta que había mandado llamar a su hija, pues no creía sobrevivir,  pero como sólo Dios es el que dispone de las cosas de la vida, él me ha permitido que lejos de sucumbir, la haya recuperado en términos que hace muchos años que no me encuentro tan completamente bueno. Actitud ante los contratiempos que se reitera en carta a Guido, a quien le dice que es preciso conformarse y hacerse cargo que casa vieja debe tener goteras.

 

   24. Pese a la cronicidad de sus dolencias, las mismas no lo transformaron en un hombre amargado; cuando fallece, Gerard, su vecino de Boulogne, escribió para un diario sosteniendo que era un lindo anciano de elevada estatura, que ni la edad ni la fatiga, ni los dolores físicos había podido doblegar. También Balcarce relató que su padre político conservó hasta el final gran lucidez y energía, lo cual provocaba admiración entre quienes frecuentaban su trato.

   San Martín se adaptó a sus sufrimentos, superando sus achaques físicos con una voluntad excepcional, que le permitió el dominio de su persona, pese a todos los contratiempos, y aún alcanzar la longevidad,  duplicando el promedio de vida de su época. Mitre dejó escrito que:  "Los héroes necesitan tener salud robusta, para sobrellevar las fatigas y dar a sus soldados el ejemplo de la fortaleza en medio del peligro; pero hay héroes que con cuatro miembros menos, sujetos a enfermedades contínuas, o con un físico endeble, se han sobrepuesto a sus miserias por la energía de su espíritu. A esa raza de los inválidos heróicos pertenecía San Martín"[9].

 

     VIII. Opio

 

   25. Para tratar de precisar lo referido al consumo de opio, por parte de San Martín, es necesario analizar los detalles sobre esta droga (Inaba-Cohen, 1992). De la diferenciación entre las drogas, que hacen los consumidores, surgió una clasificación práctica de las mismas, por los efectos que producen. El opio pertenece a la clase de los depresores, llamados así pues deprimen el sistema nervioso. Aún en pequeñas dosis, hacen más lento el ritmo cardíaco y la respiración, disminuyendo la coordinación muscular y la energía, y embotando los sentidos.

   Con respecto a sus efectos en la mente, en un principio, las dosis pequeñas pueden actuar como estimulantes pues reducen las inhibiciones, pero en la medida en que aumente el consumo, se hacen sentir los efectos depresores, embotando la mente y entorpeciendo los movimientos corporales.

 

   26. Ya hace 5.000 años, los sumerios describieron los efectos del opio, al llamarla la planta de la alegría. A su vez, los egipcios fueron los primeros en comprobar la naturaleza dual del opio; sus textos médicos la consideraban como remedio para toda enfermedad, y como veneno.

   La amapola de opio (papaver somniferum), tomó ese nombre por el dios romano del sueño -Somnis. Los griegos y romanos la llamaban destructor de la aflicción.

 

   27. Para comprender su uso vinculado al dolor, es preciso saber que el dolor es una señal de alarma del organismo humano. El mensaje del dolor es transmitido por un neurotransmisor, llamado sustancia P. Si el dolor es demasiado intenso, el cuerpo busca protegerse atenuando las señales dolorosas; lo consigue inundando el cerebro y la médula espinal con neurotransmisores especiales, llamados endorfinas.

   Las endorfinas se unen a la membrana de la célula nerviosa emisora, ordenándole que no envíe sustancia P, pero algunas señales logran, sin embargo, emitirse. Si el opio y sus derivados son eficaces, es porque actúan como endorfinas; no sólo impiden que se libere demasiada sustancia P, sino que también bloquean lo poco que se filtra hasta la neurona receptora. Los médicos pueden recetar opiáceos y opioides para anular el dolor, detener la tos y controlar la diarrea.

 

   28. Algunas personas consumen estas drogas, sin intervención médica, para procurar euforia, anular su dolor emocional o intentar sentirse mejor. Pues otro efecto de los opiáceos y los opioides se relaciona con el placer. Así como el dolor es una señal de advertencia para alertar sobre un daño, el placer es una señal para alentarnos a hacer algo que es bueno para el cuerpo y la mente. Así como las endorfinas se liberan naturalmente, para bloquear el dolor en una zona del cerebro -corpus striatum-, también se liberan para activar el centro del placer/recompensa del sistema límbico: el centro emocional del cerebro.

