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Bitácora PI

EL OLVIDO DE LA "MEMORIA"

EL OLVIDO DE LA "MEMORIA"

Arturo FONTANGORDO

 

   El gobierno socialista aprobó el pasado 28 de Julio el anteproyecto para la famosa “Ley para la Memoria Histórica”. Poco o nada nos ha sorprendido. Acostumbrados ya en los últimos años a la conducta revanchista de las diversas administraciones izquierdistas, secundadas, y muchas veces adelantadas por los ayuntamientos del Partido Popular, hemos ido sufriendo la ignominia constante de las retiradas de las escasas estatuas aún existentes de Francisco Franco y de José Antonio Primo de Rivera; de los actos vandálicos impunes contra ellas y otros monumentos; de la eliminación de las pocas calles que aún quedaban dedicadas a los héroes de la Cruzada de 1936-39, etc.

 

   Sobre esta ley inicua (ergo non lex, como dice el adagio jurídico), recaen la sospecha y la certeza de estar preparada desde el revanchismo y la venganza. A pesar de la redacción ambigua del anteproyecto, de esas ínfulas de moderación que pretende darse, no distinguiendo a priori entre las víctimas de ambos bandos de nuestra guerra, esta ley ha sido redactada, por los que se declaran sus sucesores, a favor los que se alinearon contra Dios y contra la Patria.

   Así, la principal aplicación práctica de la ley, de aprobarse tal y como figura en el Anteproyecto, será la financiación de las “Asociaciones para la Memoria Histórica”, controladas, como es de dominio público, en su abrumadora mayoría por el Partido Comunista. Asociaciones que sólo buscan criminalizar al bando nacional y presentar como héroes homéricos a quienes, en muchos casos, no eran más que criminales responsables de los más terribles delitos. Por no hablar del ridículo espantoso que han hecho ya en numerosas ocasiones, como el caso de las Alpujarras en 2003, donde fueron aireados, con gran presencia mediática, huesos de una supuesta matanza, de la que se presentaron incluso “testigos”, y que finalmente resultaron ser todos de animales domésticos. Ejemplos similares, o de confusión con restos prehistóricos, se han dado en Asturias, León y Canarias.

 

   Pese a todo, la gran culpa de esta ley no es la falsa memoria, sino, sobre todo, el olvido. Los grandes olvidados en este anteproyecto son los mártires que dieron su vida por Dios y por España, a los que se quiere ofender moralmente después de haber padecido la muerte, crudelísima casi siempre. A los que el Partido Popular, sin ir más lejos, ha martirizado nuevamente en Santander hace unos días, retirando la inscripción de homenaje que aún quedaba en el faro, desde cuyos acantilados se les arrojaba al mar, atados por parejas, uno vivo y otro muerto. A los que los lobos vestidos de pastores les retiran las placas en las iglesias, posiblemente por ser incapaces de resistir en su mezquindad la visión resplandeciente de una entrega total a la Fe católica.

   La sangre de los mártires, derramada a raudales por los campos y ciudades de España fue la semilla de un renacer católico, hoy olvidado y sepultado. Su ejemplo se ha procurado guardar bajo siete llaves en aras de una falsa reconciliación, de una paz que no es la paz de Cristo. Nunca una nación mereció la corona de gloria que aquellas decenas de miles ganaron para España, sin una sola apostasía, torturados y asesinados mientras perdonaban a sus verdugos. Nunca se ha despreciado y desaprovechado un caudal tan inmenso de Gracia en tan poco tiempo.

   Olvidar todo esto, guardárselo por el qué dirán, por lo políticamente correcto, por las tácticas caducas y rancias de la transacción dialéctica sólo merece el calificativo de traición. Por cierto, un último detalle, la futura Ley, al igual que lo fue la Ley 24/2006, de 7 de julio, sobre declaración del año 2006 como Año de la Memoria Histórica, tendrá que ser rubricada por Juan Carlos de Borbón, actual Jefe del Estado gracias a su proclamación como sucesor del General Franco ante las Cortes el 22 de Julio de 1969, y nieto de Alfonso XIII, exiliado en 1931 tras proclamarse la II República.

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1 comentario

sepharad -

jo també penso que aquesta Llei de la memòria històrica és injusta. A cap lloc s'anomena a Andreu Nin, assassinat pels estalinistes. :-P bé, les nostres raons són divergents, però la conclusió més o menys és la mateixa... ... no?
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