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Bitácora PI

I ENCUENTRO UNIVERSITARIO "España, falsificada en su historia. Mentiras de uso común en el estudio de nuestro pasado"

I ENCUENTRO UNIVERSITARIO "España, falsificada en su historia. Mentiras de uso común en el estudio de nuestro pasado"

"Llega a ser lo que eres". PÍNDARO

  

   De entre todos los defectos del hombre, aquel de renegar de uno mismo es uno de los más lastimosos. Y sería un pecado venial, una falta leve, la de querer pasar por alto el nombre de la aldea de nuestros abuelos o el de querer disimular o camuflar nuestros orígenes. Pero cuando ese defecto o complejo, que puede merecer cierta dispensa -solamente cierta-, alcanza el grado de renuncia permanente de nuestro ser de españoles, entonces llegamos a convertirnos en renegados constantes de nuestra condición, y aquel vicio de nuestra conducta pasa a ser, sencilla y abiertamente, una tremenda inmoralidad con consecuencias prácticas gravísimas en todos los ámbitos sociales. Al fin y al cabo, si la mentira anida en lo que nos define ¿por qué esperar encontrar la verdad en cualquier otro sitio?

 

   Una comunidad que vive bajo estos supuestos sencillamente no es viable y esta situación -de desintegración política, social y cultural- es en la que nos hallamos. Vivimos en una España que reniega de si misma, que renuncia a su propio ser, mediante dos conductas muy concretas: la primera de ellas es la de todos aquellos que quieren postular a España como una "nación de naciones", "realidad plurinacional", Estado plural (siempre con lo del Estado a cuestas), y otras fórmulas de redefinir a España, que sirven todas para desnaturalizarla y convertirla en un conglomerado de "nacionalidades" con las que perpetuar las instituciones, los órganos de poder de cada Comunidad Autónoma y a sus políticos profesionales a la cabeza de los nuevos mini-Estados.

 

   La segunda de ellas consiste en ofrecer una visión del pasado en la que los hechos conformadores de la nación y de su proyección en el mundo son trastocados y aborrecidos; por ejemplo, la Reconquista pasa a ser un error o un atropello por el que hemos de pedir perdón; nuestra historia se muestra como un largo periodo de tiempo en el que todo era triste y gris, salvo en un intervalo lúcido pleno de colorido, libertades y felicidad, que -dicen- fue la II República. A la exaltación falseadora y acrítica de éste período sirve la llamada "Ley de la Memoria Histórica". El flamante nuevo "derecho a la memoria personal y familiar" justifica que el legislador santifique al bandofrentepopulista.

 

   Pero la labor sostenida de implantación de un nuevo concepto de "este país", en lugar de España, se viene haciendo también mediante la utilización sesgada e ideológica del lenguaje y la consolidación de un sistema educativo que reniega de la propia esencia de nuestra patria.

   El extremo más ridículo de esta deculturación programada desde el poder consiste en renunciar al mismo nombre de España incluso en las conversaciones más triviales. Aunque pueda resultar difícil referirse a España sin pronunciar su nombre, existe toda una corriente que recurre a fórmulas muy pesadas como por ejemplo "en este país" o "en el Estado español". Se evita decir "España" y, en su lugar, se nombra al "Estado", aparato "ortopédico-administrativo" del que se dota la nación para su gobierno. En consecuencia, con esta forma de llamarnos tan artificiosa, tan falta de verdad, han logrado los políticos las cotas más altas de elaboración. Pero este ridículo no es siempre risible, porque no resultan inocuas las expresiones legales que emanan las Cortes Generales, como no resultó inocente la redacción del artículo 2 de nuestra Constitución de 1978 cuando dice reconocer y garantizar el "derecho a la autonomía de nacionalidades y regiones". A lo que cabe preguntarse: ¿Qué son esas nacionalidades más allá del concepto constitucional de Comunidad Autónoma a la que se le reconoce una especial identidad histórica y cultural?

 

   El resultado de todos estos esfuerzos -sostenidos por dirigentes políticos, mediáticos y financieros con nombres y apellidos- es la destrucción de la conciencia nacional, que tiene como consecuencia primera la pérdida de nuestra libertad a manos de ciertos políticos ávidos de poder, unos políticos que han hecho de la "política" -en el sentido más peyorativo del término- su modo de vida eminentemente parasitario. Este panorama amenaza seriamente nuestro futuro y el de nuestros hijos. Para responder a esta gigantesca tarea de destrucción de la conciencia nacional ha sido organizado este I ENCUENTRO UNIVERSITARIO bajo el título: "España falsificada en su historia. Mentiras de uso común en el estudio de nuestro pasado". En él se tratarán los siguientes temas: "La República que no fue", "La Quimera de al-Andalus", "La Leyenda Negra" y "La Fábula Separatista".