   Cuando no es activado el centro de placer/recompensa, o si no hay suficientes endorfinas en el sistema, no nos sentimos bien y no experimentamos placer. Algunas personas, que buscan euforizarse o aliviarse, utiliza los opiáceos u opioides pues estas drogas, pueden activar artificialmente, de manera directa, el citado centro de recompensa, alojándose en los receptores de las neuronas adonde van las endorfinas, enviando falsas señales de placer.

 

   29. De todos modos, estas drogas no bloquean el dolor ni inducen el placer, exactamente igual que las propias sustancias bioquímicas naturales del cuerpo humano. La diferencia con las endorfinas propias del organismo, consiste en que el opio afecta otros órganos y tejidos, además de los centros de placer y de dolor. Afectan el corazón, la respiración, el sistema reproductivo, la digestión, la excreción, los ojos, las cuerdas vocales, los músculos, los centros de la tos y la náusea, el sistema inmunológico, así como el pensamiento. La droga, hace que se relajen los músculos y  que se caigan los párpados, la cabeza se incline, el habla se vuelva pastosa y lenta, y se haga más dificultosa la marcha.

   En cualquier forma en que ingrese al cuerpo, la droga siempre termina en el torrente sanguíneo, donde se traslada dentro de las células de la sangre o en el plasma exterior a ellas, o acoplándose a las moléculas proteínicas.

 

   30. A los 10 ó 15 segundos de ingresar al torrente sanguíneo, la droga llega a las inmediaciones del sistema nervioso central, la barrera hemato-encefálica. La sangre que contiene la droga, fluye a través de las arterias carótidas internas hacia el sistema nervioso central (SNC) -cerebro y médula espinal. La estructura de los vasos sanguíneos que rodean a las células nerviosas que constituyen el SNC, es de tal tipo que sólo ciertas sustancias pueden penetrar y afectar el funcionamiento del sistema nervioso.

   Las drogas psicoactivas -entre ellas el opio- pueden atravesar esta barrera hemato-encefálica. Como el cerebro es el órgano más protegido del cuerpo, las drogas que pueden atravesar su barrera protectora, de hecho pueden penetrar y afectar todos los demás órganos del cuerpo.

   El sistema nervioso central actúa como una computadora y un tablero de comando, recibiendo mensajes del sistema nervioso periférico y el autónomo; también nos permite razonar y formular juicios. Una droga psicoactiva, siendo una sustancia extraña, altera la información enviada a nuestro cerebro, y perturba los mensajes que se envían a las diversas partes del cuerpo; afectando nuestra capacidad de pensar y razonar.

   No sólo afecta el sitema nervioso, sino que la droga psicoactiva afecta a los otros ocho sistemas del cuerpo igualmente; en forma directa, al pasar a través del tejido, o indirectamente al manipular los nervios del sistema nervioso central.

 

   31.  El opio proviene de la disecación del látex de la cápsula de la amapola; la planta tiene una cápsula o fruto que al hacerle una incisión segrega un líquido lechoso, que en contacto con el aire se oscurece y diseca, y al que luego se lo pulveriza para elaborar el opio. La palabra deriva del griego opion que significa jugo, en referencia al látex que exuda la amapola al cortarla; contiene el opio varios alcaloides, siendo los más importantes la papaverina, la morfina y la codeína.

   Esta droga es una de las más adictivas; recordemos que los ingleses la introdujeron en China desde la India, provocando que en 1839 ya existiera una epidemia de adictos. El emperador le encargó a un mandarín, Lin Tse- hsu, comisionado de Cantón, que frenara el tráfico del opio. Éste apresó un navío que transportaba 20.000 cajas de opio, lo que condujo a las llamadas guerras del opio, que perdió China. El Tratado de Nanquín, de 1842, le dió a la Corona inglesa el gobierno del puerto de Hong Kong, y el emperador se vió forzado a aceptar la libre disponibilidad de la droga, la que llegó a afectar a 28 millones de personas. Por eso, cuando China comunista recuperó Hong Kong se erigió una estatua de Lin, considerado héroe nacional.

 

   32. Thomas Syndenham, uno de los padres de la medicina inglesa, recomendaba el opio para el tratamiento del dolor y para ayudar a los pacientes a descansar y a dormir. Esta droga fue para la inglaterra del siglo dieciocho la que al Valium para el siglo veinte, a tal punto que Syndenham llegó a decir que si el opio no existiera él no sería médico. Es claro que no se conocían entonces sus efectos negativos.

