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"EL MUNDO" Y EL COMPLEJO DE LOS PROGRES FRENTE A LOS INICIOS DE ETA

"EL MUNDO" Y EL COMPLEJO DE LOS PROGRES FRENTE A LOS INICIOS DE ETA

Francisco TORRES

 

   En muchas ocasiones, algunos españoles, nos hemos preguntado: ¿cuándo la izquierda pedirá perdón por sus errores en la lucha contra ETA? ¿Cuándo la izquierda pedirá perdón por el apoyo que brindó a ETA en sus primeros años? ¿Cuándo la izquierda reconocerá que tan terroristas eran los miembros de ETA en 1968 como en el 2008? Es usual que la progresía intelectual y periodística cuando tiene que condenar las actuaciones de ETA antes de 1975 sienta un cierto rechazo, que, incluso, busquen justificar tales acciones como antaño hicieron. ¡Cuántas veces hemos oído la cancioncilla de que Franco murió fusilando, olvidando mencionar que los ejecutados en 1975, condenados por los tribunales de acuerdo con los códigos entonces vigentes, eran terroristas con las manos manchadas de sangre inocente! Quizás porque esa misma progresía prefirió colocarse entonces al lado de los terroristas y todavía siente morriña.

   Han pasado décadas y, sin embargo, aún hoy, la progresía intelectual y mediática, por no decir la política, se resiste cuando tiene que condenar a la ETA de antes de 1975. Hemos leído como los terroristas se convierten en jóvenes activistas antifranquistas para evitar recordar que eran, precisamente, terroristas. Hasta algunos han pretendido que la consideración de víctimas del terrorismo no alcance a aquellos que cayeron antes del veinte de noviembre de 1975.

 

   Viene al caso la cuestión porque a finales de marzo el diario EL MUNDO, en su suplemento dominical "Crónica", incluía un trabajo de investigación, firmado por Aníbal Malvar, sobre las calles que en Vascongadas están dedicadas a los terroristas de ETA. Un trabajo de denuncia y protesta ahora que es moneda corriente la crítica a aquellos ayuntamientos nacionalistas que las mantienen, aunque también se deba recordar que esas actuaciones, en muchas ocasiones, no merecieron el mismo tratamiento cuando fueron puestos; parecía más cómodo mirar para otro lado.

   Condena sin paliativos a que se dediquen y permanezcan esos rótulos para esas calles o plazas. Sin embargo, como no podía ser de otro modo, el periodista choca con el complejo de progre antifranquista cuando repasa la historia de Txabi y Josefa Etxevarrieta, "mártires y héroes vascos" que tienen una avenida dedicada en Leioa, localidad gobernada por el PNV. El periodista, acomplejado, pletórico de antifranquismo, no tiene problema a la hora de escribir: "Su hermano Joseba fue uno de los ideólogos de la banda y defensor de Xavier Izko de la Iglesia en el proceso de Burgos (en el que comparecieron dieciséis supuestos miembros de ETA acusados a dedo por Franco y amenazados de pena de muerte)".

   No cabe mayor despropósito: los juzgados en Burgos aún hoy se consideran "presuntos" miembros de ETA y, evidentemente, inocentes porque fueron acusados a dedo por un Franco que no tenía nada mejor que hacer. O el citado periodista carece de la más mínima formación o siente que todavía está en 1970, compartiendo la idea de que ser terrorista es secundario ante la tremenda heroicidad de ser antifranquista. El viejo apoyo de la izquierda a ETA, que tan patente se hizo en el proceso de Burgos, todavía pesa. Sin embargo, para ETA, el sentido de su lucha estaba claro desde el principio y en la misma Franco y franquismo eran un mero accidente. En esta línea se expresaba, a principios de los sesenta, el medio de comunicación de ETA, Zutik: "El antifranquismo lucha contra Franco como si no hubiera opresión española sobre Euskadi. Nosotros luchamos contra la opresión española en Euskadi como si no hubiera Franco".

 

Haciendo historia que nunca viene mal.

 

   Los orígenes de ETA se remontan a los primeros movimientos contestatarios al PNV, que en 1956 había reorganizado sus juventudes bajo el nombre de Euxko Gastedi, poco antes, a la sombra de la universidad jesuita de Deusto, nace el antecedente directo de ETA, el grupo Ekin (1954). Ekin y el PNV son competidores en algunos sectores, sobre todo juveniles, que reivindican una mayor acción.

   En 1959 el grupo se transforma en una organización de activistas llamada ETA, en su seno se producirá la conjunción de las tesis nacionalistas con el marxismo revolucionario. Desde el inicio buscan la acción terrorista espectacular, al estilo de la voladura del hotel Rey David en Israel. Entre sus primeros plantes barajan la voladura del Gobierno Civil de Vitoria o volar un tren de excombatientes que acuden a celebrar la victoria. Dada su escasa militancia ETA busca clienta entre las juventudes del PNV. En esa época la representación en los contactos, por parte del PNV, la lleva José Antonio Echevarrieta para quien el enemigo no es el franquismo, es "la administración española que ocupa el país".

   La acción policial es rápida y en pocos meses ETA está desarticulada al detener la policía a unas cien personas. En 1962 se celebra en un monasterio benedictino francés la I Asamblea en la que se fija un objetivo máximo: "la unión, independencia y libertad de Euskalerría". Se creará en la nueva estructura un grupo militar. La II y III Asamblea serán clave en la marxistización de ETA. Para liberar Euskadi de la opresión "la violencia es necesaria. Una violencia contagiosa, destructora, que apoye nuestra lucha, la que nos han ensañado los israelitas, los congoleños, los argelinos".  Hasta 1968 ETA trabajará en su organización. En la IV Asamblea se admite el atraco para la provisión de fondos.  En la V Asamblea se asume el marxismo-leninismo y la lucha armada.

