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Bitácora PI

EL GOBIERNO HUMILLA A ESPAÑA EN LOS ÁMBITOS INTERNACIONALES

EL GOBIERNO HUMILLA A ESPAÑA EN LOS ÁMBITOS INTERNACIONALES

Adolfo MONCADA

 

  Difícil resulta, salvo como muestra de torpeza manifiesta, que los errores gubernativos trasciendan a la opinión pública de una forma tan continua en un punto concreto de gestión. Por desgracia ya casi nos hemos acostumbrado a que la Política Exterior española navegue sin rumbo fijo, nivelándose con la de cualquier país del subdesarrollo. Nos ha llegado a parecer algo tan habitual que, inmersos en la vorágine del chalaneo estatutario, ya ni tan siquiera es noticia o merece mayor espacio en las sesiones de control parlamentario.

  En pocos días el gobierno ha humillado varias veces a España, bien de forma directa o bien como consecuencia de sus acciones, en el ámbito internacional. Cada vez que trasciende una noticia sobre el papel que aún está desempeñando nuestro país en Irak, lugar de donde fuimos retirados de forma nada gloriosa, no sólo se pone de manifiesto cómo el gobierno engaña a los ciudadanos sino que, además, se descubran las humillantes condiciones en que seguimos allí. Para nadie es un secreto que el gobierno pactó la retirada de Irak, básica para sostener la imagen de un ZP aún tambaleándose por un inesperado triunfo, mediante la compensación, enviando tropas a Afganistán; para nadie es hoy un secreto que España continua en Irak, tal y como ha puesto de manifiesto el caso de la fragata Álvaro de Bazán. Continuamos, sí, pero de forma humillante, con misiles alquilados a los EEUU y con oficiales norteamericanos a bordo como únicos depositarios de las claves de los mismos. Ante esto es necesario recordar que un barco de guerra es tan territorio español como el lugar más recóndito de la serranía de Ronda.

  Nuevamente España ha sido humillada internacionalmente cuando Hugo Chávez ha desvelado los términos del acuerdo que ZP presentó, nada más iniciar su labor en la Moncloa, como la brillante gestión que permitiría salvar la industria naval en crisis, para la construcción de una serie de patrulleras destinadas a Venezuela. Ahora resulta que el presidente venezolano no quería para nada los barcos, que formaban parte de un lote que le permitiría adquirir aviones militares con tecnología americana. El lógico veto norteamericano a la venta ha levantado la persiana de la trastienda y dejado en suspenso el futuro del pedido. La humillación ha venido, en esta ocasión, de la mano del presidente Chávez: yo compraba los barcos porque Zapatero me dijo que España estaba necesitada.

  La tercera humillación es obra directa de Rodríguez Zapatero. Por fin un presidente del gobierno, ejerciendo como tal, visitaba Ceuta y Melilla. Una visita con truco, una visita en la que el presidente se niega a dar rueda de prensa alguna, que emite un simple comunicado y que evita, conscientemente, proclamar la españolidad de las ciudades. Al mismo tiempo, como si estuviera orquestado, Marruecos vuelve a reclamar la soberanía sobre "los presidios"; al mismo tiempo, el embajador marroquí en España aboga por incluir el tema de la soberanía de las ciudades en la agenda España-Marruecos sin prejuicios de ningún tipo. Como estrambote, como humillante estrambote, el diario que jalea y dirige al gobierno, según el momento, felicita al presidente por realizar el viaje sin herir la sensibilidad del trono alahuita.

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1 comentario

Guajiro -

Lo que no entiendo es por qué Adolfo Moncada piensa que el veto yanqui a la compra por Venezuela de los barcos españoles es "lógico".
¿Está Venezuela bajo sanción internacional? ¿Tiene algún veto de las Naciones Unidas? ¿Está en guerra con los EEUU? Entonces el veto no es "lógico", sino arbitrario.
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