   En realidad, el opio no cura de por sí ninguna enfermedad, pero alivia el dolor y hace desaparecer los síntomas molestos o peligrosos (tos, disnea, diarrea). En el aparato disgestivo, la anulación de los espasmos de la musculatura lisa aporta beneficios, pues el dolor intenso que los acompaña (cólicos), se alivia rápidamente al relajarse la musculatura y ceder el espasmo.

   Ahora bien, los especialistas en toxicomanía sostienen que el empleo contínuo de narcóticos lleva a  la intoxicación, y ésta conduce a un deterioro generalizado del organismo[10]. La causa de la adicción al opio se explica por los fenómenos de la tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia.

 

   33. La tolerancia metabólica consiste en una transformación en el hígado, lugar donde se metabolizan las drogas. Si la ingesta del tóxico es contínua, los efectos del mismo son menos duraderos al haberse acelerado su eliminación. El tipo de tolerancia más destacado es la celular, de forma tal que quienes la poseen apenas sienten el efecto de la sustancia, a pesar de tenerla en cantidad  en el organismo. Esas mismas concentraciones en la sangre de un sujeto no adicto, resultaría fatal.

   Tras el efecto de la tolerancia, sucede la dependencia física cuyos efectos son: epidermis enrojecida, pupilas contraídas, decaimiento de la función respiratoria, pérdida de reflejos, hipotensión, desacerelación cardíaca, convulsiones, y riesgo de muerte por colapso cardiorespiratorio, complicaciones pulmonares o muerte cerebral.

La dependencia psíquica se manifiesta en que, en cuanto decae la acción de la droga, aparece la angustia, la depresión y la desazón. Finalmente, deviene el síndrome de abstinencia o búsqueda compulsiva de la droga; en el adicto sobrevienen cambios fisiológicos que ponen en perpetua dependencia al consumidor de opio, en forma similar al diabético que precisa insulina para sobrevivir. El plazo en que se adquiere la dependencia es breve, y la adicción puede contraerse aunque su uso haya sido prescripto por razones terapéuticas.

 

   34. Entonces, si como afirman sus biógrafos, San Martín consumió opio desde los 34 años hasta su muerte, es necesario indagar por qué no se convirtió en adicto y pudo conservar la vida hasta los 72 años. No podemos compartir la convicción del Dr. Galatoire de que: "una vez más la férrea voluntad del General se sobrepuso y cumplió la promesa hecha a Pueyrredón...de que sólo tomaría el opio durante los accesos de fatiga"[11]. Tengamos en cuenta que la palabra adicto, proviene de esclavo; toda persona dominada por la droga está enajenada y no es capaz de actuar libremente[12].

 

     IX. Homeopatía

 

   35. Si bien es posible, con un tratamiento adecuado, y mucho esfuerzo del propio paciente, que un adicto se libre de la drogadependencia, es imposible evitar las consecuencias ya detalladas del consumo de la droga, y no llegar nunca a la etapa de dependencia, sin dejar de consumirla.

   Si, como vimos, el opio no cura ninguna enfermedad, y sólo evita el dolor, es necesario preguntarse: ¿cómo pudo un hombre con salud tan precaria, con tantos vómitos de sangre y con dificultad respiratoria, ser capaz de hazañas semejantes, sin eludir nunca una obligación del servicio, ni postergar una acción bélica?

 

   36. Participar en las batallas, obnubilado por el opio, hubiera incidido inevitablemente en el resultado, dandole gran ventaja al jefe enemigo. Y, si en esas ocasiones, prescindía de tomar calmantes, no puede creerse que en Maipú y en Chacabuco, por ejemplo, haya dirigido a sus soldados en medio de un ataque de asma, o que su proctopatía no le afectaba cuando montaba a caballo. Tampoco es admisible que nunca le molestaran en medio de la batalla, los efectos de la úlcera o de la gota.

 

   37. El Dr. Mario Dreyer afirma que el prócer era escéptico con la medicina de su época, la cual sólo le ofrecía opio para el asma, opio para la gota, opio para la úlcera. Y ocurre que en los tres casos, el opio está contraindicado. El mismo autor destaca que, en una época, la mayoría de los fallecimientos derivados del asma, fueron provocados por el opio. A su vez, el opio es el peor remedio para la úlcera, porque aunque calme el dolor, provoca un espasmo a nivel del píloro que agrava la enfermedad (Bonomi, 1984).