   En 1968 ETA irrumpe en la historia de España asesinando en un control al guardia civil José Pardines, en el 850 iban los terroristas Javier Echevarreita y Ignacio Sarasqueta. El compañero del miembro de la benemérita da la alarma. Se organiza una persecución en la que colaboran las radios de los camioneros. Los terroristas, localizados, hacen frente a la Guardia Civil. Echevarrieta cae en el enfrentamiento, el segundo se refugia en una Iglesia donde es detenido. Javier Echevarrieta, jefe de zona de ETA en Guipúzcoa pertenecía a una familia acomodada, Jardines, el guardia civil de tráfico, era miembro de una familia modesta de un pueblecito de Galicia. Ignacio Sarasqueta fue juzgado, condenado a muerte siendo la pena conmutada por Franco. La familia afirmó: "Muchas gracias al Caudillo. No lo podremos olvidar nunca". ETA, sin embargo, afirmó: "Desde ahora lo advertimos. Para nosotros Txabi Etxebarrieta vale más que todos los guardias civiles de Alonso Vega, él incluido. Ellos no lo han robado y pagarán por ello".

 

El antifranquismo da nueva vida a ETA.

 

   Después sería asesinado el inspector Melitón Manzanas, el responsable Izco de la Iglesia. La acción policial es rápida, en pocos días se detiene a 20 miembros de ETA recuperando explosivos y armamento. En 1969 ETA estaba prácticamente desarticulada y probablemente hubiera desaparecido de no mediar un agente externo: el apoyo del antifranquismo nacional e internacional.

   Un buen ejemplo de ello es la posición del PCE: Santiago Carrillo, en el Congreso comunista celebrado en Moscú, afirmará: "Y cuando se habla de héroes de la lucha antifranquista, cómo pasar en silencio la acción de los obreros, de los estudiantes y los intelectuales del País Vaco, entre los que destacan particularmente los comunistas, los católicos progresistas y los militantes de ETA, quienes combatiendo por los derechos nacionales de Euskadi, combaten por la libertad de todos los pueblos de España".

   En 1970, Francisco Franco ejerce por segunda vez el derecho de gracia. El terrorista Andoni Arrizabalaga, condenado a muerte por la colocación de un explosivo bajo un coche de la Policía Armada, obtiene la conmutación de la pena. La izquierda política y mediática, el progresismo cultural y periodístico, suele olvidar estas dos conmutaciones de pena.

 

El Proceso de Burgos.

 

   Todavía hoy el complejo del progre antifranquista obliga a mirar el Proceso de Burgos como una injusticia. La izquierda se movilizó para defender "a los heroicos luchadores" de ETA. Quienes luego, en la Transición, serían altos dirigentes de los diversos partidos ejercieron de abogados defensores: Gregorio Peces Barba (socialista designado por ZP Alto Comisionado para las Victimas del Terrorismo), Letamendía, Juan María Bandrés (posteriormente líder de EE), José Solé Barberá (miembro del PSUC). Conscientes de la culpabilidad de sus defendidos buscaron hundir la legitimidad del Tribunal Militar. Contaron con el apoyo de todos los partidos socialistas y comunistas europeos. Tanto Bandrés como Peces Barba presentaron a los terroristas como "defensores de la libertad". Allí se sentaba la práctica totalidad de la cúpula dirigente de ETA.

   En la Causa Sumarísima 31/69 comparecieron dieciséis miembros de ETA, la mayoría dirigentes de la banda que andaban muy lejos de ser presuntos, muchos de ellos se vanagloriarían de serlo, algunos escribirían sus memorias, pero el periodista prefiere ignorarlo. En el banquillo de los acusados estaban:

 

- Joaquín Gorostidi, jefe del Comité Ejecutivo Táctico de ETA.

- Francisco Javier Izco de la Iglesia, fundador de ETA y jefe de comando.

- Eduardo Uriarte Romero, subjefe de ETA en Bilbao.

- Jose María Dorronsoro, jefe de zona de ETA.

- Francisco Javier Larena, jefe de la zona de Durango.

- Mario Onaíndía, jefe del Frente Obrero en Eibar.

- Juan Abrisqueta, jefe de grupo en Basauri.

- Victor Arana Bilbao, jefe de zona en Guernica.

- Gregorio Vicente López Irauegui, jefe de la oficina pública de ETA.

- Juan Echave Garitacelaya, sacerdote y jefe de la oficina de propaganda de ETA.

 

   Todos ellos estaban acusados de terrorismo y rebelión en armas contra la unidad de la Patria. Fueron condenados a muerte: Francisco Javier Izco de la Iglesia, Eduardo Uriarte, Joaquín Gorostidi (los tres acreedores de dos penas de muerte), José María Dorronsoro, Francisco Javier Larena y Mario Onaindía. Franco conmutó, por tercera vez, las penas a los terroristas.

 

La lección de la historia.

 

   Franco, por tercera vez en un año, se inclinó por la conmutación de pena. Fueron muchos los que aplaudieron. Sin embargo, para los terroristas fue una muestra de debilidad. Izco de la Iglesia, en sus memorias, indica que en ningún momento temieron por sus vidas confiando en la presión internacional y en las necesidades de imagen del régimen. Para los miembros de ETA fue una demostración de debilidad. El régimen sólo estaba dispuesto a aplicar la cárcel. A algunos periodistas les convendría, antes de escribir, sacudirse los complejos y revisar los hechos.

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3 comentarios

Beats Headphones -

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Juan -

Paco Torres, como siempre brillante y con unas lineas que permiten una agilidad lectora de alto nivel.

jorge -

Excelente nota. Similar proceso al de Argentina con los Montoneros, Erp y demás terroristas
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