 

   Se pretende analizar -como se colige del propio enunciado- diversas formas en que se nos sirve nuestra España falsificada. En primer término, la II República española, considerada hoy como un período en el que se esbozó un sistema de libertades públicas y democracia, resulta fácil comprobar que se quedó precisamente en eso: un malogrado intento. A continuación se analizará el mito de una España "multicultural" -la célebre y fantasiosa "España de las tres culturas"- cuya trágica ruptura radica exclusivamente en la presunta intolerancia de nuestros ancestros cristianos. Más adelante, se repara en la pesada carga que la Leyenda Negra supuso sobre nuestra inmensa labor evangelizadora y sobre el hecho mismo de la Conquista de América como hito de nuestra civilización.

   Por último, el evento se cerrará con una aproximación a la ensoñación delirante de los que se atribuyen unos orígenes no españoles y unos "hechos diferenciales" que dan lugar a la Fábula Separatista.

 

   Como resultado de esta iniciativa deberíamos ser capaces de responder a una sencilla y comprometida cuestión: ¿Hacia dónde nos lleva esta versión falsificada de la historia? Dicho de otro modo, ¿qué se pretende con ello? Detrás de esta propaganda falsaria y contrafáctica late la vocación concreta del progresismo relativista imperante que, por su carácter cosmopolita y antinacional, es enemiga de todos aquellos que consideramos que la existencia de nuestras comunidades nacionales, gestadas a lo largo de los siglos, son la primera garantía de nuestra libertad y de nuestro futuro.

   Con nuestros enemigos, que nadie lo dude, está la esclavitud y la muerte. Por eso, frente a las tendencias de un economicismo y un nihilismo desatados, mediante los que se nos quiere privar de lo que realmente somos, el retorno a nuestras raíces y a la colosal obra de los que nos precedieron, hace de la idea de España un refugio seguro y una poderosa barrera tras la que florece, aún hoy, lo más salvífico de los tiempos actuales.

Miércoles 5 de marzo - 18:00 h.

Salón de Grados - Facultad de Derecho (Univ. Complutense de Madrid)

Con la intervención de Pío Moa, A.D. Martín Rubio, Jesús Laínz y J.J. Esparza

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3 comentarios

Luis -

Son siempre interesantes las conferencias de D.Pío Moa para todo aquel que quiera conocer la historia de su patria

DisidenciaS -

Comunicado de la redacción de DisidenciaS ante las elecciones generales del 9 de marzo

4 de marzo de 2008

El próximo 9 de marzo, los españoles están llamados a las urnas para elegir diputados y senadores. Quizás nunca hayamos asistido a una campaña más descarada para consolidar un bipartidismo asfixiante, corolario final de un Régimen nacido en 1978, que sigue necesitando de un “consenso” entre partidos políticos para sostener su “legitimidad” en medio de una democracia-farsa.

Ese Régimen, construido casi con el único fin de mantener viva la institución monárquica, ha precipitado en una progresiva destrucción del Estado, un grave proceso de desnacionalización de España y una creciente miseria moral en todos los órdenes de la vida. España vive una crisis estructural, de un pavoroso vacío de contenido, con las costuras rasgadas por la acción del neofeudalismo separatista y por la sumisión de la clase política y económica a intereses antinacionales extranjeros.

Por todo ello, el único voto que los disidentes del Régimen podemos considerar aceptable es aquél que, partiendo de una posibilidad REAL de incidir en la política nacional, actúe en contra de la tendencia actual de destrucción del Estado y de la Nación.

Ese voto sólo lo encontramos apostando -sin que ello suponga, dadas las abismales diferencias, concesión ideológica alguna- en la Unión para el Progreso y la Democracia (UPyD), nuevo partido dirigido por la exdiputada socialdemócrata Rosa Díez.

Quizás lo fácil hubiera sido promover abstenciones, votos nulos o a grupos más o menos marginales. Sin duda, recibiríamos menos críticas y conservaríamos una pretendida, pero falsa “pureza” contestataria, tan inútil como irresponsable en estos momentos de crisis de España. Pero frente al “partido único” del Régimen, optamos por la posibilidad (y sólo es una posibilidad) de abrir una brecha por la que el aire fresco de la regeneración nacional, sin ataduras reaccionarias, nos abra la oportunidad de poder vislumbrar una esperanza política nueva. Las misma que nos señaló, hace más de setenta años, Ortega y Gasset: “¡Españoles: Reconstruid vuestro Estado!”

El 9 de marzo, animamos a todos nuestros amigos y camaradas a apoyar a una opción que, desde la izquierda, afirma defender la idea de España y la igualdad de todos los ciudadanos de la Nación. Por la esperanza de que algo comience a cambiar, recomendamos el voto a UPyD. Cada uno perdemos muy poco pero se puede ganar mucho.

Consejo de Redacción de DisidenciaS
http://www.disidencias.net/

forero de libertad digital -

Excelente artículo y muy excelente iniciativa. Espero que dejen hacer ese acto, meterse en la facultad de derecho de la Complutense es todo un acto de valor, dados los bípedos, plantígrados y reptiles que en esa jaula se mueven y, a veces, incluso emiten sonidos guturales, lo que hace pensar que algo de vida cerebral deben de tener.

Un saludo.
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