 

   38. San Martín no era una especie única de ser humano, a la que el opio le resultara un bálsamo suavisante de sus mucosas y sus bronquios. La lógica nos lleva a pensar que, si bien usó el opio, no era el único ni principal remedio que utilizaba, sino que empleaba otra terapéutica que le permitía resistir sus dolencias, y evitar la dependencia de esa droga. Pues, en realidad, el panorama queda despejado teniendo en cuenta una evidencia tangible: en el Museo Gral. San Martín, de Mendoza, se conserva un botiquín homeopático que perteneció al Libertador, y que había recibido de su amigo Ángel Correa, quien lo había traído al país desde Europa, poco antes[13]. El donante le enseñó como utilizar los remedios de esta nueva especialidad médica.

   Debe señalarse que dicha terapéutica fue practicada por Mitre, quien tuvo un botiquín homeopático durante la guerra del Paraguay, que se conserva en el Museo Mitre de esta ciudad de Buenos Aires; Sarmiento y Alsina, también usaron la homeopatía[14]. Se puede deducir, entonces, que fue con la ayuda de esta terapéutica que San Martín pudo cruzar siete veces los Andes, vencer a los realistas en Chacabuco y Maipú, recuperarse de la derrota de Cancha Rayada,  consolidar la independencia de Chile y el Perú, y continuar sirviendo a la causa de la independencia argentina hasta el fin de sus días.

 

   39. Puede explicarse, asimismo, que mantuviera plenamente la lucidez, y su energía vital se mantuviera equilibrada, cosa imposible de lograr con el opio que embota. No podemos negar que haya empleado dicho narcótico, pero, si no cayó en la dependencia, es lícito deducir que habitualmente utilizaba el opio, sí, pero preparado homeopáticamente, lo que lo transforma en opium, un remedio que se puede usar permanentemente sin peligro de adicción, ni efectos secundarios, al punto de que puede ser usado incluso en niños. Este medicamento homeopático se prepara utilizando la especie más fuerte: el opio negro o de Esmirna[15]. "La tintura madre se prepara a partir de la exudación de la cápsula o pericarpo del fruto maduro de la papaver somniferum... es un jugo lechoso que se deja secar al aire, dándole formas de panes o píldoras, y desde ese estado se hacen las subsiguientes diluciones"(De Medio, 1997).

   La deducción que efectuamos tiene su fundamento, en que este remedio es útil para el asma -aún en las crisis de asma nocturnas, como las que sufrió San Martín-, en la artritis, en úlceras y sus consecuencias. También está indicado para las náuseas al levantarse de noche, que aquejaban al general (Bonomi).

 

     X. Conclusión

 

   40. Para concluir: casi toda la sintomatología clínica que presentaba San Martín, podía ser atendida por este medicamento, opium. Debe aclararse que la medicina homeopática es una terapéutica natural, pero con fundamentos científicos, no un sistema mágico de curación; fue creada por el Dr. Samuel Hahnemann y, al igual que la medicina llamada alopática, está basada en la experimentación. La curación homeopática aplica la ley de la semejanza: similia similibus curentur (el similar se cura por similar) preconizada por Hipócrates. Opium fue uno de los primeros medicamentos citados en la Materia Médica Homeopática, integrando el grupo de los 103 medicamentos experimentados por Hahnemann, quien, utilizando el opium obtuvo 144 síntomas, siendo de destacar que muchos de ellos provienen de la toxicología. En la Enciclopedia de Allen figuran 350 citas de intoxicados con opio que fueron rescatados por la homeopatía (De Medio).

   Cabe agregar que los remedios homeopáticos se seleccionan no sólo por la enfermedad que afecta al paciente, sino por la personalidad del mismo, para la que existe un medicamento básico (su simillimun). Precisamente, la personalidad del general hace que el opium sea aconsejable como simillimun.

 

   En síntesis: la prueba física del botiquín sanmartiniano, y todos los datos consignados, nos animan a sostener la hipótesis de que el opio que consumía el General San Martín no era la droga depresora -papaver somniferum-, sino el opium que carece completamente de cualquier tipo de droga. Esta interpretación permite explicar el misterio de su resistencia a las dolencias físicas, y que no haya caído en el vicio de la drogadicción como sostienen sus detractores.

 

 

 

Bibliografía consultada

 

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  Bischoff, Efraín U. "San Martín en Córdoba"; Córdoba, Copiar, 1999.

  Bonomi, Néstor H. "El Gral. San Martín y la homeopatía"; Buenos Aires, Homeopatía; 50 (3): 160-164, julio/setiembre-1984.

  Castro, Nelson. "Enfermos de poder. La salud de los Presidentes y sus consecuencias"; Buenos Aires, Vergara, 2005.

  Coleman, Vernon. "Adictos y adicciones"; Buenos Aires, Grijalbo, 1988.

  De Medio, Horacio. "Opium: una visión desde la medicina veterinaria"; en revista Homeopatía, vol. 62: 291-298, 1997.

  Executive Intelligence Review. "Narcotráfico S.A. La nueva guerra del opio"; Buenos Aires, Peña Lillo, 1985.

  Galatoire, Adolfo. "Cuáles fueron las enfermedades de San Martín"; Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1973.

  Guerrino, Antonio Alberto. "La salud de San Martín"; Buenos Aires, Ciudad Argentina, 1999.

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  Inaba, Darryl-Cohen, William. "Drogas: estimulantes, depresores, alucinógenos. Efectos físicos y mentales del abuso de drogas"; Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1992.

  Kalina, Eduardo. "Temas de drogadicción"; Buenos Aires, Nueva Visión, 1987, pag.100-101.

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  Longenecker, Gesina L. "Cómo actúan las drogas: abuso de las drogas y el cuerpo humano"; Buenos Aires, Quark, 1999.

  Mitre, Bartolomé. "Enfermedades de San Martín"; www.i-n-sanmartiniano.com.ar

  Mitre, Bartolomé. "Las cuentas del Gran Capitán"; en: "Comisión Nacional Ejecutiva de Homenaje al Bicentenario del Nacimiento del General San Martín"; Buenos Aires, Instituto Nacional Sanmartiniano, 1978.

  Oriol I Angera, A. "Agonía interior del muy egregio señor José de San Martín y Matorras"; Buenos Aires, Librería del Colegio, 1954.

  Oromi Zacañino. "El general San Martín y su vínculo con la homeopatía"; Revista Militar, Nº 705, julio-septiembre 1981, pgs. 69/70.

 

 

Referencias on line:

 

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  www.educared.edu.pe/estudiantes/historia5/independencia.htm-11k

  www.pagina12.com.ar/2000-08-02/pag03.htm-25k

  Dreyer, Mario. "Las enfermedades del viejo guerrero" (www.i-n-sanmartiniano.com.ar)

  www.cmpc.org.ar/datos/sernoticias.asp?id=430-33k

  www.amha.org.ar/historia/histemarg.htm-21k

 

 


   NOTAS:

   (*)  Conferencia pronunciada en la Academia Sanmartiniana, el 9-5-07, al incorporarse el autor como Miembro Correspondiente.

   [2]  Oriol I Anguera: págs. 73 y 76.

   [3]  www.educared.edu.pe/estudiantes/historia5/independencia.htm-11k

   [4]  www.pagina12.com.ar/2000-08-02/pag03.htm-25k

   [5]  Guerrino: 29.

   [6]  Bischoff: 31.

   [7]  www.bioetica.org/bioetica/curso5.htm-100k

   [8]  Castro: 17.

   [9]  Cit. por Guerrino: 184.

   [10]  "El hábito determina una tolerancia cada vez mayor hacia el tóxico y conduce a la exageración de ciertos fenómenos que apenas se esbozan en el sujeto normal, (estado de euforia inicial) y luego estado de necesidad"; Rosello, Héctor. "Terapéutica Experimental"; cit. p.: Galatoire: 139.

   [11] Galatoire: pág. 140.

   [12]  Kalina: págs. 100-101.

   [13]  Al pie de dicho botiquín figura esta leyenda: "BOTIQUÍN DE HOMEOPATÍA. -de bolsillo- que perteneció al Prócer de la Independencia Dn. Ángel Correas, y que él cediera al Gral. San Martín, para llevarlo durante el cruce de la Cordillera, cuyos medicamentos usó el Gran Capitán, y el Ejército de los Andes. Esta reliquia fue heredada por Doña Eustaquia Correas, hija del gran amigo de nuestro Libertador, quien se lo obsequió más tarde a su sobrino Dn. Juan Burgos Correas, siendo sus últimas poseedoras las señoritas Elina y Delfina Burgos Videla, bisñetas (sic) del Sr. Correas, quienes lo donan para ser conservado en este Museo"; cit. p.: Oromí: pgs. 69/70.

   [14]  www.elhomeopatico.com.arwww.amha.org.ar/historia/histenarg.htm-21k

   [15]  Lathoud: pág. 637.